Atención esta historia está clasificada con contenido adulto, éste capítulo contiene escenas eróticas con alto contenido sexual (también conocido como Lemon), que pudieran perturbar la sensibilidad de algunas personas, si no te gusta este tipo de contenido o eres menor de edad, FAVOR de DETENER la lectura ahora. Leer bajo su propia responsabilidad.
Los personajes no me pertenecen son creación del gran Akira Toriyama. La trama e historia si son idea original mía.
"Quiero morirme, en tus labios desvanecer. Quiero sentirte, cuando tu pecho se va a encender. Como dos pequeños volcanes quiero sentirlos en mis manos, donde tu instinto se une al mío, encontrarnos allí y las almas se unirán.
La noche es casi perfecta disfrutaremos la vida los dos porque estamos buscando amor y el no espera. Es la emoción más directa que hay, mas no será infinita porque somos fuego en el fuego y ya, estamos quemándonos... — Fuego en el fuego, Eros Ramazzotti."
Planeta Vegita
—¿Estás mejor? — la pregunta de Celery sacó de sus pensamientos a su hermano. — Estoy bien — dijo a modo de queja el saiyan.
Para Kyabe era imperdonable lo que su hermana le
estaba haciendo. La golpiza que le dio Vegeta había casi sanado. Y la lucha con los mercenarios había sido
algo demasiado fácil. Lo que esos tipos tenían de números, lo carecían en inteligencia..
Celery lo miró de mal modo mientras le ponía un poco de una substancia viscosa sobre la herida. —Debo de cuidar de ti Kyabe, es mi deber de hermana mayor.
— comentó con tono acusatorio, la pelinegra.
—No necesito que me cuides como si fuera un bebé, estoy bien— su hermana torció los ojos.
—Deja de portarte como un niño pequeño, o quieres que llame a Caulifla.— palabras mágicas que hicieron que su hermano se quedara callado, a pesar de querer seguir despotricando.
Le había parecido sumamente ofensivo y vergonzoso que Celery llegara a cuidarlo, alegando que como no uso la cámara de recuperación cuando Vegeta le dio la paliza y tampoco quiso usarla después de pelear con los mercenarios, podría haberse lesionado internamente. Resopló indignado.
Hubiera podido escaparse de no ser porque su hermana avisó a Caulifla, y con eso lo había detenido. Miró en forma acusatoria hacia donde se hallaba la saiyan.
De pronto, la voz risueña de Caulifla lo sacó de su enojo. — ¿Se ha portado bien Celery?— Comentó mientras veía a su aún no oficial cuñada.
— Se ha portado como si fuera un grano en el
trasero— comentó la aludida en todo de reproche.
—Los hombres de nuestra raza son pésimos pacientes— Se siguió quejando Celery, mientras Caulifla se reía y veía divertida a Kyabe.
—Pero bueno, ahora que has llegado puedes encargarte de este quejica, mientras yo me voy a arreglar pues pronto llegará la nave que trae a Paragus y Basil— emocionada argumentaba.
Tan pronto se quedaron solos, Kyabe se aclaró su garganta — No me estaba quejando, Celery me hace parecer débil— Escuchó la risa de la saiyan.
—Estoy bien, no necesito ni ungüentos ni la cámara de recuperación ni descansar — Indignado decía mientras intentaba levantarse de la cama.
Caulifla ni tarda ni perezosa lo retuvo acostado en la cama al poner una mano sobre su pecho. — Nadie está diciendo lo contrario Kyabe, sabemos lo fuerte que eres, ahora tienes dos opciones: La primera es portarte como un bebé que no quiere descansar y entonces te levantarás de esta cama y yo me enojare y me iré... ó portarte como todo un guerrero saiyan te quedas aquí descansando — hizo una pausa mientras de sentaba a horcajadas sobre el saiyan que la miró sumamente sorprendido por ese movimiento tan audaz de la fémina. — Y me dejas encargarme de tu recuperación. Tú decides...
Fue todo lo que dijo para después ser ella por primera vez quien iniciara el beso, mientras el saiyan gustoso saboreaba los suaves labios y comenzaba a invadir rítmica y delicadamente la boca femenina.
Poco a poco la intensidad de la pasión comenzó a subir, y los besos se comenzaron a hacer más candentes, entre abrazos y jadeos Kyabe intentó oxigenar su cerebro, mientras sus manos lentamente avanzaban conquistando la piel de esas torneadas piernas.
El corazón del saiyan bombeaba duro, por la excitación tan fuerte que sentía, y aún así no quería dejarse guiar solo por mera calentura. — Creo que es momento de detenernos...— Su autocontrol era frágil y sentía que sucumbiría a los encantos de la saiyan. Pero el
no quería que fueran un acostó más.
Si se metía con Caulifla se volvería muy posesivo y territorial y eso podría asustarla u ofenderla. Sentimientos que jamás vivió antes de conocerla se desbordaban sobre él y lo asustaban. — Por favor Caulifla detengamosno ahora...— la súplica en su ronca voz era evidente.
Aún montada a horcajadas sobre él lo siguió besando, tomando la cara del saiyan entre sus manos, mientras comenzaba un suave vaivén con sus caderas, moviéndose de esa forma, — No te detengas por favor...— fue lo que en un susurro entre cortado salió de la boca femenina mientras suaves jadeos comenzaban a salir cuál notas musicales.
Las manos de la saiyan comenzaron juguetonas a recorrer la piel expuesta del pectoral masculino para después quitarse la parte superior de su uniforme, dejando al descubierto dos turgentes y delicados senos. La complexión de la saiyan no era la más exuberante, su cuerpo era firme y musculoso y sin embargo al ver esos deliciosos pezones sonrosados, erectos por la frescura de la habitación, lo único que quería era tocar, palpar, besarlos, deleitarse en ellos.
