Aclaraciones: Los personajes de InuYasha no me pertenecen, son de Rumiko Takahashi.

Se me ocurrió hacer un conjunto de capítulos de pequeñas historias sin unión entre sí, una colección de cortas historias tiernas de mi pareja favorita InuYasha y Kagome.

Repito, ninguna tiene una unión entre sí.

Dulces sensaciones.

Historia Diez y nueve: Chocolate.

Olí con desconfianza aquella cosa oscura que ella tenía en la mano, ese dulzón aroma me dejó unos instantes mareado. La vi sonreír de manera traviesa mientras no quitaba los ojos de mí y se llevaba esa extraña barra a la boca.

-Detente-Le ordené agarrando su frágil muñeca entre una de mis manos… ¿Era mi idea o estaba más delgada de lo normal? Su contacto por unos momentos me quemó… mi corazón se aceleró estrepitosamente. Agradecía que Kagome fuera humana y no pudiera escucharlo. A veces me abrumaba todas las emociones que ella sin darse cuenta provocaba en mi, a pesar que estaba acostumbrado a su cercanía no podía dejar de sentir nervioso, era molesto. Oh si, ella era una perra molesta hasta cuando no se lo proponía.

-InuYasha si quieres probarlo solo pídelo, no seas tan bruto-Me reclamó inflando sus mejillas de forma graciosa, no pude evitar sonreír ante eso. Muy tierna.

-Keh…-Le dije gruñendo fingidamente y cruzándome de brazos, seguir teniendo su muñeca entre mis manos era riesgoso… esa maldita necesidad de abrazarla me estaba empezando a alterar-Mierda…

-Estas más raro de lo normal, y eso es mucho-Declaró ella sacándome la lengua y llevándose otra vez la oscura barra a sus labios, mi brazo se movió antes de que pudiera pensarlo-¡INUYASHA!-Se quejó cuando nuevamente no pudo lograr comer esa cosa.

-¿Qué es eso que tienes? ¿Por qué huele tan malditamente bien?

-Es chocolate InuYasha, es rico y se COME-Me recalcó esas palabas moviendo el llamado chocolate frente a mi. De toda su oración lo único que me importo fue "COME"

-Si se come entonces quiero-Le dije mostrándole mi mano para que me dejara un pedazo ahí.

-Olvídalo-Volteó su rostro ignorándome abiertamente. La sangre me hirvió.

-¿Eh? Qué demonios, dijiste que si te pedía me darías.

-Eso era antes ahora ya no quiero darte-Me sacó la lengua mirándome con perversidad y travesura.

¡Maldita mocosa malcriada! Rugió mi mente, pero ¿Qué iba a hacer yo? Esa era la Kagome que me gustaba y a la vez me enojaba, la primera mujer que se había plantado frente a mí y me había dicho de todo sin temerme ni mirarme diferente, siempre llamándome por mi nombre haciéndome sentir un igual suyo. Si, Kagome podía ponerse odiosa y aun así yo estaba deseando abrazarla porque todas esas estúpidas cosas en ella me gustaban.

-Tonta.

-Puedo decir la palabra que comienza con "A" y termina con "Bajo" y veremos quién es el más tonto de los dos-Contestó en ese tono amenazador pero a la vez juguetón suyo. No estaba enfadada solo quería bromear un rato conmigo… lo cual era algo de doble filo porque siempre uno de los dos salía enojado.

-Ni con mil "abajo" me derrotarías.

-¿Quieres apostar?-Su voz se volvió más lúgubre, sus oscuros ojos me capturaron por unos instantes, aproximo su cuerpo al mío con esa sonrisa malditamente hermosa.

¡Contrólate InuYasha es solo una tonta humana!

-Keh, apostar son niñerías, yo solo quiero chocolate-Me senté en el pasto volviendo a mi típica posición cruzándome de brazos.

-De acuerdo-La escuche decir sentándose a mi lado, Kagome partió la barrita, me miró de reojo y luego sonrió para sí, sabía que algo estaba planeando su expresión me lo decía-Pero si quieres el chocolate tendrás que tomarlo tú mismo-Sentenció, yo totalmente incrédulo la oí mientras observaba como se llevaba el pedazo de chocolate a los labios capturándolos ahí… me enseñó con la mano que si lo quería tendría que casi besarla para obtenerlo.

Tragué duro… ¿Realmente se me estaba insinuando de esa forma?

-Kagome…-Suspiré confundido. Ella solo asintió con sus ojos fijos en mi… me estaba desafeando esa pequeña malcriada… creía que no me atrevería, pues ya lo vería-Keh pues claro que iré por él-Contrario a mis palabras mi cuerpo no se movió… el corazón se me volvió a acelerar tan fuerte que casi podía jurar que quería salir de su lugar, la sangré comenzó a correr más rápido por mis venas y mi mentón tiritó suavemente.

¡Detestaba tener tan poco dominio de mi! Y a la vez a una parte mía le agradaba sentirse así, pero era tan estúpido y a la vez encantador. Ella era malcriada y al mismo tiempo perturbadoramente amable y refrescante.

Respiré profundo conteniendo el aire para luego soltarlo muy lentamente, me acerqué lo suficiente a su rostro, tanto que chocaron nuestras narices, aprecié como ella entrecerraba los ojos con un leve sonrojo en sus mejillas. Mis labios capturaron el chocolate sin embargo un impulso que no pude dominar me llevó a desear tener su boca entre la mía. Por lo que deslicé mis labios por la pequeñísima longitud del trocito hasta llegar a mi objetivo.

Primero los rocé tímidamente con miedo a que me fuera a rechazar, sin embargo sus manos inmediatamente se fueron a mi nuca haciendo presión contra su rostro abriendo los labios y recibiéndome abiertamente.

Entre besos comimos el chocolate entre los dos sin detenernos a pensar que haríamos después.

-Me gusta este tipo de apuestas-Le confesé sonriendo mientras la volvía a besar olvidando mi timidez y orgullo.

El chocolate era simplemente delicioso.

Fin.

Gracias por el apoyo, realmente me encanta leer los comentarios y saber que hasta el momento he hecho un trabajo al menos decente. Ajajaa Y que les alegro el día. Wiii.

Katys.