Los personajes no me pertenecen son creación del gran Akira Toriyama. La trama e historia si son idea original mía.
Tengo el tesoro de la isla del tesoro y una escritura de un palacio de cristal. Y una cajita donde guardo mis secretos, que si me quieres te voy a regalar. Pero no tengo, pero deseo, pero me faltan... Las armas que te hagan fijarte en mí. Miradas que no puedas resistir. Besos que te obliguen a transigir. Tácticas de guerra, tácticas de guerra... — Tácticas de guerra, Lucero
Planeta Zerk
Había estado cómo "invitada" en Zerk desde hacía varias semanas atrás; no podía quejarse del trato, eran demasiado amables y educados, y la trataban espectacularmente bien, además de que se podía recrear la pupila con singular alegría con esos tremendos especímenes masculinos que abundaban en ese lugar
«Cielos, qué hombres tan más perfectos hay aquí»
Se mordió inconsciente la parte interna del cachete, se había tratado de comportar pero estaban tan hermosos todos ellos que poco le faltaba para abalanzarse sobre alguno de ellos.
«Un poco de buen sexo con estos bombones me
ayudará a calmar mis nervios...»
Se rió de sí misma, si Bulma la escuchara le reprocharía que para ella todo tenía que ver con sexo.
«Y tendría razón en su reclamo»
Sonrió alegre la rubia, pero su sonrisa murió tan pronto lo pensó, pues a pesar del buen trato seguía siendo alguna especie de prisión, de lujo pero prisión al fin y al cabo.
Aquel día cuando despertó desorientada en ese palacio, asustada, no quiso escuchar razones. Lo último que ella recordaba era haber esperado a su hermana en aquella cafetería, para poder escapar juntas de Zerk, cuando fue sedada.
Al despertar se había mostrado sumamente recelosa de lo que decía zerkiano, no quiso creerle a Sekket:
"... — Quedé de ver a Bulma y ella no se presentó —
Sekket la miró en forma amistosa — Ella te mandó un mensaje avisándote que no asistiría, pero hubo intermitencias en las comunicaciones en este sector de la galaxia debido a la lluvia de meteoros que ha estado atravesando en las últimas semanas cerca del planeta. Además me indicó donde la esperarías, sé que trabajas con la patrulla integaláctica por tanto vendrías armada y desconfiarías de mí, es por eso que mi ejército fue quien te interceptó, nunca quise lastimarte y lo evitamos a toda costa, lamento las molestias ocasionadas con el sedante.
Y a pesar de la forma agradable de ser del zerkiano, dudaba de él, algo la hacía desconfiar. — Quiero hablar con mi hermana— el príncipe de ese lugar vio la mirada decidida en esos ojos azules, y notó la forma de mirar tan similar con la peliazul, sabía que no habría forma de convencerla de no hacerlo.
Muy bien le marcaremos, él le mostró su comunicador. — Te lo quitamos cuando estabas inconsciente, necesitábamos ver que tu canal de comunicación estuviera encubierto, pero al parecer tu hermana hizo un genial trabajo.
Si bien lo dicho por Sekket era correcto, omitió el hecho de que había hackeado el canal así tal como lo hizo con el de Bulma, motivo por el cual el mensaje que la peliazul le envió a su hermana para que no se presentara, jamás llegó a su destino.
Justo en ese momento fue cuando entró una llamada de Bulma, Tights miró a Sekket quien aún tenía en su poder el artefacto, éste sonriendo se lo entregó — Contesta...— amable la invitó el zerkiano.
Tan pronto contestó escuchó la alegre voz de su hermana reprenderla — ¡Hasta... cont...-stars! ¿Reci..-te... mensaje?
De inmediato Tights se percató de la terrible estática que interfería en la llamada— B.B hay mucha interferencia no te escucho, estoy en Zerk— fue todo lo que alcanzó a escuchar pues por algún motivo la señal encriptada presentaba mucha estática.
— T.B... Casi no... Es-...c...char—
La rubia se sintio estresada al no comprender mucho de lo que decía su hermana — B.B la señal es terrible, hablaré con Sekket para ver cuando puedo verte— la interferencia fue mayor.
Después de eso la rubia solo escuchó por parte el mensaje final de la peliazul—Tights tr...are de corregir ... c-comu...ador, ... hay tanta estática, necesitamos vernos, ... co-or-dena-das— después de eso la llamada se cortó. La rubia miró a Sekket estresada.
Necesito ir al encuentro con ella, me estará esperando. El príncipe se veía tranquilo —Lo lamentó Tights pero eso es muy arriesgado, déjame explicarte mi plan, además en este momento hablar por llamada es peligroso, solo mandarás mensaje, debemos hacer creer a todo mundo que tú estás muy lejos, si tenemos éxito y logramos sacar a tu hermana de ahí, debe de quedar evidencia que tú te hallas muy lejos de ella, así no irán sobre ti primeramente.
Toda su vida Tights había actuado por ella misma, desde que era pequeña había prometido cuidar a su hermana por sobre todas las cosas, — No Sekket, ella me necesita e iré — El príncipe la miró con simpatía.
—Entiendo tu necesidad Tights, pero estoy tratando de asegurar el éxito de su escape, si Vegeta averigua que Bulma huyó contigo, ¿Qué crees que será lo primero que hará?
Ella de inmediato contestó, quería dejarle claro que no era ninguna desvalida y bien podría cuidar a su hermana.— Ya tengo un lugar donde nos refugiaremos. Está deshabitado, nadie la buscará ahí. — No pudo continuar porque Sekket la interrumpió negando con la cabeza.
—No Tights, el peligro no será ese, piénsalo bien, ¿Qué crees que hará Vegeta cuando vea que Bulma desapareció?
Los ojos grises casi plateados del zerkiano miraron fijamente a la rubia, ella contestó tranquila, sabía a donde se dirigiría el saiyan — Buscará en los alrededores primeramente para después enviar alguna nave o ir él mismo rumbo a la tierra, y antes de que digas que la destruirá, él jamás se atrevería a hacerlo.
La rubia realmente no estaba segura de que el príncipe Saiyajin no se atreviera a hacerlo, pero quería creerlo.
Sekket meneó en forma negativa la cabeza, contradiciendo su creencia — Llevamos más tiempo lidiando con tiranos que ustedes Tights, y tenemos historia con los Saiyajin, sabemos de lo que son capaces, si él se percata que tu ayudas a tu hermana, irá tras la patrulla intergaláctica, además de que intentará lastimar a tus padres para obligarlas a salir de su escondite, entre menos sepa quiénes son los posibles aliados de Bulma será mejor..."
Tights suspiró al recordarlo, —Ahhh todo ha sido tan extraño, no sé si bulma se tragará lo que le dije pero espero que si. — la rubia miraba el comunicador que ahora estaba deshabilitado para recibir y hacer las llamadas. No era un secreto, Sekket le había explicado que era por el bien de la misión.
Recordó la conversación:
"...— Como te prometí envié drones de reconocimiento para ver si Bulma asistía al encuentro. No fue ella quien asistió a la reunión— Tranquilo comentaba el zerkiano mientras le enseñaba las fotos que mostraban a un serio pelinegro esperando en el lugar acordado.— Tights miró las fotos y trató de no parecer tan ansiosa como se sentía.
«Radditz ...»
De pronto sintió la mirada de Sekket sobre ella, —¿Lo conoces? — la rubia solo asintió, escogiendo cuidadosamente sus palabras, pues no quería decir nada que hiciera que Sekket se arrepintiera de ayudar a su hermana.
— Su nombre es Radditz acompañó a Bulma la vez pasada— el príncipe de Zerk la miró sin inmutarse.
