Los personajes no me pertenecen son creación del gran Akira Toriyama. La trama e historia si son idea original mía.
Yo sé que mentí, Yo sé que fallé que te traicioné y que alejé de ti. Vagando en el denso mar de la falsedad, de espalda al infinito. Me puedes matar, me puedes dejar, pero nunca tendrás que te dejé de amar. Tú sabes que eres mi otra mitad, mi espíritu gemelo... — Paula, Zoé
Abrí los ojos, escuchaba el ulular de una sirena a lo lejos, me sentía mareado, desorientado, ¿Dónde demonios estoy? Por un instante no identifiqué en donde me hallaba, pero todo su olor mi inundó.
«Bulma...»
¿Que fue lo qué pasó? Intenté levantarme, pero me percaté que estaba todo vendado. — Pero qué carajos...
Maldije entre dientes ¿Por qué estaba todo cubierto de vendas?
Yo me sentía perfectamente bien, bueno mi cuerpo hormigueaba pero no sentía ninguna parte rota o malherida. Los recuerdos llegaron a mí golpeándome, taladrándome el cerebro:
Estaba entrenando enojado porque ella se iría de mi lado, regresaría a la tierra en compañía de Tarble. Sentía la furia crecer en mí, incrementé mi ki, solo quería quemar ese sentimiento que me asfixiaba, hacer que se detuviera. De pronto, hubo una luz cegadora, sentí un fuerte dolor y después silencio...
Traté de levantarme de la cama, pero el movimiento fue muy rápido y solo logré sentir que todo me daba vueltas por lo mismo, ¿Por qué me sentía así de mareado? Escaneé mi cuerpo, se hallaba sin rastro de haber sido herido, aún así las vendas sobre mí no las entendía, eso era extraño. Entendí que algo debió pasar en la cámara de gravedad. Pero, si no me hallaba en una cámara de recuperación, solo había una forma para haber logrado reponerme.
«Semillas del ermitaño... Pero... ¡Argh, maldita hembra!»
Las memorias llegaron a mí, golpeando nuevamente mi embotado cerebro, ella me dio una semilla, y luego...
— ¿Por qué demonios me sedó y me puso a dormir?
Tomé con la palma de mi mano mi sien y comencé a masajearla, una leve punzada en mi cabeza me advertía que posiblemente ese leve dolor era mucho mayor pero seguramente yo seguía intoxicado por el sedante y no lo sentía completamente.
Destellos de más memorias llegaron, recuerdos de sus labios, un beso...
«¿Realmente la besé?»
Obligué a mi entumecido y sedado cuerpo a levantarse, casi caí de la cama ya que las piernas no me respondieron correctamente. — Maldita sea Bulma a qué estás jugando — Molesto me detuve como pude para evitar caerme.
Mis piernas temblaban, no querían responderme adecuadamente. Eso me enfureció, no puedo ser tan débil. Soy un guerrero no me voy a quedar acostado aquí, a punta de mi fuerza de voluntad obligué a mis piernas a funcionar, y tambaleando me acerqué al cuarto de Trunks, no había nadie conmigo en la nave.
Luces rojas parpadeaban, y el sonido de la alarma comenzaba a incrementar la jaqueca que sentía.
Seguramente estaban en el laboratorio. Sentía mi cuerpo adormecido, como si caminara aún en sueños. La maldita anestesia aún mantenía parte de mis sentidos embotados.
Reparé mi atención en esa irritante alarma y en las luces rojas que parpadeaban, algo iba mal, y necesitaba saber que era lo que estaba ocurriendo, mi instinto me alertaba, sabía que algo no estaba nada bien. Volví a maldecir por lo bajo pues seguía medio drogado, necesitaba enfocarme.
«Me siento tenso como para una batalla, pero ¿Por qué?, ¿Fue esto lo que me despertó?»
Tambaleante me acerqué a la cabina de mando, aún el medicamento me tenía muy entumecido, no recordaba los códigos de acceso a la misma, mis memorias se difuminaban como si una niebla espesa cubriera mi capacidad de raciocinio.
Mis dientes rechinaron de frustración, por eso odiaba las estupidas drogas que daban durante las curaciones, quitaban lucidez y ahora desesperadamente buscaba poder salir de esa bruma.
De pronto, ondas expansivas como si de un choque se tratara, movieron la nave, debido a que mi condición actual no era la mejor, caí al suelo.
— ¿Qué demonios pasa?— estaba furioso, el golpe ni lo sentí. Me levanté y obligué a mi mente a recordar, puse el código y por fin obtuve el acceso. Al entrar a la cabina de mando, lo primero
que hice fue desactivar el sonido de las alarmas internas y al prender las cámaras exteriores, mis ojos se abrieron con demasiada sorpresa: Estábamos siendo atacados.
Una vez que apague las alarmas internas de la nave, pude escuchar con fuerza el ulular de las sirenas que teníamos en la base. En forma inmediata detecté el Ki de todos, en especial el de Bulma y Trunks. Noté que Chard estaba con Kale así que estaría protegido. Pero Bulma se hallaba en el laboratorio, solamente en compañía del crío, la otra científica y la pequeña alien que la hacía de cachorrera de Trunks.
«¿Dónde demonios estaba Nappa?»
La adrenalina al percatarme y por fin entender la gravedad de la situación me ayudó a por fin comenzar a salir de la neblina en la que aún mi cerebro se hallaba, logrando así a obtener mejor coordinación, con mis sentidos mas alertas fui rápidamente a ponerme mi armadura real.
Aún sentía los restos de la anestesia en mi cuerpo, pero ya tenía mejor coordinación, avancé directo a la puerta principal de la nave y desactivé el escudo protector para salir después al exterior, y al instante ví lo que sucedía, una batalla: Tooma, Caulifla, Radditz, y Nappa estaban frente a un batallón de ex mercenarios del antiguo ejército de Freezer.
Sonreí, era momento de que se percataran que habían interrumpido mi sueño, lancé un ataque que sorprendió a la escoria que se había atrevido a venir a mi planeta, el ataque fue inesperado por ellos e hizo retroceder a los mercenarios.
A pesar de aún sentir que mis fuerzas no estaban recuperadas y que por momentos las cosas daban vueltas, me mostré orgulloso como siempre.
—¿Se puede saber que hace la basura como ustedes en mi territorio? —Arrogante cuestioné mientras con una malvada sonrisa me plantaba frente a ellos.
—¡Saiyajines! La escoria del universo, acabaremos con ustedes — Ladró un tipo, tenía la piel rugosa con escamas y tonalidad morada. Sonreí ante su osadía.
—Si eso es lo que creen, adelante insectos vamos a divertirnos — fue mi simple respuesta, antes de ampliar mi sonrisa para mostrar mis caninos.
