Atención esta historia está clasificada con contenido adulto, éste capítulo contiene escenas eróticas con alto contenido sexual (también conocido como Lemon), que pudieran perturbar la sensibilidad de algunas personas, si no te gusta este tipo de contenido o eres menor de edad, FAVOR de DETENER la lectura ahora. Leer bajo su propia responsabilidad.
Los personajes no me pertenecen son creación del gran Akira Toriyama. La trama e historia si son idea original mía.
"Te recuerdo así: Tu pelo en libertad, hielo ardiente, diferente a las demás. Te recuerdo así, dejándote admirar. Intocable, inaccesible, irreal, irreal. Fría como el viento, peligrosa como el mar. Dulce como un beso, no te dejas amar, por eso. No sé si te tengo, no sé si vienes o te vas. Eres como un potro sin domar... — Fría como el viento, Luis Miguel"
Planeta Tierra - Templo de Kamisama (Actualidad)
Se hallaban todos sentados viéndose fijamente, la tensión era demasiada y casi palpable en el ambiente.
— ¿Entonces tú lo sabías y no nos dijiste antes nada?— Incrédulo cuestionaba un muy molesto Namek.
— Piccoro, no es como piensas déjame explicarte— Con voz calma hablaba Dendé, la mirada de los presentes pasaban de la incredulidad a la furia y al sentirse burlados se notaban heridos también por su traición.
— ¿No es como pienso? Dices que sabes desde hace MESES que Vegeta está expandiendo un imperio junto con los demás saiyajines y que se llevó a Bulma para hacerla su científica y que le ayude en su expansión ¿Y no es como pienso?
Sumamente molesto y decepcionado veía al buen Dios terrestre.
— Dime Dendé, si no es como pienso entonces, ¿Cómo es? ¿Lo sabías y no nos has dicho nada?
El resto de los guerreros Z veían impertérritos al buen Dios, no queriendo creer eso que Piccoro comentaba. Gohan veía a su gran amigo casi hermano, y que ahora fungía como el buen Dios benévolo y protector de los seres terrestres, y no quería creer el reclamo de su casi segundo padre.
Dendé suspiró sabía que esto era parte de lo que le tocaba como Kamisama hacer, no siempre todos estarían contentos con sus decisiones, pero les gustara o no era su responsabilidad velar por la vida de ese planeta y de todos lo que vivían ahí, aún cuando no a todos les gustaran sus decisiones.
— Lamento si no apruebas mis decisiones Piccoro, pero fueron tomadas conscientemente, no es como tú crees pero tampoco me detendré a explicar mis motivos.
Esta vez fue Gohan quien con la garganta cerrada por las emociones habló — Por f-favor Dendé, ¿Hay algo que podamos hacer? Tenemos que ayudar a Bulma.
El joven Namek miró con tristeza a su amigo, sabía desde que tomó su decisión que ese día llegaría, el día donde tendría que confrontar a los guerreros Z y aceptar las consecuencias de sus actos.
— Lo lamento Gohan, la decisión está tomada.
Te shin Han apretaba los puños sintiéndose impotente a la situación, quería reclamar, pero antes de poder decir algo más, fue la fría e indiferente voz de la rubia la que rompió la muy tensa calma.
— Basta de estupideces Dendé o les dices tú el motivo de tu decisión o se los digo yo...
El joven Dios volteó a verla sorprendido al igual que Mr. Poppo.
— No entiendo a que te refieres— La voz confundída y cautelosa del joven Namek, le dejaba ver que claramente él jamás se percató de su presencia aquella vez que habló con la hermana de la científica.
— Yo estaba aquí cuando aquella mujer vino, Krillin se excedió entrenando y venía por semillas con el gato del templo inferior, cuando detecté un Ki fuerte y uno débil que aparecieron de la nada en este templo.
Volteó a ver a todos los guerreros Z que la miraban con suma atención — el único que hasta donde sé domina la técnica de teletransportación es Gokú y aún seguía en proceso de recuperación inconsciente. Mi deducción fue que alguien más que conocía esa técnica acababa de llegar y por eso subí de inmediato a este templo. Así que... O les dices la verdad o les cuento lo que yo escuché ese día... Tú decides.
Dendé pasó saliva a penas, conocía a esa letal mujer y sabía que ella no dudaría en cumplir su palabra. Suspiró sonoramente, —muy bien les explicaré el por qué de mis acciones...
Resignado comenzó a explicar la situación actual...
Casa de Krillin, unos días antes
Después de años enteros de no ser considerada un humano, de no tener acceso a los derechos más básicos como persona, por fin ella y sus hermanos eran libres.
Si bien su hermano de sangre únicamente era #17, ella consideraba de la misma forma a #16. Quién a diferencia de los mellizos, era un androide completo mientras ella y su hermano, eran humanos mejorados.
«Y a pesar de que #16 es completamente inanimado, tiene más amor y compasión que alguien como él malnacido de Gero... Cómo desearía que mi hermano tuviera alma... En el fondo sé que la tiene, #16 tiene más alma y compasión que muchos humanos y no importa lo que el resto diga... es así.»
Ese fue su pensamiento antes de dormir; el sueño no le duró demasiado tiempo pues, como ocurría muy a menudo los malos recuerdos la atormentaban mientras descansaba.
Se había despertado nuevamente empapada de sudor, producto de otra de sus tantas pesadillas, se levantó con cuidado, sin hacer ruido para no despertar a Krillin, se dirigió hasta la habitación de su pequeña niña, quien dormía plácidamente, la besó en la frente, y después salió de la casa, se sentó en la arena.
El murmullo de las olas la calmaba, a lo lejos la luna estaba en su cenit... Unos suaves pasos se detuvieron tras su espalda. — ¿Tuviste otra pesadilla?
Cariñoso la abrazó por detrás y recargó su barbilla en el hombro de la bella mujer, ella aspiró su aroma. Le encantaba, siempre olía fresco, amaderado. Como a pino y a caoba.
— Estoy bien — fue toda respuesta que dio.
El ex monje simplemente se quedó allí con ella, sabía que las pesadillas era recuerdos de la época en que ella fue tratada como un objeto inanimado, como una cosa.
Y sabía que había momentos en que ella no sabía cómo comportarse, como expresar su sentir. Después de tantos años de haber sido tratada como nada, era difícil para ella aceptar que si valía, que tenía derechos, que ella existía.
La rubia se perdió en sus memorias, agradecía tanto haber hallado a alguien tan bueno y noble como lo era Krillin.
El principio no fue fácil, recordaba el recelo que ella y sus hermanos causaban. Pero después de haber vivido tantos años en un laboratorio subterráneo, todo lo que deseaba era vivir en la playa. La hermosa mujer de cabellos azules le había asegurado que podría vivir ahí en esa casa, junto al anciano y al ex monje el tiempo que lo creyera necesario.
Si después ella quería cambiar de lugar, solo tenía que decirle al padre de la peliazul, pues aunque esta se fuera junto con el guerrero de nombre Vegeta, ella dejaría a su padre con la instrucción para garantizarle comodidades si quería cambiar de lugar.
En un principio fue difícil... ¿Cómo terminaron el
ex monje y ella en una relación? Era algo que sin duda los amigos de este se cuestionaban en secreto pero ninguno se atrevía a preguntar directamente.
La rubia mujer se perdió en sus pensamientos recordando aquellos caóticos, turbulentos inicios.
"... Desde que #18 llegó a esa casa, ni el anciano ni el calvo guerrero casi hablaban con ella, era cordiales, pero sentía como si le... temieran.
