Los personajes no me pertenecen son creación del gran Akira Toriyama. La trama e historia si son idea original mía.

"Parece que el miedo ha conquistado tus ojos negros, profundos y templados, ¿Qué va a ser de ti? ¿Que va a ser de ti?

Panteras son vigilan mi destierro, me he condenado yen ellos yo me encierro, ¿Que va a ser de mí? ¿Que va a ser de mí? — Como un lobo, Miguel Bosé"

Planeta Vegita

El calvo Saiyajin había sido llamado muchas cosas en su vida, tales como asesino, demente entre otras, la mayoría de los sobrenombres que le ponían se los merecía y ganaba a pulso, pero algo que definitivamente él no era y jamás sería era el ser estúpido.

Desde que liberó a Radditz no había pasado por desapercibido su extraño actuar, y que últimamente pareciera que estaba ausente, perdido en su mente, y en ese momento con las cosas tan revueltas en la

base, tener al pelinegro distraído no era algo bueno.

Sabía que algo lo atormentaba y casi estaba seguro que ese "algo" era una mujer, lo cual lo preocupaba. Su miedo era que la fémina en la que el otro saiyan estaba pensando no fuera otra más que Bulma, y eso si sería una complicación mayor para todos.

Nappa no era de andarse con rodeos, así que decidió preguntar directo al pelinegro, lo mejor era dejar en claro la situación. —¿Entiendes la gravedad de la situación en la que estamos Radditz?

Con esa pregunta sacó de sus cavilaciones al otro

saiyan, el pelinegro alzo una ceja en señal de no lograr seguir el hilo de pensamiento de Nappa.

—Hemos vencido a los mercenarios y Vegeta a despertado, no hay más peligro ahora — en forma pausada y cautelosa comentó, no entendía de que iba todo esto pero le quedaba claro que algo se traía entre manos su compañero, lo conocía y no era de hablar solo por hablar.

El calvo saiyan lo miró inquisidor — ¿Acaso los golpes que te dio Vegeta fueron tan fuertes que te dejaron frito el cerebro? ¿No se te hace extraño que la cámara de gravedad haya explotado y que al poco tiempo llegaran esos imbéciles a intentar invadirnos?— mientras Nappa terminada de decir en voz alta sus dudas de lo acontecido, el pelinegro abría con clara sorpresa los ojos, su compañero tenía razón.

«¿Como demonios pasé por alto algo tan evidente?»

No tuvo que buscar mucho para saber la respuesta:

«Tights»

Se avergonzó de si mismo, su deber era para con su futuro rey, no debería desperdiciar ningún solo segundo pensando en alguien que claramente no pensaba para nada en él, y que posiblemente a esas alturas se hubiera olvidado completamente de que existía. Sintió una punzada en el pecho pero esta vez no permitiría estupidos sentimentalismos que lo vulneraban y lo exponían a la vergüenza de ser alguien débil, lo controlaran.

Él era un Saiyajin, «Follar con ella no quiere decir que exista algo más entre nosotros, acabé con esa rubia»

Respiró profundamente e hizo la promesa silenciosa de dejarla ir «¡Idiota! ¿Dejar ir? No se puede dejar ir a lo que nunca te perteneció»

Un dolor, punzante en el pecho por renunciar a intentarlo lo golpeó, respiró profundamente e hizo caso omiso, decidió contestarle a su compañero — Tienes razón es sospechoso... Tú... ¿A quién tienes en mente? —mientras se obligaba a enfocarse en lo inmediato, hallar a los posibles traidores.

Nappa sonrió, —yo pregunté primero así que... Te escucho.

Radditz puso atención al problema que tenían enfrente, y dejó salir sus pensamientos — Tooma y Tottepo son leales , Caulifla me arrancará la cola si aunque sea en broma cuestiono su lealtad... ¿Qué hay de los otros saiyans?

Nappa se enfocó en primeramente revisar quienes podrían ser los posibles traidores pero había aún un tema por aclarar con el pelinegro; aún así contestó a la pregunta de su compañero, negando primero con su cabeza — Dudo que Kyabe sea, incluso Pepper, a pesar de que no termino de confiar en ellos mi instinto dice ellos no fueron. — El calvo saiyan se veía bastante serio.

— ¿Que hay de Celery y Basil? Tengo la sospecha que ellos son solo fieles a ellos mismos — argumentaba muy serio Radditz. A su juicio esos dos eran los más sospechosos.

Nappa asintió. — Llegué a la misma conclusión que tú, esos dos fueron mis principales sospechosos sin embargo hay un problema con esa teoría, Celery es hermana de Kyabe, si en verdad ella es la traidora su hermano también lo sería.

Radditz se masajeó la sien con pesadez — Caulifla nos va a desollar vivos si tan solo lo sugerimos, ella confía en Kyabe...— dijo casi mitad en gruñido, a pesar de que en el pasado fueron amantes fallidos y desastrosos, lo que entre ellos realmente había era una gran camaradería, no sería Radditz quien le dijera eso a la saiyan.

El pelinegro suspiró — Y Tooma querrá golpearnos también — la mueca de molestia de solo considerar esa posibilidad desbordaba la cara del guerrero.

— ¿Tienes alguien más que creas que pueda ser el sospechoso?

Tal vez el traidor deduciría que los culparíamos primeramente a ellos...— Nappa cuestionaba, aunque la pregunta iba dirigida para él mismo también.

Molesto Radditz negó con la cabeza, Nappa si tenía alguien más, — ¿Que me dices de Paragus?— el saiyan quería ver la reacción del pelinegro al dar esa opción, más que de Celery y Basil, él desconfiaba de ese saiyan en particular. Sin embargo sabía que para muchos era una locura, era el maestro de Kale, y ella era 100% leal a Vegeta, no había forma que el saiyan hiciera algo en contra de los deseos de Kale.

Sin embargo Nappa tenía sus propios motivos para desconfiar, pero Radditz no era la persona con la que podría dejar salir sus dudas. Primero necesitaría que hablar con Vegeta y ese no era un escenario muy alentador.

Radditz lo miró asombrado y una mueca se dibujó en su cara, si bien Paragus era un saiyajin que no le caía para nada bien, dudaba que el fuera el traidor. Era casi imposible, Kale lo mataría si así fuera.

—Dudo que él lo sea Nappa, Paragus es muchas cosas, entre ellas un imbécil, pero jamás traicionaría a Kale y ella solo tiene ojos para Vegeta.

Nappa resopló molesto, — ¿Acaso crees que no lo sé? Piénsalo bien, porque de no ser él tenemos un grave problema, compañero. Ningún saiyan sería traidor lo cual nos deja en un predicamento por que es técnicamente imposible que esos imbéciles pudieran llegar sin ser detectados, y además que lo hicieran justo cuando Vegeta estaba en recuperación.

Lo que nos trae de regreso a la hipótesis de que si no fue Paragus quién hizo esto, pues Kale jamás se lo permitiría, y que los otros saiyan no podrían ser tampoco, nos deja con un solo posible sospechoso...

