Atención esta historia está clasificada con contenido adulto, éste capítulo contiene escenas eróticas con alto contenido sexual (también conocido como Lemon), que pudieran perturbar la sensibilidad de algunas personas, si no te gusta este tipo de contenido o eres menor de edad, FAVOR de DETENER la lectura ahora. Leer bajo su propia responsabilidad.
Los personajes no me pertenecen son creación del gran Akira Toriyama. La trama e historia si son idea original mía.
"Desearía no haber visto toda la realidad. Y todas las personas reales realmente no lo son en absoluto.
Cuanto más aprendo más aprendo, cuanto más lloro, más lloro, mientras me despido de la forma de vida que pensé que había diseñado para mí.
Entonces te veo parado ahí, queriendo más de mí y todo lo que puedo hacer es intentar. Entonces te veo parado ahí y ahora soy todo lo que alguna vez seré, y ahora todo lo que puedo hacer es intentar.
Todos los momentos que ya pasaron, intentaremos volver atrás y hacer que duren, todas las cosas que queremos que el otro sea y que nunca seremos, nunca seremos… Y eso es maravilloso, y así es la vida. Y ese eres tú, bebé, esta soy yo, bebé.
Y estos somos nosotros, libres en nuestro amor. Somos libres en nuestro amor…. — Try, Nelly furtado.
Planeta Vegita
Los días habían corrido rápido, 5 días habían pasado desde aquella noche donde los 4 durmieron como una familia.
Para Chard ya no había dudas, en su corazón ya consideraba a Bulma como una segunda madre y ella muy rápidamente se había encariñado con él. Lo que la hacía dudar de tomar su plan de escape o no, pues las cosas marchaban bien y ella veía tan decidido al saiyan que las dudas sobre seguir con el plan, que había tratado de acallar cada vez gritaban más fuerte en su mente.
«Tal vez las cosas funcionen y no deba irme... No sé qué hacer yo... Aún quedan varios días antes de tomar la decisión...»
Aún recordaba las palabras de Sekket aquella noche
" — Hermosa Bulma ya todo está listo para tu partida como te dije solo necesitamos esperar dos semanas más, te he explicado ya el plan...— Se calló al ver a través de la pantalla la mirada dubitativa de la fémina terrestre — ¿Qué pasa mi bella dama? Noto duda en tu mirar—
Bulma se sorprendió de las palabras del zerkiano, miró aquellos ojos grises-acquamarina. Sí, era verdad tenía muchas dudas.
—Sekket yo...— Se quedó callada un momento como perdida en sus pensamientos. Él parecía adivinar sus miedos, sus dudas.
Decidió darle un empujoncito para que ella externase todas aquellas dudas que sus ojos azules le mostraban — ¿Él ha cambiado cierto? Y te ha demostrado de muchas formas que está arrepentido y dándote seguridad...— Su voz suave de terciopelo la sacó de sus pensamientos.
Ella lo miró sorprendida ¿Como sabía él eso? Con un asentimiento de cabeza le confirmó la respuestas. La seductora voz del zerkiano la sacó de sus dudas.
— Y ahora te estás preguntando cómo es que sé eso y si tengo espías dentro del lugar... Mi bella dama antes de que dudes de mí no necesito espías para saber lo que sucede, si yo fuera él intentaría lo mismo.
Hermosa Bulma puedes quedarte si así lo decides pero en el fondo de tu corazón sabes que nunca estarás segura, no mientras Kale esté ahí. El poco tiempo que la conocí me percaté que es una mujer de armas tomar.
Puede que ahora esté controlada pero es una mujer astuta, en algún momento tú y Vegeta bajarán la guardia y ella atacará. Pueden ser años y ella esperará...
Y Vegeta... ¿Realmente confías en él? Yo te daré la libertad que quieres y si así lo deseas pondré un mundo a tus pies. Él te llevó con engaños... Los saiyajines son así, esa es su cultura: la guerra y la traición. Son despiadados, y jamás cambiarán ¿Ese es el mundo que quieres para tu hijo? ¿Para ti misma?—
La garganta de la peliazul se secó, las palabras del zerkiano calaron hondo y comenzaban a enraizar en su ya de por sí dudoso corazón.
Sekket sabía que con lo que había presionado era suficiente, no temía. Bulma es una científica y sabía que ella tomaría la decisión inteligente.
— Mi bella dama, Bulma. Eres una hermosa reina varada en un lugar agreste y hostil. Mi corazón se regocijará que decidas tomar la mano que te extiendo. Aún así comprenderé si llegado el momento decides no venir y quedarte ahí..."
Después de eso habían hablado un poco más del plan antes de desconectar la llamada. Bulma suspiró, su cabeza era un completo caos.
«Irme es la opción sensata ¿Verdad? Entonces... ¿Porque me siento tan angustiada e indecisa? Como si la decisión no fuera la adecuada»
Se miró en el espejo, en el reflejo una preciosa mirada azul, plagada de dudas le devolvía la la vista. Se miró a sí misma. Era muy hermosa, siempre estuvo consciente de su belleza, tal vez Vegeta se había encaprichado con ella y en unas semanas más la volvería a dejar como a una muñeca rota y luego... ella perdería su oportunidad de huir.
¿Qué le garantizaba que él en verdad hubiera cambiado?
«¡Oh Kami! No se que hacer»
Inhaló varias veces tratando de calmarse a sí misma.
— Tranquila Bulma, aún tienes algunos días antes de tomar tu decisión.— Se dio de esa forma ánimos y salió de la nave con rumbo al laboratorio.
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Vegeta sabía que debía actuar rápido, tan pronto regresaran Kale y Paragus, debía hablar con ellos. Ya lo había decidido.
Aún así convocaría a los demás saiyajines y les haría saber lo que haría. Quería ver la reacción en la cara de todos ellos.
Esos días además había aprovechado para pasarlo con sus hijos, ambos críos estaban exhaustos, su padre era demasiado exigente. Nappa y Kyabe jamás habían sido tan extremos en los entrenamientos.
Pero no se quejaban ya que Vegeta los había llevado al campo de entrenamiento donde les daba una tremenda paliza a Nappa y a Kyabe, mientras los críos presenciaban cada día el castigo de sus mayores por descuidarse y perderlos.
Trunks y Chard estaban angustiados al ver la golpiza tan brutal a la que su padre sometía a ambos saiyajines. Se puso a pelear con ambos al mismo tiempo.
Por un lado se asombraban del poderío de su papá quien sin mayor problema se quitaba de encima a los dos saiyans y los golpeaba sin piedad.
Aunque llegó un punto en que creyeron que los iba a matar. Kyabe perdió el conocimiento primero, Nappa duró un poco más, pero el gusto le duró poco, pues Vegeta se acercó sin piedad atacándolo con su ki.
En un punto los golpes fueron tan brutales que Nappa vomitaba sangre, el pelilila asustado al ver que su padre daba golpe tras golpe tras golpe, tras golpe. Gritó:
— ¡Basta papá!— Vegeta quien estaba sonriendo mientras golpeaba al muy malherido Nappa detuvo la masacre y volteó a ver a sus dos hijos.
Ambos infantes sintieron la fría mirada sobre ellos, se sintieron intimidados, Trunks volteó a ver a Chard quien asintió con su cabeza hacia su hermano mayor, se tomaron de la mano e hicieron hicieron frente a su padre.
— ¿Que pasa mocosos? ¿Ustedes terminarán de recibir el castigo que esos dos inútiles deben de tomar?
La voz carente de emoción de su padre les produjo escalofríos.
Fue Chard quien se armó de valor, era su turno, su hermano ya había detenido a su papá; el crío jamás había ido en contra de los deseos de sus padres. Lo habían educado para ser un perfecto saiyajin.
Y tal vez antes lo habría sido, en otro momento se hubiera mantenido estoico viendo la paliza que Vegeta les daba a ambos saiyajines asumiendo en silencio su culpa.
Pero sabía el valor que le requirió a Trunks detener con ese grito a su papá, así que él no defraudaría a su hermano y lo apoyaría.