La androide casi siempre pasaba todo su tiempo fuera de esa casa, escuchando el sonido del mar o nadando.
Aún recordaba que un día el sujeto de nombre Krillin salió rumbo al hogar de la científica con la que ella y sus hermanos hicieron el trato, y luego después de esa visita, él se había estado comportando sospechoso, era más amable de lo normal.
«¿Acaso ese estupido monje me tiene lástima?»
Lo que ella no alcanzaba a entender es que en esa visita que él hizo a la corporación cápsula, fue cuando Bulma le explicó a Krillin todas las atrocidades por las que ella y su hermano #17 habían pasado.
Todas las "adecuaciones" que Gero hizo en ellos, todo el sufrimiento que ese individuo les ocasionó. Krillin no sentía lástima por ella, un sentimiento fuerte de protección había surgido en él, solo quería verla ser feliz y estaba dispuesto a enfrentarse a cualquiera que siquiera la hiciera sentir un poco mal.
El mejor amigo de Gokú quería que ella estuviera bien y viviera una vida plena. La voz del susodicho la sacó de su ensimismamiento
— Hola dieciocho, hice algo de desayunar, y como casi nunca entras para comer con nosotros te lo traje, espero te gusten...
Él acercó una bandeja llena de frutas con yogurt y emparedados, así como jugo natural de naranja y café.
Ella no estaba acostumbrada a los actos de gentileza espontánea, no creía en ellos, así que hizo lo único que sabía hacer, ponerse a la defensiva:
— No quiero nada— Ni siquiera se dignó a mirarlo.
— Oh vamos dieciocho, no has comido nada desde la cena y ya casi es mediodía deberías al menos...
Fue interrumpido groseramente por ella quien comenzaba a perder la poca paciencia que tenía — ¡Te dije que no quiero nada! ¿Que no lo entiendes? ¿Porque haces esto? ¡Nadie hace nada gratis! ¿O es que quieres algún favor a cambio?
Krillin la miró preocupado de haberle dado la impresión equivocada — No quiero nada dieciocho, pero no te has alimentado muy bien desde que llegaste con nosotros, eres nuestra invitada, yo solo... Me preocupo por ti...
La rubia androide se paró enojada, le ofuscaba que él se comportara de esa forma, prefería más que las cosas fueran como principio, cuando él le rehuía.
Lanzó la bandeja de comida, furiosa — Te dije que no quería nada, ¿Eres tonto acaso?
Miró la cara preocupada y de tristeza del guerrero, y un sentimiento incómodo se. Instaló en su pecho, que no supo cómo definir, así que ofuscada voló lejos de ahí, huyendo de la escena.
Las semanas subsecuentes fueron una cadena similar de acontecimientos, Krillin intentando acercarse, ella rechazando en forma hostil cualquier intento de avance.
Un día se levantó sobresaltada en su habitación, había tenido una de esas "malas noches" y le había costado conciliar el sueño, aún así al final lo había logrado, cuando despertó nuevamente el día iba bastante avanzado.
Al salir notó la ausencia del calvo guerrero, solo estaba el viejo, quién se acercó cauteloso, y le entregó un sobre. — ¿Que es esto? ¿Que quieres viejo?
De manera brusca lo increpó, el maestro Roshi a pesar de su forma libidinosa de ser no era ningún tonto y sabía que esa androide lo destruiría si se pasaba de listo con ella, contestó tranquilamente.
— La invitación al cumpleaños de Trunks, el hijo de Bulma, la científica de cabello azul...
Antes de seguir sus explicaciones ella lo cortó en forma ruda — Ya se quien es viejo, y qué con que sea una fiesta de ellos, no somos amigos.
Cortó fastidiada la conversación. El maestro tranquilo intentó hacerle ver la importancia de su asistencia, Bulma había sido clara, la quería ahí y entre esas dos mujeres la peliazul le daba más miedo.
Además Bulma le había dado algo como último recurso previendo que la androide se negara.
—Claro, es completamente tu decisión el asistir o no, pero Bulma me comentó que saldría de viaje con Vegeta, y creo había cosas aún pendientes de revisar entre tú y ella, sería bueno que aprovecharan, antes de que se vaya, pero bueno tú tienes la última palabra.
Tranquilo se retiró del lugar, había aprendido que la androide no era alguien a quien se debiera presionar, le había dado la información necesaria, el resto estaba a cargo de ella.
#18 llegó a la fiesta junto Krillin y el maestro Roshi. Se sintió alegre de ver a #16, sabía que él quería quedarse ayudar al padre de la peliazul.
El Androide siempre había sido altruista, y sabía que sus hermanos habían acordado que en lo que #17 salía de viaje a conocer el mundo como era su deseo, el otro androide se quedaría ayudando al Dr. Briefs.
Luego cuando por fin regresara diecisiete, irían juntos a buscar una isla deshabitada a donde poder vivir tranquilamente.
La peliazul se le acercó a saludarla — Te ves muy linda — Le sonreía amigable.
— El viejo dijo que querías revisar cosas conmigo antes de irte de viaje— Directa y concisa como siempre.
Bulma le sonrió — Claro, solo es para revisar ciertos puntos del soporte económico que les brindaremos como fue el acuerdo.
Caminaron rumbo al laboratorio, y mientras la rubia androide revisaba estos y firmaba los mismos, la científica curiosa como siempre le preguntó.
— Sé que no es de mi incumbencia pero deberías ser menos dura con Krillin, el sólo quiere ser tu amigo.
La científica sabía que el ex monje comenzaba a sentir cosas por la androide y tenía altas esperanzas que las cosas entre ellos funcionaran.
Número dieciocho la miró con la indiferencia y frialdad de siempre, sin hacer amago de que realmente hubiera escuchado lo que Bulma decía.
— Me tiene sin cuidado lo que pienses y tienes razón no es de tu incumbencia...
Fue todo lo que dijo dejando a la peliazul con la palabra en la boca. Aún así no se fue, se mantuvo apartada pero en el lugar de la fiesta. A pesar de no expresarlo, le comenzaba a intrigar ese sujeto de nombre Krillin.
A partir de ese día era constante que el ex monje le llevara desayunos, o le hacía compañía a pesar del hermetismo de ella y de casi nunca hablarle o ignorarlo.
El guerrero Z se dio cuenta que la hermosa rubia sufría pesadillas, varias noches a la semana notaba que se levantaba y salía sentarse en la arena, él salía sin decir nada y se quedaba a su lado sentado, haciéndole compañía hasta que el amanecer llegaba; fue como poco a poco las reservas de la fría mujer comenzaron a quebrarse.
Lo más triste cuando alguien jamás ha conocido el amor, es que cuando lo recibe por primera vez se asusta, no sabe que hacer con este y prefiere dejarlo de lado. Se vuelve tu enemigo, pues vulnera todo lo que eres y el miedo al rechazo y a no entender ese sentimiento que aunque hermoso es caótico pues revoluciona todo, empuja fuerte dentro de ti logrando en muchos casos que te cierres al mismo, que lo evadas.
Krillin se sentía decidido, quería ayudarla, muy en el fondo de su corazón fantaseaba con que ella le correspondiera, pero eso sería pedir demasiado.
Suspiró.
«Es tan hermosa, jamás se fijará en tu tipo como yo... Y aún así yo solo quiero que ella sea feliz...»
Por momentos la androide lo confundía, su actitud era voluble, a ratos le aceptaba el saludo y platicaban a gusto, a ratos era fría y hermética y lo ignoraba o se mofaba de él.
«Ahhh No sé que hacer... Tal vez la estoy hostigando demasiado...»