Radditz lo miró confundido si ninguno de ellos era ¿De quién más podrían sospechar? En ese momento él no tenía ningún otro potencial traidor y con duda preguntó —¿Quién más? Yo no creo que nadie más pueda ser sospechoso.

Nappa le dio una profunda mirada, antes de decir — Solo hay un sospechoso creíble que los demás de inmediato pensarán que es el traidor:.

La cara de Radditz era un poema, una oda a la confusión, miró al calvo saiyan como si hubiera perdido la cabeza —¿Estás de broma verdad Nappa?— por un momento creyó que el otro saiyan estaba tomándole el pelo con lo dicho.

— Por un momento te creí — se rió Radditz y miró divertido al otro saiyan — Es una broma cierto, ¿Cierto?— de pronto miró indignado al otro saiyan.

— ¿Pero qué carajos piensas? ¿¡Cómo se te ocurre siquiera pensar en semejante estupidez!?— la indignación se reflejaba en su apuesta cara, a pesar de las múltiples contusiones que tenía aún por todo el cuerpo y del pésimo estado en el que aún se hallaba, se movió rápidamente para hacerle frente.

Nappa ni se inmutó — Yo te creo Radditz— tranquilo dijo — lo hago porque te conozco, llevamos años luchando codo a codo, pero el resto no te conoce tanto y solo verán tus últimas acciones, ¡Besaste a la consorte de Vegeta! ¡La ha enaltecido, rechazó a Kale por ella y tú te atreviste a besarla! Para todos estará claro que el único con motivos para atacar cuando Vegeta estaba debilitado ERAS TÚ.

Radditz estaba furioso, a pesar de las múltiples peleas y desacuerdos que había llegado a tener con Vegeta, a pesar de la última paliza descomunal que le dió y que casi lo mandó al otro mundo, le quedaba claro que él JAMÁS haría nada en contra de su príncipe, ofrendaría su vida por él y estaba pagando con creces su error, pero jamás se atrevería a deshonrar a su legado saiyajin siendo un traidor.

— ¡Jamás haría tal aberración Nappa!— Enojado decía el pelinegro. El calvo saiyan le creía, aún así debía asegurarse que Radditz se mantuviera alejado de Bulma.

— Entonces mantente enfocado, ¿Acaso crees que no me di cuenta que no has estado prestando atención porque pensabas en una mujer? Bulma jamás será para ti y lo sabes— Tranquilo señalaba el saiyan.

El pelinegro lo vio incrédulo pero entendió el punto de su companñero, además no podría reprochar al

otro saiyan su conclusión; en efecto su mente había estado divagando en una mujer, pero no era Bulma si no Tights, lo que lo hacía peor, pues no podía decirle la verdad y prefería que nadie supiera de ella.

Debía proteger a ambas humanas, si alguien se enteraba de su existencia podían creer que Bulma quería escapar y lo peor pensar que él la estaba ayudando.

— Si, he estado desconcentrado, pero nada tiene que ver Bulma, me aseguraré de estar enfocado en lo importante— serio confirmaba Radditz mientras veía a los ojos al otro saiyan. Nappa solo asistió con la cabeza.

Avanzaron por el corredor, Vegeta había convocado a ellos a junta y sabían de que se trataba, durante su trayecto se hallaron a Tooma. Nappa que quería mostrar su punto a Radditz para que no bajara la guardia, saludó al otro saiyan.

— Tooma, ¿Han quemado ya los cuerpos de esos idiotas?— El aludido asintió con la cabeza, mientras que el calvo continuó.

— ¿Has pensando en lo que te dije?— inquisidor cuestionó Nappa.

Tooma lo vio incómodo y cauteloso contestó — No dudo de ti ni quiero que pienses que te llamo mentiroso, pero Pepper está conmigo, y ella solo ve a Kyabe como un hermano.

Nappa resopló y se rió malévolo, —eso no me parecía a mí, yo la vi como tenía a Kyabe recostado en sus piernas mientras demasiado amigable y cariñosa, reían, en una intimidad que no es de hermanos sino de amantes.

La naturaleza de la raza saiyajin es bélica, y territorial. Y a pesar de que culturalmente las emociones de amor y cariño eran escondidas, reprimidas. Como si fueran algo vergonzoso, ellos como cualquier otra raza del universo, las poseían y si bien aprendía a no mostrar ninguna muestra afectiva no significaba que no fueran territoriales en lo que consideraban suyo.

Tooma al escuchar las palabras de Nappa se sublevó, mostró los dientes y se fue sobre el otro saiyan atacándolo de forma agresiva por la injuria sugerida.

Sin embargo el calvo saiyan era un viejo lobo de mar, con más experiencia y con mayor fuerza, de inmediato esquivó el golpe del otro saiyan, se puso ágilmente en la parte de atrás del mismo, dándole un codazo en la nuca, tirándolo al suelo y aprisionándolo con su pierna contra éste.

— ¡Tranquilízate! — Dijo con voz de mando el calvo mientras el otro Saiyajin le mostraba los dientes enojado.

— ¡No quiero pelear contigo Tooma! Pero esos saiyajines no están siendo honestos— Nappa lo soltó y el otro saiyan se plantó en pose defensiva, mientras Radditz serio observaba todo. Sabía que Nappa debía tener algún punto, lo conocía lo suficiente para saber que no molestaría al otro saiyan solo porque sí.

—¡Pepper es tan confiable como tú y como yo Nappa!— siseó molesto Tooma, el calvo saiyan movió la cabeza.

—Escucha Tooma, sé que te sientes atraído por esa hembra, pero ellos no son confiables y sospecho que estaban coludidos con los mercenarios...— Nappa no pudo decir nada más pues el otro saiyan furioso lo interrumpió mientras lo fulminaba con la mirada.

— ¡No digas tonterías Nappa! ¡Pepper jamás se prestaría a eso! ¡Ella es leal a Vegeta tanto como nosotros! — Furioso gritaba Tooma, quien temblaba de furia tratando de contenerse para no atacar al calvo saiyan nuevamente.

Tanto fue el enojo de Tooma que dejó de pensar coherentemente, miró de reojo al hermano de Gokú y con rabia encaró al calvo saiyan de nuevo — Si quieres buscar traidores, ¡¿Por qué no empiezas por Radditz?!—Furioso decía mientras señalaba al inculpado.

El pelilargo miró con una mezcla de incredulidad y dolor a Tooma. Habían sido grandes camaradas desde que lo conoció, confiaba en él. Y sintió como si fuera un puñetazo en el estómago dicha acusación. Molesto gruñó y tomó de los hombros al otro saiyan mientras lo sacudía al confrontarlo.

— ¿Has perdido la razón Tooma?— indignado reclamaba Radditz.

El aludido se rió amargamente — los tres aquí sabemos que ni Pepper ni Kyabe son traidores, lamento acusarte Radditz pero si vamos a señalar posibles traidores tú eres el primer sospechoso. ¿Quién más se beneficiaría de la caída de Vegeta que tú, qué al parecer estás más que interesado en la humana? Y no solo dudo de ti, también de ella, que solo se la ha pasado rechazando las atenciones que le

prodiga...— No pudo continuar porque el hermano de Gokú lo calló con un puñetazo limpio.