Rápidamente el saiyan hizo un giro brusco y ella quedó debajo de él, incrustándose aún más entre las piernas abiertas de Caulifla, Kyabe comenzó a besar el
cuello femenino, mientras era él quien daba falsas embestidas, aunque ambos conservaban sus ropas.
— Caulifla... No quiero solo sexo... Si me hundo en ti será para siempre— Aún con voz ronca decía el saiyan. Mientras se separaba de ella y se quitaba la parte inferior de su traje, mostrando su desnudez y con eso sus partes íntimas en un estado de excitación bastante fuerte.
Los ojos de la saiyan ardieron en deseo, quería sentir el cuerpo de Kyabe sobre ella, dentro de ella, por todas partes. Lo vio caminar a paso felino, acercarse a donde ella seguían aún acostada. Tembló de anticipación al sentir como esas manos tomaban la parte baja de su uniforme que aún cubría su tonificado cuerpo y poco a como iba bajando esa prenda.
El saiyan la miró extasiado, mientras ella se sonrojaba. No era una virginal y asustada damisela, había tenido sexo muchas veces antes, pero esto se sentía tan íntimo... Algo que nunca había sentido a pesar de haber compartido su cuerpo en varias ocasiones anteriores.
El saiyan juguetón paseo la vista sobre todo el cuerpo femenino que yacía a su entera disposición, inhaló profundamente disfrutando del olor afrutado, dulce de la hembra dispuesta. Abrió los ojos y en un rápido movimiento estaba sobre ella, — Si te tomo serás solo mía, no me gusta compartir Caulifla, serás mi compañera, pero no quiero marcarte solo por marcar. Quiero que me conozcas más y me aceptes antes de tomarte completamente para mí...
Comenzaron a besarse: Piel contra piel, ella abrazó con sus piernas las caderas del saiyan, mientras sentían ambos al excitación fluía entre ellos, y ella sentía la masculina urgencia que de pronto buscaba adentrarse en ella.
— Hazme tuya... por favor Kyabe.— chilló desesperada la saiyan, mientras él entre beso y beso, recorría con sus hábiles manos el cuerpo femenino, llevándola al punto del paroxismo, — Márcame — suplicó deseosa.
Pero él quería hacerlo bien, y no solo por la calentura del momento.
— Cuando las cosas se tranquilicen pediré el consentimiento de Vegeta y te marcaré como mía— Seguro de sí mismo dijo.
— Pero no quiero esperar— Se quejó entre beso y beso la saiyan.
Él sonrió mientras por fin acomodaba su virilidad entre las suaves y acogedoras carnes de la hembra, no la había invadido aún, estaba en la entrada pero ya sentía el calor que lo llamaba, mientras ella jadeaba al sentir la proximidad de Kyabe.
— No esperaremos, te haré mía y te cubriré con mi olor , así todos sabrán que me perteneces y tu esencia estará también en mí, después cuando tengamos el consentimiento de Vegeta, te haré mi compañera ante las leyes saiyajines también.
Fue todo lo que dijo mientras entre gruñidos placenteros comenzaba a invadir la intimidad de la hembra, y mientras ella se sentía envuelta en sacudidas de placer y su cuerpo entraba en una vorágine de sensaciones tan diferentes, comenzaba a comprender que los encuentros anteriores no eran ni la sombra de lo que Kyabe la hacía sentir...
Se hallaban ahora descansando abrazados, piel contra piel, mientras intentaban ralentizar sus respiraciones, la saiyan miraba sumamente emocionada a su pareja.
—¿Entonces a partir de ahora que somos?— preguntó la saiyan, su tono de voz monótono, escondía la verdadera naturaleza ansiosa que sentía, Kyabe la beso mientras sus colas se acariciaban mutuamente, — Eres mi pareja— la pegó más fuerte a su pecho.
Caulifla nunca había sentido tal grado de vulnerabilidad en su existencia, y sin embargo por primera vez en toda su vida se sentía correcto confiar en que otro saiyan cuidara de ella. — Deberemos siempre ser honestos aunque la verdad no nos guste— tranquilo continuó él varón.
Ella se mordió la lengua, al escuchar acerca de la honestidad porque apenas habían comenzado y ya estaba fallando. Hizo un pequeño puchero que hizo reír a Kyabe, — Prometo que a partir de ahora seré siempre honesta si tú también lo eres— risueña decía.
El saiyan alzó una ceja, — yo siempre he sido honesto ¿Y tú?
Exasperada ella contestó — Prometo empezar a serlo—
La miró con gesto divertido.
—Caulifla...—
Mortificada infló sus cachetes — No quería decirte para no preocuparte pero hice algo estúpido que hizo enojar a Vegeta y probablemente me gane un severo castigo.
Sorprendido y más serio la tomó del mentón — ¿Qué fue lo que hiciste?— ella desvió la mirada, le daba pena tener que admitir la tontería que hizo, pero en ese momento le había parecido el plan más brillante de todos, además si aún seguía viva es porque tal vez su treta había funcionado y aunque la castigara el nivel de dolor sería mínimo seguramente.
— Cuando Vegeta estaba enojado y estaba dándoles una paliza, Tarble me pidió proteger a Bulma y la única forma que se me ocurrió era haciendo algo estupido que sorprendiera a Vegeta y le hiciera olvidar un poco su enojo, no fue mi mejor plan pero funcionó— la saiyan hablaba de prisa pues no sabía cómo contarle a Kyabe sin que este la regañara.
—Caulifla, dime de una vez que hiciste— tranquilo decía el saiyan mientras su peluda cola acariciaba la de ella frotándola, y una de sus manos la tomaba de la
cintura y la pegaba a su cuerpo.
