Atención esta historia está clasificada con contenido adulto, éste capítulo contiene escenas eróticas con alto contenido sexual (también conocido como Lemon), que pudieran perturbar la sensibilidad de algunas personas, si no te gusta este tipo de contenido o eres menor de edad, FAVOR de DETENER la lectura ahora. Leer bajo su propia responsabilidad.

Los personajes no me pertenecen son creación del gran Akira Toriyama. La trama e historia si son idea original mía.

"Levántate, vamos, ¿Porqué tienes miedo? (No tengo miedo), no puedes cambiar lo que ya pasó. Porque todas las estrellas se desvanecen, solo trata de no preocuparte, las verás algún día. Toma lo que necesitas y sigue tu camino y deja de hacer llorar a tu corazón… — Oasis, Stop crying your heart out."

Planeta Tierra

Piccoro aterrizó en el patio de los Son. Gohan estaba ahí para esperarlo, se veía alegre.

El tiempo se le figuraba una cosa caprichosa al namek.

Se le había hecho eterno y a la vez había pasado demasiado rápido. — ¿Como está tu padre, Gohan? — Fue la forma de saludar del ex demonio.

— Me alegra que haya llegado señor Picoro— Saludó alegre el saiyan. —Realmente papá ha mejorado mucho, ha podido hacer todas sus técnicas aunque aún sigue sin transformarse en súper saiyajin, Dendé le ha dicho que es demasiado pronto y no se lo ha permitido.

El namek lo sabía, se había percatado del incremento del ki de Gokú, a pesar de lo veloz que estaba siendo su recuperación, seguía pareciendo demasiado lento todo.

Avanzó con Gohan al interior de la casa. Mientras Milk preparaba la comida, Goku se hallaba jugando con Goten, pues a pesar de lo intensivo de su entrenamiento, se estaba dando tiempo para pasarlo con su hijo menor, quien al no haberlo visto antes, tenía una gran necesidad de pasar la mayor parte del tiempo con su papá.

— ¡Muy bien Goten! —. Celebraba el saiyan criado en la Tierra, mientras el pequeño crío sonreía al haber podido esquivar las manos de su padre al intentar atraparlo.

— Dendé dijo que te estabas recuperando a una velocidad impresionante, y no mentía, tu ki se siente más fuerte y estable— Decía el namek a modo de saludo.

El saiyan solo sonrió alegre — Espero pronto podamos entrenar un rato... — pero antes de poder decir algo más Milk intervino.

— Claro que podrás entrenar un rato con Piccoro, tan pronto comiences a ayudarme con la recolección de la cosecha de este año.—

Si bien Milk no pensaba prohibirle a su esposo hacer lo que más le gustaba: Entrenar, tampoco era proclive a permitirle que fuera lo único en lo que pensara.

De pronto el timbre de la casa sonó, la pelinegra se sorprendió. — Vaya no esperaba más visitas, ¿Alguno de tus amigos te dijo que vendría, Gokú?

Preguntaba la pelinegra. Goku la miró extrañado, nadie le había dicho que vendría a visitarlo. No le desagradaba el que vinieran, pero si lo tomaba por sorpresa.

Sobre todo al percatarse de que no era una sino varias las visitas.

Cuando la pelinegra abrió la puerta, se halló con todos los guerreros Z, incluida la androide, el maestro Roshi y el mismísimo Kamisama de la tierra: Dendé.

Aun así, inocentemente los invitó a pasar, y no solo ella se hallaba estupefacta, su esposo estaba igual de sorprendido por las inesperadas aunque bienvenidas visitas, lucían muy contento de verlos.

— ¡Pasen todos! ¡Que alegría volverlos a ver!— Decía de nuevo el saiyajin.

Inocente pensaba que ese día sería un muy buen día para recordar viejas anécdotas. La realidad era un poco más sombría.

Ellos estaban ahí para decirle lo que estaba sucediendo con Vegeta, y la precaria situación que tenía Bulma actualmente...

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Planeta Zerk

—Estoy preocupada por Bulma — Externó la rubia mientras trataba de no mostrar su profundo nerviosismo. Con cada día que permanecía en Zerk sin hacer nada, sentía que le fallaba a su hermana.

A pesar de que la lógica le decía que hacía lo correcto, su consciencia no la dejaba tranquila, quería saber que su hermanita estaba bien.

— Ella dijo que está bien, consiguió tiempo, las mejoras ya casi están Tights. Debemos planear muy bien las cosas, millones de vidas en tu planeta y en el

mío están en juego...—

La rubia vio los ojos grises acquamarina del príncipe y se sintió doblemente culpable.

«¿Cuándo voy a dejar de ser tan egoísta?»

Miró el hermoso planeta en donde estaba como invitada, Zerk era la epítome de la belleza.

«Sekket no tiene ninguna obligación de ayudarla, lo hace por que es una gran persona...»

Respiró y le dio una mirada amigable al zerkiano.

— Tienes razón Sekket, es solo un poco de tiempo más. Disculpa mi imprudencia y entiéndeme por favor, es de mi hermana menor de quién hablamos y de mi sobrino. Me angustia que estén sufriendo y no pueda hacer nada por ayudarlos.

El zerkianos le sonrió. — Sé que los saiyajines son una raza guerrera salvaje y sin modales. Pero tu hermana me aseguró que estaban bien y que si podían esperar un poco más. Haré mi mejor esfuerzo por apurarme Tights— El príncipe hizo una leve reverencia a su invitada y se retiró de la estancia.

Una vez a solas Tights miró por el balcón a la hermosa ciudad, — Sé que es cierto, ellos son salvajes — A pesar de todo no estaba tan segura de eso, a su mente llegaba el recuerdo de Radditz — ... Ahh hermanita ya casi vamos por ti, solo aguanta un poco más.

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Planeta Vegita

Chard estaba contento, su padre había pasado mucho tiempo con él y no solo entrenando. Aún no había hablado pero él hecho que le dedicara tanto tiempo lo hacía feliz.

Llegaron al centro de mando de Vegeta, el pequeño nunca había estado antes ahí. El sitio era en sí una especie de oficina, pero no solo contaba con el escritorio, también con una mullida sala que miraba a un amplio ventanal, desde el cual se veía el rojizo panorama de Vegita.

— ¿Te gusta?— pregunto amable su padre. El pequeño solo asintió con la cabeza.

— Estaremos aquí un rato, necesito revisar información, espero que no te aburras.— El peliflama sabía que estar en su oficina no era lo más divertido para el crío, pero esperaba que no se aburriera tanto. Había prometido dedicarle tiempo y eso haría, aunque ahora estaba saturado de asuntos que revisar, después del accidente había muchos pendientes.

Sobre todo relacionado a los planetas aliados. Escuchó la voz de Chard que distrajo su atención de los números que veía.

—¿Qué hay tras de esas puertas papá? — Intentó no molestarlo pero era solo un crío y la curiosidad fue demasiada para él.

El peliflama miró lo que su hijo señalaba — tras de esa puerta hay una sala de juntas y tras de esa otra una habitación pequeña, Hoy entrenamos mucho, ve a dormir a esa habitación un rato, en cuanto acabe iré a despertarte.