— ¡Ahhh! Saiyajin, saiyajin, como siempre un monito ansioso por pelear. Mi ejército te hará trizas. Este sector de la galaxia ¡Me pertenece! ¡Aprenderás a no meterte en los asuntos del gran Arc! —gritó molesto, el insecto aquel.
Antes de continuar, había detectado el resto de los Saiyajines custodiando a Kale, Napa y los otros que estaban conmigo justo se interponían entre el camino del laboratorio y los mercenarios.
—¡Tooma! Tú y el resto de los saiyajines encárguense de eliminar a todo aquel que se acerque a la ubicación de Kale y de Chard — ordené.
—¡Nappa! Adelántate al laboratorio, en cuanto acabe con las sabandijas te alcanzaré. —Fue todo lo que dije mientras comenzaba a estirar mi cuerpo para prepararme para una batalla.
El líder de las sabandijas se rió con sorna —¿Tú solo acabarás con todos nosotros monito? —Se mofó el insecto aquel.
Sonreí, a muchos de esos infelices se les estaba olvidando al parecer, quién era yo y lo que hacíamos los saiyajines, hacía mucho que no derramaba sangre en forma violenta y en estos momentos me hallaba bastante contento de poder hacerlo.
Sin dar tiempo a nada, comenzaron a enfrentarme. Dejé que los infelices me comenzaran a rodear, esos pobres bastardos creía que la superioridad numérica realmente haría la diferencia, les mostraría porqué me convertí en el terror de la galaxia entera, por algo mi nombre era dicho con miedo, soy el destructor de mundos...
Pude notar que una parte de esas mal dirigidas tropas avanzaron hacia la zona de las habitaciones, donde se hallaba Kale y Chard, decidí no preocuparme. Ella era una saiyajin de clase alta, podría sola contra esos imbéciles. Además, el resto de los saiyans se colocó frente a las habitaciones de esta, aguardando a que los mal llamados mercenarios arribaran para enfrentarlos
No eran más que un patético grupo de asquerosos insectos que había sobrevivido a Freezer a base de carroñar y hacerse de cosas por medio de llamarse mercenarios así mismos y dedicarse a la piratería espacial.
Comenzaron a rodearme entre todos, sumamente enojados. ¡Ja! Pobres cobardes, por eso es por lo que morirán. Apenas iba a comenzar a fanfarronear el imbécil ese que se hace llamar su líder, cuando de un golpe de ki, maté a un centenar de soldados.
Esperaba que se dieran cuenta de una vez, que en breve morirían, pero al parecer eran muy estúpidos para entender su sitio en la cadena alimenticia; eran más sus ganas de morir que su instinto de supervivencia.
—¡No son más que escorias, malditos monos!— Ofuscado ladraba el insecto ese, mientras daba distintas órdenes a su ejército de pacotilla al parecer su intención clara era sobrepasarme y seguir rumbo al laboratorio, querían dividirse una vez más.
Si hubieran sido inteligentes, me hubieran atacado entre todos, tal vez así hubieran tenido una oportunidad. Pero decidieron dividirse, para atacar al laboratorio y a mí, al mismo tiempo.
Comencé a golpear a varios guerreros, no eran más que sacos de boxeo con los cuáles entrenar, a pesar de aún sentir los restos de la anestesia en mi sistema nervioso, ya me sentía más dentro de mis cabales, aproveche y dejé que la adrenalina recorriera mi cuerpo de esa forma los restos de efectos de la anestesia se disiparon rápidamente. Troné los huesos en mi cuerpo, moví los músculos del cuello y la espalda y ya estaba listo para comenzar la masacre.
Se dejaron venir en bandadas, lanzado disparos de sus ineficaces armas, lanzaron sus ataques todos al unísono. polvo y humo se levantaron, comenzaron a celebrar en anticipado, creyendo que había sido sepultado entre los escombros.
Al comenzar a difuminarse el humo, los pobres bastardos quedaron impactados al verme. No tenía ni medio rasguño. Me reí en forma maniaca antes de espetar —¿Eso es todo lo que tienen para mí?
Acto seguido comencé a avanzar rápidamente entre la horda de ese intento de ejército, con poco esfuerzo fui lanzando rayos de ki, despedazando cuerpos y reventando órganos internos con solo unos cuantos golpes que les daba.
Parecían maniquíes que caían al suelo, y el olor a sangre infestó el lugar.
Escuché como una gran cantidad de ellos comenzaba a atacar a los otros saiyans, me enfoqué en los que estaban frente a mí, por nada dejaría que uno solo me traspasara, mataría a todos y cada uno de ellos, Nappa se aburriría, pues no le dejaría nada de diversión.
Al final ella estaba en la dirección que yo con más vehemencia protegía, no dejaría que nadie se atreviera a acercarse a donde Bulma y Trunks se hallaban.
En un instante comenzaron a atacarme con todas sus fuerzas, su armas tronaban a mis alrededores, veía como intentaban coordinarse para hacer más letal el impacto, de pronto no supieron que pasó, ya estaba sobre ellos, atrás de ellos, destazándolos, era una carnicería brutal, intentaron rodearme mientras algunos pretendían traspasar mi barrera y avanzar rumbo a los laboratorios pero no lo permití, uno a uno fueron cayendo bajo mi despiadado brazo.
Cuando toda la enorme tropa fue mermada solo quedaban unos pocos mercenarios y la sabandija que se hacía llamar el "jefe" de esos bufones, el tal Arc. ¡Puaj! Qué asco de guerreros, no duraron nada. El idiota ese que se creía el líder me veía con cara de espanto, con la mandíbula desencajada por el miedo, ¡Pobre diablo!
Uno a uno maté al resto de los aliens que quedaban con él hasta que solo quedaron solamente él y un esbirro suyo.
Clavé mi vista en el pobre diablo que acompañaba a su mediocre jefe, los únicos que quedaban con vida —¿Cuál es tu nombre insecto? — Dije en una voz suave que pretendía ser amable pero que creo le ocasionaba más terror al perdedor aquel.
—Younto se.. señor — Tartamudeó el patético mercenario, temblaba como el cobarde que era.
—Muy bien, Younto serás el afortunado que quedará con vida, ya que quiero que lleves un mensaje al imbécil que los mandó a su muerte, el mensaje es el siguiente, si vuelven a atreverse a cruzar en mi camino... —avancé hasta a donde estaba la sabandija llamada Arc malherido, lo tomé de la cabeza con una mano mientras con la otra empujaba su hombro.
El mercenario gritaba de dolor hasta que un macabro "Crack" sonó y la cabeza del "jefe" de esa panda de mercenarios se separó del cuerpo mientras aún con vida su cuerpo se retorcía.
Sé que ese miserable sujeto jamás olvidará el salvajismo que Yo, el príncipe saiyajin usé al desmembrar frente a sus ojos la cabeza de su "jefe" separándose esta y parte de la columna vertebral del resto del cuerpo.