— Cuando vi que Vegeta venía tan enojado le di un beso en la boca a Bulma que él claramente vio...—
Kyabe abrió los ojos espantado — ¿HICISTE QUÉ?
La saiyan mortificada lo miró — Sé que no fue una de mis más brillantes jugadas pero al menos él dejó de estar tan enojado con ella...—
El saiyan dejó caer su frente en el hombro de Caulifla. Respiró profundamente y la miró molesto.
— ¿Qué estabas pensando Caulifla? Vegeta estaba fuera de sí, ¿Qué hubiera pasado si en lugar de solo correrte de ahí te hubiera golpeado?— Bastante enojado y serio le decía, él en verdad estaba tratando de controlarse para no regañarla.
— No tienes idea lo fuera de sí que estaba él en esos momentos... —
Fue interrumpido por Caulifla — ¡Claro que sé como estaba de furioso Vegeta! Y por eso hice lo que hice, soy una guerrera, mi cuerpo es resistente, pero el de Bulma no, es tan frágil ¿Querías que en un arranque él hiciera algo de lo que después definitivamente se arrepentiría? Además no ha venido por mí, así qué tal vez mi castigo no será tan grave, hablaré con él y...
Fue interrumpida por el saiyan —¡NO! Yo iré a hablar con Vegeta—
Indignada no lo dejó terminar — No tengo miedo de Vegeta ni del castigo que me corresponda — se sentó en la cama separándose de él y cruzo los brazos a la altura del pecho, molesta.
—¡No!— volvió a decir muy serio Kyabe, ella lo
conocía demasiado amable y caballeroso, de pronto veía un lado menos dulce de él, estaba por rebatir cuando el siguió hablando.
— Sé que puedes perfectamente valerte por ti misma, pero mi relación con Vegeta es bastante buena, hablaré yo con él primeramente. Me queda claro que no necesitas de mí para esto, pero no se trata de que me necesites o no, se trata de las cosas que las parejas hacen para cuidarse. Se trata de mí cuidando de ti...— tomó con dulzura la cara de la Saiyajin quien de inmediato se puso sumamente colorada. No estaba acostumbrada a ese tipo de contacto gentil, una intimidad que jamás había tenido con nadie.
Kyabe aprovechó para jalarla hacia sus brazos nuevamente, —aunque aun no te marcaré pues haremos las cosas correctamente, no significa que no seas mía, me perteneces y te pertenezco... — No pudo decir más pues la saiyan se abalanzó sobre él acallándolo con apasionados besos, mientras se reían y caían de nuevo felices entre las sábanas...
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La peliazul estaba segura que Kale quería hacerla perder los estribos, enojarla. Hacer que perdiera la cabeza para que ella acusara directamente a la saiyan y de esa forma quedar como la mala.
«No eres más astuta que yo, Kale»
Vegeta permanecía demasiado cerca de ella, sabía que estaba pendiente de su reacción. ¡Cuánto habían cambiado las cosas desde la última discusión!
Y aunque de verdad veía las intenciones nobles del saiyan, ya era tarde para ellos.
Cerró los ojos, respiró profundamente — Creo que alguien que está en contacto con nosotros pudiera estar involucrado, es demasiada casualidad que justo ahora que Paragus está lejos, esto haya sucedido. Las comunicaciones de la base están fuertemente monitoreadas y ninguna señal externa pudo ser recibida sin que lo detectásemos.
Kale sintió la irritación crecer en ella, realmente odiaba jugar ese papel, la científica no era más que escoria que malamente Vegeta se empeñaba en exaltar solo porque en lugar de pensar con su cabeza lo estaba haciendo con lo que le colgaba entre las piernas, encima de todo tenía pésimos gustos.
Tenía un papel que desempeñar, miró preocupada a Bulma — ¿Crees que Basil nos haya traicionado? Pero eso significaría que Celery y su hermano y Pepper serían unos traidores también... Y ellos han venido aquí por su cuenta, se unieron a nosotros y han sido leales, no lo creo...
Bulma la miró, pero su mirada era enigmática, pues la peliazul se estaba cuidando de que no pudieran leerla tan fácilmente.
— ¿Que hay de Paragus?— comentó tranquilamente, pudo ver la molestia en la cara de Kale, fue algo muy breve, pues ella se recompuso rápidamente, — Él no haría nada que me lastimara, somos como familia, me ha ensañado todo lo que sé.
En apariencia Kale demostraba vulnerabilidad, misma con la que pretendía ganarse la simpatía de los presentes, el primero en acercarse fue Tarble.
— Juntos hallaremos a los culpables Kale — amable la miraba al decir.
La saiyan le sonrió al príncipe menor y asintió en forma firme, para después con fingida emoción decir —Este es nuestro hogar demostraremos de que estamos hechos los saiyans— todos los presentes incluido Vegeta asintieron.
Mostrando un orgullo ante esas palabras, haciendo sentir a Bulma por primera vez que sobraba ahí, esto era acerca del orgullo saiyajin y nada tenía que opinar de eso, sin embargo el peliflama no le dio oportunidad de irse.
La tomó delicadamente del brazo, mientras su cola se desenrollaba del mismo y acariciaba sus caderas.
—Te agradezco que nos ayudes, aunque necesito saber cuanto tiempo te tomará hacerlo, hay que preparar la nave que te llevará de regreso a la tierra...
Al saiyan le costó cada onza detenerse y no besarla, pero a ese punto aunque le estaba quemando por
dentro, intentaba respetar los deseos de la peliazul, aunque estos lo comenzaran a desangrar por dentro, ella lo miró, ese era el momento que había estado esperando...
«es ahora o nunca...»
