Uffff! Una larga jornada de trabajo y todavía llegué a editar esta actualización que fue más larga, es el One shot más largo que he escrito hasta ahora, pero que puedo decir, esta idea me atrapó y se extendió más de la cuenta. Espero que sea de su agrado, yo definitivamente lo disfruté mucho al escribirlo, en primera porque este es sin lugar a dudas, de mis bandas favoritas y el álbum ni se diga, todas las canciones me inspiran, pero sin duda escogí esta porque me brindó la oportunidad de hacer algo verdaderamente diferente a todo lo que he hecho y me permitió explorar otros géneros y así es como terminó esto siendo como una novela policiaca o al menos eso me pareció. En fin, no los molesto más con mis divagaciones. Disfruten!


Enemigo

De: Enjambre

Álbum: Daltónico


Decenas de mujeres portando vestidos más indecentes y reveladores que el suyo, con escotes pronunciados, con el ruedo ajustado o demasiado corto… de todas maneras, todas las miradas masculinas se dirigían hacia ella. Tal vez era su sinuoso caminar, tal vez era sus ojos misteriosos que hacían el mismo efecto que una alucinógena droga, tal vez era lo invitante que resultaban sus labios o el encendido cabello, largo, ondulado, sedoso… Todo en ella gritaba problemas, los cuales más de uno en ese concurrido salón no le importaría correr.

Pero ella, no parecía estar interesada en ninguno de ellos. De la bandeja que llevaba un mesero tomó una copa de vino blanco, mientras paseaba lentamente por la fiesta, pasando su mirada por el rostro de todos los invitados, mirando de reojo su reloj de mano cada dos o tres minutos.

Sus ordenes eran bastante claras, bastante sencillas. Solo tenía que estar al pendiente del senador León Tay, aunque era muy difícil seguirle la pista entre el río de gente que se había reunido para ese evento de beneficencia.

Dejó la copa vacía sobre una mesa, tomando una llena del burbujeante líquido, acomodó el tirante de su vestido que amenazaba con bajar por la lisura de su hombro. Caminó rápidamente tratando de alcanzar a su objetivo, si se acercaba para hacerle compañía, tal vez le resultaría más fácil cumplir con sus deberes, pero no hubo caso. El hombre entró a uno de los salones de conferencia del hotel y enseguida toda una línea de enormes guardaespaldas escudaron la entrada.

Resopló fastidiada. Una agente de su rango y estaba siendo enviada a una misión verdaderamente aburrida, por no mencionar fácil. Los orangutanes de seguridad privada ya estaban haciendo todo el trabajo.

No le quedaba más que disfrutar tranquilamente del alcohol gratis y los caros entremeses hasta que terminara la velada… o eso pensó hasta que reconoció a cierta peste, cómodamente sentado en uno de los taburetes frente al bar.

Se acercó con su bien ensayado porte y se recargó de espaldas sobre la barra, los codos sobre la madera en actitud altanera. El hombre que estaba justo a lado de ella, tomando una cerveza pareció no reparar en su nueva acompañante sino hasta que ésta echó para atrás su brillante cabello naranja.

- Ey preciosa, no esperaba verte esta noche.

- ¿Por qué no? Siempre te interpones en mi camino

- ¿Oh de verdad? Pensé que era al revés – Sonrió con descaro intentando darle un trago a su bebida, cosa que le fue imposible cuando la pelirroja arrebató el tarro de sus manos, siendo ella quien probara el amargo néctar.

- Así que… eres tú.

- ¿Soy yo…?

- No te hagas el tonto, sabes perfectamente porque estoy aquí.

- Créeme preciosa, no tengo ni idea.

- ¿Oh de verdad? Entonces es una casualidad que el senador Tay recibe amenazas de muerte y tu de pronto aparezcas.

- No deberías revelar ese tipo de información, agente, mucho menos a mí - Contestó de manera tan burlona que Misty deseó arrancarle esa odiosa sonrisa de un golpe.

- Como si fuera algo que no supieras

- Ya te lo dije, yo no estoy aquí por nada como eso.

- Si claro.

- Es en serio, cualquier villano que estés persiguiendo esta noche, puedo asegurarte que no soy yo.

- No está de más que te vigile, en una de esas te da por asesinar al senador Tay - Se acomodó en un asiento conjunto al hombre que, de un gesto exagerado se tocó el pecho en signo de indignación.

- ¿De verdad me crees capaz de hacer algo tan vil como un homicidio? ¿Qué clase de persona crees que soy? - De nueva cuenta le dedicó una de sus características sonrisas que cualquier otra mujer estaría encantada de recibir, pero no ella, si acaso las encontraba odiosas y falsas.

- De ti, hace mucho que ya no se que pensar... Raven. - Escuchó ese sobrenombre que había adquirido hace años, al principio no le importaba, pero de labios de esa pelirroja le sabía a ofensa. Desapareció la sonrisa de su atractivo rostro y de igual manera se recargó sobre la barra con un brazo, mientras que con el otro llamó al cantinero para que le sirviera otro trago, puesto que el anterior nunca fue devuelto por su acompañante.

Se quedaron por algunos momentos solo bebiendo en silencio. Él la miró de reojo, sus bien formadas curvas apenas cubiertas por la seda del vestido de coctel rojo. La abertura que iba desde el suelo hasta la mitad de su muslo mostraba su pierna de manera magistral e irremediablemente atraía sus ojos café a seguir inspeccionando su bien formada anatomía. Sonrió de nuevo.

- Si lo que realmente querías era pasar tiempo conmigo, no tenías que inventarte un atento de homicidio para...

- Deja la arrogancia, estoy trabajando

- ¿Entonces por qué te ves tan cómoda… - deslizó suavemente su dedo índice por el brazo desnudo de la chica - Aquí conmigo? - Ella deshizo la caricia con un manotazo.

- Pasa que vigilar posibles sospechosos es parte del trabajo. - Dijo con voz seca y la mirada fría, una actitud que el joven ya estaba acostumbrado a recibir de ella... Al principio.

- ¿Y por qué no estás con Tay? sería mas fácil interceptar cualquier posible peligro si estás con él, ¿No crees?

- Es una misión encubierta, muy pocos saben de las amenazas hechas al senador, no quiere que se filtre más de la cuenta.

- ¿Y? De todas formas podrías acercarte, no creo que un hombre en su sano juicio rechazara tu... Compañía. - De nueva cuenta pasó la vista con descaro por todo su cuerpo solo que esta vez ella pareció sonreír un poco por ese gesto.

- Lo haría, pero... - Volteó señalando discretamente donde se encontraba León Tay. - Trajo a su propio equipo de seguridad y no hay nada que pueda hacer.

El apuesto moreno también miró hacia el pasillo que ahora incluía tres nuevos guardaespaldas. También escaneó rápidamente el resto del salón y pudo distinguir tres elementos más.

