Atención este capítulo puede contener algunas escenas con contenido sexual explícito. Leer bajo su propia responsabilidad.
Los personajes no me pertenecen son creación del gran Akira Toriyama. La trama e historia si son idea original mía.
"Este es el fin, mantén tu aliento y cuenta hasta diez. Siente la tierra moverse y después escucha mi corazón estallar de nuevo.
Porque esto es el fin, he ahogado y soñado este momento, tan vencido, se lo debo a ellos. Abrumada, he sido robada.
Deja que el cielo se caiga, cuando se desmorone, permaneceremos de pie, lo enfrentaremos juntos… — Skyfall, Adele"
Espacio Sideral — Cinturón de asteroides cerca de la nebulosa Águila.
Me hallaba sentada en el asteroide donde había aterrizado, hacía dos cambios de ruta que había quebrado los rastreadores de la nave y había hecho impenetrable el mando de la misma, desde el planeta Vegita no habría forma de saber donde me hallaba.
Las manos me temblaban mientras el rocío espacial de ese asteroide me cubría cuál lluvia ligera, misma que lavaba mis penas… Lavaba mi vergüenza, por haber caído de nuevo en su trampa.
Esa ligera lluvia también me ayudaba a ocultar las lágrimas que fluían de mis celestes ojos inagotablemente.
«¿Cómo demonios dejé que me engañara? ¡Él jamás cambió! ¡Qué idiota fui!»
Un tumulto de sentimientos encontrados se arremolinaban en mi pecho, sentí mi garganta doler de todas las emociones contenidas, grité:
— ¿¡PORQUÉ!? ¿¡PORQUÉ ME ENGAÑASTE DE NUEVO!? Creí en ti, en tus promesas y tú…— un sollozo cortó mi soliloquio. Mis manos temblaron mientras mis piernas perdían la fuerza y derrotada me dejaba caer al suelo rocoso de esa estéril roca espacial.
No era capaz ni siquiera de acabar el reproche que quería gritarle a ese maldito traidor, el dolor cerraba mi garganta, un grito de tristeza salió de mi… —Oh Kamisama perdóname! Fui una tonta que volvió a caer… ¡Cómo duele! —
Sé perfectamente que jamás podré volver a ver mi reflejo, estoy destrozada, desgarrada. Esta vez logró su cometido… me hizo creer en él, le di mi corazón y solo jugó, se burló de mí. No le importaron nada de mis esfuerzos, me tragué humillaciones, acepté intentarlo incluso dejé de lado mi dignidad, y todo…Absolutamente todo no significó nada para él, nunca fui nada para él.
Puse la seguridad de mi pequeño en riesgo y todo por querer creele… En el fondo ya lo sabía, muy dentro de mi conocía la verdad y aún así me aferré a la mínima esperanza aunque sabía perfectamente cuál sería el resultado. No puedo culpar a nadie más que a mí, de un manotazo me limpio el rostro, — Siempre supe que esté guerra estaba perdida, pero por un instante, solo por un pequeño y minúsculo instante creí que sería diferente, creí que algo cambiaría y al final nos elegirías…
Siento las piernas raspadas producto del suelo rocoso donde yazco, me duele tanto inhalar, me duele tanto seguir viviendo…
— Perdón Sekket… Por no creer en ti… siempre tuviste razón— hablar en voz alta a la nada me consuela un poco.
— Se que toda la culpa fue mía, por aferrarme y creerle… Sé que Vegeta no vale mis lágrimas pero…. Cómo duele.
Volteé a ver la nave espacial, adentro se hallaba Trunks aún dormido, inducido al sueño… era lo mejor para que no hiciera demasiadas preguntas.
En el fondo sabía que estaba haciendo tiempo para no enfrentarme a la situación actual: Estoy sola y por mi cuenta en este vasto universo.
— Solo serán unos minutos más— fue todo lo que me dije a mí misma, mientras juntaba los pedazos de mi roto corazón antes de poner la nave en marcha y viajar lejos lo más lejos de ese traicionero saiyan…
Varios días antes del escape.
Planeta Vegita
La peliazul se hallaba en aquella oficina, sólo cubierta por la capa de Vegeta. Ella por fin marcó su destino, lo hizo sellándolo con un beso. Por primera vez no quería pensar en los peligros y retos que enfrentaban, no le importó Sekket, ni tights ni nadie. Sabía que la tacharían de egoísta, pero había tomado una decisión y seguiría a su corazón, decidió jugarse el todo por el todo.
El saiyan la llevó en brazos a hasta la nave para cambiarse.
—Kale ha aceptado la completa separación entre ella y yo. — Vegeta comentó tranquilamente.
Bulma lo miró sorprendida, aún así ella no confiaba en esa saiyajin. — No creo que haya aceptado los términos sin recibir algo a cambio. — Decía la peliazul mientras entrecerraba los ojos.
— Y no lo hizo, acordamos que ella también tendrá una pareja, es por eso que hice la reunión, para escoger a sus potenciales parejas.
Bulma se sorprendió al percatarse que realmente a Vegeta parecía no afectarle. Y no pudo evitar preguntarle — ¿En verdad no te afecta? Quiero decir, es tu mujer…
Pero el saiyan cortó de tajo esa cuestión. — No te mentí cuando te dije que Kale no significaba nada. Ella y yo hicimos un acuerdo, siempre dejamos en claro que no importaba lo que sintiéramos el uno por el otro, solo importaba que era una unión beneficiosa para ambos…—
Fue interrumpido por ella — ¡Claro! El acuerdo donde escogiste a la mejor candidata, la más hermosa guerrera, con el mayor potencial, la que sí merecía casarse contigo y llevar el título de tu esposa y reinar contigo a tu lado. El acuerdo dónde planearon tener al perfecto saiyajin… ¿Fue por eso que te enfureciste tanto cuándo te enteraste de mi embarazo Vegeta?—
Bulma sabía que de nada servía volver a cuestionar el pasado, que eso no cambiaba lo ocurrido, pero ¡Cómo le dolía no haber sido la primera opción del saiyajin!
Y Vegeta lo sabía, sabía que ella aún guardaba muchas dudas pero ¿Como culparla? Todo había sido ocasionado por él mismo.
Se acercó lentamente a ella, acarició con suavidad su delicada mejilla y levantó el mentón de la humana quien miraba hacia el suelo, pues no quería encontrarse con la mirada ónix y que descubriera cuánto aún le seguía doliendo.
En forma delicada la hizo mirarlo y le quemó en el pecho el saber que sus acciones pasadas la seguían lastimando.
— Cometí muchos errores Bulma, demasiados. No voy a excusarme de los mismos, no te pediré una confianza que no me he ganado… Pero haré todo para demostrarte que siempre has sido tú…
«¡Oh Kami! ¡Ayúdame a no creerle, necesito verlo como realmente es y así olvidarme de él»
Y a pesar de rezar con toda su alma, para hallar miles de de razones para odiarlo, no podía, la peliazul estaba completa e irremediablemente enamorada del saiyajin.
Decidió regresar a la conversación inicial — ¿Y el resto de los saiyajines aceptaron el hecho de que alguno de ellos debía convertirse en la pareja de Kale, quisiera o no? ¿No es un poco injusto para ellos?— Dudosa y curiosa preguntó.
El saiyan negó con la cabeza — Ninguno se negó, además solo podrán ser elegidos aquellos que no tienen pareja y solo hay 4 que reúnen las condiciones: Toteppo, Radditz, Nappa y Paragus.
