Atención esta historia está clasificada con contenido adulto, éste capítulo contiene escenas eróticas con alto contenido sexual (también conocido como Lemon), que pudieran perturbar la sensibilidad de algunas personas, si no te gusta este tipo de contenido o eres menor de edad, FAVOR de DETENER la lectura ahora. Leer bajo su propia responsabilidad.
Los personajes no me pertenecen son creación del gran Akira Toriyama. La trama e historia si son idea original mía.
"Y me rendiría por siempre para tocarte. Porque sé que me sientes de alguna manera. Eres lo más cercano que estaré del paraíso y no me quiero ir a casa ahora.
Y todo lo que puedo saborear es este momento. Y todo lo que puedo respirar es tu vida. Porque tarde o temprano terminará. Simplemente no quiero extrañarte esta noche y no quiero que el mundo me vea, porque no creo que ellos entiendan. Cuando todo está hecho para romperse, solo quiero que sepas quien soy... — Iris, Go go Dolls"
Planeta Vegita
Por fin la nave que traía de regreso a Paragus y a Basil arribó. Celery estaba muy ansiosa, no quería admitirlo en voz alta pero extrañó demasiado a su pareja.
Ella, Kale, Chard, Nappa y Radditz esperaban a que la nave aterrizara, en la zona destinada a esa función, era una zona descampada y llana, el aire corría fluido y el clima en general era agradable.
Felices veían el tono rojizo de la tierra, y escuchaba el suave ulular del viento, así como veían que las nubes en tono marrón corrían alegres sobre ellos.
Mientras eso sucedía, Nappa alegre jugaba con el crío,
— Vamos Chard, intenta golpearme.— Alegre alentaba el saiyan.
El pequeño crío estaba feliz, casi nunca podía entrenar en forma de juego casi siempre que acaban su estricto entrenamiento era confinado en su cuarto y casi nadie jugaba con él. No porque no quisieran hacerlo, casi todos los saiyans lo adoraban a él y a Trunks, ambos eran sus pequeños príncipes.
Pero Kale no permitía que el pequeño tuviera demasiado acercamiento con los saiyans, lo que complicaba que el niño tuviera mayor interacción con los demás.
Feliz el crío corría y saltaba, logrando de pronto arrebatarle el pedazo de tela que Nappa ondeaba, con alegres gritos de júbilo al hacerlo. — ¡Gané yo gané! — emocionado decía mientras su cola se movía alegre a los lados.
A pesar del ambiente relajado de los guerreros que veían con cariño al crío, su madre molesta lo reprendió — Chard compórtate esa no es la actitud que un príncipe debe tener, y deja de mover tan vulgar tu cola, eres un saiyan de clase alta.
El pequeño de inmediato se cuadró y recogió su cola alrededor de su cintura — Si mamá— Con gesto adusto y serio comentó.
— Vamos Kale, Chard ha tenido un buen rendimiento últimamente, deja que juegue como cualquier crío de su edad...— intentó Razonar Radditz, pues en ausencia de Paragus, Nappa había estado entrenándolo y según le había comentado éste estaba teniendo un mejor desempeño que antes, aunque aun así seguía por debajo del nivel de Trunks.
Kale miró a Nappa, quería responderle de mala manera, pero tenía como misión ganarse la simpatía del resto de los saiyans así que pese a sus ganas de gritarle solo sonrió, sabía que la nave estaba próxima a arribar así que no sería demasiado tiempo el que tendría que soportar a ese insolente saiyajin.
Suspiró — Está bien, pueden seguir jugando. — Chard emocionado miró al calvo saiyan quien ya sonreía, mostrándole de nueva cuenta el pedazo de tela ahora más alto para que el crío intentara ganarlo de nueva cuenta.
Celery feliz reía mientras alentaba a Chard, lo mismo que Radditz.
— ¡Tu puedes Chard! — emocionada gritaba.
El pelinegro también reía — No te desesperes, con calma piensa bien tu estrategia, ¡Puedes ganarle a ese tonto!— lo alentaba mientras molestaba a su compañero.
Por primera vez Radditz al igual que Nappa, tenían una mejor impresión de la saiyan, veían que a pesar de que no era fácil para ella lo estaba intentando lo cual a los ojos de los demás saiyajines era algo que respetaban y aplaudían.
Cuando por fin la nave aterrizó, el juego había terminado y el pequeño crío estaba radiante. La nave se abrió y bajaron Paragus y Basil.
Ambos traían una mirada seria, habían escuchado la alerta enviada tanto por Kale como por Celery y Nappa
acerca de la invasión.
— Ya veníamos entrando al sistema planetario y despertando de la hibernación cuando su alerta nos llegó. — Serio y preocupado comentó Basil.
Celery se adelanto a contestar — Estamos bien, sin embargo el intento de esos mercenarios o fue muy estúpido o muy temerario. No es normal que hallan intentado atacar nuestro planeta.
Paragus la interrumpió, — ¿Cómo está Vegeta? Cuando estábamos en el planeta Volk, recibimos tu notificación Kale, de que había sufrido un accidente.
Fue Nappa quien contestó — El príncipe Vegeta está bien, había estado inconsciente debido a una explosión en la cámara de gravedad como ya debes saber y como la cámara de recuperación estaba en mantenimiento estuvo inconsciente, pero despertó justo cuando la invasión se dio.
La cara de Paragus era seria, —me gustaría verlo, y saber más del ataque. ¿Hubo heridos por nuestra parte?— Su voz reflejaba desconcierto y preocupación.
Fue Celery quien tomó la palabra — Ningún herido de nuestra parte, todas las bajas fueron de los mercenarios.— Se volteó a ver a su pareja y en tono juguetón le dijo — Te perdiste toda la diversión Basil — Mientras coqueta se acercaba insinuante a él.
La cola del saiyan simplemente se enrolló en la cintura estrecha de su compañera, mientras la de ella se amarraba a uno de los musculosos brazos del varón.
— También tuve diversión en Volk, los mercenarios estuvieron haciendo disturbios por allá, aunque creo el festín aquí fue mayor.— Comentó Basil en forma relajada.
En eso todos fueron interrumpidos por la vocecilla del pequeño infante quien por más que lo intentó no pudo contener más su preocupación con lo escuchado.
Su papá había estado herido, y había luchado en esas condiciones. — Maestro Paragus, ¿Puedo ir también a ver a mi padre con usted? — Respetuoso preguntó el pequeño niño.
La mirada de Paragus se nublo por un instante, sintió que las entrañas le hirvieron de coraje al escuchar a su hijo preguntar por el mal nacido de Vegeta.
Pero el pequeño no sabía la verdad y él debía mantener la farsa por un tiempo más.
— Si eso es lo que deseas Chard, puedes acompañarme a ver al príncipe.— Comentó el saiyan, evitando de esta forma de relacionar la paternidad de Chard con el peliflama.
El disgusto mal disfrazado de Paragus fue evidente sobre todo para Basil y Celery, quienes no se perdieron de este, se miraron entre sí confusos por la reacción de Paragus, sin embargo decidieron no hacer por el momento más cuestionamientos.
Kale quien sabía que era peligroso que Paragus llevara a Chard con Vegeta, pues últimamente el saiyan se estaba volviendo bastante territorial y definitivamente intuía que no le había gustado para nada escuchar a su descendiente llamar padre a otro, intentó sacarlo del paso de otra forma.
— No creo que sea buena idea que Chard vaya ahora a ver a Vegeta, desde que él despertó no ha hecho más que mantenerse ocupado y entretenido con sus "otros asuntos" —La voz se le quebró mientras se movía incómoda y les daba al resto de los guerreros una significativa mirada.
