Atención esta historia está clasificada con contenido adulto, éste capítulo contiene escenas eróticas con alto contenido sexual (también conocido como Lemon), que pudieran perturbar la sensibilidad de algunas personas, si no te gusta este tipo de contenido o eres menor de edad, FAVOR de DETENER la lectura ahora. Leer bajo su propia responsabilidad.

Los personajes no me pertenecen son creación del gran Akira Toriyama. La trama e historia si son idea original mía.

Me verás caer como un ave de presa, me verás caer sobre terrazas desiertas. Te desnudaré, por las calles azules, me refugiaré, antes que todos despierten. Me dejarás dormir al amanecer, entre tus piernas, entre tus piernas. Sabrás ocultarme bien y desaparecer entre la niebla, entre la niebla, un hombre alado extraña la tierra... — En la ciudad de la furia, Soda Stereo.

Planeta Vegita

Bulma estaba sumamente nerviosa, cuando por fin llegaron a la habitación le costó mucho serenarse para no comenzar a hiperventilar.

Una vez que ambos entraron a la habitación, cerró la puerta, quedando frente a frente. De no haber tenido esa conversación con Sekket previamente, habría obligado al príncipe saiyajin a cumplir de inmediato su promesa de enviarla de regreso a la Tierra.

«Y habría quedado atrapada en esa trampa...»

De no ser por el príncipe de Zerk, habría ido crédula a la tierra y hubiera dejado de ser una esclava en Vegita para ahora serlo en su lugar de origen.

«No volveré a ser chantajeada, ¡Nunca más! ¡Seré libre a toda costa! Tú... Tu me has subestimado Vegeta y pagarás cada lágrima que he derramado por ti... Poderoso príncipe de los saiyajines.»

Sabía que pensar así no era correcto, todo el tiempo había justificado que la decisión que estaba tomando era para mantener a Trunks libre y seguro, pero en el fondo un deseo egoísta de lastimar a Vegeta tanto como él la lastimó estaba latente; verlo rogar por su perdón era una de sus fantasías recurrentes, no quería aceptarse a ella misma que pudiera tener ese mezquino deseo en su interior, y sin embargo lo tenía.

Y por eso en la discusión reciente cuando él le prometió que la regresaría a la tierra su mente le susurró que si él intervenía, entonces jamás sería libre; llamó a Sekket y aceptó sin condiciones su ayuda. Se iría pero no con Vegeta, ganaría tiempo y lo haría bajar la guardia para tener la oportunidad de escapar de su yugo.

Vegeta la trajo de vuelta al presente — Sé que ya no crees en mi palabra mujer, pero cuando te prometí llevarte a tu planeta, lo dije en serio. No necesitas fingir que toleras mi presencia ni tener que ayudarnos más para que cumpla mi palabra — serio comentaba.

Decir eso le dolía al saiyan, pero desde que abandonaron la sala de juntas donde hablaron con los otro saiyans, la sospecha debido al repentino cambio de actuar de la peliazul lo tenía desconcertado.

Su mente ágil y estratega le llevó a la conclusión que ella no le creía y trataba de mostrar cariño para garantizar su retorno a la tierra. Eso lastimaba su orgullo, no quería que ella hiciera ese tipo de cosas, pero sobre todo le quemaba saber que ella ya no confiaba en su palabra.

Bulma se sorprendió con lo dicho por él — Lo que dije nada tiene que ver con que no te crea, aún me duele lo que hiciste Vegeta, pero verte lastimado me hizo darme cuenta que aún siento algo por ti y no quiero irme sin entender que es esto que siento.

Sus palabras tenían más de un significado, ella lo sabía, estaba siendo mezquina y cruel al jugar asi con el saiyan, Pues sus palabras no hablaban de quedarse, sino de descubrir sus propios sentimientos, sin importarle los de él. Se referían a que una vez que ella estuviera satisfecha con ella misma, se iría bajo sus términos y condiciones.

Se acercó a él, quién se quedó estático sin saber que decir ni que hacer. Su corazón comenzó a latir fuertemente — Mujer... Te voy a llevar a la tierra te di mi palabra, no necesitas hacer nada para garantizarlo.

Ella se acercó aún más, quedando de frente tan cerca que en forma automática el saiyan no pudo resistirse y la abrazó nuevamente, acercándola lo más posible a su pecho, sentía la fragilidad del cuerpo femenino, acercó su nariz a ese delicado cuello y aspiró la deliciosa esencia de la fémina. Tembló de solo sentirla y le sostuvo la mirada quedando de frente, tan cerca uno del otro. Sus labios se rozaban.

—No necesitas hacer algo que no quieres— Insistió mientras sus ojos alternaban entre esos deliciosos labios rojo granate y los azules zafiros de sus ojos.

Ella sintió como su corazón latió rápido mientras cerraba la distancia entre ellos, casi abrazándolo, — No me estas obligando a nada príncipe; quiero quedarme a descubrir mis sentimientos, solo un poco más de tiempo, aunque no tenga garantías de nada...— el cálido aliento femenino rozó los labios de Vegeta. La respiración de ambos se aceleró.

La mirada del saiyan alternaba entre esos ojos color del mar y esa boca rojo granate que lo estaba volviendo loco.

— Siempre has tenido todas las garantías mujer... Te doy mi palabra de ello— Dijo en un ronco susurró mientras lentamente acortaba la distancia cua entre ambos, su mirada ahora estaba fija en esos labios carnosos y sensuales de la fémina, esa boca deliciosa se veía exquisita...

Sin poderse contener más el príncipe terminó de cerrar el mínimo espacio que había entre sus bocas, comenzando un beso dulce, un beso que sabía a vida. Estaba de nuevo en casa...

La abrazó fuertemente mientras sus bocas se fundían, temió por un instante que ella lo rechazara, su corazón latió con fuerza al sentir como ella respondía a él.

Desesperados se besaban, el saiyan trató de reprimir un gemido pero no pudo, este salió casi mitad gruñido, la cargó sobre de él mientras ella se agarraba fuertemente con sus piernas a las caderas del varón y sus manos se encajaban en el cabello negro azabache.

El beso por parte de ella era ávido, deseoso. El beso por parte de él era hambriento, posesivo. La cabeza de ambos giraba, mareados, intoxicados por la esencia del otro.

La lengua imperiosa del saiyan, excitada comenzó a invadir la dulce y apetitosa boca de la ojiazul, era un elixir de vida, se separaron un breve momento para tomar aire y continuaron ese profundo beso.

Ella pensó que hablar con él sería más fácil, se percató que nada con el peliflama lo era, tan pronto la besó la desarmó, quería mentirse y engañarse que ese beso no significaba nada, la realidad es que significaba todo.

Se separaron después del segundo beso, sus respiraciones estaban sumamente alteradas, él la

seguía teniendo cargada a horcajadas, sobre sí mismo.

— Quédate conmigo...— las palabras pretendieron salir de él como una sencilla petición, la súplica desesperada se escuchaba en esta.