Inhaló profundamente, era su turno de jugar su cartas, Kale ya había mostrado sus dotes histriónicas, le enseñaría quién era la verdadera reina de la actuación ahí.
Se volteó quedando de frente al saiyan, se acercó aún más y acarició con cariño, con cuidado su mejilla. Ese acto de amabilidad lo sorprendió de sobremanera.
No esperaba ninguna gentileza por su parte, sabía que no se había ganado atenciones amables por parte de ella.
Vio esa mirada azul dirigirse a él con cariño, una mirada que hacía tanto estaba prohibida para él. Su corazón latió dolorosamente emocionado.
Mientras ella le acariciaba ahora un mechón del cabello del peliflama. Tantas atenciones lo descolocaban, no supo cómo reaccionar.
Era algo para lo que no estaba preparado, y a pesar de lo mucho que le gustaban las caricias que le dedicaban, seguía siendo un saiyajin. No estaba acostumbrado a tener esa clase de ternura, de muestras de afecto tan públicas. Se sonrojó ampliamente.
— ¿Q-que haces mujer?— nervioso tartamudeó mientras sentía el calor incrementar, adoraba las atenciones pero no sabía cómo responderlas correctamente frente a los demás saiyans.
Ella lo miró con ternura, era adorable ver al poderoso príncipe de los saiyajines, al aniquilador de mundos, volverse un manojo de nervios por el simple hecho de que una humana sin poder le acariciara tiernamente el rostro.
— No me iré Vegeta— esas sencillas palabras sacudieron al varón, sorprendiéndolo. Abrió los ojos sumamente sorprendido.
Y no fue el único, Tarble la miró con asombro y Kale trato de ocultar la irritación que le daba la escena que la peliazul estaba creando.
— Me quedaré a tu lado y juntos encontraremos la verdad...
Quería besarla, sonreír y gritar de felicidad, pero todavía seguía siendo quien era él y esos gestos espontáneos jamás saldrían de su persona, la educación que le dieron estaba demasiado arraigada y los años siendo un mercenario también. Aún así ella veía la emoción que refulgía en esos ojos color ónix.
Le sonrió amable y se acercó al oído del saiyan para susurrarle en este — Hay muchas cosas que hablar príncipe... Termina de hablar con ellos y te veo en la nave, ahí hablaremos.
La miró guiñarle el ojo, casi se atragantó. La actitud de la peliazul era algo que lo agarró con la guardia baja. Había estado culpándolo de todo con justa razón, recriminándoles su actuar y todo lo malo que sucedía, hacía tan sólo unas horas le había exigido llevarla a su planeta, ¿Qué había cambiado de pronto?
Años desconfiando de todos le decían qué tal vez había algo más tras ese súbito cambio y pudiera no gustarle.
A pesar de lo mucho que lo emocionaba tanta atención de la ojiazul, lo errático de su comportamiento, le prendía las alarmas.
Era el príncipe de los saiyajines, y ese tipo de cambios repentinos en el comportamiento de la que era su mujer lo hacían sospechar.
Tan ensimismado estaba, no se dió cuenta de lo cerca que estaba de la peliazul, técnicamente se estaban casi abrazando.
Tan perdido en sus pensamientos estaba que se sorprendió de escuchar a Tarble carraspear, recordó donde estaban, vio a Kale mirarlo dolida, a Radditz y a Nappa mirarlo con curiosidad.
No era propio de él permitir que hubiera muestras con tanta efusividad y cercanía, y definitivamente siempre que él y Bulma estaban cerca nunca se tocaban demás.
Discretamente volteó a ver al resto de los saiyans para cortar un poco con la enorme cercanía que tenían el y La científica — Lo primero entonces será que Bulma y Suzuke revisen las transmisiones, de todas las naves que han salido últimamente, incluida la que está por llegar.
Todos asintieron y con eso despidió a los presentes.
Bulma se despidió rápidamente de todos para después mirar a Vegeta antes de salir del lugar. El peliflama la siguió sin disimulo ansioso por hablar con ella.
Tarble sintió pena por Kale al verla mirar hacia donde Bulma y Vegeta partían, con dirección a la nave.
Puso su mano sobre el hombro de su cuñada, intentando darle confort, estaba tan sorprendido como el resto de ellos por el repentino cambio de actitud de la peliazul, ya luego hablaría con ella, algo en el actuar de la peliazul lo hacía sentir suspicacia.
Kale volteó a verlo y le sonrió — Estoy bien Tarble, de a poco me he estado haciendo a la idea de que ella será la que esté a su lado, que por mucho que lo intente nunca la dejará ir.
Tarble no sabía que decir, en esa situación una de las dos siempre saldría perdiendo. —Lamento todo esto Kale...— Trató de que su voz no fuera de congoja, simplemente quería mostrar su apoyo, si ella se daba cuenta que él sentía pena por su situación se volvería más difícil para la saiyan.
— ¿Sabes? Casi desde el principio lo supe. Cuando hicimos la alianza, tu hermano dejó muy claro que en esto no estaban involucrados los sentimientos, pensé que era lo correcto, jamás me dijo que era así porque existía ella. Lo he intentado todo Tarble, me he cansado de suplicarle que lo intentemos...— Suspiró resignada.
El joven príncipe quería de alguna forma ayudar — Tal vez como pareja no funcionan pero ¿Qué tal como compañeros de batalla? Podrían ser unos grandes reyes sin tener que ser pareja.
Intentaba desesperado dar soluciones, ella negó con la cabeza mientras la tristeza se reflejaba en su rostro. — Nunca tuve oportunidad, ella siempre está ahí y no importa que es lo que ella haga o como lo trate, esa mujer siempre estará antes que todos.
Nappa y Radditz que seguían ahí alzaron por primera vez la vista mostrando interés en la plática.