— ¿A que te refieres con eso?— Molesto cuestionó Paragus. — Si ya despertó quiere decir que ya ha estado al mando de todo, ¿Cierto?— preguntó en tono de censura el saiyan, mientras una de sus cejas se levantaba mostrándo su descontento de pensar que las cosas no fueran así.
— Vegeta ha estado ocupado Paragus— Comentó insistente Kale.
— Kale...— Cuestionó más irritado el padre de Broly.— ¿Has hablado con Vegeta? Tú y Chard son su prioridad, sobre todo si el planeta fue atacado, lo primordial es cuidar de su descendencia — Los ojos chocolate de Paragus mostraban la gran censura que hacía al comportamiento del príncipe saiyajin.
La saiyan aprovechó para hacer su magistral actuación, movió imperceptiblemente la cabeza, con pesar. — No ha puesto un pie fuera de esa nave espacial... — cerró los puños y miró a otro lado evadiendo la vista de todos, intentando mantener el orgullo firme.
El pequeño no entendía nada de lo que su madre decía, él solo quería ver a su progenitor.
— ¿Pero mi papá está bien? Solo lo visitaré un momento... — Insistió preocupado Chard. El
haberse enterado que su papá había sufrido un accidente lo tenía bastante angustiado.
Todos entendieron el motivo real por lo cual Kale se rehusaba a que su hijo fuera, Vegeta debía seguir en la nave con Bulma y definitivamente Kale no expondría al pequeño crío a esa situación.
La vieron ponerse en cuclillas para quedar al nivel del crío. — Chard ahora tu padre está ocupado, en cuanto se desocupe le diré a Nappa que nos lleve a verlo , ¿De acuerdo?
Todos miraron con pesar a la saiyan, la mirada de dolor y tristeza reflejada en ella, los hizo sentir mal. Después de todo Kale era la compañera de Vegeta ante las leyes saiyajin, la futura reina y aún así había sido apartada de su lado.
Nappa intentó romper la tensión del momento y darle más seguridad al pequeño niño.
— Pequeño príncipe, tu padre ahora está ocupado, además Paragus y yo iremos a discutir temas que son aburridos para ti, con él. En cuanto acabemos, iré por ustedes y los llevaré a ver tu padre. ¿Está bien?
El infante miró con formalidad a Nappa y firme contestó con su aguda e infantil voz — ¡Sí señor!
.
.
.
Habían pasado muchas horas desde que el alba había despuntado, Bulma se hallaba despierta desde hacía rato, sin embargo se hallaba tan cómoda en lo brazos del príncipe saiyajin que ni había querido abrir los ojos.
La traviesa cola comenzó a darle nuevamente suaves caricias, por un momento creyó que Vegeta ya había despertado, sin embargo recordó que esa extremidad parecía tener su propia consciencia y vagaba por su cuerpo aún cuando el saiyajin seguía profundamente dormido.
«No seas cobarde, abre ya los ojos»
Se amonestó a sí misma.
La realidad es que estaba avergonzada, aterrada de abrir los ojos y tener que enfrentar la mirada del saiyan. Seguía sin decidirse si lo que había hecho había sido algo sumamente estúpido o no.
«Solo tenía que retrasar el viaje... ¡Ahhhhhhh! Ahora como salgo de este enredo...»
Se obligó a abrir los ojos.
Tan pronto lo hizo se encontró envuelta entre suaves cobijas blancas y abundantes plumas esparcidas por doquier. Se percató sorprendida que algunas de las almohadas habían perecido, no habían logrado resistir los embistes y tratos rudos del príncipe saiyajin.
«Mejor la almohada que yo... ¿En qué momento las rompió?»
Sus ojos vagaron por aquella morena piel, perfectamente esculpida. Podía detallar cada centímetro de la anatomía masculina.
Su mirada vagaba ociosa, admirando cada centímetro de aquellos fornidos brazos que la atrapaban, bajó sus inquietas pupilas admirando el bien marcado pectoral.
«¿Por qué demonios tiene que verse tan malditamente bien?»
Se mordió el labio para no emitir sonido alguno, mientras fruncía el ceño. Intento de nueva cuenta separarse en forma sigilosa y levantarse, pero
fue imposible.
Tan pronto lo intentó la inquieta cola del saiyan se instaló a gran velocidad alrededor de su cintura, anclándola fuertemente al lado del varón.
«Estúpida cola de Vegeta... Ash»
Intentó sin éxito desenroscarla pero simplemente esta no cedió, así que ideó otro plan distinto; comenzó a darle delicadas caricias, la ojiazul siempre se sorprendía al tocar esa parte de la anatomía del saiyan.
A simple vista parecería que el pelaje lucia algo áspero, hirsuto. Sin embargo al tacto, el pelaje era suave, delicado.
Comenzó tiernamente a darle amorosas caricias.
«No podrá resistir mis atenciones y se desenroscará...»
Maliciosa sonreía. De pronto, ante tan delicado y fino tacto el saiyan comenzó casi a ronronear, y aún sin despertarse se acomodó más, hundiendo su nariz en el cuello femenino.
Bulma se sonrojó. A su olfato llegó el aroma del saiyan, una mezcla amaderada, a bosque, a almizcle.
Y al final un rastro, un toque más salvaje e insondable, varonil.
Lo escuchó gruñir aún dormido, sintió el consquilleo que su nariz le generaba cuando inconscientemente él inhalaba profundamente sobre su piel, mientras sus manos comenzaban a darle suaves caricias por su espalda que poco a poco comenzaban a abarcar más y más de su pálida piel.
Él la seguía teniendo abrazada, y una de sus piernas se hallaba entre las de ellas.
El saiyan poco a poco comenzó a salir de la neblina del sueño, tenía tanto tiempo que no había tenido un descanso así, pues su cuerpo solo se relajaba al tenerla a su lado. Dormir piel con piel con ella, le había dado sentido a su vida de nueva cuenta, todo su cuerpo la necesitaba, como si fuera su centro de gravedad.
El saiyan abrió sus ojos, y lo que vio le arrebató el aliento. Bulma se veía exquisita, seguía atrapada entre sus brazos, con la cara ruborizada y la melena un poco desordenada. Se veía preciosa.
En el delicado cuerpo femenino podía oler claramente su esencia, lo que de inmediato lo excitó más
«Mi mujer...»
Un deseo salvaje y posesivo se instaló en él, que hizo que la sangre de su cuerpo reaccionase. Vio a la peliazul abrir grande los ojos al sentir su masculinidad endurecerse y acariciar con esta la piel de sus muslos.
— V-Veg-eta... ¿Q-qué haces?
Pero fue todo lo que pudo decir cuando él sin darle tiempo a pensar la tomó delicadamente, acariciando su mejilla — Solo voy a darte los buenos días — Gruñó emocionado, acercando su boca a esos exquisitos labios carmesí que lo estaban volviendo loco.
Comenzó a besarla delicadamente, haciéndola perder la cordura, mientras la abrazaba y pegaba más a su pecho, sus manos comenzaron a acariciar esa estrecha cintura, era la criatura más exquisita y hermosa que a sus ojos existía y por fin lo había perdonado. O eso es lo que él deseaba suponer.
Siguió besándola acomodándose entre sus piernas y sin que ella pudiera evitarlo, su virilidad cual confiado conquistador, comenzó a invadir el delicioso santuario privado entre sus piernas.
Los ojos de la ojiazul se abrieron como platos al sentir la invasión del príncipe en su cuerpo, suaves gemidos salía de su garganta a pesar de que su boca seguía siendo ocupada por el saiyan, al sentir cómo las tiernas carnes de su interior se iban abriendo para darle paso a esa fuerte virilidad .