—Es importante que le envíes un mensaje a tu hermana que sea creíble, hazle saber que estabas ocupada, para que no se preocupe por tu ausencia y pueda de alguna forma deslindarte, hay que aprovechar ese testigo que te conoce para que ella confirme que estás lejos de Vegita. — ella sonrió y le guiñó el ojo, — Yo me encargo..."
Decirle a Bulma que había salido y que estaba con un Kursk era lo único que se le había ocurrido, sin duda el pelinegro estaría furioso por haberlo plantado, aunque ella no supiera que solo asistiría él, así que sería la excusa perfecta para lograr que creyeran que ella estaba lejos. Faltaban menos de 3 meses para lograr el plan maestro, libre de peligros. Sekket tenía razón debían asegurarse que no la asociaran por mientras a Bulma.
Pensó en Radditz.
«Bueno, de todas formas no iba a funcionar... Aunque eso no le quita que haya sido el mejor sexo en mucho tiempo.»
Sabía que se engañaba así misma, pero a veces las mentiras que nos contamos a nosotros mismos evitan pensar en el hipotético caso de: Y si las cosas fueran diferentes... Y así pudo evitar lamentarse el no haber podido tener más oportunidad y más historia con ese pelinegro
«Ya casi lo logramos hermanita... ya casi... Solo aguanta un poco más»
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Planeta Vampa
Caminó a paso tranquilo, disfrutando del silencio reinante en el lugar. Ahora que esos brutos Saiyajines se habían ido nuevamente por fin la calma había vuelto a la base en la cual vivía hacía demasiados años.
Sook tomó la bebida que acababa de prepararse, inhaló profundamente deleitándose del delicioso aroma, la bebida era negra similar al café, si bien su sabor era un poco más terroso también proporcionaba una buena cantidad de cafeína. La bebida favorita por excelencia de los científicos Tsufur.
Sabía que tenía que ir a ver a los sujetos de prueba.
Prefería llamarlos de esta forma para evitar pensar en ellos como seres con vida. Le hacía un poco menos difícil la deleznable tarea que tenía pendiente con ellos. Y a pesar de que se auto impusiera llamarlos así había uno de ellos que siempre afectaría a su conciencia el tener que lastimarlo como lo hacían. Suspiró, y decidió avanzar para llegar al balcón de observación del planeta.
La base se hallaba camuflajeada en una cadena de montañas del planeta, se mimetizaba tanto con el entorno que era imposible de detectar a simple vista. Además contaba con escudos de protección que ayudaban a evitar que las horribles criaturas rastreras que vivían en ese pequeño planeta lo pudieran atacar.
Llegó hasta el pequeño mirador y se quedó perdido, admirando la belleza salvaje del lugar. Decir que vampa era bonito en la manera tradicional sería mentir. El lugar era salvaje e inhóspito, no era apto para la vida de alienígenas como él, que no estaban equipados naturalmente con fuerza superior o alguna otra habilidad que le permitiera sobrevivir a las peligrosas criaturas y al ambiente hostil.
Pero después de tantos años viendo ese paisaje había aprendido a disfrutar de su salvaje belleza, el cielo era color amarillo sucio- anaranjado, el suelo de un verduzco cafesoso.
Abundaban las lagunas de color verde radioactivo que no invitaban para nada a sumergirse en ellas, sus aguas no permitían ver que había debajo y seguramente un depredador te esperaba debajo de esta, para hacerte su próxima cena.
Tal vez después de todo ese tiempo simplemente se había resignado a vivir ahí.
«Suzuke... mi amor espero estés bien»
No había, hora, minuto ni segundo en que su mente no volviera a su compañera, ¿Ella estaría bien? Se sentía derrotado, no era lo suficientemente fuerte y no había podido defenderla del maltrato de esos bárbaros. Hubo un tiempo hace muchos años que las cosas no eran así.
El trabajaba para los Saiyajines en aquellos tiempos, eran muy muy jóvenes, habían acabado los estudios mucho antes del promedio, aún siendo tsufur, su inteligencia y la de Suzuke sobresalieron sobre el resto de su generación, haciéndolos terminar muchos años antes de lo debido. El recordaba el planeta Vegita, si bien los Saiyajines siempre le generaron un poco de miedo, la realidad era que el rey Vegeta III jamás fue cruel con ellos, exigente si lo era pero nunca maltrató a sus científicos sin una causa fuerte que lo ameritara.
En aquellos tiempos los tsufur a pesar de hallarse varados en Vegita no eran esclavos, tenían cierto estatus. Debido a su juventud y a su sagaz inteligencia fueron seleccionados por el padre de Kale, un gobernador influyente, para según recordaba con la autorización del rey ser enviados a Vampa para ayudar a Paragus.
" — Acércate— La voz fuerte y llena de confianza del rey prevalecía en el ambiente a pesar de ya no seguir hablando, el poder que siempre parecía envolverlo era casi palpable para el escuálido Tsufur de ojos azules.
—Majestad es un honor estar en su presencia — Abrumado comentó el joven e inexperto Sook, mientras una temblorosa Suzuke, asustada hacía una reverencia...
El rey los interrumpió, —son los mejores científicos de su generación, y a pesar de su juventud tengo un proyecto para ustedes, — La sonrisa confianda y arrogante del soberano, los hizo sentirse abrumados.
—Será un placer majestad...— confirmo Sook, mientras Suzuke que era muy tímida miraba a Sook confiando ciegamente en su decisión..."
— Fui tan inútil e ingenuo...— La amargura llegaba a él al recordar que fue él mismo quién indicó a Suzuke que todo estaría bien.
En aquel entonces el rey había tenido al intención de que ellos ayudarán a desarrollar algún invento que ayudara a controlar los arrebatos de ira que Broly, el hijo de Paragus tenía y que lograra de alguna forma mantener en control de su temperamento.
El rey Vegeta, a pesar de lo que Paragus creyera, no quería a Broly fuera del planeta porque temiera que fuera más fuerte que su propio hijo, sino para tener un as bajo la manga, un arma secreta en el remoto caso de que Freezer acabara con ellos, así su hijo, el príncipe Vegeta tendría un aliado que le diera una ventaja táctica sobre el enemigo y para el soberano, el hijo de Paragus era dicha ventaja.
Se sorprendió al saber que quién hizo los arreglos con Paragus fue la madre de Kale, supo que algo iba mal cuando se percató que ella jamás mencionó que los científicos habían sido enviados por parte del rey Vegeta. Lo confundió el escucharla mentirle a Paragus, al confirmarle que su esposo y ella habían conseguido a esos científicos.
Se quedó callado la ver que una pequeña saiyajin también era entregada a Paragus. En aquel tiempo Suzuke y él jamás se imaginaron el infierno de vida que les esperaba en ese lugar.
«Al menos los hijos no son unos bárbaros...»
Se sonrió con ese pensamiento, mientras se acababa su bebida y regresaba al interior de la base. Revisó el itinerario.
—Debo revisar a Broly— a pesar de no existir ninguna otra persona con quien hablar solía hacerlo consigo mismo en voz alta, para no perder la cordura.
Llegó a la habitación y miró al saiyan con tristeza.
Era un poderoso guerrero, a pesar de lo maltrecho y mal nutrido que estaba, producto de la constante pérdida de sangre a la que era sometido, se lograba observar su semblante gallardo.
— En verdad lamento todo lo que te hacemos Broly, eres una buena persona, no lo mereces.
Le afectaba verlo ahí en coma inducido, no siempre fue así, recordaba cuando era niño, los tsufur fueron ese soporte de cariño y afecto para el saiyajin, el cual jamás halló en su propio padre.
A Sook le había dolido en el alma tener que inducirlo en el sueño, cuando Paragus decidió que su hijo era peligroso y era mejor tenerlo así. Desde antes el Tsufur ya detestaba a ese mezquino Saiyajin.