Buscó valor de donde no lo tenía y habló — Fue nuestra culpa papá y yo asumiré el castigo de ellos dos y de mi hermano. Chard se arrodilló ante su padre y bajo la cabeza, esperando el
golpe que seguramente vendría.
Pero la voz de su hermano lo sorprendió — Yo también asumo mi castigo papá — y Trunks se arrodilló al lado de Chard asumiendo la misma posición.
Para cualquiera que no fuera saiyan toda esa situación parecería salvaje y sanguinaria, sin embargo el príncipe saiyajin estaba enseñándoles una lección a ambos críos.
Sí, era cierto que ellos solo eran cachorros y que aún les faltaba por crecer, pero no podían olvidar quienes eran y cuál era su extirpe.
Eran los hijos del príncipe de todos los saiyajines y desde esa edad debían aprender que todo acto conlleva una consecuencia.
Nappa, todo golpeado y con los ojos casi cerrados de la hinchazón producto de la golpiza obtenida, casi inconsciente, veía con asombro y orgullo a ambos críos, sabía que el peliflama estaba buscando darles una lección, y a pesar del dolor tan brutal que sentía, jamás se sintió más orgulloso de ambos niños como ahora.
La voz de Vegeta resonó:
— El castigo de estos dos es su culpa, seguirán presenciando cada día durante 3 días más el
castigo que ellos reciban. Y aprenderán — serio comentaba el peliflama.
Continuó solemne — Entenderán quiénes son ustedes y su posición, y que todo acto que ustedes hacen tiene una consecuencia, ambos necesitan aprender una lección, su entrenamiento seguirá siendo duro y exigente, y seguiré siendo quien los entrene hasta que aprendan la lección a consciencia.
Ambos niños hicieron reverencia, sintiéndose derrotados, pensando que su padre seguiría golpeando a los dos saiyan, sin embargo vieron cómo Tarble y Caulifla entraban para llevarse a los dos saiyan casi inconscientes a la enfermería, aliviados vieron que a pesar de la dureza en las palabras, su padre les había hecho caso.
Mientras eso sucedía la peliazul no se daba por vencida en el laboratorio, sabía que sería cuestión de tiempo poder romper los códigos de seguridad que el proyecto Broly tenía, solo rezaba porque pudiera accesar a él antes de escapar...
De pronto un mensaje llegó hasta ella por medio del localizador que Vegeta le había entregado tiempo atrás
— Tooma irá a verte, acompáñalo por favor...— Fue todo lo que misterioso dijo.
Bulma resopló molesta — Vegeta estoy ocupada ahora no puedo...— Pero el saiyan ya no le contestó lo que la contrarió más, aunque como la científica que era, su curiosidad había sido despertada.
«¿Y ahora que querrá ese tonto?»
Se cuestionaba así misma... — ¡Ush Vegeta!
Estaba molesta porque había ignorado su pregunta y más porque ahora tendría que acudir a donde la estaba esperando el saiyan para saber de qué se trataba.
«Estúpido saiyajin lo hace para molestarme»
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Radditz vio con perplejidad el estado de esos dos idiotas. De milagro estaban vivos... — Se nota que Vegeta estaba de malas... comentó mientras Caulifla preocupada miraba a la cámara de recuperación donde Kyabe se hallaba en esos momentos.
El príncipe saiyajin les había dejado usarla, solo un rato, lo suficiente para que no siguieran heridos de gravedad pero no el tiempo necesario para que se recuperaran completamente, así que aún cuando la usaron seguían heridos y mallugados.
Se rió al ver resoplar enojada a Caulifla quien seguía molesta con Kyabe por haber sido tan descuidado.
Nappa solo se reía en forma queda pues sus costillas seguían resentidas.
— Al menos ya no está tan de malas— Comentó el calvo saiyan. A lo que Caulifla resopló molesta.
— Si eso es que Vegeta no esté muy molesto no quiero imaginarme cuando lo esté...
Fue Radditz quien contestó — Oh de verdad no quieres saberlo, Vegeta puede ser un sádico, es quién es y ni Freezer pudo quebrarlo. No intentes ver su cara mala porque créeme así seas leal a él no vivirás para contarlo.
Kyabe quien acababa de salir de la cámara de recuperación miró serio a Radditz y entendió que habían tenido mucha suerte, así que sin quejarse más se levantó.
— Andando que nos convocó a una junta — Fue todo lo que dijo el calvo, en el fondo estaba muy orgulloso de Vegeta, era una gran soberano y por eso mismo Nappa deseaba superarse para ser un guerrero del que él se sintiera orgulloso.
Planeta Tierra
Goku había estado entrenando religiosamente de la forma en que el maestro Roshi y Dendé le habían pedido.
A pesar de querer tomar la primera nave que hallara y salir en busca de su gran amiga, entendía que eso ahora no era posible. Su cuerpo aún no estaba del todo recuperado, y aunque ya estaba mejor seguía sin poder transformarse en ñ súper saiyajin. Lo cual lo frustraba en demasía.
Adicional había un ambiente raro entre él y Milk, en el fondo sabía de qué se trataba pero no lo quería enfrentar.
Hablar de eso sería abrir la caja de Pandora y lo que menos quería ahora era discutir con la pelinegra por cualquier motivo.
Entendía lo injusto que era lo que estaba sucediendo, Milk se había hecho cargo de su familia sin chistar mientras él estuvo inconsciente y ahora que estaba bien solo se la pasaba entrenando y seguía sin estar ahí para ella.
Algo se removió en él al verla ahí cocinando concentrada en su tarea, esa enérgica mujer que podía hacerlo temblar si así ella quisiera, y sin embargo estaba ahí en forma estoica parada mientras preparaba los alimentos para él y sus hijos.
No le había cuestionado nada más y aún así se había asombrado al verla exigirle hacer las cosas bien, jamás imaginó que fuera a decirle que iría con él a pelear.
No que no la creyera capaz porque por el contrario él conocía a su mujer y lo muy capaz que ella era, pero odiaba pensarla en peligro.
Y sobre todo le hinchó el pecho de orgullo el verla enfrentarlo de esa forma. Su esposa era una mujer formidable.
Salió de sus cavilaciones al ver llegar a Piccoro. El namek venía contento, por fin traía buenas noticias para el saiyajin.
— Dendé ha revisado el nivel de la energía de tu cuerpo y ya casi estás recuperado para comenzar un entrenamiento exhaustivo Gokú...—
El saiyan criado en la tierra lo interrumpió — Cuando podré hacer uso de la habitación del tiempo...
El ex demonio lo miró— En menos de dos semanas, entrarás junto con Gohan—
Milk escuchaba todo y no podía evitar sentir que su corazón se estrujaba, un nudo se formaba en su garganta. Pues cada día la próxima pelea con los saiyajines se hacía más real.
«Mi Gokú siempre ha sido un gran guerrero, no puedo quebrarme, mi deber es apoyarlo...»
Escuchar que él pronto entraría a entrenar a ese lugar hacía más real todo, y a pesar de confiar en que su esposo saldría invicto no dejaba de sentir en el fondo de su ser mucho temor.
Sintió su pecho estremecerse, darse cuenta como la incertidumbre y el miedo se instalaban en su ser, como un cáncer que se iba rápidamente expandiendo dentro de ella.
Gokú se hallaba ajeno a todo el caos mental de su esposa, emocionado hablaba con el namek, cuando de pronto sin saber porque algo demasiado sutil, casi imperceptible en la atmósfera del lugar cambió.
La energía dominante y enérgica de su esposa dejó de sentirse tan fuerte, volteó a ver a Milk, y frunció el ceño, ella seguía ahí pero su ki y ella en general no parecía del todo estable.
Como si su mente se hallara lejos, y de pronto se percató que ella ya no se veía valiente y confiada como siempre sino un aire de vulnerabilidad se había apoderado de ella.