De pronto recibió una llamada de un número que no conocía.
— ¿Hola? — titubeante preguntó.
— AAAAHHHHH! ¡Mi querido Krillin ha contestado!, ¿Tú también estás emocionado de escuchar mi voz?
Para el guerrero Z, era una verdadera sorpresa, después de tanto tiempo, el volver a escuchar la sensual voz de la que ahora era su ex novia: Maaron.
—¿Maaron?— A pesar del obvio tono sensual de voz, creía que era una broma de su mente.
Sufrió tanto cuando ella lo dejó, tan exquisitamente hermosa como banal.
— Maaron ha estrañado mucho a Krillin, Maaron quiere verte, ¡Di que sí!
La voz seductora parecía embriagarlo...
— Ammmm Maaron... Ahora no es buen momento, yo no puedo ir a verte...
Ciertamente no tenía nada con la androide, ni siquiera estaba seguro si llegaba a la categoría de amigos, pero su interés estaba ahí, no desviaría su atención por nada ni nadie, ni siquiera por la mujer que alguna vez significó todo para él.
— Ahora estoy un poco ocupado Maaron, si este es tu número, yo... Yo te devuelvo la llamada después...
Su intención era cortar en ese momento la llamada pero la peliazul mujer lo detuvo.
— Krillin espera... De verdad Maaron te extrañó y quiere verte, llámame. — La llamada terminó y él decidió no pensar demasiado en el asunto.
Ese día en la noche las pesadillas de número dieciocho la despertaron sobresaltada, un sudor frío recorría su espalda y su frente.
Esta vez la pesadilla no había sido una memoria, había empezado como sus usuales sueños, con ella atada en la camilla mientras él doctor Maki Gero la torturaba, pero esta vez algo había cambiado. Ella estaba atada en una silla y veía al ex monje atado a la camilla mientras Gero y número diecinueve lo abrían sin anestesia, y el gritaba de dolor.
No supo porque ver eso la perturbó a tal grado que despertó gritando. Krillin escuchó su grito de terror y corrió rumbo a la habitación de la rubia.
La halló aterrada y temblando, a pesar de estar despierta, parecía que aún despierta seguía envuelta en ese mundo de pesadilla.
En esa época del año solía hacer mucho calor, el ex monje acostumbraba a dormir solo con un short y sin camisa, entre los gritos aterrados de la androide ni siquiera pensó en la facha en la que estaba, entró sin llamar al cuarto de la rubia; la miró, estaba casi catatónica.
— Dieciocho reacciona fue solo una pesadilla, no fue real... — Pero ella no dejaba de temblar y ver hacia el vacío con las pupilas dilatadas.
De pronto una calidez la embargó, Krillin al no saber cómo ayudarla la abrazó fuertemente, esa calidez envolvió a la fría mujer, sacándola de su estupor. Un sentimiento cálido la rodeó.
«No estoy sola...»
Y tan pronto llegó ese pensamiento a su cabeza, el
miedo por sentirse abrumada con sensaciones que no conocía la hicieron reaccionar y separarse de ese cálido abrazo.
— ¿Que crees qué haces?— molesta increpó al
Guerrero.
— Yo solo... quería ayudarte.
Furiosa salió de su habitación sin decir nada más, necesitaba calmarse y respirar aire fresco. De por sí tenía muy frescas las imágenes de sus pesadillas, protagonizadas precisamente por ese molesto sujeto que se esmeraba en cuidarla.
«Por qué se comporta de esa manera ese idiota, ¿Acaso piensa que voy a agradecerle de alguna forma? Yo no le debo nada»
El tono de su pensamiento era completamente a la defensiva, se sentó como siempre sobre la suave arena. Esperaba que ese día él no la siguiera.
Su nivel de paciencia estaba más que al límite, prefería no tener que discutir ahora con él o bien podría ser muy hiriente.
Krillin se sentía frustrado, cada vez que sentía que había logrado acercarse un poco más a ella, la
rubia androide simplemente ponía una barrera infranqueable entre ellos.
Decidido avanzó hacia en exterior de la casa, sabía que la hallaría sentada en la arena, viendo las olas romper suaves en la playa.
— Dieciocho, Yo... lamento haberte ofendido.— Su tono era conciliador, pero ella ya había rebasado su límite. — Solo quiero que sepas que estoy aquí, que soy tu amigo...
Un reconfortante calor atravesó su pecho, era cálido y eso la asustó. Cuando solo has recibido odio
Y mezquindad, y el único momento de afecto que te dieron en tu niñez fue para engañarte y secuestrarte, claramente no tomarás ese gesto amable como inofensivo, el miedo a la calidez que él ofrecía a que fuera todo mentira, la hacía huir de la calidez y cariño real.
— ¡Lárgate! No te necesito, ¡No necesito de nadie!
Cuando te han hecho daño tanto tiempo tu forma de protegerte es estar a la ofensiva.
— ¿Crees que me importas? ¿Que alguno de tus ridículos esfuerzos me interesan? ¿Acaso crees que con eso me importarás un poco?— sarcástica se rió.
Krillin avergonzado al darse cuenta que ella se había percatado de que él estaba desarrollando sentimientos por ella, enrojeció. Tenía perfectamente claro que la hermosa rubia estába fuera de sus ligas.
—S-solo quiero ayudarte, como amigos o conocidos, solo quiero que estés bien y seas feliz... — Su mano se crispó en un puño, temblando mientras veía a la rubia. Le costó no decirle cuánto comenzaba a importarle, era mejor era mejor callarse sus sentimientos o sería peor para ambos.
— No te hagas ideas estúpidas en tu cabeza, tonto. ¡Jamás me atrevería a tener algo con un ser como tú,!Humanos ineptos y débiles. ¡Lárgate antes de que me olvide del acuerdo que hice y comience a destruir todo! Comenzando con tu tonta casa y el viejo que dices que es tu maestro.
Burlona y altiva lo retaba, quería de alguna forma que él se alejara, tanta cercanía la debilitaba y la hacía sentir vulnerable, lo cual volvía un caos sus pensamientos, sus sentimientos.
A pesar del aspecto tan beligerante de la mujer, él intentó acercarse y molesta decidió poner fin a eso. Esquivó el intento de abrazo por parte del guerrero y se acercó a paso firme, en un movimiento rápido que lo sorprendió con la guardian Baja, comenzó a golpearlo. Krillin no se defendió y terminó en el suelo.
—¿¡Por qué!?— Molesta le reprochó que no intentara ni siquiera defenderse.
—¡No voy a hacerte daño dieciocho! ¡Y tampoco ñ voy a dejar que nadie mas vuelva a ponerte una mano encima!
Escucharlo decir eso la hizo abrir los ojos grandemente en señal de sorpresa. Le estrujó el pecho, le cerró la garganta. Nadie jamás le dio amor, no creyó ser merecedora de este.
Y cuando el amor ha estado ausente tanto tiempo y de pronto se te presenta, el miedo a que sea un espejismo nos hace cometer graces errores.
Dieciocho lo golpeó brutalmente, Krillin no atacaba únicamente intentaba cubrir su cuerpo de los mortales impactos.
En un momento el puño de dieciocho se estrelló contra el abdomen del ex monje, sacándole todo el aire, haciéndolo caer al suelo.
— No quiero volverte a ver cerca de mí, o no me detendré y te mataré a ti y al estúpido anciano, ¿Entendiste?
Acto seguido salió volando.
El pobre hombre se quedó ahí tirado sin poder moverse un buen rato. La golpiza descomunal podría haberlo enviado a terapia intensiva en un hospital si él no fuera parte de los guerreros Z.
