Los personajes no me pertenecen son creación del gran Akira Toriyama. La trama e historia si son idea original mía.

"¿Y si estoy lejos de casa? Oh hermano, te escucharé llamar.

¿Qué pasa si lo pierdo todo? Oh hermana te ayudaré.

Oh, Y si el cielo se cae... Por ti... No hay nada en este mundo que no haría... —Hey brother, Avici."

Corrió de prisa, no debían hallarlo. Hasta la fecha había hecho un excelente trabajo escondiéndose de todos, había sido un gran acierto aprender esa técnica de ocultar su ki que su padre tanto tiempo lo obligó a aprender y sobre todo a perfeccionar.

Estaba muy alegre, pues con el paso del tiempo había logrado un mejor entendimiento con su regio progenitor y esa plática que habían tenido le había ayudado a mejorar sus relación.

Por un momento tuvo miedo de que su papá ya no lo quisiera porque no daba el ancho, pero su padre le había dicho que no era así y él le creía.

Siempre le creería, a pesar de lo regio e inflexible que era. A pesar de educarlo con mano de hierro, le había demostrado que detrás de toda esa exigencia y rudeza lo amaba. Le había enseñado a mostrar a todos la entereza que la sangre saiyajin detenta.

Se detuvo un momento a revisar los pasillos, la primera fase de su plan: Escabullirse de Kyabe había sido completada con éxito.

Era la primera vez que Chard hacía algo así, al menos ahí en la base, pues se había escabullido incontables veces de la vigilancia de Sook en Vampa, pero el científico era un Tsufur, jamás había intentado escabullirse de la férrea vigilancia de un saiyan.

«¿A donde iré ahora? ¿Busco a papá o busco a mi hermano?»

Serio meditaba el pequeño sus opciones. De pronto su estómago rugió, tenía hambre. Lo que hizo que la nueva opción sonara más sensata que las anteriores en su lógica infantil.

«Ha llegado el momento de ir de cacería... ¡Iré por comida!»

Emocionado decidió el infante. En su infantil cabecita una excursión a la cocina en el estado de fugitivo en el que se encontraba se le figuraba como una cacería en la selva más extrema. Su volátil imaginación lo llevó a imaginarse: A él mismo como "el gran príncipe"

«Como papá» Su mente rugió emocionada.

Se dirigió entonces hacia donde sabía que estaba la cocina a paso seguro y sigiloso, escuchó voces así que rápidamente halló un escondite entre dos sillones, se posó detrás de esos esperando que el peligro pasara.

— ¿Pudiste hallarlo ya?— Preocupada decía Caulifla, mientras Kyabe se detenía un momento, estaba muy afligido, si bien nada presentaba un peligro para el crío, a Vegeta no le caería nada en gracia que el infante se le hubiera escapado en un instante.

El saiyan negó con la cabeza apesadumbrado. — Ya avisé a Nappa y me pidió ir a donde estaba, asi que vamos tal vez ya lo hallan encontrado...

Las voces de los saiyans se perdieron en la lejanía. Chard estaba emocionado, aún no lo hallaban, y ya casi llegaba a la zona de las cocinas, solo debía avanzar otro poco más sin ser detectado...

Trunks había estado fastidiado del entrenamiento con Nappa y no porque fuera malo con él, pero tenía varios días sin que lo dejaran jugar y a pesar de ser un saiyajin, también era un infante así que las ganas de correr y tener una aventura lo empujaron a revelársele al otro saiyan.

Avanzó cuidadoso de no hallarse a ningún otro saiyan. De pronto escuchó unos pasos avanzar rápidamente y alguien hablando solo, se percató que era Tooma y que estaba hablando con alguien a través de su comunicador.

— Ya voy Radditz, casi llego...— No alcanzó a escuchar más porque la voz del saiyan se hizo lejana.

En un intento por no se descubierto, Trunks se había lanzado dentro de una habitación que no reconocía,

Empezó a mirarla a detalle, avanzó dentro de esta, parecía un comedor aunque más rústico, al lado había otra puerta, con sigilo se acercó a ella y la abrió, no había nadie más en ese lugar que él supiera.

No detectaba ki alguno, detalló bien esa nueva habitación y se percató que era la cocina.

«De seguro hay galletas»

Emocionado decía, de pronto un ruido más adentro en esa habitación captó sus atención y se acercó con el mayor sigilo posible.

Al avanzar más delante del que parecía un frigorífico había otro infante como él, sin embargo éste tenía cola como el resto de los saiyans.

Chard se percató que había alguien más aparte de él un instante después de que Trunks se acercó hasta donde él estaba.

En el instante en que voltearon ambos se sorprendieron, y se quedaron estáticos; ahí frente a frente estaban los dos pequeños saiyajines.

Ninguno supo que decir ni qué hacer en un principio.

Fue Trunks el primero en romper el mutismo.

— Hola — Tímido saludó, aunque una amistosa sonrisa pintaba su cara.

— Hola— Mucho mas tímido, un poco cauteloso y bastante nervioso contestó Chard.

¿Y si alguien había enviado a ese pequeño a espiarlo?

No dudaba que de hallarlo Kyabe lo castigaría duramente, su nerviosismo incrementó.

— Yo soy Trunks— Se presentó alegre el pelilila, mientras extendía su manita apodo de presentación.

—¡Yo soy Chard!— Emocionado comentó el pequeño saiyan.

Pero antes de que pudiera decir algo más escucharon pasos en la habitación contigua.

Trunks tomó a Chard de la mano y ambos se escondieron dentro de una gaveta.

— No hay rastros de ellos en ningún lado... escuchó a Kyabe mientras hablaba y revisaba en la habitación contigua. De pronto las voces y los pasos se alejaron, sin embargo ninguno de los dos críos dijo palabra o hizo movimiento alguno.

Se quedaron en absoluto silencio, no hacía falta hablar nada, ambos se entendieron fácilmente con la mirada. Después de 5 minutos sin rastro alguno de vida cercano a la cocina el pelilila hizo una seña con la mano para que ambos salieran. Chard entendió al

vuelo el lenguaje a señas del peli-lila.

— Ufff casi me atrapan — comentó divertido Trunks mientras una risa traviesa salía de sus labios, Chard contagiado olvidó la suspicacia previa que tuvo y si rió también, — Casi me atrapan también.

Ambos a coro confesaron su travesura al otro: — ¡Me escapé de mi entrenamiento!

Los dos infantes se sorprendieron de la confesión del otro y se echaron a reír divertidos.

— Nappa me va a castigar...— dijo muerto de risa Trunks, Chard mas que feliz comentó — Conmigo será Kyabe...

De pronto su momento de confesiones fue interrumpido cuando el estómago de Chard protestó ante la falta de comida.

Rápidamente hicieron un plan para abrir el refri. Ambos sabían que no contaban con demasiado tiempo, pero eran saiyajines y comer les tomaría tiempo hasta llenarse, mientras Chard analizaba que hacer para poder comer sin que los descubrieran, Trunks ya tenía un plan listo.

Sacaron una gran cantidad de comida de refrigerador, un festín digno de príncipes, y el pequeño sacó de adentro de su traje de entrenamiento una cápsula.

Había estado maquinando su plan de escapar de la

custodia de Nappa varios días, así que se había preparado con anticipación. Había robado a su madre una cápsula vacía sin que ella se percatara, y ahora guardaba toda la comida y bebidas que sustrajeron del refrigerador.

Una vez acabada su fechoría se dispusieron a salir. El

plan de Chard había sido hecho más al momento, el de Trunks no, llevaba bastantes días planeando su escape.

Deseaba ir a jugar al río cercano a la base al que había ido solo una vez con Kyabe y Caulifla. Y esta era su oportunidad, y qué mejor que en compañía de su nuevo amigo. Las travesuras siempre eran más divertidas en compañía de un cómplice.

Cuando Trunks le contó su plan a Chard, éste de inmediato aceptó emocionado y así en lo que la base estaba sumida en un caos, los dos pequeños príncipes escapaban rumbo a pasar un día de picnic sin supervisión adulta.