En ese momento Piccoro estaba hablando —... Esas casi dos semanas pasarán volando Gokú, podemos empezar ahora a entrenar un poco y asi pasará más rápido el tiempo...—
Pero el saiyan criado en la tierra dejó de escuchar lo que el namekusein decía, su mente estaba centrada y llena de ella, de su mujer, de su Milk.
Su instinto de protección se activó, odiaba sentirla tan vulnerable y más porque si él le preguntara, ella le diría que nada pasaba, aún cuando él sabía que eso sería una mentira.
Muy en el fondo supo que hacer — De hecho Piccoro creo que nos veremos en el templo de Kamisama un día antes de mi ingreso a la habitación del tiempo— Decía tranquilo y sonriente el saiyan.
El namek lo miró confundido pero fiel a su manera de ser no preguntó más y salió.
Gokú no se molestó en ver si ya se había realmente retirado el namek o no, a pesar de su usual forma distraída de ser, por esta ocasión había comprendido todo y se sintió terriblemente mal.
A veces se sentía un muy pésimo esposo, Milk estaba sacando del horno la comida mientras seguía perdida en sus propias cavilaciones.
Goku no dudó un segundo y avanzó hasta donde ella acomodaba la cena, y la interrumpió de sus tareas volteándola hacia donde él estaba.
Acción que no pasó desapercibida por la mujer y que solo la confundió bastante pues su Gokú no solía interrumpirla mientras servía la cena.
Esa era una de las cosas más importantes para su glotón esposo. Y sin embargo esta vez ni siquiera volteó a ver lo que estaba sirviendo.
Tan pronto la interrumpió y la hizo voltear frente a él la estrechó fuertemente en sus brazos. Acción que descolocó más a la hija de Ox satan.
— ¿Gokú?— Dubitativa fue todo lo que alcanzó a decir cuando al segundo siguiente el saiyan estampaba sus labios sobre los de su mujer.
La pelinegra abrió los ojos como platos, mientras sorprendida asimilaba que su esposo sin necesidad de coerción o chantaje por su parte, había decidido por su propia cuenta besarla.
No era algo normal, casi siempre él era más distraído y no porque no la amara sino su carácter lo llevaba a ser menos demostrativo.
Sintió el fuego calentar sus entrañas y su sangre bullir, el beso era uno demandante y apasionado.
Jadeó un poco cuando se separaron para que tomara aire pero no le dio chance de cuestionar nada cuando volvió a besarla con tal frenesí que la tenía mareada, intoxicada de deseo.
Gohan y Goten iban entrando al comedor cuando el hermano mayor se quedó congelado ante la escena que estaba viendo.
Sus padres siempre habían sido cuidadosos de mantener su cariño muy íntimo, incluso él y su hermano no veían demasiadas muestras efusivas de afecto.
Y sin embargo sus ojos ahora se abrían por la sorpresa de ver a su padre abrazando y devorando la boca de su madre.
Se percató que su pequeño hermano, curioso ante la escena iba a hablar, haciendo muchas preguntas como era su costumbre, de inmediato puso una mano sobre su boca y lo cargó llevándoselo de ahí.
Era un buen momento para salir un rato de paseo, escribió rápido una nota, que dejó sobre la mesa y salió de la casa.
— ¿Gohan porque salimos de la casa? Tengo hambre...— confundido cuestionó su hermano menor.
El semisaiyan mayor le sonrió y despeinó el cabello de Goten en lo que tomaba su celular y marcaba.
— Tengo ganas de comer pizza, vamos a salir un rato tú y yo ¿Qué dices?
El pequeño Goten emocionado sonrió —¡Si!
El adolescente escuchó cuando la llamada que estaba haciendo por fin se conectó — ¿Hola Gohan?
La melodiosa voz de una chica se escuchó del otro lado de la línea — Lamento molestarte a esta hora Videl ya sé que es un poco raro, pero iré con mi hermanito a comprar una pizza y me preguntaba si aún no has cenado si ¿Quieres acompañarnos?—
En la escuela a la que el adolescente iba la había conocido, eran muy buenos amigos.
Ella le agradaba pues le gustaban las artes marciales al igual, el único "Pero" que la chica tenía era su padre. Mr. Satan, a ojos de Gohan y del resto de los guerreros Z un payaso advenedizo que se había autoproclamado El salvador de la tierra, al haber encontrado los restos de Maki Gero y del androide 19 y decir que el los había vencido.
En un inicio pensó que la hija de ese sujeto sería tan pedante y odiosa como su padre, no pudo estar más equivocado.
Y aunque solo eran amigos, le gustaba pasar su tiempo cerca de ella.
En casa de los Son una aturdida Milk por fin podía poner en orden sus pensamientos cuando Goku finalmente le dio tregua.
— Los chicos deben estar por bajar...— fue lo que con un evidente sonrojo en su cara ella dijo, el saiyan sonrió, — Es extraño no siento el ki ni de Gohan ni de Goten cerca, de hecho están cerca de la ciudad...
Milk avanzó a la habitación donde estaba la sala y vio el mensaje que había escrito rápidamente su hijo mayor antes de huir de la casa:
"Mamá, Videl me marcó para ir a cenar Pizzas, Goten viene conmigo.
Gohan "
Volteó a ver a Gokú quien la miraba de tal forma que la sonrojaba. Ella intentó cortar la atmósfera de deseo que se estaba generando de nuevo — Debes de cenar para que descanses mañana tendrás seguramente otro día pesado de entrenamiento...—Casual comentó para intentar hacer plática.
El saiyan criado en la tierra se sintió bastante mal, había descuidado tanto a su esposa. Avanzó y se dejó caer en una silla al lado de ella, y la atrajo hacia él, haciéndola que se sentara en sus piernas.
Sonrojada por las atenciones de su esposo solo susurró —Gokú...—
La interrumpió — Descansa Milk— Mientras sus firmes brazos la rodeaban, y él servía la cena, acercó un plato para ambos y comenzó a darle de comer a su esposa.
Era una acción tan íntima que jamás pensó que su esposo pudiera realizar. No significaba que creyera que su esposo no la amaba. Pero a pesar de ser tan noble y desinteresado él jamás era demasiado romántico o detallista.
Así que esa acción la descolocaba. Pero gustosa se dejó mimar, mientras abría la boca y el saiyan la alimentaba.
— No entrenaré mañana ni el resto de los próximos días, estaré contigo, Gohan y Goten, hasta que Piccoro me avise que es hora de entrar a la habitación del tiempo...
El corazón de la pelinegra se inundó de amor, conocía a su esposo. A su manera el guerrero Z estaba buscando como redimirse de toda la
situación que aunque él no la creó, se veía arrastrado a ayudar a poner fin a la misma.
Contenta le sonrió — Los chicos se pondrán felices cuando sepan que tendrán tiempo libre contigo— fue todo lo que dijo mientras sentía los brazos de su esposo rodearla
A la noche ya tendría tiempo de descansar en sus brazos, algo en la mirada de su Goku le estaba prometiendo placeres excelsos y ella no se negaría a los mismos...
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Planeta Vegita
Bulma entró al recinto que Vegeta se había creado, entendía que él no quiso seguir la tradición de tener un trono, el lugar era regio, y a pesar de lucir más como un despacho, denotaba el poder de quien ejercía ahí, cuero y madera se veía por todos lados, y el gran ventanal al fondo mostraba el paisaje rojizo de ese planeta, tan parecido y tan diferente a la vez del planeta de origen de su saiyan.
El lugar era hermoso y aunque muchas veces él la había llamado a ese sitio, ella siempre se rehusó a ir, hasta ahora.
Volteó a verlo, le costó respirar al verlo de perfil, se veía tan imponente. La fuerza que Vegeta desprendía era muy particular, pues siendo más bajo de estatura que el estándar saiyajin, eso no restaba poder ni autoridad a su presencia, aún así no podías dejar de pensar que era un ser de cuidado, al cuál temerle.
Definitivamente para Bulma lo era, cada que se descuidaba terminaba desnuda entre sus brazos así que sí, para Bulma era muy, muy peligroso.
