Atención este capítulo puede contener algunas escenas con contenido sexual explícito. Leer bajo su propia responsabilidad.
Los personajes no me pertenecen son creación del gran Akira Toriyama. La trama e historia si son idea original mía.
"Estamos a mil millas de la comodidad, hemos viajado por tierra y mar. Pero mientras estés conmigo, no habrá lugar en el que prefiera estar.
Podría esperarte por siempre, quieta en un lugar, porque mientras esté contigo mi corazón continuará latiendo…— Rather be, clean bandit feat Jess Glynne"
Planeta Sigma sistema solar allarix, tiempo presente.
Me hallaba debajo de la nave, con mi jumper de trabajo, revisando el circuito dañado dentro de la computadora de anclaje del área de carga.
No era algo que hiciera peligrar la navegación de la misma, sin embargo disponía de tiempo y podía arreglar el desperfecto.
Al final conmigo viaja mi pequeño hijo, lo mejor es no dejar nada a la suerte.
El atiborrarme de trabajo no evita que mi mente vuelva una y otra vez al momento en que mi corazón se rompió en pedazos.
Inhalo profundamente, me detengo y cierro los
ojos.
«¡Basta Bulma! Contrólate maldita sea. Él no lo vale...»
Me sigo repitiendo la misma letanía cada vez que me comienzo a flaquear. Siento mis lágrimas recorrer mis mejillas, me seco las mismas mientras un nudo en la garganta y un dolor agudo en mi pecho me impide respirar.
«Ese infeliz no lo vale... No te atrevas a llorar por él...»
Las manos me tiemblan, siento que en cualquier momento me derrumbaré, pero debo seguir ya faltan poco días para poder reunirme con Sekket, y el lugar que escogí para comunicarme de nuevo no es de fácil acceso, además ya llevo muchos días en un solo lugar, es tiempo de moverme.
— Ya casi termino... nunca nos hallarás Vegeta, nunca volverás a saber de Trunks, así deba de jamás volver a la tierra lo tendré a salvo, por mi hijo, y por mí, debo seguir...
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Días antes del escape.
Espacio Sideral
— ¿Y entonces como sabremos a donde tenemos que ir? — Preguntó con genuina sinceridad el semisaiyan a su padre.
Goku sonrió confiado, — cuando hablamos con la hermana de Bulma ella asignó en forma remota las coordenadas en nuestro sistema de navegación, además... — volteó a ver al Namek.
— Tú entiendes cómo funciona esta nave, ¿Verdad Piccoro? Tú llegaste en una a la tierra.
El namek volteó a verlo y confirmó con un asentimiento de cabeza.
— ¡Entonces no hay nada de que preocuparnos! — Alegre decía el saiyan.
Piccoro sentía una gota de sudor escurrirle, a veces era demasiado irritante estar con Gokú, que todo lo veía de manera demasiado simplista.
Decidió meditar para no desesperarse, ya que de todas formas la nave no estaba adecuada para una forma de entrenamiento más agresivo.
Apenas había comenzado a relajarse y perderse en la calma de su mente cuando escuchó la voz de Gohan hablar con alguien más.
— Hola Tights, no creí que te comunicarías tan pronto con nosotros — Alegre saludaba el semisaiyan.
La rubia sonrió, — Lamento la poca cortesía que tuve al llamar tan de improviso. Necesito hablar con tu padre.
Y justamente Gokú, quien iba llegando al lugar, saludó amable — Me alegra saber de ti también— dijo contento.
Ella sonrió alegre. —Sé que tiene poco que hablamos pero hubo un cambio en los planes, y nos reuniremos en otro lugar. He transferido nuevas coordenadas, la nave ya hizo los ajustes automáticos en su trayecto para que lleguen al nuevo lugar asignado, — Gokú sin prestar demasiada atención a lo que ella decía, no pudo resistirse más y preguntó.
— ¿Has hablado con Bulma?— La rubia pudo sentir la preocupación en la voz del saiyan.
Ella asintió con la cabeza. — Hemos hablado poco, entre más se acerca la fecha menos contacto debemos tener, pero tanto ella como mi sobrino están bien...
Decidió cambiar de tema y explicarles acerca de la ayuda de los zerkianos, quienes eran, quién era su líder: El príncipe de Zerk y como podría ayudarles. Justo estaba en colocando eso cuando de pronto, alguien más habló en forma ruda.
Fue Piccoro quien la interrumpió — ¿Quién es ese tal príncipe de Zerk que los ha estado ayudando?— Desconfiado preguntó el namek.
Tights entendió la desconfianza del namekusein. — Es alguien que quiere ayudar a mi hermana, un gran amigo y aliado.— Volteó invitando al zerkiano a acercarse.
Los dos saiyans y el namek vieron a un hombre muy atractivo y gallardamente vestido presentarse por medio de la videollamada.
— Un placer conocerlos, los amigos de Bulma y Tights son también mis amigos— Se presentó amable.
—Soy Sekket, el príncipe heredero del planeta Zerk. Conocí a Bulma en el planeta Vegita, cuando era forzaba a trabajar como científica personal del príncipe Vegeta—
Al príncipe zerkiano no se le pasó la forma en que la cara de Gokú se oscureció ante su comentario, sin embargo continuó su relato.
— Y después cuando el príncipe Vegeta fue a visitarnos a nuestro planeta, la llevo con él. Fue ahí donde trabajé con Bulma pues precisamente fueron a visitarnos porque el objetivo del viaje era enseñarles a ella y una científica Tsufur la tecnología zerkiana.
Es así que nos hicimos cercanos, muy buenos amigos y decidí ayudarla.— Amable decía Sekket. Mientras los tres guerreros escuchaban atentos al amigable príncipe que buscaba mostrarles que él era su aliado.
A decir verdad Sekket fue tomado por sorpresa con respecto a Gokú, Gohan y Piccoro. Tights no le había revelado nada con respecto a ellos hasta que dejaron la tierra, y para ese momento para él ya era tarde, y nada podía hacer al respecto más que conocerlos y decidir si serían aliados o potenciales enemigos.
"... Planeta Zerk
La rubia vio a Sekket quién estaba técnicamente terminando de revisar con sus científicos todas las cargas de trabajo y avances de los proyectos que deberían terminar en lo que él se hallaba fuera.
La joven miró al hermoso cielo de Zerk, era un lugar magnífico. Si una civilización era preciosa y avanzada sin duda alguna esa era la zerkiana.
«Son lo seres más parecidos a como deben de ser los ángeles, sin duda alguna son una raza increíble...»
Avanzó por el jardín y volteó a ver el cielo dorado con nubes color pastel, el hermoso anillo que circundaba el planeta refulgía danto un aire más etéreo al lugar, mientras los dos astros solares alumbraban en lo alto del cielo zerkiano.
«Si... definitivamente este lugar parece el cielo... Bulma estaría mejor cuidada con un príncipe de cuentos de hadas como es él, además este lugar parece el mundo de ensueños para mi hermana con toda esta tecnología tan avanzada...»
Sin embargo, a pesar de lo perfecto del lugar y de belleza varonil que los hombres del lugar poseían, ella sabía que a diferencia de muchas mujeres, quiénes seguramente serían felices allí, ella jamás podría sentirse completa, su mente volvía a cada rato a cierto salvaje saiyajin que conoció.
Se reprochó a sí misma pues siempre se había auto catalogado de independiente e intrépida y ahora caía ante un salvaje como el saiyan, a quien no podía dejar de pensar, aún cuando tenía a su disposición una gran cantidad de atractivos especímenes masculinos.
Volteó a ver a los hombres zerkianos que ella ya conocía y que la trataban en una forma muy gentil y caballerosa.
«A pesar de que ellos son por mucho la mejor opción, a mi mente le cuesta soltar al bruto ese que con el que me metí»
Se mordió el labio frustrada y bastante preocupada cuando cayó en cuenta de algo importante:
«Pero si yo no puedo olvidar a ese idiota... ¡Oh Bulma! debe ser más difícil para ella que tiene un hijo con ese sujeto...»
El príncipe de zerk la sacó de sus cavilaciones cuando llegó a su lado — Lamento la demora Tights, necesito dejar todo coordinado...— Se calló de pronto al observar más a detalle a la rubia.
Si algo tenía Sekket es que al ser un científico estaba acostumbrado a la observación de su entorno. Y Tights no era la excepción, había aprendió ya a leer a la mujer — ¿Ocurre algo?—
Amable preguntó dándole tiempo a contestar, la rubia se puso más nerviosa — Yo... bueno verás...— Respiró profundamente, mientras sentía los ojos grises acquamarina del atractivo hombre sobre ella.
—Debo comentarte algo importante qué tal vez no te agrade y que debí decirte antes, y es por eso que lo hago ahora...— tartamudeaba mientras nerviosa se arreglaba el cabello.
El principe Zerkiano le dio una profunda mirada, esperando que ella continuara.
—Acaba de salir una nave de la tierra con tres de los mejores guerreros, vienen a encontrarse con nosotros para ayudarnos a rescatar a Bulma—
Soltó la noticia de una sola vez.