Al escuchar las opciones la peliazul se preocupó, ella estimaba a casi todos los saiyajines mencionados.
— Vegeta no puedes hacer eso a Tottepo, Radditz y Nappa. ¡ES INJUSTO PARA ELLOS!
Vegeta la miró divertido — No necesitan que los defiendas mujer, estarán bien. Además, dudo que Tottepo tenga algo que temer, su nivel de pelea es mediocre, en nuestro planeta de origen sería catalogado como un soldado de clase baja, Kale ni siquiera volteará a verlo.
Por el nivel de fuerza ella volteará a ver a Radditz, Nappa o Paragus—
La peliazul siguió preocupada, — Vegeta por favor, Radditz y Nappa no se merecen eso—
El saiyan resopló, — Talvez Nappa no se lo merezca del todo, pero Radditz se lo tiene bien merecido… Eso sería un castigo justo por la traición que cometió — Los ojos del saiyan brillaron con maldad.
Para Vegeta aún era difícil recordar que Radditz se había atrevido a besar a su mujer. Eso lo hacía realmente perder la cabeza.
La peliazul lo miró enojada mientras golpeaba en forma furiosa el pecho de saiyan, — ¡Te prohíbo que te atrevas a seguir castigando a Radditz por lo que pasó! —
Ni bien dijo eso el peliflama sintió el ramalazo de los celos arder en él y sin pensarlo se acercó velozmente a ella, acercándola a su cuerpo, estrechándola entre sus brazos y aplastando sus suaves y bien formados senos contra su firme pectoral.
— Te tomas demasiadas molestias por ese bueno para nada Bulma, ¿Acaso te interesa de alguna forma?
La científica sintió la fiereza del hombre al exigirle una respuesta, el cuerpo del saiyajin se impuso sobre ella, mientras la abrazaba y encajaba su cuerpo y sus caderas a las de ella, haciéndole sentir su anatomía, y su urgencia masculina que nuevamente despertaba.
Aún así la peliazul no se amedrentó ante la invasiva pregunta del saiyajin, lo miró altiva — ¡No te atrevas a empezar con tus estupidos celos Vegeta! ¡Tú menos que nadie tiene derecho a reclamarme nada! Te recuerdo que me trajiste aquí con engaños y que te casaste con alguien más, ¡No pienso permitir que vuelvas a cuestionarme!
El príncipe saiyajin sabía que ella estaba en lo cierto, sin embargo todo su raciocinio se perdía al solo pensar que ella pudiera dejar de quererlo, sabía que era un egoísta pero solo la quería para él.
No la dejo decir nada más pues de inmediato se apoderó de sus suaves y sensuales labios en un beso arrebatador, que la hizo jadear de deseo al sentir como su boca era técnicamente follada por la lengua del saiyajin mientras las caderas del mismo comenzaban a ejercer presión sobre la entrepierna, sobre el clítoris de la peliazul.
No le permitió decir nada más, ni le dejó pensar ninguna cosa, quería reafirmar su dominio sobre ella, que entendiera que ella era suya, tanto como él de ella.
Cuando Bulma sintió que desfallecería a falta de aire, el saiyan le permitió separarse. Ella jadeó ingresando aire a sus pulmones, pero antes de poder decir algo fue él quien habló:
— Eres mía Bulma, mi mujer; aceptaste quedarte. Tú me perteneces como yo te pertenezco y si alguien intenta alejarte de mi lo cazaré y aniquilaré. Si desaparecieras te buscaría hasta el rincón más lejano de la galaxia…— Bajó el tono de su voz mientras le acariciaba suavemente la mejilla.
— Te di la opción de volver a la tierra y decidiste quedarte. Y ahora no pienso tomar un no por repuesta…— su voz era un suave susurro mientras su boca invasora estaba cada vez más y más cerca de los labios color carmín de la ojiazul.
Terminó de cerrar el espacio besándola nuevamente, el beso si bien seguía siendo pasional, también era más suave y gentil.
Bulma no pudo resistirse más, simplemente abrazó al saiyan mientras sus caderas se movían en forma autómata sobre él, haciéndola gemir en forma escandalosa mientras el duro falo masculino aún con ropa puesta, se encajaba sobre el sexo femenino, haciéndola retorcerse de placer con cada falso embiste hasta sentir la construcción de un orgasmo que no había planeado tener, pero que la satisfizo de forma increíble.
Completamente exhausta por el frenesí pasional que acababan de tener y aún sin poder rebatir demasiado ella solo dijo — Por favor Vegeta, ambos: Radditz y Nappa tienen un pasado contigo, han sido leales a ti… No dejes que Kale los haga miserables. Déjale a ella como única opción aceptar a su maestro. Además por lo que me has dicho el nivel de fuerza de Paragus es el mas alto…—
A decir verdad, lejos de lo que decía Bulma de que ella no tenía voz ni voto en lo que ahí sucedía; la influencia y poder que la científica tenía sobre el saiyan, era impresionante.
— Por favor— Fue todo lo que ella dijo.
El saiyan solo asintió con la cabeza — De acuerdo, veré que puedo hacer para evitar que Kale escoja a uno de esos dos idiotas.
Sin quererlo ambos contribuían al éxito del plan de Kale y Paragus. Sin ser su intención, marcaban con sus nobles acciones su propio infortunio, su propio destino.
La llevo cariñosamente cargada en brazos, le gustaba verla envuelta en su capa, le volvía loco saber que esa simple tela cubría la embriagadora desnudez de la fémina.
Quería quedarse con ella en la nave y volver a seducirla, sin embargo aún tenía cosas que hacer. La miró vestirse rápidamente en la habitación de la nave, sabía que ella también tenía actividades que hacer. Sin más salió de la nave para buscar a Paragus, aún tenía una plática pendiente con él…
Planeta Tierra
El saiyan criado en la Tierra se hallaba muy emocionado, finalmente Dendé le había dado luz verde para que entrara entrenar en la habitación del tiempo.
Además en los últimos tiempos había estado disfrutando a su familia, cosa de la que no se arrepentía, no sólo Milk se veía más feliz sino también Goten,m. Quería hacer a su pequeño hijo feliz antes de embarcarse en esa misión incierta, pues sabía que el niño no entendería el porqué su papá se iba sin ellos a otro lugar.
La noche anterior Piccoro le trajo las buenas nuevas, y justo ahora se había despertado temprano para arreglar todo y marchar pronto, además de que el delicioso aroma de la comida preparándose para el desayuno que Milk le estaba haciendo hizo a su estómago gruñir, volteó a un lado suyo, ahí estaba su mini yo dormido, abrazándolo.
Goten solo tenía tres años, a su edad era un niño demasiado despierto y con mucha energía, inocente y amable, le recordaba mucho a él mismo de pequeño.
Acarició con delicadeza la cara del menor de sus hijos —Goten debo pararme para ir a ayudar a tu mamá — Decía en forma suave mientras intentaba separarse del abrazo de oso que el pequeño le daba.
Pero el pequeño crío estaba completa y profundamente dormido, así que el amable saiyan tuvo con mucho cuidado que separarlo de sí mismo.
Sí, por primera vez en mucho tiempo el saiyajin criado en la tierra tenía sentimientos encontrados. Ver tan vulnerable y emocional al menor de sus hijos lo hacía sentir que no debía irse, que debía quedarse a cuidar de ellos. Sabía que se lo debía.