El sabor de la hembra era sumamente adictivo, había estado tan sediento de ella, que ahora que por fin la tenía entre sus brazos, difícilmente lo harían alejarse de ella.
Con suavidad lamió la piel del cuello femenino, el saiyan se sentía ronronear ese sabor era tan adictivo.
— Vegeta... qué haces... Ahh-ahhh... necesitamos bañarnos...
Lo sentía moverse entre sus piernas, el saiyan no ponía nada de su peso real sobre ella mientras entregado a sus instintos la embestía.
— A-Ay-yer no... Ahhh-Ahhh-Ahhh nos bañam...Ahhh...
En un ágil movimiento la cargo sobre sus piernas mientras, se sentó en la cama con la mujer abrazada a él, comenzó dar estocadas cada vez más profundas, Bulma lo sentía entrar y salir de su cuerpo.
No era capaz de articular palabra, ni de moverse por si misma. Ella tenía la firme impresión de que si él no la estuviera sosteniendo de su cintura, se habría caído sin remedio.
Tan poca fuerza le quedaba al sentir la forma en que el
saiyan la tomaba, que simplemente se sentía como una muñeca desvalida a la cual él podía mover a su antojo. Solo escuchaba los gemidos que salían de su boca, y el dulce golpeteo de las tiernas carnes de sus glúteos al chocar contra la pelvis del varón con cada nueva embestida que le daba, haciéndola saltar sobre él.
El príncipe saiyajin estaba sumamente excitado al seguir bebiendo los gemidos de su boca, ver la mirada perdida de la ojiazul, mientras los suyos iban de esos azules ojos obnubilados de placer a la forma en que sus abundantes senos se movía al compás de sus firmes y muy profundas estocadas.
Embelesado por esos pícaros y sugerentes senos, se amamantó de uno, saboreando la suave y tierna carne del pezon femenino... Esa dulce esencia lo volvía loco; mientras una de sus manos apretaba su cintura y la otra paseaba por su vuluptuoso trasero.
— ¡Eres M-mía!
Bulma hacía rato que había dejado de razonar, su cuerpo estaba en llamas, incendiado.
— Dímelo... dí que me perteneces ...
Agitado entre gruñidos exigía demandante y posesivo.
Comenzó a succionar con más fuerza la suave y tierna carne de la ojiazul, mientras gruñía ante la falta de respuesta, comenzó a moverse con más fuerza sintiendo como su miembro se enterraba cada vez mas en la profundidades de esa diosa azul.
Bulma gritó envuelta en extremo placer, y por fin rendida a todas las sensaciones de su cuerpo y de su alma claudicó — S-soy tuya... Ahhhh
La respiración acelerada de la peliazul no la dejaba aclarar su mente — So-l-lo tuya p-príncipe...
Fue todo lo que alcanzó a decir antes de explotar en otro devastador orgasmo, que la dejó casi en la inconsciencia, y que ocasionó que él entregara violentamente su semilla en ella.
Hacía tanto en verdad que no habían hecho el amor, que sus almas al unirse simplemente ya no querían separase.
Minutos de silencio vinieron detrás del ruidoso y explosivo encuentro. Ambos abrazados y con los ojos cerrados descansaban.
Bulma estaba mortificada, a cada minuto que pasaba se iba hundiendo más y más en su vergüenza.
« Genial Bulma »
Sarcásticamente se recriminó.
«¡Simplemente magnífico! No bastó con acostarte una vez ahora lo hiciste por segunda vez... Tonta, tonta y mil veces tonta »
Furiosa consigo misma por ser tan débil, se reprochaba.
«¡Venga no seas cobarde y abre los ojos!»
Se alentó a sí misma.
«No puede ser tan malo... al menos mi debilidad me comprará algo de tiempo... Creo»
Por fin armándose de valor volvió abrir los ojos encontrándose de lleno con aquella la profunda mirada color del cielo nocturno.
— Hola...— Sonrojada saludó. Mientras sentía una suave caricia en su mejilla.
— Hola...— Contestó él... no dijeron nada más por uno momento quedándose ambos viendo, admirando las facciones del otro.
— Pretendo mantenerte en esta cama sin salir de ella los próximos días— Con voz grave comentó el saiyan mientras colocaba un beso en la clavícula femenina.
La ojiazul al percatarse del hambre en la mirada del saiyan se puso nerviosa.
— Te-n-nemos que bañarnos V-Vege-ta.
Desesperada comentaba.
El saiyan sonrió malévolamente — No pienso dejar que hagas eso...
Vegeta estaba por comenzar a seducirla de nueva cuenta cuando de pronto el escandaloso sonido del estómago de la ojiazul detuvo todo movimiento.
Bulma estaba sonrojada, por una parte aliviada pero por otra muy avergonzada, que su estómago se haya decidido revelar en ese momento haciéndole saber al saiyan que moría de hambre.
Él solo sonrió malévolo — ¿Tanto ejercicio te dio hambre pequeña?
Antes de que ella pudiera contestar, se levantó sin ningún pudor, revelando su magnífica desnudez, pues las cobijas cayeron al piso.
No importa cuantas veces lo hubiera visto antes, ver al
saiyan en su esplendorosa desnudez siempre la agitaba.
— Ten la decencia de vestirte Vegeta — Sonrojada le decía intentando apartar su vista de tan magnífico cuerpo, pero fallando en su intento.
Bastante aturdida por la sensualidad el saiyan, sentía su respiración acelerarse de nuevo, mientras salía de la cama cubriendo tímidamente su desnudez con los restos de las sábanas.
Intentó hacer su camino hacia el baño, pero tan pronto como comenzó a dirigirse hacia ahí, sintió la presencia del varón tras de ella y una firme mano rodear su cintura deteniendo su avance.
— ¿A donde crees que vas?— la pregunta salió como un susurro muy seductor, ella se contuvo para lograr así reprimir el gemido que quedó atrapado en su garganta.
— Iré a bañarme Vegeta...— So voz sonó insegura y antes de decir cualquier otra cosa, en un rápido movimiento él la volteó quedando de frente y luego la cargó, posando sus manos sobre los suaves y muy bien formado glúteos.
En forma inconsciente ella rodeó con sus piernas las caderas del varón, mientras sorprendida sentía como él la cargaba.
Vegeta sentía sus venas vibrar, hacía tanto que no se sentía tan vivo...— Vas a vestirte ahora, desayunaremos y después regresaremos aquí, tomaremos ese baño juntos y luego te seguiré haciendo mía hasta que pierdas la cordura...
Bulma se sintió excitada de solo escucharlo...— ¿Es una promesa o una amenaza Vegeta?— decía con voz temblorosa por la anticipación de lo que su mente le mostró al escucharlo, comenzó a morderse el labio inferior en forma sensual sin darse cuenta.
— Ambas...— con voz grave y baja prometió.
El saiyan hubiera empezado de nueva cuenta a hacerle el amor de no ser porque el estómago de la peliazul volvió a quejarse ruidosamente ante la falta de comida.
Haciéndola sentir muy mortificada.
— Bañémonos ahora Vegeta...— La peliazul comentó, el saiyan le dió una malévola sonrisa.
— Vístete ahora...— al escucharlo alterada lo interrumpió.
— No pienso salir de esta nave sin bañarme, ¡Olemos a sexo!— ahora fue él quien la interrumpió mientras su cola comenzaba a acariciar de nueva cuenta las cremosas y suaves piernas de la terrícola.