No supo de aquella androide por semanas enteras, preocupado no sabía que hacer, pero debía dejar que las cosas tomaran su rumbo. El maestro Roshi lo vio observar alicaído el altamar.
— No se puede ayudar a quien no quiere ser ayudado, debes continuar. Si ella decide regresar la veremos pronto.
El calvo guerrero miró a su maestro, con el paso de los años habían desarrollado un estrecho vínculo de respeto y cariño mutuo. No solo era su maestro, una figura de autoridad. También era esa figura paterna que lo había ayudado a levantarse en los momentos más oscuros.
Así que siempre escuchaba su consejo.
— Tiene razón, aún así no esperaba que fuera tan difícil— suspiró derrotado. Debía dejarla hacer su vida como ella quisiera.
El sabor de la derrota supo a hiel, pero debía ser un buen perdedor. Su teléfono volvió a sonar, tenía semanas que Maaron lo buscaba.
— Ahhh mi querido Krillin hasta que contestas, Maaron quiere verte, ¿Por qué no has venido a verme?
El guerrero suspiró, debía intentar seguir, tal vez su exnovia le ayudaría a mantener su cabeza lejos de esa rubia por un tiempo.
— Lo lamento Maaron, claro ¿Dónde nos vemos? ...
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Número dieciocho pasó semanas viviendo en la más absoluta soledad, si tenía hambre mataba un animal y lo asaba. Podría ir a donde estaba número dieciséis o seguirle la pista a su otro hermano. Sin embargo por algún motivo prefería no hacerlo, necesitaba aclarar sus ideas.
Lo peor de todo es que las pesadillas donde Gero y número diecinueve torturaban a Krillin por su culpa iban en aumento.
— Ese estúpido, por culpa de su débil fuerza y de andar rondándome todo el tiempo hizo que soñara con él.
Y a pesar de todos sus intentos, Krillin había sabido meterse de a pocos en su mente, y en su corazón...
En Kame house...
— Estaré algunas semanas fuera maestro Roshi, ¿Seguro que estará bien solo?
El viejo maestro asintió tranquilamente, —ve a divertirte muchacho por mi no hay problema, después de las difíciles semanas anteriores con esa androide, es lo justo.
El ex monje aún no muy seguro cuestionó — Pero... ¿Qué pasa si ella vuelve? No estoy seguro de dejarlo solo, podría lastimarlo si se desespera con usted.
El viejo maestro minimizó el asunto — Anda ve a divertirte muchacho, falta te hace.
Y con esa palabras de aliento, el mejor amigo de Gokú partió de la isla. Le había llamado a Yamsha previamente y este le había confirmado que no estaría en la ciudad los próximos meses, por el tour con el equipo de baseball, que las ligas mayores requería. Pues su equipo iba a la cabeza del torneo y no pensaba por nada regresar en un buen tiempo, así que el ex monje podría usar su departamento.
«Espero estas semanas fuera de Kamehouse me hagan dejar de pensar en ella...»
Llegó al departamento del lobo del desierto, le había dejado en la administración del edificio una copia de la llave. Una vez que la obtuvo y entró en el mismo, intentó sentirse relajado.
Miró su celular, un mensaje de Maaron adornaba la pantalla:
"Querido Krillin, estoy emocionada de vernos, ¿Te veo en el restaurante que nos gustaba a las 7 pm? No tardes, Maaron."
Suspiró.
«¿Dieciocho habrá comido ya?»
Con lo poco que esa mujer cuidaba de sí misma no sabía cómo seguía viviendo. Se percató de lo que estaba haciendo.
«Dejé Kame house para sacarla de mi mente»
suspiró resignado.
«Roshi tiene razón, debo dejar de preocuparme»
Contestó el mensaje que su ex novia: "Claro ahí te veo , K."
Su intención no era buscar algo nuevamente con ella. La había amado muchísimo en su momento pero ahora no sentía nada más por esa veleidosa mujer, aún así creía que una amistad si se podría dar...
Llevaba poco más de un mes en la ciudad, el departamento del lobo del desierto era muy cómodo y por lo que su amigo le había dicho tardaría otro mes más en regresar. La temporada de baseball estaba en todo su apogeo y la racha de victorias de su equipo lo tenían en la mira de todos, como uno de los jugadores favoritos.
Krillin vio las múltiples fotografías que adornaban el departamento de su amigo, una gran cantidad de fotografías de él y su novia estaban ahí, la chica que les presentó a todos en el cumpleaños de Trunks era muy bonita y al parecer iban en serio.
Se alegraba de verdad por el lobo del desierto había sufrido mucho cuando Bulma por fin terminó con él para estar con Vegeta.
Miró una de las fotos, era algo más vieja, tomada muchos años atrás, si mal no recordaba después de vencer a la patrulla roja, cuando Gokú era aún un niño, la tomó entre sus manos.
Todos ellos eran tan jóvenes, Goku y él eran aún pequeños, Bulma y Yamsha eran más altos pero igual sus caras adolescentes se podían aún apreciar, Oolong y hasta Puar se veían pequeños.
Sonrió, miró la hora y decidió salir. Últimamente había estado frecuentando a Maaron. Le agradaba su compañía aunque ahora siendo más maduro ya no tomaba las palabras de la chica en serio.
Entendió que ella era así, volátil. Libre como el
viento y le gustaba ser amable y coquetear, pero solo era eso y nada más.
Y a pesar de que de joven llegó a ser un poco pervertido en su época adolescente, culpa de las hormonas. La realidad es que era bastante decente y educado y por eso ni siquiera de Maaron se aprovecharía.
Llegó al lugar de la cita, un andador de la bahía principal, ahí Maaron lo esperaba alegre, tan hermosa y sensual como siempre, sus cabellos azules ondeaban por el viento mientras sus ojos color violeta lo miraba alegre, a voz de cuello lo saludo de lejos — ¡Krillin! Aquí
Él se sonrió con el escándalo que hacía la emocionada peliazul, como si alguien pudiera pasarla desapercibida, llevaba un short blanco muy corto que dejaba ver sus cremosas y bien torneadas piernas, mientras en la parte de arriba solo un top cubría sus exuberantes senos, y un par de lentes negros estaban colocados sobre la cabeza de la chica.
Ella feliz seguía agitando su mano — ¡Aquí Krillin aquí!
Al llegar a su lado se abrazó de él mientras feliz lo saludaba con un sensual beso, peligrosamente cerca de la comisura de sus labios.
— A mi también me da gusto verte — tranquilo comentaba.
La realidad es que Maaron estaba feliz de tener con ella a Krillin, si bien era por mucho uno de los novios menos guapos que había tenido, siempre fue atento y caballeroso con ella, y realmente lo había extrañado.
Así que volver a ser novios era algo que definitivamente estaba dentro de los planes de la sensual mujer.
Krillin por su parte agradecía la espontánea forma de ser de su ex novia, le había ayudado a mantener sus demonios a raya y en no pensar en cierta rubia y en como estaría.
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Número dieciocho había pasado las últimas semanas en forma infernal, durmiendo casi nada. De alguna forma se había acostumbrado a las atenciones de ese sujeto, a que cada vez que se despertaba aterrorizada por sus pesadillas y se iba a la playa, él se sentaba cerca sin hablar, haciéndole compañía hasta que ella decidía regresar a su habitación a dormir.
Extrañaba que a pesar de las múltiples veces que lo corría, él llegaba con el desayuno a donde estaba ella, echaba de menos ese cálido abrazo que recibió y la hizo sentirse segura.