Me acerqué contento y le aventé a los brazos la cabeza de Arc y con una sonrisa tal vez un poco macabra le dije — Dile a esa escoria que los envió, que le mando este regalo, ahora vete antes de que cambie de opinión y decida arrancarte la cabeza también.
Esa miserable escoria que se hacía llamar un soldado, salió corriendo rumbo a la nave en la cual llegó, se subió y despegó, aún habían más compañeros suyos en batalla contra el resto de los saiyajines quienes sé que se estaban divirtiendo torturándolos. Pero a mí sólo me importaba una cosa: Saber cómo estaba ella y Trunks...
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Vegeta decidió acudir directo al laboratorio. Nappa quien estaba fuera de este haciendo guardia lo vio llegar y sonrió, —Me alegra verte recuperado príncipe. Aunque no me dejaste nada para divertirme...— Fue todo lo que el calvo saiyan dijo antes de hacerse un lado y dejarlo pasar.
El príncipe Saiyajin era el único a parte de las científicas que conocía el código para desactivar la barrera del laboratorio; y en cuánto el peliflama abrió la puerta, se halló con una escena que lejos de molestarlo le emocionó muchísimo: Ahí estaba la hembra terrícola empuñando un arma de su creación mientras dirigía ésta a su pecho dándole una fiera mirada y al pequeño Trunks en posición de pelea a punto de atacar.
Al ver quien entró Bulma reaccionó sorprendida, se notaba que ella no espera verlo ahí. —¿Vegeta?— confundida cuestionó.
—¡Es papá!— Emocionado indicó el pequeño semisaiyan.
Quiso no sentir nada por ella, quería mentirse y negarse lo mucho que su corazón latió emocionado al verlos: Pero esa imagen de la fémina, quién siendo tan débil estaba lista para presentar batalla y el crío quién apenas teniendo poco más de 3 años ya estaba dispuesto a pelear a muerte a lo que sea que estuviera afuera, lo sobrepasaba, lo hacía sentirse demasiado orgulloso de ellos...
Su corazón se estrujó, su pecho dolió al
darse cuenta que, era él quién no se sentía a la altura de semejante hembra ni de tan valiente crío.
Bulma miró horrorizada a Vegeta, sintió una opresión en el pecho al verlo cubierto de sangre.
«¡Kami! ¡No por favor! Que no esté lastimado»
Se acercó rápidamente a él pues por un momento creyó que estaba herido, hasta que vio la ceja del saiyan alzarse en señal de confusión al verla comenzar a revisar su cuerpo, buscando las heridas.
— La sangre no es mía mujer — fue todo lo que dijo.
La científica refrenó su deseo de querer abrazarlo. Fue un impulso primario, nacido de los sentimientos que nuevamente se desbordaron en su pecho al verlo ahí, solo asintió con la cabeza en señal de entendimiento.
Aún así había muchas cosas que se necesitaban aclarar, aunque hacerlo enfrente de la otra científica no era algo que ella quisiera hacer. Se abrazó así misma, para evitar actuar en forma impulsiva y lanzarse a los brazos del Saiyajin.
«¡Contrólate Bulma! Este no es el momento...»
El saiyan que aún no sabía que era lo que había pasado, siendo cauteloso decidió que debía aclarar en ese mismo instante con ella lo que había sucedido.
—¡Déjenme a solas con Bulma! — ordenó.
Nappa quién había entrado después de Vegeta, tomó al pequeño Trunks en brazos pero el pequeño previendo que lo sacarían externó su deseo de permanecer con su padre— ¡No papá yo me quedo aquí!
Vegeta vio a su pequeño niño, sabía que seguramente todo era confuso para él, se dirigió a su hijo como si de su mejor hombre se tratara, se agachó para quedar a su altura, puso una mano en su pequeño hombro y comenzó a hablarle — Trunks, tú madre y yo necesitamos aclarar unas cosas, hemos sido atacados y no podemos bajar la guardia. ¿En lo que ella está conmigo puedes ayudar a Nappa a protegernos? Solo serán unos minutos...
El pequeño niño miró emocionado a su padre, era una misión muy importante para él, su papá estaba confiando en él para resguardar el lugar, orgulloso el pequeño infló el pecho mientras contestaba:
— ¡Si papá! ¡Nappa vamos!— El calvo saiyan miró alegre y admirado la forma en que Vegeta mantenía a su hijo ocupado sin que el pequeño sintiera pánico ante la situación. Y al escuchar la voz de mando del infante solo murmuró — Igual de mandón que su padre...
Mientras Vegeta le daba una larga mirada, alzaba una ceja y maliciosamente y preguntaba — ¿Qué dijiste insecto?
Nappa sintió una gota de sudor escurrir de su sien, — Solo dije que iré con Trunks...
No acabó de decir eso cuando la voz infantil de Trunks lo apremiaba — ¡Nappa ahora! — Miró el ceño fruncido del cachorro y sus manos en puños, lucía impaciente.
Sonriendo salió con el pequeño crío y escoltó a la otra científica y a Gure fuera del lugar.
Tan pronto se quedaron solos, un profundo silencio se instaló entre ellos dos. Ambos se miraron sin hacer o decir nada más. La última vez que habían hablado no acabaron las cosas bien, y sin embargo ambos tenían los sentimientos a flor de piel.
—¿Estás bien? —preguntó él intentando de esa forma romper el apabullante silencio que se estaba generando y que empezaba a volverse imposible de soportar.
—Sí… — fue la suave respuesta de la peliazul. Sentía su pulso acelerado, hacía cinco minutos o menos había estado en profundo miedo.
Después de la imperante orden de Caulifla de quedarse dentro del laboratorio, la ojiazul entró en verdadero terror. El espeluznante sonido del ulular de las sirenas, estaba destrozando sus nervios. Su mente la hizo revivir los últimos minutos de pesadillla que vivieron:
"... — ¿Esas son explosiones? Con pánico en la voz Suzuke preguntó.
Gure preocupada confirmó — Al parecer mercenarios nos invaden...
Bulma comenzó a buscar entre sus inventos hasta que halló las armas que había creado, las metió dentro de un cinturón que de inmediato se colocó sobre las caderas — Muy bien, entren al cuarto, yo me quedaré cuidando aquí — trató de que su voz sonara lo más valiente posible.
Al no ver movimiento por parte de la otra científica y de Gure, las azuzó — ¡Vamos de prisa!— De pronto, vio a su pequeño crisparse, lo vio cerrar sus pequeños puños y rechinar sus dientes — ¡Mami Tunks no va, yo quedo aquí contigo!— La voz firme de su pequeño la hubiera conmovido en otro momento pero ella deseaba desesperadamente ponerlo a salvo.
— ¡Trunks! Este no es el momento...— Y no pudo seguir porque el pequeño niño se abrazó a su pierna firmemente — ¡No mami, yo me quedo contigo!— supo que él se negaría en forma tajante.