— Que lástima que creas eso de mí, ¡No tienes idea de todo lo que Nappa, Vegeta y yo hemos pasado! — Empujó enojado al otro saiyan.

— ¿¡Daría mi vida por él! Y por tu bien te recomiendo que no vuelvas a acusar Bulma, ¡El mismo Vegeta te despellejará vivo si te escucha insinuar eso! —molesto rebatió, mientras Nappa los separaba.

El calvo saiyan decidió acabar la discusión — Solo espero que no te arrepientas de tus palabras Tooma, podemos estar de acuerdo o no, pero nosotros solo buscamos la verdad, al final tu lealtad debe ser para Vegeta, aún si esto es en contra de la hembra que te importa, deja de pensar con tu virilidad y mira bien altededor.

Fue todo lo que dijo y avanzó y junto con él, Radditz. El pelinegro no tuvo que decir nada más, Nappa le había mostrado el punto que le había mencionado antes en forma clara. Hablaría con Vegeta, el jamás lo deshonraría de esa manera.

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Espacio sideral

Paragus sabía que dentro de poco tiempo Basil saldría del sueño inducido, aprovechó para llamar a Kale. Lo había intentado desde antes pero por algún motivo ella no había contestado.

Esperó pacientemente, hasta que por fin la vio aparecer en la pantalla de su comunicador, la voz enojada de ella fue lo primero que lo recibió, — Ahora no es buen momento Paragus— Se quejó Kale.

La miró serio — ¿Pasa algo?

Ella resopló molesta. — El idiota de Vegeta nos convocó, estoy segura que piensa qué hay traidores, que trabajaron con los mercenarios.

Paragus solo se rió— Si lo conozco bien, debe de creerlo, deberás apoyarlo y bajar la cabeza Kale, ¿Entiendes la importancia de que te vea sumisa y aceptando tu destino?

Kale suspiró irritada — ¡Me queda clarísimo! Ya comencé mi parte, cuando llegue el momento me tragaré el asco que me dará bajar la cabeza, su zorra será su consorte y yo la pobre reina despechada. Que vive solo para ver "feliz a su rey" — Paragus asintió.

— Necesitamos que él crea que ella es SU TODO, la caída será más fuerte así, además lo necesitamos confiado.—

Kale le dio una sonrisa arrogante — Descuida, mi actuación será magistral.

Había algo mas importante que tratar — El que Vegeta despertara a media batalla es un plus a nuestros planes Kale. La masacre que ocasionó volvió loco a Jitzu, no necesité engañarlo, él mismo se ha ofrecido, tanto a su persona como a su gente para nuestros experimentos, los haremos más fuertes y experimentaremos con ellos, la caída de Vegeta y nuestra ascensión como emperadores del universo se acerca...

Paragus vio la felicidad reflejada en la cara de Kale, deseaba verla, el tiempo que estuvieron viajando juntos mientras Vegeta estuvo fuera había reforzado el vínculo que se iba creando entre ellos debido a Chard. —Kale, necesitamos que ellos te crean, pronto te daré el reino que mereces.—

La saiyan solo suspiró — Es solo que me molesta que esa maldita humana crea que me ha ganado, pero entiendo el punto. Asegúrate que Sook tenga ya el suero para las pruebas en los mercenarios Paragus, estamos cerca de lograr nuestro propósito.

Sin nada más que decir Kale se desconectó y Paragus marcó al científico, al verlo aparecer en la pantalla se fijó en lo desaliñado que estaba, sin duda estaba trabajando a marchas forzadas como se le ordenó, no esperaba menos de un científico Tsufur.

— ¿Todo está listo para las pruebas?— Fue la forma escueta en que se dirigió el saiyan. El científico asintió, confirmando con esto que los planes iban saliendo de forma correcta.

Antes de que el Tsufur pudiera decir algo, el saiyajin prosiguió — En unos días llegará una flota de mercenarios, úsalos para las pruebas, si todo sale bien el resultado será que tengan un poder comparable con un saiyajin de clase baja— fue interrumpido por el científico.

— ¿Cuántos serán?— Últimamente hicimos muchas pruebas con el mercenario que teníamos aquí, he detectado que demasiado suero es malo para los seres No saiyajines, si bien los vuelve más fuertes, destruye su cerebro y su capacidad de pensar. Tuve que destruir al anterior era muy inestable. Además necesitamos que Broly se reponga señor o podríamos poner su vida en riesgo.

Paragus lo vio molesto, odiaba que lo limitaran, estaban tan cerca. — ¿Cuánto tiempo necesita Broly para recuperarse? ¿Cuántos mercenarios podrías usar ahora para la prueba sin poner en riesgo su salud?

Su preocupación tenía nada de parental, necesitaba que la gallina de los huevos de oro siguiera con vida, sin Broly no tendría más sangre para hacer el suero.

Sook vio al saiyajin, lo odiaba. Detestaba desde el fondo de sus entrañas a ese deleznable ser, que no tenía corazón y que incluso a su propio hijo usaba. Lo único que parecía importarle era esa horrible y desalmada saiyajin.

—No podremos hacer pruebas más que con unos 4, después de eso necesitará un mes de descanso para Broly y después si las pruebas son exitosas podré hacer el suero con las nuevas muestras que tome de él.

Paragus asintió, era el mejor camino a seguir. —¿Cuándo crees que podamos usar el suero final en Chard?

Sook miró espantado al saiyan — Hasta que no acabemos las pruebas en mercenarios preferiría no hacer ninguna prueba en el infante, podría ser peligroso.

El saiyan estuvo de acuerdo — Ya tendremos tiempo después, enfócate ahora en tener todo para hacer las pruebas.

Al terminar la llamada fue notificado por la computadora central que Basil estaba por despertar. Si todo salía de acuerdo a sus planes, acabarían pronto con Vegeta, la zorra humana con la que estaba encaprichado y su deshonrosa descendencia...

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Planeta Vegita

Entraron a la sala dentro de la base, la ojiazul no estaba muy segura de lo que pretendía Vegeta hablando tan abiertamente de posibles traidores, si a ella le preguntaran primeramente no hablaría con los demás, pues eso sería poner en sobre aviso a los culpables, además la primera sospechosa sería la maldita víbora de Kale, quién navegaba con bandera de inocente so pretexto de tener la marca de Vegeta.

«Sé que no estoy loca, esa tipa no es de fiar...»

Lo vio sentarse tranquilo, analizó su atractiva y seria cara, «Que envidia me da, es como si no le preocupara nada»

Suspiró, era inevitable sentir celos al ver el talante tan ecuánime del príncipe saiyajin, quién irradiaba un aura de poder y dominio de la situación. Lo supo tan pronto lo vio despierto, era como si todo se fuera a resolver por el simple hecho de que él estaba ahí.

Quería odiarlo, se recordaba a cada instante el dolor que él le ocasionó, la injuria y la traición a la que la sometió. Pero se odiaba así misma sobre todo por que por más que lo intentaba, se sentía extasiada al verlo casi a sus pies. Su corazón tonto latía furiosamente por lo mucho que le emocionaba el verlo buscarla, anhelarla.