Siempre trató con dureza a Broly desde que era un infante, y le había puesto un collar por medio del cual lo controlaba y castigaba, demasiado a menudo para su gusto.
Revisó sus signos vitales, e inyectó en el suero que goteaba a través de una sonda intravenosa al saiyan todos los nutrientes que necesitaba, así como un potente medicamento que lo sacaría en menos de una hora del sueño inducido en el que lo tenían.
Recordó con tristeza al nuevo infante que Paragus había concebido con Kale. — Los hijos cargarán con el pecado de sus padres...
Seguía cuestionándose que les depararía el destino a eso dos pobres saiyajines, que no eran más que carne de cañón, eran sujetos de prueba experimental para sus desalmados progenitores. Se perdió en sus memorias:
"... Kale y Paragus había salido de nueva cuenta de la base, pero le habían dicho que Chard se quedaría ahí y dejaron al tsufur a cargo.
Sook miró al pequeño niño, sus facciones si bien cuando lo conoció por fotos enviadas por Suzuke tiempo atrás, eran muy similares a las de Kale en aquel momento. Ahora poco a poco comenzaba a tener un mayor parecido a Paragus, el pequeño lo miró y le dio una alegre sonrisa.
— Cada vez te pareces más a él, me pregunto cuánto durará esta farsa, alguno de los otros Saiyajines comenzarán a notar pronto el parecido, es cuestión de tiempo...
De pronto, los documentos que llevaba en la mano se le cayeron al suelo, una foto de Vegeta junto con un análisis cayó al piso. El pequeño niño comenzó a recoger de inmediato los documentos para ayudarlo. Y se los entregó, con excepción de la hoja con la foto del príncipe Saiyajin.
Chard emocionado solo dijo — ¡Mi papá, él es mi papá!— mientras alegre le sostenía la mirada en forma cálida.
Quiso odiarlo, era el hijo de los dos seres más detestables que había conocido en toda su vida, pero el pequeño no le dio oportunidad de lograr su cometido, no permitió que el rencor se enraizara en Sook, sus hermosos ojos negros lo miraron feliz, — ¿Puedo ayudar?— emocionado lo escuchó preguntar.
Su innata amabilidad le indicó que a pesar de ser tan pequeño conocía el significado de la soledad desde muy temprana edad y eso lo desarmó.
«Es como ver a su hermano...»
Suspiró. Por mucho que odiara a sus padres, Chard no tenía la culpa. — Andando, te llevaré a mi oficina y me ayudarás— comentó resignado el tsufur, mientras un muy emocionado niño, lo seguía alegre.
Sabía que no podía permitir al crío vagar por las instalaciones solo, así que decidió dejarlo en su escritorio dibujando, por muy fuerte que fuera, seguía siendo un infante de máximo 3 años, no podía dejarlo deambular por su cuenta.
—Chard, saldré a hacer un recorrido, te quedarás a esperar aquí— ordenó el científico, antes de cerrar la puerta tras él e ir a ver a sus sujetos de prueba.
El pequeño Chard se quedó ahí coloreando algunos dibujos que Sook le había dejado. Pero él era un saiyajin, así que su innata curiosidad lo hizo dejar lo que estaba haciendo y salir de la habitación tan pronto el tsufur se fue.
El pequeño príncipe estaba feliz, ese viaje había sido muy divertido para él, su madre había pasado un poco más del tiempo del normal dedicándoselo exclusivamente, además Paragus estaba entrenando arduamente con el niño, lo que lo emocionaba, cuando volviera a ver a su padre podría mostrarle todo lo que había avanzado.
Adicional ese nuevo lugar era interesante para él, muchos pasillos y puertas por descubrir. Viendo que Sook ya no estaba a la vista comenzó a avanzar, ya había investigado algunas puertas y pasillos en días pasados. Aunque siempre lo encontraban antes de que avanzara mucho. Llegó a una puerta y al girar el picaporte éste se abrió fácilmente.
Al entrar en la habitación pudo notar que estaba a oscuras, el pequeño contuvo la respiración, sigilosamente avanzó un poco más y se detuvo.
Observó el lugar, había una cama y en ella un sujeto que parecía dormir inconsciente. Tenía algo colgando del brazo, una sonda. Pero él niño no entendía por qué esa persona estaba ahí, ¿Estaba enfermo?
Se acercó sigilosamente, y llegó enfrente de la cama, el pequeño crío vio con mucha concentración al hombre que estaba en ella, había algo familiar en él, no supo que era, pero algo más allá de la curiosidad lo hizo avanzar.
Se trepó hábilmente a la cama del inconsciente sujeto, escaló sobre él y quedó casi a la altura de su pecho, su perfil era demasiado familiar para el niño, y a pesar de los músculos que cubrían sus brazos se veía tan vulnerable...
El pequeño agarró los costados de la cara del inconsciente hombre, como tratando de memorizar su rostro, había una palidez inusual en él que preocupaba al infante, quería quitarle ese dolor que aún dormido parecía aquejar al hombre postrado.
—Soy tu amigo, no sufras. Soy amigo— se abrazó al pecho del hombre, sin saber que era otro saiyajin, sin entender que era sangre de su sangre, y que era eso lo que lo llamaba a sentir amor hacia ese extraño.
No entendiendo lo que hacía comenzó a generar Ki, puso sus manos a la altura del corazón de Broly y sin entender nada, se dejó guiar por su instinto y comenzó a pasarle Ki. Habiendo pasado más de una hora el pequeño, cayó rendido. Lo que había hecho era muy difícil para alguien de su edad, era solo un crío.
Sin fuerzas cayó exhausto, dormido, abrazando al otro saiyan.
Fue de esa forma en que Sook halló al pequeño Chard en la recámara de Broly. Y a partir de ese día lo halló junto a Broly todos los días, no importaba lo que hiciera, el pequeño crío siempre se escabullía, para hacerle compañía y pasar ki al hombre que seguía dormido en esa cama. Le costó tanto hacerle entender que no debía ir ahí:
— Chard ahora que tú madre va a regresar no puedes venir, ella va a enojarse.
El pequeño no quería alejarse, nunca tuvo amigos, pero era como si hubiera tenido un entendimiento con ese hombre y no quería irse de ahí — No, el mi amigo, yo aquí — el Tsufur miró cansado al infante.
Era muy pequeño, pero sabía que tenía un noble corazón, y tuvo que usarlo para mantenerlo, a él y a su hermano mayor a salvo de la furia de Kale.
—Tu mamá no debe saber nunca que lo conoces o se enojará y nunca podrás volver a verlo.
Chard lo miró con angustia, desde que tenía uso de razón había estado siempre solo, su mamá aunque la amaba mucho nunca estaba cerca de él y no le permitía expresar su amor a ella, esa no sería una correcta forma de ser Saiyajin, su papá parecía siempre enojado con él, nunca lograba hacer las cosas en forma excelente.
—yo no digo a mamá— angustiado comentó el pequeño. Mientras Sook lo miraba con dulzura, al final era un buen niño no podía responsabilizarlo por los demonios que solían ser sus padres..."
Regresó al presente y suspiró, — al menos el pequeño es muy similar en carácter a su hermano, podrá ser una mezcla de esos dos malhechores pero ese niño no se parece a ellos.
Escuchó sonidos provenientes de la cama del saiyan postrado, sabía que estaba saliendo de su largo sueño, vio cuando Broly enfocó su aún obnubilada mirada en él, aún brillosa y poco perdida, sabía que el saiyan luchaba contra la neblina que adormecía aún a su embotado cerebro.
