Aclaraciones: Los personajes de InuYasha no me pertenecen, son de Rumiko Takahashi.
Se me ocurrió hacer un conjunto de capítulos de pequeñas historias sin unión entre sí, una colección de cortas historias tiernas de mi pareja favorita InuYasha y Kagome.
Repito, ninguna tiene una unión entre sí.
Dulces sensaciones.
Tercera historia: La caja gigante de la felicidad.
-¿Por qué demonios debo usar esto?-Le reclamé sacándome de mi cabeza el gorro que cubría mis orejas caninas.
-Porque aquí no es normal que la gente tenga orejas de perro-Me contestó con el ceño totalmente fruncido acción que me demostraba que si no me callaba ella reventaría en enojo y me mandaría al suelo, pero con lo poco obediente que soy yo seguí reclamando.
-Keh, idiotas, este gorro aprieta mucho mis orejas.
-Por favor InuYasha-Me pidió con los ojos brillosos y su típica cara de suplica que lograba hacerme caer, para que ella no pudiera ver la debilidad que su sola presencia me provocaba miré a otro lado bruscamente poniéndome el gorro a regañadientes.
-Keh-Fue todo lo que dije, la escuché sonreír suavemente pero aun me debatía en no verla a la cara para que ella no se diera cuenta que por ella yo me derretía y haría lo que quisiera. ¡Keh! Un hombre tiene su orgullo.
No advertí cuando tomó de mi mano, era cálida… Kagome se caracterizaba por eso, estar cerca suyo era un soplo de aire limpio y fresco para mi vida. Con ella me sentía como en casa.
Nos dirigíamos a algo llamado cine, me explicó que era algo así como la caja que tenía imágenes de su comedor pero mucho más grande, ahí se mostraba una historia… mmm ¿Cómo era el nombre? Ah… ¡Sí! Ficticia donde actuaban personas… no recuerdo que más me dijo pero el asunto era que Kagome quería ver mucho esa película, ese había sido el motivo por el cual había vuelto a su época y por ende yo había venido para hacerle presión de que volviera a la mía. Ella no entendía lo desesperante que me resultaba no tenerla. Keh, mujer tonta.
Llegamos al lugar, lamentaba no haber llevado mi Tessaiga a mi alrededor sentía muchas amenazas, habían diferentes cosas que hacían ruidos extraños que me hacían ponerme en guardia pero intentaba disimularlas porque cada vez que eso me pasaba Kagome me miraba con cara de "Te quedas tranquilo o te digo abajo" y definitivamente hoy en mi lista no estaba el visitar el suelo, ya lo había conocido muy bien durante el año.
Kagome aun no soltaba mi mano, la tenía firmemente entre la suya y a decir verdad no me molestaba para nada, me gustaba mucho y además de esta manera podía espantar a todos los hombres que la miraran raro, yo podía sentir sus olores de atracción hacia mi hembra pero Keh, idiotas…. Kagome era solo para mí… aunque ella no lo sabía aun, supongo que pronto se lo diría, cuando lo de Naraku dejara de ser un fastidio y lo mandara al infierno cortadito en pedacitos para Sushi.
Me fije que íbamos hacia una señora que estaba dentro de una caja de vidrios o algo así, intenté leer lo que decía arriba por lo que me había enseñado Kagome
-Bo… bole…bolet…mmm….
-Boletería-Me dijo ella con una dulce sonrisa.
-¿Se come?-Le pregunté agudizando mi olfato para sentir algún olor que moviera mi estómago… pero lo único que encontré fue que la mujer que estaba adentro no se bañaba hace días. Agggg.
-No InuYasha-Negó graciosamente haciendo un gesto con su cara-Es donde se compra un papelito para entrar al cine.
-¿Y ver la caja gigante?
-Si esa misma, en ella se proyecta la película, recuerdas-Me respondió mientras habría su bolso y sacaba su dinero moderno, vi que se lo pasaba a la que necesitaba una ducha-Dos a "Unidos por el destino"-Le dijo Kagome. Aprovechando que ella parecía distraída me dediqué a mirar con interés la unión de nuestras manos, no sabía porque pero ese título de la película que ella había pedido me gustaba, me recordaba a ella y a mí. Mi mente hizo un alto ¿Desde cuándo estaba tan cursi? Tsk.