— Estaba ocupada en el laboratorio Vegeta, ¿Qué necesitas?— Indiferente preguntó.
El saiyan se hallaba aún concentrado analizando la información que hasta ahora habían encontrado, incluida la imagen detectada por Bulma en la caja negra de la cámara donde se veía en forma muy borrosa una figura vestida de negro y que cubría su cara, ingresando en la cámara de gravedad a altas horas de la noche.
Los movimientos de quien lo haya hecho fueron precisos, difícilmente un humano podría haber sido. Él casi apostaba de que se trataba de un saiyajin... Pero... ¿Quién se atrevería a tal deshonra?
— Necesitaba hablar contigo antes de la junta...— Concentrado aún en lo que veía respondió.
La peliazul se acercó hasta el asiento del saiyan, él le mostró cierta parte del video que veía — Ahí, esa secuencia — Indicaba señalando la pantalla — ¿Sería posible separarla y mejorar la calidad?
Por algún extraño motivo la peliazul no podía concentrarse en lo que su príncipe le pedía, lo miró de perfil, ese día se había puesto el traje y la capa que ella le había creado tiempo atrás, su regia postura la tenía alucinada.
Aún cuando él estaba distraído, sin prestar atención a lo que la científica veía pues todo su enfoque estaba en el video que la pantalla mostraba, para ella se veía deliciosamente exquisito.
La peliazul mordió uno de sus carnosos labios y se tragó un gemido, verlo de esa forma la estimulaba mucho, el saiyan era demasiado atractivo.
Vegeta ajeno a los pensamientos bastante subidos de tono de la científica, seguía hablando de la secuencia de video que tenía enfrente.
— ¿Entonces tú también puedes notar lo que te explico? Estoy seguro que es un saiyajin quien ingresó a la cámara de gravedad, necesitamos una mejor resolución de cámara, ¿puedes ayudarme a mejorar la calidad del video?
Ante la falta de respuesta de la peliazul, el saiyan volteó confundido, pero no pudo decir nada más pues la fémina se sentó en sus piernas, rodeó su firme cuello con sus brazos.
— ¿Bulma? Q-qué estás hacien...— No pudo acabar pues la peliazul puso su femenino y delicado dedo sobre sus varoniles labios.
—Shhhh— La mirada azul brillaba con intensidad. La científica tenía claro que no había aceptado ir ahí solo para tontear, sin embargo no pudo evitar sentir el deseo bullir por su cuerpo al recorrer con la mirada el musculoso torso del Saiyan que aún con su armadura real y capa, dejaba ver su muy definido cuerpo.
«Sólo será un beso... y después podré concentrarme en eso... en lo que sea que está mostrando...»
Su mente usualmente rápida y sagaz había dejado de coordinar sus pensamientos, una urgencia primitiva llegó a ella y sin darle mayor tiempo estampó su boca granate a los deliciosos labios del guerrero.
Vegeta aún sorprendido se emocionó, ciertamente no había esperado esa seductora emboscada cuando mandó a llamarla.
Y aunque definitivamente no lo esperaba tampoco es que se fuera a quejar o rechazarla. Emocionado le devolvió la intensidad del beso que los consumía.
Gustoso seguía el paso de esa perturbadora boca femenina. Y antes de que pudiera siquiera tener algún pensamiento coordinado sintió aquella traviesa mano introducirse dentro de su pantalón.
Bulma se sentía drogada en deseo, en lujuria. Sus azules ojos marinos se hallaban perdidos en el sabor del saiyan.
¡Cuantas veces había fantaseado ella en llegar a ese lugar, seducir al príncipe de los saiyajines y tenerlo a sus pies cumpliendo sus caprichos!
«Nunca es tarde para hacer las fantasías realidad... Después cuando me vaya ya no habrá oportunidad...»
Aún no sabía que decisión tomar, si quedarse o irse... pero cometería las locuras que nunca hizo antes, tampoco tenía claro cuánto tiempo les quedaba juntos, así que decidió vivir la vida un instante a la vez, una locura a la vez...
La traviesa mano de Bulma se metió dentro del expandex que formaba el pantalón de Vegeta, él abrió los ojos sorprendido.
— Qué haces muj...— La respiración de vegeta se aceleró al sentir la delicada mano apretar la circunferencia de su falo...
Un gemido casi gruñido estrangulado salió de él... Intentó quitar de su cabeza la neblina de lujuria que comenzaba a invadirlo.
— Mujer ahora no es el momento adecuado tengo una jun...— No alcanzó a terminar de hablar cuando hábilmente la peliazul le abrió por completo la parte frontal del pantalón dejando expuesto su miembro, el cual se encontraba ya fuertemente excitado, escucharon voces acercarse, Vegeta intentó detenerla.
— Basta Bulma, tenemos una junta terminando...— Pero no pudo seguir hablando pues para su franca sorpresa, la ojiazul se escondió dentro del escritorio mientras comenzaba a masajear arriba, abajo el duro, rígido, y altamente excitado miembro de Vegeta.
Con una sonrisa maliciosa que incluso brillaba en la mirada femenina ella hizo una señal de silencio con sus labios.
Desde fuera cuando entró Napa, la científica no alcanzaba a verse, tampoco se notaba la parte semidesnuda de Vegeta que se sentó lo más derecho que pudo, recargando sus brazos sobre el escritorio, cubriendo así lo que pasaba dentro de éste.
— ¿Piensas contarles al resto tu decisión?— Preguntó curioso el calvo saiyan.
Vegeta intentaba seguir la pregunta del otro saiyan pero las delicadas manos femeninas haciendo firme presión sobre su polla le estaban enviando espasmos placenteros.
Bulma sonrojada veía en forma codiciosa el grueso y grande falo que masajeaba suavemente, se relamió los labios mientras con la punta de su dedo corazón tomaba la cálida gota que escapaba de la punta, mientras su otra mano masajeaba en forma lenta y suavemente el escroto masculino.
Nappa vio como Vegeta cerraba los ojos y se masajeaba la frente, pensando que lo hacía ante la pregunta que le había hecho, contestó —Lo sé, sabía que no te sería fácil tomar una decisión, te apoyaré en lo que elijas pero creo lo correcto es decirles...
El príncipe saiyajin intentaba poner en orden sus pensamientos para contestarle al otro guerrero cuando sintió los cálidos labios femeninos apoderarse golosamente de su miembro.
Un sonido estrangulado salió de su garganta mientras se masajeaba más fuerte las sienes, y trataba de respirar y enfocarse.
A decir verdad el saiyan tenía largo rato que había olvidado que había dicho Napa y solo se enfocaba en el placer que esa Heshia endemoniada le estaba dando.
Agachó su vista mientras se seguía masajeando las sienes, — N-ni que lo digas Nappa, aún no me decido...— No pudo decir más pues sus ojos negros cuál carbones se conectaron con el cielo azul de esos ojos grandes y brillantes, que lo miraban escondidos debajo del escritorio, que le daban una mirada perdida en lujuria y deseo mientras hincada chupaba en la forma más erótica posible su miembro.
Otro gruñido escapó de él mientras sentía como de seguir a ese ritmo la peliazul le sacaría hasta el alma.
— Tal vez solo tengamos que intentar confiar más en ellos Vegeta... No hay otra forma de garantizar su colaboración...
Bulma se hallaba en un estado de éxtasis mientras sentía como su propia necesidad entre las piernas le generaba dolorosas pulsaciones.
Mientras se sentía invencible al lograr tener al ser más poderoso y despiadado a sus órdenes. Sabía que en ese momento había logrado convertir en gelatina el cerebro del saiyan.
Había licuado todos sus pensamientos y ahora mismo el saiyajin tenía grandes dificultades para coordinar el más básico saludo.
— D-de-bo pensarlo m-más...— Fueron las palabras que con esfuerzo logró decir a su esbirro como contestación a lo que sea que hubiera preguntado pues claramente no estaba escuchando nada de lo que dijera.