— Haz despertado, no intentes levantarte aún, tu cuerpo estuvo mucho tiempo dormido, necesitas hacer que tus músculos se acostumbren a responderte, tomará más de una hora hasta que te sientas con las fuerzas necesarias para levantarte.
Fue todo lo que dijo en voz alta, Sook estaba decidido, le contaría a Broly de su pequeño hermano, consideró que no habría peligro en que él se enterara, para cuando Chard volviera a verlo, la verdad ya se sabría, así que no vio ningún riesgo en contarle desde ahora...
Planeta Fenu
Jitzu estaba realmente emocionado, tenía todo completamente preparado, Arc se había comunicado con él antes de abordar el planeta de lo saiyajines, por lo que habían revisado el plan y este parecía infalible. Su contacto le había informado que el príncipe Saiyajin se hallaba vulnerable, debido a una fuerte explosión. Debían intentar matarlo, pero su objetivo final no era este, si no una extraña pero hermosa criatura, tenía las fotos de ella y un pequeño niño, el cabello azul de la fémina era exótico. Sin duda habría muchísimos aliens que pagarían exhorbitantes cantidades de dinero por tener una mascota tan hermosa como ella a su disposición.
Sonrió emocionado, solo esperaba que Arc se comunicara de nueva cuenta con él. Se percató que la nave iba regresando, le inquietó mucho ver que la forma de vuelo fuera un poco errática, su mirada calculadora le decía que había algo grave en el comportamiento de esta, al aterrizar en forma brusca, como si en lugar de su gran y viejo amigo, fuera algún novato el que pilotara.
Cuando la nave se abrió el joven guerrero Younto bajó malherido de la gran nave, al ver a ese guerrero caminar tambaleándose hacia su dirección Jitzu alzó una ceja en señal de no entender lo que pasaba.
—¿Donde está Arc?— fue su rápida exigencia. El Joven soldado traía algo envuelto en pieles entre las manos, Younto había sentido muchas veces en su vida pánico, la última vez había sido al encontrarse de frente al demonio en forma de saiyajin, al príncipe Vegeta.
Tembloroso extendió sus manos entregando su desdichada carga, él lo sabía, tan pronto su jefe abriera el paquete, la furia lo cegaría y lo despacharía al otro mundo sin que tuviera oportunidad de defenderse. — Eran d-de-demasiados señor, n-no tuvimos oportunidad, el príncipe saiyajin me permitió v-vol-ver porque quería que u-sted recibiera eso. —Señaló el paquete con infelicidad y miedo.
El corazón le temblaba con furia, estaba seguro que lo que sea que hubiera enviado ese malnacido mono no sería nada de su agrado... Desenvolvió las pieles que rodeaban el paquete. Intentó hacerlo lo más pronto posible pero sus manos temblaban... En el fondo sabía que lo que hallaría ahí adentro lo quebraría.
Sus ojos se abrieron desorbitados al encontrarse con la cabeza cercenada de su amado compañero, que frente a los demás solo era un gran y viejo amigo, los ojos casi saliéndose de sus cuencas, como si hubiera pasado por demasiado terror justo antes de morir. —¡Maldito hijo de perra! — El gritó iracundo de Jizu resonó por todo el lugar...
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Espacio Sideral
Paragus iba en la nave junto con Basil, se hallaban cercanos a llegar al planeta, miró la bitácora, para hallar el nuevo mensaje de Kale, correctamente grabado donde le informaba del "ataque" de los mercenarios, los mensajes eran importantes, con eso refutarían cualquier sospecha, Basil seguía dormido en el sueño inducido.
Paragus habían programado su sueño para despertar cuando estuvieran a menos de un día de camino.
Independientemente del mensaje oficial enviado por Kale, estaba taciturno meditando lo que habían conversado por medio de la señal encubierta. Los mercenarios había fallado y la zorra humana seguía con vida. Y lo peor, Vegeta había despertado.
Estaba molesto, las cosas no habían salido de acuerdo a lo proyectado sin embargo tampoco se devanaba los sesos pensando en eso. Simplemente veía la nueva situación y cómo esta se iba acomodando a sus intereses.
Estaba perdido en sus pensamientos cuando entró la llamada insistente por parte de Jitzu a la tercera llamada decidió contestar, prefería hacerlo ahora que Basil seguía dormido y evitar sospechas por su parte.
— Te prohibí que me marcaras, ¿Cómo te atreves a ir contra mi orden?— su tono violento no amedrentó al alíen. — ¡Ese bastardo acabó con todo el ejército que envié!— Indignado lanzaba perjurios y blasfemias.
Paragus se masajeó la sien, — Soy perfectamente consciente de la situación, son tan patéticos. ¡Murieron por su propia estupidez, insolentes idiotas!¡¿Cómo fueron tan tontos para subestimar una base llena de saiyajines?!
Jitzu lo miró atónito, el saiyan parecía aburrido, como si de alguna forma lo que hubiera pasado con el ejército de mercenarios le diera flojera tan sólo de recordar. Pero antes de poder reclamar Paragus habló de nuevo — No me mal entiendas, me molesta lo qué pasó, pero debieron ser más inteligentes, su objetivo era la mujer y el crío y fallaron en eso, ahora de alguna forma, tendré que componer el desastre que crearon.
El saiyan sonaba cansado, para él la situación no era menos compleja, sin embargo a pesar de haber fallado en su objetivo, usarían la situación a su favor, sus pensamientos fueron interrumpidos por Jitzu — Me voy a vengar, ¡Juro por mis ancestros que ese mal nacido de Vegeta pagará caro!
La furia rezumaba en su voz, la mirada de Paragus brilló siniestra, antes de este caos jamás hubiera convencido al jefe de los mercenarios en usar el suero que estaban desarrollando para hacerse más fuerte en ellos, y ahora con la situación acontecida, agradecía por lo bajo a los dioses y al mismo Vegeta haber obstaculizado sus planes, Jitzu estaba tan embebido rumiando su odio que no se dio cuenta que su falta de control lo llevaría a ser el conejillo de Indias que Kale y Paragus tanto necesitaban.
— Yo te ayudaré a vengarte viejo amigo— la voz de Paragus sonaba sincera. Pero deberás confiar en mí, te ayudaré a hacerte más fuerte, a ti y a tus tropas, deberás esperar un poco más y cuando el tiempo llegue, nos encargaremos de erradicar a Vegeta de la faz del universo...— La sonrisa siniestra y alegre del saiyan, debió enviar firmes escalofríos por el cuerpo del jefe de los mercenarios, si éste hubiera estado más pendiente de su instinto de supervivencia.
En cambio sonrió y asintió con la cabeza a Paragus, sellando el acuerdo sin detenerse a leer las letras pequeñas del mismo...
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Planeta Vegita
Radditz sentía la incertidumbre crecer en él, deseaba poder acercarse a Vegeta y conseguir su indulto, era el camino más rápido a seguir, para volver a tener algo de libertad y así poder buscar a la escurridiza rubia. De alguna forma necesitaba acercarse a Bulma y hacerla hablar con su hermana. Pero acercarse a la peliazul era algo prohibido y fuera de su alcance en esos momentos; Nappa lo sacó de sus cavilaciones:
— Vegeta despertó, como te habrás enterado, mantente al margen, lo más alejado posible, en lo que hablo con él y te consigo una nueva audiencia.
El pelinegro le sonrió en forma amigable, se sentía profundame agradecido con el calvo saiyan, a su forma Nappa intentaba mantenerlo con vida.
Vieron a Celery llegar a donde estaban ellos, junto con su hermano Kyabe. Nappa los miró con franca curiosidad — Pensé que estarías con Kale, Celery—
La aludida lo miró con abierto desafío — ¡Olvídalo! está de un humor terrible, al parecer peleó con Vegeta por Bulma... — Celery encogió los hombros.