Se supo derrotada por esos sentimientos extraños. Y lo decidió, tenía que verlo nuevamente.
Regresó a Kamehouse, la casa se veía demasiado sola, se percató que no había nadie así que entró y se metió a la que había sido su recámara, asumió qué, posiblemente estaban en la ciudad.
Escuchó cuando el viejo como ella le llamaba al maestro Roshi, regresó. Ya era tarde casi de noche, pero el guerrero Z seguía sin llegar.
Oyó al viejo tararear una canción mientras se hacía de cenar, aún él no se había percatado de su presencia, en forma malévola se posó en la puerta de la cocina mientras el maestro seguía cocinando.
— ¿Donde está el otro sujeto? — preguntó en voz alta y de mala manera la androide.
— ¡Ahhhhhh! — Casi avienta el sartén el viejo Roshi, — muchacha no espantes a un pobre viejo como yo de esa forma, ¿Acaso quieres matarme?
La rubia solo se rió del sujeto mientras lo miraba de mala manera.
— Contesta mi pregunta viejo.—
Comenzaba a irritarse. El Maestro estaba sorprendido de verla ahí, con lo dura que era no creía que la volvería a ver. Escogió bien sus palabras pues no quería hacerla enfadar y que se desquitara con él.
— Krillin ha pasado las últimas semanas en la ciudad, en casa de Yamsha... Si gustas te paso la dirección.
Ella se dio la media vuelta para retirarse, como si lo último mencionado por el singular viejito fuera irrelevante. No le dio las gracias, simplemente abandonó el lugar.
Sobrevoló la ciudad, conocía el ki de ese particular guerrero, por algún motivo sentía ansiedad por volver a verlo, aunque no sabía porqué.
De pronto, al ir caminando y verde reflejada en una ventana, se percató de su apariencia: Estaba un poco descuidada, su ropa sucia y rota y con manchas de lodo y sangre.
El haber pasado tanto tiempo en el bosque la había dejado desaliñada, hizo una mueca. Tenía el dinero entregado por la científica peliazul, no tendría que verse así de mal. Llevaba la cartera con la identificación que la heredera de la CC le consiguió, el carnet decía Lazuli Gero.
Casi se rió con sorna ante aquella cruel broma del destino, apellidarse en sus papeles como el bastardo que la secuestró de niña, la torturó y uso su cuerpo en pos de la "ciencia" durante mucho tiempo. Eso si que era una ironía de la vida.
Entró a la tienda — ¿En que puedo ayudarle? —amable se acercó la dependienta a ayudarla, mientras ella seca como siempre solicitó nuevas prendas, al final aunque no lo aceptara directamente, no quería que el ex monje la viera en esas fachas.
Las compras que había hecho no solo incluían la ropa que actualmente llevaba vistiendo, sino todo un closet completo de diversas vestimentas, las ventajas de las cápsulas es que todas sus compras cabían dentro de una diminuta, que le hacía la vida sumamente fácil. Lo admitía en secreto, el viejo científico de la CC era en verdad un genio.
Sobrevoló la zona, sintió el ki del guerrero mucho antes de hallarlo, a lo lejos escuchó su grave y relajada risa junto a otra más cantarina. Se detuvo en seco, aún no podía divisarlo, pero el sonido alegre en su tono de voz, la molestó y la hizo sentir que el corazón se le apretaba y no entendía el porqué.
Dejó de volar, y comenzó a caminar a paso sigiloso, ahora ya podía verlo, el ex monje estaba sentado a la orilla de la playa, junto a una muy hermosa mujer. Por un momento pensó que era la científica pero el ki era diferente, más débil.
Y aunque a primera vista se veían muy similares, al darle una segunda mirada, se notaba la diferencia entre ambas mujeres. Además mientras la heredera de la CC tenía ojos azules, los de esta chica eran de un color más violeta y la exhuberancia de su cuerpo era mayor que el de la otra fémina.
La científica siempre se le hizo de figura perfecta, la chica enfrente a ella que era más exhuberante excedía para su gusto las medidas de un cuerpo armonioso y pasaba a verse más... Vulgar.
— ¡Ahhh Krillin que malo eres con Maaron! —hacía un puchero mientras se colgaba del brazo del guerrero y este se reía ante la escena que la peliazul le estaba haciendo.
Sería mentir para el monje el decir que la presencia de la hermosa peliazul no lo ayudaba. Si bien en su mente ya no la veía con los ojos de amor que alguna vez sintió por ella, la frescura de la excéntrica chica le llenaba de energía y le hacía más llevadero el vacío que desde semanas atrás sentía al no saber nada de aquella esquiva androide.
Dieciocho sintió por primera vez como si algo se le clavara en el pecho, como si el arrancaran el corazón además de un fuerte nudo en la garganta, se sintió hiperventilar.
«¿Que es esto?»
Preocupada se toco los pómulos, lágrimas traidoras e involuntarias se habían derramado de sus tristes ojos.
¿Que acaso él no le dijo que estaría para ella?
¡Era un maldito mentiroso!
En cuánto fue a buscarlo se encontró con que ya no estaba con el viejo aquel, se sentía tan estúpida, todavía se había atrevido a buscarlo, para hallarlo tan "feliz" con ese intento vulgar de copia de la científica llamada Bulma.
«Si ese idiota prefiere revolcarse con esa mujer por mi mejor, así ya no me molesta más»
Quería irse sigilosa de ese lugar, pero el destino tenía otros planes.
Estaba tan absorta en la escena que pasaba delante de sus narices, que comenzó a caminar hacia atrás sin fijarse y cuando sintió había chocado contra un mesero que llevaba bebidas, las cuales cayeron estrepitosamente, logrando que la atención de todo mundo se vertiera sobre ella y el mesero.
Maaron y Krillin voltearon también, la sensual peliazul se abrazó al ex monje — Es por eso que las abuelas no deben de salir de paseo solas, mira los problemas que ocasionan.
No lo dijo en voz muy alta ni con ganas de molestar a dieciocho, esa era la forma de ser de la sensual
chica.
—¿Que dijiste? — Se acercó fúrica a donde se hallaban descansando Krillin y Maaron.
— ¡Abuela no te alteres ni camines tan rápido! Casi chocas hace rato, ¿Acaso quieres lastimarte?
La peliazul preguntaba mientras veía preocupada a la rubia androide. Maaron realmente trataba de ser amable con ella.
Furiosa la rubia le dio una mirada glacial —¿Como te atreves a insultarme así?
Krillin en ese momento salió de su asombro — ¿Dieciocho? ¿Qué haces aquí?— Confundido preguntaba.
Se preocupó, tal vez la rubia necesitaba ayuda, la observó con detenimiento, y le llamó la atención notar sus ojos inusualmente brillantes, como si hubiera llorado; ella ni siquiera respondió. Para la androide toda la situación le resultaba indignante.
«Esto es estupido ¿Qué hago aquí?»
Inhaló profundamente intentando controlarse.
«Que estupidez, que pérdida de tiempo»
No quiso aceptarse así misma que le dolía haberse hecho expectativas. Desde haberse puesto nerviosa por verlo, hasta buscar ropa linda que le pudiera agradar.
Y todo para que al final, después de todo, se diera cuenta que la única tonta que mal interpretó todo era ella. El hombre solo había intentado ser amable debido a su forma caballerosa de ser.
La voz de él la sacó de sus cavilaciones — ¿Dieciocho? — Dudoso la llamó. — ¿Que pasa? ¿Necesitas ayuda con algo?