El pequeño crío quería quedarse ahí con su padre, pero el cansancio estaba acabando con él. Había sido un entrenamiento muy pesado, pues había sido directamente su padre y no Nappa quien lo realizara con él.

— Si papá — fue todo lo que dijo para irse a descansar.

Ahora que estaba a solas, el peliflama llamó a Nappa y le narró todo lo sucedido con Kale, pues el saiyan aunque estuvo cerca no había escuchado nada de la conversación privada entre los futuros reyes.

— ¿Así que ella también quiere un amante?— Confundido preguntaba Nappa.

Vegeta lo vio molesto. — Bulma no será mi amante ella será mi reina consorte — Irritado aclaró el peliflama.

Nappa lo miró divertido — No me malentiendas Vegeta, pero para efectos del reino ella no tendrá poder de decisión no por ella sola. Darle esos derechos sería abrir la puerta para que pasara lo mismo con el amante de Kale.

El calvo saiyan se dejó caer en la sala, debía admitir que era muy cómoda. Vegeta tenía muy buenos gustos.

A pesar de la sencillez y sobriedad del lugar, todo este rezumaba elegancia y poder.

—Es extraño lo que Kale pide — Se rascó la barbilla— Ella debería estar devastada por tu decisión, no logro comprenderlo. Debería mostrarse mas territorial, ella es tu legítima vinculada...—

Pero antes de que el calvo saiyan pudiera decir algo, Vegeta se le adelantó — Es por eso que estudiaremos dos nuevas uniones: La unión completa entre Kyabe y Caulifla y la incompleta entre Tarble y Gure.

Nappa miro a Vegeta largamente antes de decidirse a externar su opinión — Aun me sorprende que hayas aceptado la unión de Tarble, realmente has cambiado...—

Vegeta lanzó una carcajada cínica — ¿Crees que me he suavizado Nappa?— cuestionaba el príncipe mientras una de sus cejas se alzaba.

— Celery, Caulifla y Pepper, todas ellas tienen potenciales parejas que darán descendientes dignos con un nivel de Ki prometedor. Por el momento no existen más hembras saiyajin, y Kale preferiría quedarse sola que tener a mi hermano de pareja. Además ya no podrían tener hijos dado que está vinculada a mí. Tarble es bueno negociando pero su nivel de Ki es patético. La única razón de porque acepto es porque ninguna saiyajin con un poder de pelea decente aceptaría ser su compañera.

Además, Tarble aceptó no vincularse aún con ella, su vínculo al estar incompleto nos permitirá estudiar mejor lo qué pasa con el mío y el de Kale...

El calvo saiyan se rió mientras movía negativamente la cabeza — Por un momento creí que habría motivos más nobles ocultos...— Vegeta lo interrumpió — Cree lo que quieras Nappa, me tiene sin cuidado tu opinión.

— Lo sé Vegeta, no quería importunarte— Comentó sinceró Nappa, mientras se servía un poco de una bebida alcohólica extraterrestre, similar al whiskey.

La realidad es que al príncipe saiyajin le daba igual lo que Nappa pensara, tenía en mente algo más.

— Ya que nunca quisiste vincularte a alguien Nappa, serás la nueva pareja de Kale— Soltó de sopetón. La noticia fue tan inesperada que el otro saiyan casi escupe la bebida recién ingerida y comenzó a ahogarse.

— ¡Coff Coff Coff!— intentó tomar aire para enfrentar a Vegeta. — Por un momento me creí tu broma príncipe — Inseguro decia el saiyan.

El peliflama alzó una ceja mientras una sonrisa ladina se dibujaba en su apuesto rostro — ¿Cómo por qué perdería mi tiempo en tonterías de ese tipo? Le avisaré a Kale para que lleguen a un acuerdo.

En todo el tiempo que Nappa llevaba de vida jamás creyó que tendría la oportunidad de tener a una saiyajin como pareja.

En sus años mozos siempre tuvo el sueño de que eso sucediera, pero ahora, tras una vida errante, sin patria sin hogar... Sin ella.

«Una compañera...»

La mente del calvo saiyan se perdió, cuánto tiempo ansío por una...

«Ya tuve una... Salak»

A su mente llegó aquel par de ojos carmesí, aquella sonrisa franca, aquella musa que alguna vez fue suya y se evaporó en el viento, como todo lo hermoso y efímero qué hay en esta vida.

Por más que no quería aceptarlo, sintió el vacío que hacía años se había instalado en su pecho después de su partida, su corazón dolió.

— Agradezco el enorme honor que me otorgas príncipe al considerarme para ser el concubino de tu reina— Se hincó y reverenció al decirlo.

—No hay honor más grande que el que me estás dando, sin embargo no creo que Kale deseé tenerme en su lecho, ella y yo nunca hemos compaginado muy bien.

«Además yo ya tuve a aquella que iba a ser mi única pareja... No necesito otra más»

Vegeta escuchó y meditó lo que el otro saiyan decía. Era cierto que Kale sería difícil, pero las opciones eran pocas y ambos lo sabían.

— Tengo tres opciones potenciales Nappa, tú eres una de ellas, al final quien decidirá será ella. Pero si te elige, deberás sentirte sumamente honrado.— comentó serio el peliflama.

Nappa solo hizo una nueva y mas pronunciada reverencia.

— Si ella me elige seré el el saiyajin más afortunado Vegeta.

A decir verdad Nappa no deseaba unirse a Kale, pero de ser necesario lo haría, en el fondo se sentía confiado que ella jamás lo elegiría.

— Dijiste que yo solo soy una de las 3 opciones, ¿Quienes son los otros dos?— Curioso comentaba Nappa.

Vegeta lo miró divertido, —¿Acaso no lo adivinas?

Nappa se quedó pensando — Mmmm el otro debe ser Radditz, estás buscando saiyajines de clase alta que no tengan compromiso, pero el tercero no se quién sea...

Tottepo no es fuerte su Ki se asemeja más a los de clase baja... Tooma está con Pepper, el único a parte

de Radditz y de mi parte que cubriría los requisitos es...—

Se levantó de un brinco y se fue directo a donde había dejado la bebida extraterrestre y le dio un fuerte trago, para armarse de valor.

—Paragus...– su voz fue un susurro pero vio como el peliflama asentía.

Si bien entendía el motivo por el cual Vegeta lo consideraba, para él ese saiyajin era alguien de quien no se fiaba.

Hasta la fecha no había hecho nada que fuera realmente sospechoso, pero había algo en él que lo hacía sentirse alerta.

Además aún pesaba sobre él lo que ese saiyajin intentó hacerle a Bulma.

Vegeta lo sacó de sus pensamientos — Será Kale quien escoja quien caliente su lecho — indiferente comentaba el saiyan.

Para Nappa era muy curioso lo que pasaba, aun él recordaba lo sumamente territorial que se sentía con Salak, había visto la reacción de Vegeta con Radditz debido a Bulma.

Con Kale también tenía un hijo, debería sentir ese mismo grado de territorialidad que con la científica.

«Aunque no sienta nada por ella, debido al cachorro que tienen debería sentirse atacado de pensar que ella quiere otro macho en su lecho...»

— No es normal tu indiferencia hacia Kale, Vegeta. Y no hablo de cursilerías como eso que Bulma se empeña a llamar sentimientos. Hablo de la sangre saiyajin reclamando a la hembra con la que tiene un hijo. Deberías sentirte amenazado por los 3 candidatos.