Nappa estaba enfadado.

«Vegeta nos va a matar... No solo Trunks, ahora Chard está perdido, malditos críos»

Un dolor de cabeza inminente comenzaba. Tooma lo sacó de sus cavilaciones al entrar a la sala — ¿Aún nada? — Preguntó serio el calvo saiyan. Mientras apesadumbrado el otro guerrero movía la cabeza en forma negativa.

Tarble quien por casualidad había llegado con. Appa, y a quién en un intento desesperado de ganar tiempo le contaron todo, supo que no darían tan fácilmente con ellos. El príncipe menor se había mantenido callado todo el rato, mientras en su cara brillaba el destello de burla y diversión porque sus sobrinos hubiesen decidido al mismo tiempo dejar en ridículo a los saiyan adultos escurriéndoseles entre las manos.

Después de un largo rato divirtiéndose a costa del sufrimiento de Nappa y Kyabe, decidió por fin acabar con el suplicio de ambos.

«¿Tan estresados están, que no han considerado hacer lo más obvio?»

Dio un largo suspiro para después mirar a los saiyans:

— ¿Ya revisaron las cámaras?— el príncipe menor hablaba como si la situación no fuera crítica.

Kyabe abrió los ojos dándose cuenta que en su desesperación habían dejado de pensar objetivamente, mismo regaño mental que captó Nappa al instante.

— No lo hemos hecho pero en este momento lo hacemos— Comentó serio el calvo saiyan, sintiéndose estúpido de no haber considerado esa opción antes.

Tarble lo sacó de sus pensamientos, — Mientras ustedes ven donde se metieron esos dos, iré a ganar tiempo con mi hermano. No tienen más de media hora antes de que sospeche, así que... — Les dio una media sonrisa de lado muy al estilo de su hermano —Buena suerte.

Fue todo lo que dijo para alejarse rumbo al laboratorio. Caulifla vio como Nappa y Kyabe se quedaban estáticos, resopló y decidió sacarlos de su estupor — ¿Están esperando una invitación oficial para ir a ver las cámaras de vigilancia o que? Muévanse y que bueno que la pesada de Kale a un no llega...— Solo esperaba que no decidieran regresar antes, aún así no lo dejaría a la suerte.

— Tooma, pregúntale a Pepper cuánto tiempo más tardan en llegar y si puede que gane tiempo...— El otro saiyan fue de inmediato a cumplir la encomienda mientras ellos intentaban dar con el paradero de esos dos escurridizos críos.

.

.

.

Asteroide X0"12

— Que pérdida de tiempo es esta— Molesta dijo Kale mientras terminaba de masacrar a los últimos mercenarios que intentaron estúpidamente hacerle frente.

Paragus la miró divertido, —no te quejes, fuiste tú quien quiso venir, estabas enojada y morías por desquitar tu enojo.

La saiyan resopló, —pensé que podría divertirme un rato pero no son más que basura, patéticos seres que no merecen una muerte tan honrosa, no merecen el tiempo que gasto en matarlos.—

Caminó viendo con asco las caras de los seres que habían masacrado — Regresemos a la base...— Estaba aburrida y no quería a perder más tiempo ahí.

Pepper había recibido apenas la información y en forma discreta había avisado a Celery y Basil.

— Antes vayamos a los asteroides de placer, usualmente venden bebidas fuertes y agradables, estoy aburrida— Comentó Pepper, siendo secundada por los demás.

Y antes de que Kale pudiera replicar fue Celery quien habló — Escuché que llegaron nuevas telas de planetas lejanos, no nos caería nada mal verlas, tal ves Suzuke pueda hacerte una capa aún más hermosa majestad— si algo que esa saiyan había aprendido ya, era el saber qué botones presionar para mantener alegre a esa caprichosa princesa.

Kale sonrió emocionada, había estado enfadada porque tenía que aceptar que la ramera de Vegeta tuviera reconocimiento y escuchar a la saiyan referirse a ella con respeto levantaba un poco su herido orgullo.

— Ya escuchaste Paragus, vayamos a esos asteroides— confirmó la saiyan avanzando alegre rumbo al lugar mencionado.

Pepper envío un mensaje discreto a Tooma, había conseguido un poco de tiempo para que hallaran a ambos críos.

.

.

.

Planeta Vegita

Tarble llegó al laboratorio, sabía que su hermano estaba con Bulma, esperaba que el buen humor le

durase lo suficiente en caso de que se percatara de la

ausencia de sus herederos.

Tocó la puerta del laboratorio, esperando que la científica o el saiyan le dieran acceso.

Vegeta tenía abrazada a Bulma, si bien el deseaba seguir haciéndole el amor, sabía que ella se enojaría si volvía a seducirla dentro del laboratorio y más al sentir el ki de su hermano afuera del mismo.

Al entrar Tarble alzó una ceja, su nariz más sensible que la de un humano se percató lo que habían pasado en el lugar minutos antes.

Bulma sonrojada explotó debido a la vergüenza al notar que hasta Tarble se daba cuenta de lo que pasaba.

— ¡Oh vamos! ¿Que acaso no puedes fingir que no sabes nada?— Mas que abochornada dijo para después agregar en un siseo más bajo. — Malditos saiyans con olfato de perro, yo que culpa tengo—

Mientras se abrazaba así misma y Vegeta veía la escena divertido, para después abrazar su cintura posesivamente, orgulloso de demostrar de esa forma que en efecto habían tenido sexo hacía poco.

— ¿Que ha pasado?— Sin cambiar su semblante relajado preguntó el saiyan. Tarble se sorprendió, no había pasado más de unos pocos segundos y su hermano ya se había percatado que algo no iba bien, aún así, sin cambiar su cara de póquer, extendió una sonrisa de medio lado muy similar a la del príncipe de los saiyajines.

A Bulma le recorrió un escalofrío por su espina dorsal, era aterrador lo mucho que ambos príncipes se parecían en sus gestos.

— ¿Acaso algo tendría que pasar para buscar a mi querido hermano?— Cínico preguntaba el príncipe menor.

El príncipe mayor como si fuera un espejo del otro sonrió de medio lado, mientras la peliazul sentía que las piernas le temblaban.

«Maldito Vegeta, porque tiene que ser tan varonil»

El corazón de la ojiazul se saltó medio latido al ver lo atractivo que ese fiero guerrero era. La voz sensual y suave del peliflama la sacó de sus pensamientos.

— ¿Así que los críos se escaparon no?— soltó de forma abrupta el futuro monarca. Mientras Tarble abría bastante los ojos por un instante, dejando caer la máscara de indiferencia que tenía puesta, debido a la sorpresa que se llevó al darse cuenta lo rápido que Vegeta había atado cabos.

La científica por su lado sentía que se atragantaba y que la respiración le fallaba al escuchar a su pareja decir como si del clima hablaran que su hijo y el hijo de Kale se les habían escapado de la vigilancia a los saiyan.

—¡¿QUE TRUNKS HIZO QUE?!

Con el grito tan fuerte que Bulma dio. El peliflama sintió que sus sensibles oídos se lastimaban, mientras se alejaba lo más que podía de la fémina.

— ¿Por qué tienes que ser tan escandalosa mujer?— Se quejó el saiyan mientras se cubría sus sensibles oídos.

Esta vez Tarble le daba la razón a su hermano. Ese tremendo grito casi le había roto los tímpanos.

Bulma sintió que en un instante perdía todos los estribos.

«¿Que demonios con este simio tonto? Mi bebé, oh mi pobre niño está perdido... ¿Y si Kale o Paragus lo halla? Y si ese otro niño lo halla y lo ataca a traición»

Como toda buena madre, la científica estaba realmente alterada, su mente comenzó a idear eventos y escenarios cada vez más lúgubres y tétricos.

El estrés y la preocupación no le dejaban pensar nada con claridad, y escuchar el reclamo de Vegeta fue la gota que rebalsó el vaso.

— ¿Que carajos te pasa maldito simio? Tu hermano acaba de admitir que MI bebé está extraviado y solo se te ocurre quejarte porque subí un poco mi tono de voz— fúrica decía mientras su hermoso puño temblaba de coraje.