Desde que aquella horrible pesadilla comenzó, después de que ella se percatara de la terrible traición de Vegeta, ¿Cuántas veces ella no había fantaseado, imaginándose que él se arrepentiría y volvería rogando su perdón?

¡Había perdido la cuenta de las veces que lo había imaginado!

Con el paso del tiempo parecía que su más ferviente deseo se fuera a cumplir. Y a pesar de que siempre quiso desesperadamente ver ese día, aunque su corazón quisiera quedarse a presenciarlo, sabía que debía irse. No existiría un lugar seguro para su hijo mientras Kale viviera.

Salió de sus pensamientos al ver a Nappa y a Radditz llegar, y sin poder evitarlo volteó a ver al príncipe saiyajin, expectante por su reacción.

Su respiración se detuvo al ver al Peliflama voltear a ver al otro saiyan. Si las miradas mataran... La de Vegeta sin duda habría fulminado a Radditz, la frialdad que emanaba de sus ojos podrían amedrentar a cualquiera.

De pronto el aire se enrareció, sabía que las cosas no estaban nada bien entre Vegeta y el hermano de

su mejor amigo, pero si Radditz seguía vivo debía haber una buena razón que le daba esperanzas a Bulma, y aún así la tensión hacía que el aire se pudiera cortar con un cuchillo.

Ninguno de los saiyans reparó en su presencia, sus miradas estaban enfocadas entre sí. Tarble llegó justo en ese momento y viendo la situación tomó del brazo a Bulma y rompió el tenso silencio.

—Antes de empezar la junta, me parece que necesitas hablar con Radditz, hermano. Avísanos que podamos pasar.

Fue todo lo que dijo el príncipe menor, para salir llevando del brazo, casi a rastras a Bulma. Una vez estando fuera, la ojiazul salió de su estupor.

—¿Estas loco? ¿Acaso quieres que tu hermano mate a Radditz?— alterada decía, pues temía que Vegeta cometiera una locura. Tarble dio una profunda mirada a Bulma que ella no supo cómo interpretar.

Lo vio revisar su scouter, — Tenemos 10 minutos antes de que llegue Kale.— comentó más para sí mismo el saiyan que para ella.

Volteó a verla — Ya que has decidido regresar a tu planeta, hazte y haznos a todos un favor Bulma... — Tranquilo decía, ella lo miraba expectante, no le gustaba la forma tan calma y fría en que el saiyan le estaba hablando, él continuó —No te metas en los asuntos de los saiyajines— fue todo lo que escuetamente comentó el príncipe menor.

Sorprendida boqueó, intentando decir algo, no entendía la actitud de Tarble, eran aliados, ella lo estimaba lo consideraba más que un amigo, un pequeño hermano, le estaba ayudando con Gure y la respaldó cuando Vegeta estuvo herido... ¿Por qué de pronto la trataba de esa forma?

— ¿Que está sucediendo Tarble? ¿Por qué te comportas así? —Intentó increparlo directamente, no tenía cabeza para darle rodeos al tema, necesitaba entender que estaba pasando.

El joven saiyan la miró directamente. Esa mirada penetrante, tan parecida a la del hombre que aún en contra de su buen juicio seguía amando, la ponía nerviosa, sentía que esa forma de mirar desnudaba su alma, era como ver a su hermano, y ella no quería que él se diera cuenta del secreto que escondía: Que aunque iba a prometer que se quedaría, era solo una promesa vacía pues final se marcharía...

El joven príncipe decidió sacarla de sus dudas — Lo que ocurra entre Vegeta y Radditz en este momento será lo que ellos decidan Bulma, vi tus intenciones de intervenir y eso solo dejaría un resultado: que él muriera, mi hermano no lo perdonaría. Debes entender que así es como funcionan los saiyajines.

Ella iba a refutar lo dicho pero el príncipe menor no se lo permitió — Y antes de que atrevas a negar lo que digo, sabes que será así, además ¡Tú te irás! Prometiste ayudarme pero te irás, solo te importa marcharte, ¡Ni siquiera te interesa quién es el traidor! Hasta ahora no se ha aclarado lo de la explosión de la cámara de gravedad, me dijiste que creías que alguien estaba tras de esta, que confiara en ti, sé que tus planes para que te vayas siguen en pie, quién haya sido el traidor ya no te afecta, te irás...

Bulma sentía el peso de sus acciones sobre ella —Tarble yo...

Pero él continuó —Nada importa ya, solo quieres marcharte y dejar a mi hermano solo... Sin Trunks y sin ti.

Se le estrujó el corazón, a decir verdad la científica no esperaba ese reproche de Tarble, intentó decir algo en su defensa pero él no lo permitió pues continuó implacable — Vegeta me comentó que te irías, no sé si seré yo o Nappa quién te lleve, así que si ya tienes pensado abandonar Vegita, ¿Qué importa lo que pase aquí? O ¿Lo que suceda con Radditz, o quién sea el traidor? ¡Nada de eso importa ya! REGRESARÁS a tu planeta y eso es lo que cuenta.

La peli azul se sentía culpable, en el fondo quería negar los hechos pero... ¿A quién engañaba? Se iría, no en ese momento pero si se marcharía. Aun así intentó defenderse.

Esperaba, cuando se marchara que algún día la perdonaran todos ellos por lo que haría. — Me vaya o me quede no es lo importante Tarble, lo que de verdad nos interesa es saber quiénes son los traidores, aunque me vaya, ellos se quedarán y eso es peligroso para ustedes.

Table movió negativamente su cabeza, — Si te vas nada te importarán nuestros problemas. Simplemente nada podrás hacer por nosotros, así que no tiene caso hablar de ellos.

El saiyan no lo decía por hacerla sentir mal, era la realidad, lo mejor era que ella se mantuviera lo más al margen posible de los problemas que había en la base.

Dentro de la habitación el silencio reinaba. Los tres saiyajines se miraban unos a otros, el hermano de Gokú sabía que era su turno de hacer el primer movimiento, lo cual significaba tragarse todo su orgullo, pues él al igual que el resto de de los de su raza, no estaba acostumbrado a bajar la cabeza y pedir el perdón.

Pero en este caso era necesario, había sido enteramente su culpa, y Vegeta a pesar de lo orgulloso que era, había sido un gobernante justo, no merecía la traición que por su parte él había cometido. Sabía que el peliflama le estaba dando una oportunidad de redimirse o ya estaría muerto, aún así debía hacer lo correctamente.

— Lamento que hayas tenido que despertar de esa forma por nuestra falta de capacidad para eliminar a los mercenarios rápidamente— comentó Radditz mientras ponía una rodilla en el piso y agachaba la cabeza.

Vegeta sin contestar directamente cuestionó a Nappa — ¿Que hace este idiota aquí?— mientras sus ojos cuál obsidianas taladraban al saiyan que seguía hincado a la espera de una orden.

—Cuando atacaron no lo previmos, necesitábamos a todos los saiyajines disponibles, por eso fue liberado.— tranquilamente Nappa explicaba.

El peliflama resopló, eran mercenarios de tercera clase. Era indignante para él que los saiyajines tuvieran tan bajo nivel como para necesitar más de tres para vencerlos.