— Quiero hacerlo Vegeta, pero no se como confiar nuevamente en ti, me traicionaste, y encima de todo me acusaste de meterme con los demás saiyajines...

Se separó de él, — Quiero quedarme y ayudarte pero tengo miedo que vuelvas a desconfiar de mí, tengo miedo que vuelvas a mentirme y a usarme como ya hiciste antes —No la dejó seguir la pegó de nuevo a su pecho, como si temiera que si le daba oportunidad ella escaparía.

— Te daré todo lo que quieras, lo que me pidas y si aún así deseas irte al final, respetaré tu decisión, yo mismo te llevaré a la Tierra, me haré a un lado para que seas feliz, solo dame la oportunidad de demostrarte que las cosas pueden ser diferentes...

Decir esas palabras le calaron profundo, no quería dejarla ir, pero esta vez quería hacer las cosas bien y demostrarle que podía ser el hombre que ella merecía y que por su estupidez no había sido.

Bulma se rió exceptica a sus palabras — Ya veremos llegando el momento, aunque para serte franca dudo que algún día me dejes ir— Vegeta la interrumpió.

— Te equivocas mujer. No faltaré a mi palabra, si algún día decides irte yo mismo te llevaré.

Decidió hacer caso omiso a las palabras del saiyan, para ella no eran más que dulces mentiras disfrazadas.

— ¿Que pasará con Radditz?— Fue el cambio abrupto de conversación que ella le dió.

Le aguijoneaban los celos al escucharla preguntar por ese inútil insecto, pero quería demostrarle que su compromiso con ella era real. Respiró profundamente.

— Las cosas entre él y yo están claras — prefirió no profundizar más el tema pero Bulma no pensaba dejar ir tan pronto el tema.

— ¡Fuiste un bárbaro casi lo mataste! — La mirada de Vegeta se oscureció, estaba intentando por todos los medios congraciarse con la fémina, pero ella no estaba poniéndole las cosas fáciles.

—Hice lo que tenía que hacer, se excedió y él lo sabe, debí matarlo era lo que se esperaba y sin embargo por ti ese bueno para nada sigue vivo...— su voz era peligrosamente suave.

La peliazul sabía que no debía empujar más al límite al saiyan, sin embargo quedarse callada no era algo que pudiera lograr hacer.

— Nadie pensaba en tu tonto orgullo no creo que alguno de ellos quisiera que lo mataras, ¡Simplemente que eres un bárbaro! Y quieres que TODOS sepan que eres el gran macho saiyajin— enojada golpeó de un manotazo su pecho.

— No tengo idea de lo que hablas mujer, te guste o no somos saiyajines, nuestras costumbres te pueden parecer un poco barbáricas pero así son las cosas aquí. Radditz sabe lo que se espera ahora de él.

Ella molesta lo interrumpió — ¡Ash Vegeta! ¿Es que nunca vamos a poder hablar sin discutir?— Se volteó tratando de alejarse. Aunque el saiyan fue más rápido.

Su cola se enredó en su cintura deteniendo su avance.

— Lo que te dije es cierto Bulma, quiero darte todo lo que tengo y lo que soy— respiró profundamente, le costaba suplicar pero ella lo valía, tarde lo entendió —Por favor mujer, quédate...

Lo miró, en el fondo ella sabía que Vegeta estaba siendo sincero en lo que decía pero una voz interior le pedía seguir adelante con su plan, su estancia sería un poco más prolongada pero aún temporal.

Recordó la llamada con Sekket:

"— Bella Bulma tus deseos son órdenes para mí, me alegra que sigamos con el plan. Sacarte de ahí sin que sospechen no será fácil necesitamos un poco más de tiempo, estoy creando el plan perfecto, tu hermana está ayudándome, pero necesitamos ganar tiempo.

Bulma estaba desesperada, con el último altercado que había tenido con el saiyan sentía que el tiempo se le acababa.

— Sekket no tenemos demasiado tiempo, Vegeta me quiere llevar a la tierra, y tenías razón si él me lleva jamás me libraré de su influencia.

Sekket suspiró — Necesitas ganar tiempo para nuestra causa Bulma, sé que tú no eres así pero deberás hacerle creer que te quedarás. Convéncelo, sé lo difícil que será para ti hacer eso, sé que lo que te pido es detestable, pero necesitas ganarte de nuevo toda su confianza, que crea en ti y en que te quedarás. ¿Puedes hacer eso por el bien de la misión bella mía?

La voz de terciopelo del zerkiano calmaba sus alterados nervios, sabía que él tenía razón, debía ganar tiempo, no importaba la forma.

— Yo me encargo de conseguir el tiempo que falte Sekket, solo ayúdame a que mi hijo y yo podamos huir de este sitio. — la voz de la ojiazul sonaba cansada.

—Te prometo que te sacaremos de ahí mi bella dama, pronto no tendrás que soportar a ese bárbaro más... "

Regreso al presente, vió esa profunda mirada ónix suplicarle sin decir una palabra, le pedía a gritos que le creyera.

«Ya es tarde para nosotros, destruiste todo lo bueno que teníamos, todo el dolor es tu culpa, que tenga que huir es todo TU CULPA, es tu culpa que tenga que pagarte con la misma moneda...»

Lo miró seria — ¿Y en cuanto tengas una duda volverás a medio matar a alguno de los saiyans? ¿Intentarás volver a obligarme a estar contigo por la fuerza? — La rabia se escapó en eso último dicho.

Vegeta la miró con arrepentimiento, jamás intentó hacer nada en contra de su voluntad, él sentía como ella correspondía a sus atenciones.

—Jamás quise hacerte daño mujer, acepta mi palabra...

Su voz era casi una súplica, nunca creyó que él, el gran y poderoso príncipe de los saiyajines terminaría suplicando a una simple terrícola sin poder alguno, que terminaría inclinándose ante ella y a sus deseos.

Su padre se lo había advertido, recordó lo que tan desesperadamente el rey Vegeta trató de explicar, el motivo por el cual dejarse llevar por la debilidad de los sentimientos solo le traería problemas

"— Escúchame bien Vegeta. Si alguna vez llegas a ser tan débil como para que te importe alguien, asegúrate de alejarte de tu debilidad para esconderla muy bien de todos, o tus enemigos conocerán tu punto más vulnerable y lo usarán en tu contra..."

Nuevamente sabía que su comportamiento se alejaba completamente de los férreos principios que un hombre de estado, que un gobernante saiyajin debía tener, y sin embargo estaba dispuesto a ir en contra de todo lo que aprendió del legado saiyajin, estaba dispuesto a dejar todo de lado por buscar la felicidad al lado de ella, su musa azul. De la terrícola que lo cautivó.

«Te demostraré que estabas equivocado padre, que es posible tener a las personas que significan algo en tu vida a tu lado y poder tener un gran imperio, no son mi debilidad y jamás nadie podrá hacerles daño, primero tendrían que matarme, lo cual es imposible soy el más fuerte.»