— Vístete ahora...— Mientras le pasaba la ropa. La peliazul sabía que no había caso... Y que todos los que estuvieran cerca se enterarían... la nariz de los saiyans era más fina y de inmediato sabrían.
Con la angustia de traer tatuado en la cara que se acostó con Vegeta, se comenzó a vestir.
Lo vio ponerse solo la parte de abajo de su traje de entrenamiento. — ¿No piensas terminar de vestirte?
Alterada le decía, la espalda del saiyan estaba llena de arañazos que ella no recordaba haberle hecho pero que ahí estaban, muestra de las intensas sesiones de pasión que habían tenido, incluso pequeños chupetones surcaban la piel color canela del varón.
Él alzó una ceja divertido, ella intentó hacerlo entrar en razón, — Vegeta no puedes salir así, ponte una playera encima...
Pero el saiyan ya había abierto la puerta, — No saldremos de la nave mujer, deja de quejarte y vamos por los alimentos, necesitarás energía para las próximas horas.
Al ver que definitivamente no se vestiría más decidió avanzar resignada. Se sobaba el puente de la nariz tratando de quitarse el pequeño dolor de cabeza que empezó a aquejarla, y decidió no sobre pensar más las cosas.
Avanzaron en el pasillo y al llegar a la cocina y al comedor de la nave, vieron a su pequeño hijo sentadito en la barra de de la cocina esperando paciente su desayuno.
Gure estaba sonriente haciendo el desayuno y Tarble la estaba ayudando. Trunks al ver a sus padres alegre los saludó.
— ¡Mami!Papá! — Se bajó de la silla alta en un ágil salto y comenzó a caminar en su dirección. Al llegar a su lado, Trunks contento saltó al regazo de su padre, quien alegre lo atrapó.
—¿Has estado custodiando la nave, mocoso?— Sonriente preguntó.
— ¡Si papá! — Feliz confirmaba.
Bulma alegre lo interrumpía. — Anda ven a darle un beso a tu madre! — se acercó para recibirlo, y el pequeño al acercarse, hizo cara de circunstancia.
Se notaba un poco confundido. Tarble hecho a reír.
— ¿Que sucede Trunks?— Bulma preocupada preguntaba.
El pequeño olfateaba a su padre y a su madre, la esencia del saiyan estaba en ella, y el olía fuertemente a su mamá también, no que le molestara pero era algo extraño para el pequeño crío.
Tarble resopló — Se hubiera bañando al menos, se nota que no durmieron demasiado.
La cara de Bulma era un poema, se puso de mil colores. — Yo... ehh.. n-no es-s lo q-que p-pi-piensas Tarble...
Gure se soltó a reír. — Bulma hasta yo que no tengo el olfato tan desarrollado me dí cuenta.
Tarble se rió más fuerte.
Trunks que estaba en el regazo de su padre de pronto se quedó viendo el torso desnudo del mismo, el pequeño se notaba perturbado.
— ¿Papá estás lastimado? — preocupado comentó, en la prisa Bulma no notó que parte de sus rasguños no solo habían sido hecho en la espalda, sino que el torso del saiyan estaba lleno de pequeños rasguños y bastante chupetones.
Ella no recordaba en que momento se los hizo. Vegeta al percatarse de lo que el crío veía solo se rió.
— Tu mamá los hizo Trunks— Malévolo comentó mientras una chispa de maldad se veía en su mirada al ver a la ojiazul.
Trunks de inmediato volteó a ver a su mamá bastante confundido — Mamá, papá está herido no lo lastimes más — su infantil vocecita tenía un dejo de reproche en la misma. Los colores se le subieron a Bulma en la cabeza, no sabía ni que decir, al ver a su pequeño mirarla serio, censurándola.
— Tu mamá estaba enojada Trunks, hice cosas muy malas, yo me lo merecía— Decía tranquilo el saiyan, mientras Bulma no sabía ni en donde meterse.
— Pero ahora estamos bien, ella me ha perdonado, y no está enojada ya, así que no te enojes con ella, yo me lo merecía niño, además no me dolieron.
El pequeño aún sin creer bien a su papá, miraba a detalle las heridas en su torso frunciendo su ceño.
Aún decidiendo si creía o no volteó a ver a su papá que miraba feliz a su madre, y luego volteaba a ver a su mamá quien se veía muy roja de la cara y parecía angustiada.
Así que decidió después de unos minutos de pensarlo que si su papá decía que todo estaba ahora bien lo creería.
— ¿Ya no peleen si?— Inocente preguntó.
Bulma se acercó nuevamente a él para abrazarlo — No mi amor, tu papá y yo ahora estamos bien — tan pronto lo dijo se sintió fatal... A cada momento estaba hundiéndose más y más en las acciones tomadas. La culpabilidad comenzó a golpearla.
Gure había estado nerviosa tan pronto los sintió llegar, en un principio cuando en la mañana había ido a la habitación de Trunks por el pequeño, a pesar de que había convencido a Tarble después de mucho que no solo se bañaran sino de usar la fragancia que creó para ocultar su aroma, a pesar de eso estaba bastante segura que al menos sobre ella si detectarían la esencia del príncipe menor.
La mordida hecha por Tarble que si bien no la marcaba si dejó parte de su esencia sobre ella, además de que esta vez él había derramado su semilla dentro de Gure, haciendo más difícil poder ocultar su aroma en ella.
En un inicio cuando regresó a ver a Trunks en la mañana, supo que sería al menos el primer día el más dificil para ocultar el olor.
"...Trunks despertó cuando escuchó a Gure abrir la puerta de su cuarto, se levantó aún con los ojitos cerrados por el sueño.
— Vamos pequeño ya despierta —decía alegre la pequeña alíen en lo que se metía al baño y preparaba el agua para que el pequeño príncipe comenzara a bañarse.
Alistó las ropas que el infante usaría, lo vio sentadito tratando de abrir los ojos, aún bastante adormilado.
Conocía bastante bien a Trunks, y sabía que sería más fácil cargarlo y llevarlo hasta la tina de baño.
Tan pronto se acercó y comenzó a cargarlo, notó que el pequeño infante abría los ojos con sorpresa mientras olfateaba sobre ella y volteaba a ver a los alrededores.
Gure un poco nerviosa ante la reacción confundida de Trunks decidió preguntar — ¿Que pasa pequeño? ¿A quien buscas?
Le infante salto y comenzó a buscar en su habitación, lo vio abrir la puerta y comenzar a buscar afuera, Gure impáctala con el actuar inusual de del niño lo llamó.
— Trunks ¿Qué haces? Vuelve a la habitación.
El pequeño de pronto detuvo su búsqueda y volvió sobre sus pasos, mientras miraba extrañado a Gure.
La pequeña alíen ya nerviosa lo cuestionó
— ¿Qué sucede Trunks?
El crío no dijo nada hasta que entró de nueva cuenta en la habitación, volvió a buscar con la mirada, incluso se acercó al baño, pero no halló nada.
Confundido volteó a ver a Gure.
Ella ya más nerviosa se acercó a él, se agachó para quedar a su mismo nivel y con ternura preguntó
— ¿Qué pasa Trunks? Algo te perturba...
El pequeño se acercó de nueva cuenta y entonces ella notó que era lo que él hacía, la olfateaba.
— Tío, mi tío Tarble. ¿Estuvo aquí?— Confundido preguntaba. No entendía porque Gure olía como su tío.
La pequeña alíen que usualmente tenía un tono de piel de un blanco impoluto, de inmediato se puso carmesí.
«¿Que voy a hacer? Si Trunks lo notó, el príncipe Vegeta lo notará...»