Miró al pelinegro, si bien seguía teniendo unas inmensas ganas de romperle la cara, sabía en el fondo que el idiota hermano de su rival había aprendido su lección, y que le había quedado perfectamente claro que SU mujer estaba fuera de su liga, que para intentar reclamarla primero necesitaría pasar sobre él y eso alguien de tan baja extirpe no lo lograría.

Y a pesar de ya no estar tan molesto con ese saiyan de tercera. De solo recordar el mal rato que le hizo pasar, sintió la bilis subir por su garganta, el sabor agrio de esta se derramó en su boca, apretó los puños, cerró los ojos e inhaló profundamente tratando de contenerse.

Radditz lo sacó de sus cavilaciones — Jamás volverá a pasar, primero me arranco yo mismo la cola antes de deshonrarte Vegeta.

El príncipe saiyan sin darle una mirada le propinó un puñetazo a la mandíbula que aventó a Radditz al suelo, cuando éste intentó levantarse le aventó un puntapié que lo mandó de regreso al piso para ponerle el pie en el cuello, ahorcándolo de esa forma.

Radditz comenzó a ponerse colorado, sentía que en cualquier momento el pie de Vegeta perforaría su tráquea.

Lo escuchó en forma amenazante decirle:

— Escúchame bien patético insecto, te permití vivir a pesar de tu deshonra, y te dejaré seguir conviviendo con los demás saiyan pero serás degradado a ser el ultimo en todo. Comerás después de los demás, y estarás por detrás de todos hasta que vuelvas a ganarte tu lugar. No eres más que escoria, una vergüenza para la raza saiyajin.

Liberó su garganta permitiéndole a sus pulmones que estaban a punto de colapsar por falta de aire se llenaran de este, para ser cruelmente pateado en las costillas, lo cual generó que exhalara el poco aire que había logrado inhalar, vaciando en forma dolorosa a sus pulmones del preciado aire.

— Gánate tu maldito lugar de nuevo... Ahhh y otra cosa...— Comentó con la mirada seria Vegeta.

Mientras ahora levantaba a Radditz del cuello, y con la otra mano apresaba en forma cruel la cola del pelilargo. Quién a pesar de sentir como los dedos de Vegeta se incrustaban en su garganta cerrándole cualquier intento de obtener oxígeno y la otra mano apretaba en forma salvaje su cola, haciéndolo sentir mareado del dolor tan intenso que sentía por el daño tan aplastante que su cola estaba recibiendo.

A pesar de todo sólo rechinó los dientes tragándose el alarido de dolor que quería dar. La sonrisa macabra de Vegeta se dibujó en su varonil rostro haciéndolo ver más peligroso, mientras disfrutaba con el dolor infligido al otro saiyan, antes de decir las próximas palabras que más valía se grabarán a fuego al pelilargo:

—Vuelves a poner uno de tus asquerosos dedos, o tan siquiera tu patética mirada por más de 10 segundos sobre MI MUJER y tu sangre no será suficiente para pagar tu deshonra.

Fue todo lo que dijo antes de aventarlo al suelo. Para después voltear a ver a Nappa, sin querer seguir con el mismo tema, — Que ingresen los demás, necesitamos hablar de lo sucedido.

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Planeta Zerk

El rey de Zerk había ido de paseo con la encantadora rubia, aprovechando que las cosas parecían fluir, y que la idea de su hijo seguía en marcha, había intentado hacer amena la estadía de la intrépida mujer.

Usualmente era su esposa quien le hacía compañía y la entretenía con las diferentes actividades del reino, pero en estos momentos la reina estaba ayudando al príncipe con el plan en el cual él no estaba muy de acuerdo.

La reina era una brillante científica tal como el príncipe lo era, y entre ambos estaban desarrollando un collar que absorbería la energía y limitaría el estallido de la misma.

Dicha tecnología que estaban desarrollando era con el propósito de ser usada ni más ni menos que en el hijo del príncipe saiyajin: Trunks, para tratar de mantenerlo bajo control, una vez que Bulma escapara con él.

A pesar de que el niño fuera mitad humano, esto no restaba nada a sus poderes, por el contrario parecía más poderoso. Y a pesar de confiar en Bulma, sabían que el pequeño sería un peligro cuando se percatara de que habían huido de su padre.

Sekket estaba decidido a lograr su propósito, su madre lo miró con amor — Esto es difícil hijo, estoy tratando de que el collar no lastime al infante, pero puede asustarse, no quiero que él sufra, aunque sea un saiyajin es un niño.

Los ojos plateados con destellos acqua marina del zerkiano, miraron con amor a su progenitora, — Aunque parezca frágil, no lo es. Ese niño podría matarnos fácilmente madre, no lo olvides. Tampoco quiero que Trunks sufra, pero necesitaremos controlar su poder hasta que aprenda a controlar su temperamento. Por muy pequeño que lo veas, es y siempre será un saiyajin.

Su madre lo vio con amor — Lo sé cariño, pero él no es culpable de los pecados de su padre. Y aunque queramos culpar a Vegeta, tu padre tiene razón, es el único de su raza que sabemos no atacó la nave donde viajaba ella...— Omitió el nombre para no lastimar el dolorido corazón de su hijo, mientras con ternura acariciaba su mejilla.

Sekket cerró los ojos, respiró pausadamente y con sus manos en puños, trataba de contener sus emociones, de reprimirlas. La reina veía triste a su hijo y heredero, después de aquella desgracia nunca volvió a ser el mismo. Veía que la alegría de la científica humana podría traerle de vuelta la vida al espíritu de su hijo.

Aún así ella tenía una duda, la misma que su esposo el rey tenía — Cariño, sabes que te apoyaremos siempre, pero... ¿Quieres a Bulma contigo para arrebatarle algo importante al príncipe de los saiyajines? Técnicamente le quitarías a su consorte y a su hijo...

El zerkiano miró con cariño a su madre — No temas madre, no soy un insensato. Realmente Bulma me atrae, es hermosa, alegre, inteligente. Merece un reino a sus pies. Será una reina digna, y si obtenemos a uno de los hijos de Vegeta, es solo un plus. Me importa ella, la quiero para hacer mi legado, con ella a nuestro lado haremos grandes cosas.

Ver los ojos emocionados de su hijo, quitó todo rastro de duda de la reina zerkiana.

Tights sentía que por momentos sus dudas crecían, quería contactar a Bulma, pero no sería ella quién pusiera toda la operación en peligro. Lo que Sekket le había dicho tenía sentido. No había porque dudar, y aún así se sentía inquieta.

«Hermanita... Ya falta poco tiempo...»

No había muchos aliados a la vista de todas formas, suspiró. El rey al verla tan dispersa, se percató perfectamente en donde se hallaban en esos momentos sus pensamientos.

—No te desesperes querida mía, tu hermana estará pronto libre, y no tendrán que temer más por el yugo de lo saiyajines. — Amable y afectuoso comentó el rey de ese lugar.