El peliflama había dado demasiadas vueltas al asunto sin tener respuesta clara a lo que pasaba. — Precisamente por eso veremos como se desarrollan las otras parejas, no existe más el planeta Vegita, y no hay más parejas vinculadas... Tal vez el que mi semilla germinara en una humana pudo haber cambiado todo, recuerdo que mi padre odiaba la mezcla de sangre, y tenía como un tabú a las Heshias, tal vez este era el motivo...

Caminó recordando que tenía aun una plática pendiente con su cachorro. — Como sea, haré una junta para avisarles a todos... excepto a uno. Ya hablaré yo después con Paragus, estoy seguro que no tomará a bien mi decisión aunque igual hará lo que yo diga.

Y con esas palabras despidió al otro saiyan, para después acercarse a la habitación que tenía dentro de su oficina real. Respiró profundo, era el momento de hablar con Chard, de tener esa plática pendiente.

El pequeño crío iba justamente despertando de su siesta. No reconocía el lugar donde estaba, recordó que estaba en la oficina con su papá y se levantó rápidamente, se sorprendió al ver a su padre recargado en la puerta mientras lo veía con una sonrisa de medio lado, no era ni irónica, ni amenazante, todo lo contrario era cálida.

Chard no estaba acostumbrado a esa clase de gestos, siempre con él su mamá y su papá eran más fríos y exigentes, sabía que debía ser así, era el príncipe de su raza, su conducta debía ser intachable, y el debía ser fiero y fuerte, o al menos eso siempre le decía su madre y por ese motivo siempre le negaba una caricia, un reconocimiento.

Pero ahora su papá estaba ahí, viéndolo con ojos de aprobación, eso lo hizo sentir seguro y feliz.

— ¿Descansaste bien niño?— Cuestionaba Vegeta.

— Sí papá— alegre confirmaba el pequeño crío.

— Es hora de contestar tus dudas— Fue todo lo que dijo Vegeta para dar la vuelta y avanzar rumbo a su escritorio en la oficina, el pequeño niño entendió que su padre quería que lo siguiera y eso hizo.

Se sentó en las sillas frente al escritorio de su padre, eran grandes, recubiertas de cuero, y a pesar de verse regias e imponentes, los asientos era cómodos.

Vegeta no sabía cómo afrontar la situación con su cachorro, pero si algo recordaba era lo mucho que odiaba que su padre lo tratara como un idiota que no entiende.

Era un niño sí, pero podía entender perfectamente la mayoría de las decisiones, así que inhaló profundamente y decidió afrontar la situación y hablar con su hijo, de la misma forma en que lo haría con Radditz o Nappa, sin eufemismos; le daría el mismo respeto y soporte que a cualquiera de los demás saiyans daría.

— Lamento lo que tu madre dijo, no debías enterarte de esa forma de la situación. Quiero que me escuches hasta el final y tan solo hasta que haya terminado de explicarte, podrás hacer preguntas.

El pequeño se sentía volar, su papá tendría una conversación de suma importancia con él, se mostró serio al contestar — ¡Si papá!

El peliflama no pudo evitar sentir ternura al ver a su progenie intentar actuar como el resto de los saiyans, como si de un adulto se tratase.

— Te he contado ya acerca de nuestra raza, y que antes teníamos otro planeta llamado Vegita, como éste. Y mi padre, tu abuelo era el rey de ese planeta.

Existía un tirano también llamado Freezer, y fue él quien destruyó a nuestro planeta, y por su culpa tu abuelo falleció — Vegeta intentaba suavizar lo más posible el relato, no olvidaba que su cachorro seguía siendo un infante, aún así necesitaba que entendiera para después explicarle la extraña relación entre él y Kale.

— Muchos años después logramos vencer a ese tirano, y decidimos comenzar de nuevo, asentándonos en este planeta, un nuevo Vegita. Fue cuando conocí a tu madre.

Ella es una guerrera muy fuerte, la más fuerte de las mujeres saiyajines actuales, así que ella y yo acordamos unirnos para que ella fuera la reina que gobernara a mi lado...— Vegeta se inclinó más sobre el escritorio mirando al crío quien escuchaba fascinado, y que emocionado interrumpió.

— ¡Sí! Mi mamá es la más hermosa guerrera saiyajin y la más fuerte— Decía Chard mientras hacía espavimentos con sus manos.

El príncipe saiyajin alzó una ceja divertido mientras una sonrisa ladina se dibujaba en su rostro. — Si lo es, en efecto tu madre es la saiyajin más hermosa y la más fuerte.

Vegeta sabía que lo que venía sería difícil, pero le debía la honestidad a su hijo — Es cierto lo que tú madre dijo con respecto a que tienes otro hermano — Sus pupilas negras cual firmamento nocturno sin estrellas se clavó en las pupilas infantiles que lo miraban sin parpadear.

— Cuando ella y yo acordamos unirnos y que te tendríamos, yo ya tenía una pareja y otro hijo en gestación — el peliflama se sentía nervioso, era difícil aceptar sus errores y tener que rendir cuentas a un juez tan dificil como lo era su propia progenie. Pues sabía que Chard jamás le reclamaría, y era por eso que todo esto era más complicado de explicar.

— Yo cometí un error Chard— intentó decir más, pero el pequeño saiyan lo miró afligido interrumpiéndolo.

— ¿Tu... estabas con mamá por mi culpa papá? ¡Practicaré más para que puedas estar orgulloso de mí!— el pequeño hacía espavimentos con sus manos mientras afirmaba eso, intentando dar peso a sus palabras.

Al saiyan se le estrujó el pecho, — No hay nada malo contigo niño, siempre entrenas y eres dedicado... — Con cuidado acarició al crío en la cabeza despeinándolo en el acto — Estoy orgulloso de ti Chard, entrenas fuerte, serás una gran príncipe y un excelente soporte para tu hermano mayor.

Lo que venía sería difícil para Chard, pero prometió no mentirle... — Tu mamá y yo hace mucho no estamos juntos. Aún así ella será la reina y tendrá siempre su lugar en el reino, sin embargo Bulma, la madre de tu hermano, será mi consorte — Vegeta se levantó y rodeó el escritorio quedando frente a la silla donde estaba sentado su hijo.

Se sentó en cuclillas, quedando a la altura del crío, quien seguía sentado, lo tomó de los hombros — Chard, no importa si tú madre y yo no estamos

juntos, eres nuestro hijo y estamos orgullosos de ti, eres un príncipe y tendrás tu lugar en Vegita, siempre. ¿Me crees lo que te digo?

A los ojos de un niño sus padres son dioses, y Chard no era la excepción, por un momento se sintió confundido y desplazado, su papá tenía otra familia, y tuvo miedo que por eso ya no lo quisiera más. A sus ojos su mamá era perfecta, la más hermosa y fuerte de las guerreras, si bien era dura y nada amorosa con él, sabía que lo hacía por su propio bien, o al menos así el pequeño la justificaba.

— Yo te creo papá...— El infante sonrió mostrando su confianza plena.

El peliflama estaba contento, quería que sus hijos pudieran conocerse.

