Atención esta historia está clasificada con contenido adulto, éste capítulo contiene escenas eróticas con alto contenido sexual (también conocido como Lemon), que pudieran perturbar la sensibilidad de algunas personas, si no te gusta este tipo de contenido o eres menor de edad, FAVOR de DETENER la lectura ahora. Leer bajo su propia responsabilidad.

Los personajes no me pertenecen son creación del gran Akira Toriyama. La trama e historia si son idea original mía.

Él no dejó tiempo para arrepentirse. Mantuvo su p3ne húmedo con su misma vieja apuesta segura. Yo con mi cabeza en alto y mis lágrimas secas sigo sin mi hombre.

Volviste a lo que sabes, tan lejos de todo lo que pasamos. Pisé de nuevo mi turbulento camino, mis posibilidades esta amontonadas mientras vuelvo al negro. Solo dijimos adiós con palabras, morí cientos de veces, tú vuelve a ella que volveré a... Volveré a nosotros... — Back to black, Amy wine house

Planeta Lucidus Cerca del agujero negro Coronarus majoris tiempo presente

Las lágrimas simplemente seguían brotando de sus azules ojos como si de una fuente se tratase. Las palabras dichas en el mensaje por Celery le habían calado profundamente.

"—Creímos en ti... Y decidiste jugar de esa forma— se escuchó la respiración agitada de la saiyan.

— ¿Habías planeado todo verdad? Sólo buscabas una maldita excusa para largarte...— la respiración acelerada que se escuchaba, le hacía entender a la peliazul lo mucho que la saiyan se estaba conteniendo para no decirle palabras más altisonantes.

— ¡Necesitábamos tu apoyo y te fuiste! ¿Planeaste todo tu sola? —un golpe estridente se escuchó que incluso sobresaltó a Bulma.

— Te largaste como la perra desgraciada que siempre has sido, pero falló tu plan Bulma— Dijo si nombre con desprecio, se escuchaba furiosa, asqueada — Fallaste, tuviste éxito en irte, tuviste éxito en lastimarlo, pero recuerda... Lo que no te mata te hace más fuerte... Nos encargaremos de encontrarte... de destruirte. Kale siempre tuvo razón y nos encargaremos de que te arrepientas de lo que hiciste...—"

El click de la llamada al ser terminada se escuchó. La peliazul no se había percatado cuánto le habían afectado las palabras de Celery, hasta que se percató el violento temblor de su cuerpo.

Se hallaba afectada, pero también furiosa — ¡Hipócrita!— Gritó a la nada. — Todos ellos son unos malditos hipócritas y más tu ¡Celery!—

Apretó los puños mientras descargaba el enojo que traía guardado sobre sobre el relieve rocoso del cuarzo, sabía que sus golpes al mismo le afectaban más a sus propias manos que al gigantesco mineral, aún así no le importó.

No importó que con el esfuerzo y el daño se despellejara la piel de sus blancos y delicados nudillos.

Quedaba en segundo término el dolor y los rastros de sangre y el tono rosáceo casi morado que de inmediato tiñó la delicada piel de las manos femeninas.

— ¡No son más que hipócritas! Aves de rapiña que vienen con su lengua filosa y doble moral a juzgarme! Culpan a una simple y débil humana— su voz se quebró.

— Justificando las atrocidades que Vegeta hace, sus estúpidas decisiones...— Sus piernas por fin fallaron y cayó a la suave y fina arena negra.

La peliazul deseaba con todas sus fuerzas poder contestar a la saiyan. — ¡Ojalá estuvieras aquí para decir unas cuantas verdades! ¡A ver si te sigo pareciendo débil después de decirte lo que pienso de ti!— Bulma detestaba en esos momentos a la saiyan.

Tenía aún en la mente como esa saiyajin en particular se había jactado antes en aquella conversación que escuchó a "escondidas" que de haber llegado ella cuando Kale lo hizo, sería la reina indiscutible del lugar.

Además en su mente se hallaba la imagen de Vegeta retozando con ella y con Kale aún demasiado fresca.

— ¿Cómo se atreve la muy zorra a reclamarme?— Iracunda cuestionaba al vacío, si había alguna saiyan en ese universo a quien detestara incluso más que a Kale era a la ladina y rastrera arpía de Celery.

— Por lo menos Kale siempre actuó de frente...—

Apenas se estaba recuperando del impacto de lo escuchado cuando la computadora reprodujo el siguiente.

"Reproduciendo mensaje de Tarble".

El mudo silencio fue el inicio de dicho mensaje. Por un instante la ojiazul pensó que el saiyan se quedaría todo el tiempo callado, pues pasó más de un minuto de absoluta quietud antes de que comenzara a hablar.

— Aún no puedo creer que hayas hecho algo tan bajo Bulma... — Se quedó callado de nuevo, se escuchó de fondo varias pisadas, pudo imaginárselo dando vueltas en círculo mientras intentaba ordenar sus ideas. Había llegado a conocer bastante bien al hermano de Vegeta para saber que se hallaba furioso, molesto y muchas cosas más.

— Si lo que querías era irte, no necesitabas usar un recurso tan vil... Podría haber sido mortal— se escuchó una risa sardonica, — Como si te importara... —Un largo silencio acompañó a la ultima frase del saiyan.

— Mi hermano nunca fue perfecto, y tú lo sabías, pero fue sincero... No merecía esta traición—

Bulma no pudo soportar una palabra mas de lo que el mensaje decía.

— Detén el mensaje — fue todo lo que dijo.

La furia crecía dentro de ella. Y a pesar de eso no sabia cómo sacar todas esas emociones negativas que sentía.

De pronto la computadora volvió a conectarse con ella.

— Los satélites perciben movimiento en el sector noreste de la localización de nuestra nave. ¿Deseas que los láser a distancia se activen?— La voz de la Inteligencia artificial cuestionó.

— Negativo iré yo misma— fue todo lo que dijo para montarse en la moto y salir de ahí.

Llegó al sector noreste mencionado en el mapa proporcionado a través de su pulsera — comunicador, pudo hallar a la enorme criatura amorfa que deambulaba en ese sector.

— ¿Que clase de espécimen vivo es este?— Cuestionó Bulma a su computadora central.

— Criatura principalmente inofensiva, aunque potencialmente dañina para la raza humana debido a su piel altamente tóxica y corrosiva para los terrícolas— Agregó la IA mientras pasaba los pormenores a la científica.

El animal era una enorme masa sin forma color morado, de apariencia viscosa, sin embargo antes de que ella pudiera hacer algo más, un animal parecido a gran perro de pelea apareció a la vista, era enorme y sin pelo, pero en la cara tenía un gran ojo al centro cómo si de un cíclope se tratase, y su cola estaba dividida en dos, y ambas terminaban en púas muy peligrosas, que desgarraban todo lo que tocaban al ser azotadas, dicho ser infernal apareció de forma repentina, atacando al otro ser.

Engulléndolo de forma tan rápida que no alcanzó a ver lo que en realidad había pasado. Y de casi un bocado acabó con él, para después voltear a ver a donde ella se hallaba, lanzando un sonido que parecía un gruñido de advertencia.

En cualquier otro momento de su vida, la ojiazul hubiera sentido miedo, se hubiera paralizado por el mismo y se quedaría ahí en shock mirando la situación y su próxima muerte llegar an ella.

No así en ese momento, donde sus pensamientos corrían salvajes dentro de ella:

«Ya estoy cansada de ser la débil terrícola»

Apretó furiosa la mandíbula, se hallaba harta de que la ningunearan, de que su vida no le perteneciera, de que la calumniaran.

Tomó decidida su armas y para cuando el monstruoso animal comenzó a gruñirle de nuevo y se preparaba para atacarla, la ojiazul presa de la furia creciente que se enervaba en su cuerpo disparó a quemarropa su arma de plasma, desintegrando a la bestia en el acto.

El corazón le latía salvajemente, debido a la adrenalina que corría a través de su cuerpo.

"El peligro en el cuadrante donde te localizas ha sido reducido a cero"

Confirmó la monótona voz de la computadora. Aún así la científica seguía furiosa, había estado intentando lidiar con la traición de Vegeta, pero escuchar a Celery la había hecho recordar cada uno de los instantes de la traición, ocasionando que la herida se abriera en forma más dolorosa.

Subió a su moto y aceleró, llegó en nada de tiempo de nueva cuenta a la nave. Odiaba sentirse así, deseaba poder estar bien para poder fijarse en las curiosidades y maravillas que ese planeta ofrecía, pero los mensajes habían roto su aparente calma...

Inhaló profundamente — Falta poco tiempo para que Tights y Gokú lleguen, así que ya basta de llorar — Decía mientras se daba golpecitos en las mejillas, dándose de esa manera ánimos.

Ingreso a la nave, mientras se secaba los restos de las lágrimas que aun salían esporádicamente de sus ojos. — Bien Bulma es hora de preparar todo para volver a ver a mi viejo amigo... sonrió un poco más alegre al pensar en Gokú, de cierta manera sabía que las cosas mejorarían cuando, él, Tights y Sekket llegaran...

— Computadora comienza el proceso para despertar a Trunks—

Fue la orden que dio a la IA tan pronto ingresó a la nave.

"Proceso para sacar a Trunks del sueño inducido iniciado, esto tomará algunas horas, se informará tan pronto esté casi completada la orden"

Fue la confirmación de la computadora central.

La peliazul sonrió. «Al menos por fin somos libres»

Suspiró resignada, se hallaba asustada con respecto a lo que sucedería, pero tenía la certeza de que por fin, sus vida y sus decisiones eran solo de ella.

Planeta Vegita días antes del escape

Vegeta había hecho todo cuanto estaba en su poder para quitarse de encima las responsabilidades de ser el soberano, lo único que a él le interesaba en esos momentos era estar frente a su mujer y por fin ser capaz de verla a la cara sin la deshonra de su fracaso sobre su espalda.

No había podido hacerle frente desde que había regresado debido a la enorme vergüenza que como guerrero le causaba la mediocre actuación que tuvo durante la confrontación con los mercenarios. A sus ojos nada justificaba su lamentable desempeño peleando.

Así que mientras él se hallaba feliz de por fin quitarse ese sentimiento de encima, lo tomó desprevenido encontrar no solo a la peliazul fuera de la nave, sino con una mirada inquisidora y con el tan temible "Tenemos que hablar".

Y a pesar de haber sentido escalofríos al escucharla, intentó mostrarse lo más ecuánime posible.

— Habla— fue su escueta respuesta, pero la peliazul negó con la cabeza.

— No aquí, quiero que hablemos en algún lugar donde no nos interrumpan.—

Ni bien había terminado decir esas palabras, tuvo que contener un jadeo al sentir como el saiyan la tomaba de la cintura, la acercaba a su cuerpo haciendo que ella al instante se sostuviera de él, para acto seguido arrancar a volar.

El movimiento fue tan rápido que ella se pegó instintivamente al saiyan, abrazándolo fuertemente, los delicados brazos femeninos rodearon el varonil cuello. Mientras ella le lanzaba una mirada molesta.

— ¡Que haces Vegeta! Al menos avísame— enojada lo riñó, él solo le dio una significativa mirada de diversión mientras apretaba más su firme brazo sobre la suave curvatura de la cintura femenina.

Sobrevolaron el lugar a una velocidad baja, Vegeta conocía lo delicada que era la piel de la fémina, jamás la expondría a altas velocidades que dañasen su fina piel. Siguieron avanzando sobre el estepario casi árido paisaje, las planicies se extendían hasta donde la vista se perdía en el horizonte, dejando ver vastas llanuras rojizas.