- Creo que no se fió de las autoridades para asegurar su vida - Agregó la pelirroja dando el último sorbo de la cerveza que había hurtado

- No me sorprende, su campaña de elección no fue precisamente limpia, debe favores a más de una "organización benéfica"

- Pensé que tu no estabas aquí para encargarte de Tay.

- No lo estoy, es solo que sus negocios sucios son bien conocidos en el mundo de...

- Claro, escoria sabe sobre más escoria ¿No Raven? - Por primera vez en la noche le sonreía al hombre abiertamente, él solo se tomó del pecho nuevamente, tratando de calmar una inexistente herida.

- ¡Auch! Eso fue rudo Misty - Ella solo sonrió más. - Aún no entiendo porque estás de niñera, pensé que eras un agente de alto rango.

- Lo mismo digo de ti, si tu... Organización está detrás de las amenazas...

- Posiblemente lo esté, no lo sé

- ¿Entonces por qué no encargarte a ti esa tarea?

- Ya te lo dije – Se acercó lo más que pudo a ella sin que aquello llamara la atención de terceros, casi respirando al ras de su tersa piel, clavándole los ojos de tal manera que le erizó la piel - No. Soy. Un. Asesino.

- No, - Soltó su brazo con un movimiento brusco del agarre que ejercía la mano del moreno, retomando la postura altanera de siempre - Solo un ladrón, estafador y sin olvidar mentiroso.

El rió bebiendo de su vaso. Si, probablemente había cometido muchos delitos en su vida adulta y aun así, había algo que no entendía.

- Y a pesar de que mi reputación me precede... No me has arrestado.

- Lo haré cuando tenga pruebas suficientes, de eso que no te quede la menor duda.

- Seguro preciosa - Dijo con desgano ante la amenaza que llevaba escuchando por años y que nunca veía cumplida.

Misty pareció querer debatir ese punto una vez más, pero su mano quedó colgando a la mitad de un amenazante gesto cuando un fuerte estruendo llamó su atención: una explosión. Segundos después, se dejaron oír los gritos de la muchedumbre intentando escapar del humo que se extendía por todo el salón ataviado de gala.

Solo volteó un segundo para observar a su acompañante que parecía ser el único a quien no le afectaba toda esa situación. Escuchó como éste exclamó "Te dije que no era yo" antes que reaccionara por completo y se dirigiera en contra del sentido común, hacia el origen de la detonación.

Corría lo más rápido que le permitía su femenino atuendo. A mitad del camino, metió la mano por debajo del vestido y jaló la tela hasta rasgarla. Dejando sus rodillas libres para moverse, siendo visible un cintillo de su pierna izquierda del cual colgaba el arma que portaba en secreto y que no dudó en tomar y cortar cartucho. En el camino vio como dos o tres de los guardias de seguridad que antes tan imponentes se veían, estaban inconscientes en el suelo

- Inútiles - murmuró para si. Cuando alcanzó el salón donde estuviera Tay, del cual no tenía tanta visión al estar totalmente cubierto con humo; solo pudo saber que se trataba del senador cuando el cristal de sus gafas resplandecieron con las luces intermitentes del salón y revelaron su actual posición. Un hombre lo tenía contra la pared, sosteniéndolo por las solapas del saco.

Misty no perdió el tiempo y lanzó un disparo certero al hombro del agresor. En cuanto este se vio herido, Tay vio la oportunidad para escabullirse de la sala de conferencias por una puerta alternativa.

El misterioso hombre herido, en lugar de seguir a la víctima estuvo mas interesado en regresar la agresión a la chica, ella pudo evadir la bala al resguardarse tras el marco de la puerta.

Espero unos segundos, tratando de adivinar cual sería el siguiente movimiento de su oponente, pero nada parecía ocurrir, así que se arriesgó y entró de tres largos pasos a la sala. No pensaba dejarlo escapar, pero tampoco esperó el ataque con la que aquel villano la iba a recibir.

"Demonios" Pensó antes de cubrirse con el antebrazo el rostro, puesto que no había escapatoria para esa llamarada que venía de la boca de typhlosion directamente hacia ella.

Sin embargo, el impacto nunca la alcanzó. Cuando abrió los ojos para saber que había ocurrido, perfectamente pudo distinguir la figura de un Garchomp a su lado, responsable de desviar la llamarada con su efectiva garra dragón.

En lugar de sentirse agradecida, estaba molesta y sin dudarlo volteó hacia atrás para observar al entrenador de aquella criatura tipo dragón.

Ese entrometido, como lo odiaba, aunque tan solo minutos atrás compartieran una charla tranquila en el bar, aunque muchas otras cosas pasaran entre ellos, ante todo y por todo, lo odiaba.

-Yo podía protegerme sola - Gruñó olvidándose de todo, hasta de la batalla que ahora sostenía los Pokemón con ataques a distancia.

- "Gracias Ash, por salvarme la vida" ¿Te cuesta mucho decir eso? - Fue lo único que expresó el joven ante la necedad de la chica. Jamás aceptaría que ese día, en ese momento, sin él, estaría perdida. - Pero no importa yo te rescato igual. Garchomp cometa dragón ¡ahora!

- ¡¿Qué?! - Misty no entendía porqué él actuaba de esa manera, no es que fuera natural que un miembro del equipo Rocket se dedicara a salvar agentes policiacos todos los días. – ¡Raven, no te atrevas a…!

- Su amenaza fue en vano, puesto que el dragón no dudó en acatar la orden de su maestro y soltó el potente ataque que no solo derribó a su oponente sino que también destruyó gran parte de la pared a sus espaldas.

No quedándole más remedio, el hombre misterioso regresó a typhlosion a la pokebola y aprovechó el hueco en la pared para escapar.

Misty estaba frustrada. Había evitado que el senador sufriera daño, si, pero no pudo detener al maleante y todo por culpa de él, siempre estorbándole a su paso.

- Muy bien genio, lo dejaste escapar.

- No es mi deber atrapar a los malos, si mal no recuerdo ese trabajo es el tuyo. - Estaba tranquilamente recargado en la pared que anteriormente sirvió de escudo a la pelirroja, mano en el bolsillo de su pantalón y la camisa desarreglada por haber arrancado la corbata añil de su atuendo, sin ninguna preocupación en la vida.

- Eres un…

- Lindas piernas por cierto.

- ¡Cállate Idiota!

Estaba apunto de acercarse a ella, tomarla por la cintura y comenzar con ese retorcido juego en el que siempre caían, pero el ruido de las sirenas acercándose al hotel lo hicieron desistir. Tendría que dejar el acto de seducción para más tarde… quizás no para tan tarde.

- Hablando de los que atrapan a los malos, allí vienen tus amigos, así que… Nos vemos pronto, preciosa. – Dio un ultimo vistazo a los ojos aguamarina que tanto lo encantaban, siempre los observaba tanto como le fuera posible porque nunca sabía cuando sería la ultima vez que lo hiciera. Después se marchó tranquilamente sin que ella hiciera nada por evitarlo.