Nappa la miró preocupado, «Espero que Kale no haga una tontería... con Vegeta despierto no debería haber mas problemas...»
El calvo saiyan dudó de su mismo pensamiento, las cosas se estaban complicando demasiado...
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Bulma habían pasado por muchos momentos en su vida, muchos de ellos habían involucrado poner su vida en riesgo, y sin embargo nada se sentía tan peligroso como estar en la misma habitación que Vegeta. Se veía cansado, y mucho más pálido, el peso de la situación se reflejaba en él, ella lo miró sintiéndose culpable.
Vegeta aún sentía los efectos del coma inducido y de la anestesia que había sido suministrada durante su inconsciencia, y a pesar de su estado, y de no estar en óptimas condiciones, su cerebro trabajaba a mil
por hora.
Para el príncipe de los saiyajines la situación no era clara, pero algo en su interior le indicaba que no era normal ese ataque fuera tan casualmente hecho justo cuando él se halla inconsciente, comenzaba a considerar qué tal vez alguien dentro de Vegita los había vendido a esos mercenarios, no tenía evidencia pero de ser ciertas sus sospechas, hallaría al culpable y lo haría pagar. Por mientras y antes de convocar a una junta necesitaba lograr un avance real con la peliazul.
Tan pronto regresaron a la nave, cayó profundamente dormido, despertó desorientado y se avergonzó al ver el desastre que eran sus ropas.
Se metió a bañar, su armadura seguía llena de manchas secas de sangre, no era la mejor visión de sí mismo. A pesar de que tenía mucho que no dormían en la misma habitación, él se había rehusado a sacar sus pertenencias de la recámara que debería compartir con la ojiazul, así que decidió ingresar a tomar la ducha en esta.
Mientras él tomaba su baño, la peliazul aprovechó para hablar con Sekket. Estaba confundida y necesitaba la opinión de un amigo. Y algo en ella le hacía sentir confianza en el zerkiano. Lo vio aparecer en la pantalla, la comunicación debía ser corta pero efectiva, así que diría las cosas a bocajarro, tal como estaban sucediendo.
—Hola hermosa Bulma— a pesar de la sonrisa amable, había un rastro de preocupación en su voz.
— Si me estás llamando es porque debe ser algo realmente urgente...— ella lo interrumpió — No puedo seguir con el plan Sekket, hubo una explosión en la cámara de gravedad, Vegeta fue herido pero se recuperó, en su convalecencia la base fue atacada, los saiyajines mataron a los mercenarios, Vegeta aún lastimado peleó, él... Él ha prometido llevarme a la tierra... eso fue lo que me dijo...
Una mirada plateada con toques acquamarina se quedó contemplándola a través de la pantalla, pensando cuidadosamente su respuesta, — ¿Confías en él Bulma? ¿Tan segura estás que pones la vida de tu hijo en sus manos?
A pesar del tono suave con el que la cuestionaba, el oculto reproche estaba ahí, sin saber bien porqué motivo, su instinto la hizo defender su respuesta.
— Él dijo que me llevaría si eso es lo que yo quería — Sekket la miró con ternura, era tan hermosa como ingenua — Y estoy seguro que cumplirá su palabra de llevarte, ¿Pero, de verdad los dejará solos? Hermosa Bulma, el príncipe Vegeta es un estratega, él jamás te dejará libre, te llevará a la tierra para asegurarse de tener el control de todo, de tener el dominio absoluto sobre ti — antes de poder seguir ella lo interrumpió.
— No es así, él no puede mantenerse allá, tiene un nuevo planeta que regentar, no podrá quedarse allá y yo ya no volveré a Vegeta.
Sekket le dio una mirada tierna antes de contradecirla — créeme, cuando él no pueda estar ahí, se asegurará que alguien más de su gente esté ahí para cuidarte, siempre habrá alguien de los saiyajines vigilando todo lo que haces con "la excusa de mantenerte a salvo", aún con la falta de barrotes, seguirá siendo una prisión...
Ella lo miró confundida, quería defenderse, el zerkiano decidió no darle tregua, era la única forma en que ella entendiera la gravedad de su decisión — Y una vez que estes en la tierra, serás libre para vivir en tu casa, pero qué pasa con volver a conocer más gente, tener otra pareja, rehacer tu vida. ¿De verdad él lo permitirá?
La voz se le quedó atorada en la garganta a la científica, realmente dudaba que él le permitiera eso, No sabía que contestar. Fue el mismo Sekket quien la sacó del apuro, — No tomes decisiones apuradas hermosa Bulma, medita tu respuesta y cuando tengas claro lo que quieres, mándame un mensaje codificado así sabré que el plan sigue en pie.
La comunicación se cortó, pero ella se sentía igual de confundida, ¿Qué debía hacer? La puerta del baño se abrió y apareció un peliflama solo cubierto por una toalla, lo que la hizo perder la concentración.
Sin quererlo su vista se paseó por el perfecto cuerpo trabajado del saiyan, las gotas de agua aún escurrían por ese firme torso musculoso, sintió que se ahogaba mientras le costaba volver a recordar cómo respirar y ahogaba un gemido estrangulado que casi sale de ella al ver a semejante espécimen masculino en nada más que una toalla.
Vegeta había aprovechado el baño para poner en orden sus ideas, sabía que las cosas habían terminado muy mal entre ellos la última vez que habían discutido, estaba casando de todo, a esas alturas lo único que quería era recuperar a su familia: A ella y a Trunks.
Aún así se sentía sumamente mal por el pequeño Chard, el crío llevaba su sangre, era hijo suyo y no debía sufrir las consecuencias de sus errores, seguiría responsabilizándose aunque públicamente se desvinculara de Kale.
No sabía como funcionaría eso, el vínculo con Kale era algo irrompible según sabía, pero había demasiadas cosas que desconocía, y con todo lo que había pasado no tuvo antes oportunidad de preguntar a Nappa. Resopló molesto, — Aún cuando sea irrompible, lo haré. No me importa ser el único saiyajin que va en contra del maldito vínculo, soy el príncipe de esta raza y haré lo que yo quiera.
Fue interrumpido de su debate interno cuando creyó escuchar a Bulma hablando con alguien más, pero las voces le llegaban tan suaves que no alcanzaba a escuchar de qué se trataba la plática. Por ese motivo salió de la ducha inmediatamente, solo portando una corta toalla que envolvía sus caderas y con otra toalla pequeña que descansaba sobre sus hombros.
En un principio cuando salió, buscó con sus ojos a la persona con la que Bulma hablaba, pero no halló a nadie, sin embargo la halló con la vista perdida, mirando hacia él, preocupado se acercó en forma rápida hasta donde ella estaba.
— ¿Mujer estás bien?— consternado preguntó, a simple vista se notaba que la piel de Bulma se encontraba ligeramente mas sonrojada, rápidamente colocó su mano sobre su delicada frente, la sentía afiebrada, su temperatura corporal estaba más alta que de costumbre, se preocupó.
—No te encuentras bien, tienes fiebre al parecer. Llamaré a Suzuke.
Bulma al escuchar el tono preocupado del peliflama y leer su intención de en verdad llamar a la otra científica, reaccionó. Odiaba lo perspicaz que a veces podía ser Vegeta.
En efecto su temperatura corporal se había incrementado, haciendo que pareciera que tenía un ligero caso de fiebre. Pero no era más que la reacción de su cuerpo culpa de haberlo visto casi como kamisama lo trajo al mundo.
«Estupido Vegeta, no tengo la culpa que se le ocurra salir casi en cueros... Que agradezca que no me dio una hemorragia»
Se mordió el labio inferior en forma inconsciente, y de pronto Vegeta al verla comérselo con los ojos se percató del dilema real de la ojiazul.