Sekket estaba alarmado con la información y sin embargo en el juego de la política intergaláctica, aprendías a usar una cara serena ante cualquier información que te dieran, así fuera una tan alarmante como la que estaba recibiendo en ese momento.
Se mantuvo sereno y escuchando toda la información que la rubia me daba. Le preocupó saber de la cercanía que la ojiazul tenía para uno de esos guerreros, aunque sintió un poco de alivio al saber que ese sujeto no sólo era casado sino que su hijo mayor venía con él, eso le daba un poco de tranquilidad de que ese tal Gokú como Tights lo había llamado no vendría con la idea de competir con él por la ojiazul.
— ¿Cuando volverás a hablar con ellos?— Amable preguntó.
Tights se hallaba sumamente nerviosa, sobre todo porque no había logrado aún descifrar si Sekket seguiría ayudándolos o no.
— Tan pronto despeguemos hablaré con ellos para cambiar el rumbo de sus coordenadas a la nuevas.
El príncipe de zerk decidió como el científico que era y como príncipe estratega, dejar que las cosas fluyeran y basarse además de los datos dados por ella, en su propia observación de los sujetos y en su juicio.
Asintió con la cabeza antes de seguir a Tights para terminar todo lo pendiente y marcharse de una buena vez..."
Fue Gokú el primero en romper el tenso silencio — Muchas gracias príncipe Sekket por ayudar a Bulma, quienes ayudan a mis amigos también son los míos.
La sonrisa amable de Gokú ayudó a calmar la
tensión, por lo que procedieron a presentarse y explicar quiénes eran ellos tal como él zerkiano había hecho, y así poco a poco la estrategia para rescatar a Bulma se iba haciendo una realidad...
Planeta Vegita
A Vegeta no terminaba de gustarle la extraña cercanía que de repente Paragus había desarrollado con Bulma, lo que más lo ponía guardia era que ella estaba de acuerdo con las sugerencias que éste daba, aún cuando siempre había estado en contra de todo lo que él dijera.
Usualmente Bulma estaría a la defensiva con cualquier cosa que involucrara a Kale y a Paragus, — ¿Estás segura de esto mujer?
No tenemos que comer con ellos si no te sientes a gusto.
Fue lo que Vegeta dijo mientras volteaba a verla, y caminaban por los pasillos de la base.
Ella sabía que había sorprendido mucho a Vegeta cuando apareció junto con Paragus, y Chard en su oficina para decirle que quería que todos comieran juntos, como la gran familia disfuncional que eran.
Ella volteó a verlo, pudo notar la preocupación pintada en los rasgos atractivos del saiyan.
—Más que segura Vegeta, cierto que no son de mi agrado pero ¿Sabes? — Se acercó a él en forma seductora mientras se colgaba su cuello.— La forma en que reaccioné anteriormente tampoco fue la mejor y asusté mucho a Trunks y a Chard, además tú segundo hijo necesita la tranquilidad de que su mamá y yo no nos odiamos...— la cara de incredulidad de Vegeta le hacía ver que el claramente sabía que ambas no se toleraban.
Lo besó suavemente — Y no, no me des esa cara príncipe, porque no es así, si nos toleramos...— La ceja levantada del príncipe en señal de escepticismo le hacía ver que no le creía.
Volvió a besarlo suavemente, lo que hizo que él la repegara más a su cuerpo, sintiendo esos musculosos brazos apretar en forma deliciosa su cintura, se separó suavemente de ese exquisito beso. —Todo está bien Vegeta, de verdad quiero hacer esto — En forma suave dijo casi sobre los labios del varón.
El exhaló un suspiro retenido — Esta bien Bulma si es lo que quieres, eso haremos. Solo quiero que estemos bien, que tú te encuentres bien...—
Al saiyan le había costado mucho comprender sus propios sentimientos y cuando por fin lo logró pudo darse cuenta del daño que le había hecho a la mujer de la que irremediablemente estaba enamorado, se había jurado así mismo hallar la forma de repararlo.
Por eso que buscaba de la forma que fuera posible hacerla feliz.
Llegaron al lugar, donde Kale, Paragus y Chard ya los esperaban, a ellos se unieron Gure y Tarble quienes llegaron con Trunks.
El día de sintió bizarro para todos ellos, salir de paseo a las llanuras del nuevo Vegita no eran el problema, Bulma vio el lugar emocionada, la luz reflejaba destellos cobrizos sobre la carmesí tierra, el musgo color azulado, cubría grandes partes del terreno, mientras se acercaban a un conjunto de árboles y escuchaba el sonido del agua al correr, del arroyo cercano.
La brisa suave y cálida hizo volar los cabellos de Bulma, — Este lugar es hermoso...— ella decía mientas avanzaba feliz platicando con Gure.
De pronto un sentimiento de esperanza invadió a la peliazul al ver a todos los presentes.
A pesar de las rencillas y odio entre ellos, intentaban buscar la forma de llevarse bien por el bien de los niños.
Volteó a ver a Trunks y a Chard quienes emocionados jugaban y se aventaban entre sí sobre los montones de hojas rojizas que abundaban, en el suelo, riendo suavemente mientras el arroyo con aguas color lavanda se mostraba a lo lejos.
Sonrió esperanzada.
«Tal vez las cosas si puedan funcionar...»
Siguió mirando en derredor, vio a Kale y a Paragus caminar hablando en susurros y sonriendo, vio a Tarble unirse a sus sobrinos y jugar con ellos contento, incluso vio a Vegeta que a pesar de caminar apartado y con cara de pocos amigos, estaba ahí, esforzándose y "todo por hacerla feliz".
Oró a su Dios una plegaria:
«Por favor Kamisama déjame ser feliz con Vegeta y nuestro hijo, aún tenemos oportunidad...»
Y disfrutó del día, de las risas de los pequeños y la cortesía de los adultos, quienes charlaban relajados.
— Nos conviene rehacer ese tratado... — Tranquilo comentó Tarble mientras comía un panqueque con mantequilla que Gure le acababa de servir y de fondo se escuchaban las risas de Trunks y Chard quienes estaban bañándose junto con Paragus.
— También lo creo— Vegeta contestó mientras mordía una fruta morada brillante similar en forma a la manzana.
Bulma seguía la conversación interesada, sabía que hablaban de un nuevo planeta cerca de Trizus que tenía pocos meses que se había adherido al imperio disfrazado de coalición que imponía a Vegeta como emperador sobre el resto de los gobernantes, de esta nueva adhesión Vegeta no estaba seguro pues ese planeta sufría muchos problemas de ataques de piratas espaciales y realmente lo que ofrecían a cambio no valía el tiempo y los recursos invertidos en ayudarlos.
En otros tiempos el saiyan simplemente habría invadido el planeta, pero no tenía tantos elementos efectivos para mantenerlo sometido sin hacer un genocidio, considerando que la cantidad de saiyajines no era tanta y el no confiaba en nadie que no fuera de su raza.
— Escuché que las minas de ese planeta tienen uno de los minerales más potentes para generar energía suficiente para poder viajar en forma más rápida y segura, deberíamos solicitar que el acuerdo se base en ese recurso.— Sugirió Bulma.
— Estoy de acuerdo con Bulma, sería lo más sensato e inteligente de hacer— Comentó Kale, mientras tranquila se sentaba al lado de la peliazul, sorprendiendo a más de uno con lo dicho y con su actuar.
Vegeta también quería echar guante a esa jugosa reserva de minerales preciosos, — Bien entonces partirán a ese planeta a renegociar, Tarble, junto con Kale.— Comentó tranquilamente el peliflama.
— Tal vez deberías ir tú junto con Kale, Vegeta. Ese planeta es la puerta de entrada al sector sur— comentó tranquilo Tarble.
Vegeta escuchó atento a su hermano, a pesar de que éste no contaba con un gran poder de pelea era bastante diestro para la diplomacia, por lo cual lo respetaba.
—Y tal vez el gobernante de ese lugar se sienta ofendido si en lugar de ir tú a negociar voy yo, sentirá que no es lo suficientemente importante como para que vayas a verlo y negociar con él— Comentó objetivo el saiyan.
Vegeta resopló molesto, pues no deseaba ir, — Pues estaría en lo correcto no es importante para mí...— Ácidamente comentó.
Fue Bulma quién intentó hacerlo entrar en razón — Pero para mí si lo es Vegeta, sus minerales son la fuente de poder que necesitamos para replicar con mayor eficiencia la tecnología zerkiana...— Si bien a ella no le caía en gracia pensar que él asistiría a esa reunión junto a Kale, entendía que debía ser así.
Bulma y Tarble no era. Los únicos que creían que Vegeta debería ir, asi que la saiyan intervino.
— Tampoco me fío de ese rey, podría también ser una trampa y sin ofender a Tarble en caso de serlo, Vegeta y yo podemos acabar con todos los enemigos, pero con Tarble estaría más vulnerable — comentaba Kale.
Gure lanzó una mirada envenenada a la saiyan, odiaba que le echaran en cara a Tarble su nivel de poder.