Los ojos del saiyan brillaron malévolamente, ¡Cómo amaba cuando salía a relucir el carácter fuerte de su hembra! Tenía ganas de tomarla entre brazos y doblegarla a besos.

Sin quitarle la mirada de encima comenzó a avanzar rumbo a ella como el depredador que era mientras ella nerviosa dio algunos pasos hacia atrás, y Tarble veía toda la escena divertida.

El saiyan más joven podría jurar que su hermano se había olvidado de él mientras encerraba a la ojiazul entre la pared y sus brazos.

— V-ve-ggeta ¿Qué haces? ¡Necesitamos ir a buscar a Trunks! Mi pobre bebé debe estar asustado.

El saiyan la miró dándole una sonrisa de medio lado, mientras el corazón de Bulma se agitaba al tenerlo frente a frente, a escasos centímetros de su cara.

— El crío está bien mujer, solo decidió escaparse un rato del imbécil de Nappa, hasta se tardó en hacerlo.—

La risa orgullosa del saiyan la hizo bufar, — ¿Acaso esperabas que pasara algo así?

Tarble esperaba expectante también la respuesta a esa pregunta; ahora fue el peliflama quién resopló divertido. — ¡Por supuesto que lo esperaba! Hasta se tardó en hacerlo, yo me escapaba de la vigilancia de ese inepto desde antes de cumplir los 4 años. ¡Ambos críos se tardaron! Entiendo que Trunks se le halla escapado a Nappa, pero ¿Quien fue el pobre diablo que dejó escapar a Chard?

En el fondo deseaba que hubiera sido Radditz, así podría tener un pretexto para volverlo a castigar. Tarble tranquilo respondió — Fue Kyabe...

Los ojos del peliflama brillaron maliciosos, — Son unos ineptos...— Pero Bulma no lo dejó continuar, sentía que el saiyan se alegraba de la situación y que estaba disfrutándola, cuando para ella estaba siendo la peor pesadilla.

— Como haya sido Vegeta, mi bebé está extraviado y puede encontrarse a Kale o a Paragus, temo que le puedan hacer daño...— La voz de la ojiazul se le rompió, sentía un nudo en la garganta y un sentimiento pesado se instaló en su estómago y su pecho, haciéndole difícil respirar.

Vegeta cerró más el poco espacio que aún había entre sus bocas casi rozando los dulces labios femeninos,

sintiendo así el cálido aliento agitado de la peliazul debido a su osada maniobra pues ella aún seguía atrapada entre la pared y sus fuertes brazos.

— Nada le pasará al crío mujer, Paragus y Kale está fuera de Vegita en una misión y tardarán muchas horas aún en volver. — Dijo en tono suave casi un susurro mientras esos negros pozos que eran sus ojos brillaban intensos, logrando atrapar la azul mirada que nerviosa lo veía.

Pues esa vibrante y fiera mirada oscilaba entre el océano azul de los ojos femeninos y la boca rojo granate entreabierta que pedía a gritos ser besada.

Posó una de sus manos sobre el delicado rostro femenino, una caricia tan suave echa por esas letales manos. El momento era tan íntimo, que Tarble se sintió fuera de lugar y consideró irse sin que lo notaran, pero le daba más miedo hacer movimiento alguno y que esto rompiera la atmósfera de intimidad entre su hermano y su consorte.

— ¿Puedes confiar en mí Bulma? Traeré a Trunks sano y salvo de regreso... Es una promesa— dijo en un susurro mientras sus labios seguían rozando los de la ojiazul sin terminar de cerrar la milimétrica distancia que aún los separaba.

La peliazul se sintió rendida... Sin poder articular palabra alguna pues estaba segura que, de hacerlo su misma voz la traicionaría. Simplemente decidió asentir con la cabeza, mientras el saiyan terminaba de cerrar el mínimo espacio y se adueñaba de su cálida y provocativa boca.

Ella quiso enfadarse, cortar de pronto el beso, alejarse del saiyan pero simplemente no pudo. Tan pronto sintió esa sensual y fiera boca adueñarse de la suya.

Y sus papilas gustativas saborearon el delicioso sabor de la boca del saiyan, soltó un suspiro que delataba todo lo que sentía.

Se rindió a él entre sus brazos, se sintió indefensa y dominada por la fuerte sensualidad del guerrero. Sus ojos azul índigo estaban perdidos de placer ¡Y solo era un beso!

Pero es que ese condenado saiyajin sabía como arrancar desde el fondo de su alma los suspiros contenidos por largo tiempo.

Sintió como la lengua de él invadía su boca, y mientras una de sus manos acariciaba lentamente su mejilla, la otra la atraía hacía él, tomándola seductoramente de su cintura, atrayéndola a la firmeza de sus fuertes pectorales.

Sintió el agarre de esa mano sobre su cintura hacerse más firme, más exigente, mientras todo el aroma tan varonil que el siempre desprendía la envolvía, la hechizaba.

El beso acabo demasiado rápido para el gusto de la fémina, aún sentía los labios hinchados por la intensidad del mismo, pero quería más. En forma suave y ronroneante él le dijo al oído — Confía en mí, lo hallaremos pronto...

.

.

.

Habían logrado por fin escaparse de la base. No había sido nada fácil, sobre todo porque ninguno de los dos críos dominaba aún la técnica del vuelo. Ambos estaban emocionados.

Chard miraba todo con asombrado, jamás había estado tan lejos de la base. Trunks estaba feliz de que su plan hubiera sido un éxito y hasta un cómplice de su aventura ganó, si bien afuera de la base todo parecía misterioso y nuevo tenía una idea de hacia donde debían dirigirse.

— Por acá— fue lo que dijo para ponerse a la cabeza de la expedición.

Media hora después llegaron al lugar que tanto ansiaban encontrar. Un río de aguas purpúreas cristalinas, un pasto azul y árboles con hojas amarillas y naranjas. Parecería que estuvieran en época otoñal en la tierra, sin embargo ese era el color de los árboles en Vegita, no era ningún cambios de estación.

En cuanto llegaron trunks abrió la cápsula y pusieron todo su botín de guerra en el suelo, en una manta. De pronto vieron frutas color anaranjado que colgaban del árbol. Ambos se miraron y sonrieron.

Fue Trunks el primero en intentar subir pero la base del tronco era resbaladiza y terminó cayendo. Chard llegó un poco más lejos, su cola le permitió balancearse y lanzarse a ramas más arriba, sin embargo también fue vencido por lo liso de la corteza arbórea.

No se percataron que todos sus movimientos estaban siendo vigilados por un dron insecto que estaba parado en uno de los árboles.

Bulma, Vegeta y el resto de los saiyans veían curiosos a los críos, parecían tomarse demasiado en serio la afrenta del árbol y lo complicado que era subirlo.

La ojiazul aún estaba asombrada de la rapidez con que Vegeta había acertado en donde hallar a sus hijos.

Después del intenso beso en el laboratorio habían marchado rumbo al salón de vigilancia donde se hallaban todas cámaras, al entrar vieron cómo Nappa y Kyabe nerviosos trataron de evadir su mirada mientras saludaban.

— Lo lamento Vegeta yo...— trató de excusarse Kyabe, pero Vegeta alzó la mano callándolo.

— Era de esperarse, ustedes sin unos inútiles y esos críos tienen mi sangre, no iban a tolerar que los ordenaran toda la vida, hasta se habían tardado.

¿Ya los hallaron?

Tranquilo cuestionó Vegeta, fue Nappa quien ahora tomó la palabra — Han sido muy escurridizos, logramos ver que estuvieron juntos en la cocina, acabamos de encontrar la secuencia, tendrá una hora como mucho de eso...— Decía mientras reproducía lo que la cámara había captado.

A Bulma se le hizo un nudo en el estómago al percatarse cómo su pequeño niño burlaba la seguridad saiyajin y se metía a la cocina donde estaba el otro infante.

«Ese debe ser...»

