Aclaraciones: Los personajes de InuYasha no me pertenecen, son de Rumiko Takahashi.
Se me ocurrió hacer un conjunto de capítulos de pequeñas historias sin unión entre sí, una colección de cortas historias tiernas de mi pareja favorita InuYasha y Kagome.
Repito, ninguna tiene una unión entre sí.
Dulces sensaciones.
Cuarta Historia: Juntos.
-InuYasha…-Murmuré en la oscuridad de mi habitación, él estaba sentado a los pies de mi cama contemplando con tristeza la pared… muchas veces solía preguntarme como yo podría calmar toda esa angustia que desde su infancia había estado en su corazón.
A pesar de haberlo llamado él no volteó su rostro, quizás no esperaba que yo me despertara en la madrugada encontrándolo en mi habitación, pero la verdad no me molestaba abrir mis ojos y verlo… al contrario me resultaba de lo más maravilloso.
-InuYasha… déjame ver tu rostro-Le pedí sentándome mejor en la cama y echando hacía atrás unas frazadas que me entorpecían mi movimiento. Él pareció tensarse por mis palabras y yo imaginaba el porqué-Déjame ver tu rostro por favor-Le dije nuevamente, yo quería ver completamente al verdadero InuYasha sin máscaras, simplemente a él-InuYasha… solo quiero que te desahogues… que dejes salir lo que por tanto tiempo te ha consumido.
Él, por primera vez se dignó a verme con los ojos muy abiertos de la sorpresa, quizás pensó que yo no me había dado cuenta de su estado de depresión, pero yo siempre me percataba de ello… de vez en cuando le sucedían esos momentos en que al parecer todo el peso de su pasado lo azotaba en la cara sin el poder contenerlo.
-Está bien si lloras-Susurré suavemente. Su cuerpo se tensó por un momento, sus ojos me observaron con incertidumbre y ansiedad, pude presenciar como luchaba por mantener todas esas emociones guardadas.
-¿Está bien… si yo hago eso…?-Me preguntó con las mejillas tenuemente sonrojadas mientras miraba con gran atención el suelo, yo me acerqué gateando por la cama hasta llegar a su lado, me senté junto a él. Nuestros hombros se rozaron débilmente.
-Si…
Las demás palabras que pensaba decir se quedaron atoradas en mi garganta porque él me abrazó contra su cuerpo poniendo su rostro entre el hueco de mi rostro y hombro y se puso a llorar con tanta fuerza que su cuerpo tiritaba y hacía mover al mío. Al principio me sentí tan sorprendida y aturdida… pero luego me calme y sonreí… porque a pesar de su tristeza yo me sentía irónicamente feliz… InuYasha finalmente estaba dejando salir todo su dolor, todos sus traumas, todo su mundo de penas y malos momentos y los estaba compartiendo conmigo permitiéndome ayudarlo y ser su soporte.
-Está bien InuYasha… todo estará bien-Acaricié sus cabellos con una mano y con la otra su espalda tratando de reconfortarlo porque así como él siempre me protegía yo quería protegerlo de todo su venenoso pasado-Nosotros juntos… construiremos un hermoso futuro y bellos recuerdos…-Él se separó un poco de mi ya más sereno, su mirada me hipnotizó por el brillo de sus ojos.
-Juntos…
-Si InuYasha… juntos-Le sonreí amablemente y él me respondió de la misma forma, noté que aun quedaba una lágrima en su mejilla y acerqué mi mano para retirarla con mi dedo… cuando lo hice el movió un poco su rostro y besó la palma de mi mano con un gran sonrojo en sus mejillas.
-Juntos-Volvió a repetir él tomando de mi mano y volviéndola a besar.
Fin.
ESTA HISTORIA CORTITA TENDRÁ SEGUNDA PARTE PERO CONTADA POR INUYASHA .
Gracias por los comentarios.
Besitos.
Aquí estoy, mi mano te doy y mi intención es ayudarte (8)
Fuerza mi país hermoso.
¡Fuerza Chile!