Pero el príncipe menor sabía que su cuñada no lo había dicho con malas intenciones, simplemente como toda saiyan había sido brutalmente honesta.
— Estoy de acuerdo con Kale— comentó tranquilo, tomando en forma cariñosa la mano de la pequeña Tech, calmando así su irritación.
Vegeta hizo una mueca de descontento, sabía que era lo correcto, pero no se sentía bien con esa sugerencia por dos motivos:
El primero dejaría sola a Bulma, a pesar de que se quedaran custodiando el planeta los demás saiyajnes, ahora que por fin estaban bien, no deseaba separarse de ella en mucho tiempo.
Y segundo, tendría que ir con Kale, cosa que tampoco le agradaba, si bien ella se estaba comportando de una forma extraordinaria, no quería hacer nada que le hiciera pensar a la saiyan que aun existía una posibilidad entre ellos.
— Tal vez podríamos acompañarlos y esperarlos dentro de la nave, así no tendrías que dejar a tu consorte en el planeta y cuando tengas las reuniones podemos quedarnos, ella cuidando a los niños y yo protegiéndolos — En tono neutro comentó Paragus quien venía llegando de haber estado jugando con los infantes.
Verlo interactuar con su hijo aún cuando se mostraba afable y educado, le ponía los pelos de punta a la científica.
Vio la mirada de Vegeta y notó que estaba considerándolo, sin embargo a pesar de intentar mejorar su relación con esos dos, no significaba que quisiera pasar más tiempo del debido con ellos.
— No es necesario, Trunks y yo te esperaremos aquí Vegeta— Amable comentó la peliazul.
Paragus maldijo mentalmente a la científica, mientras amable le sonreía.
«Maldita mujer, ese hubiera sido el momento perfecto para probar a los mercenarios que he mejorado, y tal vez lograr que mataran a esa zorra y su bastardo de una vez por todas...»
Vegeta no se sentía a gusto con ella tan lejos suyo, pero Tarble que analizaba lo que comentaban todos creía que sería lo ideal.
— Solo en caso de que eso fuera una trampa, sería mejor que los niños y Bulma se quedarán aquí, por si llegasen a sufrir una emboscada, ustedes puedan enfocarse en la pelea sin estar preocupados en si Chard, Bulma y Trunks se mantienen protegidos, que ellos se mantengan en Vegita es la mejor opción Vegeta.—
Sabía que lo que su hermano sugería era lo adecuado, así que aún sin estar convencido aceptó...
Planeta Vampa
— Entonces... Podemos decir que la tercera fase con los mercenarios ha sido un éxito, ¿Cierto?— hábil cuestionó Paragus a Sook.
El tsufur detestaba las llamadas semanales donde debía confirmar el avance que llevaban, pero mentir no era opción, suspiró resignado — Así es, Paragus ya solo nos falta probar la fuerza de los sujetos de prueba en una situación real...—
La risa del saiyan lo interrumpió, — Perfecto si eso es todo lo que falta, te pasaré las coordenadas y el día en que deberán de atacar...
Espacio Sideral
Gohan miraba en embelesado el vasto espacio infinito que podía admirar a través del cristal de la ventana, intentaba portarse a la altura, ecuánime, tranquilo.
Tal como el señor Piccoro, su maestro siempre se portaba.
«El universo es tan increíble...»
Pensaba mientras se maravillaba viendo el cinturón de asteroides que estaban atravesando, a lo lejos veía las reminiscencias de una nebulosa moribunda, que iluminaba de en diferentes tonos rosáceos el profundo mar de oscuridad.
«Algún día me gustaría pedirle a Bulma que me preste una nave para salir a hacer investigaciones...»
Sonrió pesaroso... había demasiado en juego en ese viaje que estaban haciendo. Y a pesar de no decirlo realmente el semisaiyan tenía la esperanza de un día disfrutar de esos viajes para estudiar las diferentes formas de vida alienígena, en vez de tener que hacerlos con un fin bélico.
Nunca se lo había dicho a su padre pero odiaba pelear. Detestaba tener que enfrentarse a tantos enemigos.
Jamás se lo había dicho a su papá pero en el fondo lo culpaba, y a veces aborrecía su sangre saiyajin.
Se sentía dividido, por un lado sabía que era su deber ayudar, por el otro oculto abajo de todo sus sentimientos estaba ese reproche nunca dado a su progenitor, pues se vio obligado desde muy joven a pelear y después cuando su papá enfermó, tuvo que ayudar a los demás guerreros Z a enfrentarse a los androides...
Entendía la obsesión de su madre por sus estudios.
Después de todo Milk solo quería que su hijo se desarrollase en algo que lo hiciera feliz.
"—Puedes cambiar al mundo y luchar por éste de diversas formas Gohan, no todo debe ser por medio de las peleas— con cariño le dijo su siempre enérgica madre.
El adolescente miró con amor y respeto a su madre, aquella que en las horas más oscuras de su vida siempre estuvo al lado de ellos, cuidándolos, criándolos, sacando adelante a dos hijos sola, mientras su esposo se hallaba inconsciente, dentro del templo de Kamisama..."
— Cuando regrese a casa, por fin invitaré a Videl a una cita...— Se dijo firmemente así mismo, dándose ánimos, para a evitar pensar en el futuro más cercano, y así no hacerse miles de preguntas acerca de lo que pronto sucedería.
— Sí, aprovecharé mejor mi tiempo y eso es lo
que haré...
Piccoro aún sentando meditando alcazaba a escuchar el soliloquio del joven, y sonrió para si mismo mientras seguía intentando concentrarse y así no seguir escuchando sin querer los parloteos de Gohan, sabía que se avergonzaría si se percataba que él había sido testigo de su diatriba personal.
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— ¿Han llegado ya?— Curiosa preguntaba Bulma a un aburrido Vegeta.
— Ya casi, aunque preferiría regresar a Vegita, no tengo ganas de tratar con idiotas— Fastidiado decía el pelinegro.
Vegeta seguía molesto por tener que ir a ese viaje, realmente él hubiera preferido que su hermano menor fuera en su lugar.
Se dejó caer en la silla de mando de la nave mientras cruzaba sus brazos por detrás de la cabeza y lanzaba una mirada arrogante a la imagen reflejada que le estaba devolviendo la cálida sonrisa de la peliazul reflejada en la enorme pantalla de la cabina.
— No se porque me dejé convencer de esto— Se siguió quejando.
Bulma sonreía mientras negaba con la cabeza — A veces te comportas peor que tus propios hijos, no eres más que un chiquillo llorón — alegre le refutaba mientras lo veía sentada en la silla de mando de la nave apostada en Vegita que fungía como casa de la científica, al seguir hasta la fecha negándose a ocupar una habitación en la base.
— No veo ningún beneficio para mí al dejarme arrastrar en esto... ¿Acaso cuando regrese obtendré un premio?— Sus ojos brillaron con la expectativa de ser recompensado.
Bulma se mordió el labio, «¿Así que quieres un incentivo para eh? A ver qué tan osado en verdad eres principito...»
Se hallaba ella dentro de la sala de pilotaje, sabía que nadie entraría a molestarla. Se paró del asiento del capitán y avanzó con paso sensual hasta quedar frente a la enorme pantalla donde veía reflejada la atractiva sonrisa del saiyajin.
— Claro que te conviene ese trato Vegeta, obtendremos muchos beneficios, obtendrás naves aún más rápidas, además — decía mientras su voz bajaba algunos decibeles y se hacía ligeramente más ronca y seductora.
— Si te portas bien y consigues lo que queremos... — Se acercó aún más a la pantalla, sentándose casi sobre el tablero de navegación, y mientras lentamente comenzaba a desabrochar uno a uno de los botones frontales de su blusa, comenzando a mostrar cada vez más los sublimes trozos de piel nívea.
Vegeta apenas pudo tragar con fuerza saliva — Q-que haces mujer...— emocionado decía mientras sus pupilas se dilataban más por la excitación al ver cómo lentamente ella comenzaba a despojarse de sus ropas.
Sin quitar la vista de la pantalla que mostraba la deliciosa piel, los suaves y turgentes senos, que lo llamaban a imaginar las múltiples formas en que los adoraría, podía con tan solo verlos sentir el sabor de esa dulce piel al imaginar besarla.
Retrocedió rápidamente sin dejar de verla, para poner seguro a la habitación de mando, mientras seguía disfrutando de ese maravilloso paisaje.
Bulma se sentía sumamente excitada, toda la situación estaba prendiéndola — Si te portas bien... Voy a darte un trato de rey... Majestad— Decía en forma sensual mientras dejaba caer su falda, quedando solamente en ropa interior.
— ¿Le gusta la vista príncipe?— mientras con una mano se masajeaba sensualmente el cuello para después llevar esa misma mano hacia los labios y acariciarselos lentamente y con la otra comenzaba a masajearse por dentro de las bragas de encaje negro transparente que llevaba puesta.
Vegeta comenzó casi a hiperventilar, ver a su mujer comenzar a darse placer a través de esa enorme pantalla lo tenía en las nubes, sin meditarlo llevó su propia mano a su traje de batalla, bajándoselo y tomando su endurecida virilidad, mientras comenzaba a darse placer a sí mismo, sin dejar de ver a la seductora ojiazul darse placer.
