Aclaraciones: Los personajes de InuYasha no me pertenecen, son de Rumiko Takahashi.

Se me ocurrió hacer un conjunto de capítulos de pequeñas historias sin unión entre sí, una colección de cortas historias tiernas de mi pareja favorita InuYasha y Kagome.

Repito, ninguna tiene una unión entre sí.

Esta historia está dedicada al grupo de InuYasha y Kagome que existe en Facebook, ustedes saben quienes son n_n Gracias por apoyar mis historias.

Dulces sensaciones.

Historia Quince: Cabellos.

Sonreí pasando mis manos entre su ahora suave cabello platinado. Ahora si estaba suave y brilloso porque hace unos momentos atrás parecía imposible de peinar.

-Me repites ¿Por qué demonios te deje hacer esto?-Me preguntó InuYasha cruzándose de brazos mientras se sentaba a los pies de mi cama. Yo lo seguí y me arrastré por la cama poniéndome atrás de él.

-Lo hiciste porque o si no te iba acusar con mi abuelo por haberle roto su jarrón de trescientos años de antigüedad.

-Keh…

-¿Acaso no se siente bien?-Le pregunté sin quitar la sonrisa de mi rostro

-Algo así.

-Sabes que si, InuYasha-Le dije mientras mis manos volvían a tocar su cabello. Lavar su pelo había sido una de mis fantasías y al fin lo había conseguido-Además ahora tu cabeza huele muy bien.

-Así como tú…-Mi mente proceso esa información muy lentamente. ¿Esas palabas significaban lo que yo creía?

-Piensas… que ¿Huelo bien?-Le dije dudosa… deseaba ver que expresión tenía él.

-Keh, como si no lo supieras…

-Una vez me lo dijiste pero estabas medio moribundo-Susurré recordando aquel momento en que los monstruos arañas nos habían acorralado.

-Lo sé, lo recuerdo… fue la primera vez que lloraste por mi… la primera vez que alguien, tú sabes…

-No lo sé-Quería que él pronunciara cada palabra y quería ver las expresiones que hacía mientras las decía por lo que me volví a arrastrar por la cama quedando a su lado. Le jalé uno de sus mechones que siempre caían por sobre su hombro obligándolo a mirarme.

-¡Oye duele!-Se quejó mitad nervioso mitad enojado.

-Dime… ¿La primera vez que qué…?

-Keh, sabes bien lo que quiero decir-Hizo una divertida mueca con sus labios.

-Nop, no lo sé-Vi como sus mejillas se tornaban de un acalorado rojo, aquello me complació asique no pude evitar seguir hostigándolo-Dímelo InuYasha…-Le pedí en mi tono más dulce y conmovedor.

-¡Agg como molestas mujer! Bien, eres la primera persona que no es mi madre que lloró por mi y que me hizo sentir que era valioso y necesario, sin cambiar, siendo tal cual soy yo… un Hanyou-Sus palabras me hicieron sentir especial… me hicieron sentir que quizás yo realmente le gustaba de otra forma y siendo tan sincera como era no pude evitar que las palabas salieran de mis labios.

-Soy así contigo InuYasha porque te amo-Sus ojos se agrandaron enormemente, mis mejillas ardieron pero ya no podía hacer nada más, las palabras estaban dichas. Pude apreciar como las facciones de su rostro pasaban de tensas a unas más relajadas para luego volverse entre una mezcla de tierna y seria… Sus ojos brillaron de manera especial para mí.

-Kagome…

-Está bien InuYasha-Le dije haciendo un gesto como si estuviera restándole importancia a lo que yo había dicho-No es necesario que respondas lo mismo que yo porqu…-Sus labios chocaron con los míos de manera torpe y débil, y se movieron de esa misma forma algo inocentona, ingenua pero tierna. Me quedé estática por largos segundos siendo consciente de los descontrolados latidos de mi corazón, cuando pude volver a la realidad él se estaba alejando de mi cara con los ojos entrecerrados-InuYasha.

-Eso responde a lo que has dicho-Me dijo con una sonrisa arrogante y victoriosa, su cara le hacía competencia a su Aori… como aun seguía sosteniendo su mechón de cabello lo volví a jalar hacia mí y esta vez yo lo besé con ternura.

-Quiero más de ese tipo de respuesta –Susurré contra sus labios obteniendo más de lo que había pedido.

Fin.

¡RESPONDEME ASI INUYASHA AHHH!

Besitos

Katys.