Pero también tenía claro que no podría vivir sabiendo que dejó a su amiga a su suerte y lo más preocupante, no podía hacer de lado el hecho de saber que Vegeta estaba armando un ejército y un imperio, qué tal vez más adelante llegara a acabar con millones de vidas inocentes en todo el universo.
Muy en el fondo Gokú lo sabía: Ese era siempre el destino de los héroes; su propia vida personal quedaba relegada con el propósito de ayudar a bien mayor.
Bajó las escaleras encontrándose a su hermosa esposa muy afanosa en la cocina — ¿Necesitas ayuda Milk?—
Ella volteó a verlo con una tierna sonrisa en el rostro, — Ya casi esta todo listo siéntate —
La pelinegra tenía un sinfín de sentimientos rodeándola, se sentía feliz pues en los últimos días su esposo le había dedicado devotamente todo su tiempo, ella y a sus hijos.
La había hecho inmensamente dichosa ver a Goten reír y emocionarse por las diferentes actividades que hacían juntos, Padre y hijo.
El timbre sonó, Gokú se sorprendió al percatarse que sentía el Ki de Krillin en la puerta.
— ¡Krillin que gusto!— Animado comentó mientras abría la puerta.
Éste venía acompañado de número dieciocho y su pequeña niña.
—Hola Gokú, Milk nos invitó a desayunar con ustedes.
La pelinegra que estaba sirviendo la comida en esos momentos en la mesa solo dijo.
— Me alegran que ya hayan llegado, dieciocho siéntate por favor, en breve ya estará todo listo. Gokú yo los invité, pensé que sería lindo terminar nuestros días antes de que vayas a entrenar de la forma más normal posible, conviviendo con amigos.
El corazón de Gokú latió con mucha calidez, sabía que su esposa se esforzaba por tener los mejores momentos juntos, ella no se lo decía pero de alguna forma que él no se explicaba podía sentir las emociones intensas de Milk, y el miedo en esos momentos era uno de ellos.
— Me alegra que hayan venido, Krillin y Dieciocho…— alegre los saludaba el saiyan.
Gohan quien iba entrando con un Goten somnoliento de la mano, vio la llegada del ex monje y su familia en forma alegre.
— ¡Krillin que agradable sorpresa, hola Dieciocho!— Saludo cortésmente.
Él al igual que la mayoría seguía sintiendo recelo con la androide, aún así y por respeto al amigo de su padre intentaba se lo más cordial posible.
— Mira Goten quien vino a visitarnos— Risueña dijo la pelinegra, mientras el pequeño veía hacia donde su madre señalaba.
— Marron está de visita — El joven saiyajin se acercó alegre, había adorado a la pequeña niña desde que la vio y le encantaba jugar con ella aunque solo dijera balbuceos.
Mientras Gokú y Krillin se llevaban a ambos infantes junto con Gohan,
La androide de acercó a la pelinegra a ayudarla.
Una vez que quedaron a solas fue la hija de Ox satan quien comenzó la plática.
— No había podido agradecerte lo que hiciste — Tan pronto terminó de decirlo la rubia la miró confundida.
— No entiendo de que hablas— La androide sí sabía de que hablaba la pelinegra pero no era buena reconociendo sentimientos.
—Sé que fuiste la que obligó a todos ellos a que también me dijeran la verdad cuando se le informaron a mi Gokú, acerca de toda la situación que estaba pasando con Vegeta y Bulma. Sin ti, sé que hubieran hecho lo que tantas veces hicieron antes, dejarme en las sombras creyendo según todos ellos, que era lo mejor para mí y se equivocan.—
La pelinegra miró sumamente agradecida a la androide — Tal vez en un principio no jugamos en el mismo lado del partido, y aún así has demostrado una gran lealtad a la raza humana, y tal vez dirás que solo lo haces por tu hija y hasta por Krillin, aún así GRACIAS.
Emocionada dijo Milk, la rubia androide que seguía sin acostumbrarse a las muestras de afecto se sintió ruborizarse — Solo hice lo que esperaría que alguien hiciera por mí, es injusto que te encuentres ignorante de la situación, cuando esta te afecta como a todos los demás.— minimizó las cosas la rubia.
Afuera Krillin y Gohan ayudaban a Gokú a preparar a Goten para la partida de su padre.
— Sabes Goten, en unas horas más tu padre y tu hermano tendrán que salir a entrenar muy fuerte pues saldrá pronto de viaje. —Comentó Krillin.
El pequeño niño miró afligido a su padre — ¡Yo voy también papá!
Gokú se agachó hasta quedar a la altura de su hijo quien tenía abrazada a la pequeña Marron.
— A donde vamos será un lugar que no es apto para niños Goten, además tengo una misión sumamente importante para ti— decía mientras lo miraba serio y lo tomaba de los hombros.
El pequeño semi saiyan miró a su padre expectante, — Mientras esté fuera tu madre necesitará apoyo y protección, ¿Puedes ayudarme a cuidarla? No me sentiré seguro si no me ayudas en esa misión hijo.
Para Goten su padre era su ídolo, un gran héroe, su madre le había contado tantas historias acerca de él que de inmediato sintió su corazón acelerarse al sentir la gran misión que su papá le daba. No sería fácil pero entrenaría más para estar siempre preparado y que su mamá no peligrara.
— ¡Si papá! Goten cuidará a mamá — Comentó firmemente el pequeño, mientras Krillin y Gohan lo miraban sonrientes y Gokú le despeinaba la cabellera a modo de cariño.
— Sabía que podía confiar en ti para esta misión Goten— Decía alegre el saiyan criado en la tierra…
Planeta Vegita
Vegeta caminó rumbo a la sala de entrenamiento donde sabía que se encontraría a Paragus, por algún motivo ese saiyajin le generaba desconfianza, aunque ahora lo asumía como parte de las viejas rencillas que éste y su padre, el rey Vegeta tuvieron de jovenes debido a su madre.
— Me comentó Nappa que querías verme, pensaba marchar a verte, no era necesario que vinieras hasta aquí príncipe Vegeta.
Comentó a modo de saludo el saiyajin. Se encontraba solo en la sala, por lo que el peliflama avanzó tranquilamente.
—No sé si has hablado recientemente con Kale, pero ella y yo hemos llegado a un acuerdo— Comentó tranquilamente el príncipe.
El otro saiyajin volteó a ver todo el lugar antes de hablar — Me ha dicho que piensas separarte completamente de ella, aunque realmente no es posible ya que están vinculados, ¿Entiendes que jamás podrás marcar a esa otra mujer ni tener más herederos?— Paragus miró serio al peliflama.
Mientras éste asentía tranquilamente. — Estoy más que consciente, sin embargo es mi prerrogativa como príncipe hacer lo que que mi me plazca y Kale ella ha aceptado, además ella seguirá gobernando, y a su debido momento indicaré quién de mis dos hijos será mi sucesor — Con eso intentaba zanjar cualquier pretensión de que fuera Chard quien obtuviera el trono.
Para él era claro que su hijo mayor era quien tenía todas las cualidades.
— Supongo que también te contó que ella quiere a un saiyajin para su lecho — Comentó indiferente Vegeta.
El otro saiyajin solo asintió, el peliflama continuó —Son cuatro las opciones que le daré y tú estás entre ellas.
Paragus lo miró sorprendido — ¡Vaya es un honor tan grande el que me concedes! Hablamos del lecho de la reina, la saiyajin más fuerte y hermosa que existe. ¿Puedo saber por qué has decidido darle ese honor a un viejo Saiyajin como lo soy yo?