Ni cabía duda hijo de quién era. Resignada volteó a ver a las otras dos mujeres.
— Gure y Suzuke tomen armas, es mejor estar preparadas aunque espero que no las necesitemos..."
Sus pensamientos volvieron al presente, volteó a ver a Vegeta. Tenía en esos momentos sentimientos encontrados:
Alivio al ver que finalmente había despertado, gratitud porque a pesar de que en esos momentos no estaban en el mejor de los términos, él había ido a su rescate, preocupación pues sabía que no estaba del todo en sus sentidos y aún así se atrevió a pelear, la anestesia aplicada, tumbaría a un caballo fácilmente, con mayor razón a un hombre.
Dubitativa preguntó — Vegeta...Tú ¿Te encuentras bien? Aún no estabas en condiciones de pelear, tenías los efectos del medicamento encima, pudo ser peligroso...
Fue todo lo que ella añadió, mordiéndose la lengua para refrenar todo lo que quería preguntar y decirle, para no terminar confesándole en ese instante lo mucho que le dolió verlo lastimado debido a la explosión, la culpa que la carcomía y todo lo que se arrepintió de haberle dicho que deseaba su muerte y se mordió la parte interna del cachete para no terminar confesando todo lo que aún significaba para ella.
La mente del saiyan era un lugar muy confuso aún, y sentía que estaba sobre terreno frágil, se sentía muy confundido, durante su última confrontación ella estaba enojada y ahora no parecía estarlo...
No la entendía. Cauto preguntó —¿Qué fue lo que pasó? — Su voz grave salió en un suave susurro.
Bulma no sabía cómo abordar la situación, ¿Qué le diría? No podía decirle de sus presentimientos y que creía que alguien más manipuló su máquina para hacerla estallar, no sin las evidencias, y tampoco podía contarle de sus sospechas acerca de su paternidad con Chard... Bueno sin evidencia parecería una amante despechada que solo intentaba justificarse.
Tratando de evitar seguir mirándolo, se acercó al lavabo, tomo un paño y lo remojó y regresó a donde él estaba, detestaba verlo tan lleno de sangre.
—Nos atacaron — respondió suavemente la mujer antes de acercarse a la cara del guerrero y comenzar a limpiar la sangre del varonil rostro.
El suave tacto de la peliazul y el tenerla tan cerca de él lo perturbaba, lo distraía. El sentir la calidez de sus caricias al limpiar su cara lo hacía querer ronronear cual gato al sentir placer.
Aún así forzó a su mente a ubicarse, necesitaba conocer la verdad — No me refiero al ataque mujer, ¿Qué pasó?¿Por qué me hallaba sedado? — su voz no se hallaba molesta ni alegre ni ansiosa, simplemente estaba expectante, aguardando una respuesta de ella.
La mirada turquesa de la científica se clavó en el hombre, de tal forma que parecía que con solo observarlo pudiera darle suaves caricias, tomó un momento que parecía eterno antes de contestarle.
—A ciencia cierta no sé que pasó. Estabas entrenando y de pronto, la cámara de gravedad explotó contigo adentro, recuperé la caja negra de la unidad y ahora los datos se están analizando para indicarme que fue lo que falló, ya que toda la seguridad extra que tenía era para evitar una situación así — el cansancio en su voz denotaba que realmente había estado trabajando largas jornadas los últimos días.
— Fue mi culpa— Sentenció tranquilo el saiyan. Estaba molesto me excedí en el nivel de energía. A la científica se le oprimió el corazón, sabía el motivo por el cual él había estado tan furioso, ella sabía que tenía gran parte que ver con ese estado fúrico que había tenido el peliflama, pero quiso alejar la conversación de esos lares.
—Aún así la explosión no debió ocurrir, la programé y garanticé que todo estuviera en óptimas condiciones para que ese escenario jamás se diera, no sé que fue lo que pasó o que falló— comentó la ojiazul sincerándose con Vegeta.
El príncipe la miró con mayor admiración, cualquier otra persona hubiera puesto mil pretextos para alejar la responsabilidad de sí mismos, casi todos hubieran hecho eso, pero no ella, no su Bulma.
Algo en el pecho del saiyan se reconfortó al saber que a pesar del enojo de la peliazul, aún se afligía por él, pudo sentir su gran preocupación, la sensación de saber que aún le importaba, incendió su pecho y sintió el repiqueteo emocionado de su corazón.
—No pudiste predecirlo no fue tu culpa— Tranquilo indicó, ella resopló molesta, — Ese era mi maldito trabajo no sé en que fallé— escuchó el tono indignado de la fémina.
El saiyan sonrió — Todos estarían intentando justificarse, cualquiera diría que quieres darle un pretexto a Kale para que te acuse de traición — comentó el guerrero mientras cruzaba los brazos a la altura de su pecho y un brillo juguetón resplandecía en sus ojos por un instante.
De cierta forma, estaba muy preocupado no dudaba que tal vez Kale había hecho pasar a la científica un infierno por el incidente, si la conocía lo suficientemente bien, la saiyajin debió usar eso como pretexto para acusarla de traición, sintió la necesidad extrema de saber cada detalle y si la saiyan se había atrevido a intentar ponerle un solo dedo encima... La haría pagar por cualquier mal momento que le hubiera hecho pasar a la peliazul. Sin embargo, antes de abordar ese tema, había otro que lo aquejaba de forma
más inmediata y debía aclarar:
La duda lo carcomía — Mujer... ¿Por qué me hallaba sedado? Asumo que no usaste el tanque regenerativo, así que debiste usar entonces las semillas del ermitaño... — terminó de decir mientras se recargaba en la pared y ella para no contestar, continuó su tarea de limpiar los restos de sangre que él tenía salpicados en la cara y cuello.
Sintió esos penetrantes ojos negros seguir sus movimientos mientras limpiaba el rostro masculino.
Esas pupilas oscuras seguían los movimientos de sus manos. Inhaló profundamente antes de comenzar su relato.
—Cuando la explosión sucedió todos estábamos en shock, aun así cuando Tarble y Nappa te hallaron...— La vista de la peliazul se enturbió al recordar el suceso.
— Cuando ellos te encontraron, lo primero que hicimos fue querer ingresarte a un tanque de regeneración pero...— su voz se hizo muy suave, Vegeta la alentó a seguir — ¿Que fue lo que impidió que lo hicieras...? —
Ella lo miró... Aquellos zafiros que tenía por ojos resplandecieron y una genuina preocupación se formó en esos luceros azules.
—Por algún motivo Suzuke y Kale no me avisaron que podrían en mantenimiento el tanque, este no estaba disponible para curarte. Estaba desesperada, así que te llevé a mi cuarto, no quería que se enteraran de las semillas, por eso para hacer creíble tu recuperación tuve que sedarte 3 días y ponerte muchas vendas sobre el cuerpo. Lamento si me excedí en mis decisiones— dijo en forma amable y con genuina sinceridad la peliazul.