Bulma lo sacó de sus pensamientos.

— ¿Cómo creer en alguien que me ha traicionado antes? Creía en ti, en nosotros, en nuestra familia, y mientras yo esperaba a nuestro bebé...— la voz de la peliazul se quebró —viniste aquí y tomaste a otra mujer...

Respiró profundamente tratando modular su voz

—Te casaste con alguien más ante las leyes de tu raza, escogiste a una mujer saiyajin fuerte, bastante bella debo admitir y de clase alta, mientras yo te esperaba en mi casa, haciendo arreglos a la cámara de gravedad para mejorarla para tu uso, haciendo nuevos robots de entrenamiento para ti, haciendo nuevas armaduras PARA TI, mientras gestaba en mi vientre a TU HIJO, tú... — un sollozo salió de la boca de la fémina.

El dolor no era fingido, no era por ganarse la voluntad de Vegeta, era el dolor genuino que aún a la fecha le quemaba el alma.

— Tú te revolcabas con tu nueva esposa, te saciabas de ella, y procreaban a tu "hijo de raza pura" porque en el fondo te avergonzabas de mí y de nuestro hijo. No le diste oportunidad a mi hermoso niño. — El llanto era más fuerte mientras el coraje se hacía cada vez más patente en la voz de la ojiazul.

Vegeta se sentía sumamente avergonzado de sus acciones pasadas, — Mujer yo... — pero ella continuó sin detenerse —Jamás quisiste creer en él, mi pobre Trunks, te amó desde el primer día que te vio, pero tu nunca le diste más de una leve mirada, no creías en él, no tuvo oportunidad hasta que él te demostró su valía.

Vegeta quería explicarle muchas cosas, quería decirle que no era así, que él había sido educado de forma distinta, pero todo lo que dijera simplemente sonaría a pretexto.

— Bulma sé que todo lo que diga sonará a excusa, no voy a justificar mis acciones pasadas. todo lo que hice estuvo mal, no he sido el hombre que debí ser para ti.

Decir que hice lo que se esperaba de mí, buscar a una mujer de mi raza aunque eso no fuera lo que yo quería no justifica nada del daño que te ocasioné.

Se acercó a ella más, abrazándola con toda la ternura que su tosca manera de ser le permitía, — Pero eres lo más importante que tengo, tú y mis hijos. Kale y yo nunca fuimos pareja, no pude, siempre estabas ahí cuando intenté serlo, sé que lo que digo no cambia la gravedad de mis acciones pero, después de confirmarme que ella esperaba a Chard no volví a tocarla, ni estuve con ella en su embarazo, lo único que pensaba era en ti y en el estado de tu salud con Trunks creciendo dentro tuyo, en lo delicada que eras y el mucho daño que el crío te podía ocasionar.

Aún de frente a ella, la tenía casi abrazada, ella miró a otro lado, se negaba a ver los ojos ónix de Vegeta. Sentía que si los miraba fijamente, el terminaría leyendo su alma y descubriendo los secretos que ella escondía.

— Mujer, déjame demostrarte que puedo ser ese hombre que tú quieres— Jamás el saiyan creyó que suplicaría a alguien en su vida. La misma Peliazul estaba asombrada de verlo tan vulnerable.

— ¿Que harías por mí Vegeta? Yo solo soy tu concubina, tu mujer ante las leyes saiyajines es Kale. Nunca quisiste nada conmigo, solo soy el juguete que se te escapa ahora de las manos.

Se separó de él, se volteó dándole la espalda, la peliazul tenía sentimientos encontrados, estaba expectante por saber que respuesta le daría el peliflama, mientras en el fondo de su alma trataba de mantener a raya sus sentimientos.

— Kale y yo nunca fuimos pareja, y jamás hubiera funcionado porque siempre estuviste ahí— comentaba en un susurro bajo mientras la atrapaba entre sus brazos y la pared — anunciaré públicamente a los demás saiyans que ella ya no es mi compañera, no importa que tenga el vínculo. Rechazaré todo lazo con ella. Nuestro compromiso sólo fue un arreglo, le prometí que reinaría conmigo. Hablaré con ella, mi trato solo será por razones del reino o por temas de la educación de Chard.

Ella volteó a verlo — No, Vegeta esto no funcionará —

Decía mientras en un descuido de él salía de entre sus brazos.

Pero el saiyan no se daría por vencido, había estado rogando en su interior por una oportunidad y sabía que debía aprovecharla.

— Mujer no te niegues... Dime que quieres y yo te lo daré — Las manos del saiyajin se sentía cálidas, mientras en forma suave acariciaban el rostro de la fémina.

Era curioso ver la forma en que todo había cambiado, tiempo atrás hubiera sido la científica quién habría rogado por el amor del saiyan y ahora era ella quien tenía al poderoso príncipe a sus pies.

Podría hacerlo prometer lo que ella quisiera, y aún así en el fondo jamás se sentiría segura —Tu otro hijo siempre será un peligro para Trunks— lo miró altiva. Sabía que se estaba portando como una arpía, obligarlo a anteponer a su hijo sobre el otro niño era un acto deleznable, en el fondo odiaba el hecho de que el siempre seguiría conectado a Kale por el hijo que tenía.

«Se que el niño no tiene la culpa pero... Ahhhh perdóname Kami... El siempre será un riesgo para mi hijo...»

Vegeta la miró confundido no sabía a qué se refería la ojiazul, por lo que cauteloso decidió contestar — Chard es un excelente saiyajin mujer y será un gran guerrero, sé que su madre no ha salido nada amable, pero eso cambiará Bulma, ella no volverá a molestarte— una de sus manos comenzó a acariciar con suavidad la espalda de la fémina, el suave toque enviaba diversas sensaciones a su cuerpo, mientras sentía la cálida temperatura del saiyan traspasarla aún con la ropa puesta.

—Chard es un buen crío, sé que será un gran apoyo para Trunks, cuando sea nombrado mi heredero. Aún son pequeños mujer pero quiero que poco a poco puedan conocerse. — decía mientras sus dedos acariciaban los labios rojos e hinchados por los besos de la ojiazul.

La Peliazul sintió como si le dieran un golpe en el

estómago, jamás creyó que realmente Vegeta fuera a considerar a su pequeño por sobre su perfecto hijo saiyajin.

Al escuchar lo que él quería sintió su estómago revolverse.

«Solo quiere usarnos para sus propios propósitos, Sekket tiene razón.»

Se rió — Mi pequeño jamás crecerá al lado de tu otro hijo. Además Kale está loca y tratará de lastimarlo, no confío en ese niño, seguramente será igual a su madre.

Se volteó alejándose de él nuevamente. El peliflama vio con extrañeza a la peliazul ¿Que se suponía que significaba eso que ella decía?