— ¿Te gustaría conocer a tu hermano y a Bulma?— Preguntó ansioso el saiyan.

Para el infante, todo era emocionante, ahora que sabía que su hermano existía, estaba ansioso por conocerlo. Sobre todo porque a pesar de todo él creía y confiaba en las palabras de su padre y si su papá decía que lo amaba a él tanto como a su hermano, le creía.

La emoción le recordó al momento en que conoció a Broly, su secreto mejor guardado, y esperaba sentir la misma emoción y amor que sintió por ese sujeto, sentirlo ahora con su hermano.

— ¡Si papá!— Emocionado contestaba. Vegeta solo sonrió, — Aún no he hablado con Trunks, él tampoco sabe que tiene un hermano, en cuanto hable con él los presentaré.

El príncipe saiyajin ahora que ya había aclarado las cosas con su hijo, quería pasar a ver un momento a la única mujer que lo volvía loco.

— Vamos Chard, buscaremos a Kyabe, entrenarás un rato — Vegeta necesitaba dejar a su pequeño hijo con el otro saiyan un tiempo para poder ir al laboratorio a buscar a Bulma.

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Planeta Tierra

Estaba bastante alterado, todo parecía incorrecto, un mal sueño, una pesadilla, no podía ni quería entender lo que le decían.

— ¡Gokú cálmate por favor, no debes alterarte tanto!— Preocupado deci Krillin.

— Kkkkkk, me estás diciendo que Bulma lleva secuestrada años por ese mal nacido de Vegeta y que no hemos hecho nada, ¿¡Y pretendes que me calme!?—Decía el saiyan mientras apretaba con intensidad sus puños.

Gohan podía sentir claramente la energía del ki de su padre oscilar peligrosamente, pero fue Dendé quien ahora habló.

— No hay nada que nosotros podamos hacer señor Gokú, nadie de la tierra puede meterse en esa batalla, además necesita tranquilizarse, su fuerza no se ha restablecido por completo, en este momento usted no está en condiciones para pelear contra los demás saiyajines, no es usted rival para ellos.

A Gokú le dolió escuchar eso. Se sentía impotente, si alguien siempre estuvo para ayudarlo era ella, era Bulma. Le dolía el pecho, pues él confió y creyó en Vegeta, fue él quien respaldó esa relación.

Milk había estado callada en todo momento desde que los Guerreros Z y Dendé contaron lo que estaba sucediendo. Miró a su esposo, quién se hallaba sumergido en su propia diatriba mental, lo conocía tan bien que sabía que se estaba culpando de lo sucedido, cuando nadie podría adivinar que eso sucedería, él único culpable era ese sanguinario saiyajin: Vegeta.

En otro momento se su vida, se habría sentido insegura al ver la reacción de su esposo por Bulma, pero después de todo lo que la peliazul había hecho por garantizar el bienestar de ella y sus hijos, sabía que lo que a esos dos los unía era una lazo fuerte de hermandad.

—Tengo que ir a ayudarla— Fueron las escuetas palabras que su Gokú dijo.

Sin embargo Milk sabía que Dendé tenía razón.

«Ahhh Gokú, siempre pensando en la batalla, ¿Acabo de recuperarte y ya debo perderte de nuevo? Sé que mueres por pelear pero aún no es tiempo, tu cuerpo sigue débil...»

Siempre a pesar de sus miedos y reservas había secundado sin chistar las decisiones de su esposo, siempre había sido ese soporte silencioso y estoico que el saiyan necesitaba.

Milk jamás de había quejado de su suerte, había comprendido y aceptado como era Gokú desde antes de casarse, siempre había sido ese mudo soporte para él. Ese pilar inamovible que respaldaba silenciosamente a través del tiempo todas y cada una de sus decisiones. Sería la primera vez que no lo hiciera de esa forma.

—Si tu vas a pelear Gokú entonces iré contigo, aunque sea humana soy bastante fuerte y en este momento con lo débil que estás se que puedo darte pelea— Sus ojos chocolate, encararon a su guapo y fuerte esposo que la veía incrédulo ante sus palabras, ella siguió sin inmutarse —soy tu esposa por tanto también pertenezco a la familia de los saiyajines, así que esta también es mi lucha —Seria afirmó la pelinegra.

El saiyajin abrió asombrado los ojos y antes de que ella dijera algo más negó su sugerencia — ¡No irás Milk! Esto es peligroso. Sé que eres fuerte pero tu fuerza no está a la altura de los saiyajines ¡Jamás te expondré a ellos!

Pero la pelinegra no pensaba darse por vencida tan fácilmente — Si vas en este momento Gokú, da igual si te acompaño o no, de todas formas ellos te matarán, aún no recuperas tu fuerza, no puedes transformarte en súper saiyajin y no sabemos qué fuerza tiene ahora Vegeta ni contra cuantos saiyajines te enfrentarás.

No importa si te espero aquí o te acompaño, porque sé que si vas ahora — Se le rompió la voz mientras lo decía y sus ojos negros se llenaban de lágrimas— Si vas ahora morirás Gokú y no importa si te acompaño o me quedo, de todas formas Vegeta se vengará por intervenir y vendrá a matarnos.

Así que, qué más da si me quedo o voy contigo, tarde o temprano moriré a manos de los saiyajines, peleando. Y que prefiero hacerlo a tu lado cuando vayas.—

Una sonrisa se dibujó en el rostro de la pelinegra. El saiyan sentía su corazón doler. Tal vez no se lo dijera tan seguido como debiera, pero él amaba locamente a su esposa.

— Milk...— en un susurro dijo, entendiendo el punto que su esposa señalaba. Le dolió ver la cara de tristeza y desesperanza de la pelinegra.

Su corazón se estrujó al ver la profunda tristeza que ahora parecía habitar siempre en ella.

El jamás le había dado muestras demasiado afectivas frente a los demás, y no porque se avergonzara, pero era algo íntimo solo entre ellos dos.

Aún así salvó el breve espacio que quedaba entre ellos, y chocó su frente delicadamente contra la de su esposa, mientras acunaba delicadamente su mentón.

A pesar de no estar haciendo nada más, el momento se sintió tan íntimo que todos los demás voltearon a ver hacia otro lado, dándoles un poco de intimidad a la pareja.

Goku acariciaba cariñosamente la mejilla de su mujer mientras en un susurro solo le dijo —Sé que te pido mucho Milk, sé que estás cansada de mi y de que nunca estoy cuando me necesitas. Pero esta vez lo hago por nosotros, Vegeta secuestró a Bulma que nos ha ayudado a ambos, si no la ayudamos y ella logra escapar por su cuenta seremos el primer sitio al que vendrá y no nos creerá aunque seamos inocentes.—

Con cuidado y cariño atrajo a su esposa más cerca de él, abrazándola con uno de sus fuertes brazos mientras con el otro seguía acariciando su cara.

— Milk, solo quiero que este planeta esté en paz, que tú y mis hijos puedan vivir en paz, eso es todo lo que deseo... ¿Puedes confiar en mí?

La pelinegra sentía un cúmulo de emociones, era todo tan injusto.