Radditz hizo un sonido despectivo — Bulma siempre ha hecho todo por el bien de nosotros, no es ninguna interesada.
Kale lanzó una amarga carcajada — Puede que no nos llevemos bien Radditz, ni tú ni Nappa jamás serán amigos míos pero quiero que me contestes con la verdad.— lo miró altiva mientras se contoneaba y se paraba frente a él.
La saiyan era diminuta a comparación del pelinegro. Quién era demasiado alto, parecía que si quería podría aplastarla. Y a pesar de esa engañosa apariencia frágil, ella era condenadamente fuerte, mucho más que él.
—¿Cuantas veces ella a correspondido a los gestos de afecto que vergonzosamente él a tenido con ella? ¿Si pudieran dejarla sin vigilancia están seguros de que no escaparía? ¿Y si tanto corresponde y es leal a Vegeta porque cada vez que le habla lo reta? ¡ELLA SIEMPRE LO IRRESPETA! Él siempre la busca... Siempre como un cachorro tras ella ¡Todos lo respetamos! ¡Es nuestro príncipe! Y ella lo trata de la peor manera...
Radditz quería refutar lo que la saiyan decía, pero no quería hablar de más. Un paso en falso y podría decir algo que fuera peligroso. Kale era muy aguda de pensamiento, una palabra insinuada en forma desafortunada la haría hacerse toda una historia.
La escuchó seguir su retahíla — Tan solo ahora, ella le le ordenó hablar en otro lado, casi le tronó los dedos y aún así la sigue cuál si fuera un cachorro— Se rió molesta. Su cara mostraba la indignación antes las conductas de Vegeta.
Kale notó que a pesar del descontento de los saiyan al escucharla, seguían haciéndolo. Continuó su muy velado ataque.
—Si en este momento ella quisiera ir a algún lado seguramente él dejaría todo por atender sus necesidades. Estamos sujetos a los caprichos de una humana. Sé que él es leal a ella, pero... ¿Ella es leal a Vegeta?
Fue Nappa quien replicó — ¡Claro que lo es!
Ella negó con la cabeza — Desearía que fuera así, que ella realmente fuera leal a nuestro príncipe. Él deja su orgullo del lado por esa mujer, la eleva aún nivel superior a todos. Vegeta merece a una mujer que solo lo mire a él, que viva por él, que sea leal a él, y solo quiera estar a su lado. Sé que él no me quiere, me arrebató el lugar legítimo como su consorte por ella, solo espero que en verdad ella sepa corresponder, aunque creo que tarde o temprano lo traicionará. Ella no es digna de su amor.
Nappa y Radditz la vieron molestos, aún así las
palabras dichas por Kale calaron hondo en los tres saiyans presentes, ella se dio cuenta de esto. Pues a pesar de no estar contentos ni Nappa ni Radditz ni Tarble negaron lo dicho. De alguna forma empezó a
germinar la semilla de la duda en ellos. Había logrado su objetivo.
Se levantó y decidió irse a paso rápido, Tarble la vio partir. Y a pesar de querer ir y apoyarla, no tenía nada que decir que la consolara así que solo se quedó ahí con sus sombríos pensamientos. La mirada de congoja de la saiyan al retirarse le estrujó el corazón al noble príncipe...
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Llegaron nuevamente la nave, el silencio reinaba entre ambos, sin saberlo los dos estaban sumamente nerviosos pero por distintas causas.
Sin embargo, antes de poder decir nada, Gure apareció con Trunks en la cocina, este se quejaba de la falta de comida. El tenso y expectante ambiente que se había generado se disolvió.
— Vegeta ella es Gure, viene del planeta Tech tech y es una sanadora, fue enviada por el rey de ese lugar en miras de mostrar su buena voluntad con nosotros.
Espero que no te moleste que haya aceptado en tu lugar, la necesito. Suzuke y yo estamos llenas con el laboratorio y las múltiples pruebas que hacemos en este, alguien que nos ayude con la enfermería es una ayuda que no vamos a rechazar.
Vegeta la observaba, le encantaba mirarla a detalle. — Podrías haber usado alguno de los oriundos de este lugar.
Ella lo miró de mal modo, —bueno verás esos pobres seres ya nos ayudan con la cocina y la limpieza a fondo cuando mis robots no se dan abasto. Ya que amablemente a la fuerza aceptaron compartir su planeta y que se le cambiara el nombre al mismo, no me vi muy tentada a poner la vida de todos nosotros en sus manos para las curaciones.
La miró divertido, le encantaba el carácter explosivo de la fémina. Lo Fusk eran la raza alienígena que había residido en ese planeta que los Saiyans decidieron proclamar como suyo. El rey de ese lugar bajó la cabeza y aceptó la supremacía saiyajin para evitar bajas, seres que parecían lagartijas humanoides, sin cero habilidad combativa, ellos habían acordado dejarles tener el planeta a cambio de que los dejaran seguir viviendo ahí y claro cuando lo necesitaran darían parte de su población para trabajar en su base.
Al final ella tenía un punto — Si tener a esa sanadora te hace feliz adelante— decía con desinterés Vegeta.
La pequeña Gure se acercó al rudo saiyan y les hizo una profunda reverencia — Encantada de volverlo a ver majestad.
Bulma los miró confusa, Vegeta fue quien aclaró su duda — La conocí en el laboratorio, cuando te desmayaste entré al cuarto que tienes ahí para Trunks , sabía que él estaba ahí, sentí su Ki, ahí la hallé con él. Además estaba contigo cuando el ataque de los mercenarios sucedió.
— Me alegra que no le hicieras daño— Preocupada por el mal rato que Gure debió pasar, volteó a verla — ¿No te hizo daño verdad?