Pero no pudo terminar su pensamiento pues la voz de Kyabe se le adelantó — Al parecer príncipe ahora están juntos, se encontraron...—

La peliazul ya no siguió escuchando nada de lo demás que dijo el saiyan. Su mente estaba enfocada en lo que mostraba la pantalla. Ahí su amado hijo estaba frente a frente, siendo amistoso como solo Trunks podría ser con ese niño, el hijo de la mujer que quería verlo muerto.

Los vio sonreírse y presentarse, se llevó la mano a la boca mientras lágrimas le caían al darse cuenta que su hijo, que su bebé era inocente y no entendía el peligro que ese otro niño representaba para él.

Se volteó muy seria y alterada a ver al peliflama — Iré por mi bebé ahora.

Vegeta la miró confundido, no entendía la reacción tan desproporcionada de la peliazul, podía percatarse de sus ojos brillosos, sinónimo de que en cualquier momento comenzaría a llorar, — Iré yo— la detuvo.

Vio su intención de contradecirlo, así que se apresuró a explicarse mejor — Si vas tú primero te detectarán mujer, podrán parecer niños pequeños pero a esa edad ya tienen un buen nivel de entrenamiento y dan pelea a humanos adultos, se percatarán de que vas, en mi caso puedo ocultar mi Ki y sus burdas habilidades infantiles no son una amenaza a mi nivel.

Una vez que los atrape te avisaré para que llegues hasta ahí, ¿De acuerdo?— La vio titubear ante lo que decía, la tomó cariñoso del mentón — Confía en mi mujer...— en forma suave le dijo mientras sus dedos acariciaban cariñosos su quijada.

Bulma solo pudo asentir con la cabeza, Vegeta la abrazó suavemente para a después darle un en frente un muy breve beso frente a todos, acto que la descolocaba, y a pesar de querer decirle que se apurara en traer a su hijo a salvo, y no habló más, pues no quería que su voz sonara frágil o quebrada..

.

.

.

Chard y Trunks por fin lograron obtener las esquivas frutas de ese fastidioso árbol. Les tomó algo de tiempo pero trabajando en conjunto por fin lograron su cometido.

No fue fácil; se cayeron varias veces, resbalaron. Incluso cuando ya estaban a punto de llegar fallaron, fue así que Trunks se dio cuenta que debían aprovechar las habilidades que cada uno tenía, ayudó a Chard a llegar a la rama más baja del árbol, de ahí el pequeño se balanceó con su cola, cargando al pelilila y aventándolo hacia arriba logrando de esa forma que llegara a la rama más alta, de ahí fue fácil alcanzar las frutas.

Nadaron un rato, y después de jugar mucho, decidieron comparar fuerzas.

— ¿Trunks quien te entrena? — Un Chard feliz con la barriga llena y tras la comilona que se dieron después de la nadada, ahora descansaba acostado en el pasto.

— ¿Nappa y a veces Radditz y a ti?— preguntó curioso el pelilila mientras se dejaba caer y acomodaba sus brazos tras su cabeza, haciendo una almohada de esa forma.

Chard alegre contestó — Paragus— Tan pronto dijo el nombre una corriente de aire demasiado fresca corrió, brisa que le generaba escalofríos al pelilila.

Paragus... Ese nombre le sentaba mal al heredero de la corporación cápsula. Sabía que ese saiyajin odiaba a su mamá y a él.

Volteó a ver preocupado a su nuevo amigo. — ¿Él no te lastima? Es un hombre malo...— La mirada del pelilila se oscureció al recordar todas las miradas de desprecio que ese saiyajin en específico le dedicaba.

Chard miró a Trunks con confusión, si alguien siempre se había preocupado por él era Paragus, desde el principio fue el primero en creer en él, incluso antes que su padre, o esa es la impresión que él pequeño tenía. Además era el maestro de su madre, era estricto sí, pero no más que su papá y con Chard siempre había sido más amable que con el resto de los saiyajines.

Chard no podría describirlo como malo. Cuán diferentes concepciones tenían ambos infantes del mismo sujeto. Miró a Trunks y negó con la cabeza, respondiendo así la pregunta, para después agregar.

— Paragus es maestro de mi mamá y mi maestro, es estricto porque tiene que serlo para que pueda ser un príncipe digno.— Explicó con naturalidad el pequeño.

La cabeza del pelilila fue ahora una maraña de confusiones. Pero en específico el título nobiliario que su amigo uso sobre sí mismo lo confundió.

El sabía que su papá era el príncipe y por tanto Trunks, lo era.

—¿Príncipe?— la voz de Trunks al preguntar mostraba su sorpresa ante lo dicho por el otro menor.

— ¡Sí!— Feliz le decía el pequeño crío. — Yo príncipe, mamá princesa y papá príncipe — Explicaba alegre Chard.

Trunks aún confundido contestó — Yo soy príncipe mi mamá es princesa y mi papá es príncipe — pero antes de decir algo más el hijo de Kale alegre confirmó.

— ¡Sí! ¡Tú príncipe, yo príncipe, ambos somos príncipes y nuestro papá también lo es!

A su forma infantil Chard intentaba transmitir lo que su papá le había dicho, quería que Trunks supiera que eran hermanos, moría por llamarlo de esa forma.

Siempre quiso tener uno, aunque no tuviera la misma madre, para él Trunks era ese compañero de batalla, ese hermano que siempre quiso tener.

Pero antes de poder aclarar algo más o de que el pelilila pudiera cuestionar, un peliflama que se encontraba cerca y había escuchado esa parte de la

conversación decidió intervenir.

Sabía que la peliazul no tardaría en llegar, pues a pesar de que ella prometió esperar hasta que él le informara que podría ir, la conocía y no tardaría en perder la paciencia y aparecerse por ahí.

Sin esperar un instante más se apareció frente a ellos, ambos críos abrieron sus ojos, Chard que estaba más cerca sabía que era una batalla perdida, no tenía la fuerza para darle pelea a su padre, así que rápidamente tomó la desición, uno de ellos debía salvarse — ¡Corre Trunks!— Dijo sacando al otro infante del trance en que quedó al ver aparecer a su padre de la nada.

Cuando el pelilila intentó reaccionar, el otro crío ya se había abalanzado contra su padre. Sabía que a su manera Chard intentaba darle una oportunidad de escapar, pero él no era ningún cobarde, y decidió hacerle frente a su papá aunque sabía también como el otro infante que intentar pelear contra su padre era una misión suicida.

Vegeta los vio divertido, un gruñido mitad risa mitad aprobación salió de él al ver a sus hijos intentar hacerle frente y no huir pese a las fechorías hechas y más sabiendo que no podrían ganarle.

Rápidamente tomó a Chard de la cola, su punto débil, lo que hizo que el crío perdiera toda la fuerza, era una buena técnica que usaban siempre los saiyajines con sus hijos para hacerlos dormir. Apretó solo lo suficiente para que el crío cayera y no pusiera resistencia.

El pelilila al ver a su amigo caer, sintió angustia — ¡Chard!— y se lanzó desesperado contra su papá.

Vegeta solo necesito dos segundos para quedar detrás de Trunks y en un movimiento ágil golpearlo en la espalda si hacerle realmente daño.

El crío cayó al suelo y su padre lo agarró con un brazo mientras con el otro sostenía a su otro hijo, quien comenzaba a despertar.

— Falta mucho para que puedan siquiera darme un golpe mocosos insolentes— Decía Vegeta mientras una sonrisa malvada pintaba su rostro.

A lo lejos se escuchó la moto de Bulma, quien venía a toda marcha y llegó en unos minutos más frente a ellos.

— ¡TRUNKS!— Gritó desesperada la peliazul mientras se bajaba de la moto y corría a su encuentro.

Le arrebató a su hijo al peliflama, y lo abrazó fuertemente, para después despegarse un poco y comenzar a revisarlo.

— ¿Estás bien? ¿No estás herido? ¿Ninguno de los dos está herido?— Como toda mujer de la tierra que tiene un hijo, su instinto maternal de activó, revisando que los infantes estuvieran fuera de peligro.