A lo lejos unas pequeñas lomas se alzaban, las cuales se hallaban repletas de musgo azul y de árboles alienígenas con hojas rojizas, anaranjadas y amarillas.

El brillo de los soles iluminaban el lugar, generando reflejos dorados sobre las aguas color lavanda que corrían alegremente en forma serpenteante entre los árboles .

El saiyan aminoró la velocidad mientras se acercaban cada vez más al destino deseado. Cuando por fin llegaron a la riviera del río, Bulma pudo identificar el lugar como el sitio al que habían llevado a Trunks de pícnic con Kale, Paragus y Chard.

Descendieron en forma lenta aunque en todo momento ella pudo sentir la perfecta anatomía del varón que la tenía atrapada entre sus brazos.

Al por fin aterrizar él le permitió que pudiera alejarse solo un poco de su persona, sin embargo su cola posesiva seguía posada sobre la cintura femenina; mientras ella no pidiera expresamente que ese apéndice de su persona se soltara, seguiría anclada a ella.

— Creo que este es un lugar lo suficientemente alejado para poder hablar tranquilamente...—

El saiyan intentó de esa forma marcar la pauta de la plática, en el fondo sabía que la peliazul estaba cabreada porque la había mantenido al margen de todo, pero ahora que había comprobado que la saiyan estaba fuera de peligro podría hablar con Bulma explicarle por fin todo y verla a la cara.

La peliazul sintió su corazón later en forma acelerada, había estado meditando cómo hacer para que el saiyan se abriera con ella, la curiosidad la carcomía y deseaba desesperadamente preguntar que era eso que había dicho Kale, ¿Había pasado algo entre ellos?

Mientras volaban rumbo al lugar planteó en su cerebro muchos escenarios muchas formas de abordar la situación pero ninguna la convencía.

La peliazul no se percató que se había quedado ida, mientras el debate interno seguía, el saiyan la miró expectante, esperando que ella hablara.

— Y bien... ¿Que era eso tan urgente de lo que necesitabas hablar mujer?— Una de sus cejas se levantó al preguntar en forma cautelosa, intentando atraer la atención de la científica.

Dicha pregunta la trajo de vuelta a la realidad.

«¡Basta!... solo hay una forma de saber la verdad...» se dio ánimos así misma.

— ¿A que se refería Kale al decir que lamentaba lo que hizo en la nave? — respiró profundamente para seguir después hablando —¿Y porque te besó y no hiciste nada?

Vegeta la miró sorprendido. De todas las cosas que pensó que ella le preguntaría, esas preguntas no eran ninguna de las que consideró.

— ¿¡Qué!? ¿De que estás hablando...?

Pero ella ya se había armando de valor y ahora no se retractaría de sus preguntas.

Se separó completamente de él, avanzó hasta quedar en la riviera de aquel prístino caudal de aguas purpúreas, casi lavandas que alegres corrían ajenas al drama marital que estaba ocurriendo en sus llanuras.

— Estoy hablando de tu conversación con la...— Respiró profundamente para tragarse el insultó que la simia subdesarrollada como ella llamaba a la saiyan se merecía.

— Con la tipeja esa con la que tuviste a Chard...— volteó de nueva cuenta mirando a los ojos al saiyajin.

— A que se refería esa mujer con lo que hizo en la nave... ¿Que fue lo que hicieron? Y no te atrevas a mentirme...— molesta decía mientras se plantaba frente a él de brazos cruzados.

Cualquiera que hubiera tenido una relación sabría que en una situación como esa el varón se hallaba en desventaja pues dijera lo que dijera se usaría en su contra.

Y Vegeta a pesar de no conocer esa regla sabía perfectamente que estaba en terreno peligroso, aquellos diamantes azules que refulgían molestos se lo decían, se lo gritaban claramente: Peligro.

Analizó la situación, él esperaba que ella le reclamara por mandarla de regreso a la nave, sabía que ella estaba molesta y se lo merecía, pero no había sido capaz de sostenerle la mirada, sabiendo que había fallado, que ni siquiera pudo defender a la madre de su otro hijo, no tenía cara para ver a su mujer...

Pero ese reclamo era algo más específico y hablaba de un tema que solo Kale y él habían hablado hacía poco tiempo...

— ¿Cómo es que sabes lo que Kale y yo hablamos...? — Intentó cuestionarla pero Bulma estaba bastante molesta y no iba a permitir que desviaran la conversación.

¡No me cambies el tema Vegeta! ¿Contéstame, qué pasó entre tú y esa mujer?— La otrora dulce peliazul rezumaba furia por todos sus poros.

Vegeta respiró profundamente, comenzaba a enfurecerse, sin indagar nada más, había llegado a la conclusión: Sabía que Bulma había visto su conversación con Kale.

— La pelea con los mercenarios fue difícil Bulma, solo nos teníamos el uno al otro. Pero Kale resultó herida... ¡Fue por su propia estupidez, ella se confió! Pero eso fue lo qué pasó y tuve que luchar por ponerla a salvo o no sobreviviría—

El rostro del saiyan se notaba molesto — Y yo nunca pierdo... Menos lo haría frente a esos mercenarios de pacotilla.— decía mientras apretaba con fuerza sus puños.

— No ocurrió nada entre ella y yo...— Volteó a verla a los ojos mientras lo decía.

— Solo había una nave individual y la metí conmigo en ella, estaba malherida y comenzó a divagar... Se hallaba mal, hizo cosas estúpidas...—

Bulma se hallaba furiosa...— Esa maldita mujer te besó, ¿Verdad?

Vegeta vio la furia en los ojos de la fémina, pudo notar la tempestad que crecía y se elevaba dentro de ella, vio dentro de aquellos hermosos ojos, dentro de esos preciosos iris, el mar revolverse, las nubes tornarse negras, la lluvia caer, los relámpagos y truenos refulgiendo y tronando.

— Ella estaba herida mujer... No estaba cuerda y divagaba...— Pero no fue capaz de terminar porque la ojiazul lo interrumpió.

¡No te atrevas a excusarla Vegeta! Pude ver cuando llegaste que venías arañado y tenías moretones en el cuello... ¿Fue ella cierto? ¿Acaso tu...? — cerró los

puños muy enojada. — Tú...fuiste capaz... —

Lo miró con el enojo latiendo dentro de ella —¿Te metiste con esa mujer?—

El príncipe saiyajin no estaba acostumbrado a sentirse culpable. Era un sentimiento que no había conocido antes y al cual seguía sin estar familiarizado.

Toda su vida fue pensar en él y en solo él. Fue educado para que sus necesidades fueran las únicas importantes y después cuando fue obligado a trabajar con Freezer fue ese egoísmo el que lo salvó y mantuvo con vida.

Vio cuando aquella fiera en la que se había convertido la peliazul se le lanzó encima a los golpes.

— ¡Di algo maldita sea! ¡Contéstame Vegeta! ¿T-te metiste con esa mujer?— El dolor desgarrante en la voz de la peliazul, que se notaba a leguas que intentaba contener el llanto, que se estaba tragando como podía el sufrimiento para no dejarle ver la herida que sangraba en su pecho.

Eso junto con los blanquecinos puños que chocaban contra su pecho esculpido como si de acero o roca se tratase.

Vio aquellas delicados puños estamparse contra él en un arrebato de furia estremecedora y que aún así no causaban ningún daño en su fornido cuerpo, pero que comenzaba a maltratar la delicada pier femenina.

— ¿Te metiste con esa mujer?— Volvió a repetir furiosa, y ese dolor que le desgarraba el alma fue sentido en forma directa por el saiyajin, quien avanzó de inmediato, rodeándola con sus brazos, sosteniéndola contra su pecho.

— No Bulma no lo hice. Yo no la besé, ella se disculpó porque intentó besarme, pero jamás le

devolví el beso, luego caímos en el sueño profundo, estaba mal herida, y debía asegurarme que sobreviviera...— a pesar de que ella aún se retorcía tratando de safarse de sus brazos él no se lo permitió.

— ¡Ella no me interesa mujer! Siempre has sido tú... Intenté que funcionara con ella pero siempre estuviste entre ella y yo — La acarició en la mejilla con una delicadeza y ternura que jamás se había visto en el saiyajin.

Incluso la peliazul se asombró ante tal acto.

— ¿Puedes creerme?— en forma suave y con voz ronca él dijo.

Mientras ella sentía ese firme torso demasiado próximo a su cuerpo, esa grandes y fuertes manos que se adueñaban de su cintura una vez más. Su mente se iba nublando cada vez más, poco a poco cayendo en el embrujo de tentadora seducción que él poseía.

Comenzó a sentir como todos sus sentidos eran anestesiados por el embriagador olor del saiyan. Tuvo que hacer un esfuerzo sobre humano para salir de la bruma que el deseo sexual la estaba metiendo, movió la cabeza de lado a lado tratando así de despejar la mente.

— ¡No! ¡No te creo nada Vegeta! ¡Dejaste que esa... mujer te besara! — Agresiva reclamó.

— ¡Que te marcara! ¡Tenías marcas por todo tu cuello! ¡Y encima estuviste a solas con ella mientras la muy... ¡Argh! La muy puerca se despertaba y se pasea frente a ti desnuda!— Se alejó completamente de donde él estaba, mirando furiosa hacia la riviera del río.

— Me mandaste como si fuera un niño a la nave, ¡Me dejaste al margen de todo! Y estoy cansada de que hagas eso, de que me dejes fuera de las cosas.— La peliazul intentaba calmarse mientras sus dientes rechinaban y se apoyaba en un árbol que se hallaba a orillas de aquel hermoso riachuelo de aguas color lavanda.

— No puedo seguir con eso Vegeta... Con tu indecisión, con mantenerme al margen de todo...— La voz se le quebró, mientras el aire mecía las ramas de aquel árbol alienígena donde ella estaba recargada y las hojas color naranja jugaban danzando al desprenderse del mismo, debido al viento juguetón que también movía el celeste cabello de la terrícola.

El saiyajin supo que perdería a la peliazul si no era capaz de transmitirle lo que él sentía, y la verdad de lo sucedido... Aunque eso le fuera una tarea difícil, debía intentarlo.

Se acercó lentamente, llegó por detrás de ella, mientras la ojiazul seguía viendo hacia la riviera del río. La abrazó por detrás, rodeando su cintura nuevamente con sus brazos, descansando su mentón en el hombro de ella. Acercando su nariz e inhalando su delicioso aroma, una mezcla de Jazmín y gardenia, con la frescura del mar y ese toque sensual de esencia femenina...

Se entregó a ella, aferrándose a su cintura, la abrazó y soltó aquello que lo atormentaba, aquello que lo hizo alejarla de la situación.

— Sentía vergüenza mujer... No fui capaz de defenderla a ella, que es fuerte, es una guerrera, ¿Cómo pretendo defenderte a ti y a mi descendencia? No era capaz de mirarte a los ojos, de decirte que había fallado.—

Bulma quiso voltear a encararlo y a decirle que dejara de decir tonterías que ella lo amaba igual, que jamás pensaría nada malo de él, que el ataque de los mercenarios no fue su culpa.

Pero de golpe lo comprendió. Ambos eran razas distintas, criados en ambiente y creencias diferentes, el orgullo de él residía en que era fuerte y podía protegerlos, pero eso cambió cuando no fue capaz de proteger a otra guerrera.