Cuando la señora le dio dos papeles, Kagome me jaló hacia un pasillo que había por el costado de la boletería, ahí ella le pasó los papeles a un tipo que la miró con interés. Grrr, Kagome no se percató pero cuando yo pasé por su lado le di mi mirada más malvada y asesina y logré lo que quería, sentí su olor de miedo. ¡Ja! Otro idiota, muchos, muchos idiotas por aquí.
-Sala cinco-Murmuró Kagome viendo con atención los números que salían arriba de unas puertas color verde.
-¿Qué es lo que buscas?-Interrogué confundido, todo en su mundo me desconcertaba y sentía mucha curiosidad por saberlo todo, todo a lo que ella pertenecía y quería.
-Sala cinco es donde están dando la película, debe estar en la cinco porque ya se estrenó hace tiempo… la hubiera visto antes si cierta persona me hubiera dejado volver antes-Me miró con una falsa cara molesta, yo solo di mi sonrisa arrogante, la sentí más apretar su mano en la mía y yo sin poder evitarlo también le correspondí a ello, Kagome me miró de soslayo con sus mejilla en un suave tono sonrojado, no me había dado cuenta que nos habíamos detenido, tampoco me percaté de que sin yo poder controlarlo me estaba acercando a su rostro. La quería besar… pero no me atrevía… me daba vergüenza.
-InuYasha-Me llamó, yo solo asentí- Es aquí-Me dijo volteando su rostro, pasamos por las puertas hundiéndonos en la oscuridad, gracias a mi vista de hanyou podía apreciar mejor el lugar, habían muchas sillas y unas ocho personas en total, Kagome me guió por unas escaleras hacia las sillas que estaban más arriba diciéndome que de ahí se vería mejor. Nos sentamos en el centro de la fila, por la pantalla gigante aparecían diferentes imágenes de lo que Kagome me explicó que eran otras películas, algo así como resúmenes de ellas.
Pero siendo sincero no le hice mucho caso de lo que me decía porque aun tenía en mi esa necesidad desesperada de querer besarla… si tan solo no fuera tan tímido… la mayoría de veces era ella la que tomaba el valor de abrazarme…
Un ruido fuerte me alertó, enseguida me puse en pie dispuesto a luchar pero Kagome me tironeó del brazo con su rostro amenazante.
-La película InuYasha, es la película-Me susurró cuando ya me había obligado a sentarme otra vez a su lado.
Apareció el numero tres, dos, uno y empezó la película, no le preste mucha atención de lo que trataba porque la encontré aburrida asique me puse a observar al resto de los que estaban, la mayoría parecían ser pareja. Me fije en como uno de los hombres pasaba tranquila pero sigilosamente el brazo por el respaldo de su perra y luego lo movía hasta tocar su hombro, ella en acto reflejo se acomodó acercándose más a su lado… Otras parejas humanas se encontraba en la misma posición… me pregunté si sería lo correcto hacer eso.
Kagome parecía bastante concentrada en la película ¿Notaría mis intenciones?
Oh, ¡vamos InuYasha, eres el hombre! Me reprendí mentalmente, bastaba de niñerías, estaba todo oscuro nadie nos vería porque estábamos atrás y además era un simple cariño. Yo sabía que podía hacerlo.
Respiré hondo y me dispuse a imitar todos los movimientos de ese hombre de adelante, hice como si me estuviera estirando y lenta muy, muy, muy, muy lentamente pasé mi brazo tras el respaldo de Kagome, una vez ahí dejé salir el aire contenido para volver a tomar otra bocanada y darme valor. Deslicé sutilmente mi mano hasta que esta tocó el hombro de Kagome, la sentí tensarse y me asusté pensando que había hecho algo malo, cuando iba a retirarlo ella se acomodó más cerca de mi recargando su cabeza contra mi pecho. Finalmente pude respirar tranquilo. Me había aceptado… lo había logrado.
-InuYasha-La escuché susurrar mi nombre, bajé un poco mi mentón para mirar su cara, estábamos muy cerca… pensaba acercarme a besarla pero ella me ganó, juntó sus labios con los míos suave y tiernamente, yo cerré los ojos disfrutando de la sensación.
Me había arriesgado y había obtenido más de lo que había pensando, para mí este lugar no era de una caja gigante que mostraba imágenes, era una caja gigante de la felicidad.
Fin.
¡CHILE AYUDA A CHILE!
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