La voz avergonzada de Trunks la sacó de su crisis —¡Estoy bien mamá!— La queja en la vocecita del infante mientras le confirmaba que no había sido dañado la hizo sentir alivio, mismo que hizo por fin que saliera el otro sentimiento que junto con la angustia la había estado carcomiendo.

—¿Cómo te atreves a ser tan irresponsable jovencito? Nos asustaste a todos, ¿Como se atrevieron ambos a hacer eso?— La furia de la peliazul era tanta que en su regaño incluyó al hijo de su némesis.

—¿Acaso crees que tu mamá estará muy contenta cuando se entere Chard?— molesta recriminaba.

El pequeño crío tuvo sentimientos encontrados por dos motivos:

Percatarse que la mamá de Trunks se preocupaba también por él. Se había estado preguntando si esa hermosa mujer que siempre traía bata blanca y que sabía era la pareja de su papá lo iba a aceptar o no.

Había escuchado infinidad de veces decir a su mamá que ella los odiaba y los quería ver muertos. Así que siempre estuvo temeroso de que ella quisiera dañarlo.

Ahora con la reprimenda que estaba dando a ambos, le quedaba claro qué tal vez tenía una oportunidad de que ella también lo quisiera.

El segundo sentimiento fue cuando precisamente habló de su mamá, él no entendía, sabía que su mamá la odiaba también y jamás hablaría por su propia voluntad de esa misteriosa mujer. Además estaba seguro que su mamá se enojaría con él por comportarse como una tercera clase, más no creía que ella se preocupara más allá de eso.

No supo que contestar así que solo agacho la cabeza — Lo siento.

Vegeta veía divertido la escena, sabía lo furiosa que estaba Bulma, y en gran parte era por el miedo que ella sintió.

El peliflama de nueva cuenta se acercó a los infantes quienes veían hacia el suelo en señal de sumisión, se puso de cuclillas para verlos de frente, — Mírenme a la cara mocosos— con voz trémula dijo.

Ambos niños no tenían el valor de hacerlo así que irritado ante su desobediencia dijo en voz más alta — ¡Dije que me miren!

Ambos voltearon de inmediato a verlo, la mirada Ónix de su padre siempre era un enigma, si te miraba directamente a los ojos pareciera que leía todo lo que tenías en la mente, hasta tus secretos más ocultos, ambos infantes se pusieron nerviosos, y sintieron un frío recorrer su espalda al verlo observarlos sin parpadear.

— Estuvo muy mal lo que hicieron, por su culpa los ineptos que los cuidaban serán castigados y no los verán en varias semanas. Ustedes también estarán castigados, tendrán más entrenamientos directamente conmigo, y si vuelven a hacer semejante tontería me encargaré de darles un castigo que no volverán a sentarse en mucho tiempo. ¿He sido claro?

Ambos niños sólo asintieron con la cabeza, pero eso para el saiyan no era suficiente — ¿¡HE DICHO QUE SI HE SIDO CLARO!?

Ambos pequeños se cuadraron antes de decir al unísono — ¡Sí papá!

En ese momento Trunks se sorprendió de que Chard también le dijera padre a su progenitor, y pensando qué tal vez el otro crío se había confundido decidió corregirlo.

—No Chard, es mi papá no tuyo, él es mi papá.

Trataba de explicar en forma amable el pelilila. Bulma al escucharlo sintió que el alma se le iba a los pies, y antes de que ella pudiera intervenir el pequeño infante hijo de Kale volteó a ver a su hijo y en la forma mas natural contestó.

— Tú príncipe, tu mamá princesa y papá príncipe, — Dijo mientras señalaba al pelilila a Bulma y al peliflama, continuó — y yo príncipe mi mamá princesa y mi papá príncipe — Dijo mientras se señalaba a sí mismo y a su papá.

— ¡Ambos somos príncipes Trunks!— Decía emocionado. — ¡Somos hermanos!

Trunks aún en shock volteó a ver a su papá quien con un asentimiento de cabeza confirmó que lo que decía el otro infante era cierto, tenía un hermano.

Aún dudoso volteó a ver a su mamá, estaba confundido. — Pero mi mamá y papá están juntos son mis papás...— Intentaba razonar en su lógica infantil el pequeño pelilila.

A Bulma no le quedó de otra que intentar suavizar lo más posible el descubrimiento de su hijo. — Mi amor, tú tienes un hermano— Dijo señalando a Chard.

Trunks aún confundido señaló a su papá — ¿Mi papá es su papá?— la peliazul trató de tener el mayor tacto posible, su hijo era pequeño y tal vez podría evitar que él entendiera el significado real de eso, tal como parecía suceder con Chard, pues el otro infante veía alegre a Trunks, ella notaba que en su inocencia no maliciaba lo que eso significaba, solo se había enfocado en la felicidad de saber que tenía un hermano con quien jugar.

Sí, hacía mucho que la peliazul se había dado cuenta que el otro hijo de Vegeta era un niño muy solitario.

—Si Trunks, tu papá tiene dos hijos.

Dejó que ese conocimiento permeara en la perspicaz y aguda mente del chiquillo, sabía que las preguntas aún no habían acabado.

— Pero tú no eres su mamá, yo solo soy tu hijo...— No era pregunta, Trunks estaba analizando la información.

Bulma asintió suavemente con la cabeza, sentía que le faltaba la respiración, y le rezaba a Kamisama que su pequeño no hiciera demasiadas preguntas.

— ¿Pero si tú eres mi mamá quién es la mamá de Chard?

Antes de que Bulma pudiera contestar el pequeño pelinegro se le adelantó entusiasmado.

— Mamá también es princesa, tu mamá princesa mi mamá igual. — Los ojos inocentes de Chard lo miraban alegre —Mamá se llama Kale.

Trunks parpadeó confundido, el no entendía demasiado pero sabía que su papá y su mamá estaban juntos y a pesar de que veía a sus padres bien no le gustaba que hubiera otra mamá de por medio.

Aún en su tierna inocencia sabía que eso no era del todo correcto, aunque no sabía explicar el porqué.

Pero la mirada alegre de Chard lo hacía dudar.

— Pero mama y papá siempre están juntos— volteó preocupado a ver a su papá — ¿Tu no quieres a mamá, papá?

Chard miró atento a su padre, el no entendía mucho por qué Trunks se angustiaba tanto.

Dos pequeños que desde su tierna infancia habían vivido cosas tan diferentes.

Para Chard no había sido difícil de procesar pues nunca vio cariño entre sus padres, y para él su papá y su mamá eran suyos pero desde pequeño aprendió que entre ellos no había nada diferente a cómo se trataban los demás saiyan entre sí. Nunca vio una caricia, una mirada cómplice, nada. No podía extrañar ni dimensionar lo que nunca tuvo.

Para Trunks en cambio le angustiaba que su papá no quisiera más estar con ellos, se estaba esmerando en ser ese hijo que su papá siempre quiso además no entendía el porqué pero no le gustaba que su papá tuviera otro hijo con otra mujer, su mamá era única y se sentía celoso de que otra mujer compartiera a su padre.

Vegeta vio a sus dos hijos, sabía que ambos esperaban aún su respuesta, sin inmutarse miró a ambos críos:

— Amo a tu madre Trunks, ella es mi única compañera, pero respeto mucho a la madre de tu hermano, ella y yo somos un equipo, juntos gobernaremos y manejaremos un imperio. Kale, la madre de Chard es una gran guerrera, y tiene mi respeto, es mi igual. El hijo que tenemos juntos, tu hermano— Mientras decía esto volteó a ver a su otro hijo — es nuestro vínculo. Ambos queremos lo mejor para Chard.— miró ahora Trunks mientras seguía hablando.

— Ambos son mis hijos Trunks, ambos son importantes para mí...

Pero antes de poder decir algo más, el pequeño peli lila lo interrumpió — Pero eres un solo papá y son dos mamás — Insistía le pequeño niño.

Bulma se sintió nerviosa, no sabía cómo explicarle la realidad a su hijo. Vegeta sin inmutarse continuó.