Pudo sentir la vergüenza que en él fluía, incluso ahora al aceptarlo, no era capaz de verla a la cara, se sentía humillado de lo que el saiyan llamaba su "pobre desempeño".

— Quería asegurarme que ella estaba fuera de peligro y así al volver a verte te podría sostener la mirada y decirte que mi error estaba resuelto. Que sigo siendo poderoso, que puedo cuidarte...—

El corazón de Bulma se saltó un latido mientras Vegeta comenzaba suavemente a repartir besos por su delicado y blanquecino cuello. Las manos del saiyan abandonaron lentamente la sensual cintura y avanzaron, colándose debajo de la blusa.

El varón sentía una ansiedad inmensa por que sus manos hicieran contacto con la suave piel, el primer toque los electrificó a ambos, sintiendo el deseo recorrer su cuerpo al sentir la suave piel de la fémina, mientras ella sentía que un camino de fuego se creaba ahí donde aquellas manos varoniles tocaban, dejando un rastro de sentimientos, de sensaciones casi volcánicas a su paso.

Ella dejó escapar un suspiro que el saiyan aprovechó para atrapar esa sensual boca, mientras seguía abrazándola por detrás y sus manos vagaban libremente por la anatomía femenina.

Ese beso fue la perdición de la ojiazul, su boca se llenó de la esencia del saiyan, su olfato del aroma masculino y peligroso, lleno de notas de seducción.

Por más que quiso resistirse no pudo hacerlo, estar entre esos varoniles brazos la desarmaban, mientras él comenzaba a desnudarla y adoraba a través de sus besos la anatomía femenina.

Había algo en la esencia, en el aroma del príncipe saiyajin que la desarmaba completamente — Confía en mí Bulma...— Su voz era un susurro ronco, que le advertía lo mucho que él se estaba conteniendo mientras la volteaba para quedar frente a frente.

Ese tono sugerente con el que le hablaba contenía un dejo de emoción que prometía las más oscuras fantasías. Mientras en forma sensual su lengua recorría la sensible y rosada aureola del pezón femenino. Haciéndola suspirar, y perder todo sentido del decoro, los pensamientos habían perdido el hilo de la cordura a ese punto.

Volteó a ver cuando esa infame boca se aferraba a sus senos, amamantándose de ellos, intentando hacer que la leche materna, que había dejado de ser producida años atrás volviera a fluir, o eso era lo que ella creía por las succiones fuertes y sensuales que él le daba.

Un latigazo de deseo vibró entre sus piernas, mientras él seguía con su tarea de torturarla en forma sensual mientras su boca seguía aferrada a uno de sus senos, cada nueva succión era un ramalazo de excitación, un látigo conectado directamente con su clítoris, en tanto sentía que el orgasmo se construía, que el fuego comenzaba a crecer dentro de ella sin poder hacer nada más que nadar entre la lujuria sensual que ese hombre generaba.

Sintió la segunda mano del varón atendiendo a su otro seno, jadeó al sentir como presionaba un poco más el sensible pezón, sin que fuera realmente doloroso para ella.

Notó a la traviesa cola desplazarse entre sus piernas, acariciándola, provocándola de alguna forma.

— V-Vegeta...— Un suspiro salió de sus labios, que excitó más al varón, pues su nombre había sido dicho de tal forma, que sonaba como un exquisito llamado, mezcla de gemido y satisfacción al mismo tiempo.

Eres mía...— Su voz posesiva, contenía notas de deseo, como si esta fuera un exquisito licor, que destilara toques de chocolate, esencia de pino y de una sensual peligrosidad oculta debajo de todo.

Los escuchó gruñir mientras él lograba desnudar la parte inferior de la fémina. Haciendo caer su ropa interior, mostrando toda la gloria, la perfección de ese hermoso y exhuberante cuerpo femenino.

Ella no supo en qué momento la acostó sobre el save lecho de hojas, para cuando pudo percatarse yacía bajo él, atrapada entre los musculosos brazos de su feroz guerrero.

Los ojos masculinos brillaban con oscuro deseo. Prometían placer sublime, hablaban de tabúes rotos, por ella y sólo por ella.

Atrapó los suaves labios en un feroz y demandante beso. Vegeta estaba intoxicado por la bruma mientras sentía esas núbiles manos como alas de palomas sobrevolando por todo su cuerpo, tocándolo en múltiples puntos al mismo tiempo, mientras pequeños gemidos sofocados salían de la garganta femenina, al

tiempo que él profundizaba el beso y su lengua, cuál deseoso conquistador se fundía dentro de aquella suave y tentadora boca.

De mala gana soltó aquellos labios, aquel cielo, decidido a conquistar más horizontes, se decantó nuevamente por el cuello femenino, trazando un camino de besos, suaves mordidas y chupetones, adueñándose así de aquel prístino lienzo de blanca pureza y etérea belleza.

Bajo en lentos e insinuantes movimientos, adorando los bellos montes celestiales que eran esos bellos pechos femeninos. Sus manos no se quedaron quietas en ningún instante, sumándose a la lenta y demencial tortura a la que estaba sometiendo a la peliazul.

Podía sentir los leves jadeos, cómo la inmaculada piel de la fémina se erizaba, se deleitaba con la vista al ver el placer dibujado en esa boca sensual e hinchada debido a sus recientes besos.

Su lenta tortura siguió bajando, llenando de besos y caricias prohibidas todo ese bello cuerpo, mientras mimaba la piel del abdomen hasta llegar al ombligo femenino, donde hundió su lengua en una forma lasciva, que emulaba falsas embestidas contra el provocativo orificio umbilical, y le advertía de placeres bastante intensos por venir.

— V-v—vegeta — Intentó detenerlo.

Los ojos de un cielo azul, lo miraban suplicante, pidiendo piedad a la tortura sensual a la que estaba siendo sometida.

El aludido la miró, lanzó una de sus características sonrisas ladinas, mientras sus orbes ónix, brillaban perversos, ansiosos de cumplir sus promesas de exquisita decadencia y excesos, que tenían por objetivo satisfacer todas y cada una de las fantasías más intensas que la fémina tuviera.

Siguió viéndola a los ojos mientras continuaba su tortuoso camino, dejando de martirizar al muy sensible ombligo y continuaba trazando un caminito de besos rumbo a la zona sur de su preciosa mujer.

Su cola, aquel peludo apéndice de su cuerpo que parecía tener vida y consciencia propia, y que nunca parecía querer alejarse del cuerpo de la fémina, se hallaba acariciando en forma suave las piernas; Justo al lado de la intimidad de la hembra.

Llevándola a un grado de éxtasis, pero deliberadamente evitando tocar las zonas erógenas de la terrícola, para no lanzarla al abismo del orgasmo.

Sonrió arrogante, mientras el deseo se construía lentamente dentro de ella, quemándola, deshaciéndose de todo a su paso y rehaciendo lo que tuviera que construirse de nuevo. La mirada azul estaba perdida, un tanto desenfocada, pero aún no la llevaban a rozar la locura.

Su camino de besos continuó después de abandonar su ombligo, pero dicho sendero fue interrumpido en forma abrupta. La tersa piel del abdomen bajo, se acercaba peligrosamente a aquel pequeño valle, de salvajes rizos azules exquisitamente recortados y que formaban un seductor y demasiado sensual triángulo, que invitaba a probar los más exquisitos pecados.

Los ojos del saiyan relampaguearon de emoción al ver la cara de deseo de la hembra, de SU mujer. Acarició en forma sensual con la yema de sus dedos los delicados rizos azules que adornaban la entraba al templo del cielo que ella tenía escondido entre sus piernas.

Vio la excitación, el deseo consumiéndola, por que él traspasara la región más recóndita de aquella hembra terrícola. Muy en el fondo sabía que la tenía entre sus manos.

Ella cerró avergonzada sus piernas mientras, aquella mirada Ónix sonreía en forma atractiva. El saiyan sintió su corazón latir, amaba cuando ella se comportaba de esa forma tan cohibida, dándole oportunidad de rodearla, de acecharla, de cortejarla como si de una danza antigua se tratase.

Deslizó sus fuertes manos sobre la tersa piel de porcelana, bajando desde el vientre, las caderas, las piernas, hasta llegar a las pantorrillas. Comenzó lentamente a dar pequeños masajes, la tocaba en forma inocente y la vez intencionadamente en forma sensual la frágil piel.

La mirada felina resplandecía, mientras comenzaba a besar, a saborear cada centímetro de piel expuesta. A partir del tobillo, devorando, adorando cada pequeño trozo de esa piel vainilla, haciendo un camino sigiloso y sensual no se detuvo cuándo llegó a la rodilla y en forma demasiado masculina sonrió mientras daba pequeños mordiscos a la parte interna del muslo haciéndola temblar en el acto.

— ¿Deseas que siga mujer?— decía mientras mordía suavemente esa delicada piel. Y su lengua se deleitaba con el sabor.

Ella se mordió el labio y asintió con la cabeza, pero el saiyan deseaba, necesitaba la rendición completa de esa hermosa mujer a sus deseos, a su sensualidad.

Sonrió mientras seguía acercándose más y más al interior de muslo, haciendo que ella tuviera que abrir cada vez más sus piernas, sonrojándola terriblemente.

La lengua del saiyan recorría impúdicamente la piel, dejando suaves marcas de amor, cuanto llegó al punto sin retorno, la hizo abrirse completamente mostrándole así aquel paraíso azul al cual tenía derecho.

— ¿Dime que quieres que haga mujer? — Su voz ronca de deseo escondía suaves notas vibrantes de pasión.

Ella en forma inconsciente acercó la cabeza del saiyan a su cuerpo expuesto.

— Dímelo con palabras Bulma— Su voz y la

forma en que dijo su nombre estaba lleno de un erotismo tal que ella tuvo que contenerse para no lanzar un gemido.

La voz grave y carga de peligro, de promesas prohibidas — ¿Quieres que mi legua te folle?— Acercó con deliberada lentitud su nariz a ese precioso montículo de rizos desordenados, inhalando profundamente mientras comenzaba a repartir pequeños besos sobre estos sin tocar realmente la zona dulce, carnosa y de la que brotaba lo que para él podría ser la miel más exquisita.

— ¿Lo deseas Bulma Briefs? ¿Deseas mi boca en ti?— Sonrió malévolamente, ella se mordió más fuertemente el labio y supo que estaba vencida, que la arrolladora sensualidad podía más que su razón.

—Sí... Quiero todo de ti...— La voz entrecortada por la excitación y el deseo que la antecedían lo dijo todo, mientras el saiyan veía el hermoso y vuluptuoso pecho de la dama subir y bajar en forma acelerada.

Sonrió en forma malévola mientras su boca tomaba por asalto la intimidad femenina. La peliazul dio un suave respingo al sentir como esa lengua pecadora la recorría completa, como cada pliegue suyo ya no le pertenecía, todo pequeño recoveco era conquistado por esa boca avasalladora, por esos dedos feroces, por esa cola salvaje que impúdicamente ingresaba en su cuerpo mientras el saiyan hacía de su clítoris su área de juegos.

No supo en que momento empujó más y más la cabeza masculina contra su intimidad ni tampoco en qué punto comenzó a moverse, a restregarse sobre la boca codiciosa del saiyan que absorbía todas y cada una de las gotas de miel que su cuerpo destilaba.

Sus gemidos se volvieron gritos pasionales y su cuerpo al fin cedió ante la enorme convulsión producto del placer excelso generado.