Ella se dio cuenta lo excitado que se hallaba el saiyajin quien no mostraba pudor en enseñarle como se tocaba con placer al verla, pero ella aún no se mostraba totalmente, seguía con su sensual ropa interior puesta, mientras sus suaves dedos acariciaban su centro, dándose placer por dentro de la ropa interior.
— Déjame ver...— Fue la súplica que él hizo, si ella se lo pidiera le rogaría, Bulma solo sonrió. Mientras entreabría los labios y dejaba que deliciosos sonidos de placer salieran de ella.
Echó la cabeza hacia atrás al mismo tiempo que separaba aún más sus piernas y sus delicados dedos escarbaban más y más dentro de ella — Escuchas lo mojada que estoy...—
Sensual decía mientras veía al hombre que seguía masajeándose su propio sexo, gimiendo desesperado al verla tan entregada, al escuchar el suave chapoteo de esos condenados dedos que jugaban en el lugar que él debería estar llenando.
Y a pesar de no ver más que la mano femenina dentro de la braga de encaje y los movimientos que hacía que demostraban como se daba placer a si misma, lo tenía demasiado excitado, incluso más que si lo dejara ver.
Ella sacó la mano de dentro de su ropa interior, él pudo notar lo mojada que se notaba, ella sensual mostró sus dedos bañados con su deseo humedecido.
— Cuando vuelvas dejaré que lo pruebes príncipe...— En forma sensual ella decía mientras sus ojos no se apartaban de la pantalla que mostraba a un saiyan fuertemente excitado.
Vegeta solo alcanzó a lanzar un gruñido-gemido estrangulado.
— Vas a hacer que de vuelta a esta estúpida nave y viaje de regreso— con voz ronca fue lo que dijo.
La risa diáfana de la peliazul le respondió mientras sentía su endurecida y caliente carne querer explotar, maldiciéndose por no estar ahí donde ella estaba, por no poder levantarla en vilo y enterrar sus labios en el dulce cáliz que emanaba entre sus piernas.
— ¿De verdad deseas tanto esto?— Decía mientras reía y mostraba sus dedos brillantes y húmedos mientras con la otra mano se masajeaba los senos, bajando completamente la copa del sostén, mostrando el rosado, y endurecido pezón, mientras de lo apretaba y masajeaba.
La respiración acelerada de Vegeta era todo lo que sentía mientras hiptonizado miraba a esa dulce hechicera, y seguía masajeando su muy erecto falo.
En forma lasciva la ojiazul acercó la mano que aún seguía húmeda de sus propios jugos y se chupó uno a uno los dedos mientras otro gruñido salía de Vegeta.
Se quitó la ropa intima haciendo jadear al saiyan al mostrarse preciosa y desnuda frente a él.
El pequeño montículo azulado, de revoltosos y suaves rizos que ocultaban la dulce feminidad de la fémina se presentó glorioso, mientras Vegeta bebía con sus ojos aquella magnifica escena.
Ella se sentó de nuevo en la silla del capitán de la nave, abriendo completamente las piernas, mientras con una mano se seguía masajeando el cuello, los labios los senos.
La otra mano siguió con su labor sobre su delicado centro placer, suspiros y gemidos salían de sus apetitosos y dulces labios entreabiertos, y el saiyan borracho de deseo se sentía ahogar en el mar de lujuria que hacía hervir su sangre.
Ambos conectaron la mirada, azul y negro, danzando, enfrentados, rindiéndose mutuamente al deseo del otro, suspirando...
Entregándose a la reminiscencia del sabor del otro, que sus mentes tenían tatuadas en lo más profundo de su cerebro, aquel sabor de que tantas veces sus papilas gustativas había saboreado, al probar el sexo del otro.
El fuego los devoró en una ardiente explosión mientras ambos llegaban a la culminación de su deseo, con un potente orgasmo que hizo a ambos gemir al explotar en el cenit pasional al que llegaron...
Por unos minutos nada más que la respiración entrecortada se estuchaba... El mismo Vegeta se había derrumbado sobre la silla, sudoroso, pues a ninguno de los dos las piernas los podía sostener en ese momento, teniendo la energía drenada después de tan magnifica e intensa explosión sexual.
— Vuelve a casa con el nuevo acuerdo... y te daré el trato de rey que mereces— Con una sonrisa soberbia y arrogante la peliazul decía, mientras Vegeta que aún se seguía recuperando de tan intenso episodio, solo fue capaz de de darle una media sonrisa de lado.
— Un día de estos vas a matarme mujer vulgar...—
La sonrisa cálida que ella le devolvía y los ojos de amor que lo miraban le hablaban de confianza y afecto mutuos.
Ambos sentían que su pecho no podía palpitar con más amor y la peliazul tuvo la certeza que su cariño superaría cualquier adversidad venidera.
¡Que gran broma del destino! Eso era lo más alejado a la cruel realidad...
Planeta Zerk
Avanzó con paso solemne hacia el centro de comunicaciones interestelares que tenía dentro del palacio, recién acababan de salir de la atmósfera de su planeta cuando la llamada urgente de su padre solicitando su inmediato aterrizaje de nueva cuenta a la superficie zerkiana lo trajo de regreso.
— Hijo que bueno que pudiste regresar de inmediato — Saludó presuroso y preocupado el rey de zerk.
— ¿Que ha ocurrido padre?— Intrigado preguntó, su padre avanzó en círculos dentro de la sala, — Tu madre no sabe que te hice volver, a los pocos minutos que despegaste recibimos una comunicación de Vegita, el príncipe Tarble indicó que necesitaba hablar contigo— comentó nervioso el rey.
Sekket sintió el leve punzar de un inminente dolor de cabeza por llegar. — Padre sabes que pude tomar la llamada desde el espacio exterior.
Su padre asintió — Lo sé hijo, intenté transferir la llamada pero el príncipe Tarble exigió la comunicación desde Zerk— Sekket entendió la mirada afligida de su padre.
— ¿Crees que sospeche algo?— Dijo mientras alzaba una ceja y miraba a su longevo padre quien parecía que de pronto varios años le habían caído encima.
El rey quien de verdad estaba sintiendo la presión en sus hombros solo suspiró cansado y se sentó en una de las sillas cercanas.
— No tengo idea hijo, pero por el secretismo que guarda pudiera ser, aunque nuestra coartada es perfecta.
El príncipe zerkiano se sintió mal por la responsabilidad tan grande que estaba poniendo sobre los hombros de su padre. No solo se jugaban ellos la vida sino la de su pueblo entero.
Colocó su mano sobre el hombro del rey en señal de apoyo — Todo estará bien padre, veamos que es lo que Tarble quiere.
Mantuvo una cara serena mientras la conexión se hacía.
— ¿Hola Sekket, interrumpí tu salida?— En forma amable comentaba el príncipe menor.
Cualquiera pensaría que tratar con Tarble, cuando ya habías conocido a Vegeta sería cosa sencilla, pues el príncipe saiyajin mayor era un verdadero reto y todo él irradiaba una vibra que te avisaba del peligro.
En el caso del segundo príncipe no era así, podría fácilmente pasar desapercibido, podrías bajar la guardia y fácilmente confiarte, y considerarlo tu amigo.
En eso radicaba la peligrosidad del príncipe menor, su forma afable de ser, te hacía sentir una camaradería al instante que con su hermano mayor no se sentía.
Sin embargo y a pesar de parecer tan inofensivo a simple vista era igual de letal que su hermano, simplemente que él usaba el camino diplomático para lograr sus fines.
— Justamente iba saliendo rumbo a Trizus cuando mi padre, me notificó de tu llamada, ¿En que puedo apoyarte?—
Una amable sonrisa adornaba la cara del príncipe zerkiano, tan amable e indulgente que nadie notaría la tensión real que estaba sintiendo.
— Tu padre nos había comentado de tu próxima salida a Trizus, y debido a que Vegeta estará también fuera, quiere aprovechar para que antes de que vayas allá, revises varios temas con otros gobernantes en tu camino, pues tu y tu padre son nuestros más cercanos aliados—
Aún cuando las palabras de Tarble eran amables y en apariencia parecía estarle solicitando su apoyo, la realidad es que la cálida forma de informarle era meramente una formalidad, pues no estaba pidiendo su opinión ni solicitando un favor era una simple y llana orden.
Sekket sintió tensarse «¡Esto retrasará más el encuentro con Bulma... No hay manera de excusarme...»
Educado y elegante el príncipe zerkiano hizo una breve reverencia, pues a pesar de ser "Aliados", ambos jerárquicamente eran príncipes, y que él debido a su posición de príncipe heredero, debería ser quien tuvieran mayor rango entre ambos pues en jerarquía él era el futuro rey de Zerk, la realidad es que el segundo príncipe seguía teniendo un nivel mayor por el hecho de ser un príncipe saiyajin, que en la cadena alimenticia intergaláctica, se hallaba por encima de las demás razas.