Aquella conversación no estaba gustándole al saiyan. — No entiendo el punto al que quieres llegar Bulma.— Ella lo miró desafiante — No quiero a tu otro hijo cerca del mío. Y menos quiero a Kale cerca de Trunks.

El saiyajin sintió el dolor de cabeza recrudecerse, aún sentían el sabor de los dulces besos de la fémina en su boca, deseaba desesperadamente que ella estuviera a su lado, pero no podía alejar a Chard, era su extirpe.

Podría no ser su heredero al trono, pero era también su hijo, un príncipe y jamás le daría la espalda.

— Sé lo que piensas de Kale, pero no puedes castigar a Chard por mis errores, te doy mi palabra que nada malo les pasará, ustedes nunca estarán a solas de nuevo con ella, solo te pido que conozcas al crío, es muy diferente a ella, es fuerte e inteligente para su edad...

No pudo seguir pues la ojiazul lo empujó enojada — ¡Ve entonces con tu perfecto hijo! — pero no pudo decir más pues el saiyan volvió a acorralarla, abrazándola fuertemente.

— ¡Jamás dije que él fuera Perfecto! será un gran guerrero de clase alta, pero Trunks tiene habilidades que Chard no, será una gran mano derecha para nuestro cachorro—

Y antes de que ella pudiera reprochar, volvió a besarla, el beso fue agresivo, fuerte y apasionado. Ella sintió como de pronto él invadió sin avisar su boca, como consumió sus jadeos, como conquistó con su lengua la voluntad de la fiera mujer.

Sintió la firmeza del pectoral masculino aplastándose contra sus suaves y seductores senos.

Sintió las firmes manos del varón comenzar a recorrer en forma candorosa su delicada espalda, sus fosas nasales se llenaron del aroma masculino del saiyan, mientras ella sugestiva y atrevida se dejó llevar por ese beso.

Su lengua seductora ingresó sin permiso a la boca del saiyan quien gruñó, y de inmediato la cargó sobre él.

Bulma se sentía intoxicada de deseo, y al sentirse cargada, de inmediato rodeó a éste con sus piernas mientras su delicadas manos cuál palomas revoloteaban por el cuello del varón para después subir y enterrarse en el cabello negro del peliflama.

No supo en que momento él la llevó hasta la cama, se sentía envuelta en una nueva ola de placer mientras los demandantes besos le robaban hasta el alma.

— Mujer...— Fue todo lo que alcanzó a decir mientras desesperado pasaba a repartir besos en el blanco y delicado cuello femenino.

La científica comenzó a jadear más fuerte, al sentir esa firme boca repartir esas caricias sobre su piel, sentía las succiones suaves mientras los besos bajaban lentamente.

— Vegeta yo...— Trató de recordar el motivo por el cual eso era una mala idea, pero simplemente no lo consiguió, hacía tanto que sus almas estaban sedientas del otro ser, de su mitad faltante que ahora que por fin se habían rendido a la debilidad no quería pensar en la realidad de las cosas.

Solo quería sentirlo vibrar, ronronear, sentir la entrega de su saiyan a ella.

Poco a poco sin que ella supiera en que momento pasó, las manos del saiyan comenzaron a recorrer nuevamente la nívea piel de la peliazul.

Sintió un estremeciendo al sentir como aquellas hábiles manos se abrían camino sobre la tersa piel de su abdomen, mientras los gruñidos que a ratos él hacía se mezclaban con sus propios jadeos.

Sintió de nueva cuenta el nerviosismo de su cuerpo al sentir como aquellas aventureras manos comenzaban a explorar, abriéndose poco a poco camino hacia el inicio de esos gloriosos senos, blancos, grandes y perfectos, que eran la perdición del saiyan.

Ella sentía su corazón desbocado, descargas eléctricas cruzaban por todo su cuerpo debido al toque, a las caricias de esas rudas pero gentiles manos que la recorrían y sin poder evitarlo la marea azul de esos ojos cristalinos se abandonó con un suspiro a la forma en que él la ensalzaba a través de esas caricias

Vegeta vio a través de esas ventanas azules que eran sus ojos, atravesó aquellos océanos y se percató de la vulnerabilidad de la hembra y el profundo miedo a volver a ser herida.

Ella entendió los sentimientos no dichos pero que brillaban en los ojos del saiyan. Como si del profundo abismo se elevara el más sublime amor para que ella y solo ella lo viera.

— Bulma... Por favor, quédate...— En un susurro ronco dijo para volver a devorar su cuello.

Ella no supo en que momento su blusa fue desgarrada, solo sintió cuando esa caliente y seductora boca repartió húmedos y sensuales besos sobre su sensible piel.

Sintió la lengua felina recorrer la forma de uno de sus senos mientras la traviesa y fuerte mano acariciaba con delicadeza el otro.

Un estremecimiento en la piel de la fémina llegó cuando sintió esa peluda extremidad que era la cola del saiyan invadir sus piernas.

Vegeta estaba ávido de ella, y aún así trataba de tocarla lo más suavemente que su fuerza le dejaba, la hembra era infinitamente frágil, y su instinto le exigía ensalzarla, demostrarle todo aquello que era para él.

— Solo eres tú Bulma, siempre has sido tú... — fue lo que en un ronco susurró dijo, aceptando su capitulación ante ella, ante la única mujer que merecía ser nombrada reina.

Los sentimientos que Bulma había intentado durante todo ese tiempo sepultar, emergieron en un santiamén a la superficie. Ella lo miró indecisa, su respiración entre cortada elevaba en forma rápida su generoso pecho.

El saiyan admiró su etérea belleza, ahí estaba ella nuevamente, su Bulma, su musa, con el cabello revuelto, los labios hinchados, la mirada turbia, empañada de deseo y del más profundo amor, rendida a sus caricias, a sus muestras de afecto.

Volvió a besarla suavemente, mordiendo suavemente el labio inferior color carmesí de la hembra.

— Príncipe... — El suspiro que exhaló y esas simples palabras dijeron todo.

Él siguió besando la piel blanca y suave de la humana, los turgentes senos se balanceaban mientras el suavemente delineaba con la punta de la lengua ese perfecto pezón color rosado, ella jadeó cuando en forma suave él se amamantó de este.

El saiyan sentía el placer extendiéndose desde su paladar a todas las fibras de su ser, el exquisito sabor de la piel de la hembra lo hizo gemir.

Perdió los últimos resquicios de raciocinio que le quedaban y desesperado rasgo el pantalón de la ojiazul.

Después de la pelea con los mercenarios y con la adrenalina que había generado la sensualidad de su cuerpo se había despertado, la mejor forma en que los saiyan sacaba toda esa energía extra que la lucha generaba era a través del sexo.

Deseaba poder marcar con su esencia a la peliazul, así que sintiendo la rendición de esta a sus deseos, fue suavemente besando el abdomen de la fémina, mordiendo, succionando, mientras su cola seguían acariciando las piernas de esta y en forma sigilosa se colaba dentro de su ropa interior comenzando suaves masajes al punto más sensible de la fémina.