En eso Radditz entró a la habitación — Podríamos atrasar más esta plática Vegeta, podría ser contraproducente... — No escuchó nada más, las palabras se perdían en una nube.
No pudo decir una sola cosa más pues la fémina quien se sentía borracha de deseo, intoxicada de su sabor, lamió suavemente cuál paleta, delineando la cabeza del falo masculino, dándole pequeños apretones a su escroto, lo suficientemente suaves aunque firmes para no lastimarlo pero sí provocarlo.
El saiyan sintió su excitación elevarse a los cielos y sin poder evitarlo una de sus manos atrapó la cabeza femenina empujándola más fuerte sobre su falo.
Bulma sintió ahogarse mientras era fuertemente follada en su suave y tentadora boca. Lejos de sentirse ofendida ante el brusco agarre del saiyan sentía su cuerpo dolerle, sus pezones firmemente erectos, hinchados de placer y deseo, su entrepierna pulsando de necesidad.
Lo sintió venir antes de que comenzara, algo en las venas de ese viril miembro vibraron, y lo sintió derramarse en su dulce boca apretada, resbalando a través de su garganta...
Vegeta sintió marearse y solo pudo dejar caer su frente sudorosa sobre su sobrio escritorio. A lo lejos la voz de Napa y Radditz se escuchaban como zumbidos distantes.
No entendía que es lo que decían, el orgasmo había sido tan fuerte que se hallaba completamente mareado, sintió la sangre inundar su boca de lo fuerte que se mordió la lengua para no gritar, seguía sintiendo el sudor resbalar por su fuerte y su respiración continuaba alterada.
Aún con la neblina del placer engulléndolo, se dio cuenta que esos dos idiotas ni cuenta se habían dado del estado real en el que estaba.
Los escuchó discutir — Te digo que lo que pasó con Tooma es algo aislado Radditz, deja de desconfiar...— Volvió a perderse el resto de la plática mientras la traviesa mujer seguía llevándolo al borde del precipicio mientras seguía dando suaves lengüetazos a su miembro, el cual estando tan sensible como estaba lo tenía a nada de hacerlo gemir fuertemente.
La nube de placer fue atravesada cuando el calvo saiyan preguntó por tercera ¿O cuarta vez? algo...
— ¿Vegeta?— fue todo lo que el saiyan por fin pudo captar.
El príncipe saiyajin le lanzó una mirada envenenada —¿Si?— fue todo lo que pudo decir mientras intentaba recuperarse.
— ¿Que opinas que es lo mejor? ¿Lo que dice ese idiota de Radditz o yo?— Confiado comentó el calvo saiyan, sintiéndose vencedor en esa disputa, pues creía conocer más a Vegeta y que le daría la razón.
El príncipe Saiyajin sintiéndose acorralado al no tener la más mínima idea de lo que hablaban esos dos imbéciles como él los catalogaba en estos momentos decidió contestar de la única forma posible.
—Tsk, dejen de quitarme el tiempo con sus estupideces, ¡Lárguense ahora y espérenme en la sala! No estoy de humor para soportarlos.
Una fría mirada evaluadora le acompañó a lo que dijo. Los otros saiyajines al sentir de pronto la fuerte molestia en el peliflama decidieron huir de ahí siguiendo la orden dada.
En cuanto estuvieron a solas, el saiyan sacó de debajo del escritorio a su mujer, a quien cargó delicadamente, sentándola encima del hermoso mueble de madera fina...
Ella aún degustaba en su paladar el sabor salado y erótico de la semilla del saiyan, mientras se mordía un labio y se sonrojaba. Se dio cuenta lo atrevida que se había mostrado, pero le había encantado tenerlo a su merced...
Vegeta acarició los hinchados labios de su mujer — ¿Así que te gusta provocarme?— Fue todo lo que en un susurro ronco dijo, mientras cerraba la puerta de entrada y la puerta contigua que daba a la sala de reuniones.
La forma tan feroz de mirar del saiyan traía promesas no dichas pero que pensaba cumplir, promesas destinadas a realizar los más ocultos deseos que se tuvieran.
Esa mirada de lujuria hizo sentir nerviosa a la peliazul... — S-solo estaba jugando príncipe...
Trataba de decir la ojiazul, intentando ocultar su nerviosismo, el cuál se hizo evidente para ella misma ahora que la adrenalina del momento había menguado y la pena por su forma desvergonzada e impúdica de comportarse la invadía.
La risa maliciosa del saiyan la puso aún más nerviosa, — Así que te gusta provocarme, mujer vulgar...— Decía mientras sus dedos recorrían los suaves e hinchados labios de nueva cuenta.
Bulma no supo en qué momento comenzó a hiperventilar y respirar por la boca, se hallaba fuera combate — Ve-geta era una broma... tienes una junta...— fue acallada por los dedos del saiyan que seductoramente se posaron en sus labios —Shhh— sonrió malicioso.
— Las órdenes las doy yo y ellos esperarán ahí todo lo que yo crea conveniente— mientras la sonrisa malvada se extendía y sus ojos refulgían alegres.
Sin darle tiempo a pensarlo desintegró la ropa de la científica —Vegeta pero que demon...— fue interrumpida — Shhh, este lugar no está insonorizado y ellos escucharán si elevas demasiado la voz— el dejo de maldad y diversión en la voz del peliflama no paso inadvertido por ella.
Mientras seguía hablando con una malévola sonrisa pintada en el rostro— Así que si yo fuera tú, me mantendría lo más callada posible...—
Y sin decir nada más comenzó a besar el cuello de la fémina y antes de que siquiera ella pudiera reaccionar le dijo al oído — Claro si es que te es posible lograrlo...
Para después atacar despiadadamente sus senos amamantándose fuertemente de ellos. Bulma arqueó involuntariamente su espalda ofreciendo en forma inconsciente su cuerpo, sus pechos al saiyajin.
Mientras éste emocionado succionaba, la ojiazul trataba de detenerlo –B-Basta Vegeta...— Pero el saiyan no estaba dispuesto a dejar ir esta magnífica oportunidad que ella misma le había servido en bandeja de plata.
— Ohhh no me detendré...— Sin embargo detuvo sus atenciones a sus muy bien proporcionados senos, le sonrió con un dejo juguetón, mientras la miraba. De pronto, ella sintió como esas firmes manos le acariciaban las rodillas y le abrían en un santiamén las piernas.
— ¿Que demonios crees qué haces?— Susurró entre molesta y excitada.
— Tus jueguitos me hicieron tensarme mucho Bulma... ahora mi garganta está seca y tengo sed...— Decía mientras descendía y colocaba su cabeza entre las piernas de la fémina.
— Y pienso beber hasta saciarme...— Fue todo lo que malignamente dijo mientras enterraba su cara entre esos suaves y deliciosos muslos.
La científica echó su cara completamente hacia atrás quedando completamente recostada sobre ese regio escritorio hecho de maderas preciosas. Mientras con su mano tapaba fuertemente su propia boca intentando evitar que los suspiros y gemidos salieran de ella.
Batalla que iba perdiendo pues esa lengua salvaje no le estaba dando ni un instante de paz, al sentir como esa boca demandante succionaba, devoraba su centro que palpitaba como si de un segundo corazón se tratase, arqueo fuertemente la espalda y enterró una de sus manos en esa rebelde cabellera, mientras intentaba seguir acallando sus ya bastante escandalosos gemidos.
El saiyan se sentía invencible, feliz, completo.
Ahí estaba en compañía de la única a la que quería llamar su reina, su compañera. Verla perdida en el placer que él le brindaba lo hacía sentir pleno.
Los suaves y eróticos gemidos de la hembra lo tenían tan duro y excitado que comenzaba a dolerle.
—Deja de tapar tu boca mujer, me gusta escucharte... déjame oírte o no me detendré...— un brillo en la mirada ónix le decía a la peliazul que él no mentía.
Pero tenía claro que del otro lado de la puerta estaban todos los saiyans reunidos y seguramente ya los habían escuchado. Sin embargo al saberlo lejos de apenarla, la excitaba más haciéndola sentir aún más avergonzada por su impúdica forma de reaccionar.