La rubia le dio una mirada de culpabilidad. Ella lo sabía, parecía una niña malcriada. «Si las cosas salen mal quienes lo pagarán serán los reyes de este lugar, su hijo el príncipe y su pueblo. No puedo ser tan egoísta.»

Se regañó mentalmente y se juró ser más paciente. Su hermana estaba en lo cierto, el escape con la ayuda de los zerkianos era lo mejor y por tanto debían de hacerlo de acuerdo a sus reglas. Aguantaría el tiempo necesario, además ellos intentaban hacer de su estadía lo más agradable posible. Se sintió terrible por parecer tan quejosa.

— Gracias por todo lo que hacen por nosotras majestad— respetuosa dijo.

El rey amable solo sonrió — De nada querida niña, mi hijo quiere ayudarlas y por tanto nosotros también, pronto estarán lejos de la furia y salvajismo saiyajin.

Tan pronto como el rey terminó de decirlo, a la mente de la rubia vino cierto par de ojos negros como la noche, una sonrisa pícara y provocativa y sintió su corazón acelerarse. A su mente vino sin ser llamado ese rufián saiyajin que tenía secuestrado su corazón y no la quería dejar ir...

«Radditz...»

Envió esos pensamientos al fondo de su mente, sonrió al rey y continuó con él su amena caminata por los jardines reales...

Planeta Vampa

Broly miraba sorprendido todo, hacía tantos meses, tal vez más de un año que había estado en coma inducido, que sentía todo su cuerpo engarrotado. Se hallaba feliz de poder estar consciente de nueva cuenta.

Su mirada alegre y cristalina reflejaba ciertamente el alma pura que el Saiyajin poseía. Sook seguía asombrado, tal vez él todavía seguiría creyendo que todos los saiyans eran demonios de no haber conocido a Broly, quien era un ser tan noble, un alma tan inocente, que lo hacía sentir al mismo Tsufur como una mala persona.

El saiyan no tenía la culpa de que su padre fuera un demonio, hallaba tanto parecido entre este y su hermano menor. Era curioso, parecía que toda la bondad se había repartido entre los dos hijos de Paragus, dejándole nada de esta al padre.

El Tsufur sabía que el saiyajin era todo menos agresivo, su naturaleza era calma, el problema era que nadie lo guió ni enseñó a dominar sus emociones, por lo que a veces se descontrolaba, lo que lo hacía inestable. No era su culpa, y Broly parecía pasarlo realmente mal cada vez que se daba cuenta que había perdido el temperamento.

Lo vio mirar asombrado hacia las planicies más allá de la cadena montañosa donde se hallaba localizada la base. — ¿Quieres salir?— Amable preguntó el científico. Mientras el saiyan lo miraba esperanzado y asentía con la cabeza.

Sook le sonrió — Adelante ve. Tu padre no está en la base, será nuestro secreto — Decía jovial el tsufur. Quien usualmente era serio y retraído, sin embargo en presencia de Broly cambiaba, se volvía más risueño. Hasta se asemejaba a un adulto joven de su edad y no un viejo amargado, como continuamente parecía enfrente de los demás que llegaban a tratarlo.

El saiyajin emocionado asintió con la cabeza mientras se lanzaba afuera a buscar a Bah y al resto de criaturas, sabía que su ex amigo ya no lo reconocía, y aún así cada vez que lo despertaban del sueño inducido, lo primero que hacía era correr a buscar a donde se hallaban las gigantescas criaturas.

No era culpa de Bah el no recordarlo, y a pesar de que él no era más que un mal recuerdo vago en la mente del que fue su único amigo, él jamás podría olvidarlo.

Ver la oreja faltante de su único amigo le recordaba lo peligroso que era intentar escapar. A su memoria le vino la odiosa imagen de Kale, mirándolo con menosprecio, rechino los dientes. Le enfurecía el solo recordar como ella envenenó la mente de su padre en su contra.

Decidió no pensar más en eso, no había nada que hacer y el poco tiempo disponible para disfrutar no lo malgastaría pensando en esa mala mujer. Aceleró su vuelo y llegó hasta las planicies donde descansaban las gigantescas bestias color verduzco. Sus formas era atemorizantes para cualquiera que no fuera él. Hacía demasiado tiempo atrás que él los había dejado de ver como horribles bestias.

De pronto lo vio, ahí caminando estaba su compañero de juegos de la infancia, su corazón se estrujó al reconocerlo, le faltaba la oreja que su padre le cortó. Y a pesar de no acercarse a la criatura, cada que lo despertaban del sueño inducido, volaba a visitar al único ser que fue su amigo tantos años atrás.

Sook sabía que el saiyan no tardaría en regresar, había estado fuera de la base casi todo el día, no estaba seguro si era correcto contarle, pero por primera vez haría lo que él deseaba y eso era informar a Broly que tenía más familia que Paragus.

Broly iba entrando feliz al laboratorio, había sido un día productivo donde pudo ver a Bah, había crecido más desde la última vez que lo observó de lejos y ya era el alfa de su manada, eso lo hacía sentir orgulloso de su amigo. Se percató que el tsufur estaba concentrado en lo que veía en la pantalla, ni siquiera le prestaba atención.

Él observó también, se percató entonces que era un video de seguridad de su habitación, pudo notarse así mismo descansando inconsciente en la cama, estaba solo en la habitación.

De pronto, se alcanzó a percibir como la puerta de abría y una diminuta presencia ingresaba a la habitación, el saiyan asombrado vio que un pequeño infante saiyajin entraba y se subía a su cama y se quedaba ahí viéndolo, sintió un nudo en la garganta al ver al pequeño niño escalar hasta su pecho y abrazarlo.

Sintió un calor reconfortante esparcirse por todo su pecho al notar que del pequeño emanaban pequeñas diminutas ráfagas de ki, no estaba intentando lastimarlo, era como si el crío de alguna forma intentara ayudarlo.

El científico que ya había notado que el saiyan había regresado, sin voltear a verlo solo dijo — Él solo intentaba ayudarte, gracias a su constante traspaso de ki, tus defensas no bajaron, se quedaba horas enteras a tu lado.

El saiyan sintió su corazón latir fuertemente, aún sin conocerlo sintió una fuerte conexión con el crío, podía percibir aún desde la pantalla, su tristeza y soledad, y lo mucho que parecía importarle al infante el que él, Broly, el hijo vergonzoso y defectuosos estuviera postrado en cama, como si hubiera alguien que se preocupara por él.

— ¿Quien es él?— sus voz salió hosca, casi como un gruñido. Pues no la había usado en demasiado tiempo.

Sook volteo a verlo y le sonrió con simpatía — Él es Chard, tu hermano...

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Planeta Vegita

Cuando Nappa los dejó entrar, parecía como si nada hubiera pasado, el ambiente estaba relajado. Bulma alarmada notó nuevos golpes en Radditz.

A pesar de las claras advertencias hechas por el príncipe menor, ella las desoyó y quiso acercarse a donde Radditz se hallaba, este aburrido miraba hacia otro lado sin voltear a verla.

Tarble, quien leyó su intención la detuvo tomándola del brazo, solo movió en forma negativa su cabeza, ella irritada lo miró y suavemente susurró — Solo quería preguntarle a Radditz si estaba bien.