— Ahhh, P-pri-prin...cipe, ¡Ahhhh!

Sentir la lengua de él juguetear en su ombligo mientras sus manos seguían atentas a sus suaves y deliciosos senos y su cola masajeando el punto más sensible de ella, la hicieron quedar completamente a merced del saiyajin.

Con pericia él siguió bajando, sus manos rápidamente desintegrando con un poco de Ki esa última prenda que lo separaba de la gloria.

Bulma se sintió nerviosa, hacía tanto tiempo que no había dejado que nadie la tocara, había estado tan enfocada en sacar adelante a su hijo en ese lugar que ahora se sentía terriblemente insegura del paso que daría.

Se sonrojó al observar como el saiyan admiraba abiertamente y sin ningún rastro de pudor su zona más íntima, expuesta para él.

Él sonrió para sí mismo, mostrando sus caminos mientras volteaba alegre a mirarla.

— Vegeta.. espera... no mires— Ruborizada decía.

El saiyan estaba completamente emocionado, había esperado tanto tiempo para volver a tener a la hembra entre sus brazos que ahora parecía que todo era surreal, casi onírico.

Ahí estaba ella, mostrándole la magnífica gloria que escondía ente sus piernas, coronada por un pequeño triángulo azul, bien recortado, ese cielo, en tono azul.

— Eres perfecta... — su voz ronca era más un gruñido, mientras suavemente y con la mayor ternura, acariciaba el sedoso montículo de rizos azules.

Bulma sintió como su voluntad había sido socavada mientras hipnotizada veía como el saiyan comenzaba a besar su vientre bajo, y entre besos, lamidas, y suaves succiones a su piel el fue conquistado nuevamente centímetro a centímetro su cuerpo.

Aún ruborizada lo vio delicadamente pero firme abrir sus piernas mientras él acomodaba su cabeza entre estas.

Y sin darle tiempo a protestar lo sintió inhalar su aroma.

El príncipe saiyajin sentía sus papilas gustativas activarse, mientras comenzaba a salivar de la emoción, el aroma de la hembra lo tenía sumamente intoxicado, y todo lo que deseaba era beber de aquella fuente, así que sin darle oportunidad a retractarse se sumergió en las profundidades marinas de la ojiazul.

Era el sabor que ella tenía lo que lo llevaba a la gloria.

La ojiazul estaba en éxtasis, tan pronto sintió la lengua del varón invadir su intimidad, arqueó su espalda mientras sentía que perdía la razón ante tanto placer.

Gemidos escandalosos y sin filtros salieron de ella, mientras sin poder evitarlo empujaba con sus delicadas manos la cabeza del saiyan a su entrepierna.

— V-veg-geta...

El empujó más adentro su lengua, saboreando la dulce miel que de ella fluía, mientras los pliegues de la fémina se abrían cuál pétalos de la más exquisita flor.

Sintiéndola estremecer decidió saborear el hinchado botón palpitante que la llevaría al cielo. Sus ojos la miraban directamente mientras ella perdida en la nube de placer se mordía los labios intentando acallar de esa forma los jadeos y gemidos que de ella continuaban saliendo.

La sintió temblar mientras su lengua arrasaba con el capullo hinchado de su clítoris, su traviesa cola por fin se introdujo en forma demandante en aquella gloriosa y estrecha cavidad que ella escondía entre sus piernas, una de sus manos acarició esos bien formados y redondeados glúteos mientras la otra volvía su atención a los senos voluptuosos y sensibles.

El sintió su propia virilidad dolorosamente hinchada y firme, deseaba poder conquistar de nueva cuenta el cuerpo de su mujer, y aún así lo primero que su sensualidad le exigía era llevarla al nirvana con sus caricias, estaba sediento de ella, quería deleitarse, saciarse de la esencia de la hembra. Su garganta se sentía seca y solo quería seguir llenándose del néctar de su única y verdadera mujer.

La escuchó gritar sin poder contenerse cuando el orgasmo la golpeó. La sensaciones fueron tan intensas que fue casi doloroso para la ojiazul, tantas caricias y atenciones a todo su cuerpo le hicieron difícil comprender en donde comenzó el incendio que la dejó sin fuerzas.

Fue todo tan repentino que solo se vio envuelta por el inmenso placer mientras su cuerpo se estremecía y sacudía en oleadas de satisfacción.

El saiyan feliz continuó chupando, succionando el centro de placer de la hembra, al sentirla vibrar su boca cambió lugar con su cola y su lengua feroz se sumergió ahora entre los húmedos pliegues de su feminidad mientras ahora su peluda extremidad seguía castigando el hinchado botón que era el clitoris.

Cuando por fin pudo saciarse momentáneamente de la deliciosa miel que de ella era manaba comenzó a subir dando más besos y succionones en la piel de la ojiazul.

Ella simplemente se había rendido a las atenciones que el saiyan prodigaba a su cuerpo, Vegeta estaba ansioso de porfin volver a ser uno con ella, sin embargo, no quería invadir su intimidad sin el pleno consentimiento de la ojiazul, no quería simplemente tener sexo con ella, quería que se sintieran mutuamente, ser uno como tantas veces antes lo hicieron, cuando ella lo miraba con amor. Entendió por fin a que se refería ella cuando decía que quería hacer el amor.

— Por favor mujer... Déjame sentirte, déjame demostrarte lo que siento por ti...

La ojiazul sintió la masculina virilidad del saiyan jugar en su húmeda entrada, Vegeta no entendía que hacía bastante tiempo atrás la peliazul había perdido toda capacidad de negarse.

Las manos delicadas acariciaron el masculino rostro frente a ella mientras con voz entre cortada hablaba:

— Hazme el amor Vegeta... — esta vez fue ella quien cerraba el corto espacio que existía entre sus bocas. Él de inmediato invadió aquella deliciosa boca, ella sintió su excitación crecer al saborear en los labios del saiyan su propia esencia.

Perdió el sentido de la realidad mientras él poco a poco se abría paso entre sus pliegues femeninos, hacía tanto tiempo que habían hecho el amor, que su cuerpo había olvidado la forma grande y dura que solía conquistar su intimidad.

Su cuerpo vibró y el gruñó.

Para Vegeta fue difícil, tan pronto ingresó en ella sintió estremecerse de placer, era tan estrecha que casi lo hizo venirse desde el principio, inhaló profundamente regulando su respiración para evitarlo.

—Estás tan apretada...— Mientras poco a poco terminaba de invadirla, de llenarla completamente.

Comenzó un suave vaivén que la hizo gemir fuertemente, mientras el deseo comenzaba a descontrolarse y sin poder evitarlo sus embestidas se hicieron más rudas y demandantes:

Ella ya no pudo más y para no gritar a todo pulmón mordió el hombro del saiyan. Si bien no rompió piel, lo hizo vibrar y casi perder la cabeza.