— Ambos son mis hijos, son hermanos.— Se agachó hasta quedar a la altura de los críos — eso jamás va cambiar Trunks.

— La madre de Chard y yo nos queremos y respetamos pero no de la forma en que amo a tu madre. Kale es mi igual y gobernará a mi lado. No hay amor entre nosotros pero ambos sentimos por Chard eso que no sentimos entre nosotros y un gran orgullo.

Antes de que Trunks pudiera cuestionar más a su padre la ojiazul intervino — Tu padre y yo estamos bien Trunks...—

El pequeño pelilila sentía su cabeza un caos, a su mente llegaban recuerdos lejanos como ecos no olvidados, de la hermosa saiyajin pelinegra que odiaba a su mamá y que las pocas veces que lo había visto, lo miraba con desprecio.

Su pecho comenzó a doler y la cabeza empezaba a punzarle, si Kale era esa mujer que miraba con odio a su mamá entonces no quería jamás conocerla, ni saber nada de ella.

La frente de Trunks se frunció, mientras analizaba que hacer, Bulma temía que su perspicaz hijo terminara entendiendo las cosas más allá de lo que un niño humano de su edad debería comprender.

Y cuando él pequeño semisaiyan estaba por protestar y cuestionar más volteó a verlo, ahí estaba su nuevo amigo, su nuevo compañero de aventuras, viéndolo con timidez y con angustia en los ojos.

Para el pequeño Chard nada de eso resultaba extraño, jamás vio la ternura entre sus padres, así que para él que existiera Trunks y Bulma no era algo que le afligiera y más después de que su padre le prometiera que él amaba a ambos críos por igual.

— Tu y yo somos hermanos Trunks... ¿Si?— Preguntaba el infante pelinegro mientras extendía las manos al pelilila.

Eso bastó para acallar todas las voces y dudas en la mente del hijo mayor del príncipe saiyajin.

Trunks volteó a ver a su madre quien le sonreía cálidamente mientras se paraba al lado de donde su padre lo veía orgulloso. Volteó a ver a Chard quién le seguía extendiendo sus manos, siendo aún un infante hacía una plegaria silenciosa, mientras sus ojos chocolate miraban a su hermano mayor.

No dudó más, acalló su mente, sus dudas con respecto a Kale, él era su hermano y lo quería... sabía sin que se lo dijeran que el tipo de mamá que su hermano tenía no era como la suya... Trunks sabía que Chard está muy solo, pues a pesar de su tierna edad lo intuía, sonrió y tomó la mano ofrecida por el otro crío y se fundieron en un tierno abrazo...

La científica no sabía cuánto tiempo había contenido la respiración pero el ver a su pequeño aceptar al otro niño la hizo sentir extrañamente bien.

Chard estaba muy feliz, tenía un hermano, ya no estaba solo. Volteó a ver a su padre que les sonreía con aprobación y a la hermosa mujer parada al lado de él. Había escuchado a su madre expresarse mal de ella, eso lo confundía, porque a pesar de su edad sabía que su mamá y su papá no se miraban como miraba su padre a esa hermosa mujer.

Su madre le había dicho que nunca se acercara a ella ni a su hijo, que ellos querían verlos muertos pero viendo esos profundos y hermosos ojos azules, esa sonrisa cálida en la cara de la peliazul, el pequeño infante solo quería acercarse y abrazarla.

Cuando Trunks se separó de Chard, la científica habló — Eso no significa que no estén castigados jovencitos...

Trunks miró a su mamá culpable, — Pero mamá... — No pudo seguir con su intento de respuesta pues ella lo cortó.

— Pero nada jovencito, pudieron hacerse daño ¿Y que le diría tu padre a Kale si algo le pasaba a Chard? — Se agachó y quedó a la altura de los pequeños niños —¿Que haría yo si algo les pasaba a ustedes dos? ¿Que sería de mi si te perdiera...? — Trunks vio los ojos de su madre aguarse y de inmediato se acercó a abrazarla.

—No llores mami— Estaba angustiado, en eso el pequeño se parecía a su padre, odiaban ver a la ojiazul sufrir.

El peliflama miró en forma dura a su hijo al escuchar a Bulma sollozar. Trunks siguió intentando disculparse.

— No lo vuelvo hacer mamá ya no llores— mientras Trunks abrazaba y daba besos a su madre, Chard apenado se acercaba a Bulma, ella notó el nerviosismo del crío, incluso su cola estaba gacha, no en su cintura sino tras de él moviéndose muy suave como asustado, apenado.

— Lamentó hacer que Trunks se escapara, fue mi culpa no se enoje con él — decía triste el pequeño.

A Bulma se le hizo un nudo en la garganta y se sintió muy culpable.

«¿Como pude querer odiarlo? Él no tiene la culpa de nada»

Le sonrió con ternura a Trunks y sin dejar de abrazarlo, le extendió al otro infante una de sus manos llamándolo de esa forma, el comenzó a acercarse lentamente y tomó la mano que le ofrecía.

Ella lo atrajo rápidamente para incluirlo en su maternal abrazo.

— No fue tu culpa solamente Chard, ambos se escaparon, solo no nos vuelvan a asustar así, ¿Esta bien?

Terminaba de decir mientras abrazaba con ternura a ambos críos.

Chard jamás en su tierna infancia había recibido un abrazo así de amoroso, le dieron muchísimas ganas de llorar y no sabía porqué, pero él era un saiyajin y su mamá decía que no debía mostrar sus sentimientos y mucho menos llorar.

Se tragó sus sentimientos intentando no romperse ahí, Bulma se percató de lo que sucedía con el niño, acarició con ternura su cabeza, y le permitió disfrutar el tiempo que necesitará de ese amoroso abrazo, no estaba segura si Kale se mostraba medianamente amable con su hijo. Ella esperaba que a su forma la saiyajin fuera maternal con él.

Vegeta veía la escena orgulloso y feliz, Bulma era todo lo que siempre quiso y ahora que ella parecía haberlo perdonado se esmeraría en hacerla feliz.

Aún así tenía unos críos revoltosos que educar.

— Me alegra ver que aprendieron su lección, aún así están castigados, el entrenamiento lo daré las próximas semanas yo mismo, y comenzará ahora...

Trunks quiso rebatir — Pero papá... no volveremos a escaparnos— Vegeta no lo dejó seguir.

—Pero nada, además Kyabe y Nappa estarán castigados por su falta de cuidado.

Chard al escuchar eso se preocupó, no quería que Kyabe sufriera por su culpa.

— Padre fue mi culpa, Kyabe no hizo nada malo...— Intentó excusarlo pero fue callado cuando su padre lo interrumpió.

— Estabas bajo su responsabilidad Chard, es momento que ambos aprendan su lugar en este sitio. Son los príncipes y futuros herederos del imperio que estamos formando, esta es una lección que aprenderán, cada acción tiene una consecuencia y el escaparse de ellos significa que ellos no hicieron su trabajo, parte de sus castigo mocosos es asumir su responsabilidad en el castigo de sus cuidadores.

Vegeta los miraba serio mientras se los decía, ambos niños se sentían mal pues por su culpa Nappa y Kyabe sufrirían.

Para Bulma era tal vez un castigo demasiado excesivo, pero entendía que esos tiernos niños no eran humanos y por lo que podía ver, los niños saiyajines necesitaban mano más dura para ser criados correctamente.

— Iremos a entrenar ahora...— Fue todo lo que Vegeta dijo.

Bulma decidió dejarlo manejar eso — Cuando acaben vayan a la nave Vegeta, para que coman todos conmigo.

Decidió irse a seguir un rato más en el laboratorio en lo que el príncipe saiyajin amonestaba a sus hijos.

El castigo fue ejemplar y excesivo, ambos críos apenas si podían moverse después de la paliza disfrazada de entrenamiento a la que su padre los sometió, el

Problema fue que les subió a 50 veces la gravedad de la tierra a la cámara de entrenamiento, una gravedad que jamás había usado con ellos, y ambos estaban sumamente adoloridos por lo difícil que había sido entrenar con él.