Escuchó a Vegeta gruñir indignado, Gure sonrió amable — Todo está bien Bulma.
Acto seguido se fue a seguir haciendo la comida de Trunks, quién contento se acercaba a su progenitor.— ¿Papá ya estás mejor?— Feliz preguntaba, el saiyan lo vio sentarse en la silla de al lado. Seguía siendo un crío pequeño y sin embargo sus habilidades se estaban desarrollando a gran velocidad.
—Soy el príncipe de lo saiyajines mocoso, una pequeña explosión no es nada para mi— arrogante decía el saiyan mientras su hijo emocionado asentía.
— Eres muy fuerte papá, invencible — emocionado saltaba Trunks en su asiento; el peliflama sonrió al escuchar la emoción en la voz de su descendiente.
— No soy invencible Trunks, por eso entreno a diario, lo mismo que espero de ti— Sus ojos resplandecían de orgullo al mirar a su cachorro.
El pequeño emocionado por esa charla trató de sonar más adulto — Soy niño grande papá — su carita seria revelaba que él de verdad se sentía ya como un guerrero. Lo que le causaba una mezcla de sentimientos que jamás creyó poder tener por un descendiente suyo.
Al príncipe saiyajin lo criaron indicándole lo orgullosos que estaban de él por su fuerza, su madre llegó a tener algunas leves muestras de afecto pero solo en la intimidad cuando solo estaban ella y él, ni siquiera frente a su padre hubo tal muestra de debilidad.
Su padre por el contrario lo llegó a felicitar algunas veces por su desempeño en el entrenamiento, pero salvo esas palabras de elogio siempre conectadas a la lucha, nunca recibió un trato paternal de su parte.
Y sin embargo a pesar de lo difícil que era para el saiyan mostrar más cariño por su descendiente de lo estrictamente necesario, lo intentaba. Trunks era mitad humano y los sentimientos eran algo que esa raza tenía más expuesto que ellos, trataba de no olvidarlo, de felicitarlo más a menudo de lo que un niño saiyan como era Chard necesitaría.
Era difícil para él estas concesiones pero verlo crecer, le hacía sentir una calidez en el corazón, que solo con Bulma sentía.
Recordó la escena que halló cuando entró al laboratorio después de vencer a los mercenarios: Su mujer armada dispuesta a la batalla y Trunks en pose de pelea.
Le acarició gentil la cabeza, — Eres fuerte para tu edad niño, y espero sigas haciéndote cada vez más, si yo no estoy cerca, serás tú quién cuide de tu madre.
— ¡Si papá! — Para el pequeño lo que su padre decía era lo más importante de todo.
A Bulma se le estrujó el corazón, sabía que esas palabras dichas por el saiyan se harían más pronto realidad de lo que él pensaba.
La ojiazul volteó a ver a Gure, — Una vez que acaben de cenar vayan al cuarto de Trunks a descansar. No salgan de la nave.
—Como indiques Bulma— le sonrió amable Gure.
La peliazul le dio un cariñoso beso a su hijo, quién se quejó en voz alta por las muestras de cariño de su madre:
—¡No mamá! No más besos para mí.
Mientras ésta se reía — Anda dale un beso a tu madre— El pequeño veía molesto a su mamá. Volteó a ver a su papá quien divertido asentía alentándolo a hacerlo.
Sumamente sonrojado le dio un rápido beso en el cachete a su madre y salió corriendo rumbo a su habitación, mientras una divertida Gure lo seguía...
La pequeña alíen acababa de terminar de arropar al pequeño príncipe. En el poco tiempo que llevaba ahí había aprendido a querer muchísimo a Trunks. Le encantaría decirle que era su tía, pero siendo tan joven podría cometer el pequeño en su inocencia alguna indiscreción.
De pronto el comunicador que tenían con el que estaba en contacto con Tarble comenzó a sonar.
— ¿Pasa algo Tarble?— Angustiada preguntó. Casi no habían tenido tiempo de verse.
— ¿Estoy afuera de la nave, en la pequeña casa donde siempre se queda Nappa a custodiar, le dije que yo lo haría esta vez, Vegeta estará ocupado algún tiempo hablando con Bulma, ¿Puedes venir?
Sabía que era peligroso pero llevaba demasiado tiempo
Sin poder estar a solas con ella, y después del ataque sorpresivo de los mercenarios, la ansiedad por ver de primera mano que su compañera estuviera bien era demasiado abrumadora.
Gure volteó a ver a Trunks, el pequeño acababa de quedarse dormido, esperaría una media hora más para asegurarse que él dormía realmente, e iría a ver a su saiyan.
— Te veo en media hora ahí...— por algún motivo sintió nervios al confirmar su asistencia. Desde que llegó a la base no habían podido casi verse a solas, y su corazón se aceleró de solo pensar el verlo sin que nadie más estuviera presente.
Tarble estaba igual o más nervioso que su pequeña compañera. La escuchó entrar sin tocar a la casa, tal como se lo había pedido.
Gure no pudo dar más de unos pasos dentro cuando sintió los brazos de su saiyan rodearla y el beso desesperado de éste la atrapó.
No dijeron nada más, no hubo palabras de por medio. Tarble estaba desesperado, el haber sentido el peligro tan cerca de su compañera y haber tenido que ir a otro lado donde no estaba ella a combatir, confiando en que su hermano y Nappa la mantendrían a salvo casi lo volvió loco.
Gruñidos y jadeos se escuchaban y en forma firme pero gentil comenzó a desgarrar la ropa de Gure, ella nunca lo había sentido tan desesperado.
El joven príncipe no entendía que, parte de su naturaleza saiyajin precisamente activaba en forma instintiva la sensualidad del guerrero después de una batalla, pues el sexo era una de las formas en que su cuerpo intentaba neutralizar los instintos guerreros activados con la adrenalina. Su cuerpo reclamaba a su compañera.