Bulma se hallaba desmadejada, hecha completamente trizas, intentaba recordar cómo respirar, pero el saiyajin estaba entero, y se hallaba demasiado feliz de haber llevado a su mujer al cielo, aunque ese solo era el preámbulo, pues el quería todo de ella, la entrega completa.

La sintió temblar y suspirar mientras la veía intentando aún recuperar el aliento, notando que esa oceánica mirada todavía se notaba obnubilada de placer.

Se acostó al lado de ella mientras le acariciaba la mejilla, unos minutos más de recuperación era toda la tregua que pretendía darle.

En forma tierna la besó — Eres mi consorte Bulma, la única reina que quiero a mi lado, no habrá más concesiones a Kale, eres tú y siempre has sido tú— la mano que tenía libre la usó para abrazarla de la cintura y atraerla más su cuerpo.

—Eres mi reina, mi emperatriz — ella miró los negros orbes que transmitían todo lo que las escuetas palabras no decían.

— No volverás a ser dejada de lado, siempre tendrás acceso a la información que quieras...—

Y antes de que ella pudiera opinar cualquier cosa Vegeta volvió al asalto, capturando nuevamente sus muy hinchados labios rojos.

Pudo saborear su propia esencia, en un beso suave y sensual, demasiado íntimo, demasiado pecaminoso, todo él irradiaba masculinidad, sintió al saiyan mientras se despojaba de la parte inferior de su ropa, y ella sin dejar de besarlo le ayudó a quitarse la parte superior de la misma. Al sentir la calidez que emanaba esa piel contra piel, sintió a su estómago cosquillear al notar cierta parte de la anatomía saiyajin bastante despierta y empujando sobre su vientre.

Fue ella la que con sus ágiles manos lo acomodó frente a su centro, haciéndole fácil la tarea al saiyan. Cuando unos segundos después éste se abría paso entre sus delicados y resbaladizos pliegues, entrando en forma suave pero firme en ella.

Expandiendo su delicado centro, moldeándolo a su forma y tamaño. Un suave jadeo y la presión de las uñas sobre él le hablaron de lo mucho que le costaba a la peliazul contener la pasión con las que estaba siendo amada.

Esta vez el contacto no era salvaje y desenfrenado, esta era una danza íntima que se baila solo con la pareja escogida para toda la vida. Ella su peliazul, la musa, la Heshia de los cuentos del planeta Vegita de antaño.

Sintió el empuje de él y su pasión contenida, escuchó el gruñido mientras le repartía deliciosos besos por su cuello. Sin pensarlo el saiyan recorrió esa firme piel de los hombros con los dientes, con la lengua mientras ella guiada por la más firme y sensual lujuria acariciaba en forma insinuante esa peluda y traviesa cola. Pues él no era el único que conocía sus puntos sensibles como si de un mapa se tratase.

La ojiazul conocía cada rincón del príncipe que lo hacía gruñir como un león y ronronear como un gatito pidiendo más.

Sintió lo embistes acelerarse, mientras su mismo cuerpo entero entraba en extásis total encendiendo todos los poros de su cuerpo, tembló al llegar a su clímax se aferró a él con más ansias mientras el saiyan capturaba sus labios y se bebía sus excitantes gemidos que eran prueba irrefutable de su ardiente orgasmo.

Vegeta se sentía mareado, pudo sentir como el cuerpo de la ojiazul tembló y como esa fina vaina, ese poderoso templo entre las piernas femeninas lo succionaba, lo apretaba fuertemente haciéndolo vibrar, un gruñido salvaje salió de él mientras entregaba toda su simiente en forma voluntaria a esa Diosa que le exigía enaltecerla a través de esa caricias, adorarla y rendirle tributo a través de sus besos pasionales.

Durmieron al amparo del ocaso, abrazados como los ardientes amantes, como los cómplices que eran, como las almas gemelas que por fin se encontraban y se reconocían después de tanto tiempo de haber estado buscándose mutuamente.

El príncipe saiyajin despertó antes que ella, se quedó largo rato contemplado a la mujer que dormía entre sus brazos.

«Mi padre debe estar revolcándose en el infierno... No honré nada de lo que me pidió...»

Se quedó mirando atentamente la pausada y sosegada respiración de la fémina, la sintió temblar un poco debido a que la temperatura estaba bajando y la cubrió con la capa de su traje.

«Y aún así,... No me arrepiento»

Vio los ojos azules cuál cielo terrestre abrirse mirándolo con la inocencia y la confianza plasmado en ellos, la acarició lentamente mientras le daba un suave beso, sacándola de esa forma de los restos del sueño.

— Es tarde Vegeta, deberíamos regresar...—

Pero no la dejó terminar, — Hablaba en serio mujer, no habrá más secretos entre nosotros...—

Sabía que se estaba mostrando vulnerable a ella, pero estaba cansado de seguir normas y reglas que no le pertenecían, su orgullo también lo había hecho tantas veces callar y estaba harto de que por culpa de su silencio ella se alejara cada vez más, así que le contó todo:

Acerca de la unión, le confesó que jamás tendrían más hijos, y sus dudas con respecto a que de alguna forma haber tenido un hijo con ella hubiera afectado su vínculo con Kale. Le contó los descubrimientos recientes con las uniones de los otros saiyajines. No se guardo nada.

La brisa nocturna había comenzado a correr suavemente, pequeños animales parecidos a libélulas pero con alas del doble de tamaño pululaban cerca de ellos, sus alas con un ligero brillo iridiscente las hacía lucir como algo mágico de ver.

— Me gustaría tener muestras de sangre de los saiyans ahora que se han vinculado.— Fue lo que ella comentó. —Quiero compararlas con las muestras previas antes de su unión — Siguió hablando en forma tranquila, su cabeza maquinando la información que eso podría otorgarle.

— ¿Escuchaste lo que dije Bulma? No podré darte más críos, al unirme con Kale esa opción quedó anulada.

Ella volteó a verlo retadora — Nada está escrito Vegeta, tampoco se suponía que deberías seguir conmigo— Se acercó a él de nuevo montándolo.— Y sin embargo seguimos juntos— Comenzó a besarlo pausadamente en los duros músculos del pectoral.

—De acuerdo a lo que me has dicho deberías sólo necesitar el toque de Kale, pero no es así... Hay algo raro en esa unión y soy una de las mejores científicas príncipe y pienso averiguarlo.

Fue todo lo que dijo mientras sugestivamente se movía sobre el saiyan. Haciendo que cierta parte de la anatomía masculina comenzará a despertar rápidamente y llevándolo con maestría dentro de ella de nueva cuenta mientras él subyugado al fuego de esa diosa se movió al ritmo cadencioso y sensual que ella marcaba...

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Bulma se puso de todos los colores posibles al regresar, pues por más que quiso disimularlo a todas luces se había notado la noche de pasión intensa que tuvieron mientras estuvieron fuera. Para colmo Caulifla estaba con Gure cuando volvieron a la nave.

Por primera vez Bulma sentía la certeza de que la decisión tomada era la correcta, lucharía con uñas y dientes por esa relación. Mientras ella se enfrascaba en su investigación dentro del laboratorio, no se percató que la otra científica había salido del mismo.

Suzuke aprovechó que Kale y Paragus estaban ocupados, sabía que Chard estaba solo en su habitación y que Kyabe pasaría pronto a recogerlo para ir a entrenar, era la usual rutina y la tenía bastante bien estudiada.

Con el corazón latiéndole a prisa y las manos sudadas y frías por los nervios avanzó a paso firme pero a un ritmo tranquilo rumbo a las habitaciones del menor.

Había analizado toda la situación, y a pesar de la negativa de Sook, su pareja; Ella creía que lo que haría aunque arriesgado, sería la mejor jugada. Mientras caminaba en forma tranquila iba recordando la discusión con el otro tsufur:

"Sook miró contento a Suzuke tan pronto apareció en la pantalla. Tenían más de una semana sin haber hablado, ambos estaban trabajando a marchas forzadas, la fatiga se notaba en el rostro de su amada.

—El plan de este lado va en marcha — fue todo lo que dijo el científico.

Ella asintió, confirmando lo dicho — De este lado también...—

Sook la vio titubear. —¿Que pasa?— preocupado ante la mirada de duda de su querida Suzuke.

La Tsufur inhaló profundamente dándose así el valor para hablar. —¿Broly está bien?

Sook confirmó positivamente con la cabeza antes de decir — Débil pero estable—

Suzuke se armó de coraje — La científica humana es bastante buena, puedo considerarla una igual, y creo que podría ser nuestra mejor oportunidad para lograr salir de esta pesadilla...

Sook abrió los ojos imaginándose lo que su amada iba a decir — No puedes confiar en ella Suzuke, si se dan cuenta pueden intentar matarte. El plan ya está casi terminado, dentro de poco se dará el gran golpe y después de eso nos permitirán estar juntos de nuevo...—

La científica Tsufur siempre había hecho lo que su pareja pedía, a ambos los amenazaban con perder la vida del otro, pero al estar en ese lugar sola y ver las cosas que Kale y Paragus eran capaces de hacer, le dejó más que claro que jamás dejarían de ser esclavos desechables, que siempre vivirían con miedo.

— ¿Y luego qué? ,¿Viviremos juntos con miedo? Jamás nos dejarán escapar y lo sabes y ya estoy cansada de vivir así. Esa mujer humana es muy hábil, logró hackear mi servidor, meterse y obtener información. Sabe que existe algo llamado proyecto Broly pero no ha podido romper los códigos para accesar la información y no podrá. A pesar de todo su tecnología es más rudimentaria que la nuestra. Aún así llegó bastante lejos...—

Decía tranquilamente mientras miraba al amor de su vida quien lucia desesperada al no saber cómo evitar que ella se expusiera al peligro.

La Tsufur continuó hablando — Además en la última transmisión que capturamos, solo le pase una parte de la misma a Paragus y Kale, el resto cree distorsión les hice creer que el resto del mensaje se perdió, pero en el mensaje real la hermana de la humana decía que el saiyajin Goku junto con su hijo y un namek de alto poder estaban en camino. No solo es la gente de Zerk, hay más gente que viene por ella... Existen una oportunidad si logramos que ella descubra las cosas por si misma...—

El científico la miró desgarrado — No te quiero perder...—

Ella sonrió — No lo harás, pero debo intentarlo, no puedo seguir siendo una cobarde...—"

Había hecho su plan y tomado su decisión. Llegó a la zona de las habitaciones, pasó con cuidado frente a la de Kale, sabía que no estaba aún así el miedo la hizo ser precavida.

Inhaló profundamente frente a la puerta de Chard y entró. Sabía que un acercamiento directo a Bulma causaría sospechas inmediatas, pero el pequeño hijo de Kale era un alma pura y sabía ser leal y mantener secretos. Jamás había hablado a nadie ni siquiera a su madre, de que conocía a Broly.

Sook le había contado de la preocupación del infante que sin saberlo cuidaba amorosamente a su hermano mayor en su inconsciencia y debilidad. El científico Tsufur le pidió jamás hablar de él a nadie para protegerlo y eso hizo.

Ahora con ese conocimiento Suzuke lo usaría para lograr que Chard pudiera entregar su mensaje en forma segura a Bulma...

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Planeta Lucidus Cerca del agujero negro Coronarus majoris tiempo presente

El pequeño pelilia abrió los ojos confundido mientras miraba a su alrededor. Su mente estaba confundida, como si una neblina pesada no le dejara recordar bien lo que había sucedido ni como había llegado a ese lugar.

Se quitó todos los aparatos que tenía conectados a la cabeza y el brazo, y acto seguido se marchó.