Solo suspiró resignada, caminando con cautela hacia la puerta que uso Tay como escape. Tenía que encontrarlo y asegurarse que en verdad estaba a salvo y después podría marcharse. Ya había tenido suficiente por una sola noche.

oOoOoOoOoOo

Caminaba con cierta tranquilidad, algo extraño para ser las dos de la madrugada andando sola por la ciudad. Sus tacones resonaban sobre el asfalto de una forma rítmica y muy armoniosa debido a que no había nadie más en la calle que opacara ese ruido.

Estaba más que fastidiada, pues no solo tardó en encontrar al senador que estaba escondido como niño pequeño en un armario, sino que también tuvo que explicar lo ocurrido a uno de sus compañeros y ayudarlo a llenar las formas correspondientes. Era una mujer de acción, todas esas formalidades burocráticas la molestaban más de la cuenta.

Subió un poco las solapas de su gabardina negra, prenda que no solo la cubría del frío, también ocultaba el mal estado de su vestido que fue sacrificado en cumplimiento de su deber, dejando de ser una fina pieza de diseñador para pasar a ser simples harapos. No le importaba mucho aquello, se desharía de él en cuanto llegara a su casa, ropa era ropa, además que no era la primera vez que algo como eso ocurría.

Siguió caminando, esperando llegar pronto a su departamento para por fin descansar, aunque el destino tenía otros planes para ella, eso le quedó muy claro cuando sintió la presencia de alguien más en esa solitaria calle. No se apresuró por ello, no intentó hacer uso de su arma o siquiera defenderse. Solo se detuvo en medio de la calle suspirando pesadamente.

- ¿Qué quieres Raven? – Dijo hastiada sin molestarse siquiera a voltear. Lo conocía demasiado bien y sabía que de verlo, estaría allí esa estúpida sonrisa.

- Nada realmente, solo pensé que tal vez te quedaste con ganas de… pasar más tiempo conmigo. - Se acercó a ella tomándola firmemente del brazo, hundiendo su nariz en la perfecta curva que se formaba con su hombro y su cuello.

- En tus sueños – Contestó ácidamente.

- Vamos Mist… - Sentía como su cuerpo se ablandaba cada vez que él decidía llamarla así – Permite que me quede esta noche contigo… por favor… -

Podía pretender que no lo importaba, pero su cuerpo hablaba lo que ella callaba, dejándose acariciar por ese hombre al que juraba odiar. Finalmente sacudió su brazo y se lo quitó de encima, volteó de un rápido giro con la clara intención de rechazar la oferta, pero la agilidad del muchacho pudo más, impactando sus labios a los de ella.

Estaba de más cualquier insulto que le pudiera hacer, cualquier intento de escapar sería inútil puesto que ella lo deseaba tanto como él. Sin pensarlo más, se entregó al beso que rápidamente subía de intensidad, tanto que no reparó cuando Ash había deshecho el nudo en el cintillo de su abrigo y ahora tenía sus manos sobre su cuerpo protegido por la tenue tela de su vestido maltrecho. Los hábiles dedos del chico no tenían la intención de detenerse allí y se movían queriendo deshacerse del cierre de la roja prenda.

Al darse cuenta de eso Misty lo soltó de golpe, alejándolo lo suficiente para que terminara con esa tarea, pero no como para desairarlo por completo.

- No pretenderás que lo hagamos a media calle ¿Verdad?

- Que tiene de malo, no sería la primera vez. – Ella lo atrajo a su boca para callar sus infames palabras con un renovado y salvaje beso. Al cabo de otros minutos en los que ella también se arriesgo a deshacerle unos cuantos botones de la camisa, lo volvió a alejar.

- De todas formas… mi casa no está lejos.

- ¿Ir a territorio enemigo? No lo creo.

- Bien ¿Qué propones?

- Escuché de un nuevo hotel no muy lejos de aquí… - cortó sus propias palabras por mirar como hipnotizado esa boca que no se cansaba de probar, en si, no había un centímetro de la piel de Misty que no hubiera tocado ya. Como para recordar ese punto se acercó a su lóbulo derecho dándole pequeños mordiscos que no tardaron en hacer un efecto en ella.

- Bien, vamos ya – Dijo de golpe, sin importarle si sonaba desesperada mientras lo jalaba de la manga a caminar de nuevo.

- Como tu digas Misty… - Él era su fiel sirviente en momentos como esos y aunque intentaba imponer autoridad, la verdad es que siempre estaba pendiendo de un hilo a merced de los deseos de esa pelirroja.

oOoOoOoOoOo

Apenas si había descansado un par de horas esa noche a pesar de que le hacía falta dormir más, mucho más, tal vez hasta muy entrada la tarde, pero apenas si habían dado las seis de la mañana y como instinto abrió los ojos. Por un minuto olvidó donde se encontraba, solo que el rostro del hombre frente a ella se lo recordó de inmediato.

Cerraba los ojos, los abría de nuevo. La imagen intermitente del apacible rostro de aquel que alguna vez fuera su amigo la hacía sentir intranquila.

¿Cómo habían llegado a esto? Quererse matar cada vez que se veían para después terminar con esos clandestinos y apasionados encuentros. ¿Y que había sido de esos días de antaño? Cuando solo eran unos niños con sueños tan grandes como para provenir de sus corazones de diez años.

Por supuesto que extrañaba cada momento de esa vida que ahora le parecía pertenecía a alguien más, porque si bien comenzó a convertirse en mujer todo había dado un vuelco de manera irremediable. Y todo era culpa de él, de sus mentiras, de sus sueños que resultaron más simulados y falsos que nada, porque todavía recordaba el día en que sus caminos se habían dividido; ella para quedarse en Celeste, para tomar sus responsabilidades familiares y él, mintiendo con maestría, tomando de pretexto el querer ser un gran maestro Pokemón, motivo por el que ni si quiera la llamó en dos años consecutivos.

No lo odió por eso, no, su desprecio vino mucho después de la angustia de creerlo desaparecido o incluso muerto cuando nadie tuvo noticias de su paradero. Entonces todavía era una chiquilla, una quinceañera que creía perdido a su mejor amigo, pero no fue sino hasta el día que sus caminos se volvieron a cruzar que no pudo evitar el creciente desprecio hacía Ash y ese sentimiento se desbordaba como espuma.

Fue en aquel concurso Pokemón al que decidió acompañar a May, cuando el muy conocido equipo Rocket irrumpió en el evento para cometer el más grande robo de Pokemóns que había presenciado y el cual no pudo ser evitado, todo gracias a él, al nuevo agente de la organización criminal y que se convirtiera en una constante amenaza para todos los entrenadores del mundo.

Raven, lo llamaron en todas partes. El misterioso hombre de cabellos negros como la noche que ejecutaba a la perfección cada uno de sus ataques. Ya había escuchado aquel apodo, pero tuvo la oportunidad de verlo esa ocasión, en ese concurso… reconociéndolo enseguida.