Preguntó curioso Paragus. Vegeta lo miró indiferente, casi aburrido, la realidad es que ambos estudiaban cuidadosamente sus reacciones, y sus gestos faciales
— Son pocas las opciones que existen y debido al nivel de ki, tú, Radditz y Nappa son las opciones más viables. De todas formas será ella
quien decidirá, yo solo le presentaré sus opciones.
El otro saiyajin solo hizo una reverencia — Entiendo majestad— sabía que Vegeta no estaba pidiéndole permiso, su discurso había sido claro, solo estaba avisando.
Sin nada más que decir el príncipe saiyajin salió del lugar, sin percatarse de la sonrisa maliciosa que se extendía en la cara del otro saiyajin.
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Bulma miraba distraída la prueba de sangre que había obtenido dias atrás del pequeño Chard.
Si bien el pequeño se habia ganado su corazón y ella se daba cuenta que en el chiquillo no había vena de maldad, entre más veía juntos a los dos niños más diferencias hallaba.
Es como si en Chard, nada de la vena de Vegeta existiera, es cierto que de los dos niños era el que tenía sangre completamente saiyajin, y a pesar de eso y de que Trunks físicamente fuera más parecido a Bulma, el carácter, la forma de la mirada y las habilidades de su hijo sobrepasaban completamente al otro niño.
Y no, no lo decía como una madre vanidosa que cegada por el orgullo materno no viera más allá de sus narices.
Lo decía como científica, esos días que habían disfrutado como una atípica familia, había hecho pruebas para medir la fuerza de ambos niños, y su destreza mental y si bien Chard era un pequeño con un nivel bastante alto, Trunks lo sobrepasaba por mucho, por lo que su opción más viable era comparar muestras genéticas de Vegeta y los niños.
— Maldita sea pero ese no es mi campo — Decía frustrada.
— Además dudo mucho que un genetista de la tierra pudiera ayudarme, sobre todo porque el padre de las criaturas es alíen y la horrenda madre de Chard también lo es…— discutía Bulma con ella misma pues sabía que eso complicaría la evaluación.
— Posiblemente Tights pueda ayudarme con eso… Ella debe de conocer a alguien en la patrulla intergaláctica o en algún planeta que me pueda ayudar a comparar el material genético…
Bulma suspiró… vio el último mensaje que recibió de Sekket:
"Dama mía todo está listo, no llamé pues sé bien que aún no decides que hacer, toma el tiempo, todo está preparado para que en llegado el momento puedas salir de ahí, no decidas aún. Cuando el momento llegue, sabrás que hacer… S."
— Oh Kamisama de verdad no se que hacer…— Suspiró resignada, su decisión según lo que ella misma se había prometido era quedarse ahí y darle una oportunidad a Vegeta…
«Entonces… ¿Porqué aún no he enviado el mensaje cancelando todo?»
Suspiró, tal vez en el fondo era mejor que la velita se quedara prendida hasta que el tiempo se agotara y se apagara por si sola… o hasta que el barco zarpase sin ella a bordo.
«Podría contactar a Tights y explicarle, al menos ella podría conseguir que alguien hiciera las pruebas, si mis sospechas son ciertas, así podríamos quitarnos a Kale de encima…»
Por todo lo que ya le habían explicado, las probabilidades estaban completamente en su contra.
«Puede que solo sea yo intentando a toda costa justificar mi decisión y queriendo en el fondo que ese pequeño no sea hijo de Vegeta»
Se sintió mal pues el crío era un gran chico, y se notaba que se esforzaba por entrenar tan fuerte como su padre pedía, en el fondo le entristecía la vida del pequeño saiyan, había notado lo solitaria que era.
Decidió por mientras que, ya que había optado por quedarse, sería mejor avanzar en su investigación, necesitaba entender que era ese proyecto Broly que había encontrado, antes de hablar con Vegeta del mismo. Guardó la muestra de material genético de Chard.
— Ya habrá tiempo de ver esto con Tights… ahora hay que entender que es eso que llaman Broly…
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Planeta Tierra
— Vamos Goten más rápido— gritó una agitada Milk mientras atacaba a su pequeño niño.
A sus tres años, el pequeño infante era un niño muy despierto con una mente demasiado desarrollada para su edad. Algo natural para un descendiente de los saiyajines.
El niño se levantó del suelo y atacó con todas sus fuerzas a su mamá — Ahhhhhh— gritaba mientras intentaba contraatacar.
El pequeño se había tomado demasiado en serio las palabras de su padre y ahora intentaba sobre exigirse entrenando duramente.
Milk aparte de ayudarle en el entrenamiento, había comenzado a entrenar varias horas por sí sola.
«Tal vez no sirva de mucho y si ese malnacido llega a derrotar a mi Gokú entonces… puede que no haya oportunidad para el resto de la tierra y tal vez no sirva de nada pero al menos moriré peleando por la tierra, como mi querido esposo haría…»
Redobló sus esfuerzos, intentaría ser más fuerte… De algo tendría que servir y al menos así mantendría su cabeza ocupada y alejada de los pensamientos sombríos que últimamente la aquejaban.
Sabía que su esposo y su hijo mayor se hallaban en esos momentos entrenando duramente pues acababan de entrar a la habitación del tiempo, no había nada que hacer salvo esperar.
Planeta Vampa
El científico tsufur se encontraba sumamente estresado, esas últimas semanas habían sido un completo tormento.
Había sido difícil para él debido a la presión tan fuerte recibida. La última vez que habló con Paragus, la amenaza de hacerle daño a Suzuke fue demasiado real.
"— ¿Has avanzado algo más Sook?— En un falso tono amable preguntó el saiyajin.
El tsufur le dio una mirada cansada — Ha sido un poco complejo debido a la salud deteriorada de Broly, señor. Aún así hemos hecho algunos avances…— fue interrumpido de pronto por Paragus.
— ¡Eso no es suficiente!— gritó exaltado —La fecha del escape de esa perra esta cerca y necesitamos que para entonces el grupo de mercenarios no solo tengan el suficiente poder sino que estén acostumbrado a éste.
El tsufur temiendo una represalia contra su pareja de inmediato contestó.
— Y estará listo a tiempo, hoy estaré finalizando las pruebas y comenzaremos el suministro del suero a todos mañana. Tenemos el tiempo para que haga efecto y probarlo.
Sook se tragó la furia que sentía pues por culpa de las exigencias de Paragus, Broly se encontraba al borde de una anemia demasiado grave.
— Mándame los resultados tan pronto suministres el suero, quiero saber los resultados. Seguramente Broly debe estar bastante cansado pero sé que te asegurarás que esté bien atendido.—
Fue todo lo que el saiyan dijo antes de cortar la comunicación. .."
De solo recordar esa mezquina llamada, Sook se sulfuraba. El tsufur lo odiaba, pero no tenía tiempo para rumiar su coraje, avanzó rumbo al cuarto donde tenía en esos momentos descansando a Broly, revisó sus signos vitales.
El saiyan se veía demacrado, y aún así se estaba recuperando en una forma asombrosa, a pesar de lo débil que aún se veía. Cualquier otra ser de una raza mas débil, hubiera fallecido en su lugar. Pero no Broly, quien hacía honor a su raza.
A Sook no le quedó más remedio que seguir con su labor, se acercó a donde Jitzu, el líder de los mercenarios se hallaba descansando.