Abrió dudoso la puerta de esa habitación, — ¿Dónde estoy?— Confundido se cuestionaba mientras daba pasos cautelosos, intentando escuchar algún movimiento afuera.

— Es una nave— Se dijo así mismo. Pero distaba de ser como la que usaban su mamá y él como casa. Era más parecida a las nuevas naves que habían conseguido en el planeta al que fueron de visita tiempo atrás.

Sus sentidos saiyajin estaban completamente alerta mientras sigiloso avanzaba. Escuchó de pronto pasos presurosos y nada discretos que se dirigían a su dirección, decidió prepararse en pose de batalla en caso de que fuera un enemigo.

Bulma corrió tan pronto escuchó por parte de la computadora que su hijo había sido despertado con éxito, no quería que estuviera asustado así que se sorprendió al hallarlo en el pasillo en el que dobló en pose de batalla.

— Lamento no haber estado ahí para cuando despertaste mi amor, ¡Lo siento!—

Un sorprendido Trunks miró a su mamá — ¿Mami? ¿Donde estamos?

Ella con el amor de una madre lo abrazo fuertemente — Todo está bien hijo estamos de paseo. Ven,— lo tomó de la mano para obligarlo a caminar en forma afectuosa— Vamos, preparé un pícnic para que conozcas este lugar, te va a encantar.

Emocionado y con la confianza que veía en su madre, dejó de preguntarse porque no recordaba cómo subieron a la nave y alegre fue con su mamá.

El pequeño niño pronto vio superada su desconfianza inicial al ver a su madre tan tranquila y sobre todo porque se hallaban en otro planeta de visita, eso fue lo que Bulma le dijo, además de que al no estar su papá significaba que él era el hombre de la casa así que era su posición cuidar de su mamá. O al menos era lo que él mismo se decía.

Emocionado espero a que su madre abriera la puerta de salida de la nave. — ¿Listo para la aventura Trunks? — Le sonrió alegre.

Cuando la puerta se abrió el pequeño jadeó emocionado mientras ambos salían al exterior.

La última vez que viajaron fue su papá con ellos y también visitaron hermosos lugares, este nuevo lugar no lo decepcionó.

El pequeño tan pronto salió, su vista fue capturada por el misterioso cielo, pues a la hora en que decidieron salir a pasear en ese lugar se conocía como la hora vespertina que irónicamente era más oscura que la misma noche, pues a esa hora las lunas del planeta se hallaban ocultas en el horizonte así que no había más luz que la muy tenue y de color lavanda de la pequeña y moribunda estrella de neutrones: Coronarus Majoris Beta.

Trunks avanzó sobre el andén de aterrizaje que lo dejaba en el suelo del lugar sin realmente ver el sitio, su vista estaba completamente enfocada al monstruoso agujero negro que se veía arriba, rodeado por un halo de luz, la cual se conectaba a la estrella de neutrones.

Bulma al ver que su pequeño no quitaba la vista de tan hermoso espectáculo visual avanzó y se sentó en cuclillas para estar más a la altura del infante — ¿Es hermoso no?— El pequeño afirmó con la cabeza aún sin dejar de ver el espectáculo que aunque intimidante lo fascinaba.

— Vamos Trunks, iremos a otro sitio— Comentó la peliazul mientras lanzaba una cápsula y de ella salía su motocicleta.

Subieron a ella y avanzaron rumbo a la zona del perímetro previamente revisada por ella.

El pequeño semisaiyan iba admirando sorprendido todo el lugar. El infante se percató de inmediato de varias diferencias de este lugar con el que ya consideraba su hogar, el planeta Vegita. Donde en su planeta predominaba el color de tierra rojizo, aquí era color oscuro, como granito molido, pero a la vez se notaban pequeños destellos azulados, como si cristales azules triturados se hubieran revuelto en la tierra.

En algo era similar a su planeta, este sitio estaba plagado de grandes planicies, y aún así de inmediato notó otra gran diferencia, se alcanzaba a ver por todo el horizonte en varios sitios grandes monolitos hechos de cristales, monstruosos fragmentos de rubíes, de cuarzos, de gran envergadura, del tamaño de las grandes montañas terrestres.

Bulma manejó hasta llegar a un gran cuarzo color tornasol. Al pie de ese gran monolito guardó la moto nuevamente en una cápsula y aventó otra y de inmediato apareció el mantel del picnic en el suelo con la canasta llena de una variedad de delicatessen.

Trunks estaba feliz, emocionado. Se sentaron a comer, — ¿Te gusta este lugar cielo?— pregunto la científica mientras limpiaba un pedazo de chocolate encima del labio del pequeño.

— ¡Es increíble mamá! — Volteó de nuevo a ver donde se hallaba el gran agujero negro. Ella también lo vió. — ¿Intimidante no?— Preguntó amable.

El pequeño sin dejar de ver solo contestó vagamente — Un poco... ¿Que está haciendo? —

Ella lo miró notando que la atención de su hijo estaba puesta al fenómeno en el espacio y que a pesar de su corta edad intentaba comprender, así que trató de ponérselo en palabras que él niño lo comprendiera. — Hace miles de años ese agujero negro y la otra estrella eran grandes soles— y fue interrumpida por el pequeño — ¿Como los de Vegita mamá?—

Ella sintió que se le estrujó un poco el corazón aún así continuó — Así es amor, fueron hermosas estrellas que brillaron por miles de años sin embargo todas las estrellas tiene su ciclo de vida y cuando el momento llegó comenzaron a morir, ambas empezaron a hacerse pequeñas, cada vez más y más pequeñas pero una se hizo tan pesada que se convirtió en ese agujero y ahora absorbe toda energía y cosas que pasan cerca de ella...

El pequeño se quedó callado meditando lo que su mamá le dijo. — ¿Está robando luz a su hermana mamá?— Bulma no se sorprendió del rápido entendimiento de su hijo.

— Así es amor...— Lo dejó seguir analizando lo dicho. Y luego volteó a verla temeroso — ¿No estamos muy cerca mamá? Podría comernos, y a papá no le gustaría...— Ella sonrió con ternura, su hijo era demasiado listo, y un pequeño dolor en el pecho se instaló al escucharlo hablar de ese traicionero saiyajin que seguía siendo su padre.

— No están sencillo corazón, algún día este planeta será devorado por ese agujero, pero aún faltan cientos de años antes de que eso pase.—

Lo miró jugar un rato, explorando el lugar, de pronto como si hubiera recordado algo volteó a ver a su madre nuevamente.

— Mamá esta es una salida fuera de Vegita, ¿Solo tu y yo?— Curioso preguntó.

Ella se acercó a él de nueva cuenta y lo abrazó, aunque el pequeño de inmediato se quejó y ruborizó.

— Sí, salimos de paseo solo nosotros dos Trunks— pero antes de poder decir algo más él la interrumpió —¿Cuando vendrá papá?—

Miró la cara de su pequeño hijo y respiró profundamente tragándose los sentimientos que se le atoraron en la garganta. Sabía que por el momento el pequeño no podría saber la verdad.

— Tu padre sigue en el planeta Vegita Trunks, no sé si él pueda acompañarnos en este viaje.

Para el pelilila todo era emocionante, — Esta bien mami yo te protegeré mientras papá viene— Y alegre se acercó a ella.

— Pero si este es un viaje solo tú y yo, hay algo que debo darte. — Bulma se dio cuenta que traía colgado una cadena dentro del traje usual que usaba para entrenar, traje que traía puesto cuando huyó con él.

Lo vio quitarse la cadena y extenderle está, escondiendo lo que sea que colgaba de esta en la mano.

Ella extendió a la vez la suya tomando la cadena, al centro venía un tipo camafeo y escondido dentro de este venía una cápsula.

—¿Que es esto Trunks?— Extrañada y curiosa vio.

El pequeño contestó antes de que abriera la cápsula.

— Me lo dio mi hermano. Chard dijo que era un secreto, que debía dártelo si un día salíamos de paseo solo tu y yo.— Alegre comentó.

Ella miró extrañada la carita de inocencia y confianza de su hijo. — No entiendo...— Fue todo lo que dijo, aún confundida. Así que lanzó la cápsula al suelo.

Apareció una pequeña caja de madera, al abrirlo una nota y un pequeño chip insertable en su computadora de viaje venía en ella.

Abrió la nota:

"Sé que esto es extraño para ti, nunca fuimos más que compañeras de laboratorio. Aún así espero que tu huida haya tenido éxito, a diferencia de "ellos", que creen que podemos localizarte, tengo la certeza de que no me defraudaras y para cuando leas esta carta serás irrastreable.

Siempre escuché todo lo que decías, ese chip es la llave de acceso a la información que hackeaste, en ella encontrarás la verdad que con tanto empeño has buscado. Sé que tu nobleza te llevará a ayudar a otras personas, envía ayuda a Broly si puedes, pero no vuelvas, sería una muerte segura.

Si las cosas hubieran sido diferentes, podríamos haber sido amigas.

Te deseo larga vida...

Suzuke."

Bulma terminó de leer la carta con el corazón golpeándole tan fuerte que sentía que se le saldría del pecho, que lo escupiría por la boca. Sentía sus manos temblar.

«Como es posible esto... ¿Cómo es que Chard tenía esto? ¿Es una trampa?»

Estaba metida en sus pensamientos, tanto así que no se dio cuenta que su pequeño la miraba seriamente, y que había estado hablándole desde hacía rato.

— ¡MAMIII!— La llamada en voz alta fue la que la sacó de su estupor. Se dio cuenta de la cara de preocupación de su hijo.

—Todo está bien Trunks.— pero el pequeño era perspicaz, — ¿Es algo malo lo que mi hermano me dio? Él tampoco sabía que era, me dijo que Suzuke se lo dio, no te enojes con él — Preocupado empezó a excusar a Chard.

El pelilila aún recordaba como su hermano había llevado su peluche Ozaru con él aquel día, y de dentro de éste saco la cápsula y se la había dado, habiendo hecho entre ambos niños un "pacto de honor", sabían que era una promesa inquebrantable.

Su padre les había contado de ese tipo de promesas una tarde después de un entrenamiento especialmente duro y que ambos niños lo habían hecho muy bien. Había sido un momento especial para ambos pequeños, mientras atentos escuchaban los relatos de su papá . Ambos críos lo habían aceptado como un pacto sagrado y como tal, Trunks buscó llevar siempre consigo la cápsula tal como Chard se lo pidió.

Bulma decidió tranquilizar a su hijo — No Trunks, no hay nada malo, de hecho es algo que alegró mucho a mami. Ahora necesitamos volver a la nave, debo trabajar en algo, y dentro de poco recibiremos visitas, así que debes descansar.

El pequeño miró confuso a su mamá — Dijiste que papá no vendrá pronto, ¿Quien viene mamá?

Ella sonrió — Mi hermana, conocerás a tu Tía Tights, y tal vez no lo recuerdes porque eras un bebé pero Vendrá Gokú y su hijo Gohan desde la tierra. Tal vez después volvamos a casa a ver a mis padres, tus abuelos.— Comentó alegre la peliazul.

Trunks miró confundido a su mamá — ¿Mis abuelos irán a Vegita?

Ella sonrió mientras recogía y metía todo en una cápsula de nuevo, mientras lanzaba otra cápsula hoi poi y aparecía su motocicleta— No Trunks, habló de ir a la Tierra.

Entonces el pequeño se confundió más — Pero dijiste ir a casa, mamá la casa es en Vegita, con Papá, con mi hermano.