Intentó detenerlo, pedirle una explicación de porqué había abandonado sus sueños de la infancia, demandar la razón por la que se había convertido en un vil criminal, sin embargo, no fue necesario. Lo veía en sus ojos, no estaba con los Rocket porque fuera forzado a hacerlo, no señor, estaba por voluntad propia y más allá de eso, no vio ni un rastro de arrepentimiento en él.

Fue entonces que se sintió burlada, por ese hombre al que creyó especial y no era más que un rufián, uno que ahora aterrorizaba todas las regiones. Fue entonces que decidió que lo haría pagar, por todo y sería ella quien personalmente lo pondría tras las rejas.

Nadie conocía a Raven mejor que ella, apenas si comenzó su servicio pudo localizarlo casi en seguida… eso había sido cuatro años atrás y aquí estaban, cada vez que se encontraban terminaban de esa manera, juntos en la cama.

Ni siquiera recordaba del todo como habían comenzado con esa bizarra costumbre, solo sabía que ahora no podía evitarlo, no podía negarse a ser la amante de su enemigo.

Cerró de nueva cuenta los ojos, tratando de olvidarse de todos esos sentimientos que la agobiaban, de todos los recuerdos que revoloteaban en su cabeza, solo recargó su frente a la de él era la única manera que tenía para calmarse por completo, pero el gusto le duró poco cuando Ash comenzó a despertar.

- Ey preciosa – dijo somnoliento y pegó su cuerpo al de ella, buscando nuevamente sus labios, gesto que la chica rechazó de inmediato, alejándose con disgusto para levantarse de la cama - ¿Te vas tan rápido?

- No debiera ni porqué estar aquí en primer lugar, así que…

- Siempre dices eso. – Contestó burlón, antes que sus pantalones cayeran en su rostro, cortesía de la pelirroja, quien ahora recolectaba sus prendas del suelo. – De todas formas siempre terminamos así.

- Ya no más, esta será la ultima vez.

- Siempre dices eso también – Finalmente se sentó sobre el borde de la cama, haciendo lo mismo que su compañera de cama y comenzó a colocarse las prendas una a una.

Ni siquiera se inmutó cuando escuchó el seguro de la puerta al ser abierta, ella siempre hacía lo mismo, pero si se sorprendió cuando notó que no se había alejado inmediatamente, sino que se quedó allí parada, debatiendo consigo misma si debía o no soltar lo que tenía en mente. La conocía demasiado bien y sabía que algo la agobiaba.

- ¿Qué sucede Misty? – Alentó a la mujer para que lo dijera de una buena vez, al momento que terminaba de colocarse los zapatos.

- ¿Por qué lo hiciste, Raven?

- He hecho muchas cosas, tienes que ser más específica. – Habló con arrogancia, poniéndose de pie, dándose la vuelta para tenerla de frente, separados por la distancia que había de la cama a la puerta.

- Lo de ayer ¿Por qué me ayudaste? – Contestó indignada, apenas mirándolo. Él soltó una risotada a causa de la pregunta, habiendo tantas intrigas, tantas dudas entre ellos y eso era lo único que le importaba.

- Solo sentí que debía hacerlo…

- ¿Por qué?

- Por la misma razón que no dejaste que fuera el agente Craw quien me capturara, el día que alguien se deshaga de ti, me aseguraré que sea yo quien lo logre.

Eso sonaba amenaza, sin embargo ella no sintió ninguna clase de miedo. Solo lo miró por unos instantes, tratando de adivinar sus dobles intenciones. Él siempre tenía dobles intenciones. No encontró nada, parecía que decía la verdad. Le restó importancia a todo el asunto.

- Daré buena pelea Raven, eso no lo olvides.

- Lo mismo digo Misty – Ella dio dos pasos hacia el pasillo – ¿Y te mataría llamarme Ash, alguna vez? – Ella volvió ligeramente para responder a su petición.

- No lo creo, Raven. Para mí, quien fuiste alguna vez, está muerto.

Y con esa fría, pero certera frase se marchó.

oOoOoOoOoOo

Pasaban de las ocho de la mañana cuando Ash por fin regresaba a la base secreta de los Rocket, lugar que podía llamar su casa aunque en realidad era poco el tiempo que pasaba allí. Sus misiones tomaban días, a veces hasta semanas o al igual que la noche anterior, se quedaba en cualquier otro lugar, disfrutando de las mieles que tomaba de boca de Misty.

Recorrió los pasillos realmente hastiado arrastrando los pies, llevando su saco en un hombro, la corbata deshecha colgando de lado a lado de su cuello hasta alcanzar la puerta correspondiente a su habitación. Deslizó una tarjeta que funcionaba como llave y la puerta se abrió.

Aunque el espacio era reducido, tenía todo lo que necesitaba, quizás hasta un lujo o dos, como esa costosa botella de bourbon o su sillón de piel reclinable, ansiaba usar ambas cosas en esos momentos.

Se sirvió una copa del licor y se tiró en el sillón, hundiéndose de más en él.

Sus acciones comenzaban a pesarle y no precisamente los delitos o las fechorías que él mismo llegó a evitar de niño; nunca se había arrepentido de unirse a los Rocket, pero algunos efectos colaterales... Esos eran los que iban pesando con los años.

Perder a Pikachu fue el primer de ellos.

"Amigos hasta el final" habían dicho alguna vez, pero su fiel compañero no aprobó el rumbo que estaban tomando sus vidas y lo dejó. No pasó mucho tiempo para todos aquellos que lo quisieron alguna vez hicieran lo mismo, la verdad es que nunca esperó otra reacción por parte de ellos y aún así, el odio que percibió de quien fuera su mejor amiga la desarmó por completo.

Tenía muy presente el día en que ella lo vio convertido en lo que era ahora. Ese día fue el único que deseó explicarle sus motivos, tal vez hacerla entender que no lo despreciara de esa manera, incluso retenerla en su vida... Sabía que era casi imposible, así que solo se marchó esperando no tener que lidiar con ella nunca más.

Que equivocado estaba, puesto que no transcurrió ni un año cuando ella estaba de nueva cuenta, frente a él, mirándolo con desprecio.

- Misty... - La llamó con extrañeza

- Agente Waterflower - Recalcó completado lo absurdo de la situación.

Desde ese momento en adelante, ella intentó capturarlo en repetidas ocasiones, saliendo airoso de cada una de ellas y lo que primero le resultó extraño, pronto se convirtió en molestia; ella dejó de ser un bonito recuerdo para convertirse en una persistente plaga.

Fue entonces que sus encuentros se volvieron mas intensos. Insultos eran dichos a diestra y siniestra, enfrentamientos armados, interminables batallas Pokemón, incluso una que otra lucha cuerpo a cuerpo... Y fue precisamente en una de esas ocasiones cuando teniéndola así tan cerca, sus ojos fijos en los suyos, su suave y femenino aroma embriagándole los sentidos, el accidental contacto de su pecho contra él; fue allí que no pudo contenerse más.