Vegeta le dio una profunda mirada, moría de ganas de lanzar esa preguntar que tenía en la punta de la lengua pero por más que quería no se atrevía:
«¿Nos besamos? ¿O solo lo imaginé...?»
Pero aún conservaba un poco de orgullo para no hacer esa clase de preguntas por más que se sentía desesperado por saber la verdad. Si es que había sido un sueño era uno demasiado lúcido, demasiado real.
Y a pesar de querer preguntar y hacerse un poco de ilusión, sabía como eran las cosas, él ya le había dado su autorización para que ella regresara a la tierra, por tanto no había porque pensar más en aquello. En cambio, solo dijo:
—Tú nunca te excedes Bulma, confío en tus decisiones, ¿Tuviste problemas con Kale mientras estuve inconsciente?
Una mirada alegre se expandió por ese bello rostro y por fin pudo ver una de aquellas hermosas sonrisas que antes le daba, dirigidas nuevamente a él y solo a él. Su corazón se aceleró y comenzó a latir desbocadamente, por el simple hecho que la hermosa ninfa le había sonreído.
Ella intentando parecer indiferente, alzó los hombros antes de contestar —Todo en orden, nada que no haya podido enfrentar— fue lo que dijo mientras le daba una enorme sonrisa brillante, sus ojos resplandecían en forma pícara, como si le ocultaran alguna travesura que hubiera cometido.
El príncipe alzo la ceja, conocía muy bien a la peliazul, a pesar de sus diferencias y esa actitud de niña bien portada no era una actitud que realmente fuera propia de la científica, ademas que contrastaba con la rebeldía descarada que la mirada color cielo reflejaba, así que con duda en la voz cuestionó:
— Pronto recibiré alguna queja pidiendo tu cabeza por tus ofensas, ¿Cierto? — La voz mitad divertida mitad asombro del saiyan la hizo mirarlo con una sonrisa mas grande que la anterior.
Si bien el encontronazo con Kale no había sido nada fácil, ni agradable ni sencillo, la realidad es que le divertía hacer sacado de sus casillas a la saiyajin.
Además las cosas entre ellos habían quedado claras antes, lo mejor era evitar cualquier malentendido sentimental, ella debía irse de ese lugar.
—Hice lo posible por evitarlo, pero tu "mujercita" no me la pone fácil y me saca de mis casillas Vegeta — dijo riéndose descaradamente.
Él sólo resopló —ella no es mi mujer —la reacción del saiyan fue tan natural e impensada que la ojiazul se sorprendió con su franca respuesta. Aun así, debía llevar esa conversación lejos de esos derroteros, e hizo caso omiso a esa afirmación.
—Cómo sea, no me la pusieron fácil, sin el tanque de recuperación, no tenía más opción que las semillas del ermitaño. Tuve que usar métodos poco ortodoxos para lograr que te la comieras, me disculpo por ello — Fue lo que ansiosa dijo, tratando de dejar en claro el motivo de aquel beso.
Aclarar esa duda realmente no ayudó al saiyan.
«Entonces si fue algo real, no lo aluciné...»
A pesar de lo rápido que latió su corazón por saber que no había sido solo un sueño, que realmente había besado a esa ninfa azul, le dolía saber que para ella solo había sido una artimaña necesaria para que él comiera la semilla, que por parte de la científica no fue algo verdadero.
«Se sintió tan realista. Sé que fue real, o al menos para mí lo fue...»
Escucharla excusarse de haberlo hecho, hacía más doloroso para el saiyan el aceptar que ya no le importaba realmente.
Intentó sonar lo menos herido posible —Siento que hayas tenido que hacer algo en contra de tu voluntad—
Algo en su forma de excusarse estrujó el corazón de la peliazul, quien tuvo que refrenarse para no abrazarlo. Sabía que era un pensamiento ridículo, ellos dos habían dejado las cosas claras antes. Ella misma le había confirmado que lo odiaba... ¿Cierto?
Además el hombre era un saiyajin, uno de los seres más letales en ese jodido universo no necesitaba de la compasión de nadie...
La científica suspiró, las cosas no habían estado bien entre ella y el príncipe Saiyajin cuando la explosión sucedió, asi que no sabía en ese punto como seguiría todo.
Verlo despertarse y acudir a su ayuda a pesar de no estar en condiciones y ahora verlo preocupado por que Kale no la hubiera atormentado, la hacía querer flaquear en su decisión... Pero solo eran instantes de debilidad, lo que estaba por decirle le quitó cualquier pesar.
Decidió no darle más vueltas al asunto, respiró profundamente y soltó a bocajarro. — Kale exigió mi cabeza, me culpa por la explosión. Piensa que lo hice a propósito, por mucho que peleemos sabes que no es así Vegeta —terminó de decir, toda pizca de picardía y de risas había desaparecido; la científica tuvo que hacer un esfuerzo por no romperse y confesarle la verdad:
Que a pesar de su traición ella jamás se atrevería a traicionarlo de esa forma tan burda. Que a pesar de todo ella lo seguía amando y por ese amor que aún tenía jamás dejaría que lo dañaran.
El saiyan se sentía a gusto con el toque suave de la fémina que aún mientras hablaban, seguía dándole suaves caricias al momento de limpiar su cuello.
Debido a la peligrosa cercanía que tenían en esos momentos, las fosas nasales del saiyajin pudieron disfrutar de la fresca y embriagante esencia de la hembra. Solo quería enterrar su nariz en ese precioso y blanquecino cuello femenino.
Aspiró, llenando de esa forma sus pulmones de la esencia de la única mujer después de su madre, que lo hacía detenerse y hacer dejar todo de lado, absolutamente todo excepto ella. Quería decirle tantas cosas, suplicarle que se quedara... Sin embargo, su palabra había sido dada, y no importando nada más, debía esta vez cumplir con su promesa.
—No necesitas convencerme de nada, te creo. Es una tontería lo que Kale dice, ganas más conmigo que sin mí. Sé que soy tu pase seguro para volver a la tierra. No te preocupes mujer, ella no se meterá contigo y yo cumpliré mi promesa — A pesar de que trato de sonar tranquilo ella pudo detectar cierta tristeza oculta en su tono de voz.
Bulma sintió que se le estrujaba el corazón, las palabras con un dejo de resignación mencionadas por él como si entendiese que para ella; el hombre, su presencia; sólo fuera su boleto de salida y que solo le importara por eso, la hizo sentir que no era mejor que él, que lo usaba.
«Eso es lo mejor, no tienes un futuro aquí, y lo sabes»
Se reprendió a si misma mentalmente, debía apegarse al plan realizado. Ya había limpiado gran parte de la sangre seca sobre la cara del varón, tomó delicadamente el paño y retiro las manchas de la frente.
—Gracias...— en un suave susurro él comentó.