Y ahí Bulma se estremeció dándose cuenta de lo difícil que esto sería. Cerró los ojos un momento.

«¡Oh Kamisama! ¿Como pude ser tan tonta? Mi pobre bebé ya no recuerda tanto la tierra como su hogar, ha crecido todos estos años en ese lugar, tanto así que ahora lo ve como su planeta, como su casa.»

Sintió que se ahogaba, se tragó como pudo el nudo en la garganta y forzó en su rostro una sonrisa que no sentía.

— Ahora no iremos por el momento a ningún otro lado Trunks, primero debemos ver a tu tía Tights que debe llegar en unas horas más. Vayamos a ver esto— Le mostró a la cápsula donde venía el chip que envió Suzuke.

Ambos se subieron a la moto y ella arrancó— Agárrate fuerte Trunks, mama tiene que ir a trabajar — Y despegaron a toda velocidad rumbo a la nave nuevamente.

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Planeta Vegita días antes del escape.

Bulma se hallaba cansada. Se levantó frustrada de su asiento en el laboratorio, había estado horas intentando descifrar la clave para acceder a esa parte de información que había encontrado en su hackeo del servidor de Suzuke.

«¡Maldita sea no he logrado avanzar nada!»

Resignada dejó que los programas que había generado siguieran ejecutándose, con la esperanza de que pudieran dar con la combinación correcta, pero estaba siendo un retó extremadamente difícil de poder superar.

Se levantó resignada de su asiento — Necesitaré un poco de Café. Avanzó a paso ligero, Tooma se hallaba cerca, había estado él por ahí sentado como si descansara. Pero ella sabía que seguramente Vegeta lo habría mandado para protegerla, aunque ella no veía ya como una amenaza inmediata a Paragus y a Kale, seguían siendo su mayor riesgo.

— Vayamos por un café Tooma estoy cansada— Fue lo que dijo a manera de saludo, mientras avanzaba rumbo al comedor.

En dicho sitio precisamente iba llegando el príncipe saiyajin en búsqueda de alguien. Vegeta había estado bastante ocupado desde que había regresado de su intensa velada con a Bulma, aún así tenía muy en mente que toda la situación había sido más difícil de lo que debería por culpa de Paragus. A diferencia de Bulma él tenía muy claro que ese saiyajin no lo había hecho con buenas intenciones.

Bulma le había pedido que no lastimara a Paragus, la promesa que él le dio es que no lo mataría. Una sonrisa malévola se extendió en el rostro del príncipe al encontrar al insecto que se había atrevido no sólo a llenar de ideas raras a su mujer, sino además a espiarlo.

Paragus estaba en ese momento hablando con Kale, tanto él como ella estaban conscientes que era cuestión de tiempo para que Vegeta ajustara cuentas con el saiyan por haberse atrevido a espiarlo. Habían calculado todo y sabían que aunque lo moliera a golpes no lo mataría, eso gracias al patético sentimentalismo de la humana.

— Así que aquí te escondes— Comentó Vegeta mientras avanzaba hacia donde Paragus estaba. Este se levantó de su sillar hizo una reverencia, — No sabía que me buscaras príncipe Vegeta, ¿En que te puedo ayudar?

Ahí mismo se hallaba el resto de los saiyajines con excepción de Tottepo que se encontraba en esos instantes junto con Radditz entrenando a sus hijos y Tooma que estaba con Bulma.

Un golpe a la boca del estómago del otro saiyan fue la respuesta, — Tienes el derecho de defenderte... — Comentó Vegeta a modo de explicación antes de lanzarle otro golpe que por más que Paragus quiso esquivar no pudo.

— Si es que logras hacerlo— fue todo lo que comentó Vegeta para después comenzar a golpearlo salvajemente.

La lección estaba siendo brutal, un baño de sangre en la extensión de la palabra, aún así Vegeta era consciente de que no lo mataría, tendría esa pequeña clemencia por el saiyajin a pedido de su mujer, pero le haría sufrir el infierno en carne propia por su atrevimiento.

Cuando Bulma entró al lugar se horrorizó con la escena que vio: Vegeta no solo estaba golpeando salvajemente a Paragus, parecía, corrección estaba disfrutando de tal salvajismo.

Volteó a ver asombrada como todos los saiyans veían sin inmutarse tal escena escalofriante. Incluso Kale parecía impasible ante tremenda golpiza.

— ¡Vegeta basta!— No pudo soportar un minuto más de carnicería, aún tratándose de Paragus.

— Vas a matarlo, ¡Detente!— Pero éste siguió aprisionando contra el piso la cara del otro Saiyajin usando su bota para dicho acto . Sin embargo dejó de golpearlo.

— Agradece a mi consorte su buen corazón, gracias a ella sigues vivo...— Dijo con un tono escalofríante.

— Debería dejarte morir en un calabozo, o sacarte todas las vísceras, una por una. — Volteó a ver a todos— Vuelves a intentar extralimitar tus funciones y te atreves a cuestionarme y a espiarme y tu sangre bombeada desde tu corazón bañara el piso para aplacar mi furia. — Aún viendo a todos mientras apretaba con más fuerza la cabeza del saiyajin al suelo dijo en tono gélido —Ésta será tu última oportunidad, agradece mi benevolencia a mi consorte!

Sin decir nada más dio un paso hacia atrás y se retiró. Bulma estaba por seguir a Vegeta, estaba furiosa, cuando una mano suave pero firme la detuvo. Tarble miraba a Bulma con ojos tranquilos pero en la mirada había mucho intención mientras negaba con la cabeza levemente.

Caulifla a su lado la miró con aflicción, sabía lo que ella sentía, se preocupaba y quería a Bulma pero esta vez estaba de acuerdo con la manera de proceder de Vegeta. Lo respetaba ahora aún más que antes.

Kale avanzó hasta donde un Paragus ensangrentado intentaba ponerse en pie por sus propios medios. Bulma miró horrorizada cuando está sin un dejo de piedad solo dijo — ¡Deja de avergonzarme más y ponte de una vez en pie! Si Vegeta hubiera querido realmente lastimarte ahora tendrías los huesos de fuera, agradece que esta de buenas por que su zorra real le pidió no matarte— Decía mientras le daba una mirada envenenada a Bulma.

— Te merecías eso y más Paragus, Levántate de una vez ¡Maldita sea!— Decía mientras con saña le lanzaba una pata a las muy doloridas costillas bastante magulladas del saiyan. Quien a pesar del impacto del golpe, se levantó sin quejarse.

— ¡Basta Kale!— Bulma no pudo resistir tanta crueldad. — ¿Cómo puedes ser tan fría, tan despiadada?

Kale la miró con desprecio y en forma altiva — Yo no le causé ese mal, fue él mismo quien lo hizo al momento de hacer algo con tan poco honor como fue espiar al príncipe de nuestra raza.— Con una voz tan glacial que podría congelar el lugar la saiyan dijo.

Para después avanzar rumbo a la puerta con paso firme — Además, fuistequien contribuyó a esto, el fue el único castigado, aún cuando quien hizo tal aberración fuiste tú... Pero claro no eres saiyajin. No entiendes de honor, solo miras con horror del castigo que se ganó este idiota, pero no entiendes lo necesario que era.

Tarble se dió cuenta que Bulma no estaba siendo inteligente en ese momento, su lado más emocional la estaba superando. Intentó detenerla — Bulma vamos—

Pero ella no lo escuchó — Una cosa es castigar una ofensa y otra ser innecesariamente cruel. Si él cometió un error no debería ser de esta manera el castigo, ¡Somos una sociedad civilizada!— Intentó explicar.

Pero Kale ya iba casi saliendo del lugar con Paragus siguiéndola en forma silenciosa. La saiyan se detuvo al abrir la puerta, volteó a verla — No Bulma, es ahí donde te equivocas, nosotros somos saiyajines, somos una raza guerrera, eso es lo que somos— Y salió del lugar sin esperar respuesta.

El resto de los saiyajines comenzó a avanzar para salir de ahí también, todos callados y con gesto serio, fue Celery la única que se detuvo un instante ante de marcharse al notar que Basil estaba indeciso entre acercarse a Bulma a decirle algo o no.

— Vamos Basil, no te quiero cerca de ella, es el segundo saiyan que hace algo indebido y al que castigan, lo curioso es que solo son los saiyajines quienes reciben el castigo. — Volteó a ver a Bulma con la mirada de censura en ella — Tienes razón humana nuestra raza en más salvaje, pero al menos tenernos honor y no somos hipócritas. Es cruel de tu parte hacer que los saiyajines rompan las reglas y luego venir cada vez a llamar salvaje al príncipe a insultarlo cuando quien lo lleva a tener que castigar esa faltas eres tú. — Molestia se escuchaba en su voz.

Avanzó y salió de ahí con Basil siguiéndole la pista. Al final Caulifla, Tarble y Nappa se quedaron con Bulma.

Fue Tarble quien habló — A veces debes de aprender a ser más sagaz, tal vez lo que Kale y Paragus querían era que los demás te miraran con la censura con la que lo hicieron.— Fue el tono duro de reprimenda escondido en esa voz calmada.

Caulifla trató de ser más amable y aunque su pensamiento coincidía con Tarble — Sé que la forma de actuar que tenemos puede parecer barbárica Bulma, pero ningún gran imperio se ha levantado sin castigos ejemplares cuando se transgreden las leyes.

Fue todo lo que la saiyan dijo, antes de abrazarla. — No te mortifiques demás, sábemos lo difícil de todo esto es para ti.

Y ella junto con Tarble salieron del lugar. Mientras eso sucedía y ahora que solo Nappa y ella estaban, pudo ver como él intentaba contener la ira antes de hablar con ella, la mandíbula del calvo saiyan estaba cerrada fuertemente, podía escuchar los dientes del mismo rechinar de lo fuerte que estaba apretándolos.

— Nappa yo...— pero él alzó una mano haciendo que se callara al instante.

— No voy a repetir lo que Tarble y Caulifla intentaron explicarte y en tu necedad no quisiste aceptar — En tono tenso comentó.

— Solo recuerda que a "ese saiyajin" que acabas de salvarle la vida, es el mismo que intentó violarte, que estaba a nada de desgarrarte por dentro, por si lo has olvidado — En tono de rabia comentó — Cuando te hallé estabas golpeada y sangrando, desnuda y él tenía los pantalones abajo, estaba por entrar en ti, y si no lo hubiera detenido en ese instante no solo te hubiera violado, te habría desgarrado por dentro hasta dejarte agonizando. Ese es el hombre al que acabas de salvar.

La voz llena de ira implacable se sintió como una fuerte bofetada a Bulma. Ella sintió como el aire se salió de sus pulmones por el impacto de las palabras. Pero el saiyajin continuó implacable — No sólo lo salvaste, acabas de asestar un golpe a la imagen de poder absoluto de Vegeta.

La peliazul sentía su garganta doler, de lo mucho que se estaba conteniendo en hablar para defenderse, sabía que estaban molestos pero tenían que entenderla. Aún así calló para escuchar el pensamiento de aquel a quien consideraba un amigo.

— Todos saben ahora que Vegeta tiene una debilidad, hay una forma de torcer la mano de hierro que todo Rey saiyajin debe tener. Si alguno de los saiyajines tienen su lealtad en otro lado y esa información se sabe... Muchos pensarán que se ha vuelto blando e intentarán levantarse en su contra—

Avanzó en círculos, mientras ella seguía callada tratando de entender el pensamiento del guerrero. — Entiendo tu punto Nappa... Yo no lo vi desde esa perspectiva...