Él la besó, lo recordaba perfecto. Misty seguía insultándolo como siempre, aun teniendo las de perder estando desarmada, aprisionada por las muñecas y contra la pared, aun con todo eso no dejaba de molestar.

- ¡Quieres callarte de una buena vez! - Ejerció más presión en las muñecas que tenía entre sus dedos - O juro que...

- ¡Qué puedes hacer tu, Raven! ¿Deshacerte de mi? Quiero ver que lo intentes - Entonces es que se dio cuenta cuanto odiaba que lo llamara de esa forma. ¡Ash, Ash, Ash! Gritaba su mente ¿Por qué parecía haberlo olvidado?

- Juro que si no te callas ahora yo...

- ¡¿Tu qué?! No eres capaz de hacer nada, eres un cobarde, un remedo de hombre que solo...

Y allí la besó, en medio de un enfrentamiento, en medio de la noche y de aquel callejón obscuro. De eso ya hacían varios años, sin embargo todavía podía recordarlo a la perfección, aquel beso voraz que continuó hasta unirlos por completo, a entregarse como lo hubieran consumado dos personas enamoradas, solo que ellos nunca lo estuvieron, al contrario, se odiaban a muerte. O eso se intentaba de convencer a si mismo.

Desde entonces y hasta ahora, seguían peleando si, pero al mismo tiempo por seguir la sugerencia perversa "Mantén a tus amigos cerca, pero a tus enemigos más cerca" Ash buscaba a Misty, la seducía, convencido que así podría derrotarla... La verdad es que aquello solo lo hacían sentir a él como fracasado porque ella no parecía verse afectada con cada entrega, con cada vez que la tenía toda completa, depositando caricias sobre todo su cuerpo, llevándola al éxtasis total.

En cambio él, si que estaba afectado, sobre todo por su silencio, pues cada vez que sucedían esos momentos, Misty no dejaba salir ni una palabra, solo gemidos, solo suspiros. No sabía porqué ese simple hecho lo molestaba tanto.

- ¿Estás de vuelta eh? – Una voz lo sacó de sus pensamientos, al igual que el ruido de la puerta corrediza – Me sorprende que estés de pie todavía, después de la agitada noche que tuviste, te hacía más dormido que un snorlax.

El comentario por parte de su compañero de cuarto no le cayó mucho en gracia. El joven rubio ya había rodeado el sillón para seguir con su mofa, pero desistió apenas se percató de la actitud desairada de Ash.

- Perdón viejo, seguro tanta actividad te ha dejado un tanto desganado ¿No es cierto?

- ¿Tratas de insinuar algo, Ryan? – Se levantó casi de un salto, soltando la copa y así ser libre de dar un empujón a su compañero de cuarto.

- ¡Ey, tranquilo! – Se defendió con las manos al frente en signo de rendimiento – Yo solo estaba hablando de tu misión de anoche, pero si tu tienes algo más en mente… - Sonrió pícaramente aprovechando la sorpresa de su amigo – O mejor dicho, alguien.

- Deja de decir estupideces – Volvió a empujarlo para alejarse de él y de sus certeras conclusiones.

Comenzó a desprenderse de su camisa, era claro que necesitaba un baño, más allá de cuestiones de higiene, necesitaba aclarar su mente, solo que Ryan no se lo permitía.

- Sabes, nunca he entendido tu fascinación por esa mujer – Ash se volvió para ver de manera amenazante al rubio, dándole a entender que no indagara en el tema. Ryan solo sonrió más – Seguro, es realmente atractiva y no dudo que debe ser una fiera en la cama, pero…

Se vio interrumpido nuevamente cuando el moreno lo sostuvo por la chaqueta, empujándolo con ira contra la pared.

- Lo que ella sea o cualquier relación que sostenga con ella, no es de tu incumbencia. – Escupió fríamente hacia su compañero, sosteniéndole la mirada hasta asegurarse que éste entendiera la seriedad de su amenaza.

- ¿Sabes qué? Tienes razón. – Dijo exageradamente risueño. Ash no le dio importancia a su actitud, su compañero era así de despreocupado siempre, así que lo soltó. – Aunque tal vez, los Generales no piensen lo mismo.

- Qué tonterías dices – Lo había escuchado fuerte y claro, sin embargo no entendía de que podía estar hablando, ni tampoco el porqué se había puesto serio de pronto.

- Solo te informo lo que escucho y esos son los constantes rumores de cómo cierta pelirroja, te tiene como tonto.

- Si así fuera, no veo como pueda importarle a alguien en esta organización, mucho menos a los generales.

- Bueno para empezar, la profesión de tu noviecita, no es precisamente del agrado de nadie aquí, eso sin contar que ha sido responsable de la captura de muchos de nosotros… pero créeme, eso no es lo que los tiene tan preocupados.

- ¿Entonces?

- Mucho se ha hablado del… potencial que tienes y muchos creen que no puede ser explotado mientras ella siga interponiéndose en tu camino.

- Yo hago lo que quiero, ni los generales, ni ella influye en la categoría que tengo aquí.

- Es así como tu lo ves y tal vez estés en lo cierto, aunque debes tener en cuenta que no todos comparten tu visión de las cosas.

Ash se sintió de pronto abrumado sin saber si se trataba por la plática que sostenía en esos momentos o era causa de los demonios del pasado que lo torturaban antes de la llegada de Ryan, solo sintió la gran necesidad de romper con todo eso. Solo quería estar en paz.

- Suficiente de tanta palabrería – Dijo de pronto sacudiéndose los cabellos con la mano derecha – Estoy cansado y francamente no quiero saber de nada.

- Está bien, yo solo comentaba…

- Pues guárdate tus comentarios.

- Oh, Rave… solo una pregunta más ¿Sabes cuando los nuestros planean secuestrar de Tay?

- No lo sé ni me importa, suficiente tuve con salvarle la vida al infeliz, lo que hagan con él no es algo que me interese. – Sin querer escuchar nada más se giró rumbo a la puerta del baño.

- Será dentro de una semana, en la plaza principal de ciudad Carmín, a las ocho de la noche. Habrá unas conferencias, no estoy muy seguro de que se trata, solo sé que Tay estará allí – escupió muy rápido la información, aun así, cada palabra se grabó perfecto en la mente de Ash – Creo, mi querido amigo, que tu también debieras de asistir.

Sin nada más que agregar, Ryan abandonó la habitación. El ex entrenador estaba realmente consiente de lo que su compañero trato de ¿Advertirle? Seguro, nunca había sido el más brillante de los hombres, sin embargo había algo extraño en todo lo que habían hablado esa mañana.

Se metió en la ducha ya solo con una cosa en mente que ni el agua se podría llevar: Lo que ocurriera dentro de una semana, sea lo que fuera, lo enfrentaría.

oOoOoOoOoOo

El día para el que ni siquiera sabía porqué se preparaba, había llegado.