Pues simultáneamente le dio la mordida mientras un orgasmo la golpeaba haciéndo que apretaran sus paredes vaginales en forma inconsciente el miembro del saiyan, con lo cual éste no pudo resistir más, enviándolo a su propio orgasmo.

Vegeta tuvo que morder su propia mano, encajar en esta sus colmillos, la necesidad de morderla, de rasgar la pálida y delicada piel femenina era demasiada.

Pero no podía, ese era su castigo por elegir sentir algo por una mujer diferente a la que marcó como su compañera. Jamás aunque quisiera podría marcarla.

Si algún día perdía el control y lo hacía le causaría un grave dolor. Y él jamás se permitirá lastimarla de ninguna manera.

Si él en verdad tuviera el vínculo en efecto jamás podría morder a Bulma, por desgracia para él era ignorante que aquel vínculo jamás se activó y era libre de marcar a su verdadera pareja...

Ambos cuerpos aún vibraban debido al intenso encuentro que habían tenido, el saiyan seguía suavemente besado los labios de la que era para su mente y corazón su única compañera.

Un suave gemido escapó de esos sensuales labios, Bulma seguía sintiendo los restos del explosivo orgasmo.

Con suavidad él la acomodó sobre su pecho... — Eres perfecta...— con dulzura acarició el delicado rostro femenino. Ella abrió los ojos para hallarse con esa intensidad mirada como la noche, solo le sonrió.

— Se que en cuanto recobre la razón voy a arrepentirme de esto... — con voz un poco grave y algo afónica ella dijo, se percató que había gritado tal vez más de lo que creyó en ese encuentro, lo cual la hizo sonrojar.

Vegeta estaba sumamente feliz y no iba a dejar que ella cambiara de opinión — Mujer mírame...— Aún con voz ronca la llamó, capturando esa mirada turquesa.

— Nunca nadie volverá a lastimarte Bulma, te he dado mi palabra, siempre has sido tu... Yo sé que te fallé al ocultarte cosas pero siempre has sido tú. Quédate, déjame demostrarte que puedo protegerlos, quiero que reines a mi lado.

Ella lo miró con tristeza, acarició el rostro de su guerrero, lo tomó con ternura entre sus manos, — ¿No lo entiendes Vegeta? Siempre seremos tres en esta relación, Kale siempre estará aquí, tienen un vínculo y un hijo, no puedo quedarme... Algún día tendrás que escoger entre su vida y la mía.

Él se abrazó más fuertemente a ella, como si temiera que pudiera esfumarse en cualquier momento,— Si ese día llega siempre te escogeré a ti... Daría mi vida y todo lo que he construido por protegerte y proteger a mis hijos. Sólo déjame demostrártelo, y si no estás convencida te llevaré a la tierra, cumpliré mi palabra.

Esa promesa hecha, no era un compromiso vacío y en un futuro más cercano de lo que creía, tendría que cumplirla...

El príncipe saiyajin estaba desesperado, por primera vez estaba a merced de sus emociones, y no quería dejarla ir, ella notó la fragilidad de ese fiero guerrero, y su corazón latió dolorosamente.

¡Lo amaba! Lo seguía amando a pesar de todo y ese sentimiento no se iría. Cerró los ojos...

¿Que debía hacer?

Le sonrió y asintió lentamente con la cabeza, Vegeta sintió que el corazón le explotaría de felicidad, ¡Ella se quedaría! Le daría una nueva oportunidad y él no pensaba desaprovecharla.

De inmediato atrapó sus dulces y seductores labios, ella gimió, — Espera Vegeta...— Aún no se recuperaba del explosivo encuentro, pero él era un famélico ser que había estado muriendo todo ese tiempo por tener un poco de su cariño y ahora que tenía la puerta abierta pensaba adorarla de todas la formas posibles para que ella no dudara de su decisión.

Sintió esos besos nuevamente bajar por su cuello, no supo en qué momento logró prender de esa manera su cuerpo, cuando de pronto lo sintió invadirla de nueva cuenta.

«Ahhh Kami es demasiado grande... Había olvidado eso...»

Su mente comenzó a ser inconexa, las sensaciones que él siempre despertaba emergían de nueva cuenta, su corazón bombeaba rápidamente, mientras lo sentían embestirla fuertemente.

Quiso cerrar los ojos y abandonarse a las sensaciones pero él no se lo permitió.

— Abre los ojos Bulma— En tono ronco la amonestó, pero las sensaciones eran tan intensas que ella no podía obedecer o correría el riesgo de que él leyera hasta lo más profundo de su alma.

—¡Mírame!— Exigió demandante, obligándola a verlo, mientras la cargaba y la sentaba sobre él, ingresando de esa manera más profundamente en ella, quién sintió el suave vaivén de las caderas del saiyan que hacían que su masculinidad se clavara más y más adentro de sus sensible centro.

Quiso negarse a la orden, no quería que él leyera su alma, pero no pudo, los hipnóticos ojos color del abismo la miraron, no pudo negarse porque lo que vio ahí fue el alma desnuda del saiyan, quién quería ofrecerle todo absolutamente todo.

Bulma sintió la fricción de ese vaivén y como sus músculos internos se estiraban conforme él llenaba plenamente su interior, lo escuchó gruñir, sintió la peluda cola de el este pasearse desesperada en sus piernas, mientras las manos del varón las subían y bajaban sosteniéndola de sus suaves y bien formados glúteos.

El placer la desbordó, sentir aquel miembro hinchado, caliente y palpitante entrar en ella, sentirlo expandirla e invadir todo los resquicios de su cuerpo, sintió el calor invadirla más y el deseo extraviar su cordura, al escuchar el dulce y suave chapoteo producto de sus fluidos que delataban lo demasiado excitada que se encontraba.

Mientras como si el amara el sonido de chocar de sus cuerpos aumentaba la velocidad, enterrándose cada vez más y más fuerte dentro de ella.

Pero en todo momento Vegeta no dejó de verla, no le permitió separar su azul mirada, fue un contacto tan íntimo, tan puro, pues mientras el saiyan le estaba haciendo no solo el amor en forma física, estaba entrelazando su alma a la de ella.

Para el príncipe todo fue más que sublime, ella era un precioso ángel, al que estaba conquistando y atrapando entre sus brazos nuevamente, al que estaba haciéndole una promesa infinita e inquebrantable.

Se veía tan preciosa mientras en un lento pero profundo vaivén volvía a penetrarla, el sudor solo recorría a ambos mientras los voluptuosos senos se bamboleaban y él se bebía todos los gemidos entre beso y beso y no despegaba su vista de los ojos turquesa de la fémina terrestre.

Ella encajó sus uñas en su espalda mientras un gemido prolongado y escandaloso se le escapaba, producto de un nuevo orgasmo que la golpeaba, pero él fue implacable siguió penetrándola, sin darle tregua, sin embargo los espasmos en el cuerpo femenino lo obligaron por fin a entregar toda su semilla a su musa, a su diosa azul.