— T-tar-ble e-espera yo...— No pudo decir nada más sus palabras se volvieron gemidos y suspiros mientras él saiyan guiado por su instinto simplemente no pudo evitarlo y comenzó en forma firme y dominante a embestir a la pequeña hembra, quien siempre tuvo tiempo en cada encuentro de adaptarse a las formas de la virilidad saiyajin, pues su cuerpo más pequeño estaba hecho para anatomías más pequeñas.
Sentirlo entrar de lleno la hizo jadear fuertemente, mientras sentía que todo su ser era llenado por la masculinidad del único hombre al que amaba.
En un momento cegado por el placer que sentían y por sus instintos que le exigían reclamarla, el joven príncipe acercó sus colmillos al prístino y blanco cuello femenino.
Gure aún en la nube de éxtasis en la que se hallaba se dió cuenta de las intenciones de su pareja, y asustada logró alejar su cuello de él.
Pero él cegado por el instinto volvió a intentarlo. La
pequeña Tech sabía que debía evitarlo a toda costa así que en un movimiento rápido se movió y empujó la cabeza del saiyan rumbo a uno de sus pequeños pero turgentes senos que el mordió clavando sus colmillos en este.
El jadeo de Gure fue fuerte pues las embestidas del saiyan la hacían perder la cordura. El impacto de su orgasmo llegó, mezclado entre placer y dolor, lo que la hizo sentir que las sensaciones se potencializaban.
Tarble gruñó y gimió a partes iguales mientras sentía que su semilla era extraída en forma violenta de su cuerpo, abrazó más fuertemente a su compañera, e incluso su cola se asió lo más firmemente que pudo a ella.
Cuando por fin pudo recobrar un poco de razón, seguía aún mordiendo y succionando el suave seno femenino.
Aterrado se dio cuenta del regusto metálico, el sabor de la sangre.
Preocupado se separó, vio a Gure abrazarlo, con los ojos cerrados y su respiración aún muy agitada, sintió la culpa estrangularlo al darse cuenta de los pequeños hilos de sangre que salían de las mordidas donde había clavado sus colmillos en uno de los suaves y delicados senos de su compañera.
Asustado comenzó a lamer las heridas — Gure...— Maldijo en su idioma materno. — Te hice daño, asustado trato de pararse, con cuidado comenzó a salir de ella, sintió como su semilla comenzaba a abandonar el cálido cuerpo femenino tan pronto el mismo abandonó la calidez y suavidad de su pequeña compañera.
Se asustó más al darse cuenta que su misma semilla salía levemente teñida de rojo. Si corazón latió más fuerte mientras la garganta se le cerrada.
— ¡Maldita sea!— asustado mascullaba muchas más maldiciones en saiyajin. Cargó a su compañera quien aún adormilada seguía abrazada a él.
De inmediato la llevó al cuarto de baño, con delicadeza ingresó junto con ella al agua tibia y comenzó a lavarla.
Gure comenzó a volver en si tan pronto sintió el delicioso contacto del agua tibia sobre su piel. Se hallaba aún en una bruma de satisfacción que la envolvía completamente. Sentía una leve incomodidad en su entre pierna, un poco de escozor.
Conforme volvía a la realidad una sonrisa se pintaba en su rostro, todavía con los ojos cerrados descansaba, los sonidos que antes se escuchaban lejanos e inconexos comenzaron a hacerse más cercanos, formando sílabas y palabras inconexas pero que poco a poco mientras la bruma en la que estaba desaparecía, comenzaban a tener significado.
— Perdóname Gure, n-nunca más te volveré a lastimar, es...
Escuchó la voz entrecortada de Tarble quien se escuchaba agitado, furioso y acongojado a la vez.
— Es horrible lo que te hice por favor... despierta...
La pequeña alíen quien había estado en su nube de placer frunció el ceño.
«¿De que está hablando Tarble? Ha sido lo más hermoso que hemos hecho...»
Confundida, y dolida esperaba que él no se estuviera arrepintiendo del hermoso acto que acababan de realizar.
Abrió sus ojos y vio la aflicción y culpa en el rostro de su siempre sereno príncipe.
— ¿Estás bien? ¿Te duele mucho?— preocupado decía.
Ella volvió a fruncir el seño. Aún se sentía exhausta y muy satisfecha no quería moverse de su regazo.
— Estoy bien Tarble...— Trató de serenarlo, no entendía el porqué de tanto alboroto.
— ¡No está nada bien lo que hice Gure, no mientas! —lo vio desesperado pasar su mano sobre su negra cabellera, para gentil mente acariciar su pálida mejilla.
Ella intentó acomodarse sobre el regazo de su saiyan y fue ahí que un leve quejido casi un jadeo salió de ella.
Sentía todos su cuerpo desguanzado.
Fue en ese momento que sintió dolor e incomodidad en varias partes de su cuerpo.
Tarble maldijo en voz baja — No te muevas Gure, la cámara de recuperación sigue en reparación, pero le
pediré a Bulma algunos medicamentos para el dolor.
La pequeña Tech notaba el alto grado de preocupación —Tarble estoy bien, solo fuimos muy intensos...
Molesto detuvo lo que el decía — No quieras justificarme, nada justifica que te haya dañado... además te lastimé en muchas zonas.
Con ternura comenzó a acariciar el seno donde ella sentía ardor, fue cuando por primera vez reparó en los los pequeños agujeros en la piel de su seno. Recordando así lo que había pasado.
— Querías marcarme y no te lo permití, yo te guié para que me mordieras ahí, no fue tu culpa...