Eran poco más de las siete de la tarde y conforme pasaban los minutos la gente comenzaba a acercarse a la plaza. Miraba por debajo de su gorra negra, tratando de encontrar algún sospechoso, aunque de nueva cuenta, le resultaba difícil encontrar a uno cuando no sabía de qué tenía que cuidarse.

De todas formas estaba preparado, esperaba que la Magnum que tenía dentro de su chamarra de piel negra, sumado a sus confiables refuerzos lo sacarían de cualquier problema.

Veinte minutos transcurrieron, las personas que estaban dispersas aquí y allá, se habían transformado en una homogénea multitud rodeando el podio que se había instalado a mitad de la plaza. Después de una tarde donde la prensa siguió al diputado que les mostraba los "avances" hechos en el distrito, se esperaba que el político, diera un rápido discurso de las metas logradas y… demás patrañas con las que estaban llenos todos esos hombres al frente del estado. Era algo en lo que de verdad no estaba interesado.

Se quedó al margen de todos, afuera del circulo rellenado con personas, observando con cuidado su entorno, hasta que la vio.

Aún con ese elaborado peinado que aprisionaba todos y cada uno de sus cabellos de fuego, a pesar de los lentes transparentes que cubrían sus bellos ojos esmeralda, sabía que era ella.

Subió tranquilamente las escaleras del podio, quedándose de pie en medio de la estructura de madera, sosteniendo unos papeles en las manos.

Sabía que debía de estar más al pendiente de otras cosas, más no pudo evitar contemplarla por un largo rato. Ese vestido negro y corto… sabía por experiencia lo que ocultaba, de todas formas sentía como si se tratara de un misterio. Solo salió de su ensimismamiento cuando vio que León Tay subía también a la tarima lo que levantó una ola de aplausos.

Todo parecía normal, incluso la presencia de Misty que de seguro estaba allí por la misma razón que la vez anterior, sin embargo, tenía un mal presentimiento.

De nueva cuenta comenzó a poner atención a lo que ocurría a sus alrededores, forzando su vista a enfocarse en alejados rincones, por entre las cosas, arriba en los edificios… entonces algo se le hizo demasiado familiar. Una silueta negra, casi como una sombra asomada por la ventana en un sexto piso, en un edificio que se encontraba justo frente a la plaza.

Aun con la lejanía y con la falta de luz como para hacer una distinción mas clara del sujeto, hubo algo que si pudo ver, una insignia en rojo prendada de su pecho, una que conocía a la perfección, puesto que iba adherida a su uniforme.

Un rocket, un soldado armado, apuntando su M-14 en dirección al senador.

Aquello no tenía sentido, él sabía perfecto que su organización no quería muerto a León, al contrario, lo necesitaban vivo, por información o algún intercambio de bienes, no estaba seguro, pero vivo. ¿Cómo es que de repente cambiaban de opinión? Fue entonces que lo entendió.

No se trataba del político, tal vez ni siquiera lo querían en absoluto, todo este tiempo el objetivo había sido ella. Entonces todo lo que había dicho Ryan ese día le hacía sentido. Para que él tomara más en serio su papel como Rocket, Misty tenía que desaparecer y para siempre.

Entró en pánico, por un momento se quedó petrificado mirando aquel sujeto que esa noche venía a desempeñar el papel de ángel de la muerte, pero sabía que no había tiempo que perder, contaba de minutos tal vez segundos y tenía que actuar ya si es que quería salvarle la vida a Misty. Intentó abrirse paso entre la gente para llegar hasta ella, aunque la densidad de personas era más de lo que podía manejar.

- ¡Misty! – Llamó con fuerza sin lograr que ella se inmutara un poco, su voz se perdía entre los gritos de la gente que alentaba cada palabra del esperado discurso que había comenzado ya.

"Piensa Ash, piensa" Se pidió a si mismo con desesperación. No podía perderla, no de esa manera, se rehusaba a dejar que pasara.

- ¡Cierto! – Gritó de nuevo sin esperar respuesta de nadie mientras corría de nueva cuenta hacia el frente, desprendiendo la pokebola de su cinturón soltándola en el aire - ¡Charizard, anillo ígneo Ya! – El lagarto de fuego, acostumbrado a acatar ordenes sin preguntar, generó las llamas alrededor de la gente sin pensar en las consecuencias.

En tan solo segundos todo se hizo caos cuando las personas se vieron en medio de un infierno e intentaron escapar, oportunidad que aprovechó Ash para avanzar hasta donde estaba una sorprendida Misty que se quedó solo para asegurarse que el senador bajara por atrás y escapara.

- ¡Misty Quítate de allí! – Gritó con todas sus fuerzas, dando grandes zancadas para por fin alcanzar y subir a la tarima.

- ¡Raven… que demon…!

- ¡MISTY! – Volvió a gritar con todas sus fuerzas al momento que la envolvió en un abrazo, antes que el fuerte impacto que recibiera en su hombro terminara por empujarlos fuera del podio.

Un golpe seco, fue lo que recibieron ambos jóvenes al hacer contacto con el suelo, aunque fue él quien se llevó la peor parte, aun tratando de resguardarla en sus protectores brazos.

Misty fue la primera en recuperarse sentándose sobre el suelo a lado del chico que, por alguna razón que no entendía por completo, seguía tendido en el pavimento. Estaba apunto de estallar en gritos y reclamos por su brusca intromisión cuando notó el charco de sangre que rodeaba al joven.

- ¡No! – Exclamó aterrorizada, acercándose de nueva cuenta a él, volteándolo y acomodándolo en su regazo, - ¡No, no, no! ¡Demonios, tu no me puedes hacer esto, No! – casi por inercia acarició su rostro y sus cabellos, sintiéndose al borde de la desesperación al encontrar que sus ojos estaban cerrados.

La verdadera histeria se iba a hacer presente cuando el chico, para alivio de Misty, los abrió lentamente, con una clara expresión de dolor dibujada en ellos.

- ¡Ash! – Gritó sin pensarlo y sin saber que al pronunciar su nombre le había devuelto hasta el alma que estuvo a un paso del otro mundo. - ¡Ash, estás bien dime que estás bien por favor!

- Más que bien – Dijo entre quejidos, pero con una intacta sonrisa. Misty examinó más de cerca la herida, no sabía que tanto había ocurrido en segundos, sobre el podio, solo que debido a su oficio había visto muchas marcas similares y podía deducir que sucedió.

- Eres un tonto, saltar enfrente de balas ¡¿Qué no piensas?!

- No es nada y de haber sabido que solo así me llamarías Ash de nuevo, hace mucho que yo mismo me hubiera disparado.

- ¡No digas tonterías! – Sin limitaciones de ningún tipo, ni siquiera los de su propia conciencia, le plantó un beso en los labios que de a poco se mojaron con las abundantes lagrimas que ni siquiera sabía que ocupaban ya su rostro - ¿Por qué hiciste algo como esto?