Con dulzura la abrazó y mientras se recostaba de nuevo cargándola, acercándola a su pecho, no supieron en que momento ambos se quedaron profundamente dormidos...

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Planeta Tierra

El día estaba siendo bastante caluroso, en general sus días se habían vuelto agotadores, entre cumplir las tareas en la escuela y ayudar a su madre con su travieso hermanito y entrenar sin descanso con el señor Piccoro, apenas le había quedado algo de tiempo solo para dormir.

No había tenido oportunidad de pensar realmente en todo lo que había pasado, tenía la cabeza hecha un lío.

Un puñetazo le dio de lleno en la mejilla y casi fue alcanzado por una patada de su maestro.

— ¡No te desconcentres Gohan, esto no es un juego!— Lo amonestó duramente el Namek.

— Lo siento señor Piccoro— Afligido y culpable se disculpó.

Sacó todas las preocupaciones de su mente y siguió entrenando al ritmo que el namek le marcaba.

Las horas pasaron volando, ni se percataron que ya había comenzado a caer la noche.

— ¡Gohan a comer! — Gritó a lo lejos con un alta voz su madre.

Usualmente Milk se hubiera negado enérgicamente a que su primogénito entrenara con ese rebelde de Piccoro, pero sabía cuánto le ilusionaba que su padre viera lo fuerte que se había convertido.

Nadie tuvo el valor de decirle la verdad a la pelinegra, todos dijeron que querían demostrarle a Gokú lo poderosos que se habían vuelto y era por eso que Gohan había comenzado a entrenar con mayor ahínco.

El namek y el joven semisaiyan bajaron a la tierra,

— ¿Que tal estuvo el entrenamiento? —Cuestionó la pelinegra mientras les pasaba ánforas con agua.

— Bastante agotador mamá, ¿Goten se portó bien?— Amable preguntó su hijo.

—Sí, haberlo comenzado a entrenar fue la mejor decisión, al menos así agota todas sus energías. — Volteó a ver al namek.

— ¿Has sabido algo de Dendé? — Esperanzada preguntó, Piccoro asintió.

— Mr Poppo me ha dicho que ha estado jornadas intensivas transmitiendo energía a Gokú, esperan que en los próximos días tal vez ya comience a recuperar la

consciencia, serán los primeros en saberlo. —Comentó serio el Namek.

Los ojos de Milk y de Gohan refulgieron esperanzados, había sido una larga espera y ya no podían aguantar más tiempo para volver a verlo.

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— ¡Vamos! ¿eso es todo lo que puedes dar?— desdeñosa molestaba dieciocho a su pareja mientras los sorprendía con una ráfaga de golpes que apenas si pudo esquivar.

Krillin había visto en los días anteriores similares ataques que ella le lanzaba. Creyendo que por fin había aprendido a esquivarlos, trató de adelantarse a la siguiente maniobra pero erró en el cálculo y un fuerte rodillazo se estrelló contra su estómago, sacando todo el aire de sus pulmones del impacto.

Para después con un codazo a su espalda enviarlo de lleno a la tierra, cayó de golpe sin poder meter ni las manos.

La rubia bajó ágil y grácil a la tierra, — Aún te falta demasiado, ¡Levántate! — ordenó molesta.

El ex monje comenzó a pararse tambaleante, se limpió la sangre de la boca, respiró profundamente y se puso en pose de pelea.

Ella lo miró altiva — ¿Apenas si puedes mantenerte en pie y quieres seguir entrenado? ¡Por favor! ¡No me hagas perder mi tiempo! — Desdeñosa le dijo, para después darse la vuelta, y avanzar rumbo a su casa.

—¡No hemos terminado de entrenar dieciocho!— La voz de Krillin era seria. — ¡Regresa! — Su voz era una clara orden.

Ella medio volteó y le dio una sonrisa de medio lado — Es lamentable el estado en el que te encuentras, no pienso perder mi tiempo contigo— molesta comentó.

— Y no lo perderás — él se colocó en una pose de pelea y con los dedos de su mano derecha extendía la llamó, flexionándolos.

— Venga peleemos una vez más, o acaso estás buscando una excusa para retirarte, ¿No será que eres tú la que ya se cansó dieciocho?

Ella se sonrió — Si eso es lo que quieres...—Desvaneció su sonrisa y lo miró serio, — Entonces te haré comer el polvo.— Fue todo lo que dijo para lanzarse sin piedad sobre el guerrero Z.

Krillin había usado toda su energía anterior en aprender las estrategias de dieciocho. Sí, ella era infinitamente más poderosa que él y contaba con energía inagotable, pero como muchas veces le había señalado el maestro Roshi, no todo se trataba de fuerza, la estrategia era necesaria, misma filosofía que sabía el príncipe saiyajin usaba.

Ella se lanzó con todo a atacarlo, él comenzó a evadirla. Sonrió presuntuosa, — ¿Eso es todo lo que tienes? — Decía mientras le propinaba un puñetazo, conectándolo en su mandíbula.

— Que desperdicio de tiempo— dijo aburrida para lanzarlo de una patada al aire, y alcanzarlo en la altura máxima a la que lo había lanzado, le propinó varios puñetazos más.

— Esto es aburrido — Dijo para darse la vuelta, estaba por volar de regreso a casa, Krillin aprovechó ese descuido para tomarla en el aire del pie.

— ¡No hemos acabado!— gritó el ex monje mientras se iba con todo contra la rubia androide.

En un principio ella lo tomó a juego, pero pronto vio que él incrementó la velocidad de los golpes, llevaban unos pocos días entrenando, desde que todos se enteraron de la verdad, y en cada ocasión ella terminaba barriendo el piso con el ex monje.

Esta era la primera vez que él pasaba de la defensiva a la ofensiva, tomando el control. — le costó evitar que el conectara algún golpe sobre ella. De pronto, en un aparente descuido ella encontró la oportunidad perfecta para golpearlo de nueva cuenta con un rodillazo al estómago, pero falló.

En un instante él ya no está ataba allí sorprendiéndola, la hizo creer que cometería el mismo error que las veces anteriores y cuando ella se lanzó a atacarlo el saltó detrás de ella golpeándola en la espalda, lanzándola de lleno al suelo.

Logró detener su caída con piernas y brazos, si bien dejó un cráter en el suelo ella no sufrió rasguño alguno.

Aún así era impactante que él hubiera podido ponerla en jaque en ese último enfrentamiento, el ex monje bajo cuál bólido, iba directo a propinarle otro golpe a la cara, ella saltó y se libró del ataque apenas por milímetros.

¿En que momento él se había vuelto tan rápido? No lo sabía, pero había una diferencia entre ellos, ella no se agotaba nunca, y él solo era un humano, así que por más que quiso mantener el ritmo constante, sus fuerzas comenzaban a mermar.

Dieciocho le lanzó una serie de golpes que lo aventaron al piso de nueva cuenta. Esta vez Krillin no se levantó, sabía que había sido vencido en este entrenamiento.