Su padre no era Kyabe o Nappa que hacían concesiones con ellos, su padre era estricto y rudo, y estaba molesto así que cuando acabaron ninguno de ellos podía levantarse.

Bulma estaba concentrada en el laboratorio, Gure había prometido hacer ella la cena mientras la peliazul avanzaba en su labor.

Había hallado el video donde se veía a alguien entrando a la cámara de gravedad días antes de la explosión, recuperó fragmentos del video de la caja negra que Tarble le había entregado pero quien quiera que fuera iba encapuchado así que no lograba distinguirse más que una forma, y había sido rápido, podría ser cualquier saiyajin o incluso algún mercenario.

— Vamos Bulma debe haber más hay que buscar...— Se decía a sí misma.

Además recordaba aún la conversación entre la Tsufur y alguien más, acerca de las muestras del sangre.

Ahora que estaba cerca de Chard sabía que sería fácil tomar una muestra del niño.

Se sintió mal porque no quería descubrir algo que le hiciera daño a ese pequeño. Comenzó a navegar en el mundo de información que la Tsufur le ocultaba y que había logrado accesar por medio de un virus que instaló semanas atrás.

Su búsqueda la había llevado a encontrar algo específico:

"Proyecto Broly"

—¿Qué es eso?— Se había hecho esa pregunta un millón de veces desde que había dado con ese hallazgo, después de la plática que había escuchado entre la Tsufur y alguien más había buscado entre los diversos archivos poniendo palabras clave y una de ella fue secreto y sangre y después de horas los resultados solo lanzaron un documento creado años atrás que decían esas escuetas palabras:

Proyecto Broly, nivel de seguridad: Máximo, documento clasificado.

Desde entonces había intentado infructuosamente romper la seguridad del documento sin lograrlo.

Se masajeo la sien, un dolor de cabeza comenzaba a taladrarle sin piedad. Algo le decía que ese proyecto estaba de alguna forma relacionada con Chard, sabía que su pensamiento era estúpido e irracional y que no tenía una base o fundamento científico sino que provenía de una corazonada.

— Padre me miraría con reproche si se entera que estoy basando una teoría en una tonta corazonada — resopló molesta

—Pero algo me dice que nos estoy equivocada, por mientras conseguiré más evidencia...— aprovecharía la cercanía de Chard para tomar algunos cabellos del niño y muestras de sangre, de él y de Vegeta, ya sea que se quedara o se fuera, tenía una duda y quería confirmar sus sospechas.

Cerró su investigación por el momento y se dirigió rumbo a la nave, encontró a Gure ultimando la cena.

.

.

.

Asteroide comercial cuadrante Omega

Para Basil fue raro recibir una llamada directa de Vegeta, aunque no había que ser un genio para saber que era lo que quería, se daba una idea.

— Que sorpresa recibir su llamado príncipe — Comentó el saiyan mientras se aseguraba de estar solo.

— Tarble me dijo que pasarán una horas en uno de los asteroides de placer comprando cosas— Comentó tranquilo el peliflama.

Basil sonrió — Esa es la intención aunque Kale ha estado un poco inquieta y creo que quiere regresar antes a la base... — Dejó caer el saiyan.

— Ya veo...— contestó el peliflama antes de seguir —me he contactado con Paragus también, después de eso él, Kale, y todos ustedes irán a visitar otro planeta por instrucción mía, será un viaje que tomará varios días, asegúrate de que mis órdenes se lleven a cabo.

Basil sabía que era lo que en sí estaba pidiendo su príncipe, — Se hará como diga alteza...— titubeó un poco antes de seguir, no quería que Vegeta lo regañara pero sabía del escape de los príncipes y quería saber si ya los habían hallado.

— ¿Trunks y Chard ya fueron encontrados?— Bajo muchos decibeles el tono de su voz, aún cuando sabía que en ese lugar estaba solo pues se alejó del resto de los saiyans en cuanto vio la alerta en su comunicador, aún así prefería tomar precauciones.

Escuchó la risa gutural del peliflama —esos cachorros ya fueron encontrados y aprenderán su lección...

Basil solo sonrió no dudaba que su príncipe sería estricto en el castigo a sus herederos pero en el fondo algo le decía que le daba orgullo que fueran capaces de crear tanto caos a tan corta edad.

.

.

.

Planeta Vegita

Bulma acababa de poner la mesa cuando escuchó la puerta de la nave abrirse. Lo que vio la hizo enternecerse, los pobres niños venían arrastrando los pies sudorosos y mugrosos. Se notaba que Vegeta les había puesto un entrenamiento en extremo riguroso.

— ¿Cómo les fue? — Preguntó curiosa mientras veía a los críos que apenas podían con su alma, su amado saiyan venía fresco como si no hubiera hecho esfuerzo alguno, y no dudaba que hubiera sido así para él.

— Bien mami... tengo hambre...— Se quejó el pelilila.

Chard moría de hambre igual que su hermano, pero estaba inseguro, sabía que debía volver a su habitación, y eso lo ponía triste, el quería comer con ellos y pasar más tiempo con esa misteriosa y amorosa mujer. ¿Acaso ella podría ser su segunda madre?

Se preguntaba el pequeño. Pero mientras más la veía menos creía que ella quisiera tener que cuidarlo. Sabía que su mamá no era buena con ella, y entendía qué tal ve ella prefiera mantenerse lejos.

«Si ella quisiera ser mi segunda mamá tendría todo...»

Inocente divagaba le crío. La madre de su hermano podría darle la ternura que su mamá no le daba, así lo entendía Chard, pues su infantil mente excusaba de esa forma a Kale.

«mamá es saiyajin y los saiyajines no somos expresivos, ella no es saiyajin... Por eso tiene permitido darnos abrazos...»

Su lógica infantil le llevaba a esa conclusión, y él moriría por tener una segunda mamá no saiyajin que lo abrazara... Pero ¿Ella querría?

Bulma al notar que en forma inconsciente Chard se apartaba y se quedaba atrás escondido se acercó a él. Mientras veía a los dos infantes —Vayan ahora a bañarse y cuando acaben cenaremos. ¿Chard quieres dormir con Trunks hoy? —Preguntó amable la peliazul.

El pequeño infante miró a su padre, jamás le preguntaban qué quería solo le decían que debía hacer, y no supo que contestar.

Vegeta entendió el dilema, pero quería que la decisión fuera entera de su cachorro, no quería forzarlo a nada.

— Tu madre llegará en algunos días más niño, podríamos pasarlos aquí, o si quieres regresar a tu habitación te llevaría, cenaríamos allá tú y yo y trataría de pasar los próximos días el mayor tiempo que mis obligaciones me permitan.

Trato de sonar amable, — Es tu decisión Chard—

El pequeño se sentía dichoso, le estaban dejando escoger, así que analizó a detalle aunque en el fondo el ya tenía su decisión tomada, aún así quería saborear más tiempo esa sensación que ahora tenía de poder escoger que quería.

— ¿Puedo bañarme con Trunks y cenar con ustedes? Preguntó cauteloso.

Bulma sonrió antes de contestarle mientras le daba una suave caricia en su infantil mejilla.

— Si cariño, puedes hacer eso y si quieres también puedes dormir aquí con nosotros estos días, hasta que tú madre vuelva... ¿Qué dices?

Trunks estaba emocionado, quería pasar más tiempo y conocer a su nuevo hermano. Chard se hallaba feliz y de inmediato contestó — Si quiero quedarme.

Vegeta sonrió de medio lado mientras veía a los dos críos reír alegres.

— Entonces vayan ahora a bañarse, vienen todos sudorosos y ninguno va a comer sin bañarse primero — Decía Bulma mientras intentaba poner tono serio en su voz y ponía sus brazos en forma de jarro sobre sus caderas.

— Al baño todos— Dijo mientras señalaba con uno de sus brazos el lugar. Chard y Trunks de reían del intento de cara sería de la científica.

El príncipe saiyajin se acercó a sus cachorros, — Ya escucharon a bañarse — Con voz autoritaria dijo Vegeta.

Pero Bulma volteó a verlo — Ahh no señor, usted también va a bañarse o tampoco come— Mandona decía enviando al saiyan al baño también.