Movió en forma negativa su cabeza mientras le lanzaba una mirada de reproche al saiyan y se seguía tapando fuertemente la boca, intentando acallar así los gemidos faltos de pudor que estaba emitiendo.
—¡No lo haré! ¡Basta ya Vegeta! — en un susurro en forma demandante dijo.
— Como gustes mujer...— La siguió mirando alternando su vista entre los ojos azules que ahora lo miraban con un dejó vidrioso en estos, y la suave y rosada flor que era la deliciosa intimidad de la peliazul que lo seguía atrayendo con el delicado aroma femenino que de su centro brotaba y lo incitaba a seguir bebiendo de él.
— Veamos cuanto tiempo duras antes de rendirte a mí...— Fue todo lo que el saiyan dijo antes de volver a atacar sin piedad el clítoris de la científica, mientras su cola cuál si tuviera vida propia comenzaba a follarla en forma demandante.
El calor comenzó a crecer y el fuego la devoró arrasando cualquier vestigio de cordura, el grito nombrando al condenado saiyajin que la estaba llevando a la locura fue todo lo que resonó por la base entera.
Para cuando Bulma pudo abrir los ojos de nueva cuenta el saiyan la miraba emocionado mientras se relamía los labios y se acercaba mas a su oído.
Ella se hallaba desmadejada, completamente drenada de fuerzas, recostada en ese escritorio. Con bastante parsimonia el saiyan se acercó a su oído y en un susurro ronco solo dijo — Deliciosa...—
Ella aún si poder recuperar la habilidad del habla lo miró, intentando recuperarse pero implacable como era el saiyajin, estaba recordándole a la mujer que yacía expuesta a él, lo peligroso que era tentarlo, retarlo.
Se bajó el expandex nuevamente y comenzó a juguetear con su falo endurecido por la excitación, paseando este entre los hinchados y resbaladizos labios vaginales.
La respiración de la peliazul se aceleró, y antes de poder decir nada más lo sintió invadirla de un golpe. Su mente se perdió enteramente entre el placer que ese hombre le brindaba.
Simplemente lo sintió llenarla, mientras él indómito, se apoderaba de sus labios y se bebía los sensuales y placenteros sonidos que de ella emanaban.
El gemido gutural de él y agudo de ella fue lo que retumbó en ese lugar. Ella solo se abrazaba débilmente a él mientras sentía la fuerza, la potencia de los embistes, y con cada nuevo empellón la dureza que la llenaba completamente.
La situación era muy erotica, mientras el la embestía cargándola, el sudor escurriendo entre los senos de la fémina, los labios femeninos siendo salvajemente torturados por el saiyan quien emocionado se bebía todos y cada uno de los gemidos, el sonido lascivo de sus cuerpos al chocar, generaron que el orgasmo que tuvieron fuera explosivo y más arrebatador.
Una necesidad imperiosa de morderla se apoderó de Vegeta, pero sabía que eso no era posible, que la lastimaría si siquiera se atrevía a perder el control, así que simplemente se dejó consumir por lo fuerte del orgasmo aceptando resignado que a pesar de esa necesidad que de él brotaba, no podía hacer lo que su instinto pedía, él eligió tiempo atrás y ahora debía vivir con las consecuencias de sus actos.
Después de tan devastador orgasmo, ambos quedaron exhaustos. Vegeta no estaba mejor que Bulma, toda su fuerza había sido absorbida por esa insensata humana que lo había llevado al límite y había quebrado sus defensas.
La tenía abrazada, y ambos estaban con la respiración acelerada. En cuanto Bulma abrió los ojos miró aquellos ojos obsidiana observarla, delineándola con la mirada.
—Debo ir a la junta...— Comentó con voz ronca, pero antes de agregar algo más la peliazul le reprochó — Destruiste mi ropa Vegeta, no tengo que ponerme...
Se separó suavemente de ella, se quitó la capa roja y la envolvió afectuosamente en ella, le dio un suave y delicioso beso que lo hizo gruñir, separándome arregañadientes.
— Acabaré la junta rápido, y volveré por ti para que puedas ir a cambiarte...
Al percatarse que seguramente todos los saiyajines los escucharon la cara de la peliazul se tornó carmesí.
«Oh Kami ¿Que estoy haciendo? Lejos de poner distancia estoy cada vez más metida con él... Sé que debo irme pero ya no sé si tengo las fuerzas y el coraje de hacerlo...»
Mientras Bulma meditaba en lo que había hecho y en lo que debería hacer, el saiyan se fue a la otra habitación. Ciertamente sabía que los demás los escucharon, no acostumbraba a ser así de exhibicionista, y pasado el momento se sentía incómodo, le irritó darse cuenta que seguramente todos los saiyans habian escuchado los sonidos de placer que su mujer hacía. Ser así se exhibicionista no era lo suyo, pero simplemente había perdido el control de sus emociones, esa mujer lo quebrantaba.
Al llegar pudo ver la cara seria de todos los saiyajines reunidos, mientras en la mirada de todos ellos se notaba que claramente sabían lo que había hecho con la peliazul.
Todos excepto Paragus y Kale y Caulifla estaban ahí.
Paragus estaba entrenando con Chard, mientras Caulifla cuidaba de Trunks junto con Gure.
Y Kale se mantenía descansando en su habitación.
—Ahora entiendo el porqué Bulma logró lo que Kale no...— Comenzó a decir Basil.
— De hecho estoy interesado en conocer humanas, mi curiosidad a despertado...— Pero fue todo lo que en forma jocosa pudo decir antes de que Celery acabara con él.
La saiyan soltó una carcajada mientras se levantaba de su asiento y se sentaba en las piernas de un sorprendido Radditz.
— Por favor Vegeta despacha en las próximas horas a Basil rumbo a ese planeta, en lo que él se cansa de jugar yo puedo conocer más a fondo a los demás saiyajines—
Decía la saiyan mientras rodeaba con sus brazos el cuello de un muy alarmado Radditz. Quién casi sentía que en cualquier momento Basil lo atacaría.
Vio a la hembra relamerse los labios antes de comenzar a acercarse a él quien hipnotizado no hacía nada más que quedarse estático pero justo cuando estaba por besarlo, Basil llegó arrancándola de su regazo.
—¡Suficiente Celery! Entendí el punto y no creo que quieras que mate a Radditz— tranquilamente decía el saiyan mientras sentaba en sus piernas a la traviesa saiyan quien se reía descaradamente en su cara — Oh vamos no seas dramático solo iba a divertirme un rato...—
Pero Basil la besó rudamente antes de decir:
— No me hagas hacerle caso a tu hermano y marcarte de una vez— Fue todo lo que dijo mientras en forma posesiva su cola se enrollaba en la cintura de fémina y ella soltaba otra carcajada al ver la reacción de su pareja.
Mientras Kyabe solo movía en forma negativa
la cabeza, nunca había entendido los juegos de seducción que esos dos se cargaban pero sabía que era su forma de amarse y que Basil completaba a su hermana así que los dejaba ser.
Vegeta veía divertido la escena cuando Nappa habló — Bueno después de tan interesante inicio, ¿Para que nos reuniste Vegeta?
El peliflama sabía que Nappa intentaba regresar la conversación a lo que realmente importaba.
— Los reuní para avisarles primeramente que Bulma será mi consorte y he llegado a un acuerdo con Kale—
Todos prestaron atención a lo que su príncipe mencionaba.
— Kale seguirá reinando conmigo y su palabra al igual que la mía tendrá peso, pero ella ya no será mi consorte ni tratada como tal. Bulma lo es... Y Kale lo ha aceptado.
Pepper inmediatamente preguntó por lo que le preocupaba más el pequeño niño — ¿Qué hay de Chard?—
La pregunta sorprendió y confundió a Vegeta, para él había sido claro. — Él sigue siendo mi hijo y por tanto su príncipe eso jamás cambiará, cuando ambos crezcan decidiré quién está más apto para gobernar.