— Será un gran placer asistir en representación del príncipe Vegeta, gracias por confiar en nosotros — Amable comentó Sekket.
— Bien entonces te mandaré las coordenadas— Comentó amable Tarble.
Aún así Sekket no entendía porque Tarbke lo había hecho volver. — ¿Puedo saber porque se me ordenó volver al planeta en lugar de poder recibir la comunicación en mi nave? — Curioso preguntó.
Tarble sonrió — En el espacio las comunicaciones pueden llegar a ser intervenidas de forma más fácil, por seguridad tuya y de nosotros decidimos
que así fuera, además fue una instrucción de mi hermano — Fue todo lo que el príncipe saiyajin menor comentó antes de interrumpir la comunicación.
Ni bien acabó la transmisión ambos: Rey y príncipe se quedaron callados.
— Por un momento temí que hubiera descubierto todo— Con alivio expresó el monarca. Y a pesar de que se hallaba bastante aliviado notó que su hijo no lo estaba tanto.
—Esto atrasará todo, deberé avisarle a Bulma que deberá esperar más tiempo...— La decepción se percibió en su tono de voz.
— Ella te gusta demasiado.— Con seguridad y afecto afirmó su padre.
Los hermosos ojos grises con un resplandor acquamarina en ellos del príncipe zerkiano miraron a su padre con frustración, caminó en círculos mientras sus puños se cerraban fuertemente intentando contener la molestia que en él bullía.
— No es solo eso padre, es que cada día que pasa allí, temo por ella, quiero que pueda ser feliz, sé que yo puedo hacerla feliz. Ella es una científica como yo... Juntos llevaríamos a Zerk a un mejor nivel, además estoy seguro que puedo conquistar su corazón. — Seguro de sí mismo comentó.
Desde que su prometida había muerto en aquel cobarde ataque, Sekket pensó que había perdido toda capacidad de amar, incluso de disfrutar la vida, había estado como un autómata cumpliendo siempre con su deber con su padre y su pueblo pero sin realmente vivir y ahora que Bulma había aparecido, era como si el color hubiese vuelto a su vida, y cada vez que veía esa oceánica mirada turquesa sentía su corazón latir.
El rey entendía perfectamente los sentimientos de su hijo, y era feliz de por fin verlo salir de ese estado de hibernación en el que entró, pues parecía como si todo le diera igual y nada lo sorprendía o llamaba la atención, y de pronto era como si hubiera despertado de un largo sueño, aún así le daba miedo que de un momento a otro su hijo se volviera a sumir en ese letargo casi hipnótico en el que vivió por varios años.
— Solo debes ser paciente hijo mío, no creo que ella quiera que su hijo siga en peligro...— El rey suspiró había algo más que a él le preocupaba.
— ¿Lograron encontrar una forma de poder controlar el poder del niño sin lastimarlo?—
Sekket miró a su padre, el rey de Zerk era un hombre maduro bastante atractivo para su edad, con la cabellera rubia casi blanca, no tan larga como la de su hijo, y un cuerpo bastante formidable en musculatura, nadie creería que era un hombre que ya pasaba los 60 años.
— No debes preocuparte por eso padre ya lo tenemos resuelto.—
Fue todo lo que Sekket dijo, sabía que su padre estaba en contra de limitar de alguna forma a Trunks y lo entendía, pero el niño era demasiado fuerte y debían hallar un seguro en caso de que éste se revelara a ellos.
Al rey no le gustó la evasiva de su hijo, se levantó de su asiento, avanzó a paso seguro y tomó de los hombros a su hijo.
— Sé que tienes demasiada responsabilidad sobre tus hombros hijo, pero quiero que te grabes bien algo, si lastimas de alguna forma a ese chiquillo, su madre jamás te lo perdonará además que Vegeta definitivamente acabará con nosotros.
Sekket miró a su padre, sabía que el rey solo estaba preocupado, — Jamás lastimaría a Trunks padre, eso sería lastimar a Bulma, sin embargo necesitamos un seguro, en caso de que las cosas se salgan de control.
Le mostró el collar, y muñequeras que habían desarrollado.
En un inicio le pondremos ambos, solo será en caso de que decida atacarnos podamos controlarlo, no lo lastimará pero bien sabes que los saiyajines no necesitan armas como nosotros para pelear.
Liberan un poder interno que ellos denominan Ki, la intención de esto— Decía mientras señalaba las muñequeras y el collar— En mantenerlo bajo control, tan pronto su nivel de ki se eleve, inyectará en forma indolora un sedante para dejarlo fuera de combate.
Hasta que logremos que el niño nos escuche— Decía tranquilo mientras su padre lo escuchaba.
Lo más probable es que ni siquiera necesitemos usarlo, viene otro saiyajin en camino a ayudarnos— Comentó Sekket a su padre sorprendiéndolo, pues no había tenido oportunidad aún de que explicarle acerca de Gokú, Piccoro y Gohan que iban en camino.
Así que decidió que ese era el momento de revelarle esa parte.
Su padre lo escuchó atentamente — ¿Estás seguro que será aliado nuestro?— Cauteloso preguntó el rey de zerk.
Sekket asintió — Me aseguraré de que así sea, y si todo sale bien serán ellos quienes ataquen a Vegeta y no deberemos intervenir—
Avanzó Sekket de regreso a su nave — así que no te preocupes por nada padre, me encargaré de que todo sea un éxito.
Fue todo lo que dijo para regresar a la nave, donde Tights lo esperaba.
La rubia se había sentido curiosa y algo preocupada cuando habían tenido que regresar a Zerk, así que tan pronto lo vio regresar, se acercó al príncipe.
— ¿Todo bien con tu padre? — La verdadera pregunta que Tights quería hacer era "¿Porque nos hizo volver si acabábamos apenas de irnos?"
Pero se mordió la lengua y esperó pacientemente por la respuesta del príncipe zerkiano.
Sekket sabía que la hermana de Bulma estaba igual o más estresada de lo que estuvo él al saber que Tarble lo llamaba. Que si alguien compartía su miedo a que las cosas no salieran era ella.
— El hermano de Vegeta llamó, saben que iré a Trizus así que desean que pase a otros planetas en el camino, habla con tu amigo y dale las nuevas coordenadas y fecha, yo hablaré con tu hermana—
Fue todo lo que amable dijo. Para la joven Briefs aquella no era suficiente información, quería preguntar más cosas, pero vio el apuesto rostro del zerkiano, que lucia cansado, así que decidió ir mejor a platicar con Gokú, debía confiar en Sekket, sabía que el haría lo más adecuado para que tuvieran éxito.
Se retiró del lugar rumbo a su habitación, en cuanto la nave despegara de nuevo y ellos salieran del sistema planetario donde se hallaban, llamaría de nueva cuenta a Gokú para explicarle el cambio de planes...
Planeta Teruel
Basil se acercó a Vegeta quien acababa de salir de la cabina de mando, pues acababan de aterrizar la nave.
— Recibimos una comunicación por parte de Trizus príncipe Vegeta, al parecer se ha aumentado recientemente la actividad de mercenarios en los alrededores.— Comentó tranquilo, mientras Tottepo se acercaba y Kale también.
— ¿No es a Trizus a donde se dirige Sekket?— Fue la casual pregunta de la saiyan. Vegeta la miró y asintió contestando de esa forma su duda.
Ella insistió preguntando — Me preocupa que haya tanta actividad de mercenarios ahí, pudiera ser peligroso, los zerkianos son de nuestros principales aliados Vegeta, creo que deberíamos mandar a alguien a ver.
Podríamos preguntarle a Paragus si él o alguno de los otros pueden ir—
Vegeta la miró sorprendido, al igual que él, ella llevaba ya puesta la indumentaria real, propia de la realeza saiyajin.
En el caso de Kale portaba un traje de pelea pero con las insignias reales y la capa tras ella, que denotaban su real posición. Para ser justos la saiyan se veía realmente hermosa.
— No necesitamos a nadie de Vegita— comentó Vegeta, pero la saiyan insistió — Son nuestros principales aliados Vegeta, su tecnología es de lo mejor, necesitamos asegurarnos que Sekket se mantenga vivo, su ejército es bueno pero sabes que nosotros somos mejores y si hay mercenarios rondando sería mejor que nos involucráramos...— agregó y en forma agradable se acercó a Vegeta lo suficiente para poder hablar bajo con él pero no tanto como para incomodarlo, posó su brazo sobre el brazo del saiyan — Sé que no siempre hemos estado de acuerdo en nuestras decisiones pero por favor, esta vez te suplico me hagas caso...—
Vegeta suspiró en el fondo sabía que lo que Kale decía era cierto, se alejó de ella en forma sutil para no herirla con su acción, — Enviaremos a alguien sí, pero no será de Vegita —
Para el saiyan era claro que debían de limpiar la zona de mercenarios, pero no le hacía gracia dejar desprotegida a Bulma, cuando en ese momento había 4 saiyajines en una misión tan básica y falta de acción como lo eran los acuerdos con el gobernante de ese lugar, que no veía la necesidad de que todos estuvieran ahí.