En un suave susurro le dijo tratando de no quebrarse — Han sido años Gokú, siendo fuerte y esperando por que despertaras... Apenas te recuperé y ya te perderé de nuevo... ¡NO! No voy a permitirlo, si quieres ir ahora deberás aceptar que vaya y cargar con mi muerte en tus manos así como yo cargo con la tuya cada vez que te vas y me dejas atrás. — Su tono se elevó un poco más que un susurro mientras las traicioneras lágrimas escapaban de sus atormentados ojos negros.

— Mamá...— en forma suave dijo Gohan pero Milk no se amilanó.

— No puedo evitar que te vayas a la pelea pero si decides ser un insensato y marchar ahora, iré contigo.

O puedes escuchar a Dendé, sé que él tiene un plan que funcionará mejor, es el Dios de la tierra así que su interés es mantenernos a todos con vida.—

Respiró profundamente, jamás había usado el chantaje con su esposo y esperaba no necesitar volver a hacerlo pero ahora sería necesario.

—¿Podrías hacerlo por mi Gokú? ¿Esperar a que te recuperes más y Dendé crea que estás listo para la pelea?—

Si algo que había aprendido a lo largo de los años Gokú es que él no merecía tener a esa mujer que lo amaba tanto a su lado.

Era egoísta porque la amaba por sobre todas las cosas y a pesar de eso siempre la hacía sufrir y llorar. Sabía que había estado sola largo tiempo pero conocía la

mirada decidida de su esposa y sabía que Milk hablaba en serio e iría con él si se atrevía a querer irse en ese momento.

Le dio un beso en la nariz y le sonrió, los ojos de Milk brillaron emocionados, conocía a su esposo, esa era la forma en que él capitulaba a sus deseos.

Gokú volteó a ver a Dendé — ¿Que puedo hacer para recuperar mi fuerza mas rápidamente?

Dendé agradeció mentalmente a Milk, sabía que era la única que podría haberlo hecho entrar en razón.

— Con el ritmo de recuperación al que has ido, estimó que tardarás unos 8 meses en recuperarte completamente.

Gokú frunció el ceño preocupado — Debe haber alguna otra forma, no podemos esperar tanto tiempo.

Dendé asintió, — Existe otra forma, la habitación del tiempo, entrarás nuevamente a ella... Un día aquí es un año allá así que eso nos ayudará.

— Yo entraré contigo papá — Gokú volteó a ver a Gohan, ¿En que momento su pequeño hijo había crecido tanto? Ahora era un apuesto y fuerte adolescente. Se sintió orgulloso de él — De acuerdo... — Comentó orgulloso el saiyan.

Sin embargo la burbuja de esperanza y felicidad fue rota por Dendé — Aún así deberemos esperar unas semanas más, necesito que el nivel de energía de Gokú se recupere a cierto nivel, una vez alcanzado puede entrenar sin supervisión en la habitación del tiempo.

Resignado Gokú asintió, no había nada más que hacer.

Así que aparte de entrenar esas semanas con el buen Dios, disfrutaría a su familia, para ser justos tenía mucho por hacer para agradecer a su esposa por ser ese pilar en su vida. Volteó a ver a a Milk y a su pequeño Goten.

— Muy bien Dendé, estaré en comunicación contigo diario entonces.

El resto de los guerreros Z lo miraron decididos.

— No serás el único que entrene— Krillin comentó. Y antes de que dieciocho dijera algo continuó — Es cierto que solo los saiyajines y Nameks pueden ir, pero en caso de que Vegeta venga por venganza a la tierra, debemos estar preparados. — Tranquilo comentó.

Fue dieciocho quien contestó — Y lo estaremos Krillin, el que la tierra no se involucre no quiere decir que no estaremos listos para dar batalla.

Decidieron relajar un poco en tema de conversación, mientras convivían con su gran amigo. Las esperanzas de todos estaban puestas nuevamente en Gokú.

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Planeta Vegita

Vegeta estaba tan ansioso por ver a Bulma que buscó rápidamente a Kyabe para que entrenara un rato con su cachorro. Se sentía egoísta, sabía que su hijo quería conocerla pero en ese momento tenía muchas ganas de tenerla para él solo, había sido demasiado tiempo desde que se levantó de la cama y quería disfrutar de nuevo de esa boca adictiva.

Era como un adicto que hubiera estado en un largo periodo de abstinencia y ahora que había recaído en su droga favorita no estaba dispuesto a privarse de ella por demasiado tiempo.

Pensaba a la hora de la cena presentarlo con su hermano, pero primero necesitaba hablar con Bulma y Trunks.

Entró al laboratorio, Bulma y Suzuke trabajaban juntas revisando los videos de seguridad de la cámara de cuando Vegeta tuvo el accidente.

— Regresa a tres días antes, en la madrugada mira ahí...— Señalaba la científica que se hallaba muy concentrada.

— ¿Ves esa mancha borrosa que se mueve rápido? Es alguien... — Señalaba emocionada la científica, era el

primer indicio real que hallaba, pues ella estaba segura que su cámara había sido manipulada por alguien más.

— No se alcanzaba a ver bien Bulma...— Comentaba Suzuke insegura.

Bulma estaba emocionada, — El modo de grabación visión nocturna nos ayudará...— La peliazul no pudo decir nada más pues de pronto sintió unas firmes y varoniles mano tomarla por la cintura desde atrás y repegarla a un firme y musculoso cuerpo.

El aroma varonil, un olor a madera y especias del saiyan le llegó a sus fosas nasales, interrumpiendo toda su concentración mientras sentía esa caliente y sensual boca del guerrero comenzar a besar su cuello y aquella traviesa cola instalarse feliz alrededor de su fina cintura.

— V-ve-geta...— Tartamudeó nerviosa la científica, — ¿Q-que estás ha-cien-do?— sumamente colorada por la pena cuestionaba, pues Suzuke estaba ahí.

El saiyan no contestó, la volteó para que quedara de frente a él, la tomó delicadamente del mentón, se acercó de nuevo a su cuello inhalando el olor tan único de la hembra, amaba sentir su suave esencia mezclada con la de él.

«Como siempre debió de ser...»

Le dio una de sus clásicas sonrisas ladinas y sin contestar nada se apoderó de sus suaves y tentadores labios rojos. El beso comenzó suavemente, sin embargo él estaba emocionado y rápidamente escaló y comenzó a hacerse demandante.

Bulma estaba perdida en esas caricias y ese beso arrebatador que el saiyan le estaba dando.

«Kami, a quién quiero engañar, extrañaba mucho esto... maldito Vegeta»

Sintió las fuertes manos del guerrero repegarla a su cuerpo mientras esa lengua salvaje conquistaba su boca, un jadeo escapó de su boca mientras un pequeño gruñido retumbó en el pecho del hombre.

Se separaron para tomar aire, Vegeta clavó sus ardientes ojos como carbones negros en esa oceánica mirada, y le gustó lo que vio, la mirada azul perdida en deseo por él, las mejillas arreboladas y los labios hinchados.

Suzuke estaba sumamente colorada, si bien solo se habían dado unos besos, la intensidad del mismo la había sonrojado completamente, al ver que se separaban y viendo en la mirada felina del hombre esa hambre y deseo, decidió arriesgarse y carraspear.