Fue Celery esta vez quien habló — No estoy poniendo en tela de juicio tus palabras príncipe pero con lo que he llegado a conocer a Kale, ella no se quedaría de brazos cruzados ni aceptaría a Bulma sin algo a cambio... ¿La cuestión es que aceptó a cambio?
Vegeta sonrió, a pesar de todo le agradaba Celery, pues ella y Basil eran bastante acertados en sus preguntas siempre, si bien a veces sus métodos eran poco ortodoxos era muy inteligentes y competentes.
— Ella tendrá también una pareja, que no tendrá derecho ni opción a votar o influir en las decisiones que se tomen.— Miró a todos los saiyans quienes escuchaban.
— Le daré a elegir entre algunos de ustedes, de entre los solteros, sé que más de uno estarán honrados de ser elegidos por su reina y ella tomará su decisión.
Un silencio se extendió sobre todos los saiyajines, nadie quería hacer la tan temida pregunta...¿Quiénes serían los "afortunados" saiyans en ser escogidos para a presentarse ante Kale?
Muy a su pesar y con toda la renuencia del mundo fue Nappa quien preguntó — ¿Y como se escogerán a los "afortunados" que se presentarán ante Kale?
Vegeta notó de inmediato el dejo irónico cuando Nappa dijo afortunados pero sabía el sentir general de todos ellos y no podía culparlos.
— He pensado que dejaremos de lado todos aquellos que ya tenga una pareja establecida, como Tarble que ya me ha anunciado que formará un vínculo...
Ni bien dijo el nombre de su hermano los murmullos y palabras de sorpresa no se hicieron esperar, pues nadie conocía a la potencial pareja del menor de los príncipes.
Radditz inmediatamente susurró a Nappa — ¿Quien será la desafortunada ciega?— Mientras Nappa, Tooma y Tottepo intentaban a toda costa evitar reírse.
Tarble se levantó y tranquilo comentó — Gracias hermano por ponerlo en la mesa. A partir de mi unión, Gure será tratada y tendrá la protección de los saiyans ya que ella es mi pareja.
El silencio fue todo lo que se escuchó por algunos prolongados minutos.
Para todos los saiyans había sido claro que no sería una saiyajin sin embargo se sorprendieron pues la mujer era una Tech, y dicha raza no eran tan parecida físicamente a los saiyans además la alienígena era muy pequeñita así que aún cuando Tarble era más bajo en estatura que Vegeta, no dejaba de ser más grande que la pequeña mujer.
Tarble por primera vez en su vida lanzó un reto a los demás saiyans — Vegeta no tiene ningún tema con mi pareja pero si alguien lo tiene hable de una vez, ¡Que no pienso dejar que nadie cuestione mi decisión y con eso la insulte!
Todos se sorprendieron ya que el siempre diplomático Tarble les estaba haciendo frente aún cuando claramente su nivel de pelea era menor.
Sabían que un reto así significaba que las cosas para el saiyan iban muy en serio. Fue Pepper quien habló — Estamos contentos por ti Tarble. Si tu hermano está de acuerdo nosotros también lo estamos, pasaré a felicitar a Gure cuando la vea—
Y con eso el tenso ambiente se deshizo, sin embargo la pregunta de Vegeta seguía latente ¿Quienes serían los que irían frente a Kale como potencial pareja?
— Aparte de Tarble queda descartado Kyabe quién también ha decidido establecerse con Caulifla en forma oficial y pronto crearán el vínculo entre ellos.
Celery y Basil que sabían bien esa noticia solo sonrieron dando a Kyabe una señal de apoyo, lo mismo Pepper.
Vegeta continuó, sabía que a su forma Celery y Basil tenían una relación que pensaban formalizar pero necesitaba que oficialmente se descartaran de lo contrario si a Kale se le ocurría fijarse en ese saiyan no podría hacer nada.
— ¿Alguna otra pareja formada que a futuro piensen establecerse?
De Inmediato Basil confirmó — Aún falta tiempo para que pase pero Celery y yo lo haremos.
Pepper entonces interrumpió la pregunta — ¿Qué pasa si nadie más está en una relación?
Intentó no parecer ansiosa al preguntarlo, aún seguían en un estira y afloja ella y Tooma.
Si bien sabía que ese saiyan quería algo con ella no habían aún formalizado nada, pues le gustaba que él intentara conquistarla.
Vegeta la trajo a la realidad — De los saiyans que no estén en pareja escogeré a los 3 potenciales candidatos y Kale determinará si uno de estos es digno de ser su pareja.
Pepper de inmediato analizó en segundos la situación: Tooma era atractivo, y las otras dos opciones que ella veía era Nappa, y Radditz.
Él sabía que la saiyan no era amiga de estos dos... las mujeres saiyajines pueden ser igual o más posesivas que los hombres, y de un salto se paró, avanzó y mientras se detenía frente al saiyan dijo — Tooma tampoco está disponible, aún no estamos en algo oficial pero estamos en camino a ello.— Mientras se sentaba en las piernas de un sorprendido y muy contento saiyajin.
Radditz se sintió acorralado, sabía que lo ofrecerían y todo su ser se rebelaba a eso, pero a diferencia de otros él no tenía como justificarse, la mujer que le robaba el sueño no estaba siquiera ahí y parecía haber pasado de él.
«Tights...»
A su mente vinieron los recuerdos que tenía con la rubia terrícola, la forma impúdica y sensual en que ella retozaba a su lado después de yacer juntos.
Tights y sus lindo ojos negros, Tights y su traviesa sonrisa, su cabello dorado como el sol...
Vegeta lo sacó de sus ensoñaciones.
— Buen de ser así las opciones disponibles son Tottepo, Radditz, Nappa y Paragus.
Tooma se sorprendió —Pensé que dejarías a Paragus fuera, dado que fue él con quien se crió, pensé que sería como un padre para ella.
Fue Celery quien habló esta vez — Pero no lo es, y dado que quien sea su pareja será más un premio de consolación para Kale, es justo que ella escoja.
Fue Radditz ahora molesto quién hablo— ¿Y qué hay de lo que nosotros queramos?
Pero ahora Nappa lo calló — Deshonrate tú si así lo quieres Radditz, si Kale me elige será un honor.
En el fondo de su ser Nappa odiaba esa opción pero solo le quedaba apoyar a su príncipe.
Tottepo se paró y repitió lo mismo que Nappa.
El hermano de Gokú sabía que no le quedaba de otra se volteó e hizo una reverencia a Vegeta — No quise decir que no lo fuera, lamento si mis palabras se malinterpretaron, será un placer y un honor también —
Fue todo lo que dijo mientras sentía la boca seca y el estómago revuelto de solo pensar ser el "Afortunado" elegido por Kale.
Vegeta se levantó y con eso todos los saiyans. — La decisión está tomada entonces— Comenzó a caminar regresando a donde Bulma permanecía.
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Hacía poco que habían acabado el entrenamiento del pequeño Chard, quien feliz descansaba mientras que Paragus su maestro, le indicaba todos los puntos a mejorar.
— No estoy tan segura de que ella decida irse, tal vez debamos darle una ayuda...—
Comentó casual la saiyajin quien se hallaba presente, Paragus sonrió, — La clave es que se quede Kale, que se convenza de su decisión, haremos que se arrepienta de la misma una vez tomada.
La sonrisa alegre de Kale se podía ver demasiado complacida.
— Pronto, muy pronto tú serás la reina, pues la tendremos fuera de aquí por su propio pie...
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La peliazul mientras tanto se mantenía sumamente colorada, mientras yacía sentada en ese lugar. Se levantó lentamente aferrando fuertemente la tela de la capa sobre su cuerpo, y comenzó a pasear mientras admiraba a detalle toda la habitación.
Fue atraída casi al instante por el enorme ventanal que tenía, desde ahí se admiraban las bellas planicies de ese rojizo planeta, se dejó caer en el sillón que había frente al cristal desde donde admiraba el exterior, recogió sus piernas mientras se enrollaba mejor la tela de la capa sobre su desnudo cuerpo y suspiró.