Pero el príncipe menor no podía ni mirarla se sentía avergonzado de haberla lastimado de esa forma.
— ¡No me quieras justificar Gure! —La abrazó fuertemente, — Te hice daño... —Aun siento la necesidad de querer marcarte, cada que te siento en peligro, las ganas de hacerlo se vuelven insoportables...
Mañana mismo hablaré con Vegeta.
La cargó fuera de la bañera mientras en forma delicada la llevaba hasta el pequeño dormitorio de esa casa portátil.
Cuando por fin la colocó en la cama ella pudo hacer el recuento de cuan lastimara estaba.
«Solo es un poco de incomodidad al moverme, seguro algunos moretones, y algo de ardor en mi parte íntima, nada que no pueda manejar»
Fue interrumpida en sus pensamientos al ver la angustia de su amado saiyan.
— ¡Basta Tarble! No me hiciste daño, fue algo muy hermoso, no mancilles mis recuerdos con culpas tontas.
A pesar de por lo general tener un carácter dulce y calmo, la pequeña Tech tenía carácter fuerte cuando se enojaba, y ahora estaba furiosa de como el saiyan estaba sobre reaccionando.
Comenzó a buscar dentro de sus cosas el perfume de sus propias feromonas que había sintetizado para tratar de ocultar lo más posible el olor del saiyan sobre su piel. Eso mezclado con el olor de un perfume tradicional ayudaría, al menos esa era su esperanza.
Estaba nerviosa, no sabía si funcionaría, las últimas veces que lo ocupó solamente se habían abrazado y besado, pero la intimidad no llegó a más, incluso cuando habían tenido sexo antes, él jamás acababa dentro de ella, como que está vez no sucedió, en el éxtasis en el que se hallaron se olvidó de las precauciones. Dudaba que esta vez lograra quitarse el olor del saiyan de encima y eso la preocupaba.
Tan pronto estaba por ponérselo, él la detuvo. — ¡No! Ya es hora de que hable con Vegeta, lo acepte mi hermano o no, haré oficial nuestra unión ante las leyes saiyajines. Quiero que todos huelan mi esencia en ti...
La piel nívea de Gure se tornó en un violento carmesí. — No lo creo prudente... Tu hermano podría no aceptarlo, ¡Por favor no lo hagas!
Tarble se reveló, —Lo haré le guste o no, y si no está de acuerdo entonces nos marcharemos, no pienso dejar que sigas en peligro, si vuelven a atacar mi proriodad es estar a tu lado — Se cerco a ella y se arrodilló a su lado.
— Mi prioridad es protegerte...
Ella le dio una infinita mirada de amor. — Podemos esperar Tarble... Pero si decides hablar con él quiero que sepas que sumiré tu mismo destino te guste o no; por ahora usaré mi frangancia para ocultar tu esencia en mí, no quiero confundir a Trunks. Debo volver, está bajo mi cuidado...
El príncipe menor hubiera preferido dormir teniendo entre sus brazos a su compañera, pero la entendía.
Con ternura la ayudó a vestirse, usando ropas de él, pues claramente su vestimenta había perecido al calor del encuentro que tuvieron...
«Mañana hablaré con Vegeta, no voy a permitir que Gure esté tan expuesta.»
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Humana y Saiyajin caminaban en silencio rumbo a la habitación de la científica. Ambos perdidos en sus mentes, ambos igual de nerviosos tratando de poner en orden sus pensamientos, la charla frente a frente que sostendrían definiría muchas cosas del futuro...
A pesar de su andar resuelto y arrogante, Vegeta estaba sumamente nervioso, ni siquiera la batalla desigual contra los mercenarios, cuando aún medio sedado peleó, lo puso en ese estado.
Y ahí estaba, asustado de lo que hablaría esa delicada mujer con un nivel de pelea risible, pero que tenía dominado a sus pies al poderoso príncipe de los saiyans.
Ambos nerviosos ante la expectativa de lo que diría el otro... Envalentonada por la adrenalina que corría por sus venas, sintió su corazón palpitar.
Controló sus nervios , respiró y lo miró de frente.
— Bien Vegeta siéntate...— Nerviosa se dirigió a él, inhaló más profundamente, debía controlarse, si quería tener el control de lo que se diría, tenía que ser ella quien comenzara la plática...
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¡Hola a todos!
Esta vez si necesité las 3 semanas porque estuve enferma de Covid, así que si me dio algo fuerte, aún así logré acabar este cap.
Bueno este cap estuvo algo candente e intenso en varias formas.
Yo se que andan odiando a Kale, pero entiéndanla cada quién ve por sus propios intereses.
Y bueno... ¿Que piensan de la actitud de Bulma?
El próx cap estará en dos semanas, estoy apegándome a cada 15 días publicar y lo había hecho así en los caps anteriores solo este fallé pero pues fue porque me enfermé.
Déjenme saber que piensan del cap.
Rápidamente contesto comentarios:
Xxlalalulu: Jajajaja tu solo quieres shipear a Radditz con alguien ajjajajaja. Y si!!! Paragus buen Suggar Daddy y jajajana por tu culpa sinme imaginé a Kale estilo Soraya, y ahhhh que horro ya 100 caps, discúlpenme por esta historia sin fin pero ya vamos ya vamos I promise.
Invitado Mushi30: gracias a ti por leerla y dejarme saber que te va gustando! Un abrazo!!
Invitado: Si!!! Ya le estaba ganando Kale aunque ahora se nivelaron pero siento que si Bulma se confía, Kale puede ganarle.
PsiMary: Ahhh gracias a ti por leerla, me emociona saber que siguen leyéndola cada actualización :)
Toulouse22: jajajaja Ya see Kale genera toda clase de reacciones, mil gracias x leer y comentar :)