Su mirada se perdía en los suaves labios de la ojiazul, el pulso se aceleró en ella, él continuó:
— Lamento todo lo que pasó antes del accidente, Bulma yo...— cerró los ojos, eso que estaba haciendo era algo que jamás pensó hacer, implorar por un perdón. Acciones tan impropias de él que no eran fáciles de realizar, aunque en el fondo sabía eran necesarias.
—Estaba celoso, perdí la cabeza cuando escuché que Radditz te besó, no quise ofenderte... — Estaban tan cerca entre sí, que podían sentir el aliento del otro, los corazones de ambos se aceleraron.
—Shhhh— lo acalló ella, poniendo sus delicados y sensuales dedos sobre los labios del varón.
Él la miraba sin decir nada más. Ella sabía que no era correcto, pero ahí estaban ambos viéndose fijamente a los ojos; mientras la delicada mano de la hembra continuaba limpiando su frente. Chispas salían de alrededor, el aire se empezaba a cargar electrizante. El azul y el negro se enfrentaban danzando nuevamente.
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Desde el momento en que comenzó el ataque todo sucedió muy rápido, era como tenía que ser, Kale estaba bastante satisfecha con el resultado, era lo que habrían esperado, un ataque de simples mercenarios no deberían ser un problema, era como se había planeado.
Lo que nunca esperó que es el saiyan despertara tan pronto eso era algo que había estado fuera de sus cálculo.
«No importa, que esté despierto no hace más que acelerar nuestro plan»
Salió de la habitación y vio afuera del edificio a todos los cuerpos mutilados y calcinados. A su derecha vio a Celery.
— Que Tooma y el resto se encarguen de limpiar la basura de este lugar— su voz salió asqueada. — Celery, necesito que vayas adentro y te quedes con Chard, Vegeta a despertado.
Fue todo lo que dijo para seguir avanzando lentamente rumbo al laboratorio, donde según su scouter se hallaba el peliflama.
Respiró profundame, era hora de su gran actuación.
«Esto será humillante pero es necesario... Para lograr el objetivo es necesario que ellos crean que ganaron»
Mientras continuaba avanzando por los pasillos recordó la plática con Paragus mientras discutían la siguiente fase del plan.
"... Vampa siempre había sido un planeta que la Saiyajin odiaba, era caluroso y no muy lindo a sus ojos, lleno de criaturas hostiles y desagradables.
Recordó cuando era niña como veía al idiota retrasado, el hijo de Paragus jugar con esas estúpidas bestias, aún recordaba como el tonto ese, Broly lloró como un bebé cuando su padre le arrancó una oreja a la horrible criatura que él había convertido en su mascota.
Kale había sentido celos de que él hubiera logrado domesticar a esas asquerosas bestias, cuando a ella no le hacían caso y había ido a avisarle Paragus de esta situación, tenían poco más de 14 años, Broly y ella aún eran muy jóvenes pero fue en ese momento que entendió el enorme poder de persuasión que ella tenía sobre Paragus... mismo que usó para al poco tiempo tenerlo comiendo de sus manos.
Ahora que habían tenido que volver a ese horrible planeta, seguía odiando ese lugar. Al menos Chard no parecía estar inconforme con el hecho de que Paragus los acompañara, enfrente de su hijo no se mostraban como pareja, y aún así por momentos parecía que el vínculo entre Chard y Paragus se reforzaba, aunque el pequeño no supiera el porqué de su comodidad ante el otro saiyan.
«Lo único importante es lograr el objetivo.»
Resopló molesta y decidió no darle más vueltas al asunto.
Paragus la sacó de sus pensamientos— Los avances presentados por Sook son impresionantes, de seguir así tendremos la fórmula desarrollada en poco tiempo. El tiempo está llegando Kale, es momento de comenzar a preparar las cosas...
Fue interrumpido por una molesta saiyan — No hemos podido lograr que Vegeta deje su encaprichamiento por esa mujerzuela— Paragus sonrió.
— De hecho necesitamos todo lo contrario Kale, necesitamos que ellos crean que han ganado, el nunca dejarán de creer en ella, salvo que ella misma lo deshonre, cuando el momento llegue deberás hacer tu mejor actuación, una rápida rendición generaría sospechas...—
Ella lo interrumpió, —¿los mercenarios son leales a ti? ¿Harán lo que les pidamos?— Paragus se acercó a la saiyan y la abrazó mientras comenzaba a dispersar besos por su cuello, ella había dejado de usar las inyecciones que modificaban su aroma y eso lo enloquecía de emoción, ya no sentía el sucio aroma de Vegeta sobre ella y su hijo. Tenían algunas semanas más que podría disfrutar de tenerlos solo para él en ese planeta antes de que tuvieran que volver a inyectarse el pestilente olor del idiota de Vegeta y volver al planeta Vegita.
—Créeme los mercenarios harán su trabajo, ahora apresura a Suzuke, necesitamos alterar la cámara de gravedad del imbécil ese, todo es importante para el plan..."
Mientras Kale tomaba una gran respiración llegó hasta donde Nappa esperaba paciente afuera del laboratorio — Supongo que Vegeta está adentro— no fue pregunta sino una afirmación, El calvo saiyan trato de detener su avance — Está ocupado en estos momentos Kale, no puede atenderte...— ella sonrió despectiva y lo ignoró para entrar al lugar.
«Mi mejor actuación... Aquí vamos...»
Vegeta estaba por cerrar el espacio que había entre sus labios y los de la peliazul, sabía que ella posiblemente se molestaría por su atrevimiento, pero verla tan cerca de él, sentir sus suaves y pequeñas manos mientras lo atendía y lo limpiaba de la sucia sangre de los mercenarios, lo hizo querer sentirla más cercana.
«Tsk, un beso solo porque era una medida necesaria para que comiera la semilla no es el tipo de beso que debió pasar...»
La calidez del aliento femenino se sentía agitado, al sentir Bulma como la mínima brecha entre ambos se terminaba casi de cerrar.
De pronto, la puerta se abrió de golpe. Dejando ver a una enloquecida Kale entrar al lugar, la saiyajin se notaba furiosa, habían sido atacados y ese imbécil que por fin había decidido despertarse de su sueño, en lugar de ir a protegerla había enviado a una bola de inútiles a resguardarla a ella y a su hijo. Mientras él se ponía a jugar con los invasores y protegía a la zorra humana y a su bastardo.
Vegeta sintió frustración al sentir como la peliazul se crispaba en su lugar, mientras la magia del momento que él pensaba aprovechar desaparecía.
Nappa y el resto entraron detrás de la furiosa saiyan. Quién perdió los estribos al ver al crío bastardo del príncipe, que el calvo saiyajin traía en brazos, todos miraron su cara enervada, y justo cuando sus ojos repararon en el pequeño pelilila, todos fueron capaces de ver que eso fue la gota que derramó el vaso, en la furia de la saiyajin.