«¿Que demonios estás haciendo Bulma?» Se reprochó así misma.
«Sekket tiene razón por mucho que yo quiera quedarme no puedo no debo... Mientras Kale esté aquí jamás ni Trunks ni yo estaremos seguros...»
A ese punto la científica estaba realmente confundida, la razón se peleaba contra lo que el corazón le dictaba. Su mente racional le decía todos los contras que existían.
«No solo es Kale, ¿tan pronto vas a olvidar sus acciones?»
Se cuestionaba en forma firme an ella misma.
«¿Donde está tu moral? ¿Tus principios?¿Acaso tan fácil vas a olvidar lo que te hizo? Te enamoró para usarte, solo eras una científica que traer junto a la mujer que escogió como su reina, él ni siquiera quería un hijo, Trunks no fue planeado... Chard si...»
Se odiaba por tener que confrontarse así y más odiaba traer eso a colación, a pesar de todo había tomado gran cariño por el pequeño hijo de Vegeta y Kale, si bien la saiyan era de lo peor, el pequeño infante era bueno, no habia maldad en él, era tan inocente como Trunks.
«Oh mi bebé, mi pobre y hermoso niño, cuando llegamos aquí él me amenazó con lastimar a mi bebé con quitármelo... ¿Cómo puedo aceptar seguir al lado de alguien así? Que nos trajo a este lugar y se fue... nos abandonó a manos de los demás saiyajines... ¿Y si lo hubieran respetado menos y hubieran querido violarme como...»
Bulma cerró sus azules ojos mientras una lágrima se escapaba y rodaba por su mejilla.
«Como cuando el bastardo de Paragus intentó...»
De pronto antes de poder reaccionar la puerta se abrió y Vegeta entró.
— Logré acabar la reunión pronto mujer— Se acercó donde ella estaba sentaba viendo hacia el ventanal.
— La reunión fue un éxito — Decía mientras se acercaba a ella, mientras veía hacia las rojizas planicies.
Y mientras él hablaba y le explicaba cómo le fue volteó y su mirada cambió a una de preocupación, ella intentó ocultar su estado de ánimo, pero a pesar de todo seguía enamorada de él y en ese momento se sentía tan vulnerable que era un libro abierto para el saiyan.
Vegeta de inmediato se acercó más a ella — ¿Que sucede mujer? ¿Porqué lloras?— un desasosiego invadió al saiyan mientras impotente veía la tristeza instalada en el bello rostro femenino.
Bulma se quedó viendo fijamente a los ojos color ónix de su saiyan. Esa oscura mirada penetrante en este momento era cálida, se notaba preocupada y pedía respuestas.
—¿Mujer?— Insistió.
Se vio tentada en decirle esta vez la verdad a Vegeta. A contarle el porqué era ahora quien a veces despertaba agitada debido a sus malos sueños, de alguna forma se había percatado que él se culpaba cuando ella se levantaba con pesadillas, pero seguía manteniéndolo ignorante de la verdad, de lo que ese desgraciado saiyajin que deambulaba por toda la base casi le había hecho.
«¡Dile!»
Su mente gritaba mientras su corazón bombeaba frenético, tenía tantas cosas guardadas que contarle.
Lo sintió tomarla entre sus brazos y sentarla sobre sus piernas. Sintió esa peluda extremidad tan particular de los saiyans, abrirse paso entre la tela de la capa para abrazar la piel desnuda de su cintura.
La cola del saiyan era suave y desprendía calor, pues la temperatura corporal de los saiyans era mas elevada que la de los humanos.
Sintió como ese apéndice, esa extremidad intentaba confortarla, dándole ligeros toques cariñosos. Consolándola a su manera.
Inhaló profundamente, las verdades se le atoraron en la garganta.
— No es nada Vegeta, solo siento miedo a que todo esto no sea real... y que tú... que tú aún solo quieras manipularme... despertarme y darme cuenta que solo fue un sueño.
Que Kale y tú están juntos, que me has traicionado y que mi pequeño aún peligra...—
La voz de la peliazul era quebradiza, el saiyan se percató que ella no mentía, realmente se sentía y veía muy vulnerable.
— Bulma, sé que hice cosas que quebraron tu confianza en mí, pero mujer... Te doy mi palabra estarás muy protegida, eres la única que quiero a mi lado... — acarició gentilmente la delicada mejilla de la fémina.
—¿Hay algo que te moleste mujer? — Cerró la distancia que había entre ellos dándole un tierno beso a la fémina.
Era ese el momento preciso, la oportunidad esperada y ansiada por ella, solo debía decirle, confesarle.
«¿Confío en él?» se cuestionó a sí misma.
La respuesta le llegó de inmediato
«Sí»
Rotunda y sin titubeos.
Miró esos dos carbones que eran los ojos del saiyan y ardían con la pasión, el amor que le profesaba.
Vegeta siempre se cuidó de no dejarle ver más allá de lo que él quería en sus miradas, esta vez la ventana estaba completamente abierta, transparente. Ella sabía que o no mentía y que su devoción era real.
Quiso creerle, decidió jugársela, enfrentar a todos y mantenerse al lado de Vegeta.
«Oh Kamisama perdóname si mi decision es equivocada, pero me quedaré...»
Lo supo al mirar en las profundidades del abismo, de la oscura mirada saltaría al vacío y le creería a él.
Pensó en Chard, en Trunks.
«Si voy a quedarme, si voy a confiar en él no debería generar más caos...Decirle lo que ocurrió con Paragus no cambiará el pasado... Solo hará las cosas más difíciles con Kale»
El peliflama observaba todas las emociones que se reflejaban en la cara de la científica, sabía que había algo que ella quería contarle pero esperaría a que ella decidiera abrirse a él.
Había un sinfín de cosas por decirse, por aclararse, en cambio la musa azul solo fue capaz de decir — Solo tengo miedo que esto sea un sueño Vegeta...— el abrazo del saiyan se hizo un poco más posesivo, estrechándola más sobre su fuerte pecho.
No era ningún tonto, sabía que había algo más, pero esperaría a que ella sintiera la confianza y compartiera sus temores verdaderos.
— Estoy aquí mujer... jamás dejaré que alguien te haga daño.— Cerró de nueva cuenta la distancia que había entre ambos, ella paseó sus manos cual palomas sobre sus anchos hombros, para después enterrar sus delicados dedos en la negra cabellera.
Y selló su destino con un beso entre ambos...
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¡Hola a todos!
Ufff que barbaridad, este capítulo estuvo un poco subido de tono,
Y yo se qué tal vez les estresa las dudas de Bulma pero sean empaticos con ella, sigue amando a Vegeta y eso no es nada fácil para ella, cualquiera tendría mil dudas en su lugar también.
¿Que creen que vaya a pasar?
rápidamente contesto comentarios:
Lunatica3: A mi también me encantaría que Chard sea adoptado por Bulma... ojalá pasara :3
Sweet Caramel: De verdad gracias por darle la oportunidad a mi fic, espero lo sigas disfrutando un abrazo.
XXLalalulu: Ahhh definitivamente es buen negocio eso de dejarse hacer minibrolys, los hijos le salen chulos al Paragus :3
y definitivamente para Bulma era complicado acercarse, pero al
menos pudo entender que el pequeño al igual que su propio hijo
son los más inocentes ahí.
y si jajajaja Nappa es un niñero muy genial :3.
Tolouse22:Jajajajaja ahhh siii tienes razón muchas cosas pueden pasar y aquí las cosas pueden cambiar de forma dramática entre un cal y otro, muajajajaajajaja.
MaritzaHD: Mil gracias por leerla y espero este cap te haya gustado, un abrazo!!
Quiero agradecer a todos los que continúan leyendo y los que se han ido uniendo, ya falta cada vez menos, nos estamos acercando a la recta final así que ténganme paciencia, entre más nos acercamos más bloqueos tengo, pero ahí vamos ahí vamos.
Un abrazo y nos leemos pronto.