Un brillo travieso cruzó por su mirada, — Sé que prometí llevarte a la Tierra y lo haré, solo necesito revisar que fue lo que pasó y cómo es que esos mercenarios se acercaron al planeta sin ser detectados — mientras hablaba dejó caer la toalla mientras le daba a la científica la espalda.
Una sonrisa de satisfacción se plasmó en su cara al escuchar el jadeó que ella no logró reprimir.
— ¿Vegeta qué haces? ¡Ponte la toalla!— La cara de Bulma se coloreó de intensas tonalidades rojizas.
Había estado tan concentrada tratando de controlarse y justo casi lo había logrado, centrándose en escuchar lo que Vegeta decía, que se había distraído un poco mirando alrededor de la habitación que ocupaba en la nave, la cual se había convertido en el lugar de descanso oficial de Vegeta, ya que ante la negativa de ella en ocupar una habitación en la base, el se había instalado pese a las negativas de ella, en la nave junto a la peliazul y su hijo.
Se hallaba distraída viendo la habitación cuando de pronto se percató que la toalla abandonó su lugar dejando al hombre frente a ella completamente desnudo.
Tan pronto como lo vio suceder, sabía que debió voltear a ver a otro lado, pero no pudo, sus ojos voraces bebieron la magnífica vista, el varón se volteó en forma lenta, dejándole ver su deliciosa figura cuál si fuera una estatua perfecta tallada por los kamisamas y Kaiosamas de ese universo.
Para colmo estaba ahora dándole una vista sin igual de su más que impactante retaguardia, buscó su voz perdida y dijo — ¿Puedes dejar de ser tan vulgar y ponerte ropa? Hush Vegeta eres tan desconsiderado—
Mientras sentía con su rostro violentamente colorado, ponía sus manos sobre sus caderas y exigía un poco de pudor por parte del desconsiderado saiyan.
Vegeta solo se rió antes de voltear a verla, alzó una ceja y con tono de diversión en la voz dijo — No tenías que verme, bien pudiste voltear a ver a otro lugar, no tengo la culpa que seas tan vulgar y te guste devorarme con la mirada, mujer.
Bulma se puso aún más colorada, y a pesar del bobo coqueteo él terminó de vestirse rápidamente, lo cual para sorpresa de ella misma, le molestaba muchísimo.
«Maldito mono desconsiderado al menos debería fingir que quiere seducirme, o siquiera pudo tardarse más en vestirse...»
Mordió sus labios y de pronto su pulso se alteró al percatarse de lo que estaba pensando.
«Pero qué tonterías piensas Bulma, controla esas hormonas amiga, enfócate en preguntarle por tu viaje a la tierra»
Intentó parecer casual, — ¿Entonces se atrasará el viaje? Entiendo que no puedas ir tú, pero no hace falta Vegeta, puedo irme sola...
El saiyan la miró serio, intentar descifrar a la ojiazul, siempre era un enigma por resolver, — Y cumpliré mi promesa irás a la tierra mujer, pero primero necesito aclarar ese ataque de los mercenarios, y después de eso programaré tu viaje.
Algo dentro de ella se agitó, una parte suya desesperadamente quería creerle que la llevaría y la dejaría vivir en paz, pero la semilla de la duda sembrada por Sekket, comenzaba a germinar, y tenía que saber la verdad.
— Una vez que Trunks y yo nos vayamos, tú volverás aquí ¿Cierto?— sentía su pecho palpitar, esperando el momento en que él dijera que no, pero el saiyan solo encogió los hombros antes de contestar tranquilamente.
— Una vez que estén asentados allá, regresaré.— Por un momento le creyó, que sería capaz de cumplir su palabra, que Sekket se equivocaba. Para su desgracia Vegeta aún no había terminado.
—Mi intención es llevarte personalmente, y así también ver el estado de salud de Kakaroto y ver si ya se ha recuperado, él y yo tenemos asuntos pendientes, pero debido a los sucesos recientes me tengo que quedar a revisar, así que si de verdad quieres que sea muy pronto sería Nappa quién te acompañaría.— El saiyan ocultó lo mejor que pudo la tristeza y ansiedad de su voz, se escuchaba tan carente de emoción como pretendía.
Ese plan no lo hacía feliz, pero su prioridad era que ella estuviera a salvo. Con una posible traición gestándose dentro de la base, prefería alejar a la peliazul del peligro, y Nappa era después de él quién más fuerza tenía en la base.
Bulma ansiosa lo cortó — Pero una vez que regresemos a la tierra Nappa regresará contigo, ¿Cierto? — Vegeta la miró confundido. No era tan desobligado para dejarla vulnerable.
Se sintió mal de que ella creyera que tan poco le importaba cómo para dejarla sola a merced de posibles ataques, la tomó delicadamente de los hombros — mujer, tú seguridad y la del crío están garantizadas, no tienes nada que temer. Napa se quedará para hacer una revisión conveniente y también ver la mejor forma en que Trunks siga entrenando, después de que las cosas se hayan aclarado aquí iré yo, y si Kakaroto sigue sin recuperarse puedo enviar a alguien más que reemplace a Nappa en el entrenamiento con Trunks.
Bulma quiso creerle que solo era por Trunks, que dejaría a alguien custodiándola pero algo le decía que esa solo era una pobre excusa. — Una vez que lleguemos y veas que no hay peligro Nappa puede regresar contigo Vegeta no necesita estar allá, tú y yo no tenemos NADA y tú prometiste dejarme ir.
Nunca antes en la vida el príncipe Saiyajin había encontrado criatura alguna que lo desafiara de esa manera y viviera para contarlo. Incluso en la última reunión con los líderes de varios planetas uno de ellos fue muerto por sus manos cuando se atrevió a retarlo, pero aquí estaba esta débil y frágil criatura sin un solo gramo de ki que le ayudara pelear, mirándolo en abierta rebeldía, retándolo descaradamente.
Debería estar furioso y herido, puesto que ella había dejado que alguien tan insignificante como Radditz, la besara, ella debería estar destrozada buscando su perdón, así debería ser las cosas... Pero esa no era su realidad.
La verdad era distinta: Ella deseaba poner media galaxia de por medio, quería zarandearla y hacerle entender que le importaba, que había logrado lo que muchas hembras siempre habían querido, ella había logrado domar su voluntad y lo tenía en sus manos, y en cambio parecía que odiaba el solo hecho de saber que lo tenía a sus pies.
—No te puedo dejar sola, ni a ti ni a Trunks. Si hay alguien dentro de los saiyajines que no sea leal, dejarte sola, sin protección sería ponerte en riesgo. Además el crío necesita entrenamiento, ya te dije que por muy humano que luzca en apariencia, su sangre detenta mas poder saiyajin de lo que crees.— Ella se mordió el labio, había esperado que él los dejara y se fuera para siempre.
Sabía que era egoísta de su parte pero no quería que su hijo creciera aprendiendo de las costumbres saiyajin.
Se envalentonó — ¿Entonces siempre pretendes tener espías? ¿Y que pasará si quiero rehacer mi vida?— cruzó los brazos mientras le plantaba cara cuestionándolo de esa forma.
La altiva mirada azul lo hipnotizaba, trataba de entenderla pero parecía que cada cosa que decía o hacía siempre empeoraba su situación — No entiendo cuál es el problema ahora mujer, me pediste que te lleve a la tierra y lo haré...— Fue interrumpido en forma grosera por ella.
—Pero no necesitas dejar a alguien custodiándome, ¡TU Y YO NO SOMOS NADA VEGETA! ¡NADA! Además tu no querías a mi hijo, fue una deshonra para ti ¿Recuerdas? — Lo reto con la mirada.