—¡Largo todos! El príncipe y yo tenemos cosas que hablar— gritó histérica.
Nappa, aun con el pequeño crío en brazos y viendo la situación hizo una reverencia y se retiró de inmediato, Caulifla hizo lo mismo, y Gure y la otra científica decidieron seguirlo.
La entrada de Kale fue tan repentina en el lugar, que la ojiazul se quedó estática sin entender, no se quedó ahí parada porque quisiera escuchar lo que la saiyan quería decir, de sobra sabía la clase de improperios que seguramente diría en su contra; simplemente no supo reaccionar a tiempo.
En parte porque la forma tan desmesurada de actuar de la saiyajin la había tomado con la guardia baja, apenas iba a comenzar a caminar para irse, cuando Kale gritando le dijo:
—¡Tú también desvergonzada!, ¡Lárgate de mi presencia maldita zorra! —La ojiazul que ya no pensaba dejarse, estaba por gritarle cuando la furia en la voz de Vegeta la detuvo.
El saiyan se puso protectoramente enfrente de la peliazul, mientras su cola la tomaba por la cintura, obligándola a permanecer ahí, a pesar de quedar parcialmente protegida por él , veía cómo el semblante del peliflama tan sereno momentos antes, cambiaba a uno de furia:
—¡Basta!— iracundo golpeó el escritorio que había enfrente. —Que sea la última vez que te escucho que la ofendes, su nombre es Bulma y no pienso repetir esta orden— siseó furioso en un tono de voz espeluznantemente bajo y frío.
El corazón de la peliazul latió con fuerza. A pesar de su última pelea y de cómo estaban las cosas entre ellos, ¿Vegeta la había defendido enfrente de su consorte?
«No vayas por ese camino, ¡Bulma déjate de hacer falsas ilusiones!»
Su corazón no le obedeció y latió desbocado.
—¡Increíble Vegeta! ¿Defiendes a esta zorra cuando fue la artífice de que casi murieras? ¡Por culpa de su estupidez casi fuiste asesinado! — decía impactada por la sorpresa Kale. Tal como habían previsto él se puso en modo protector con la científica.
Furiosa trató de contener su voz y solo cuestionó —¿Acaso lo que "ESA" dice vale más de lo que digo yo? — Sumamente enojada con el rostro enrojecido por la rabia, Kale cuestionaba al príncipe.
Vegeta conocía la naturaleza arrogante de la saiyajin que, muy a su pesar por idiota escogió, pues claramente ya había comprobado que por más que lo intentara, ella no daría signos de mejorar su actitud ni sus modales, el puesto le quedaba grande.
No era más que su propia culpa la situación actual, y debía afrontar las consecuencias. El dolor de cabeza que había estado sintiendo en forma latente hizo presencia con mayor intensidad en ese momento.
Resignado decidió afrontar esa situación:
—¿Qué pretendes Kale? —cansado dijo.
Ella sabía cómo acabaría todo esto desde el principio y aún así decidió presionar. —¡Que esa mujerzuela pague! ¡Su estupidez casi hizo que murieras! Además se tomó prerrogativas que ¡No le correspondían! — Vegeta le dio una mirada fastidiado.
—La explosión no fue culpa de ella, yo sobre exigí a la cámara, no es la primera vez que pasa — encogió sus hombros con indiferencia.
—¡No la defiendas! No ha permitido que hagamos la investigación, ella fue la causante de la explosión y no nos ha dejado saber cuál fue el motivo—
Antes de que pudiera decir algo más Vegeta la interrumpió — Aún esta revisando la causa Kale...— pero la saiyan lo miró fríamente se cruzó de manos antes de contraatacar.
— Está buscando cubrir sus errores, exijo que Suzuke esté presente en la revisión de la información. Y antes de que digas que no, es mi prerrogativa como tu futura reina y como TÚ pareja.
Ella lo miró, sabía que esos momentos eran cruciales. — Quiero que Suzuke esté con ella en la investigación, la Tsufur es una de las mejores científicas, me sentiré más tranquila que ella esté dentro de la investigación— Su voz de volvió más dulce mientras se acercaba a él, y con un ademán que a Bulma se le hizo falso la vio acariciar la mejilla del saiyan.
— Casi mueres príncipe, estaba aterrorizada por tu estado... Yo pensé que casi te perdía... —escuchar el quiebre tan fingido en la voz de la saiyan hizo que Bulma torciera los ojos al cielo. La detestaba, sabía que era falso el juego que la saiyan jugaba.
Vegeta la miró y se sintió culpable y acorralado. Quería despegarse del toque de Kale y trató de hacerlo lo más educado que podía. No tenía ningún tipo de sentimiento por ella y no alentaría a que ella se acercara tanto a él. Aún así verla en ese estado lo hacía sentirse mal... Le gustara o no ella era su consorte y él lo único que hacía era despreciarla.
Bulma estaba enojada, odiaba a esa saiyajin, y al asqueroso Paragus; tarde se había dado cuenta que debió investigarlos con mucho más detalle desde antes, esta vez no dejaría que hiciera su teatro, ni convenciera Vegeta, el tiempo que le quedaba en Vegita lo usaría para desenmascararla, ella lo sabía no era la blanca e indefensa paloma que quería hacer creer que era.
Con voz melosa, la ojiazul decidió entrar en escena con su propia actuación magistral.
— Ya que estamos en esto de ver las razones por lo que explotó la máquina, con gusto acepto que se me audite pero de igual manera vamos a revisar el motivo por el cual su brillante científica, desobedeció deliberadamente MIS órdenes y puso en peligro al príncipe, si ella no hubiera hecho semejante estupidez habríamos podido curarlo de inmediato y evitar que estuviera en cama todos estos días.
Kale la miró con odio —¿Cómo te atreves a contestarme? ¡Tú no eres nadie! —Alzó la mano para abofetear a la científica, para ser detenida por un furioso príncipe saiyajin, quién apretaba su brazo deliberadamente fuerte, lastimándola en el acto.
—¡BASTA KALE! Te dije que no volvieras a insultarla y otra cosa más vuelves a levantar tu mano contra ella y será lo último que hagas, me he detenido de matarte por el crío pero no pienso seguir aguantando tus estupideces — Siseó furioso.
Continuó molesto —Bulma tiene razón, vamos a investigar todos los hechos, Suzuke estará presente con Bulma, pero ambas cosas deberán ser aclaradas.
La saiyan estaba por salir cuando Vegeta la detuvo del brazo — No vuelvas a insultarla o a intentar lastimarla Kale... no estoy jugando— ella se liberó del fuerte agarre, solo le dio una profunda mirada y salió furiosa de ahí.
En cuanto Kale se fue, Nappa entró rápidamente — Lamento la interrupción príncipe pero Trunks estaba muy inquieto, tuve que retenerlo a la fuerza pues la forma en que Kale llegó lo puso nervioso.