— Hoy comenzaremos la aplicación del suero y mañana podríamos comenzar a ver las mejoras— tan pronto lo comentó el mercenario sonrió.
— Ya era hora… Pronto muy pronto podré vengar a mi buen amigo Arc. Ese malnacido saiyajin Vegeta, pagara por lo que hizo.
El resto de mercenarios que estaban cerca de su líder, al momento de que Sook dio la noticia gritaron eufóricos.
La mayoría había tenido amigos o familiares que habían sido masacrados por culpa de ese saiyajin, y muy pronto podrían tomar su venganza…
Planeta Vegita
— El muy idiota cayó en la trampa— Decía triunfante Kale, mientras contoneaba sus caderas acercándose a Paragus.
— Esta tan desesperado de poder estar con su mujerzuela que te dio a escoger sobre 4 saiyajines…— Comentaba el saiyajin mientras se acercaba al cuerpo núbil de la futura reina.
Ella rió desdeñosa — Y a pesar de traer cuatro alternativas, su sugerencia fuiste tú… ¡Quienko diría!— Irónica decía mientras sonreía en forma petulante. Y continuaba hablando alegre — Al parecer su zorra te hechó flores—
Arrogante se paró frente a él mientras lo obligaba a sentarse, lo miró altiva, sus hermosos ojos chocolate lo miraban con desdén hacia abajo.
Kale era gloriosa, hermosa. Y ese día en especial se veía radiante. — ¿Acaso te estás revolcando con esa zorra? ¿O porqué te favorece?— Burlona decía.
No lo dejó protestar ante su insinuación, ella siguió con su ataque — Porque no hallo ninguna otra explicación para que ésa estúpida te alabe…— Mientras ella decía eso, la risa gutural y varonil de Paragus retumbó.
— ¿Acaso escucho celos en el tono de voz de mi gran reina?— Pero no pudo decir nada más porque la risa de la saiyan resonó por todo el lugar.
Mientras con el mayor cinismo se sentaba en las piernas del hombre.
— Si quieres puedo decirle a Vegeta que probaré a los saiyans antes de decidirme… Ya sabes, para hacerlo creíble.
Un gruñido gutural retumbó en el pecho del saiyan, pues celos posesivos fluyeron en él.
— ¿Acaso estás celoso Paragus? — Entre risas decía la guerrera.
El saiyan quien sentía que perdería la cabeza si no la besaba solo dijo — Jamás ninguno de esos miserables tocarán a una diosa como tú…—
Para después estampar ferozmente su boca sobre la fémina Saiyajin.
La saiyan una vez que pudo despegarse del beso y sin inmutarse solo dijo — Por algún motivo, Vegeta y su zorra prefieren que estés conmigo, ya tenemos casi el plan en nuestras manos.
Paragus contento y curioso preguntó — ¿Acaso el muy idiota te lo dijo?
Kale quien se sentía emborrachada de poder, comenzó a menearse en la piernas de Paragus mientras éste acariciaba en forma sensual las gloriosas piernas de la saiyan.
— Cuando me preguntó mis opciones, hizo demasiado hincapié en que serías una buena opción. Sé que no te tolera así que si está intentando venderte como la mejor opción es porque no quiere que los otros sufran bajo mi yugo.—
El saiyaji se rió, — Y aún así dice la verdad, soy la mejor opción.
Kale divertida, desató el frente de su blusa — Ahora no me apetece hablar Paragus, complace a tu reina…
Fue todo lo que dijo mientras el saiyan ya comenzaba a succionar con hambre sus suaves y frondosos senos, y mientras ella se restregaba con más ímpetu sobre el ya muy erecto falo del saiyan…
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— Chard ahora que tú madre ha vuelto es importante que regreses a dormir en tu habitación cerca de ella, o podría molestarse—
Bulma se sentía una bruja malvada teniendo que romper el frágil orden que se había creado.
Pues todos los días Vegeta después de entrenar con los niños, convivía más con ellos al cenar juntos todos en familia.
Ahora debía apartar a Chard, pues temía que Kale lo usara para espiarlos.
Chard se sentía triste, pues volvería a su rutina solitaria, pero a pesar de su corta edad sabía que a su mamá no le gustaría que conviviera tanto con Trunks y con Bulma.
— Te prometo que cuando salga de nuevo de viaje tu mamá pasaremos todos tiempo juntos.
El pequeño solo asintió con la cabeza. Tarble llegó por él — Vamos a tu cuarto Chard, antes de que tu mamá se dé cuenta que no estás.
Mientras Tarble se llevaba al infante, Vegeta llegaba para hablar con Bulma, —Kale a aceptado que sea Paragus su pareja, no la vi muy convencida pero es la mejor opción entre los saiyans.
La peliazul respiró más tranquila, y de inmediato lo volteó a ver con reproche. — Aún tenemos pendiente hablar acerca de Trunks y lo que le dijiste… habíamos quedado que no le dirías nada.
Vegeta miró a la ojiazul, sabía que estaba algo molesta por eso — ¿Y como querías que lo manejara Bulma? Esos imbéciles perdieron a los mocosos y los hallamos juntos, Chard ya sabía la verdad y por eso mismo no podía mentirles, además Trunks lo tomó con naturalidad. Algún día cuestionará más y estoy dispuesto a explicarle todo y aceptar su furia, hasta entonces no hay necesidad de explicar nada más al crío
Ella sabía que el saiyan decía la verdad, jamás fue planeado que Trunks supiera… No al menos tan pronto. Respiró, tenía cosas más importantes en qué ocuparse.
«Como en saber a que se refiere el proyecto Broly»
Por un instante se vio tentada a contarle de una vez a Vegeta.
«¿Y si no me cree? Es mejor esperar a tener más información…»
Decidió centrarse en lo que Vegeta había dicho al llegar al laboratorio.
— ¿Kale aceptó tomar a Paragus sin chistar?— Ella seguía excéptica, algo en el actuar de la saiyan no era natural para Bulma.
Vegeta interrumpió su diatriba mental — Ella puso la condición y le he otorgado lo que quería, tendrá alguien a su lado que cumpla la función. que a mi no me interesa cumplir con ella.
Te lo he dicho antes Bulma… solo me interesa una mujer como mi consorte…— Decía el saiyan mientras la acorralaba en la pared del laboratorio, y acariciaba sugestivamente sus labios.
Dejó su cara muy, muy cerca de la de ella, cerró casi por completo la distancia entre ellos, mientras los ojos del saiyan no abandonaban los labios rojo carmesí de la fémina.
— Y esa mujer eres tú…— fue todo lo que dijo mientras se apoderaba feroz de los dulces labios granate de la hembra.
El beso era hambriento, ávido de ella. Le exigía, le demandaba todo a través de éste. Para cuando se separaron del mismo, Bulma agradeció que el saiyan la estuviera sosteniendo o de lo contrario se caería, de lo mucho que las piernas le temblaban.
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Mientras eso pasaba con ellos, Paragus y Kale hablaban con Chard. — ¿Estuviste estos días con tu padre? — Preguntó dulce y amistosa la saiyan.
Chard que era un pequeño demasiado inocente, no veía ni maliciaba las maquinaciones de su madre tras esa serie de preguntas, que para él eran por curiosidad.
— Si mamá, estuve con papá— Kale cargo al pequeño saiyan, sentándolo en sus piernas, con ternura acarició la infantil cara del niño.