— Ejem... Bulma yo... iré por algunas cosas, vuelvo después —

Al escuchar la voz avergonzada de la científica Tsufur, la razón y el pudor volvieron a la científica peliazul, cayendo en cuenta en dónde estaba, se puso violentamente sonrojada — N-no Suzuke es-p-pera...

Pero fue demasiado tarde la otra científica ya había abandonado el lugar, se volteó encarando de nueva cuenta al saiyan a quien poco le había importado el espectáculo que le regalaron a la otra científica, es más estaba feliz de que finalmente se hubiera largado.

— Vegeta, por tu culpa Suzuke se fue— Le reprochó mientras lo veía entrecerrando los ojos en forma acusotaria.

El saiyan solo se rió alegre antes de replicar — Ya era hora de que se largara...— Bulma molesta replicó — Estábamos viendo cosas importantes acerca de la explosión de la cámara de gravedad y ahora por tu culpa se fue.

Vegeta estaba tan feliz de tenerla para él que realmente no le dio importancia. Se acercó nuevamente a ella en forma lenta, como si la acechara, mientras ella comenzaba a caminar hacia atrás lentamente.

— ¿Que pretendes Vegeta?— El tono nervioso en la voz de la peliazul no pasó desapercibido para el saiyan quien sonrió malévolamente.

— Devorarte...— Decía mientras la acorralaba contra su escritorio y en un rápido movimiento la cargaba, sentándola sobre este.

Las pupilas de la ojiazul se dilataron, mientras su corazón latía con fuerza, ella intentó desviar su mirada para no quedar hipnotizada por esos ojos magnéticos que tenía el saiyan, pero no se lo permitió, al percatarse que ella bajaba la mirada la tomó delicadamente del mentón alzando su cara hacia él y la obligó a mirarlo, se acomodó entre las piernas abiertas de la mujer que yacía sentada sobre el escritorio.

— Te extrañé...— Fue todo lo que dijo, dos simples palabras cargadas de tantos sentimientos que transmitía no solo en el tono de voz sino en esa fiera mirada color ónix.

— Solo fueron unas horas príncipe...— Fue todo lo que alcanzó a decir antes de que él atrapara de nueva cuenta sus apetitosos labios granate.

Besar la boca de la peliazul era algo divino, decir que se había vuelto adicto a los labios de la fémina, a sus caricias, a sus suspiros, a todos los sonidos que de ella salían cuando la hacía delirar, y la forma en que el cuerpo de ella lo doblegaba al hacer el amor era decir poco.

Si ella le exigiera en ese momento el universo entero, estaba seguro que se lo daría, continuó repartiendo caricias por sus piernas recorriéndolas suavemente, sus besos pronto bajaron besando el mentón de ella, delineando la curvatura del cuello femenino, perdiéndose lentamente entre el nacimiento de aquellos dos excelsos montes que ella tenía y que lo llevaban a la locura.

Bulma estaba rendida a las caricias que el saiyan repartía por todo su cuerpo sintiendo que se derretía como mantequilla ante estas, que no se percató en qué momento él había abierto su blusa, solo soltó un gemido escandaloso al sentirlo delinear con esa lengua salvaje y adictiva el contorno de sus senos, mientras ella había sido recostada sobre la mesa del escritorio.

— Vegeta... alguien puede entrar...— Fue todo lo que dijo antes de que él, malévolamente atacara su pecho derecho, llevándose cuál infante hambriento el suave rosado pezón femenino a la boca, amamantándose desesperadamente de él.

Ella soltó un gemido desesperado mientras sus manos se enterraban en la salvaje cabellera azabache. El príncipe volaba en las nubes.

Amaba el olor dulce y fresco que desprendía su mujer, le encantaba besar y darle caricias a la tersa y suave piel femenina, además su sabor era adictivo.

Le excitaba en sobremanera la forma en que ella reaccionaba a su toque. La mirada azul estaba nublada de placer, así que no se dio cuenta en qué momento el saiyan bajó sus pantalones junto con la ropa interior de encaje que aunque hermosa en ese momento le estorbaban al saiyan.

Para cuando Bulma pudo percatarse de lo que pasaba, ya estaba completamente desnuda y a merced del saiyan. En un instante y con suma rapidez él se acercó a la puerta y la aseguró por dentro para que nadie más pudiera ver a su mujer en caso de que algún despistado se atreviera a entrar.

— Te ves exquisita mujer...— Fue todo lo que con voz ronca pudo decir. Su cola emocionada daba suaves caricias a sus suaves y tersas piernas mientras lentamente comenzaba también a hacer caricias a las voluptuosas caderas de la hembra.

Mientras ella estaba acostada técnicamente desnuda sobre su escritorio, él admiraba su nívea belleza marina, y como sus tersos y generosos pechos se movían suavemente al compás de su respiración acelerada, su cara sonrojada con los labios hinchados producto de los besos intensos que le había dado.

Sus ojos negros y profundos siguieron bajando, bebiéndose esa imagen sumamente erótica que la hembra, SU mujer le presentaba.

Se deleitaba con lo que veía, paseó su vista bajando por sus senos, por su hermoso abdomen, su propia respiración se aceleró al ver más abajo aquel montículo de suaves rizos azules, que encumbraban y protegía la deliciosa y rosácea piel que la hembra poseía en su intimidad, vio como sus piernas estaban abiertas dejando ver parte de ese paraíso, pues él estaba entre ellas, sus manos comenzaron a acariciar el hermoso cuerpo femenino.

Ella era una imagen erótica y sumamente estimulante de ver, — V-ve-geta basta alguien puede venir...

Los últimos vestigios de cordura, llamaban a Bulma quien intentaba hacerlo entrar en razón, pero el

saiyan estaba más allá de cualquier rastro de raciocinio, sin dejar de verla, de admirarla, se bajo el pantalón expandex que traía puesto, dejando su virilidad al descubierto.

Una sonrisa ladina se dibujó en su apuesto rostro, — ¿Quieres me detenga?— Malicioso preguntaba mientras su inquieta cola comenzaba a penetrar a la ojiazul quien al sentir aquella intrusión dentro de su cuerpo comenzó a sentir muchísimo placer, pues al mismo momento Vegeta comenzó a estimular en forma manual ese nudo de nervios rosados que era el clítoris femenino, que sobresalía en su intimidad.

Al sentir como esa cola la penetraba y ese delicioso contacto a su centro de placer, ella echó hacia atrás la cabeza arqueando la espalda, y dejando salir estimulantes sonidos de satisfacción.

El saiyan comenzó a masturbar su duro falo con la otra mano. — ¿Deseas que me detenga mujer?— Perverso volvió a repetir mientras veía que las pupilas femeninas se perdían de placer debido a la sensualidad del momento.

— Y-yo Ahhh Ve-g-geta yo...— La ojiazul solo balbuceaba, perdida en ese mar de sensaciones no era capaz de conectar sus ideas, ese hombre la descolocaba y le quitaba toda fuerza de voluntad.

El olor a sexo estaba presente, las esencias de ambos llamaban al otro, Vegeta se sentía muy excitado, deseaba hundirse, enterrarse en el cálido cuerpo femenino. Dejarse ahogar por las mareas azules de esa científica terrestre.

Dejarse dominar, conquistar por todo cuanto ella quisiera entregarle, deseaba marcarla nuevamente con su semilla.