Gentilmente hizo el ademán de alejarse de Maaron pero está de inmediato impidió la acción — ¡Krillin no te vayas! Seguramente los meseros pueden ayudar a la abuela. — Su voz sonaba como si estuviera haciendo un puchero, se agarró más fuerte del brazo del guerrero.
La androide no soportaría más tiempo ahí, sin decir nada más se dio la vuelta para marcharse.
— ¡Espera dieciocho! — Se separó de Maaron sin dudarlo y se paró frente a ella, no quería que se marchara así.
Krillin estaba confundido, para él había sido claro la última vez que hablaron que la androide no lo quería cerca, se había resignado a que no habría más que mera civilidad entre ellos.
— Dieciocho no te vayas, ¿Que sucede? Porque estás aquí, ¿Te puedo ayudar?
La mirada fría e indiferente de la mujer se posó en él — No hay nada en lo que me puedas ayudar Krillin, nada. Fue un error venir, no lo volveré a cometer.
Intentó avanzar pero él la sostuvo del brazo, deteniéndola en forma suave. — Déjame ayudarte...
Por un momento se sintió débil y casi cede a quedarse, se miraron de frente. Ambos se perdieron un momento en la mirada del otro, pero ese bello instante que hubieran deseado durara toda la eternidad pasó demasiado pronto.
La voz de la sensual acompañante de Krillin la trajo de sopetón a la realidad — ¡Krillin ven! Quiero caminar un rato por la playa, deja a la abuela en paz. Ella está bien.
La androide trató de no mostrar lo que esa irritante voz generó en ella, volteó a ver a la peliazul con indiferencia. Se safó del agarre del brazo, dio media vuelta y se fue sin decir nada.
— Dieciocho...— Fue el suave susurro anhelante del mejor amigo de Gokú. Y de pronto se dio cuenta que de no seguirla, de dejarla ir y no saber el porqué lo había buscado, siempre le martirizaría.
Volteó a ver a Maaron. La había amado muchísimo en otro tiempo, seguía siendo una mujer demasiado hermosa, notaba a la mayoría de los hombres y como la miraban e intentaban obtener un poco de su atención y a pesar de eso él ya no era uno de ellos.
— Lo siento Maaron, debo de irme, no quiero dejarte sola, ¿Te pido un taxi a tu casa?— Trató en forma amable de terminar la salida, aunque en realidad lo que quería era salir volando tras la androide.
Y a pesar de su anhelo de ya irse, su caballerosa forma de ser no le permitirá dejar a su exnovia desprotegida.
— Pero Maaron quiere ir a caminar Krillin, prometiste acompañarme— Se recargo en su hombro, colgándose de su brazo, dándole una sensual mirada.
En otro tiempo esa mirada hubiera bastado para que ella hiciera su voluntad.
— Lo lamento Maaron me tengo que ir...— A pesar de lo distraída que ella usualmente era, algo en su peculiar forma de ser le hizo entender que Krillin quería ir tras de alguien más.
—Krillin, tú siempre le has gustado a Maaron— acunó entre sus cálidos brazos el fuerte pecho del guerrero. Él sintió como esos suaves y bien dotados pechos se pegaban aún más así cuerpo.
— Siempre hicimos una gran pareja, volvamos a serlo, Maaron quiere que seas su novio— Feliz decía mientras emocionada daba saltitos y aplaudía.
El ex monje estaba desesperado, quería ir tras dieciocho pero su exnovia no se lo esta haciendo fácil.
Años atrás hubiera dado todo por volver a estar con ella, seguía pareciéndole una mujer muy bella, pero había descubierto que, de aquel amor de antaño, que lo devoraba, que lo consumía con solo verla, no quedaba nada.
— Lo lamento Maaron, siempre serás mi amiga y estaré para ti, pero no podemos ser pareja — Detuvo un taxi, y le abrió la puerta, ella creyendo que la acompañaría ingreso en el coche.
El guerrero Z le dio la dirección al chofer, había estado llevándola cada vez hasta su casa, así que se la sabía de memoria, —te marcaré en la noche — fue todo lo que le dijo a la hermosa chica.
Y antes de poder cerrar la puerta del taxi, ella lo detuvo — Krillin, ¿Es por la abuela que no quieres venir conmigo?— Su voz sonaba suave y seductora.
Había aprendido a conocer a Maaron y a pesar de que siempre parecía tan superficial en el fondo él siempre sospechó que ella entendía más de lo que dejaba ver.
No le mentiría— Sí, dieciocho vino a buscarme, ella necesita mi ayuda. Lamento no llevarte hasta tu casa, avísame que llegues por favor.
Antes de poder cerrar la puerta como quería, ella lo jaló ingresando la mitad del cuerpo de guerrero al taxi, teniendo así mejor acceso ella, acto seguido le
plantó un largo y sonoro beso en la mejilla, demasiado cerca de la comisura de su boca.
— Ve a buscarla Krillin, y una vez que la ayudes vuelve a mí — Ahora le plantó un suave y delicado beso en los labios que lo dejó perplejo, para después en forma suave empujarlo fuera del Taxi y cerrar la puerta.
En cuánto vio al taxi avanzar, salió de su estupor y comenzó a desesperado intentar hallar a número dieciocho. Se metió a un callejón para de ahí elevarse y volar en forma rápida al cielo alejándose así de miradas curiosas.
— ¿Dónde estás? — Desesperado se repetía. Recordó que le habían entregado un celular, rezó a Dendé porque ella lo llevara prendido.
Dieciocho se había movido a una bahía cercana, que se hallaba deshabitada. Se sentó en la arena, se sentía estúpida. Se miró en el reflejo calmo del agua marina y se rió con sorna de ella misma.
«¡Ja! ¿Que esperabas? ¿Que un guerrero como él estuviera en verdad esperando a un fenómeno como tú?»
Se miró enojada en el reflejo del agua en calma, era tan dócil el lecho marino que no había oleaje, la luna núbil y juguetona ya se mostraba en el horizonte, iluminó su reflejo en el espejo acuático que era ese mar en calma.
La rubia vio sus ojos azules, intensos, su nívea piel de porcelana en la cara, notó hasta el ligero brillo de labios que se había atrevido a colocarse para resaltar el color natural de su boca.
No era fea, de hecho era consciente que la mayoría podría considerarla bonita, y de pronto a su mente vino la imagen de la esplendorosa y bien dotada peliazul que se había colgado del brazo de aquel
que le había prometido estar para ella.
«Había demasiada familiaridad entre ellos, más que una simple amistad, como si tuvieran una historia...»
Se rió de ella misma...
«¿Y desde cuando me importa?»
Volvió a mirarse en el reflejo.
«¿Y qué si está con ella? Él es mío, porque prometió
serlo y estar ahí para mí...»
Su corazón latió rápidamente al darse cuenta lo
Que estaba pensando.
— ¿Te estás escuchando a ti misma? ¿Tan desesperada estás para pensarlo tuyo? ¿Mío? Dije acaso que era mi Krillin?— hablaba reclamándole a su reflejo en voz alta, mientras cerraba los puños enojada y comenzaba a caminar dando vueltas en círculos, molesta.
Se detuvo y se quedó viendo así misma mientras enojada se quitaba en forma brusca con el dorso de su mano el brillo labial.