El estaba incrédulo, ¿Realmente ella creía que los dejaría en la tierra y se olvidaría de ellos? ¿Tan desobligado lo creía?
— ¿Cuál es tu maldito problema ahora Bulma? Haré lo que me pediste: Te llevaré a la tierra, ¿Pretendes acaso que me olvide de Trunks? Porque eso si que NO pasará — Vegeta rechinaba los dientes mientras trataba de no mostrar la furia que crecía en él.
Ella estaba nuevamente a la defensiva, las palabras de Sekket retumbaban en su cabeza y a pesar de la buena disposición del resto de ellos, en esos momento la furia la cegó y solo quería alejarse de los saiyajines, y cortar toda relación con ellos.
Sabía que era injusta su forma de actuar, la gran mayoría había sido amable y la querían, a su forma la cuidaban, pero ella sentía esa necesidad de cortar todo lazo.
—¡Mi hijo jamás te interesó Vegeta! Admitámoslo. Por eso te casaste con Kale, y tuviste otro hijo, ¡Ella es TU mujer! Así que una vez que lleguemos a la tierra ¡Vas a dejarnos en paz!
Una vena en la frente del Saiyajin se remarcaba, parecía a punto de estallar, estaba cansado de esa situación — ¡Me equivoqué Bulma!— Decir eso le costaba demasiado, la cara del saiyan reflejaba lo difícil que era admitir su error.
Las manos en puño del saiyajin reflejaban lo enojado que estaba— Sé que cometí muchos errores, pero ¡Trunks no es uno de ellos! Y te guste o no ¡Es MI cachorro también! Y él necesita guía, entrenamiento. — nuevamente Bulma lo cortó — Yo se lo puedo proporcionar Vegeta, construiré una cámara y robots de entrenamiento.
Esta vez Vegeta la interrumpió de pronto, arrancando de su camino la mesita que separaba a ambos, acercándose invasivamente al espacio corporal de ella, dejándola entre la pared a su espalda y encerrada entre sus brazos que le cortaban cualquier intento de huida.
La forma en que su cuerpo la invadía la hacía temblar, era demasiada dominancia, demasiado salvajismo insondable...
Con voz grave, gutural, habló. Haciéndolo ver más animal que persona... Se notaba que le costaba mantener a raya sus emociones y no saltarle encima para obligarla a obedecerlo
— El crío necesita algo más que solo entrenamiento físico, ¡Entiende de una vez, es un maldito saiyajin de clase alta y necesita aprender a controlar sus estados de ánimos e instintos!
Dio un puñetazo. La pared al lado del rostro de la fémina crujió, ella escuchó solo un CRACK, que reflejaba la forma en que la misma se había roto donde él había golpeado.
Se separó de ella permitiéndole salir de la cárcel de sus brazos. La peliazul puso distancia, intentando contener los temblores de su cuerpo, sabía que no la lastimaría pero toda esa testosterona la hacía querer doblegarse a él, y ceder a los bajos instintos que le hacían querer hincarse sumisamente al dominio de Vegeta.
Él no le dio tregua, comenzó a rondarla haciendo giros amplios alrededor de ella— ¿Has pensado lo que pasaría si de repente en un ataque de ira o al hacer una pataleta, el crío fractura tus huesos o mata a tu padre? ¿Sabes cómo el crío se sentirá? Dudo mucho que siquiera entiendas que el autocontrol es uno de los motivos por el que lo presiono tanto a entrenarse.
La mirada ónix se clavó en ella— ¡El entrenamiento que hacemos él y yo no solo es para incrementar su fuerza! Le sirve de ayudarlo a mantener su actual fuerza controlada, sobre todo con especies más débiles o frágiles ¡Como la tuya!
Ella decidió echar en saco roto sus advertencias, se envalentonó y contraatacó — ¡Oh por favor Vegeta no digas tonterías! ¡Milk crió a Gohan y esta criando a Goten sola! ¡NO ES PARA TANTO! Además si necesito ayuda Gohan puede hacerlo...— decía mientras movía su mano como demeritando las palabras del príncipe.
Molesto por sus palabras siseó — La maldita arpía esa ¡Es una guerrera! Y aunque tiene un ki miserable es bastante elevado para ser terrícola, puede manejar a Goten, y cuenta con el apoyo de su hijo mayor, tú solo eres una terrícola sin ningún nivel de poder y eres frágil y ¡Jamás permitiré que la descendencia deshonrosa de Kakaroto eduque a Mi cachorro, es MI HEREDERO!
Y con esas palabras Bulma entendió que pese a las buenas intenciones de Vegeta, la cruel realidad era como lo había indicado Sekket: Si volvía a la tierra de la mano de Vegeta, ella jamás sería libre.
Con esa espantosa verdad calándole las entrañas se dio cuenta que debía buscar la forma de lograr su objetivo por su cuenta: Escapar.
Sekket tenía razón, ella debía buscar la manera de serlo por si propia cuenta, y a su modo.
Sería un error que la llevara ahora, quedaría varada en las manos de Vegeta eternamente. Si él la acompañaba a la tierra, jamás iba a poder ser libre; lo decidió, debía comprarse tiempo, la voz de él la sacó de su ensimismamiento.
— Hablaré con Nappa para que disponga de una nave y los lleve cuanto antes.— fueron las palabras más difíciles de decir para Vegeta, francamente no quería separase de ella, pero era lo mejor.
Miró hacia afuera, por medio de una de las ventanas de la nave, la tierra rojiza del planeta, con poca hierba al ras del suelo, la llanura se extendía algunos kilómetros y más lejos se veían algunas colinas que circundaban la planicie donde habían asentado la base.
Bulma se alteró al escuchar las palabras que hasta hace algunas pocas horas se hubieran sentido como su libertad.
— Sería mejor que se hiciera primero la junta Vegeta, y después de eso ver el plan...—
Pero no pudo decir más, el tajante contestó — No, marcharán cuanto antes. Te di mi palabra y pienso cumplirla.
Se forzó a mirarla a los ojos — Te dí mi palabra mujer. Sí, siempre habrá alguien cuidándolos, pero no interferirán en tu vida privada.
El saiyan sentía brasas quemarlo en la garganta y un regusto muy amargo de la bilis al tener que decir lo que estaba comentando.
— Una vez instalados ahí no volverás a toparte conmigo, iré a ver a mi cachorro pero no tendrás que verme. No interferiré en tus decisiones, y si deseas rehacer tu vida... — No pudo continuar tuvo que tomarse un respiro, el solo pensar esa opción lo ponía demasiado mal, y lo haría destruir el lugar por la impotencia que sentía. Aún no entendía porque con esa hembra, todo su comportamiento siempre era tan diferente.
— Respetaré tus decisiones.— Fue todo lo que él pudo decir sin exponer aun más sus muy magullados y rechazados sentimientos.
Bulma se acercó a él y puso una mano a la altura del pecho de Vegeta, en un gesto conciliador, lo miró a los ojos, y le sonrió antes de decirle
— Esta bien Vegeta, confiaré en tu palabra, confío en ti...
La realidad era que Bulma estaba aterrada de que la enviaran tan pronto, necesitaba tiempo para que Sekket pudiera venir por ella, ya se había decidido.
Optó por apaciguar la situación — No vale la pena discutir ahora por eso príncipe, Nappa me llevará entonces a la tierra. ¿Dime por qué quieres convocar a junta? Acaso, ¿A ti también se te hizo sospechoso ese ataque?
De esa forma la peliazul hábilmente desvió el tema por uno más neutro para ellos, calmando así el humor del saiyan.