No pudo resistir más, torturarla a ella era torturarse a él mismo, se quedó mirándola a los ojos, sin perder contacto visual acomodó la punta de su glande en la estrecha entrada femenina.

Y lentamente comenzó a hundirse en las cálidas aguas marinas de su mujer.

Bulma perdió el aliento al sentir nuevamente como él la invadía, la conquistaba. Como la virilidad el saiyan abría nuevamente sus carnes, reclamando cada resquicio suyo.

Sonidos desvergonzados de satisfacción salían de ella, no se dio cuenta en que momento él la cargó, sentándola en su miembro, enterrándose más profundamente en su cuerpo.

Sin dejar de mirarse a los ojos sintió las poderosas manos del varón apretarla de los glúteos mientras la cargaba, la empalaba en él.

Y ella deseosa de seguir sintiéndolo tan dentro de ella, abrazó sus piernas a las caderas del varón, mientras sin dejarse de ver a los ojos comenzaba ya la sensual danza de besos.

El hormigueo comenzó en muchos lados de su cuerpo, para cuando reaccionó el orgasmo la golpeaba fuertemente, escuchó el gruñido salvaje y gutural de su saiyan, sintiendo la poderosa esencia de él regarse dentro suyo.

La satisfacción de sentirlo terminar junto con ella, de sentir su cálida semilla en su cuerpo la hizo suspirar satisfecha.

Lentamente el saiyan la volvió a sentar sobre el escritorio, sin despegarse de ella, uniendo incluso sus frentes mientras respiraban entrecortadamente.

Se encontraban bañados en sudor, pudo ver que el saiyan salía de ella, y Bulma se sintió huérfana sin el llenándola.

— Te extrañaba — Decía suavemente el saiyan.

La peliazul sintió sus mejillas arder. — Solo fueron unas horas Vegeta...

El volvió a besarla — ¿En serio sólo fueron una horas? Para mi se sintió como toda una vida...

Ella se mordió el labio inferior. Era tan fácil perderse en ese abismo negro que eran sus ojos, era tan fácil cerrar los ojos y olvidarse de su misión y creer por un instante que esa era su realidad...

— Bulma...— dijo su nombre suavemente trayéndola de vuelta al presente, acarició suavemente su mentón y su mejilla, — Todo absolutamente todo lo que tengo es tuyo... pídeme lo que quieras y te lo daré, si quieres que me arranque el corazón y te lo entregue incluso eso haría.

Ella sonrió ante tal disparate, tomando a la ligera sus palabras, creyendo que él jugaba, una risa diáfana salió de su garganta — A veces exageras tanto...— Risueña dijo, minimizando sus palabras.

Ella seguía sonriendo tomando a la ligera todo, pero al ver aquella mirada Ónix que la miraba con tal intensidad, sintió su estómago retorcerse al entender que él lo decía realmente.

Era tan fácil en verdad perderse...

«Todo esto podría ser de verdad, podrías comenzar de cero»

Su mente era un caos, quería cerrar los ojos y olvidarse del pasado, de la traición y creer que ese instante era su realidad.

Era tan pero tan fácil desvanecer la realidad y crear una nueva, esos ojos negros que la veían con devoción la hacían dudar.

«Desearía que este instante fuera eterno...»

Le sonrió al saiyan con ternura, devolviéndole ahora ella la caricia en la mejilla.

Suspiró, realmente deseaba que la eternidad construyera su morada en ellos, pero como todo lo bueno en esta vida tiende a ser efímero, el instante pasó y la melancolía llegó a ella, sabiendo que eso era solo un espejismo, que esa no era su realidad.

«Tal vez en alguna otra vida, en algún otra línea de tiempo, en un universo alternativo sea yo a la que escojas en un principio, sea tu mujer y podamos ser felices... en otro universo tal vez, solo tal vez podamos ser felices»

Inhaló profundamente llenando sus fosas nasales de ese intoxicante aroma varonil, llenó sus pulmones de la fragancia masculina y se abrazó a él.

El príncipe saiyajin recibió contento sus muestras de afecto, cuán distintos pensamientos y sentimientos habitaban en cada uno de esos dos amantes.

Mientras uno pensaba:

«A partir de ahora todo irá a mejor, ella merece tenerlo todo»

Y le colocaba de nueva cuenta el collar con la insignia real de la casa saiyajin en el cuello, el mismo que ella le había devuelto antes del accidente en la cámara de gravedad.

Ella pensaba:

«Solo serán poco más de unas semanas tal vez un mes más antes de poder partir...»

Le sonrió al percatarse de la joya que él de nueva cuenta había colocado sobre su cuello

Y así mientras él consideraba esa sonrisa como la aceptación de relación nuevamente, de ese destino juntos, ella lo interpretaba como la forma de despedirse de él, abrazarlo con amor, disfrutar aquellos invaluables momentos juntos que les dejaba ver lo que hubiera sido su vida juntos, si él no hubiera elegido a Kale, si no estuviera unida a ella.

La ayudó a vestirse nuevamente, quería llevársela a la habitación y quedarse eternamente ahí con ella.

—Hablé con Kale, ella está de acuerdo en que ya no sea más mi consorte, nunca fuimos una pareja, aún así ella tiene su lugar dentro del reino pero tú... tú serás mi consorte, el corazón de este imperio...— La pegó nuevamente a su pecho.

El corazón de la ojiazul latió fuertemente, ¡Oh! Como hubiera deseado escuchar todas esas bellas palabras antes.

«Aún puedes cancelar todo y quedarte aquí»

En su mente había una pelea, una dualidad que pekaba ferozmente, la voz de su conciencia jugaba con ella y contra su corazón.

«¡Basta Bulma deja de pensar tonterías! Hay una agenda que seguir, ¡Enfócate!»

La voz de Vegeta la devolvió de nueva cuenta a la realidad pues él siguió hablando — Kale aceptó, pero fue un poco descuidada y Chard escuchó parte de la conversación — Vegeta omitió el hecho de que ella deliberadamente intentó lastimar a su propio hijo dejándole saber que su padre tenía otro vástago además de él.

Decir tal cual lo que había pasado, no ayudaría nada y levantaría mas animadversión y molestia en Bulma.

— Así que tuve que contarle la verdad al niño...

Bulma solo escuchaba sin decir nada, el saiyan continuó, sé que aún es pronto pero me gustaría hablar con Trunks también, quiero que ellos se conozcan...— No pudo terminar de hablar cuando ella lo interrumpió exaltada —¡NO! ¡No le dirás nada a mi hijo aún!

Seria contestaba, mientras un confundido saiyan intentaba entender su negativa — Chard no lo tomó mal y está emocionado de conocer a su hermano, Trunks podría también desear conocerlo...— Nuevamente no pudo terminar su idea cuando fue interrumpido.

— Aún es muy pronto Vegeta, no quiero que Trunks aun sepa— Intentó controlarse, y explicarle.

Algo dentro del príncipe le impulsaba a presentar a sus hijos, aún así no quería alterar a Bulma, así que respiró profundamente y cedió en su disputa — Será como tú quiera mujer, esperaremos entonces...

La ojiazul, quien comenzaba a alterarse, respiró más tranquila.