La peliazul al escucharlo llamó a su pequeño — Trunks ven acá — se agachó y extendió los brazos mientras lo decía.
— ¡Mami!— Chilló el pequeño niño y corrió a ver a su mamá, ella notó que su pequeño la observaba detalladamente, lo intuyó él buscaba ver que su mamá no estuviera lastimada.
Vegeta tampoco pasó por alto la conducta del pelilila alzó una ceja en señal de sorpresa y su voz sumamente complacida solo dijo — Tu mamá está bien mocoso, ¿Acaso dudas que sea capaz de defenderla?
Trunks volteó a ver a su papá y de inmediato contestó — No papá — y vio al pequeño niño tranquilizarse.
Bulma abrazó a su pequeño niño, Vegeta sintió de pronto que el cansancio llegaba a él, estaba debilitado, la medicina seguía estando en su cuerpo y la adrenalina por el ataque solo le había ayudado temporalmente pero ahora sin los efectos de ésta se percató que se sentía débil. Aún así necesitaba aclarar lo que había sucedido. — Nappa, tú y Tarble necesitan acompañarme necesito saber porque estaban aquí esos mercenarios.
Bulma de inmediato intervino — No has comido nada en días pasados Vegeta, debes estar exhausto. Descansa y en unas horas más podrás revisar el estatus de todo.
Nappa decidió apoyar la opinión de la peliazul, el príncipe Saiyajin acababa de despertar necesitaba reponer fuerzas, pues a pesar de haber luchado sin ningún problema, en esos momentos se notaba increíblemente pálido —Déjanos acabar de limpiar los escombros y en unas horas te veremos en la nave.
El peliflama decidió hacer caso, sobre todo al sentir la cercanía de la peliazul, aún no habían terminado de hablar, Kale los había interrumpido.
Trunks emocionado decidió saltar de los brazos de su mamá al suelo— Sí papá, tú duerme y yo ayudo a cuidar a mami.—El ceño fruncido de su pequeño cachorro y la forma fiera en que se portaba lo hicieron sentir orgulloso.
Y no solo a él, todos los saiyan veían con orgullo y aprobación al pequeño Trunks.
El peliflama no quería admitirlo, pero realmente estaba muy casando, cuando llegaron a la nave, simplemente quería dejarse caer en la suave cama.
Toda la habitación olía delicioso. La esencia de la peliazul lo envolvió tan pronto entró de nuevo a esa habitación.
«Debería ducharme primero.»
Se percató del estado tan lamentable en el que estaba, todo su cuerpo salpicado de sangre que claramente no era suya.
Pero la cabeza comenzaba a darle vueltas. Con ternura la peliazul lo condujo hacia la cama y lo recostó.
— Mujer, yo... debería bañ— fue interrumpido por la ojiazul.
— Shhh, no digas nada y descansa— mientras suavemente, acariciaba su cabello, ayudándolo a recostarse.
Mientras sentía que la bruma mental lo invadía, alcanzó a abrir los ojos y vio en forma borrosa a la hermosa humana que estaba ahí para velar su sueño, y más allá sentado cerca de la puerta en actitud defensiva su pequeño crío quien parecía haberse tomado muy a pecho su papel de guardián.
— Descansa Vegeta, retoma fuerzas... Aún tenemos cosas que platicar cuando despiertes... Aún tienes una promesa que cumplir.
No era el mejor momento para hablar de eso, pero ella quería que al despertar, pudieran retomar sus planes, mientras estuviera ahí ayudaría a resolver el problema del atentado en contra de Vegeta, pero ella estaba decidida en que la llevaran a la tierra.
— Cumpliré mi promesa mujer... — fue lo último que él dijo, antes de ser por fin completamente vencido por el
sueño.
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En su habitación Kale abrazaba a Chard — ¿Que fue lo que sonó mamá? — el pequeño saiyan se había sentido estresado al escuchar los sonidos de la alarmas cuando la invasión comenzó.
Ella solo vio a su pequeño hijo, estaba feliz. El plan iba a la perfección. — Nada de que preocuparse Chard— sonriendo acarició la mejilla de su hijo.
— Pronto serás el heredero, el futuro rey de los Saiyajines, cuan grandioso guerrero serás y sobre todo el más fuerte— el pequeño no entendía pero nunca veía a su mamá tan alegre así que solo sonrió y asintió. Lo dejó en la habitación infantil y se encerró en la suya propia para hablar con el padre de su hijo.
— A pesar del fracaso de esos idiotas, con los ajustes que hicimos logramos el objetivo, la primera parte del plan ha funcionado — fue todo lo que dijo, del otro lado solo escuchó la risa alegre.
Satisfecho Paragus solo miró a través de la pantalla del comunicador a la saiyan — Es una lástima que esos incompetentes no hallan logrado eliminarla, aún así el giro de los acontecimientos son mejores a nuestro plan. Da tu mejor actuación Kale, déjalos vivir su idilio. Que él piense que ha ganado. Baja la cabeza y acepta que ella sea su consorte, él negociará contigo ya lo sabes, demuéstrale tu "amor y devoción" haciéndote a un lado.
Una sonrisa alegre cruzó el rostro de la Saiyajin,
— Ohhh ya he comenzado... La caída de Vegeta y su sucia ramera se acerca —
Mientras se tomaba una copa de una bebida parecía al vino y celebraba en anticipado su triunfo sobre la sucia terrícola y Vegeta. Y le sonreía a Paragus a través de la
pantalla, finalmente lograrían deshacerse de ellos, poco a poco las piezas del ajedrez se iban moviendo y las cosas comenzaban a inclinarse a su favor.
— Te arrepentirás de todas las humillaciones que me ha hecho pasar Vegeta… Mi hijo será quien gobierne y tú y tu deshonrosa descendencia desaparecerán para siempre…
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Hola todos lamento el día de atraso, ayer fue un día muy difícil y técnicamente se me cerraban los ojos así que no pude terminar de revisar tiempo el cap.
¿Cuéntenme que les pareció este cap? Por fin supieron quién atacó la base… Y ahora, veamos como continúa esto…
Rápidamente contesto comentarios:
Xxlalalulu: Ya se mi pobre Radditz comiendo pan duro... hay que darle algo mejor de comer :3 y pues Paragus y Kale tal vez estén planeando pasarse 3 pueblos con sus planes malévolos jajajaja. A ver qué pasa.
Yenaiv Brief: Yo también estoy amando a baby Trunks, es un bebé hermoso :3 Veamos ahora que Vegeta ya despertó como continua esto.
Bealtr: Yo se que es medio confuso, estamos en la parte en donde todo se empieza a volver un caos, lamento que sea todo tan revoltoso D: esperemos pronto se desenrede esto. Pero al menos ya vimos quién atacó planeta ;)
Invitado Mushy30: De verdad de corazón gracias por leer :)
Mil gracias por su apoyo y por aún seguir leyendo este fic