El pequeño niño la sacó de su ensimismamiento — ¿Mi tío estuvo aquí?— Insistió inocente.
Gure le sonrió y solo atinó a decir — Si Trunks pero aún dormías, regresará en un rato más.
Su mente empezaba a idear una excusa. — Vamos Trunks, el agua ya está lista, es hora del baño...
Mientras el pequeño niño se bañaba y jugaba en la bañera, ella llamó desesperada al príncipe menor. — Vamos contesta...— Angustiada decía.
— ¿Gure todo bien?— Preocupado por tener tan pronto noticias de ella, preguntó el más joven de los príncipes.
— Trunks se dio cuenta, Vegeta también lo notará — angustiada comentó.
Al escucharla respirar angustiada intentó contener la situación — Voy para allá..."
Al escuchar el tono alegre de Vegeta al conversar con su hermano se relajó y volvió al presente.
«Al menos no se dio cuenta»
Agradeció mentalmente que Bulma se hubiera reconciliado con el príncipe saiyajin, además con Tarble presente difícilmente Vegeta se fijaría en ella y en el suave olor que en ella aún permanecía.
La ojiazul aún estaba bastante consternada... Una parte de ella le pedía seguir con ese juego, así podría ganar el tiempo que ahora no tenía en lo que Sekket iba por ella.
Otra parte, la voz de su consciencia la hacía dudar.
«No sé siquiera si puedo hacerlo... Ahhh Kami a quien engaño aún si lo intento sé que la que más sufrirá seré yo...»
Bulma se conocía muy bien y sabía que su decisión flaquearía si seguía tan cerca de él. De pronto la voz del saiyan la sacó de su ensimismamiento:
— Creí que tenías hambre...— Tranquilo decía mientras le acercaba el plato de comida que Gure había servido y gentilmente le acercaba una cucharada de comida a la boca, alimentándola de esa manera.
Ella se puso colorada al darse cuenta que estaba sentada en la piernas del saiyan y que él la estaba alimentando.
«¿En que momento pasó?»
Confundida intentaba recordar a que hora permitió que el saiyan la sentara en sus piernas.
Trunks emocionado veía a sus papás, si bien las cosas entre ellos se veían mejor, el pequeño había notado que tiempo atrás habían estado separados y eso lo angustiaba, verlos ahora tan cercanos lo tenía muy emocionado.
Vegeta estaba sumamente alegre, sabía que las cosas no estaban del todo bien, no era ningún tonto para creer que porque ella por fin le hubiera permitido yacer a su lado significaba que los problemas estaban solucionados, pero tenía muchas esperanzas. Su hermano lo sacó de su nube de placer.
— Vegeta, ya se que ahora estás ocupado... Pero me gustaría hablar de algo importante contigo tan pronto tengas tiempo.
Gure vio con aprehensión a su saiyan, ella se oponía a lo que pretendía hacer el príncipe menor. Vegeta alegre contestó:
— No pienso dejar esta nave y en específico la habitación sino hasta mañana...— Contestaba el saiyan con una sonrisa burlona y abrazando con más fuerza a la peliazul quien se sonrojaba aún más, y para evitar que ella protestara siguió alimentándola, evitando así que ella tuviera tiempo de contradecirlo.
— Mañana iré a hablar con Nappa, terminado te iré a buscar.
Tranquilo comentó, estaba muy contento y sabía que debía aprovechar no solo el tiempo para hablar con ella, pues lo que haría estaba más decidido: Una vez que saliera de esa nave iría a hablar con Nappa para ajustar la forma de anular su compromiso con Kale y si eso no era posible para dejar claro que ya no sería considerada su consorte sino sólo la reina.
No le importaba enfrentarse a todos las saiyans si era necesario, su mujer era Bulma y se encargaría de que todos aceptaran esa verdad.
«Las cosas serán diferentes»
Acarició con ternura la mejilla de la ojiazul, mientras esta le sonreía sonrojada.
Su cola se ajustó cómodamente en la cintura de la científica todo era tan perfecto, se sentía tan natural.
La vio devolverle la sonrisa, y se sorprendió al verla tomar un poco de comida y alimentarlo tal como ella hacía con él.
Un sentimiento cálido recorrió todo su pecho, mientras veía a su cachorro con los ojos grandes y emocionado verlos ser tan cariñosos.
Ahí en esa pequeña nave, donde su hijo y la ojiazul estaba, allí era donde moraba su corazón, ahí por fin lo había entendido, esa era su patria, su hogar.
.
.
.
Planeta Vampa
Broly seguía sentado mirando al vacío, rememorando la conversación con Sook. Tomó la foto que éste le regaló de su hermano.
El tsufur les había tomado en una ocasión una foto mientras el pequeño niño dormía en el pecho de Broly.
No lo conocía físicamente, pero había visto miles de veces las cintas de video que grababan su habitación y las múltiples veces que el pequeño crío se escabulló hasta su lugar.
Su corazón latía emocionado.
— Mi hermano... tengo un hermano.
Estaba sentado en una de las llanuras, a lo lejos veía a Bah y a su manada. Emocionado comentó:
— Bah... tengo un hermano, un día lo vas a conocer.
Hacía mucho que solo veía de lejos a su amigo, pero él seguía yendo a contarle aunque sea de lejos su vida. Finalmente ya no estaría tan solo, había alguien más que lo quería.
Sook estaba trabajando a marchas forzadas, no había tenido descanso alguno desde que despertó a Broly pero estaba feliz de ver tan alegre al saiyajin.
— ¿Como va el avance?— preguntó interesado Paragus.
— los resultados en la última muestra son prometedores, habrá que probarlos en seres vivos pensantes, y no solo en pequeños animales.— Concluyó el científico.
Paragus se relajó al escuchar tan buena respuesta — Muy bien los mercenarios estarán llegando en los próximos días.
Fue todo lo que dijo antes de cortar la comunicación.
Sook suspiró aliviado, temía que el saiyan quisiera acelerar más las cosas y la salud de Broly se había recuperado un poco pero no tanto como para comenzar a desangrarlo tan pronto.
— unos días ayudarán a que esté más respuesto... Al menos tendrá algo de tiempo de paz antes de someterlo a más martirio.
Miró su propia copia de la foto de Chard y Broly dormidos... dos inocentes en medio de una guerra de poder.
.
.
.
Planeta Vegita
Paragus estaba muy contento llegó y entró a la habitación de Kale sin tocar, ella acababa de salir de bañar solo tenía una pequeñísima toalla cubriendo su muy bien formado cuerpo.
Alzó una ceja al verlo entrar con esa sonrisa pintada en su cara. — Vegeta está en la base Paragus, no puedes entrar de esa forma a mi habitación. Podría él estar aquí.
El saiyan se echó a reír — Ese imbécil se encuentra en la habitación de su ramera, no saldrá de entre sus piernas en varios días.
Decía en tono burlón mientra Kale torcía los ojos al cielo en señal de claro fastidio, y avanzaba dentro de la recámara, acercándose al tocador, le dio la espalda al saiyan quedando ella de frente al espejo de media luna que tenía el mueble.
Sin decir nada más soltó la toalla húmeda que aún protegía su cuerpo, dándole una sensual vista de su trasero en lo que ella se estiraba a recoger otra toalla más pequeña y su peine.
Con la pequeña toalla se quedó quitando el exceso de agua que aún su cabello tenía. Para después comenzar a peinarse.
El saiyan la veía embelesado, veía emocionado las suaves gotas atrevidas que resbalaban por esa exquisita piel canela, como bajaba por el arco de la espalda y luego abrazaban esas sensuales caderas y otras los perfectos glúteos.