— ¿Que esperabas? Un poco de labial y una ropa bonita no va a cambiar nada la realidad, yo soy un androide, ¡No soy humana más! — furiosa se dejaba caer de rodillas mientras sus puños temblaban por la
fuerza que ponía y la sangre comenzaba a salir de sus heridas palmas de las manos, debido a que estaba clavando sus propias uñas en su delicada piel
Ni siquiera ella misma se pudo reconocer eso que le
quemaba en la garganta y le apuñalaba a la
altura del corazón: Había comenzado a desarrollar un sentimiento por Krillin, y al verlo al lado de esa hermosa mujer, se dio cuenta qué tal vez ella mal
entendió todo:
No había forma de que Krillin dejara a esa hermosa mujer de cabello azul, tan rara y exquisita por una rubia que aunque bonita, no era muy diferente a otras rubias, y que además estaba dañada y no contaba más como humana. Se maldijo internamente, por lo común que ella era...
De pronto, un aparato que no recordaba llevar consigo comenzó a vibrar, — ¿Qué es esto?
Lo escuchó vibrar, descubrió en la pantalla del ruidoso artefacto el nombre del susodicho que la tenía mal, furiosa con ella misma.
Molesta, lo aventó, cayendo en la arena sin ningún cuidado. Mientras en otro lugar un Krillin desesperado intentaba localizarla — Vamos dieciocho contesta...
Recordó lo que Bulma muy sabiamente le dijo antes de irse con Vegeta, que podía localizarla por medio de ese celular, siempre que dieciocho lo llevara sobre ella.
«¡Cierto! ¡Que tonto soy por no recordarlo antes!»
Abrió el GPS, la científica había asignado la localización de la ubicación del celular que tenía la
Androide. Rápidamente Krillin halló el lugar al que tenía que presentarse.
«Te encontré »
Fue todo lo que el calvo guerrero dijo mientras partía de inmediato a donde ella se encontraba.
Se hallaba absorta, tan perdida en sus pensamientos que no escuchó ni sintió ese ki familiar al llegar a su lado. De haber estado más atenta se hubiera percatado la descarada mirada del ex monje, quien se deleitaba viendo lo hermosa que se veía la androide, sobre todo cuando ella no estaba a la defensiva con él.
Sigiloso se acercó, la vio. Ella estaba increíblemente bella, y a pesar de tenerla físicamente frente a él, la mirada perdida que ella tenía le dejaba ver que la mente de la rubia estaba a kilómetros de ahí.
Sabía que si le daba oportunidad ella lo rechazaría, así que aprovechando que estaba completamente distraída se acercó por detrás, la volteó rápidamente y sin dar un segundo pensamiento a lo que estaba haciendo la besó.
Una corriente eléctrica pasó por ambos al momento del contacto.
Dieciocho se percató que era él desde que llegó, le intrigaba saber como había conseguido dar con su paradero, lo sintió estar observándola algunos minutos antes de hacer ese movimiento, y cuando por fin la besó, una multitud de emociones la abrumó.
—¿Qué crees que estás...?— No alcanzó decir nada más, la calidez del beso, las sensaciones que despertaron la sobrepasaban. No quiso ni intentó detenerlo.
Krillin estaba extasiado, al besar la dulce y sensual
boca de la androide, pure era toda una experiencia religiosa para él.
Siempre creyó que después de Maaron no volvería a enamorarse de esa forma tan intensa... Se equivocó. Dieciocho era todo lo que existía para el a partir de ese momento.
Todo lo vivido antes, ella se encargó de eliminarlo como si jamás hubiera existido, mandó al exilio las memorias que vivió con Maaron, condenándolas al olvido.
Un beso tras otro, la dominancia de Krillin sobre la
boca de dieciocho, era absoluta.
Cuando por fin se separaron un momento para jalar aire a sus pulmones, se dio cuenta de lo hinchados que ella tenía los labios por los besos. Además se hallaba un poco despeinada ahora, y aún así se veía hermosa.
«¿En qué momento acabamos acostados en el césped?»
La androide seguía envuelta en una nube de emociones, pero Krillin no dio tregua. No quería que ella recapacitara y lo detuviera, quería demostrarle en forma física todo aquello que él sentía por ella y que había estado reprimiendo a los largo de todos esos meses que habían vivido bajo el mismo techo.
Atrapó los deliciosos labios de la rubia androide y continuó invadiéndola, su lengua llegó a todos los recovecos de la dulce boca de la mujer.
Y después sus besos comenzaron a bajar por su cuello, la respiración de ella se volvió errática, — Krillin yo no...
No pudo decir nada más, pues él con una mano delicadamente comenzó a acariciar sus piernas para subir traviesamente rumbo a sus glúteos, mientras la otra comenzó a acariciar su firme y terso abdomen, y sus besos candentes tomaban por asalto su cuello.
Sintió el aliento cálido de él cuando en un susurro ronco le dijo — Déjame demostrarte lo que siento, por favor.
La falta de negativa de ella quien rendida a las caricias lo miraba con deseo, mientras se mordía el labio fue todo lo que él necesito para continuar.
Sin darse cuenta que en que momento pasó, notó que su blusa y sostén habían desaparecido, supuso que Krillin las desintegró con su ki.
Los cálidos besos comenzaron a bajar desde su cuello a sus pechos, mientras sentía que la energía se concentraba en su parte inferior, y una calidez y necesidad crecía en ella, que parecía aliviarse a través del toque del guerrero.
De pronto un gemido de profundo placer salió de ella al sentir la cálida lengua del guerrero pasar en forma circular sobre su perfecto y rosado pezón, en forma involuntaria arqueó la espalda pegando así su senos a él, ofreciéndoselos impúdicamente.
Y él intoxicado de deseo los succionó emocionado, mientras pequeños y suaves gemidos salían de aquella boca sensual, quien intentaba detener sus gemidos al tapársela.
De pronto al sentir su torso desnudo, dieciocho recordó las cicatrices a su costado y parte de su espalda — Espero a Krillin... No...
Pero él fue más rápido que ella, bajando sus calientes y delicados besos por la suave curva de su seno, llegando a su abdomen, su mano abandonó el otro pecho que gentilmente amasaba, y comenzó a acariciar en forma suave pero firme los costados de su cuerpo, delineando cada costilla, sintió los bordes irregulares de las cicatrices que ella tenía y se detuvo para observarla.
Dieciocho jamás en su vida sintió tanto pudor como ahora, que él mirara su cuerpo y las feas marcas que lo adornaban, la hacían sentir realmente poco agraciada, y muy insegura de su cuerpo.
— Yo... Las marcas son parte de lo que él me hizo...— Avergonzada decía mientras trataba de cubrirse las marcas de su vergüenza.
«¡Tonta! Cómo crees que él no las iba a notar, en que momento pensaste que no sentiría lástima de lo nos hicieron cuando ha estado con una mujer con un cuerpo tan perfecto »
Se reprochaba así misma recordando la suave y nívea piel de porcelana de Maaron.
Pero él no la dejó continuar con su línea de pensamiento, cuando en forma delicada la hizo voltearse y comenzó a besar cada una de las marcas en su piel, de forma tan suave y amorosa que no pudo más que sentirse hermosa y amada.
«No eres digna de su amor, ni su devoción y lo sabes, estas manchada»
Su mente seguía reprochándole, hizo cosas degradantes obligada por las circunstancias, para que Gero no matara a su hermano mientras lo tenía en hibernación inducida, o le hiciera las mismas asquerosas cosas que a ella, y la obligara a verlo como amenazó tantas veces si ella no cooperaba.
No se dio cuenta en que momento su ropa interior desapareció. La respiración se le aceleró, él también se había quitado la ropa y comenzaba a bajar los suaves besos por su abdomen, rumbo al sur de su cuerpo.
Estaba muy sonrojada, nadie salvo el degenerado de Gero y número diecinueve la habían visto sin nada de ropa.