Pero no pudo decir nada más Nappa la interrumpió — Deberás a partir de ahora pensar bien todo lo que digas, eres la consorte de Vegeta, no puedes hablar sin pensar primeramente además Bulma tu perteneces ahora a los saiyajines, debes aprender a pensar como una.— Fue todo lo que dijo para después avanzar a su lado.

No volvieron a hablar del tema... Y a pesar de sus buenas intenciones esta vez Bulma se dio cuenta que su humanidad había jugado contra ella.

Algunas horas después Vegeta encontró a Bulma en la nave, ella esperaba a Trunks y a Gure, sabía que llegarían con Tarble, aunque en esos momentos no se hallaba muy segura de querer ver a nadie.

— ¿Sigues molesta?— Pregunto indiferente el saiyan. Ella solo negó con la cabeza.

— Entiendo porque lo hiciste Vegeta, además cumpliste tu palabra de no matarlo. Es solo que todo ese exceso de fuerza innecesaria me sobrepasa...—

Vegeta miró a la Peliazul. En otro tiempo se habría reído de sí mismo por patético y an ella la hubiera obligado a aceptar sus acciones diciéndoles que era su la manera correcta y que ella no debería cuestionarlo. Pero sabía que su mujer no lo hacía por que fuera blanda. Pues a pesar de pertenecer a una de las llamadas razas débiles ella tenía un fuego enorme dentro de ella, que la hacía una luchadora nata y no se refería en cuanto a fuerza física.

Bulma se había ganado a pulso su derecho a cuestionar. Levantó el mentón de la mujer y acarició con suma delicadeza esos labios sensuales usando la yema de sus dedos

— Era necesaria Bulma, debí matarlo por su acción, solo por ti le perdone la vida. Pero siempre hay consecuencias a todos los actos, espero no sea tan estúpido de hacer otra tontería similar o deberé ejecutarlo esta vez...—

Bulma pasó sus brazos alrededor del cuello del saiyan — Si hace otra estupidez entonces será bajo su riesgo— Afirmó mientras lo besaba.

Planeta Vampa

Sook se hallaba cansado, aún así estaba satisfecho consigo mismo, había logrado en tiempo récord lo que Paragus había pedido, adicional había logrado ayudar. A Suzuke a captar otro críptico mensaje entre Bulma y Sekket.

Paragus apareció en la pantalla. Su cara si bien ya no se hallaba tan gravemente maltratada, seguía mostrando los cardenales de la golpiza que Vegeta le había propinado, pues ningún tipo de atención médica podía recibir, todos los golpes debían curarse por sí solos.

Fue discreto y cuidadoso con su expresión, para que no se notara que había visto la forma estropeada en que lucía el saiyan cuando saludó al mismo.

—Las pruebas finales han sido un éxito, los mercenarios está preparados, para cuando decida dar el siguiente paso señor. — Fue todo lo que un solemne y serio Sook comentó.

Los ojos de Paragus brillaron de emoción mientras sonreía arrogante. — ¿Lograron saber si hay algún cambio en la fecha en que tiene planeado venir el zerkiano?—

El tsufur asintió positivamente — La última conversación entre ellos sugiere que debería ser las próximas semanas.

— Muy bien estaremos en contacto — Fue todo lo que dijo el saiyajin mientras colgaba, el tsufur respiró con tranquilidad.

Le irritaba que ese hombre ni siquiera preguntara por la salud de Broly. Afortunadamente Sook había podido completar las pruebas sin dejar demasiado bajo de sangre al saiyajin, así que se hallaba bastante recuperado.

Aún así no entendía la poca vena de amor paternal que el saiyajin tenía para su hijo...

Planeta Vegita

Kale que se hallaba en la habitación cuando Paragus decidió hablar con Sook, se había mantenido fuera de foco sólo escuchando. — Te ves demasiado alegre — Comentó ella casual. Él la se acercó más a su cuerpo, pero ella curiosa preguntó — ¿Me compartirás cuál es el plan que tienes en mente?

Mientras el saiyan acariciaba en forma posesiva la mejilla femenina — Eres pieza clave del mismo Kale...

.

.

.

A pesar del momento de tensión que habían vivido durante el castigo que Vegeta impartió sobre Paragus, las cosas se mantuvieron en calma.

Para Bulma en un inicio fue difícil mantener la calma pues había encontrado más de una vez la mirada de cesura de alguno de los saiyan. Y por ese motivo se obligó a trabajar el doble de tiempo, a su forma quería demostrarles que a pesar de no ser saiyajin y no tener la fuerza física de una mujer de esa raza, era inteligente y aportaba mucho a ese nuevo mundo.

De alguna forma quería que entendieran que aunque ella no era saiyajin los apoyaba, que ella era una de los suyos, sin embargo la ansiedad a ratos la embargaba, sobre todo al sentirse juzgada por varios de los saiyan, se había regañado varías veces por pensar eso, se auto reclamaba, llamándose así misma "paranoica" pero había veces que sentía que todos juzgaban cada una de sus acciones.

Aunque poco a poco esa sensación se iba perdiendo, si había notado que a varios saiyans se habían comportado un poco renuentes con ella, en especial Nappa, y a pesar de eso no se arrepentía de su corazón humano que había pedido clemencia incluso por alguien como Paragus. Para no ser ejecutado.

Se había quedado fría cuando por casualidad se había topado con un muy golpeado Paragus.

"— Siento mucho el actuar de Vegeta…— Fue todo lo

que ella dijo pero Paragus no había estado molesto, solo sonrió.

— Gracias a ti no estoy muerto, y esa es otra deuda que desearía no tener, aún así me aseguraré de saldar mi deuda…— "

Eso era todo lo que había dicho antes de seguir caminando. Ella no estaba segura de que forma Paragus "saldaría" su deuda, pero ante la nula respuesta del saiyan decidió dejar ese asunto por la paz.

Ese día al despertar, había sentido que su corazón explotaba de amor al haberse levantado en lo brazos de su fiero guerrero. Cada día con pequeñas acciones él iba demostrándole cuánto ella le importaba al saiyan

Bulma se hallaba alegre, caminaba rumbo a la cocina, ese lugar usualmente lo usaban más los nativos que trabajaban en la base, pero ella estaba feliz, había recibido una nota de Vegeta que decía que quería verla, que le tenía una sorpresa.

En un principio habían quedado de verse hacia media hora, pero 5 minutos antes de la cita él se había disculpado y pospuesto la misma, avisándole que tan pronto pudiera la mandaría a llamar.

Mientras ella hacía tiempo decidió ir a preparase por sí misma una bebida refrescante, sobre todo por que había recibido un segundo mensaje el cual era aún más sorpresivo que el primero, pues éste era de Paragus. Quien precisamente le pedía verse en la cocina, que tenía algo que decirle.

Llegó a la zona de la cocina, se hallaba desierta, a esa hora era normal, aún era muy temprano para la cena y se notaba que hacía poco habían terminado de limpiar lo que se usó para la comida. Ahora el sitio lucía impecable.

El mensaje de Paragus había sido escueto.

"Favor con favor se paga y quiero cubrir mi deuda de honor contigo. P."

Había sido un poco críptico, lo que despertó la curiosidad de la peliazul.

— Crei que no vendrías — comentó el saiyajin. Justo cuando ella estaba por voltear él habló de nuevo — No voltees si lo haces quedará grabado en la cámara, me he escondido en un punto ciego de la misma para no causarte problemas.— Fue lo que dijo para después agregar.

—De este lado hay elementos para hacer bebidas, ¿Eso era lo que buscabas verdad? Hazlas mientras te explico la razón de que estés aquí.

Ella sin mediar palabras comenzó a preparar las mismas, mientras Paragus tomaba aire y comenzaba a explicarse:

— A pesar de lo que digas estoy en deuda contigo por permitirme ver esa conversación y después volví a estarlo cuando lograste que el príncipe me perdonara la vida. Y tener esas deudas me irrita. —

Comentó tranquílame, — Así que quiero pagar mi deuda de honor contigo.

Bulma intentaba hacer un cóctel para ella y para Vegeta.

— No es necesario Paragus, no necesito nada. — puso su atención en los diferentes ingredientes, había varios tipos de licores con nombres extraños, indecisa estaba por tomar uno.

— Prueba el de la izquierda, Vegeta es bastante afín a esos sabores— Ella lo tomó mientras Paragus siguió hablando.

— ¿Sabes a donde está Vegeta en estos momentos?—

Ella se quedó callada y fue cuando él saiyan continuó — Ve a la habitación que se abre con la llave qué hay cerca de tí. Hallaras el duplicado para abrir la puerta al lado tuyo. Volteó y vio lo que él mencionaba y la tomó.

— Siguen juntos, y así siempre será. — Comentó Paragus tranquilamente, pero Bulma sabía a qué se refería.

— ¿Esa es tu forma de agradecerme Paragus? ¿Intentar lastimarme diciendo que Kale y Vegeta están en esa habitación?—

El saiyan en las sombras negó con la cabeza — Tengo una deuda de honor contigo y ahora por fin he descubierto la verdad, una que nadie más te dirá pero que todos saben. Te muestro esta para que tú tomes tu decisión.— El continuo hablando pues Bulma no sabía que pensar.

— Cuando vayas ahí los verás como yo los ví, yo solo soy el sustituto de Vegeta, para las responsabilidades que él no quiere cubrir porque está contigo, no tengo nada que reclamar. Pero tú no eres saiyajin, debes tener la oportunidad de escoger.

Bulma quién se hallaba entre extrañada por el giro que habían tomado las cosas decidió seguirle el juego para saber que se proponía.

— ¿Escoger que?— fue su escueta pregunta.

El saiyan contestó — Hay una nave, se halla en el último andén de la zona de aterrizaje, está preparada para que puedas usarla si en algún momento deseas volver a tu hogar. Tu nave actual aunque es buena, la reconocerían de inmediato y jamás podrías escapar sin ser detectada. Solo estoy pagando mi deuda contigo Bulma, cuando vayas a esa habitación y veas la verdad, serás tú quien tome la decisión de qué hacer.

Bulma no entendía al saiyajin. — ¿Si es cierto lo que dices, porque me ayudas? ¿Que ganas de esto? Siguió viedo hacia la mesa donde había puesto las bebidas, procurando darle la espalda a la cámara como había pedido Paragus para que no se notara desde ese ángulo que estaba hablado con alguien.

— Solo pagar una deuda que tengo y que no deseo seguir debiendo. — La científica notó que el saiyan empezó a moverse entre las sombras desapareciendo en un pasadizo oculto tras la pared de la cocina.

Miró la llave que había tomado y que señalan el número y nombre de habitación a la que debía acudir.

«Es solo una de las estupidas formas en que este idiota quiere molestarme»

Se arrepintió de haber sido gentil antes con Paragus.

«¡Menudo cretino! Solo quiere provocar una pelea entre Vegeta y yo... »

Aún así recordaba que su saiyan le había pedido que se vieran y después le canceló a último momento.

Su curiosidad se incrementó.

«Solo iré a ver para reírme de sus intentos tontos por molestarme»

Se auto convenció que no había ninguna otra intención oculta.

Salió de la cocina con la bandeja con dos bebidas preparadas. Ambas lucían exquisitas con una fruta parecía a la cereza adornándolas.

Avanzó a paso seguro, por el pasillo que llevaba a las habitación azul, era el nombre del cuarto al que le daba acceso con esa llave.