Con la voz enronquecida por el deseo siguió hablando — Ese idiota estará tan ocupado que no notará nada más — Decía mientras se relamía los labios.
Escuchó la risa de la saiyan, por lo que volteó a ver el
reflejo de esta en el espejo. Se tragó un gruñido excitado. Ella se veía preciosa a través del reflejo, sus turgentes senos se habían hecho más redondos después de la maternidad, y se mostraban maduros, exquisitos, lo llamaban a besarlos.
Sin soportarlo más se repegó a ella, Kale solo sonrió burlona. — ¿Qué haces? ¡Alguien puede entrar!
La saiyan siguió riéndose mientras sentía a Paragus besar por detrás su cuello. — Nadie vendrá todos están ocupados en otras cosas — fue todo lo que dijo para después voltearla rudamente sentarla sobre el tocador, bajarse la parte inferior de su traje y penetrarla sin dilación.
Comenzó a besarla desesperado — ¡Eres mía Kale! — Entre gemidos ella intentó detenerlo. — Necesitamos... Ahh... S-ser precavidos...—
No pudo decir más, pues entre beso y beso la tenía dominada. Al saiyan no le importaba nada, solo quería hacerla suya, sin embargo aún le quedaba un poco de cordura para obligarse a acabar fuera de ella.
Sus respiraciones se acompasaron, Paragus veía embelesado a la saiyan. No entendía como era posible que Vegeta no amara a semejante mujer.
—Te juro que te daré todo lo que mereces Kale, mi vida te pertenece y la daré gustoso por ti...
Lo que él no sabía es que algún día debería cumplir esa promesa...
.
.
.
Nappa sintió la alerta de llamada vibrar en su comunicador, de inmediato se lo puso en cuanto vio quién llamaba.
— Hola Vegeta, justamente estábamos hablando de ti, ¿Como sigues? — Alegre preguntó.
— Todo en orden Nappa, ¿Ya se ocuparon de todos los cuerpos?— Preguntaba en voz trémula y baja, intentó decirlo de tal forma que Trunks no se percatara de la magnitud de la invasión y la carnicería que había realmente ocurrido. Además estaba preocupado de que Chard saliera de su habitación y se encontrará con semejante escenario.
Si bien entrenaba desde temprana edad a sus hijos, no era su intención que ellos conocieran de guerra e invasiones a tan corta edad. Aún eran demasiado jóvenes para su gusto, y prefería que los infantes conservaran un poco más esa inocencia infantil. Quería evitar a toda costa que ellos vivieran lo que le tocó a él.
— Hemos acabado con todo Vegeta, sé que estás ocupado pero, cuando te desocupes me gustaría revisar contigo la estrategia de seguridad... — No lo dejo seguir hablando, el príncipe lo interrumpió.
— Mañana hablaremos, tengo algunas cosas que necesito saber, por mientras asegúrate que Chard se mantenga custodiado y acompañado, que no salga de sus habitaciones.
Fue ahora el príncipe el que fue interrumpido por el otro saiyan — Vegeta, supongo que ahora estás muy ocupado, pero Chard quiere verte está preocupado por ti...
—Entiendo— fue todo lo que dijo el príncipe saiyajin. Tenía a la peliazul muy cerca de él, en esos momentos ella se estaba ocupando de Trunks, se sintió culpable de no acudir a ver a su otro hijo, pero si iba ahora posiblemente la ojiazul se arrepentiría de lo que había pasado.
— Avísale que lo veré mañana temprano, tan pronto hablemos tu y yo, iremos a verlo.
Nappa sabía que a su forma el saiyajin intentaba evitar ser como el anterior rey había sido para él: Un padre ausente. Aunque Vegeta jamás le reprochó nada, en el fondo estaba seguro de que el príncipe tenía cierto resentimiento con su difunto padre. Y notaba como a su forma intentaba estar presente en la vida de ambos críos.
— Ya mismo iré a avisarle al pequeño príncipe para que no esté preocupado.— Fue todo lo que dijo.
Se quedaron hablando otro rato de otras cosas y después la comunicación se terminó.
Ni bien Nappa había terminado la comunicación, la voz de Kyabe llamó su atención.
— ¿Hablabas con Vegeta? — Alegre preguntó. El calvo saiyan volteó a verlo, y tan pronto lo hizo su semblante cambió por uno molesto. Antes de que pudiera reclamarle el mismo Kyabe aclaró.
— ¡No me mires así Nappa, no pude negarme! Chard estaba solo en su habitación y Kale pensaba dejarlo ahí encerrado, salvo que yo lo acompañara. El
pobre príncipe estaba muy Preocupado, y quería saber de su padre.— Decía mientras traía al crío en brazos.
El pequeño saiyan miró afligido al calvo saiyan. — ¿Mi papá está bien?— ansioso preguntó.
El saiyan estaba molesto, recién Vegeta había dicho que no quería que Chard viera toda la masacre realizada. Sabía que Vegeta perdería la paciencia si se enteraba.
Se masajeó la sien, intentado mantener su carácter a raya. — Kyabe, Vegeta claramente expresó su deseo de que Chard no saliera de su habitación, los pasillos de la base aún no están en condiciones de que el crío se pasee por ellos.
El otro saiyan resopló molesto, — No soy ningún tonto Nappa, no expodría así al pequeño príncipe. Venimos por el lado de la cocina, no hay desorden y el pequeño espacio que si cruzamos donde lo había, Chard se tapó los ojos no vio nada.
El calvo saiyajin lo seguía viendo molesto. Sin embargo prefirió contestarle al pequeño crío. Lo cargó ahora él estaba en sus brazos.
— Hablé con tu padre, él está bien y se disculpa por no poder ahora ir a verte, pero mañana pasará a verte a ti y a tu madre, ¿Está bien?— Ahora que Vegeta había ajustado las expectativas sobre Chard y entrenaban a un ritmo menos pesado, El Niño había comenzado a dar muestras de mejoría, por lo cual hasta Nappa había comenzado a disfrutar pasar el tiempo con el infante.
— Por cierto Nappa, necesito hablar con Vegeta, ¿Se encuentra aún en la nave co Bulma?— Kyabe preguntaba tranquilamente tratando de mostrarse natural. La verdad es que se hallaba nervioso y emocionado. Quería pedir el consentimiento de su príncipe para poder marcar a Caulifla como su pareja.
Nappa se rió — Si te atreves a ir a molestarlo te arrancará la cabeza. No quiere ver a nadie. Mañana una vez que él y yo hablemos y haya ido a ver a su hijo, le diré que te urge platicar con él.
Comentó Nappa cruzando las manos a la altura del pecho. Kyabe miró suspicaz a Nappa. — Ya lleva mucho tiempo en la nave con Bulma...
El calvó saiyan solo se rió, —lo que quieras saber puedes preguntarle a él directamente el día de mañana.
Había escuchado demasiado alegre a Vegeta así que comenzaba a hacerse una idea: había logrado un avance real con la peliazul, lo cual si bien por un lado lo alegraba; por el otro lo preocupaba pues se acercaba el quiebre definitivo entre Kale y él.
«Dudo que Kale lo acepte... Paragus definitivamente protestará, la protege como a una hija...»
Se hallaba muy ansioso, sin embargo tendría que esperar como el resto de los saiyans, hasta que Vegeta decidiera darle tiempo para hablarlo.
La risa de Chard, mientras Kyabe jugaba con él lo sacó de sus cavilaciones.