- ¿Porque será? Por salvarte a ti, tonta.

- ¿Qué?

- No hay tiempo para explicarlo, solo vete de aquí…

- No

- O si no ellos terminaran el trabajo y todo habrás sido en vano…

- ¡No, no Ash, no me voy a ir sin ti!

- Entiende Misty, hay un asesino buscándote ahora mismo, yo no creo ir muy lejos así y…

- Pues tendremos que improvisar. – De su espalda sacó una pokebola y una Beretta 92. Llamó al más fiel de sus Pokemón, Ash se sorprendió al reconocerlo, a pesar de que no era igual al que conoció en su infancia – Golduck, necesito que uses teletransportación… y te lo lleves a nuestro lugar seguro.

- ¡¿Qué?! ¡No! ¡Misty espera! – Trató de sujetarla, pero ella ya estaba de pie, muy lejos de su alcance.

- Tengo que ocuparme de algo primero, si es que quieres que tengamos una oportunidad de vernos de nuevo.

Ash lo entendía, no había forma que llegaran muy lejos los dos juntos cuando se encontraba un mercenario buscando arrebatarle la vida a Misty, pero de todas formas no quería dejarla partir. Como fuese, no tenía alternativa. Ella ya había saltado de vuelta a la tarima que todo ese tiempo les sirvió de trinchera, tratando de buscar una salida de ese muro de llamas creado por charizard quien aun circundaba las cielos, generando más ataques sin que tuviera una orden específica para ello.

- Y Ash… - Habló lo más fuerte que su quebrada voz le permitía, apenas girando la cabeza en dirección del chico – No te atrevas a morir ¿Me oíste?

El sonrió por aquella orden.

Lo último que vio antes que el Pokemón psíquico lo transportara a otro lugar fue la bravía figura de Misty llamando a Charizard quien no dudó en acudir en ayuda de la pelirroja y ambos cruzaron el caos, perdiéndose entre el fuego.

oOoOoOoOoOo

Poco a poco abrió los ojos tomándole mas tiempo de lo normal recordar todo lo sucedido. Estuvo minutos mirando a sus alrededores sin alcanzar a comprender porqué se encontraba en medio del bosque, junto a una cascada.

La presencia del pato azul que solo lo miraba preocupado ayudó a acelerar los recuerdos.

¿Había estado inconsciente? Lo más probable es que si ¿Por cuanto tiempo? Era difícil deducir, ya era noche cuando ocurrió el fatal enfrentamiento y ahora solo era más noche sin poder adivinar la hora exacta.

Lo único seguro es que había corrido con mucha suerte, puesto que cuando prometió a la pelirroja el mantenerse con vida, había mentido y como no dudarlo con tremenda herida, chorreándole todavía.

- ¡Agh! - No pudo evitar sentir el dolor revoloteando desde su pecho hasta extenderse en sus extremidades con solo hacer el esfuerzo de quitarse la chamarra de piel.

Vaya que había corrido con suerte o al menos eso pensó cuando pudo localizar el lugar exacto donde la bala había perforado para hacerse paso, apenas un par de milímetros arriba del omóplato, y por el sangrado en su espalda podía deducir que no se había alojado en su cuerpo, sino que lo atravesó de extremo a extremo.

No había sido la mejor de las noticias, aunque dadas las circunstancias seguro el daño pudo ser mucho peor.

Dobló una rodilla sobre la cual descansó su brazo izquierdo, débil por la herida que tenía que soportar y se dedicó de nueva cuenta a observar, tratando de adivinar en que parte del mundo se encontraba.

Los árboles, la cascada, el río... Todo de apariencia muy común sin una sola distinción que funcionara como pista, excepto la roca. Una muy plana puesta casi a propósito para ser usada por pescadores y entrenadores... Lugar exacto donde su corazón había sido capturado, hace muchos, muchos años atrás.

Un lugar seguro sin dudas, era su lugar seguro también.

Pasaron más minutos sin que hubiera un cambio significativo, en él o en el ambiente, ni siquiera en golduck que continuaba observándolo inmutable a su lado. Comenzaba a preguntarse, si su rival había tenido la misma suerte que él, si la batalla contra sus perseguidores realmente no representó ningún problema, si seguiría viva, si la vería de nuevo...

No esperó mucho para obtener sus respuestas.

Escuchó un rugido y un batir de alas que se hacía cada vez más cercano proveniente del este. Apenas volteó, reconoció la figura de su charizard acercándose a él y sobre de éste, Misty.

No estaba intacta, conforme se fue acercando pudo distinguir las heridas que tenía en los brazos, la ligera sombra púrpura que rodeaba su ojo derecho, su labio lacerado, su ropa maltrecha, pero viva y solo eso le devolvió toda la tranquilidad al cuerpo.

Como pudo y contra toda lógica se puso de pie. Era demasiado orgulloso para permitir que lo viese con lástima, además que no le importaba el dolor extra si eso le permitía lanzarse a sus brazos.

- ¡Ash! - Gritó la chica todavía a dos metros en el aire, pero no dudó en dar el salto y correr hacia él para sostenerlo cuando lo vio tambalearse un poco – ¿Estás bie…? – No terminó de formular esa simple pregunta puesto que sus labios se vieron rápidamente invadidos por los del moreno y ella solo tardó un segundo en responder. Pasó sus manos a la espalda del chico, pegándose a él lo más que pudo. Ash tenía sus manos apoyadas en sus mejillas, de repente ejerciendo un excedente de presión, pero eso no quitaba el hecho que ese era el beso más dulce que se habían dado.

- Estoy bien ¿Tu? – Preguntó depositando un par de besos más a la chica que solo asintió, retomando la ardua tarea de llenarse de él.

Así estuvieron algunos minutos, hasta que ella rompió el contacto, alejándose un poco para observarlo, aunque todavía servía de apoyo al chico que, apenas si podía mantenerse en pie.

El corto y femenino saco blanco que tenía puesto, ahora se había teñido en gran parte de un brillante escarlata, no le importaba, solo esperaba que eso no representara un peligro mortal para Ash.

- ¿Qué sucedió con…?

- Era Waters, fue él a quien enviaron para eliminarme – Pronunció el apellido de quien atentara en su contra a sabiendas de que Ash lo conocía, sobre todo por sus trabajos como asesino.

- Y lo… ¿Capturaste? – Misty no contestó nada, no se atrevió a mirarlo tampoco.

- Me encargué de él, no tienes de que preocuparte.

- Misty… - Creer que la chica hiciera algo como lo que venía a su mente era inconcebible, pero su rostro serio y su repentino silencio apuntaba en esa dirección - Tu no habrás...

- Él te reconoció, Ash. Él vio cuando me salvaste. Si alguien más se enterara de eso, quien sabe que te harían los Rocket.

- Entonces Waters está...

- Hice lo que tenía que hacer para mantenerte a salvo - Soltó de pronto con total determinación en sus palabras.