Pero a mitad de camino se halló a Caulifla y a Celery.

— Hasta que te hallo Bulma, Suzuke necesita de tu ayuda— alegre la saludó Caulifla.

— ¿Ahh eso es para mí?— Miró con ojos codiciosos la saiyan pero Bulma alejó su bandeja con bebidas. — ¡Es para Vegeta! Iba a verlo. — Comentó la peliazul casual.

— ¿Que necesitas?— Amable preguntó Bulma aunque en el fondo sentía una inmensa curiosidad por ir a la habitación mencionada.

—Suzuke te estaba buscando creo que es urgente— Comentó la saiyan.

— Si gustas en lo que vas, puedo llevar las bebidas a Vegeta— Se ofreció amable Celery.

— ¡Gracias Celery! Eso sería fabuloso!— Decía mientras le entregaba las bebidas y le decía a que habitación debía ir.

Acompañó a Caulifla, aunque en el fondo lo único que quería era ir a esa famosa habitación azul y ver lo que según Paragus era su derecho conocer.

Vegeta había estado nervioso toda la mañana. Había estado trabajando los últimos días en una sorpresa para Bulma y no quería echarlo a perder.

Sin explicarle el motivo por que le lo hacía, le comentó al saiyan que quería darle un regalo especial a Bulma, cuando le contó a Nappa este de inmediato comenzó a pensar en los preparativos para ayudarlo, entre ambos buscaron la fecha propicia para ir a la tierra y era esa la sorpresa que quería darle a la peliazul. Fue cuando Kale decidió abordarlo.

— Me sorprende que no seas después de todo un bastardo sin corazón Vegeta— Ella comentó en tono mordaz mientras le daba una mirada de censura.

—No tengo tiempo para tus tonterías Kale —

Fue la advertencia que el hizo. Ella sorprendida por su reacción intentó sonar más agradable —No quise ser entrometida Vegeta, pero escuché que querías darle un regalo a Bulma. —

El peliflama se había quedado callado e intentando de esta forma que ella perdiera el interés en sus asuntos, pero ella no se desanimó — Mi relación con Bulma no han ido bien de mi parte y estaba molesta por lo sucedido con Paragus, déjame ayudarte en tu sorpresa. Tómalo como una forma de disculpa para ella— Comentó la saiyajin. Mientras el príncipe no confirmaba ni rechazaba su oferta. Pero ella lo conocía bien, si hubiera sido su intención rechazar su ayuda no habría tenía reparos en hacerlo, en forma cruel.

— Te ayudaré a crear un lugar adecuado para hacerla feliz— fue su amable petición

— ¿Que ganas con esto? — la miró inquisitivamente, pero ella no se amedrentó —estoy en deuda con tu humana,—

Kale le había pedido a Vegeta algunas horas para preparar lo que ella había autollamado "la mejor sorpresa del mundo". Era por eso que Vegeta le había cancelado en forma tan abrupta a la ojiazul.

Tenía algunos minutos que habían entrado a la habitación azul, como la habían llamado la saiyan, siendo convocado por esta, una vez que acabo su "sorpresa"

— Cierra los ojos — Emocionada dijo Kale. Todo el sitio había sigo bellamente decorado, suaves pétalos de flores color pastel adornaban el lecho del sitio.

Vegeta le dio una mirada crítica al lugar, y con un leve asentimiento lo aprobó.

Fue en este instante que Celery llegó con las bebidas a habitación. Siguió las instrucciones de Bulma, por un momento se vio tentada a llevarse las bebidas para ella y Basil, pero solo había sido un instante fugaz.

Vegeta asombrado que alguien llamara a la habitación abrió la puerta, para hallar a Celery quie llevaba en brazos una bandeja con bebidas. La miró confundido, pero ella solo sonrió — Las envía Bulma— Le pasó las bebidas y decidió retirarse, no sin antes mirar el lugar.

Soltó un silbido, — Tomaré nota para hacer algo así para Basil, la idea luce interesante comentó.

Vegeta estaba confundido, — ¿Bulma te dio las bebidas?— No entendía como ella podría saber donde estaba él, le había cancelado a último momento y no le había comentado nada aún.

Kale lo miró con la misma expresión de duda. Pero después esta solo se encogió de hombros, no tenía idea de porqué Bulma podría saber donde se hallaba él pero sin tomarle mayor importancia.

Había decorado en forma muy exquisita el sitio, al centro de la habitación había una mesa bellamente decorada y sobre ella tenía una tarjeta con la fecha en que irían a la tierra. El regalo que quería darle.

Se hallaba nervioso y odiaba eso, en lo que escuchaba a Celery a Kale parlotear decidió tomar una de las bebidas, para apaciguar su ansiedad.

Se la tomó más rápido de lo que debería, sobre todo para armarse de valor pues hacer ese tipo de cosas no era su estilo, pero quería verla feliz, así que inhaló profundamente para llamarle a la peliazul, pues el momento de verla estaba llegando...

Bulma había tomado algo más de tiempo del que quería con la otra científica, Gure llegó con Trunks al laboratorio. La peliazul miró su teléfono, había pasado más de media hora, y seguía sin tener noticias del príncipe saiyajin.

Ni una llamada, ni un mensaje, nada. A pesar de lo que quiso reflejar con Paragus la ansiedad la embargó. — Gure, ¿Puedes esperarme con Trunks aquí en el laboratorio? Amable preguntó, había visto a Suzuke salir.

— Iremos a la habitación que tiene el aquí —dijo la pequeña Tech, sabía que Trunks estaba agotado, y que querría dormir un rato en lo que ella regresaba.

La científica peliazul salió a paso tranquilo del laboratorio, la realidad es que un pesado presentimiento se instaló en su cuerpo, quiso correr hasta la habitación mencionada por Paragus, pero se obligó a ir despacio.

«Te reirás de lo tonta que te estás comportando Bulma»

Intentó tranquilizarse, y cuando menos lo notó estaba delante de la puerta indicada.

Abrió la puerta en forma suave, conforme lo hacía se comenzaron a escuchar leves sonidos, como jadeos que le erizaron la piel.

Abrió lentamente la puerta hallándose frente a ella una imagen de pesadilla. Ahí sobre la suave y mullida y elegante cama, se halla Vegeta recostado, sobre su desnudo abdomen, se hallaba Celery recostada sobre su estómago bien trabajando, en casi completa desnudez, y Kale, completamente desnuda besándolo.

Fue ella la que vio a Bulma a los ojos solo un instante antes de volver a la tarea de tomar la boca del saiyan, quien parecía intoxicado de deseo, volteó a ver a donde Bulma estaba pero cuando Kale tomo de nuevo su boca, aplastando sus desnudos senos al pectoral del hombre él cerró los ojos, abandonándose al momento.

Celery la miró con gesto lánguido y le extendió una mano hacia ella, en lo que a su vista parecía una clara invitación a jugar con ellos ese aberrante juego sexual.

Sin saber cómo se dio la vuelta y cerró la puerta. El shock inundaba todos sus sentidos. Comenzó a avanzar con el corazón partiéndosele en dos, recordó lo que Paragus dijo y la alternativa que le había dado.

«La nave...»

Regresó al laboratorio, sabía que no tenía tiempo de ir a su propia nave a empacar cosas, eso levantaría sospechas, afortunadamente siempre traía una cápsula con lo necesario para emergencias, y su computadora personal iba con ella en una cápsula que guardaba en una de sus pulseras.

Llegó al laboratorio, viendo que Suzuke no estaba, ejecutó un virus sobre los servidores, nada realmente grave, pero que que le daría tiempo de escapar, este comenzaría una serie de instrucciones a los sensores y alarmas, informando de inmediato de posibles conatos de incendios y apagones, en varios sectores que le darían tiempo de escapar.

Tendría 20 minutos a partir de que ejecutara el virus para su gran escape , pues al minuto 20 la zona de embarque sería infectada con el virus dejando inutilizable temporalmente el reto de las naves.

Se acercó a la recámara donde vio a su pequeño dormido, y de pronto la primera alarma en la enfermería sonó.

Gure decidió ir a ver que sucedía. Lo único que Bulma había ejecutado en esa área era que el sistema creyera que había un connato de incendio, lo cual activaría los sistemas hídricos para detener el fuego, pero no dejaría inoperable el lugar.

Mientras la pequeña Tech salía aprisa ella tomó a su hijo en brazos, quien dormía apaciblemente, se notaba bastante cansado. Y avanzó lo más rápido que pudo a la puerta de embarque.

Sabía que nadie la detendría, todos debían estar en esos momentos intentando entender el caos que se había desatado en varios sectores.

Apagó su rastreador, una vez que logró llegar a la zona de despegues. Vio la nave del final, sabía que era de las más rápidas y subió a ella, colocó a Trunks sobre una de las unidades de hibernación, el pequeño comenzó a despertar.

— ¿Mami?— Pero ella ya había activado el sistema. — Shhhh, duerme mi amor— Y el pequeño niño cayó en un profundo sueño. Activó los comandos de la nave y despegó del lugar.

El corazón se le quería salir por la boca, pero en ese momento este latía y dolía demasiado. En su mente no dejaba de ver aquel beso decadente y sensual con el que Kale reclamaba la boca de Vegeta, mientras una Celery semidesnuda se hallaba recargada en el abdomen del saiyan, compartiendo su cama.

Las lágrimas picaban por querer salir de sus ojos pero aguantó todo el tiempo, hasta que por fin la nave despegó. Sabría que no podrían seguirla primeramente porque Suzuke estaría trabajando así a marchas forzada para restablecer los sistemas lo que le daría ventaja para poder hacer irrastreable su localización.

Una sola gota solitaria recorrió su pálida mejilla mientras se alejaba rápidamente del planeta que había sido su hogar todos esos años, mientras decía adiós y dejaba atrás al hombre del que se había enamorado perdidamente y que la había traicionado...

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¡¡¡Hola a todos!!!

Primero que todo una disculpa, hice mi mejor esfuerzo por acabarlo lo más pronto que pude. Oficialmente este es el capítulo más largo de todo el fic, casi 15k palabras.

Técnicamente fueron dos caps en uno.

Y bueno demasiadas emociones juntas no ???¿Cuéntenme que piensan?

Rápidamente contesto comentarios:

Tolousse22: Ohh nose creo que quien se llevó la amarga sorpresa ha sido Bulma... :(

Yenaiv Brief: En efecto si doll tuviera el lado que ve Bulma sería tan difícil... y más con lo último que vio... será dificil excusar a Vegeta... no crees? :(

XXlalalulu : You're right honey!!! Pero como es que Vegeta cayó en esa trampa... mi pobre Bulma... :(

lo que le costo a Vegeta tranquilizar a Bulma y todo fue en vano porque al final todo valió. :(

Bealtr Es dificil culpar a Bulma por correr... Tanto que le

costó creer en el y para ver eso último :(

¿Cuál es su teoría? Cada vez nos acercamos al me momento de la verdad y a la batalla final, realmente estamos acercándonos poco a poco e inexorablemente al final de este dramon de fic.

Y quiero agradecerles de todo corazón a aquellos que votan y comentan, me dan la fuerza para desarrollar el fic, de corazón gracias .

Ahora el nuevo cap intentaré este en tres semanas pero la próx semana saldré fuera de mi país por trabajo así que no se que tanto logre avanzar, pues crear este cap me dejó exhausta.

Pero haré mi mejor esfuerzo, un fuerte abrazo y gracias por seguir conmigo.

Desert Rose