— Sé que tu padre quería que conocieras a Bulma— amable comentó, hizo un gran esfuerzo para referirse a la científica por su nombre y ni con algún adjetivo despectivo como era su costumbre.
Chard quien se sentía feliz que su madre le prestara atención, se sintió de pronto ansioso. Bulma le había advertido que posiblemente a su mamá no le gustaría que él pasara tiempo con ellos, y sintió angustia de hacer cosas que hirieran a su madre… pero es que Trunks y Bulma también eran su familia… así que el pequeño no sabía que hacer.
Si algo tenía Chard es que era un alma noble y pura, Kale podía leer fácilmente la disyuntiva del pequeño quien la miraba angustiado. Abrazo más cariñosa al infante — No estoy enojada porque la conozcas Chard, después de todo es la nueva pareja de tu padre. Dime… ¿Te ha tratado bien?
A los ojos de un niño sus padres son dioses, la sonrisa amable y amorosa que si madre le brindaba en esos momentos lo desarmaron, — Si mamá estuvimos Trunks y yo entrenando y Bulma nos cuidaba cuando papá no estaba…—
Alegre comenzó a comentar el pequeño todo lo que habían hecho, mientras Paragus escuchaba la conversación.
— Me alegra que Bulma haya sido amable contigo, porque debe serlo— Comentó con voz gentil — No olvides nunca Chard que el heredero de tu padre eres y serás siempre tú. El hijo de ella será tu apoyo cuando crezcas pero nunca olvides que serás tú el heredero.
— ¡Si mamá!— Tranquilo decía el pequeño. Para él no era muy claro eso que su mamá comentaba, pero ver que su mamá no lo regañaba por pasar tiempo con Trunks lo hacía feliz.
El pequeño no sabía que a su forma su madre lo usaría para espiar a la peliazul y a Vegeta.
— Sé que tu padre no te lo dijo aún, pero no solo Bulma estará con él, yo también haré una vida aparte Chard— Acarició cariñosa la cabeza de su descendiente.
—Paragus será mi nueva pareja…— El saiyan que hasta ese momento se había mantenido en segundo plano se acercó al pequeño, cargándolo en brazos.
El saiyajin estaba realmente feliz, había esperado mucho para por fin poder mostrarse como una familia frente a los demás, a no tener que esconderse más.
— Ya no sólo seré un maestro para ti Chard, a partir de ahora eres mi hijo también.
De todos los saiyajines con quien más afinidad siempre había sentido el pequeño crío era con el maestro de su madre, así que sonrió emocionado al saber que su familia se extendía.
Y aún así sentía un poco de incertidumbre, sabía que a su padre no le agradaría nada que llamase a otro hombre padre.
— Estarás bajo mi responsabilidad, cuando Vegeta no esté, seré yo quien tome decisiones sobre tu educación junto a tu madre.
El pequeño saiyan estaba feliz, pues su familia había crecido, aún así se sentía triste de que su hermano no pudiera tener el apoyo de sus madre y de Paragus también.
— Mamá deberías conocer a Trunks es muy bueno, un gran hermano.
La inocencia del pequeño no le permitió percatarse de la mirada de odio puro que su madre lanzó al aire escuchar el nombre del hijo bastardo de Vegeta.
Pero antes de poder decir algo más, fue Paragus quien viendo las oportunidades que la inocencia de Chard les brindaba, comentó — Sería genial que tu madre pudiera conocer más a ese hermano tuyo, yo también quiero conocerlo. ¿Lo traerías para conocerlo Chard?
Kale miró confusa al saiyan, pero lo conocía, y sabía que no lo decía por tener buenas intenciones, así que decidió seguirle el juego.
— Mamá sería muy feliz Chard, de conocer y convivir con Trunks— mientras lo decía le daba un amoroso beso en la mejilla.
— ¿Ayudarás a mamá a poder conocer a Trunks, cariño?—
No hay nada que un hijo no haga por ver feliz a sus padres. Y Chard jamás había sentido tanto amor y cariño de su madre desde que tenía memoria.
Estaba contento de saberse equivocado y de que su mamá quisiera conocer a su hermano.
— ¡Sí mamá!— Emocionado contestó. El pequeño estaba ya imaginando cómo hacer para que se conocieran mejor, en verdad quería que su mamá conviviera con Trunks.
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Planeta Tierra
A pesar de que las semanas anteriores estuvieron llenas de estrés, de sentimientos de impotencia y todo el caos que la noticia acerca del secuestro de Bulma había ocasionado, por fin las cosas estaban un poco más calmadas para uno de los guerreros Z.
Yamcha había tenido una gran día, pues precisamente estaba cerrando una estupenda temporada de Baseball. Sí, se había convertido en el mejor jugador de los últimos años, y las reseñas deportivas y noticias de farándula hablando de su meteórica trayectoria lo confirmaba.
El lobo del desierto escuchaba de fondo la televisión, mientras en sus manos tenía el libro de fotos que a lo largo de los años su exnovia colectó para ambos, y hacía ya muchos años atrás le había regalado una noche de navidad.
Bulma, aquella ninfa celestial, etérea que se le había escapado como el agua entre la manos.
Bulma aquella mujer que tiempo atrás fue su amiga, fue su amante, fue su cómplice de aventuras, fue su todo… y es su nada.
Bulma, la mujer que fue, es y será el amor de su vida, aquella que pudo ser la madre de sus hijos, su eterno amor… Pero que por muchas malas decisiones perdió tiempo atrás.
Aquel amor de juventud que tanto tiempo pareció ser un amor extremadamente fuerte y extraordinario, que soportó las inclemencias del paso de los años, de los amoríos secretos, de las habladurías… que nunca fue efímero y sin embargo no pudo contra una última prueba: Los saiyajines…
La amó como a ninguna mujer y tal vez siempre lo haría, siempre será su eterno amor de adolescencia.
Volteó a ver la repisa de la sala de su casa, llena ahora de nuevas fotos, nuevos recuerdos con la mujer de su vida, su hermosa y comprensiva novia: Youmi.
Diferentes fotos tomadas con ella en diversos momentos, y siempre la mirada verde de la castaña le sonreía alegre.
Mientras pensaba que las mujeres que marcaban su vida una llamada entró a su celular. Se sorprendió al percatarse de quién se trataba, pues hacía tantos años que no hablaba con ella que jamás pensó que volvería a saber de esa aventurera mujer.
— ¡Hola Tights es una verdadera sorpresa saber de ti!— Saludaba el lobo del desierto.
— ¡Yamcha! Que alegría escucharte, — Alegre decía la rubia hermana de Bulma. Tights había pensado mucho si contactar a Yamcha o no, pero el tiempo para el escape de su hermana se acercaba, y quería por lo menos intentar una vez más el pedir ayuda.
No tenía la certeza de si Yamcha siquiera sabía algo, así que empezaría por lo más fácil, preguntar que era lo que el lobo del desierto había escuchado recientemente de su hermana.
— no sé si Dendé te comentó que hace algunos meses fui a la tierra…— Insegura comenzó.
Yamcha decidió acortar su agonía — Sé todo Tights, incluida la respuesta que te dió Dendé, no nos permitirá ir a ninguno de nosotros— con un dejó de amargura comentó el guerrero mientras apretaba su puño con fuerza.
Sin embargo Piccoro, Gohan y Gokú al no ser terrícolas pueden ir…—
La rubia Briefs jadeó al escuchar el nombre del mejor amigo de su hermana. Sintió que corazón se saltó un latido de la emoción — ¿Go-Gokú ha despertado entonces?— emocionada decía.