Parecían una pareja de enamorados enredados en una tragedia antigua: los amantes clandestinos que a pesar de todo se protegen... Solo que no eran precisamente eso, eran enemigos jurados, incluso en ese momento, en el que no sabían cual sería su destino.

- Y ¿Qué pasará ahora? - Ash fue el primero que se atrevió a intentar deshacer ese acertijo - ¿Qué planeas hacer?

- Supongo que debería... Dejar el trabajo por un tiempo. Esperar que se calme todo y…

- ¿Tu vida no se vea amenazada?

- Así es. - Había algo más que quería agregar a ese plan y la palabra escapar venía a su mente, escapar con él para ser más exactos, pero no se atrevió a sugerirlo - ¿Y qué hay de ti? Necesitas... - Un doctor, ayuda. Era lo que resaltaba en la lista y tampoco se animó a ofrecérselo.

- Te preocupas demasiado Mist, voy a estar bien.

- Pero si llegas así con los tuyos, tal vez podrías levantar sospechas, ellos podrían...

- Tengo un par de aliados que me pueden ayudar, también tendré que desaparecer por un tiempo.

- ¿Los dejarás? ¿Para siempre, dejarás a los Rocket, Ash? -La parte de ella que era la adolescente idealista y aun existía como una vocecilla lejana en su interior no dudó en lanzar aquel cuestionamiento, ilusionándose ante la posible respuesta afirmativa. Sin embargo, toda actitud positiva murió cuando Ash negó con una leve sonrisa en su boca que a Misty le supo a tristeza.

De nueva cuenta se hizo el silencio entre los dos. La pelirroja intentó alejarse de él, pero en seguida la rodeó por la cintura, aunque sin lograr capturar su mirada.

- Si pudiera lo haría, - Apoyó la frente en la mejilla de la chica que seguía renuente a verlo - pero las cosas que he visto, las cosas que sé y las que he hecho... No me dejarían marcharme simplemente - Explicó su dilema como pudo, aun sin obtener ni un sonido por parte de la bella mujer - ¿Lo entiendes? - Suplicó por empatía.

- ¿Por qué? - Apenas si salieron sus palabras en un susurro, temiendo que de subir el volumen junto con ello escaparan algunas lagrimas o fuera evidente lo mucho que todo eso la afectaba.

- Ya te lo dije, ellos podrían...

- ¡No eso! - Lo empujó con saña olvidándose por un momento hasta de la grave herida del muchacho. Ash sostuvo su hombro con la mano derecha al sentir la ausencia del soporte que había ejercido el cuerpo de la chica - ¿Por qué? ¡¿Por qué te uniste a ellos en primer lugar?! Por qué te convertiste en uno de los malos? ¡¿Por qué me traicionaste?!

Y allí estaba por fin, lo que tanto la había agobiado por años, ahora tan latente que le lastimaba en la piel y allí también estaba esa extraña sonrisa de Ash.

- ¿Qué diferencia hace ahora? - Contestó tranquilamente haciendo que la chica también se calmara con esa simple verdad. - De todas formas, nunca seré tu amigo de nuevo, nunca volverán los días en que solíamos ser felices, entonces ¿Qué caso tiene hablar de eso ahora?

Misty limpió con el revés de su mano una sola lágrima que logró escaparse de su control.

- Supongo que tienes razón - Enseguida volvió su muralla impenetrable de indiferencia y lo miró con frialdad. - Entonces...

Ash se acercó a ella para darle un beso más; igual que cada vez que se encontraban en sus batallas, igual que todas las mañanas antes que ella se alejara sin mirar atrás... Igual que siempre que retenía ese te amo en lo mas profundo de su garganta y que nunca había de pronunciar. Ella no puso resistencia.

- Hasta que nos volvamos a encontrar - Dijo una vez que se separaran - Agente Waterflower.

Y se alejó a pasos torpes, sujetándose del hombro rumbo a charizard, de todas formas alcanzó a escuchar la respuesta de ella.

- Hasta que nos volvamos a encontrar, Raven.

No se volvió atrás, no quería verle nuevamente ese odio en sus ojos ni tampoco quería que ella notara cuan dolido se encontraba en esos momentos. Como pudo se montó sobre su fiel Pokemón para perderse en la noche y jurando que nunca más sufriría por causa de Misty, su enemigo.


Y tiene final abierto ¿Por qué? Bueno como dije esta historia me atrapó y me dieron unas ganas tremendas de hacer un fic de por lo menos 10 caps, pero como ya tengo muchos fics activos tuve que contenerme, por esa razón es que dejé el final abierto y me guardé algo de información para mi, por si algún día tengo tiempo, desarrollaré este fic más a fondo (el pasado y el futuro de lo poco que abarqué aquí) pero si no gustan esperar ( o nunca hago el tiempo para hacer este fic) pueden sacar sus propias conclusiones n_n

También dudo que pueda hacerle una continuación justo aquí en esta colección de one shots porque dudo muchísimo que encuentre una canción con la que pudiera continuar con esto... en fin sea como sea, espero que lo hayan disfrutado, así como yo disfruté al escribirlo. Ya saben que cualquier duda, sugerencia, critica, etc, me lo pueden hacer llegar en un review n_n

snow225. Pobre de ti que siempre le pongo limón a las heridas XD que si el friendzoned, que si esto o el otro, pero de cierta forma me alegra saber que puedo provocar emociones con lo que escribo n_n

Suki90. Pues Dawn se lo merecía, si no me crees lee el capitulo In the Sand y vas a ver que si lo merecía XD, en fin la verdad es que no me cae Dawn, pero trato de no ponerla de villana de todas formas.

naliaseleniti. De verdad que trato de no usarla de villana por más mal que me caiga jaja, por eso traté que en este fic hiciera "lo correcto" y eso era ayudar a Ash a arreglarse con Misty

L'Fleur Noir. Si... la verdad es que rara vez recivo reviews tuyos en las ultimas actualizaciones XD pero no importa, siempre y cuando te saquen una sonrisa o pases un rato agradable leyendo :) Emmm segun yo ya había hecho cosas cursis (como la K o la L, Dios! si son cursis) en fin, sabes que tengo debilidad por los finales felices XD pero dudo mucho que le haga una continuación a ese one shot (y eso que tengo una canción perfecta jaja ) porque creo q de todas formas sería muy muy triste :(

DjPuma13g. Jaja yo odié más a Dawn en este fic que a Ash pero en fin, dime que te pareció este one shot y qué te parecen las canciones también

AquaticWhisper. Yo nunca he visto Star Wars O_O raro que se muchas cosas ñoñas sobre star wars pero nunca lo he visto jaja

Mistyket. Jaja creo que me sale bien la parte de hacerlos tontos y tiernos y si las consentí demasiado, pero creo q también es por la debilidad q tengo por los finales felices XD en fin esto es suficiente acción o necesitas mas, chica ruda? :3 Jaja sabes que bromeo, solo si espero tu opinión al respecto ;)