Aclaraciones: Los personajes de InuYasha no me pertenecen, son de Rumiko Takahashi.

Se me ocurrió hacer un conjunto de capítulos de pequeñas historias sin unión entre sí, una colección de cortas historias tiernas de mi pareja favorita InuYasha y Kagome.

Repito, ninguna tiene una unión entre sí.

Dedicada a mi querida amiga KIRA, descubrimos que el mundo es pequeño, y la internet aun más, coincidencias del destino de venir a conocernos en la Universidad y de casualidad. (Y sip, eso rimó y sin querer)

Dulces sensaciones.

Historia Trece: A tu lado.

¿Debería huí? Era lo que me preguntaba, la parte racional de mi ser me decía que si, que debía correr tan lejos como pudiera para sobrevivir, pero mi corazón vociferaba un "Quédate con él, ¡no importa lo que pase solo quédate con él!" Decidí hacerle caso al corazón porque sabía que aunque intentara huir no podría, porque quien estaba frente a mí con esos ojos inyectados en sangre era la persona que más amaba, morir asesinada en sus brazos aunque pareciera demente no me molestaba hasta tenía su tinte romántico de cierto modo… quizás ya había perdido la cordura, cosa que tampoco me importaba.

InuYasha…

Era lo único en lo que podía pensar.

-InuYasha-Dije suavemente en un tono dulce, él se acercó de forma amenazante a mí, su cuerpo se veía mucho más grande por su lado endemoniado que había florecido tras una lucha extenuante y un colmillo de acero tirado muy lejos de donde estábamos.

-Grrr…-Fue el sonido que salió en respuesta, me acorraló contra el árbol más próximo, mi espalda chocó duramente contra el tronco, ¿Sería mi fin? ¿Acabaría conmigo así como lo acababa de hacer con esos demonios? ¿Lo haría rápido o de forma lenta y dolorosa? ¡No! InuYasha jamás me haría daño, yo confiaba en él y él en mí. Estaba segura…

-InuYasha confió en ti…-Mis palabras sonaron temblorosas pero la determinación que traspasé en ellas podía sentir que él las había notado, porque las manos que habían capturado mis hombros se habían relajado levemente. Sus garras me habían sacado un poco de sangre, pero no me importaba, mientras estuviera a su lado no me importaba nada más… ¿Era egoísta pensar así? Quizás… es que tan solo estoy enamorada.

-Ka…gome-Dijo con dificultad votando pesadamente el aire por la boca. Su cuerpo se apretó contra el mío, sus manos alcanzaron mi cara para posarse sobre mis mejillas, su mirada roja en sangre me veía fijo… mi cuerpo vibró con la sensación de adrenalina que me invadió. Yo deseaba que él me besara, yo deseaba que me abrazara, no me interesaba si era su lado humano, hanyou o Youkai, yo amaba a todas esas formas que componían a InuYasha.

-Me gustas tal cual eres…-Susurré, esas palabras parecieron causar algo en él ya que esta vez me abrazó con fuerza contra su cuerpo, olfateó mi cuello y cabello sin disimulo y buscó mis labios torpemente hasta encontrarlos, me besó de forma bruta y poco delicada… y yo disfruté de ser besada así, le correspondí con el mismo fervor demostrándole que confiaba en él aunque estuviera como un demonio…

Sus manos recorrían mi espalda, se enterraban en mi carne, su cuerpo se aplastaba contra el mío y yo lo abrazaba y atraía contra mí con mayor fuerza. Su lengua se enredó con la mía en una danza que me hacía sentir rara pero a la vez me gustaba. Succionó mi labio inferior con fuerza, pude sentir su colmillo rozar la parte interior de este… todo… todo se sentía agradable.

-InuYasha…-Exclamé abrumada por todas las sensaciones que estaba sintiendo. Abrí los ojos con lentitud, el sonrojó llegó a mis mejillas sin mi consentimiento, él me miraba directo también con un suave rubor en su cara, sus color miel había regresado, por primera vez me di cuenta que sus garras ya no dañaban mi piel.

-¿Es… estas bien…?-Me preguntó llevando su mirada al suelo. Yo dudé unos segundos en contestar… ¿Qué debía responder? Y si él… ¿Al volver en si estaba arrepentido? Apreté mis puños con fuerza, esta vez no quería quedarme con más dudas, con decisión decidí responder a mi manera.

Tiré de su mechón platinado hacia a mí y lo besé en los labios de la misma forma que él lo había hecho conmigo solo unos segundos atrás, se demoró en responder…Debí imaginarlo su lado hanyou era mucho más tímido y reprimido pero después de insistir unos segundos cedió dejándose llevar.

-¿Así que te gusto tal cual soy?-Me dijo entre el beso, yo respondí besándolo con más ansias-Con eso me basta para seguir viviendo…

-InuYasha…-Me alejé solo para ver su rostro mientras mi cabeza procesaba las palabras que acababa de decir. Él me sonrió de esa forma tan característica suya, entre arrogante y malcriada-Eres un chico malo-Le dije alegremente-¿Puedo permanecer para siempre a tu lado?...

-Para siempre…-Contestó sin dejar hacer esa sonrisa que me encantaba.

Fin.

Ñaaam… me dio nostalgia por la pareja de InuYasha y Kagome, ahh debo hacer maratón de InuYasha wiii

¡Gracias por los comentarios, woow más de 100 chan chan!

Besitos

Katys.