— ¿Chard quieres ir a entrenar? — preguntó el saiyan al infante, mientras volteaba a ver a Kyabe para que éste entendiera que debía acompañarlos también. Comenzaron a avanzar rumbo a las cámaras de entrenamiento. Volteó a ver a Radditz que había llegado hacía poco.
—Sigue viendo junto con Tooma la limpieza completa de los pasillos, revisa que los sirvientes lo terminen pronto.— Ordenó Nappa, mientras veía a Radditz asentir para después irse a cumplir sus órdenes.
.
.
.
El príncipe saiyajin estaba sumamente contento, después de hablar en el comunicador con Nappa, su plan comenzaba a tomar forma en su mente, y pensaba apegarse a él.
Salió de su ensimismamiento al escuchar a Trunks pelear con su madre.
— Vamos Trunks, último bocado de vegetales.— trataba de negociar la ojiazul sin éxito.
—No mamá, saben feo... Quiero carne... —
Bulma lo miraba molesta — Jovencito si no te acabas estas verduras no habrá más carne.
Mientras Trunks seguía haciendo un puchero ante la negativa de su madre. — Carne al lado por favor.
Vegeta sonreía feliz al sentir una calidez en el pecho, amaba ver que su familia estaba completa nuevamente.
La voz de su hermano lo sacó de su pequeña burbuja de alegría. — Vegeta, ¿Podríamos hablar en privado? Necesito decirte algo.
Pero el saiyan aún no estaba dispuesto a renunciar a esos momentos de felicidad con la ojiazul. — Mañana hablaremos Tarble— Dijo avanzando hacia donde Bulma y Trunks seguían enfrentados.
Poniéndose a espaldas de la ojiazul, continuó hablando con Tarble. — Lo que sea que necesites lo revisaremos mañana, ahora — Se acercó más a Bulma, invadiendo su espacio personal — Tengo otros asuntos que atender... — Terminó de decir mientras abrazaba por la espalda a la científica, quién se inmediato se puso colorada de la cara.
—V-vegeta...— Nerviosa intentó amonestarlo pero el fue más rápido.
Alegre como estaba el saiyan se dirigió a su cachorro — Trunks— el pequeño se quedó viendo expectante a su progenitor.
— Te daremos la porción de carne que quieres, pero deberás acabarte la ensalada que te dio tu madre. Gure te supervisará, si me entero que no cumpliste, dejaré que tú madre te alimente con verduras toda una semana. ¿Está claro?
Vio la cara de horror de su hijo, pues sabía que él cumpliría su amenaza. El pequeño niño se cuadró y contestó serio — ¡Si papá!
Bulma aún seguía muy sonrojada viendo la situación sin poder articular nada, sentir como Vegeta la abrazaba, sentir la proximidad de ese musculoso cuerpo y el aroma embriagador del saiyan, la tenía mareada.
Vegeta se dirigió a la pequeña Tech que su mujer había decidido que fuera la nueva niñera del crío — Tú y Trunks permanecerán dentro de esta nave hasta mañana, Bulma y yo estaremos ocupados, si necesitas algo, comunícate con mi hermano.
Gure hizo una reverencia — Como indique alteza — de esta forma ella escondió la sonrisa de su rostro. Sin querer Vegeta les había dado el pretexto para que Tarble estuviera muy cerca de su amada sin levantar sospechas.
Acto seguido sin darle tiempo a recapacitar cargó a la peliazul en brazos, y salió rumbo a su habitación.
Una vez dentro de esta, Bulma como si hubiera salido de un hechizo, reaccionó — ¡Bájame! Deja de actuar así Vegeta, no juegues a la familia feliz.
Él alegre, volteó a verla. Sabía que el reclamo de ella era válido pero no pensaba dejar que se echara para atrás — Jamás pretendería que es un juego Bulma, realmente estoy dispuesto a demostrártelo— decía mientras comenzaba a quitarse la ropa.
— Eres la única mujer que me importa...— Su voz sonaba sincera. Sin embargo ella no procesaba nada en esos momentos, pues sus ojos se abrieron exhorbitados al ver tan perfecto y esculpido cuerpo.
Su respiración aumentó, —¿Vegeta qué haces? — comentó azorada, no entendía porque él se estaba quitando la ropa.
El saiyan alzó la ceja divertido, — Te dije que nos bañaríamos después de desayunar, ¿Eso es lo que querías no?
Bulma sentía su corazón latir fuertemente, necesitaba poner espacio entre el saiyan y ella para poder pensar — P-puedo bañarme sola Vegeta, o es-p-perar a que termines— tartamudeó nerviosa.
Pero el saiyan no pensaba darle tiempo a solas. Ya sin nada de ropa se acercó sugestivamente a ella, cada paso que él daba hacia adelante, cada paso que la hacía retroceder.
Ella no se dio cuenta cuanto comenzaba a calentar la sangre del saiyan esa situación, era un juego del gato y el ratón, era un juego de poder que lo fascinaba.
Ella siguió retrocediendo paso a paso... su respiración estaba cada vez más errática, intentaba no hacer movimientos bruscos, quería revisar rápidamente opciones, lugares a donde escabullirse, tenía que dar un vistazo a la habitación completa pero simplemente no podía.
Sus ojos estaban atrapados en la negra y abismal mirada del saiyan. Siguió retrocediendo lentamente hasta que no pudo hacerlo más, cuando sintió que su espalda quedaba atrapada contra la pared.
El saiyan mostró una burlona sonrisa ladina. Avanzó lentamente, disfrutando de cerrar esos poco metros que lo separaban de la ojiazul.
— Y-yo... Yo creo q-que mejor te bañas aquí y yo en el cuarto de Tru...— No pudo terminar de decir la frase pues el había puesto su varonil dedo sobre sus suaves y deseables labios.
La miró aún más intensamente, parecía como si esos dos carbones que tenía por ojos se hubieran encendido en deseo, hipnotizándola. Tomó delicadamente sus manos y la llevó suavemente hacia el baño.
La peliazul estaba envuelta en una nube de deseo que francamente no se dio cuenta en que momento llegaron al baño, tampoco recordaba cómo es que Vegeta se había deshecho de la ropa que la cubría.
Cuando pudo reaccionar se hallaba completamente desnuda frente a él.
«¿En qué momento perdí mi ropa?»
Necesitaba aclarar sus ideas, Vegeta y ella tenían que hablar, pero mientras lo tuviera desnudo a su lado difícilmente podría concretar con claridad sus ideas.
— En verdad necesitamos hablar Vegeta — Logró que su voz se escuchará firme, reflejando una seguridad que en la realidad no poseía
El saiyan ingresó al jacuzzi que tenía en el baño, mientras con un movimiento hábil la levantaba en sus brazos, y se sentaba en la bañera, con ella sobre sus piernas.
— Te doy mi palabra que hablaremos— fue lo que dijo para de nueva cuenta cerrar la distancia y volver a adueñarse de esa deliciosa boca color granate.
Un gruñido de satisfacción salió de él mientras sus manos abrazaban con más firmeza esa pequeña y seductora cintura, y pegaba a su pecho los suaves y deliciosos senos de la fémina.
Su sabor lo embriagó mientras escuchaba los suspiros y jadeos que ella comenzaba a emitir...
.
.
.
Planeta Tierra
Tenía poco que la más reciente visita de Milk al templo de Kamisama para ver a su esposo había concluido, Dendé se hallaba cansado.
Llevaba horas transmitiendo de su energía al cuerpo inconsciente del saiyan.
Después de aquella conversación que hubo los guerreros Z y la androide, se había dedicado a pasarle diariamente de su energía vital a Gokú para ayudar a que recobrase la consciencia en forma más rápida.