Llevó a los tres al baño y llenó el jacuzzi, era más espacioso y cabrían los tres sin problema.

— Acompáñanos en el baño... — Malicioso decía el saiyan mientras ella ruborizada lo esquivaba.

Chard veía feliz lo que sucedía, todas esas interacciones eran nuevas para él. Ver a su padre relajado en la bañera con él y con Trunks, mientras jugaban felices.

Bulma dejó las toallas en el lugar y salió antes de que el peliflama decidiera cumplir su amenaza y la lanzara a la bañera con ellos.

La cena fue relajada, y a pesar de ver las facciones de felicidad de ambos chiquillos, algo en el pecho de Bulma se negaba a dejarlos dormir solos. Su instinto maternal estaba activo y quería abrazarlos al dormir.

Sabía que el saiyan no lo tomaría a bien pero no le importaba — ¿Por hoy les gustaría dormir conmigo y su padre?— Preguntó amable.

Vegeta le lanzó una mirada confuso, — Creo que preferirán dormir en el cuarto de Trunks...— Intentó sugerir, pero Chard estaba emocionado. Jamás su mamá lo dejaba dormir con él, solamente una vez había dormido con su papá y a veces cuando era más pequeño Paragus dormía con él, pero nada más.

Dormir en familia lo estaba emocionando mucho — ¿Podemos dormir con ustedes?— Apenado preguntó y antes de que su padre expresara su inconformidad la peliazul se adelantó.

— Será muy divertido... ¡Ahora acaben de cenar y luego a dormir!— Les comentó con una sonrisa en el rostro. Los dos críos estaban contentos con todo.

El peliflama solo resopló, sabía que ese día no podría hacerle el amor a su mujer pero pensaba cobrársela al siguiente día.

Bulma estaba asombrada, el otro hijo de Vegeta estaba resultando ser muy diferente a lo que ella creyó que sería.

Cuando se acercó al cuarto de Trunks pudo ver la interacción entre ambos niños.

— ¿Mira Chard estos son mis juguetes quieres uno?

El pequeño pelinegro se acercó curioso a un peluche en específico, parecía hecho de retazos pero era encantador… Y le recordaba a las historias que algunas veces Paragus le contaba, Trunks vio lo que había atraído la atención de su hermano, y ahí lo vio: El pequeño Ozaru de peluche que su abuelo tiempo atrás le había regalado.

— ¿Te gusta Chard?— El crío solo confirmo con la cabeza. Y el pequeño pelilila decidió que ese juguete podía quedárselo su hermano, él tenía muchos más que su mamá había llevado para él.

— ¡Es tuyo!— fue lo que alegre dijo, mientras el pelinegro alegre lo tomaba. Chard jamás había tenido un juguete antes, lo cuidaría y atesoraría como el mejor regalo de su vida…

Y así entre juegos y risas llegó la hora de dormir. Se hallaban ahora acostados en la cama, usualmente solo Trunks dormiría en medio de los dos, pero ahora estaba Chard y ambos críos estaban sumamente felices de poder dormir ahí.

Trunks de inmediato se acosto pegado a Vegeta, y a Bulma la conmovió la timidez de Chard, que alegre se acostaba a su lado, lo miró dudoso, indeciso.

— ¿Te molesta si te abrazo?— Pregunto la peliazul, el infante solo sonrió y la abrazó también.

Vegeta se quedó mirándolos en el otro extremo de la cama estaba Bulma, quien acariciaba en la cabeza suavemente a Chard, mientras esté contento la abrazaba.

Sabía qué tal vez para su hijo esa sensación cálida de un abrazo maternal posiblemente fuera algo nuevo, veía que el pequeño incluso había enrollado su cola en forma protectora sobre la peliazul.

Escuchaba el suave canto que ella estaba haciendo, mientras Trunks comenzaba también a quedarse dormido, arrullado por esa nana, pegado a él.

En ese momento no pudo sentirse más pleno y satisfecho, durmiendo al lado de su familia con cuidado abrazó a ambos críos y extendió su manos más allá, aferrando así la mano de la terrícola que lo enamoró.

Mientras el mundo de los sueños comenzaba a llamarlo, Vegeta sentía que no había nada más perfecto que esos momentos al lado de su familia. Se sentía pleno y se sentía seguro que las cosas mejorarían.

Para su triste infortunio la felicidad temporal que vivían solo serviría para recordarle cuando el momento llegara, todo lo que había perdido debido a su orgullo y a su hambre de conquista...

Esa noche Bulma despertó ya entrada la noche, con cuidado se alejó de la cama y mientras tomaba agua en la cocina, se cuestionaba ¿Que era lo que haría?

Una llamada a su comunicador de pulsera la sacó de sus pensamientos.

Observó que nadie estuviera cerca.

— Lamento hablarte a estas horas inadecuadas de la noche hermosa Bulma— Saludo con su gentileza.

— Pero te prometí avisarte tan pronto tuviéramos fecha para tu salida y ya la tengo...— Una sonrisa atractiva y confiada se reflejó en el apuesto rostro del príncipe Sekket.

Bulma abrió los ojos y su corazón comenzó a latir muy rápido, — ¿Cuando será?— su voz sonó ansiosa.

El príncipe zerkiano la miró a los ojos, la belleza etérea de ese hombre era algo sublime de ver, parecía un ángel o uno de los míticos y hermosos elfos de la mitología humana.

— Dos semanas...— Comenzó en voz suave sacándola de sus pensamientos — En dos semanas estaremos ahí...

Después de haber hablado con el príncipe zerkiano regresó a paso lento a la habitación. Sintió un nudo en la base del estómago, incluso sintió una opresión muy fuerte en el pecho.

Trato de respirar profundo para acallar el remolino de sentimientos que surgían en ella, ya tenía fecha para su libertad y era increíble que su escape estuviera a la alcance de su mano; volteó a ver a la cama, ahí yacían dormidos el saiyan y sus dos hijos.

Sintió la opresión cerrarle ahora la garganta, decidió no pensar más en el futuro, lentamente se acostó en la cama, miró y perfiló los rostros inocentes de los dos niños y el rostro de su amado.

«Cuando duermes pareces inocente Vegeta...»

Se mordió los labios y reprimió el sollozo que pugnaba por salir, mientras la lagrimas comenzaban a bajar por sus mejillas.

Respiró profundo y extendió su brazo, cubriendo en el acto en un tierno abrazo a los pequeños saiyan y tomando con su mano la mano del saiyan.

Cerró los ojos...

«Oh Kami dame fuerzas... necesito todo el valor para huir de aquí...»

Desconectó su mente y se dejó ir al mundo de los sueños, intentando así acallar las dudas y temores que él plan de huida suponían para ella...

/-/-/-/-/

¡¡!Hola a todos!!!!

Bueeeno este capítulo es un poco de break en la situación actual pero también un parteaguas.

¡Por fin los pequeños saiyans se encontraron y ambos saben la verdad! Intenso… Disfrute mucho haciendo este capítulo… ¿Que opinan del encuentro y de lo qué pasó?

Y OMG… Sekket ha dado fecha a la huida, el reloj comienza cuenta regresiva… Me tiene en nervio total!!'

¿Que creen que va a pasar?

rápidamente contesto comentarios:

XXlalalulu: De acuerdo contigo me cae bien Gokú cuando se comporta más saiyajin y menos el... jajajajaja. Tienes razón Bulma es todo un tema y nose que hará ella pero a mi me dan ganas que se queden pero luego pienso en lo que Vegeta hizo y quiero que huya... ahhh si es todo un tema eso... :(

Lunatica3: Estoy dividida también en que se vaya Bulma o se quede, y siii algún se encontraron los pequeños ... que opinas de ese encuentro?

Aprovecho para desearles una feliz navidad y un hermoso Año Nuevo! Que disfruten al lado de sus seres queridos ¡Y que sus metas para este nuevo año se cumplan!

Espero la primer semana del año estar publicando el próx cap. Un abrazo y GRACIAS por seguir conmigo