Ella caminó lentamente moviendo sus caderas, el ex monje solo atinó a sentarse en el suelo, estaba agitado, cansado, adolorido y con múltiples moretones en el cuerpo.

La rubia llegó a paso insinuante a su lado, se colocó en cuclillas al lado de donde él seguía sentado en el suelo, jadeando; tratando de recomponerse.

— Está vez avanzaste bastante cariño — le dio un beso amoroso en la mejilla, — La cena ya casi está lista. Me adelantaré para sacarla de horno, te veo en casa.

Le acarició la mejilla mientras el ex monje sumamente golpeado le sonreía a la letal mujer.

Sin decir nada más ella se levantó y salió volando rumbo a su casa que estaba muy cerca de ahí.

Krillin se levantó pesadamente del suelo, a pesar de los reproches de los demás, preguntándole cómo es que seguía al lado de un ser sin corazón como era ella, la realidad era completamente distinta.

— Eres el ser más hermoso y bueno que existe dieciocho...— Susurró enamorado el ex monje.

A su forma ella estaba ayudándolos, si bien frente a los demás parecía un ser frío e insensible, entendía la lógica y los motivos que la habían llevado a actuar así, y a pesar de lo que el resto dijera, era la primera que lo apoyaba para volverse más fuerte, para que pudiera ayudar a su amiga. A su forma ella siempre lo apoyaba.

Voló a velocidad moderada siguiendo el rastro del camino de regreso a casa que su rubia y hermosa mujer había hecho...

Planeta Vegita

Despertó desorientada, se había acostumbrado a despertar sola en la cama, a tener que taparse para obtener calor; y de pronto, se sentía cálida, se percató que una fuente de calor estaba acostada a su lado, se sentía protegida.

No sabía a ciencia cierta qué la había despertado hasta que lo sintió, la suave y peluda extremidad de Vegeta que parecía vagar con vida propia, tocando, acariciando impunemente su cuerpo, mientras el saiyan seguía completamente dormido.

Acarició la errante extremidad, era peluda, y sedosa, le encantaba. Comenzó a darle mimos con sus manos, tan pronto lo hizo escuchó casi ronronear de placer al saiyan y sintió cómo el fuerte brazo del guerrero la apretaba y acercaba más a él.

Lo sintió inconsciente moverse, y acurrucarse, quedando la cara de él enterrada en el cuello femenino, abrazándola.

Sintió cómo una de las piernas del saiyan invadía su entrepierna. Aún dormido se acurrucaba feliz a su lado. Sin decir nada comenzó a acariciar con la mano que tenía libre el cabello del saiyan, mientras escuchaba suaves ronroneos guturales salir de él.

«¡Oh Kami! ¿Qué fue lo que hice?»

Culpable se cuestionaba, sabía que debería arrepentirse de lo que había hecho, pero al ver a tan fiero guerrero dormir vulnerable a su lado, su corazón latía desbocado y no podía más que amarlo.

«Ahhh Bulma ¿Qué estás haciendo? Solo tenías que ganar más tiempo, no meterme en la cama con él»

La peliazul quería no sentir nada, pero en el fondo sabía que su corazón estaba más que comprometido.

«Aunque quiera quedarme... Eso solo nos traería miseria... Debo de irme, es lo mejor... ¿Cierto?»

Se quedó dubitativa. ¿Qué hacer? Por un lado quería quedarse y creerle. Lo que ellos habían hecho era una conexión única, se entregaron nuevamente en cuerpo y se fusionaron en almas.

«¿Y si realmente las cosas pueden ser diferentes? Tal vez Trunks y yo podamos quedarnos...»

Sus manos acariciaron la musculosa y firme espalda del guerrero, durante el sueño ella se había bajado del pecho del varón y ahora descansaba de espaldas a la cama, mientras era él quién la abrazaba y descansaba acurrucado, escondiendo su cara en el cuello femenino.

Lo sintió inhalar y abrazarla pegándola más a él.

«Debería mantener esto hasta que pueda irme... ¿En verdad debería irme?»

Bulma estaba realmente confundida, su mente ahora era un caos, intentó salir de la cama, pero fue imposible, para eso debía librarse del abrazo del

saiyan, y él aún dormido no la dejaba alejarse. Se sonrojó al recordar todo lo que hicieron, sentía su entrepierna un poco pegajosa. Sabía que eran los restos de la semilla del guerrero.

Ni siquiera se habían podido limpiar, tan pronto llegaron al orgasmo, la segunda vez que hicieron el amor, ambos cayeron profundamente dormidos.

«¿Qué debo hacer? ¿Debería irme como Sekket me recomienda o me quedo a intentarlo?»

Se mordió el labio mientras sentía la cola del saiyan recorrer sus piernas.

Quería creerle... pero tenía miedo de hacerlo.

«Kamisama si alguna vez escuchas mis oraciones ayúdame a tomar la decisión correcta... ¿Debería quedarme? O ¿Es mejor que me vaya?»

La peliazul, no sabía que escoger. Solo de una cosa estaba segura, se cual fuere la decisión que tomara sería irreversible, sintió la presión en sus hombros.

«Aún tengo tiempo para decidirlo... Sekket necesitaba que extendiera mi estadía lo más posible hasta que pudiera venir por mí... Solo espero poder tomar la decision correcta cuando llegue el momento.»

No era necesario hablar aún con nadie, ni tomar ninguna decisión. Por mientras se entregaría al amor que el saiyan le ofrecía.

Quería creer en él, y en las promesas de felicidad, solo pretendía engañarse al menos por unas semanas... O esa fue la justificación que se dio a sí misma.

Decidió dejar de pensar, se sentía cansada. Se acomodó entre los brazos del guerrero y se permitió irse de nueva cuenta al mundo de los sueños, mientras el aroma del saiyan y su calor la envolvían plácidamente...

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¡Hola a todos !

Seguramente todos me dirán Woooow ¿Qué está pasando aquí? Pensábamos que Bulma lo iba a patear y a hacer puré en esa conversación pero ni conversación hubo... bueno salvo que comerse a besos cuente como una conversación jajajaja

La tensión sexual entre ellos estaba muy alta... pero ahora que las hormonas han sido controladas, ¿Creen que Bulma se retractará? ¿Estará tramando algo?

¿Creen que si decidirá irse?

¿Que piensan ustedes? Déjenme saber sus teorías

Esta vez pude publicar en dos semanas, no se si lo lograre igual la prox publicación, tal vez sea en 3 semanas en lugar de dos ya que estaré de nuevo fuera del país, pero les aviso en caso de que si pueda.

De verdad mil gracias a todos aquellos que siguen votando y comentando, son mi motor para seguir.

No se si haya más comments pero solo me aparece en este cap el de Xxlalalulu, asi que proceso a contestar :D : Mujercita como me haces reír con tus comentarios hajajaja son demasiado divertidos, y si el setso alien es re divertido y mas si esos aliens sin saiyajines, amen my friend jajajaja.