Aún así no podía vaticinar cuándo sucedería, aunque Kaiosama le había comentando la última vez que sería en cualquier momento.
Mr. Poppo interrumpió su solitaria y silenciosa labor.
— Kamisamas lamentos interrumpir beros biccoros acaba de llegar y quieres verlos.
La relación entre Dendé y Piccoro había sufrido un tremendo revés desde aquella confrontación donde les confirmó que tenía tiempo sabiendo la situación de Bulma y había externado su decisión de no intervenir.
Desde aquel momento la cofianza se había roto y por más que no hubiera más reclamos directos, un reproche silencioso se hallaba en la mirada del otro Namek, cada vez que se veían.
Suspiró resignado.
— Hazlo pasar por favor.
Minutos después escuchó el suave y casi imperceptible sonido de los pasos del otro Namek.
— Como sigue Gokú, ¿Hay algún cambio?—
Fue la pregunta escueta que hizo Piccoro.
Dendé suspiró de nueva cuenta antes de negar con la cabeza. — He estado hablando con Kaiosama, ambos coincidimos que debería suceder en cualquier momento.
Un silencio incómodo y prolongado se creó entre ellos.
El reproche oculto que había jurado Piccoro no hacerle a Dendé, estaba allí, pujando por salir a la superficie.
Se prometió así mismo no cuestionar el actuar del nuevo Dios terrestre, pero seguía molesto que no hubiera confiado en él. Sin poderlo contener más tiempo de sus labios se escapó su duda.
— Sólo quiero entender el motivo de tu decisión Dendé. Esa mujer nunca a perdido el temple, nunca ha dudado en ayudarnos cuando se ha necesitado, no siendo una peleadora se fue incluso a Namek junto con nosotros. No teniendo que hacerlo ayudó a nuestra raza en lo que podíamos pedir un nuevo planeta para todos. Sé que es escandalosa e irrespetuosa pero se ha ganado mi respeto, porque jamás ha dudado en ayudarnos. — apretó fuerte los puños — ¡Te ayudo a ti también! Te dio cobijo en su propia casa... Y aún así tomaste esa decisión... — Piccoro que nunca era afecto a mostrar apego, salvo con Gohan, no pudo callar más sus dudas. Volteó a verlo— ¿Porque decidiste abandonarla?
El buen Dios suspiró, sabía que tarde o temprano esa plática con el otro namek se daría.
Piccoro por su parte intentó no reprocharle nada, siempre se mostró desapegado de todo. Tan solo unos años atrás tenía en sus planes conquistar la tierra, los seres humanos jamás significaron nada para él. Es más al día de hoy seguía sin importarle tanto la gente.
Pero Gohan, Bulma, los guerreros Z y Gokú, se habían ganado su lugar en el corazón del ex demonio.
— No fue así Piccoro. Tú mejor que nadie deberías de saber lo difícil que ha sido tomar esa decisión. Busca dentro de los recuerdos de tu parte como Kamisama, antes de que se fusionaran. Mira ahí y recuerda Piccoro.
Dendé miró seriamente al otro Namek.
—Recuerda que siempre nos ha tocado tomar decisiones difíciles. ¿Sabes lo difícil que fue decidir qué no la ayudaríamos?
La mirada de Dendé se cristalizó, y sus puños temblaban por la fuerza que hacía al cerrarlos.
— Bulma es una de las mejores personas que he conocido. Pero ella jamás se perdonaría que hubiera una masacre en la tierra por su culpa. Mi deber es tomar la decisión por el bien de la tierra, aún si eso significa que no sea lo mejor para alguna de las personas que me importan.
Intentó fútilmente evitar que la voz se le quebrara.
Siguió con su discurso.
— Como Dendé quiero ir a ayudarla sin importar nada más que ella. Como Kamisama, debo velar por toda la tierra y resignarme a que mis deseos de salvar a una persona no pueden poner en riesgo a millones más.
Piccoro lo escuchó en silencio, odiaba la decisión tomada y deseaba decir a Dendé que era un cobarde por dar su espalda a la científica, pero no podía hacerlo, sería mentir.
Era cierto, seguía en desacuerdo, pero a su memoria llegaron todos aquellos recuerdos de su parte cuando era Kamisama y las difíciles decisiones que había tomado. Lo entendía, y muy a su pesar sabía que el actuar de Dendé aunque no era lo que querían, era lo correcto.
Asintió con la cabeza — Lo entiendo... Una de las tantas decisiones que agradezco no tener que tomar más...
Fueron interrumpidos por Mr. Poppo, quién se veía agitado al llegar con ellos.
— Lamentos interrumpir Kamisamas, bero Gokú has desbertados, vengan conmigos.
Dendé salió de inmediato rumbo a la habitación, seguidos de cerca de Piccoro.
Al llegar sintió que el corazón le latió fuertemente emocionado. — ¡Bienvenido al mundo de los vivos señor Gokú!
El pelinegro recordaba haber estado haciendo ejercicios en el planeta de Kaiosama, sin su cuerpo
físico, el entrenamiento que le dieron no era el más óptimo. Aún así se las apañó para entrenar.
De pronto sintió algo extraño, como si algo jalara de él. Un hormigueo atravesaba el plasma de su cuerpo etéreo, y después solo se vio abriendo los ojos.
La luz del día le hizo daño, tanto tiempo sin abrir sus ojos físicamente lo marearon. Fue cuando escuchó la voz de Dendé dándole la bienvenida.
Parpadeó un poco desconcertado, movió sus manos dándose cuenta que por fin tenía su cuerpo, miró alegre hacia donde Dendé y Piccoro lo miraban curiosos, expectantes.
— Gracias Dendé— Les sonrió aún un poco confundido pero alegre.
Piccoro sonrió y se acercó a él — Creí que nunca despertarías.
Gokú rió alegre — Bueno no se que tan débil está mi cuerpo pero espero poder entrenar pronto.
Entusiasmado dijo.
Dendé de inmediato detuvo la emoción del Saiyan.
— No tan rápido señor Gokú, tomara algunos días de reposo, necesitamos que se ajuste de nuevo a su cuerpo físico, este no está del todo restablecido, deberemos ir con calma.
Piccoro meneó la cabeza en forma negativa mientras burlón le decía — Tú no cambias.
El Namek se dio media vuelta y salió del lugar, Dendé no tuvo que preguntar, sabía para donde se dirigía: A ver a Gohan para informarle que su padre por fin había despertado...
-/-/-/-/
Hola todos!!!
Lamento haber demorado tanto pero últimamente por el trabajo he tenido que viajar más y me deja poco tiempo para la vida personal y escribir se me complica pero ahí vamos ahí vamos.
rápidamente contesto comentarios:
invitado Si que si:
Que bueno saber que el cap te gusto!!! Y si valdría la pena que en los fics asi como en el anime profundizaran más el carácter de Milk y no solo la pusieran de la eterna ama de casa inconforme pero resignada, la han desperdiciado mucho, no soy muy fan del Gochi pero intento darle un poco de profundidad a los personajes, veamos qué pasa.
Toulouse22:
También creo que si se va sería contraproducente para Bulma, tmb soy de la idea de que debería quedarse :(
Esperemos recapacite.
XXlalalulu: Exacto!!! La pasión no lo es todo sin hecho difícilmente ella volverá a creerle, va a ser difícil que ella confíe de nuevo D:
Yenaiv Brief:
Jajajaja las indecisas nos llaman jajajajajaja ya seee estoy igual quiero que se quede pero una pequen parte de mi también quiere que se vaya D:
Espero les haya gustado el cap, y me cuenten que les pareció el mismo, un abrazo!!!
