Aclaraciones: Los personajes de InuYasha no me pertenecen, son de Rumiko Takahashi.
Se me ocurrió hacer un conjunto de capítulos de pequeñas historias sin unión entre sí, una colección de cortas historias tiernas de mi pareja favorita InuYasha y Kagome.
Repito, ninguna tiene una unión entre sí.
Dulces sensaciones.
Historia Catorce: Mío.
Puedo hacerlo, solo debo mantener la calma, me repetía eso una y otra vez para darme valor. Era el macho, el que velaba por la seguridad de ella y quien quería protegerla siempre… y para hacer eso debía lograr que aquellas mágicas palabras salieran de mi boca. Miroku me lo había dicho momentos atrás con un rostro demasiado serio para mi gusto.
"Tú sabes que la Señorita Kagome quiere estar junto a ti el resto de sus días, pero tú deberías demostrárselo y sabes perfectamente que proposición incluye eso tímido Hanyou… compórtate como un hombre y hazlo"
-¿Acaso insinuó que no soy un verdadero macho?-Me pregunté a mi mismo con aire enojado-Ese idiota de Miroku le daré una paliza cuando lo vuelva a ver-Le reclamé al bosque, me hizo feliz espantar unos pájaros al menos así mi irritación se apaciguaba.
Me quedé unos segundos quieto, cerré los ojos y respiré profundo buscando la dirección de su agradable aroma para ir a su encuentro… sabía tan bien cuál era el olor de Kagome que solo me demoré unos segundos en ubicar su localización.
-En marcha-Me dije pero mis pies no se movieron-Ahora si… ¡En marcha!-Me volví a dar ánimos pero nuevamente mi cuerpo no reaccionó-Que mierda…
¿Quién iba a pensar que me resultaría tan difícil moverme…? Lo aceptaba, estaba nervioso, no sabía cómo empezar la conversación, tampoco me podía lograr imaginar bien la expresión que ella pondría…
"Compórtate como un hombre y hazlo" las malditas palabas del idiota de Miroku pasaron por mi cabeza, tenía razón, el muy pervertido la tenía.
Tragué duro y de saltos en saltos llegue hasta el claro donde estaba Kagome.
La encontré con la mitad del cuerpo en el agua, parecía entretenida viendo a los peces pasar por entre sus pies, ni siquiera se dio cuenta de mi presencia.
-¿En qué andas InuYasha?-Oh eso pensé… Kagome no actuaba nunca como una sacerdotisa por lo que solía olvidar sus poderes la mayoría del tiempo, excepto cuando discutíamos y el abajo venía inmediatamente… o a veces era peor, la muy malcriada había aprendido a poner barreras y las solía usar para que no me acercara a ella cuando la discusión había sido intensa, odiaba cuando hacía eso ¿Es que acaso ella no entendía que yo necesitaba tenerla cerca? A veces en las noches despertaba asustado pensando que ella nuevamente se había esfumado de mi mundo… no quería volver a pasar nunca más tres años sin su presencia, no podría soportarlo. La tonta me había capturado demasiado y yo deseaba seguir así secretamente, por supuesto.
Nuestra relación no tenía un nombre formal… llevábamos más de un año juntos, con mimos incluidos… pero cuando Miroku me preguntó "¿Qué nombre le das a la relación que llevan?" Simplemente me quedé sin palabras y le miré con ganas de matarlo. Jamás me lo había preguntado a mí mismo y Kagome no había mencionado nada al respecto, pero estaba seguro que lo correcto sería hacerle mi proposición, Miroku dijo que las mujeres son más sensibles… si no lo sabré yo…
-Oye Kagome…-Le dije acercándome a ella-Sal del agua un rato.
-¿Sucede algo malo?-Me preguntó con rostro preocupado, yo le negué sonriendo.
-Solo ven aquí-Estiré mis brazos esperándola, ella me miró con sus caobas ojos transmitiéndome un montón de sensaciones. Salió del agua con la mitad de su ropa empapada sin dejar de verme directo a los ojos. Con poca paciencia yo acorté los pasos que nos quedaban para estar juntos y la tiré del brazo para abrazarla.
-InuYasha…-Susurró en tono dulce-¿Estás bien?
-Lo estoy-Le afirmé, tragué duro, era el momento… debía decírselo.
-Te quiero-Me besó la mejilla mientras sus brazos acariciaban mi espalda suavemente.
-Oye Kagome… escucha-Tomé suficiente aire y me di valor, aquí vamos-Sabes que soy buen cazador, nunca te falta comida, también soy fuerte y te puedo proteger… se que a veces soy algo malhumorado…
-¿Algo?-Me interrumpió ella con una sonrisa divertida.
-Kagome.
-Lo siento… sigue-Ella pasó sus brazos hacia mi cuello y los dejó descansar ahí, su cuerpo se apegó más al mío. Mi respiración se volvió pesada…debía concentrarme en lo que tenía que decirle, después tendría tiempo para besarla… y cuando ella aceptara mi propuesta… no solo la besaría en los labios…todo de ella me pertenecería oficialmente.
-De acuerdo suelo tener mal genio, lo sé… pero aun así quiero que… que tú y yo… estemos… siempre juntos… siempre.
-Yo también-Me contestó sonriendo, su mano acarició mi mejilla.
-No estás entendiendo-Fruncí el ceño, disimuladamente metí mi mano en el bolsillo de mi traje… quizás no era algo de mucho valor pero para mí era importante. La separé a mi pesar un poco de mi y le mostré el colgante que tenía en mi mano el cual tenía una piedrita de color dorada… había pertenecido a mi madre-Quiero que te casesconmigo-Le dije la frase comprometedora a toda velocidad.
-¿Qué? Habla más lento no entendí lo último-Se quejó viendo fijo el objeto que había en mi mano.
-Tonta-Le puse el colgante en el cuello mientras que con mi mano libre tomaba su rostro acercándolo a mi para besarla, lo hice lentamente, disfrutando de su suave tacto y su dulce sabor-Cásate conmigo-Le dije con el corazón palpitándome con rapidez, no me di cuenta que mi cuerpo estaba temblando del puro nervio hasta que ella me abrazó calmando esa sensación.
Kagome…
-Tonto-Me respondió ella yo iba a reclamarle cuando esta vez fue ella quien me besó pero de forma efusiva, solo como Kagome sabía hacerlo, enredó sus manos en mi nuca y yo la apreté contra mí con fuerza-Acepto… mi tonto prometido-Dijo juguetona cerca de mi oreja. Tocó el colgante con sus dedos y me sonrió ampliamente con las mejilla sonrojadas.
-Prometida-Susurré contra sus labios volviéndolos a tomar como míos… y cuando nos casáramos no solo sus labios serían probados por mí… todo en ella siempre sería mío y solo mío.
-Te amo InuYasha.
Fin.
Más tonto InuYasha, con lo sexy que es no tiene ni de qué preocuparse de la respuesta que uno le va a dar, yo sin pensarlo me tiro encima y le digo ¡ACEPTO, ACEPTO! Ajaj Okay, me voy con mis cosas freak a otro lado.
Gracias por sus comentarios, hermosas : D
Besitos
Katys.