— Sí, y se está preparando justo ahora para ir por ella.
Tights no sabía cuan aterrada se hallaba de todo y cuán preocupada estaba por su hermana, hasta que escuchó que finalmente el mejor amigo de su hermana: Gokú, iría por ella.
Y en ese momento por fin pudo respirar. — Hablaré a mi padre, hay una nave que sé que él estaba acondicionando para poder ir a visitar a mi hermana. Aunque papá no lo dice sé que extraña mucho a Bulma. Le diré que Gokú la necesita aunque no le diré el motivo real…—
Fue interrumpida por Yamcha — Excelente idea Tights. Hoy deben de salir de la habitación del tiempo, dilé a tu papá que Gokú piensa ir a tener la pelea pendiente con Vegeta y a visitar a Bulma también.
Tu papá sabe que una pelea quedó pendiente entre ellos y conoce a Gokú como es, no pensara que nada malo pasa, y creerá que ese es el único motivo del viaje. — comentó el Lobo del desierto.
Yamncha estaba feliz. Para cuando Gokú saliera de entrenar tendrían la nave que lo llevaría a donde se hallaba Tights y de ahí irían por Bulma…
Planeta Vegita
Vegeta seguía inclemente entrenando a sus dos cachorros. Se hallaban exhaustos, completamente apaleados y adoloridos pero muy felices. Su padre a diferencia de los otros saiyans no era amable ni bondadoso.
Era extremadamente exigente y solo terminaban las lecciones cuando ambos críos se hallaban desfallecidos en el suelo.
Nunca habían recibido un entrenamiento tan brutal como con su padre, y nunca se habían sentido más felices.
Chard se arrastró como pudo hasta el lugar donde se hallaban los botes con agua. Con mucho esfuerzo tomó una, la destapó y comenzó a beber desesperado.
Trunks seguía en el suelo, parecía inconsciente, pero el otro niño sabía que no lo estaba. Si con el hijo de Kale, Vegeta era inclemente, con el pelilila era aun peor.
Como pudo el pequeño pelinegro se arrastró y le llevó agua a su hermano.
El pequeño pelilila estaba muy cansado, sin embargo quería desde hacía varios días salir a explorar junto con Chard.
Escuchó a Nappa hablar con su padre:
— ¿Me llamabas Vegeta? — Este asentía distraído sin percatarse que uno de sus hijos seguía interesado la charla entre él y Nappa.
— Cuida a los críos, Tarble me está buscando y es algo importante, en cuanto se recuperen, llévalos a la nave de Bulma para que coman algo, Gure ya les tiene comida preparada.
Nappa simplemente se inclinó en señal de respeto mientras el peliflama salía del lugar.
Mientras el calvo saiyan discutía con el hermano de Goku que acababa de llegar, los infantes tenían su propia discusión:
— ¡Prometiste acompañarme! — Le reprochaba al pelinegro.
— Pero Trunks, papá va a enojarse…—
Pero el pelilila estaba más que decidido — Quiero conocer tu habitación, lo prometiste…
Escucharon a Nappa que seguía discutiendo con Radditz,
— ¿Cansados? — Preguntó de pronto en tono burlón Radditz.
Trunks lo miró desafiante, a sus 4 años era un niño aguerrido.
—No lo estamos— Su mirada altanera y orgullosa era el vivo retrato de Vegeta , con otro tono de cabello pero era como verlo de pequeño.
—¿Verdad que no lo estamos hermano?— Preguntaba orgulloso Trunks.
— No lo estamos— Decía Chard aún cuando el dolor se extendía por todo su cuerpo.
— ¿Hay más agua? — Preguntó el pequeño pelinegro con fingida inocencia, mientras señalaba a los botes vacíos sin una gota del vital líquido.
— Vamos por el agua— Comentó tranquilamente Radditz.
Nappa resopló, — Ve tú, yo te espero… estoy mocosos son capaces de desaparecer…
Radditz lo miró incrédulo — ¡Oh vamos no seas paranoico! Los bebederos estás afuera de la sala de entrenamiento. La única puerta de acceso es enfrente de estos, no hay forma de que salgan.
Nappa aún con reticencia contestó — Prefiero no tentar la suerte, Vegeta sigue molesto desde la última vez, no quiero más castigos.
Raddditz volteó a ver los infantes, ambos estaban acostados en el suelo sin moverse, se veían exhaustos, agotados, completamente drenados y sin energía.
— Nappa no digas tonterías, ¿Ya los viste? Estos mocosos apenas si pueden con sus almas— Mientras señalaba a los infantes.
El calvo saiyan torció los ojos, gruño y de mala gana siguió al hermano de Gokú. — Apúrate antes de que cambien de parecer— Comentó fastidiado.
Trunks abrió los ojos al momento en que quedaron solos. — Vamos Chard, no tardarán en regresar— Urgía el pelilila.
El otro infante se levantó rápidamente, y se dirigieron a los tubos de ventilación, escabulléndose de la sala de entrenamiento.
No tardaron más que unos minutos en volver. Para cuando Nappa abrió la puerta, un silencio sepulcral los recibió. Las botellas llenas de agua se le escaparon de las manos, mientras veía asustado el lugar vacío.
Sus puños se cernieron con violencia sobre el pelilargo. — ¡Te lo dije idiota! Esos malditos mocosos se nos han escapado.
Radditz estaba pálido — Vegeta va a matarnos…—
Lo peor de todo el asunto es que esta vez Kale y Paragus se hallaban en la base…
Planeta Vampa
Jitzu analizaba admirado todos los cambios benéficos que había ocurrido en su cuerpo. En el suyo y en el de todos sus mercenarios.
Podía sentir todo el poder correr en él.
«Ahora tengo el poder de acabar con ese miserable de Vegeta»
El mercenario se sentía invencible. Sin embargo Sook conocía como era el poder de los saiyajines y sabía que la fuerza otorgada a Jitzu, era nada a la que podía llegar a obtener si fuera saiyajin.
— Necesitas descansar antes de seguir probando los límites de la nueva fuerza adquirida— Comentó tranquilo el científico.
Pero el mercenario no escuchaba, se sentía invencible — ¡No vuelvas a darme órdenes, no eres más que un sirviente! —Soberbio comentó Jitzu.
El mercenario se sentía poderoso e invencible.
«Voy a vengarte Arc, ese mal nacido de Vegeta morirá en mis manos»
El científico Tsufur sin amedrentarse contestó al agresivo mercenario. — Las órdenes de Paragus fueron claras. — No pudo decir nada porque Jitzu lo agarro del cuello. El Tsufur sintió cómo se quedaba sin aire mientras intentaba quitarse esas fuertes manos que apretaban su cuello.
El mercenario se sentía intoxicado de poder, y a pesar de querer matar al sirviente de Paragus, sabía que no sería prudente.
Lo aventó al suelo, el tsufur sintió como el aire por fin entraba a su inflamada y lastimada garganta y aliviaba sus desesperados pulmones, mientras veía con odio al ex mercenario espacial.
Se alejó lo más pronto que pudo, ingresando al cuarto donde Broly descansaba.
Éste abrió los ojos, se sentía muy cansado, intentó levantarse. — Quédate en cama Broly, tu cuerpo sigue débil— En forma amable lo reprendió.
—Yo te puedo ayudar — Decía un cansado saiyan.