Si había permitido que Basil y Tottepo los acompañaran era simplemente para evitar que Bulma sobre pensara las cosas, la conocía bien y sabía que aunque ella no se lo dijera si solo iban él y Kale, la peliazul podría tener serias dudas.
No la culpaba por desconfiar, después de todo las cosas seguían revueltas, y Vegeta sabía que aún tenía un largo camino hasta lograr que ella confiara den nueva cuenta en él.
Seguían en la nave,
— Basil y Tottepo, viajarán allá en naves individuales secundarias, después que acabemos las negociaciones los alcanzaremos allá...— tranquilo indicó el príncipe saiyajin.
Basil sonrió, estaba feliz de tener algo que hacer, no le había sentado bien ser escogido para acompañar a los futuros reyes de su raza, a últimas fechas se había estado haciendo muy dependiente de estar con Celery, y la lejanía forzada de ahora lo tenía bastante irritable.
«Vaya, al menos podré matar algunos cuantos pobres diablos, al menos eso compensa que no esté con mi linda gatita»
"Gatita" era la forma en como ese saiyan llamaba a su pareja en la intimidad, ciertamente Celery y él era una combinación explosiva y sensual, y últimamente se habían permitido dormir juntos, rompiendo así una regla tácita entre ellos, pues trataban de evitar que un vínculo más fuerte de pertenecía se generara, al menos hasta que pudieran vincularse.
«Ir a matar bastardos me relajará...»
— Será un placer ir majestad— Fue todo lo que el saiyan dijo mientras hacía una reverencia.
— Una vez que acaben les mandaré las coordenadas para vernos en un punto medio, tardaremos tal vez un día o dos aquí—
Fue todo lo que Vegeta dijo, Basil comenzó a avanzar rumbo a la zona de almacenaje donde las naves individuales estaban.— Andando Tottepo— Fue todo lo que dijo antes de retirarse.
Kale y Vegeta salieron de la nave, a pesar de que ese planeta contaba con tres soles, estos se hallaban a una distancia tan considerable que el frío era lo que predominaba en el lugar, las capas de nieve a diferencia de la tierra no eran de color blanco sino morado, Bulma le había comentado en algún momento que el tono violáceo de la nieve en ese lugar se debía a los minerales que se hallaban concentrados en el suelo de dicho planeta.
El relieve era rocoso y montañoso, dejando ver zonas de un morado mas oscuro y otras de un tono lavanda, y a pesar del frío infernal que hacía, el lugar era precioso.
Una comitiva real ya estaba esperádolos, los Teurelianos eran una especie que parecía mezcla de Oso y humano, con mucho pelo cubriendo incluso su rostro, pero de afables y de buenas maneras.
— Bienvenidos altezas— En forma amable y servicial los recibió el gobernante del lugar.
Vegeta se hallaba fastidiado, pero sabía lo importante que era esa negociación, así que avanzó junto con la comitiva de bienvenida mientras veía a Kale sonreír y ser más agradable de lo que era su costumbre.
«Al menos podremos hacer equipo y no estará peleando por todo...»
Y continuaron caminando al lado del gobernante de ese lugar...
Planeta Vegita
—¿Pudiste hablar con Vegeta?- Curiosa preguntaba Gure mientras avanzaban rumbo al comedor comunal de la base. Pues Bulma prefería que comieran ahí todos en lugar de hacerlo en la nave, sin Vegeta presente prefería tomar las comidas con el resto de los saiyans, lo extrañaba mucho...
—Sí, ya han llegado a destino, él calcula que tomaran uno o dos días las negociaciones, así que máximo en 3 días debe de venir de regreso- comentó de forma optimista la peliazul.
—Debes extrañarlo bastante- amigable dijo Gure — Al menos ahora que hemos generado el vínculo siento que me sería casi imposible dejar ir a Tarble a una misión, jamás me sentí tan posesiva de alguien ¡Así no soy yo! — Sonrojada se quejó Gure.
A Bulma lo expresado por la pequeña Tech le llamó poderosamente la atención. -¿Entonces tu y Tarble ya hicieron lo de la unión?- Curiosa preguntó la peliazul.
-Ajá...- fue todo lo que contestó la amigable alien mientras se ruborizaba toda.
Por un momento Gure pensó que la plática quedaría ahí y que pronto cambiarían de tema, sin embargo Bulma tenía otros planes. Como toda buena científica la curiosidad la embargaba.
«¿Acaso afecta algo en el actuar de las personas ese dichoso vínculo? Fue eso lo que sintió Vegeta, cuando él...»
No pudo continuar pues sintió un como su pecho se estrujaba. Respiró profundamente para tragarse el revoltijo de sentimientos que de pronto se acumularon en su garganta.
« ¿Cuándo él decidió vincularse con Kale? Pero si eso fuera así entonces nuestra relación jamás tuvo ni tendrá una verdadera oportunidad... »
No quería parecer chismosa, pero sentía que hiperventilaría si no podía obtener repuesta a sus múltiples dudas, le picaba la curiosidad por saber más, y la única forma en que podría saciar la misma era preguntando.
«¿Sería muy invasivo de mi parte estudiar de forma más cercana los efectos y reacciones del vínculo?» Se cuestiono la peliazul a sí misma.
No estaba muy segura de lo que debería hacer, pero su curiosidad venció a su prudencia —¿Entonces el vínculo genera alguna necesidad física? ¿Es por eso que dices que no podrías estar lejos de él? —
Gure sonrió – No es que te genere una necesidad, simplemente potencia lo que ya existe, Tarble dice que con el tiempo se vuelve más tolerable las sensaciones, pero en un inicio si puede desquiciarte, abrumarte, sobre todo a nosotras que no somos saiyajines.
— ¿Como es que podría desquiciarte? ¿Te lastima ese vínculo de alguna forma?— preocupada preguntaba la ojiazul
Gure enrojeció — No me lastima Bulma... es solo que mi necesidad por Tarble, ya sabes... se intensifica...— sumamente sonrojada decía en voz sumamente baja.
Caulifla de pronto soltó una carcajada acercándose a ellas, había alcanzado a oír lo que la pareja de Tarble había dicho, y aunque para ella era claro lo que la pequeña alíen intentaba explicar, para Bulma seguía siendo un misterio.
— Lo que Gure quiso decir es que a partir de que Tarble la marcó su libido se ha incrementado y apenas puede mantener sus manos lejos de él. En pocas palabras han tenido un maratón de sexo últimamente...—
Se rió escandalosamente mientras Gure intentaba esconderse casi debajo de la mesa, pues la pena la sobrepasaba.
—¡Oh! Ya entiendo— Comentó Bulma
Mientras se cubría la boca y soltaba una carcajada.
—¿Y lo mismo le pasa a Tarble?— Curiosa preguntaba la ojiazul. De pronto las risas de Gure y Caulifla se disminuyeron.
Fue la saiyan quien habló — Posiblemente pase posiblemente no... Si forjan el vínculo podría pasar pero es algo que solo compete a ellos...
Bulma se sorprendió, por un momento creyó que su amiga estaba bromeando y que luego diría más información pero se percató que se veía un poco reacia a hablar más del tema.
La saiyan notó que la ojiazul no terminaba de entender lo que trataba de explicar... suspiró, pues sabía que esta sería una de las tantas pláticas acerca de las costumbres saiyajines que a la humana le costaría asimilar y entender.
—Sé que esto va a ser un poco complicado para ti de aceptar, pero a diferencia de sus razas- Volteó a ver tanto a Gure como a Bulma -Que están acostumbradas a regirse por sentimentalismos, la raza saiyajin no lo acostumbra... es algo tan arraigado en nosotros que incluso el tema del vínculo te puedo decir que no es algo tan usual de aceptar abiertamente cuando pasa, no al menos para los que son guerreros o para la realeza. Y es algo que ambas deben de tener en mente.
Caulifla en tono más serio volteó a ver a Gure – Independientemente de lo que Tarble te haya contado a ti, y de lo que sepas de la reacción del vínculo, es tu deber como su pareja no revelar nada a nadie que no sea él mismo, con excepción de Vegeta, quien si te pregunta sería tu deber contestar al ser nuestro regente, además de él no sería correcto divulgar cualquier información.—
La saiyajn volteó a ver a la peliazul, — Y antes de que te ofendas Bulma, no lo digo porque no confíe en ti, pero deben entender lo siguiente, la unión de lo saiyajines es algo muy personal, normalmente solamente la pareja que se unen saben si fue una unión completa o no, y el nivel de pertenencia que genera entre ambos saiyajines.
La curiosidad de la peliazul se vio aún más picada con lo mencionado — ¿Entonces la unión por medio del vínculo puede no ser igual para todos?—
Caulifla le dio una media sonrisa, estaba por contestar cuando Pepper que también estaba ahí decidió acercarse y unirse a la conversación. —La unión puede ser a medias o completa, usualmente los varones marcan a su pareja, casi siempre lo hacen en el cuello— decía mientras mostraba la zona en que debería de tener dicha marca, bajando un poco su traje de batalla, mostrando así su limpio y tersa piel, libre de cualquier tipo de cicatriz.