Krillin se quedó sin aliento al ver a la escultural rubia acostada, con su hermosa piel blanca reflejando un leve sonrojo, viendo el pequeño monte de suaves rizos rubios que cubrían esas perfectas y delicadas formas femeninas.
— Krillin no me mires...— tímida decía, mientras intentaba infructuosamente cubrirse esa parte de su anatomía.
— Eres perfecta...— y retiraba las blanquecinas manos de la fémina, y con delicadeza para después emoezar a acariciar aquellos sedosos rizos.
— Krillin no... — pero él hizo caso omiso a su llamado, y delicadamente hundió su cabeza en aquella zona prohibida, en aquel cielo prometido, aspirando la delicada esencia femenina que lo llamaba a probarla, su nariz comenzó a acariciar los pliegue femeninos, mientras embriagado por aquel aroma tan seductor, enterraba completamente su cara contra la suave carne sonrosada del centro femenino.
Tomó por los costados las caderas de ella para evitar que se soltara de su agarre, y comenzó primero a darle tiernos besos, que prontamente cambiaron a besos más hambrientos hasta que su impulso le hizo penetrarla con su lengua, logrando que ella se arqueará completamente. Haciéndola gemir cuál gata en celo, mientras ella empujaba la cabeza del guerrero y se retorcía al contacto de esa deliciosa boca sobre centro de placer.
Krillin decidió atender ese capullo palpitante y sonrosado que pedía a gritos ser besado, torturandolo con su lengua.
Al menos agradecía que había aprendido en sus tiempos de antaño con Maaron, cómo satisfacer a una mujer, y así podía hacerlo con toda maestría ahora.
Pues era importante para él atender las necesidades de la que a partir de ese momento, se había convertido en su todo, en la única en su vida.
Dieciocho temblaba mientras sentía el orgasmo quebrarla, destruirla desde su centro. — Ahhh, K-Krillin no... no sigas esa parte no... Ahhh
Pero solo consiguió que él implacable siguiera torturando su zona más sensible, haciéndola colisionar con una marea de sensaciones, siendo devorada por un abrumador orgasmo.
Su cuerpo tembló cual hoja de papel,mientras el sudor escurría por sus senos, y su respiración irregular trataba de tranquilizarse.
El subió tranquilamente para darle un beso, haciéndose probarse a sí misma, mientras delicadamente al oído el decía — Sabes delicioso dieciocho, eres perfecta.
Ella cerró los ojos, avergonzada y triste, — No lo soy Krillin, y no merezco tus atenciones, yo... En el
pasado hice cosas para seguir con vida y que mis hermanos lo siguieran... No quise hacerlo Apero aun así lo hice... yo no merezco tu devoción.
La garganta de Krillin se cerró mientras su pecho se oprimía al entender la terrible confesión de una vida de abuso al que ella fue sometida, la abrazó delicadamente mientras se acomodaba entre las piernas de ella, podía sentir la cálida humedad de dieciocho llamarlo, atraerlo.
La besó tiernamente, — Eres el ser más puro que conozco dieciocho, y eres más humana que muchos seres humanos. Nunca vuelvas a pensar mal de ti, jamás nadie volverá a lastimarte. Y aunque sé que eres muy fuerte y puedes cuidar perfectamente sola de ti misma, jamás hará falta. No volverás a tener que ser forzada a pelear a menos de que así lo quieras...
Ella lo miró emocionada, lo veía seguir observándola con los ojos de adoración.
Lo vio abrazarla mientras seguía acostado sobre ella, acomodando aquella parte de la anatomía masculina entre sus piernas, y lo sintió invadirla lentamente, con un movimiento gentil y amoroso.
Jamás disfrutó el acto anteriormente, jamás supo que ella podría disfrutarlo y sentir placer y amor.
Pero ahí estaba él, traspasando todas sus barreras, enseñándole nuevas cosas, conquistándola completamente.
Sus gemidos se intensificaron, y ahí a la luz de la luna, dieciocho hizo por primera vez el amor. Entregándose en cuerpo y alma a aquel ex monje que con paciencia fue quebrando cada una de sus barreras y que sin el cuál ella ya no podía vivir..."
Regresó al presente al escuchar el suave balbuceo de su pequeña niña, no se dio cuenta en que momento ella despertó y Krillin fue por ella a su cuna en la casa, ahora estaban los tres sentados en la arena de la playa, mientras las manitas regordetas de su pequeña niña se extendían intentando alcanzar a su mamá.
— Dámela, quiere comer.— Decía mientras tranquila extendía sus brazos y tomaba a su pequeña niña y la balanceaba amorosamente, arrullándola.
Acomodó a su dulce bebé en sus brazos y se destapó un pecho mientras la pequeña comenzaba a amamantarse. Aun seguía preguntándose como es que alguien como ella había podido generar a un ser tan puro y dulce como lo era su hija.
«La pureza de su alma es como la de Krillin...»
En el fondo de su ser lo supo, estaba decidida a defender a su pequeña familia, a defender el lugar donde vivía y al que llamaba hogar.
«Tal vez no lo entiendas Krillin y me odies por mis decisiones, pero todo lo que hago lo hago por ti, por Marrón, por nosotros.»
Respiró profundamente.
—¿Cuando irá Milk a ver a Gokú al templo de Kamisama?
Krillin se sorprendió del sorpresivo interés de dieciocho por la salud de su amigo.
— Mmm en tres días más, irán ella, Gohan y Goten. Piccoro los llevará.
La rubia androide lo volvió a sorprender con lo que dijo a continuación —Bien, me gustaría que fuéramos también, y convoca a todos tus amigos, los llamados guerreros Z, hay algo que debemos hablar.
El ex monje se sorprendió con lo dicho por su ahora mujer, pero confiaba en ella, debía ser algo importante,
— De acuerdo, los llamaré y convocaré.
Sabía que era la decisión correcta, caos venía en camino y ella estaba decidida a evitar que la tierra se viera comprometida en una guerra que no era de ellos.
«Mantendré a mi familia y el lugar donde vivimos a salvo... Incluso a costa de mi vida, incluso si Krillin me odia por las decisiones que tomaré...»
Le sonrió alegre, antes de levantarse y entrar juntos a la casa, aquel día soleado sin una sola nube que opacara al sol, ocultaba la próxima tormenta a llegar...
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¡Hola a todos!
¡Con un día de retraso pero lo logré!
Este cap está completamente del lado de la Tierra.
Recuerden que veremos un poco más lo que ocurre en la Tierra y para que puedan entender las decisión que se tomará tuve que dar un poco de contexto.
Intentaré en dos semanas, max 3 publicar ( los últimos caps los he publicado cada 2 semanas).
¿Qué les pareció este cap?
Aprovechando quiero invitarlos a que vean en mi página de FB un precioso fanart de Chard, hecho por Flor saiyajin. Awwww se ve hermoso y se parece a Broly . Hermanos tenían que ser y mil gracias Flor por tan precioso Fanart :)
Rápidamente contesto comentarios:
Yenaiv Brief: Definitivamente Chard es un Bebe muy adorable, y Yo creo que Trunks se llevará bien con el :3Creo que serán buenos hermanos y si pobre Bulma... ahora veamos qué pasa con ella y si alguien de la tierra intentara ayudarla o no...
Bealtr : Si! La situación con Bulma y Vegeta es complicada. Tengo mis dudas que En que lo perdone es
Xxlalalulu: Jajajajja ¿ Porque desconfias de Zekket? D:
Yo creo que Vegeta no se ha ganado aun el perdon de Bulma, esperamos que lo haga pronto.