El joven príncipe resopló y en voz baja la amonestó — Mantente alejada Bulma, no hagas las cosas difíciles, ¿Acaso quieres que lo maten? Suficiente hiciste antes, si te acercas Vegeta lo verá como una afrenta. Y ahora necesitamos enfocarnos en descubrir quién es el traidor.

Bulma estaba enojada, pero se mordió la lengua. De pronto, escuchó la irritante voz de la saiyan. Vegeta solo la vio brevemente y le hizo un asentamiento de cabeza para enfocarse nuevamente a su plática con Nappa.

Kale se quedó parada al lado de Vegeta, éste en los últimos meses no toleraba que ella se quedara demasiado cerca, no al menos cuando Bulma se encontraba presente.

Así que, de alguna forma, cuando Bulma notó que Vegeta no rechazaba la presencia de la saiyan a su lado la inquietó, aunque no sabía el por qué. Resopló sintiéndose ligeramente molesta, le comenzaba a irritar ver que Kale se mantuviera tan cercana al saiyajin.

— Lamento la demora que tuve— fue todo lo que la saiyan dijo. Mientras se paraba frente a Vegeta y le daba una profunda reverencia.

—Realmente me alegro que ya estés despierto Vegeta.— Su voz sonaba amable y sincera, aunque algo en su honestidad repelía a la ojiazul, como si todo lo que la saiyan hiciera pareciera demasiado ensayado.

Para desgracia de la científica, el peliflama le dio una sincera sonrisa de medio lado a la recién llegada. Kale se mantuvo a su lado e incluso la vio ser demasiado amable y acomedida con Radditz y Nappa.

Aquello le llamó poderosamente la atención a Bulma, quien alzó una ceja en señal de ser escéptica a lo que la saiyan hacía. Aún así decidió no meterse, necesitaba entender bien lo que estaba pasando.

Nappa cerró la puerta del salón donde estaban reunidos. Vegeta les dio una severa mirada evaluadora que los comenzó a poner nerviosos a todos, inclinó levemente la cabeza hacia atrás, mientras mostraba su dientes en una sonrisa arrogante, se paró abriendo las piernas mientras cruzaba los brazos a la altura del pecho.

— Alguien dentro de la base informó a esas sabandijas cuando era el mejor momento de atacar, mientras yo estaba inconsciente, ¡Patéticos! Como si fueran capaces de tomar este planeta — Se rió con mofa.

—Aún así, es una vergüenza saber que les tomó más de 5 minutos acabar con la basura.

Los demás saiyajines bajaron la cabeza apenados, Vegeta aún sedado había hecho en pocos minutos lo que a ellos entre todos les tomó muchísimo más tiempo: matar a todos los mercenarios.

Para irritación de Bulma, Kale habló — Lamento que te hayamos decepcionado tanto mi príncipe — Mientras se hincaba frente a él y bajaba la cabeza para reverenciarlo.

La saiyan continuó hablando mientras se mantenía con una rodilla hincada y la cabeza gacha.

—Estábamos realmente preocupados por tu salud, sabemos que eres fuerte pero fue una explosión demasiado grande... Lamentamos que tuvieras que despertarte y tuvieras que deshacerte de esa basura es estando aún convaleciente...

La voz llena de aflicción y disculpas de Kale no conmovía ni tantito a la peliazul, por el contrario le hacía sentir cómo si le retorcieran las entrañas, y por primera vez en mucho tiempo tenía ganas de perder la civilidad y arrastrar a la saiyan de los cabellos mientras le exigía ser honesta.

Claro que esa era solo una fantasía absurda, porque Kale era muy fuerte y porque a pesar de no soportarla jamás se rebajaría a dar ningún tipo de espectáculo. Aún así su molestia no podía ocultarla y menos al percatarse qué tal vez las rastreras artimañas de Kale podrían funcionar.

Su azul mirada se clavó en el peliflama. Quien usualmente le dirigía a su futura reina consorte una mirada dura y fastidiada. Le sorprendió por primera vez en mucho tiempo encontrar rastros de simpatía en su mirada.

Escuchó sorprendida para su mala fortuna cómo él le hablaba en un tono amable, aceptando así sus disculpas — A partir de mañana comenzaremos a entrenar con mayor ahínco. Tenemos un mensaje que enviar a la galaxia, nadie se mete con los saiyajines. Todo el universo deberá comprender que un solo saiyajin podría destruir de quererlo civilizaciones enteras.— Indicaba en tono serio Vegeta.

Kale emocionada se levantó y con tono un poco meloso y aniñado dijo — No te decepcionaré príncipe, pondré todo mi empeño, pronto estarás orgulloso de nosotros. — Una sonrisa esperanzada iluminó el rostro de la saiyan.

Si bien Vegeta no correspondió la misma con otra sonrisa, si fue considerado y asintió en aprobación de lo que ella dijo.

Bulma sintió como si le hubieran golpeado en la boca del estómago. Percatarse que Vegeta estaba siendo más agradable con la saiyan no estaba cayéndole en mucha gracia. Recordó lo que Tarble le seguía señalando.

«Dije que quería irme y Vegeta aceptó, le dejé vía libre a esa maldita saiyan.»

Los celos habían comenzado a hacer su aparición y le corroían sus pensamientos, sabía que le había dicho hasta el cansancio que lo despreciaba y odiaba sin embargo, la realidad era otra. Vio con ojos preocupados ese aparente intento de acercamiento de la saiyan y que el peliflama no la rechazara con vehemencia como antes comenzaba a mortificarla.

«Si él pretende de verdad llevarme a la tierra no me conviene dejar que ella se acerque tanto. ¡Oh Kamisama! Necesito poder huir, desaparecer... perdóname por las decisiones que estoy tomando...»

Inhaló profundamente, se justificó así misma que lo que haría era en su propio beneficio y no por los celos que comenzaban a devorarla.

Observó la actuación de Kale, y como poco a poco a Vegeta comenzaba a aceptar sus comentarios.

—...Aún así eso no aclara mi duda principal ¿Como es que esas escorias llegaron aquí? — Cuestionó a quemarropa el peliflama.

Nappa en tono cauteloso dijo — Entiendo tu punto, yo mismo me he estado haciendo esa misma pregunta desde que el ataque ocurrió. Sin embargo es imposible que la comunicación haya salido de dentro de la base. — el calvo saiyan se volteó a ver a Bulma, por primera vez desde que comenzaron la reunión.

Se comenzó a acercar a ella, pero como si de alguna forma su figura amenazara la seguridad de la peliazul, ella inconsciente dio un paso hacia atrás, Vegeta en forma protectora se acercó más a ella interponiéndose entre la figura más alta y voluminosa de Nappa y la menuda y delicada figura femenina, quedando así ella parcialmente detrás del príncipe saiyajin.

Con una rapidez que no hubiera creído la traviesa cola del saiyan se enrolló sobre uno de los delicados brazos femeninos, sorprendiéndola de esa forma. Se percató que él no estaba siendo dominante con ella, la intención de Vegeta era darle seguridad, su cola a pesar de enrollarse a su brazo no se mantuvo quieta ni apretada, vagamente acariciaba su antebrazo, como si quisiera transmitirle tranquilidad.