Ella jamás entendería lo que con solo una caricia provocaba en él. El intenso y oceánico azul de esos ojos lo embaucó, sus pupilas negras se dilataron de emoción, pues la suave caricia en su hombro hacía reaccionar a todo su cuerpo y sintió que le costó tragar, reprimió un leve gemido por la satisfacción de sentir el tacto de la fémina sobre su cuerpo. Que lo hizo olvidar el tenso momento pasado.
Esa sonrisa lo desarmó, le sonrió de vuelta, y bajó la guardia. —Hay cosas que no terminan de cuadrarme. Necesito convocar a Nappa y a los demás, preferiría mantenerte al margen, pero si así lo deseas estarás presente también, en tanto permanezcas en este planeta mereces estar involucrada en las decisiones, no te preocupes no dejaré que nada retrase tu partida...— Sabía que el tiempo que le quedaba con ella era muy corto, aún así disfrutaría de este, el tiempo que durara.
Aún tenía fe que, si hacía lo que ella pedía, en un futuro podría existir una mínima oportunidad.
Sabía que se aferraba a imposibles, pero su mente se negaba a aceptar que ya no hubiera marcha atrás en la decisión de Bulma. No quería pensar en una vida sin ella.
La científica exhaló aliviada al verlo salir más ecuánime. Debía ganar tiempo.
Una vez que se aseguró que él se había marchado, marcó de inmediato a Sekket.
— No esperaba tan pronto tu llamada, mi hermosa dama...— La voz sorprendida del zerkiano demostraban lo genuino de sus palabras.
Ella suspiró — Lamento llamarte tan pronto, sé que es riesgoso pero... Tenías razón... Si Vegeta me lleva a la tierra nunca seré libre. Tu... ¿Tu ayuda aún sigue en pie?
El príncipe zerkiano estaba complacido de la decisión firme de la fémina.
— Jamás te dejaría sola... — Mientras hacia una reverencia que ella vio en la pantalla de su comunicador.
— Tenemos poco tiempo... Tuvimos un altercado y quiere llevarme cuanto antes a la tierra, tal vez tenemos como mucho una semana... — La angustia en el tono femenino se evidenciaba. Se sentía responsable, después de todo fue ella quien empujó a Vegeta a cumplir su palabra.
El zerkiano la miró preocupado. — Lo lamento hermosa Bulma, es imposible que sea menos tiempo, de hecho posiblemente necesitemos un mes más.
Los ojos grises acqua marina la miraron seriamente — Ahora seré franco contigo Bulma, solo tenemos esta oportunidad. Si Vegeta logra llevarte a la tierra, habremos perdido toda esperanza...
Ella lo miró confundida — Pensaba que podría ser mejor, allá él no tendrá como controlarme.
El príncipe zerkiano suspiró — No funcionará así hermosa Bulma... Si estando en la tierra tú y tu hijo desaparecen, ¿Qué crees que él hará? No tendremos opción a negociar, usará a todos tus amigos y conocidos como carnada para hacerte volver.
Bulma no quería creer que el saiyan pudiera ser tan desalmado — El no será capaz, yo lo conozco Sekket.
El zerkiano nego con la cabeza. — Lo lamento Bulma, no seré responsable del genocidio de tu gente y de mi gente. Tienes que lograr permanecer solo un poco más de tiempo, estamos trabajando duro para ir por ti.
Desesperada Bulma se dio cuenta que presionar a Vegeta había sido un error — Él está empeñado a llevarme, no sé que hacer para que cambie de opinión.
La hermosa mirada acquamarina resplandeció:
— Eres demasiado noble y libre de maldad mi hermosa dama. No has entendido la exquisita mujer que eres. No solo eres hermosa, si no muy inteligente y leal. Si tuvieras un poco de malicia harías que imperios enteros se perdieran a tu nombre. Puedes hacerlo cambiar de parecer hermosa... Tienes más poder del que crees, es solo que te atrevas a utilizarlo.
Bulma está sonrojada por el tono suave y seductor que él ocupaba, el zerkiano continuó —Debemos cortar comunicación ahora, no podemos tardar tanto en llamadas, te mandaré mensaje cuando el momento se acerque. Solo asegúrate de permanecer en vegita.
Un plan loco se desarrolló en la mente de Bulma. No sabía si lo que pensaba hacer era correcto, pero definitivamente sería necesario.
«Kamisama ayúdame a lograrlo...»
Se maldecía a si misma, por ser tan impulsiva. Si no hubiera presionado tanto a Vegeta, tendría más tiempo. Ahora sus reclamos jugarían en su contra...
Se regañó mentalmente:
«No debí retarlo así pero es que ¡Ahhhhh! Me saca de quicio, pero ahora ¿Qué voy a hacer? ¡Kami si no logró convencerlo perderé la ayuda de Sekket...
¡Tonta Bulma! Pero es que ese hombre logra sacarme de mis cabales muy rápido...»
Se sentía sumamente arrepentida por su arrebato, por haber sido tan infantil. Suspiró, ahora por su propia estupidez tendría que usar artimañas que jamás pensó que ella sería capaz de realizar.
Sentía el pecho estrujársele, inhaló profundamente y salió en búsqueda de Vegeta. Se le revolvió el estómago de pensar lo que ahora haría para retrasar su partida, sería jugar muy sucio, trató de convencerse así misma de que era necesario:
«No es venganza... simplemente usaré su misma estrategia, necesito tiempo, Trunks y yo merecemos ser libres...»
Inhaló profundamente mientras seguía avanzando a paso decidido rumbo al lugar donde sería la reunión y con voz muy baja dijo— Y lo seremos...
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¡Hola a todos!
¡Espero que estén bien! Yo muy feliz que logre actualizar antes de que acabe en miércoles y una semana antes de mi pensado!!!!!
Ya se que quieren golpear a Bulma, pero sean empáticas y no se dejen influenciar por su amor a Vegeta, que para nosotras es fácil porque no estamos en su situación. Sí, su comportamiento está siendo errático y por momentos inmaduro, lo que la está haciendo comentar errores… Entiéndanla.
Les prometo que si ustedes estuvieran en su situación estarían el doble de dolidas y tal vez actuarían más irracionales . Que a pesar de nuestro amor al saiyan la verdad es que lo que hizo fue algo que no será tan fácil de perdonar desde la perspectiva de ella.
Y recuerden sigue siendo humana, y aunque los demás tratan de entenderla siguen siendo culturalmente diferentes tanto así que excusan lo que Vegeta hizo porque para ellos no lo ven como algo equivocado. Así que también se siente sola, a pesar de contar con el apoyo de los saiyans.
Hice este paréntesis para que no la crucifiquen y entiendan que aunque yo tmb ya quiero que lo perdone… Ni es tan sencillo.
Rápidamente contesto comentarios:
Xxlalalulu: Jajajaja pobre gatito que culpa tiene :O. Espero no se haya asustado mucho jajajaja. Y siiii Kale y Paragus se han pasado un poquito de la raya, necesitan una pequeña paliza para dejar de ser tan malditos jajajaja.Te mando un fuerte abrazo :)
Invitado: De verdad gracias x leer y tomarte el tiempo de dejarme mensajito, no sabes como lo valoro!!! :)
Invitado Mushi30: mil Gracias por leer!!! De verdad agradezco mucho sus comentarios! Me apure lo más que pude y espero este capítulo compense un poco la espera :).
El próx capítulo será en tres semanas, intentaré como fue el caso de este de reducirlo a dos pero no prometo nada… Aunque haré mi mejor esfuerzo.
Pero es mejor que se mentalicen a tres semanas y luego tengan una linda sorpresa a que sea al revés.
De nueva cuenta mil gracias a todos lo que aún siguen leyendo y bitando y comentando. Hago lo posible por avanzar lo más que puedo sin comprometer mi trama. Gracias por su paciencia y apoyo .