— Nada de eso, debes de descansar, si quieres conocer a tu hermano debes permanecer tranquilo y recuperándote… — al escuchar eso el saiyan lo interrumpió:
— ¿Cuándo veré a mi hermano? —
Sook sabía que no debería darle ánimos, pero él de verdad deseaba que los dos se conocieran frente a frente.
— Tu padre vendrá pronto y traerá a Chard con el… Y es por eso que necesito que apures tu recuperación Broly. Debes descansar para hacerlo.
Sook estaba realmente preocupado por él, técnicamente lo había drenado dejándolo muy bajo de sangre para poder hacer las pruebas en el corto tiempo que el saiyajin le había dado.
Seguía sin entender como un alma tan noble como Broly, era hijo de alguien como Paragus.
Sook se negó lo más que pudo, se rehusaba a someter a semejante tortura a Broly, pero tuve que ceder cuando Kale amenazó con lastimar a Suzuke.
Sonrió al saiyan en forma amable y después lo dejó descansando.
Aún había cientos de cosas por hacer. Muchas actividades antes de que el plan que Paragus y Kale estaban llevando a cabo se ejecutará, y todo debía salir a la perfección.
La única posibilidad que tenían él y Suzuke es que las cosas tuvieran éxito, para así tener una oportunidad de escape…
Planeta Vegita
Debía de ser una pesadilla, no había otra opción más que todo eso fuera producto de su imaginación.
La peliazul estaba en negación, su ser entero entró en pánico al escuchar que Nappa admitía a Vegeta que los dos niños habían vuelto a escapar.
Y es que esta vez a diferencia de la anterior, Kale y Paragus se hallaban en la base.
Volteó desesperada a ver al peliflama. La mirada de él le indicaba que entendía cuáles eran sus miedos.
— Quédate aquí Bulma, iré a buscarlos — Volteó a ver a Nappa, tras de él un nervioso Radditz lo miraba—
—Radditz busca a los demás saiyajines y encuéntrenlos, si encuentran a Paragus, que alguien se mantenga con él y me informe, Nappa acompáñame a las habitaciones de Kale.
Bulma se adelantó a seguirlos, Vegeta sabía que nada le impediría ir con él, la conocía y sabía que estaba desesperada.
Volteó a verla — Los vamos a hallar Bulma…
Caminaron a paso pronto, mientras la peliazul lanzaba una plegaria al cielo pidiendo a todos los kamis del universo que su hijo estuviera sano y salvo.
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Planeta Tierra
— Como puedes ver muchacho la nave está completamente equipada, incluso le
Instalé el estéreo— Alegre decía el señor Briefs.
— Ohh si querido Yamcha, papá ha estado trabajando duro desde que Tights dijo que vendrías por esta nave. ¿Entonces Gokú ya se recuperó e irá a visitar a mi yerno y a mi hijita verdad?
Alegre comentaba la señora briefs mientras servía las tazas de té.
El lobo del desierto los miró alegre y sonrió — Gokú ya está mejor, lamento que no haya podido venir a saludarlos pero está entrenando, ya saben cómo es, y quiere ir a visitar a Vegeta y saben que esos dos tiene aún una pelea pendiente…— Fue interrumpido por la señora Briefs quien contenta comentó:
— ¿Ahhh si, el joven Gokú iba a pelear con mi guapo yerno… crees que tarde mucho en volver cuando vaya? Papá hizo varios satélites conmejor resolución y alcance y quiere que los vaya poniendo en el camino para poder tener comunicación con mi querida hija.
Alegre comentó la rubia, mientras el científico asentía con la cabeza.
El lobo del desierto solo sonrió, sabía que si Bulma hubiera querido hablar con sus padres nada la hubiera detenido, pero en su condición de casi rehén seguramente prefería no tener contacto con ellos.
— Claro que si, yo le diré Gokú. Ahora si me disculpan debo irme y llevarme la nave, están por salir de su entrenamiento y me gustaría estar ahí para darle las buenas noticias de que tenemos un medio de transporte…
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Planeta Vegita
Chard y Trunks llegaron a las habitaciones de Kale, el pequeño pelilila se sentía un poco desconfiado, había llegado a estimar y querer mucho a Chard, su hermano. Pero sentía recelo de ir a ese lugar, sus memorias de más chico le indicaban que la saiyajin lo odiaba, a él y a su mamá.
Nunca entendió el motivo de ese odio, pero ahora él creía que era porque su papá prefirió cómo unica mamá a su madre y no a la mamá de Chard.
Al llegar Chard no se detuvo en las habitaciones de su madre, avanzó a paso firme hasta hallar su propia habitación, ¡mira Trunks!
Emocionado le enseñó su habitación que si bien era grande y opulenta, para el pequeño infante era menos bonita y cálida que la de su hermano en la nave.
No entendía porque Bulma y Trunks no tenían habitaciones en la base, así estarían más cerca.
— Este es mi cuarto y tuyo también — Emocionado comentaba Chard.
El pequeño semisaiyan pronto notó que el otro niño no tenía juguetes en su cuarto, solo había dos: El Ozaru de juguete hecho de retazos que le había regalado y una pequeña nave espacial de la Corporación cápsula que le había obsequiado su mamá a su medio hermano.
Ambos juguetes estaban en la cama del
menor, se notaba lo mucho que los atesoraba.
De pronto la puerta se abrió, deja de ver a un saiyajin quien los miraba sorprendido. Una media sonrisa se perfiló en su astuto rostro.
— Vaya vaya, ¿Qué tenemos aquí? Tu mamá no estará nada contenta que andes dejando tu entrenamiento Chard — Decía mientras su mirada maliciosa brillaba al percatarse que el hijo bastardo de Vegeta estaba ahí también.
— Tampoco creó tus padres estén contentos Trunks…—
El pequeño pelilila sintió un escalofrío recorrerlo mientras veía aterrorizado al saiyajin.
De pronto su hermano avanzó alegre a donde estaba el saiyan —¡Paragus!— Saltó a sus brazos confiado.
Trunks quiso detenerlo pero era demasiado tarde. Mientras un Chard confuso miraba a su hermano quien veía con desconfianza a su maestro.
— Trunks, él es Paragus mi maestro…
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Hola a tod@s
Lo prometido es deuda, casi todos quisieron el cap hoy asi que muy tarde casi jueves pero está.
¿Woooow que está pasando? Que fue el inicio
Siento me va a dar algo… ¿Ustedes que opinan?
Rápidamente contesto comentarios:
XXlalalulu: Bueno Kale y Paragus en efecto haciendo de las suyas... y yo se que es un viejo sabroso pero también un tremendo lobo de mar... que se traerán esos entre manos?
Yenaiv Brief: Ahh si aveces la app falla y no avisa, pero espero te llegue esta vez la notificación.
y si pobre Nappa y Radditz, les toco esta ve sufrir su castigo, mismo castigo qué pasa a afectar a los niños pero ende to mucho tiene que ver el susto que le dieron a Bulma... y ahora el nuevo cap queda peor D: que crees que pasar ahora?
Invitado sweet caramel: De verdad gracias, por leer y como crees que las cosas sigan?
MaritzaHD coincido contigo quisiera que ya dejaran de sufrir... pero el inicio de este cap rompió mi corazón... habrá que rezar a Kamisama para ver que esto mejore :(
Por cierto recuerden que esta vez me tomare 3 semanas en regresar. Lento pero seguro.
Déjenme saber sus comentarios y teorías.