Nappa sin inmutarse ante la actitud protectora que Vegeta estaba mostrando, preguntó — Bulma, ¿Hay forma de revisar si en las últimas semanas, alguna comunicación salió de la base rumbo al espacio exterior haciendo contacto con naves desconocidas?

La peliazul casi de inmediato asintió con la cabeza, —también he estado revisando esa variable pero es técnicamente imposible que algo así haya sucedido. Al menos que quién dio el aviso halla estado fuera de la base.

Kale entendió de pronto lo que la científica insinuó, sintiendo la rabia crecer en ella, intuyó que Bulma quería de alguna forma involucrarla a ella o a Paragus.

Aun así no demostró lo que en verdad sentía. Decidió hacerse la desentendida, a ese juego podrían jugar dos.

En tono suave y preocupado sólo dijo — Eso sería terrible, ¿Quién pudo salir recientemente que se atreviera a traicionar a su raza?

Volteó a ver a Vegeta, su mirada estaba repleta de preocupación, su actuación era magistral, para cualquiera luciría muy real excepto para Bulma. — No puedo pensar que alguien nos halla traicionado, todos aquí solo vivimos para ver nuestra raza florecer, nos hemos hecho casi familia. vivimos para ser leales a ti Vegeta.

La ojiazul quería gritar de coraje, la saiyajin estaba siendo demasiado inteligente en su actuar, Bulma tenía las alarmas prendidas, había subestimado a Kale, ahora se daba cuenta de su error. La saiyan volteó a verla y su mirada le provocó escalofríos.

No la miró con el odio que usualmente le dedicaba, ni le sonrió en forma despectiva y altanera, la miró como quién mira a una gran amiga, a una hermana a quien hace mucho no ves, se le acercó y en la forma más amable y dulce posible — ¿Tienes a alguien en mente que pudiera haber hecho semejante traición? — La voz tan amable se le hacía tan falsa y de pronto se dio cuenta que por algún motivo Kale quería que fuera ella la que pusiera nombres a esa cacería de brujas.

Kale siguió con su actuación magistral — Bulma, esto es grave, debemos de seguir cualquier pista. Se que no nos hemos llevado bien en el pasado, sé que incluso discutimos cuando Vegeta resultó herido, ambas estábamos nerviosas, pero... Pero estoy dispuesta a dejar todo atrás y comenzar de nuevo de cero contigo. Hay demasiado en juego y debemos dejar de lado cualquier resentimiento. —Nuevamente la voz exageradamente dulce que Kale estaba usando la puso en alerta.

La vio voltear a ver a Vegeta y bajar la cabeza en señal de sumisión. — Por favor Príncipe toma mi palabra o usa tu derecho a destruirme si rompo mi promesa. No volveré a lastimar ni a Bulma ni a Trunks.— Los ojos de Kale resplandecían y parecían brillar con la absoluta verdad.

La científica sentía que se le revolvía el estómago sentía que su paciencia se acababa, tenía ganas de zarandear a Kale, llamarla hipócrita, darle una bofetada, aunque con eso solo lograse lastimarse más su propia mano que dañar a la saiyan.

Se mordió el cachete interno para no gritarle sus verdades a la cara, una voz interior la alertaba que posiblemente eso era lo que la saiyan buscaba portándose de esa forma tan rastrera e hipócrita.

Al ver que Vegeta asentía tomando su disculpa y promesa sintió que le sacaban de un puñetazo el aire de los pulmones.

La vio voltearse otra vez a verla y cuestionarla:

—Bulma Dinos por favor ¿Que es lo que crees que pasó? Tu eres una gran científica según lo que Vegeta me ha dicho— Con voz suave y ronroneante Kale se acercó más a ella, estaban de frente. Vegeta seguía al lado de Bulma mientras su cola seguía enrollada a su brazo, acariciándolo.

— ¿En verdad hay posibilidad de que alguien pudo salir antes para comunicarse con esos mercenarios?— Fue la inocente pregunta que la saiyan hizo.

Tarble se acercó más a las féminas, su vista estaba enfocada en la peliazul, algo en su mirada le dejaba ver a Bulma que estaba imaginando que era lo que ella quería hacer, en forma imperceptible movió su cabeza para que la ojiazul se diera cuenta que él sabía de sus intenciones.

Sentía el coraje por la manipulación de Kale crecer en ella, quería gritarle que ella desconfiaba de su falsedad.

Escuchó la voz de Tarble — Te escuchamos Bulma confiamos en ti— sabía que de alguna forma el príncipe menor a pesar de no estar contento con sus acciones la apoyaba, sintió la mano de Vegeta acariciar su espalda en un gesto tranquilizador.

Al observar esos dos carbones que tenía por ojos, que refulgían al mirarla, entendió que la confianza que Vegeta le tenía en esos momentos era total.

Y eso la hizo enojar aún más, mientras escuchaba nuevamente la voz de la farsante decirle — Dinos lo que piensas Bulma...

Decidió por fin su curso a seguir, le tenía si cuidando lo que los saiyans pensaran de ella, respiró profundo y comenzó a hablar...

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¡Excelente noche!

¡Estoy muy feliz que he podido actualizar cada 15 días!

¿Como vieron este cap? Nuevamente otra vez vimos como va avanzando esto...

¿Al parecer Bulma ya empieza poco a poco a unir sus sospechas? ¿Logrará desenmascarar a Kale?

Si todo sale bien y en dos semana vuelvo a publicar sino max en tres. Estoy haciendo lo posible por hacerlo lo más pronto. Entiendo que muchos se desesperan y lamento no poder ser más rápida pero es lo que puedo hacer.

Agradezco infinitamente a todos, absolutamente a todos los que leen, votan y comentan. Mil mil Gracias son mi motor para seguir. Me esforzaré porque su espera valga la pena.

Aprovecho para comentarle que hace algunos días publiqué en mi página de n FB un Fanart de Chard mi OC.

Mil gracias nieblita, y mil gracias a las dibujantes que me han honrado con sus dibujos, de verdad estoy infinitamente agradecidas por esas preciosidades de dibujos.

Chard en un pequeño angelito sin culpa y ver que lo recrean me honra demasiado

De corazón gracias!!!!

Rápidamente contesto comentarios:

Lalalulu: Jajajajaja ¿Te he dicho como amo tus comentarios y lo mucho que me hacen reír? jajajajaja.

Yenaiv Brief: Ahhh esa historia era necesaria para entender las actitud de 18 en los prox caps:3 me alegra que te haya gustado.

Invitado Mushi30: Gracias por tu apoyo lo valoro muchísimo :D

Bealtr: Jajajaja para mi tmb fue la primera vez que me atreví a hacer un Krizulli, motivé que ver muchas escenas de esos dos para tratar de recrear sus personalidades, ni se si lo logré pero me da gusto que si lo hayas disfrutado :3

Invitado: Ahí vamos ahí vamos, lamento si de alarga demasiado pero no tengo forma de hacer más corto el asunto, un abrazo.