«Estar juntos no es posible, jamás dejaré que Trunks sufra por tus acciones Vegeta... En otra vida tal vez sea yo a la que escojas y podremos ser felices»

La voz del peliflama la sacó de su ensimismamiento, — Las cosas serán como desees mujer, te demostraré que las cosas son diferentes ahora— Decía mientras acariciaba su mentón en forma delicada.

Ella solo sonrió.

«Solo un poco más de tiempo, eso es todo. Solo necesito eso»

— Solo dame un poco de tiempo Vegeta... Solo eso— Fue lo que ella dijo sin aceptar ni negar nada, mientras el peliflama emocionado sentía que ella correspondía a sus atenciones.

Se sentía el ser más afortunado, mientras construía castillos de naipes en el aire. Se rindió a todas su emociones y el amor lo cegó, evitando así que él se percatara que ella nunca respondía a sus promesas de amor...

.

.

.

Nappa se había descuidado solo un momento, solo un instante y ahora ese simple descuido le iba a costar la vida.

En un principio intentó arreglar el desastre por su cuenta pero ante el nulo éxito en la tarea, decidió meter a la caballería: llamó a Radditz desesperado.

El pelinegro estaba confundido, sabía que Vegeta a había dejado al calvo saiyan tutelando a Trunks.

«¿Para que necesitará ayuda Nappa?»

Cuando llegó al área de entrenamiento tuvo que reprimir la carcajada con lo que vio.

«Si Nappa no hubiera perdido su cabello cuando Vegeta era niño debido a los sustos que tuvo por todos los problemas que ocasionábamos, definitivamente lo habría perdido ahora...»

Intentó realmente mantener la compostura pero la imagen tan cómica que el calvo saiyan presentaba le hizo imposible la tarea:

Frente a él un desquiciado Nappa buscaba por todos los rincones del área de entrenamiento a Trunks.

— ¿Se puede saber que demonios haces?—

El calvo saiyan aminoró su ritmo de búsqueda solo un poco para poder contestarle al otro saiyan:

— Ese condenado crío se me escapó, solo me descuidé un momento en lo que hablaba con Tooma por el comunicador.

Para Nappa era inaudito que un crío de menos de 4 años pudiera haberlo burlado de esa manera.

Radditz lo miró divertido — Y porque no lo buscas por medio del comunicador, revisa el nivel de ki del crío.

Nappa le dio una mirada envenenada al otro saiyan — ¿Acaso me crees idiota como para no haberlo pensado por mi cuenta? ¡Por supuesto que lo intenté! ¡Pero el condenado cachorro está escondiendo su Ki!

No entiendo la malditas manía de Vegeta por haberles alentado a aprender eso, ¡Ahora no tenemos como rastrearlos!— Un muy estresado Nappa decía.

Sabía que Vegeta ahora estaba con Bulma, debía aprovechar que se hallaba ocupado con ella, tenía algo de tiempo antes de tener que explicar dónde estaba Trunks.

Por fortuna Kale había salido y no se hallaba en la base, Paragus andaba igualmente fuera pero no tardaría tanto en llegar así que tenía poco tiempo para buscar al crío antes de que esos dos regresaran de sus asignaciones y tuviera que avisar a Vegeta para evitar que ellos se lo toparan primero.

— Vegeta me va a matar... Necesitamos encontrar a ese escurridizo mocoso antes de que Kale y Paragus vuelvan.

Radditz quería reírse a pierna suelta, pero cuando pensó mejor las cosas se dio cuenta de lo peligroso que era que el crío estuviera solo vagando en la base sin supervisión,

— Tenemos aún tiempo Nappa vayamos a buscarlo.

De pronto una alerta llegó a su comunicador,

Radditz contestó — Ahora no Kyabe, tenemos un problema aquí, Nappa y yo...— No alcanzó a decir más cuando Kyabe lo interrumpió, su voz se escuchaba desesperada.

—Necesito su ayuda Radditz, solo me descuide un instante, y Chard desapareció. Caulifla sigue buscándolo pero no sabemos donde se metió.

Nappa miró consternado a Radditz.

— Esto no es nada bueno, los dos críos están perdidos...— comenzaba a sentirse más y más estresado, sabía que Vegeta les arrancaría la cola antes de matarlos si se enteraba que habían perdido a sus dos descendientes.

De pronto vieron llegar tranquilo a Tarble — Me comentó Vegeta que Trunks está contigo Nappa, quiero llevarlo a dar un paseo...—

El calvo saiyan estaba nervioso pero agradeció a todas las deidades que conocía que fuera el príncipe menor quien se acercara.

— Tenemos un problema Tarble, Trunks y Chard están desaparecidos...

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Hola a todos!!!

Esta vez si me tarde un poco pero pude acabar este cap y ya comencé el nuevo…

¡Que nervios! Goku se ha despertado y encima se enteró ya de todo!

Amé la reacción de Milk, ¿ustedes no?

Y estoy tan dividida… me siento mal por Vegeta pero también quiero Bulma huya, ¿ustedes que creen que pasarán?

Cuénteme que creen que sucederá… ya cada vez El momento se va acercando y siento que el caos pronto comenzará… Déjenme saber que es lo que opinan y si todo sale bien nos vemos en dos semanas!!!

rápidamente contesto comentarios:

XXlalalulu: jajaja definitivamente envenenarla de a pocos hubiera sido tmb una excelente opción para esta telenovela mexicana jajaja y estoy de acuerdo amo a los antagonistas por malditos jajajaj aunque creo que Kale se lleva las palmas. Supongo que este cap te gusto por el gochi... quiero decirte que este cap me mando 3 semanas a hiatus... tres malditas semanas... y tú sabes el motivo hahahaha pero ojalá la espera haya valido aunque sea un poquito la pena? Un abrazo.

Invitada Siquesi: me encantan tus comentarios!!! Intentaré contestar lo más que pueda: 1.- Ahh definitivamente aunque él no lo acepte si tiene preferencias, y es que siente una conexion con Trunks que no tiene con Chard (y sabemos el porqué) pero eso lo hace sentir mal con su otro hijo, pues intenta no ser como su padre fue con él.

2.- Y si en efecto si Kale no fuera como es pensaríamos que son justas sus condiciones, hay que ver cómo va avanzando ese drama familiar :O.

3.-Jajajaja en efecto hay mucho chisme entre los saiyans y son peor que Paty Chapoy ya verás jajaja y por estos también me recuerda a GOT con todos los juegos, planes e intereses de cada uno hajaja

4.- Ohh Milk debo decir que amé la forma en que enfrento a Gokú, tú no? Al final amé una Milk decidida de, pues serás muy fuerte perk te aguantas y te quedas a entrenar y mejorarte o vamos ambos y morimos allá juntos. Ahhhhh esta vez mostró a su forma quien manda ahí.

Invitado Lunática 3: ohhh todos deseamos eso, que Kale sea descubierta, esperemos eso suceda pronto, grax x leer.

Beatlr :Tienes. Toda la boca llena de razón, en este fic todos tienen dobles intenciones con el... a ratos me da pena :(

Invitado Diane Gigant: Gracias linda por leer!! :)

Yenaiv Brief: Ohh si pobre Chard que culpa tiene y más con esa mala mujer que tiene por madre, y este nuevo cap me hizo estresar más.. a ti no?

Los quiero .

Desert Rose