Aclaraciones: Los personajes de InuYasha no me pertenecen, son de Rumiko Takahashi.

Se me ocurrió hacer un conjunto de capítulos de pequeñas historias sin unión entre sí, una colección de cortas historias tiernas de mi pareja favorita InuYasha y Kagome.

Repito, ninguna tiene una unión entre sí.

Dedicado a Dark priinCess, realmente te lo mereces, siempre sigues mis historias y tus comentarios son uno de los que más espero ya que siempre tienen algo que me hacen sonreír.

Dulces sensaciones.

Historia Diez y ocho: Incendio.

Yo estaba ardiendo, figurativamente por supuesto. Sentía ese calor abrumador que me asfixiaba y me dejaba con una sensación de necesidad que me llegaba a marear.

Él era el culpable de esas emociones. Bésaba mis labios de forma hambrienta casi rayando en lo bruto, pero no era algo que me importara, siempre nos comportábamos de manera impulsiva y más aun cuando hacíamos el amor.

Era como una batalla luchando por quien acariciaba más piel, quien dejaba más marcas en el cuerpo…

Sonreí cuando lo escuché gruñir fuerte al momento en que mis labios hicieron contacto con su miembro.

-Oh… Kagome-Suspiró acongojado, puso su mano sobre mi cabeza incitándome a deslizar mi boca por toda la longitud de su masculinidad. Me resistí unos instantes a hacer el movimiento solo para desesperarlo-Por favor…-Soltó con ese tono que me volvía loca. Mi humedad aumentó…

Acaricié con mis labios su ser primero lenta y tortuosamente hasta llegar adquirir un ritmo constante, lo sentí tocar mi espalda, sus garras pasaban suavemente por mi piel produciéndome una sensación de cosquilleo agradable.

-Te necesito en mí…-Logré decir con la poca cordura que me quedaba, me levanté del piso y lo abracé frotándome contra su musculoso cuerpo que me hacía temblar. InuYasha me sonrió de esa manera arrogante que me hacía perder la cabeza…

Me giró dejándome de espaldas a él, aplastándome contra la pared fría que con el calor de mi cuerpo adquirió un poco de temperatura.

Con una de sus manos me agarró de las muñecas para tenerme a su merced mientras que con la otra acariciaba cada porción de mi cuerpo, cada minúsculo rincón al que pudiera llegar arrancándome más de un gemido que no pude controlar.

Su miembro se frotaba contra mi trasero y yo solo rogaba para que entrara en mí. ¡De verdad lo necesitaba! Ya no podía más…

-InuYasha… yo…-Intenté decir pero las palabras no lograron salir del todo por el grito de placer que no pude evitar cuando introdujo uno de sus dedos en mi interior.

-Lo sé cariño…-Me dijo con un timbre tan masculino y seductor que casi sentía como mis huesos se volvían gelatina y me desasía. Era en esos momentos de intimidad donde él pronunciaba palabras dulces cargadas de sensualidad que me llegaban al corazón dejándome llevar en la dulce sensación del placer.

Yo quería poder tocarlo, darme vuelta y besarlo, acariciar su ancha espalda y apretar su trasero pero no podía porque seguía teniéndome inmovilizada.

-No aguanto…-Casi lloriquee desesperada por sentirlo en totalidad.

Me giró finalmente y se apretó tanto contra mí que casi podíamos confundirnos como uno solo… besó mi cuello, lo mordisqueó y lamió como quiso, finalmente soltó mis manos y yo pude acariciarlo como deseaba, descendieron lentamente mis manos hasta llegar a su miembro.

-Kagome-Dijo ronco levantándome las piernas y entrando tan rápido y profundo en mí que me quedé sin aire por unos segundos.

¡Al fin! Gritó mi mente.

El vaivén agradable, la sensación de tenerlo dentro mío, su respiración agitada, nuestros cuerpos chocando, los sonidos emitidos de nuestros labios. Todo se volvía en una situación tan erótica en la cual me sentía exquisitamente atrapada y de la cual no quería salir.

Las convulsiones vinieron a mi cuerpo entregándome el premio mayor. Su miembro se agitó en mi interior vigoroso dándome todo de él. InuYasha gruñó tan fuerte que perfectamente los débiles vidrios de la ventana pudieron haberse roto… Lo escuché suspirar finalmente para cargar su rostro contra mi cuello.

-Eres solo mía…tan mía…-Susurró, su aliento acarició mi hombro. Sus labios viajaron de mi cuello a mi boca, me besó lentamente, tan dulce que casi sentí mi corazón detenerse.

Me tomó entre sus brazos para dejarme sobre la cama, no necesitaba frazadas, él con su cuerpo cubría el mío… y sin dejar de ver sus ojos me quedé dormida en el más hermoso de los sueños… antes de perder la conciencia pude escuchar cómo me decía.

-Te amo Kagome…

Fin.

Ohhhh! Hace tiempo no hacia un lemon, y este encontré que me salió también tiernuchito. Ahh. InuYasha *-*

Espero te haya gustado Dark priinCess.

Me gusta esto de dedicar historias, al menos es mi manea de retribuirles el que lean lo que escribo.

Besitos

Katys.