Por lo general nuestros trajes de pelea esconden esa zona de nuestro cuerpo, el motivo es que aun cuando el vínculo genera que tu olor cambie y que quede impregnada la esencia de tu compañero esto también podría deberse a que mbas personas duerme juntos siempre, solo que el vínculo genera que esto sea permanente en lugar de temporal. Sin embargo en Vegita estaba bien visto que las uniones entre la elite guerrera no se hiciera completa, pues una pareja vinculada puede ser considerada el punto débil de un guerrero. Es por eso que si se tomaba una pareja casi siempre era a medias es decir, él la marcaba pero no permitía que la hembra saiyajin lo marcase. —
A Bulma esta información no le agradó nada —¿Es injusto no?—
Pepper se rió —Posiblemente así sea, sin embargo el vinculo tiene que ver también con cuestiones de poder Bulma— Quien marca al otro, hasta donde sabemos está en una posición de poder sobre su pareja, quién terminara siempre sometido a los deseos de su compañero, aunque si el vínculo es completo es una entrega total de ambos lados, pero no todos están dispuestos a aceptar que algo así pase...
Entonces Caulifla que veía la cara llena de intriga y curiosidad por parte de la humana añadió – La mayoría de los guerreros no lo permitirían, y en caso de aceptar que eso pasara no dejarían que sus parejas los marcaran en el cuello...— pero no pudo seguir hablando pues la ojiazul la interrumpió — ¿Entonces en que parte harían ellas la marca? —
La saiyan se rió, conocía a la científica y sabía lo curiosa que ella podía llegar a ser, decidió dejarla un momento en suspenso, mientras se comía el delicioso postre que había escogido. Vio la cara exasperada de Bulma que aguardaba impaciente por su respuesta. Pepper quien se dio cuenta lo que Caulifla hacía solo sonreía divertida.
—Lo harían en la parte interna del brazo— señalaba así donde debería estar la marca en el antebrazo.
—De esta forma no estaría nada visible— Comentó la saiyan, quien después volteó a ver a Gure — Y aunque Tarble te haya marcado, él al igual que su hermano jamás completarían el vínculo. — Afirmó con tal seguridad la saiyan, que dejó fría a la peliazul, mientras Gure bajaba la mirada.
—¡Basta Caulifla es muy cruel de tu parte decir eso!— Decía alterada Bulma, a pesar de lo mucho que estimaba a la saiyan, sentía que ésta se estaba excediendo con Gure, pero Pepper secundó a Caulifla
—Ella no está siendo cruel Bulma, está diciendo la verdad. Así como Vegeta jamás permitió que Kale lo marcara, Tarble no puede permitir que Gure lo marque, así siempre ha sido y será en la realeza saiyajin, una vez vinculados ellos ya no podrían tomar a nadie más ni generar hijos con alguien más, y deben entender algo ambas – comento Pepper poniéndose más seria.
—La realeza no puede permitirse el lujo de un vínculo completo, ¿Qué pasaría si somos atacados y los príncipes son asesinados juntos con ustedes y solo quedara Vegeta o Tarble, su deber sería procrear un nuevo descendiente, lo cual jamás podrán hacer si se han vinculado a una sola mujer.
Bulma las miró confundida –¿Pero entonces como pudo Vegeta tener un hijo conmigo, si no teníamos un vínculo?
Celery quien tenía algunos minutos que había entrado al comedor y había estado escuchando gran parte de la conversación decidió intervenir – Procrear sin vínculo era algo que podría suceder, no era usual, pero a veces el deseo era tan fuerte que inconscientemente generaba que el saiyan se sintiera tentado a tener descendencia, por lo general los saiyaines varones pueden hacer o no viable su semilla, en tu caso Bulma, saber que pensaba Vegeta al momento en que te cargó con su semilla...– Avanzó hasta llegar a donde estaban sentadas y se dejó caer a una de las sillas, mientras miraba a los celestes ojos de la científica.
—Solo los dioses sabrían que es lo que el príncipe pensaba, y lo más asombroso es que no sé como le hizo para resistirse a la necesidad de marcarte... - Realmente dudosa decía la saiyan, pues admiraba la fuerza de voluntad de Vegeta para no marcar a la humana con quien ya tenía uno descendiente.
Pepper intervino de nuevo – Aun así, debido al vínculo que generó con Kale, él ya no podría tener más descendientes con nadie más... No al menos que ella muera— Bulma la miró sorprendida.
«¿Entonces Vegeta y yo jamás podremos tener más hijos? ¿Él sabe eso? ¡Claro que lo debe de saber! Pero... entonces ¿Por qué no me lo dijo? ¿Acaso me ocultando cosas?»
La mente de la peliazul era un caos, un torbellino de mil pensamientos, uno tras otro era más oscuro, las ideas comenzaron a revolotear en su cabeza, atormentándola:
«Si es capaz de dejar embarazada voluntad... Entonces era su intención todo el tiempo el atarme con un hijo... Para... ¿Para tenerme como su esclava?»
Sentía lo fuerte que su corazón latía atormentándola cada vez mas
«¿Qué tan fuerte debió ser su fuerza de voluntad para negarse al vinculo conmigo? Acaso... ¿Tanto le pesaba saberse atado a una simple humana?»
Las palabras dichas por Celery giraban dentro de ella, lastimándola. Y aunque las palabras de la saiyan no habían sido dichas con ánimo de atormentarla, ahora mismo eso era lo que estaba pasando.
Se percató que todas ellas se quedaron en un silencio sepulcral mientras Caulifla la miraba preocupada y alarmada — ¿Bulma estás bien? — dudosa la saiyan preguntó.
Toda ella se puso en guardia:
«¡Tonta! ¡Tonta Bulma! Si se dan cuenta que esto te lastima no te dirán más... y yo necesito saberlo...»
Respiró profundamente, se tragó todas sus inseguridades —Estoy bien Caulifla— sonrió agradable la científica.
—Es solo demasiada información junta, un poco difícil de procesar, y entiendo que Vegeta como príncipe de su raza no se haya vinculado completamente pero tal vez Tarble...
Pero Gure no la dejó terminar —Él tampoco creará el vinculo completo- Afirmó la pequeña Alien. Lo cual de hecho no era ninguna mentira.
—Si quieres puedo hablar con Vegeta y con él— Ofreció amable la peliazul. Pero Gure había entendido lo que a la humana aún le costaba comprender, al final de cuentas ella había tenido una vida conociendo a su saiyan, y sabía que había cosas como las tradiciones y sus costumbres que para ellos eran importantes.
Además Tarble le había explicado el motivo por el cual no lo completarían por el momento su vinculo, estaban ayudando a Vegeta a entender el vínculo que él mismo tenía con Kale y ella confiaba en su saiyan.
— No es necesario Bulma...— La peliazul no la dejó continuar.
— Claro que es necesario si es importante para ti, podríamos hablar con Vegeta para que hicieran una ceremonia... En la tierra también acostumbrábamos a tener una linda ceremonia para festejar lo que para nosotros era una unión, si tú quieres podemos hacer algo...—
Gure adoraba a Bulma, siempre había tratado de ayudarla en todo lo que podía, pero había una diferencia entre ella y la científica.
Su raza había convivido más tiempo con los saiyans así que entendía muy bien todo el tema del "honor y el orgullo saiyajin"
De alguna forma estaba preocupada que si bien la mayoría prefería a Kale, si Bulma no aprendía a entender a la raza guerrera, pronto Kale podría poner al resto de los saiyans en su contra.
Tarble le había contado sus preocupaciones con respecto a que el resto de los saiyans se habían sentido ofendidos con su arranque de furia contra Kale y como llamó tradiciones barbáricas a las tradiciones saiyajines, lo cual si bien aunque ella aclaró que nunca quiso ofenderlos, en la psique colectiva se había quedado grabado su rechazo a una cultura violenta dedicada a la guerra como los catalogó.
Si bien Gure amaba la paz, venía de una cultura que había estado en constante guerra interna así que conocía la importancia de las batallas y el honor de los guerreros.
— No, no es necesario. Para mi no es algo tan importante, para los saiyajines tampoco, no quiero una ceremonia...—
Bulma creyó que Gure solo lo decía para no meter en problemas a Tarble, ella realmente creía que podrían lograr un avance con los saiyajines si podían darle a la pequeña Tech y a su cuñado una celebración en regla.
— Piénsalo, tal vez podríamos crear una...—
Gure vio con nerviosismo las caras largas y silenciosas de la saiyajines, intuía lo que estaban pensando. Que nuevamente no podían adaptarse a su cultura...
— Gracias Bulma, pero no me interesa. Mantener las tradiciones como están, es importante para Tarble, también para mí lo es...
Vio la cara de la científica sabía que no quería darse por vencida así que se adelantó — Es mi decisión — fue lo que firme la pequeña alíen dijo para levantarse y retirarse.
La mesa con todas las mujeres quedó silenciosa... Para Bulma fue como una derrota, sabía que Gure no había querido lastimarla, intuyó que debía existir un motivo ulterior que la obligara a actuar así...
«¡Hablaré con Tarble, estoy segura que él accederá... Gure merece tener una linda boda...»
El resto de las saiyans se mantuvieron silenciosas cada una perdida en sus pensamientos meditando acerca de la unión y lo que significaba esto para ellos como saiyajines y lo que significaba para las otras razas...
Planeta Teruel
—¿Pudiste hablar con Basil ?- Preguntó amable Kale, para Vegeta seguía siendo extraño que ella le hablase sin que terminaran en pelea, un nuevo entendimiento extraño de camaradería se extendía entre ellos.
—Han llegado y revisado los alrededores del planeta incluido las lunas y los asteroides cercanos, pero no han encontrado nada... Es extraño.— Decía mientras avanzaban rumbo al comedor real del palacio.
El saiyan se sentía fastidiado y frustrado, era el segundo día en ese lugar y no había podido contactar a Bulma, la última vez que había hablado había sido mientras estaban en la nave esperando aterrizar en ese lugar.
Kale estaba contenta todo iba saliendo de acuerdo al plan, notó la irritación del saiyan, —Cambia esa cara Vegeta, ya casi acabamos aquí y podrás volver a los brazos de tu "mujercita"— Decía mientras se mofaba de él.
—Quien lo diría, que el gran príncipe de los saiyajines terminaría domado por una terrícola sin un gramo de poder...—El peliflama solo le lanzó una mirada de irritación.
—¡Solo estoy jugando Vegeta! ¡Cielos! Que esta sea la última vez que sales sin esa mujer...— Decía mientras se seguía riendo de él.
El saiyan dejó de prestarle atención y volteó a ver el lugar, ciertamente ese planeta a su manera era bonito, con las montañas color lavanda que a ratos pronunciaba más el color hasta hacerse más intenso, dando un morado fuerte, mientras el cielo de un rosa pastel generaba una idílica atmósfera,
«Este lugar le gustaría a la mujer escandalosa...»
El viento gelido sopló, dándole de lleno.
«Es un lugar hermoso, un paíso helado... aunque pensándolo bien el viento gélido lastimaría su delicada piel... es demasiado frágil la mujer, si la traigo se congelaría en este lugar»
Otro pensamiento más pícaro llegó a él,
«Seguramente tendría que mantenerla constantemente caliente para que no se congele... a través de calor corporal»
Una sonrisa ladina se pintó en su cara en forma inconsciente de solo pensar en tenerla a la humana desnuda a su disposición.
Dejó de divagar cuando ya sentados en la mesa el rey Teruliano habló — Me siento sumamente honrado por el trato que hemos realizado alteza, mi planeta, mis súbditos y yo estamos agradecidos de formar parte de su imperio.
Dejó de prestarle atención, la lambisconería le asqueaba.
«Debería simplemente haberle arrancado la garganta, y hubiera conseguido más rápido lo que la mujer quería...»
Pero en el fondo sabía que si él hacía eso, Bulma le reclamaría y se enfadaría con él.
Sintió una vena en su cabeza hincharse por el enojo, al seguir escuchando de fondo la palabrería barata de ese cobarde que le entregaba en bandeja de plata todo sin pelear.
«Al diablo lo que diga la humana ese insecto ya me ha fastidiado demasiado»
Estaba por mostrar su malhumor cuando de pronto unas explosiones se escucharon, unas naves no identificadas aterrizaron afuera delpalacio.
Gritos y caos reinaron por doquier. El príncipe saiyajin avanzó sin detenerse hasta llegar afuera del palacio. Kale lo seguía sin decir nada, mirando todo con cara de aburrimiento.
3 naves habían aterrizado y de ellas salieron una variedad de seres, todos ellos por los uniformes que usaban, habían sido identificados como mercenarios.
Vegeta les dio una sonrisa sádica, estaba por avanzar y comenzar a divertirse cuando Kale lo detuvo.
—Déjamelos a mí— fue todo lo que dijo antes de lanzarse a eliminarlos.
En cuestión de minutos había acabado con todos ellos cosa que dejó en claro el poderío saiyajin, pues el ejército del planeta no había logrado derribar a uno solo y Kale acabó con ellos sin problema.
— Esto es aburrido— Ella se quejó, pero la cara sería de Vegeta captó su atención.
— ¿Pasa algo?— Curiosa preguntó, mientras Vegeta seguía viendo serio los cuerpos de los mercenarios desmembrados.
— Es extraño que solo vinieran tres naves a atacar, usualmente llegan por decenas.
— Tal vez no sabían que estábamos aquí y pensaron que solo se enfrentarían al ejército de ese idiota...— Decía Kale mientras encogía los hombros.
El saiyan se percató que estaba sobre pensando las cosas — Como sea no me interesa— fue todo lo que dijo avanzando rumbo a su nave y abordándola.
Llevaban poco que había salido de ese sistema solar cuando una llamada urgente llegó a ellos,
Vegeta y Kale al conectar la video llamada se alarmaron al ver a Basil bañado en sangre con el brazo izquierdo seriamente dañado.
— ¡Nos emboscaron esos malditos mercenarios en una de las Lunas de de Trizus! Pudimos acabar con ellos pero no salimos ilesos— Decía mientras el jadeo de dolor se escuchaba en su voz.
— ¿Cuál es el estado de Tottepo?— Fue todo lo
Que en forma escueta preguntó el peliflama.
— Bastante malherido pero sobrevivirá, lo he ingresado a la nave individual, las
Programaré para que nos lleven con ustedes...— mientras lo decía, Vegeta no dejaba de escuchar el jadeo doloroso en la voz del otro saiyan.
— No digas estupideces no aguantarían el
Viaje hasta aquí y después rumbo a la base, además en su deplorable estado solo serían un estorbo... lo mejor es que se vayan directo de ahí hacia Vegita, ni tú ni Tottepo sobrevivirán si no se ponen en sueño suspendido.
Fue todo lo que parco dijo.
Basil se hallaba demasiado exhausto para discutir — Como ordene alteza— Fue todo lo
Que dijo antes de desconectar la llamada.
— No me gusta nada ese ataque de los mercenarios cerca de Trizus...— comentó sería Kale, el saiyan se recargó en la pared, mientras cruzaba los brazos, — A mi tampoco, sé que Tottepo no es un guerrero muy fuerte pero Basil si lo es, y pareciera por su aspecto como si de milagro hubiera sobrevivido — Comentó tranquilo el saiyan.
—¿Quieres que vayamos a Trizus?— fue todo lo Kale dijo.
Él la miró desdeñoso — ¡Por supuesto que no!— Ese idiota dijo que se encargó de todas las escorias, no hay necesidad de perder el tiempo así.
Fue todo lo que Vegeta contestó, de pronto otra llamada entró, en la pantalla Paragus y Chard se asomaban.
— Madre, Padre.— Respetuoso saludaba el pequeño saiyan.
—¿A que se debe esta llamada?— Insensible a las necesidades de su propio hijo preguntaba la
Saiyan.
— ¿Ya vienen de regreso?— curioso y asustado preguntó el pequeño saiyan.
— Ya vamos de regreso Chard, —fue todo lo que dijo antes de que la comunicación comenzara a fallar interrumpiéndose completamente.
No habían avanzado demasiado cuando la alerta de proximidad de naves comenzó a sonar, Kale y Vegeta corrieron a la sala de control.
Lo que vieron los alarmó demasiado, afuera alrededor de la nave una cantidad ingente de naves de mercenarios aparecían.
Un gruñido furioso salió de la garganta de Vegeta mientras volteaba a ver a la saiyan— Maldita sea, estamos rodeados...
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Hola a todos!!!
Lamento haber demorado tanto paro apenas pude acabar este cap.
Y antes de que se estresen y pregunten cuánto falta ya estamos llegado al punto del motivo de la huida de Bulma...
Oficialmente esta cap es el más largo que he hecho con 11500 palabras, woooow todo un nuevo récord.
¿Que teorías tienen? Cuéntenmelas
Por cierto el día de publicar cambiara a los sábados ya que se me está dificultando demasiado entre semana :(
rápidamente contesto comentarios:
XXlalalulu: ¿Y si aislaron a Vegeta... pero Kale esta ahí... que tendrán pensado hacer?
Jajajaja acerca de Bulma y Goku siii en algún punto tuvo un instante de verlo como algo más en la serie pero Justo se fijó que ya estaba buenote cuando ya tenía a Gohan y hasta ella acepto que se le había ido la oportunidad jajajaja fue más un pues no me había dado cuenta que mi amigo si esta camable jajajaja. Pero jamás he pensado que realmente a Bulma le interesara Gokú.
Veamos ahora que Gokú ya va en camino que sucede con el desmadre que se va a armas jajajaj
Yenaiv Brief:
Este capítulo aún no te trajo la respuesta como tal pero espero que te de un poco más de luz de lo que pasará que hará a Bulma tomar la decisión de huir... ¿Que teorías tienes?
Mil gracias por seguir conmigo sus comentarios me animan a seguir ya estamos llegando cada vez más y más cerca.
Gracias por todo su apoyo !!!!!!
