Aclaraciones: Los personajes de InuYasha no me pertenecen, son de Rumiko Takahashi.
Se me ocurrió hacer un conjunto de capítulos de pequeñas historias sin unión entre sí, una colección de cortas historias tiernas de mi pareja favorita InuYasha y Kagome.
Repito, ninguna tiene una unión entre sí.
Dulces sensaciones.
Historia Veinte y tres: La llegada.
-Debes comenzar-Me dijo Sango con ese tono alterado, rayando en lo histérico logrando poco el tranquilizarme.
-No-Fue mi cerrada respuesta, me salió con una calma que en mi interior no sentía, los dolores se hacían cada vez más fuertes y agudos pero yo se lo había prometido y lo cumpliría.
-Pero Kagome ya no podemos esperar más-Su voz esta vez se quebró en un punto, pude apreciar las gotitas de sudo correr suavemente por su mejilla. Le sonreí sinceramente, ella solo estaba así porque se encontraba preocupada, al ver mi sonrisa su expresión cambió pasando de lo tenso a relajarse tanto que sus facciones se volvieron totalmente amables y delicadas.
-¿Estás segura?-Preguntó viendo si yo me resignaba, iba a responderle que no pero un grito de dolor escapó de mi garganta cuando una punzada me atravesó la parte baja de mi vientre.
-Tranquilo, solo debemos esperar un poco más…él vendrá-Le pedí, yo sabía que me entendería, yo sabía que él…o ella también quería que InuYasha estuviera presente. Ahogué como pude otra contracción retorciéndome y mordiéndome el labio inferior tan fuerte que sentí como los dientes atravesaban la zona.
La puerta corrediza se abrió de sopetón tan brusco y fuerte que sobresalto a Sango y a Kaede… menos a mí porque como si de una conexión se tratase en el momento en que mi mente gritaba su nombre tan desesperada y enamoradamente él apareció con su respiración agitada su cabello plateado revuelto, y su rostro con una mezcla de preocupación y ternura. Se acercó a mí a pasos agigantados, se inclinó y me tomó la mano con una delicadeza impropia de su persona, sus ojos ámbares me miraron. Me sentí tan desnuda por su mirada geniuda que me gritaba estoy aquí… y como si hubiera adivinado él pronunció las palabras.
-Estoy aquí…siento demorarme-Su mano apretó más la mía-Gracias por esperarme, Kagome.
-InuYasha…-Exclamé aliviada al fin dejando de resistirme para comenzar a pujar, le di una mirada a Sango y a Kaede, ellas entendieron e inmediatamente se pusieron manos a la obra para la llegada de nuestro primer hijo.
Es cierto, los dolores fueron insoportables, el decir que se sentía como tentáculos de Naraku atravesándome una y otra vez no sería en lo absoluto una exageración. Las lágrimas que se me salieron y los gritos de sufrimiento pasaron a segundo plano cuando al fin nuestro bebé salió al mundo. Su llanto nos emocionó y mi mayor compensación fue ver el rostro asombrado, embobado y feliz de InuYasha cuando lo tomó entre sus brazos.
Sabía que esa expresión de su rostro jamás la olvidaría.
Kaede y Sango habían salido hace un rato de la habitación entendiendo que este era un momento íntimo.
-Es una niña-Me dijo en un susurro temiendo que ella se fuera a asustar.
-Es nuestra hija-Le dije con voz cansada pero con mi sonrisa más amplia. Le acaricie su mejilla y él me la puso con el mayor cuidado sobre mi pecho-¿Cómo le quieres poner?-Le pregunté contemplando a nuestra hermosa hija.
-Kagome.
-Se original-Le dije rolando los ojos, él me sonrió de forma arrogante.
-Me gustaría llamarla como mi madre...-En sus ojos vi la interrogación de si eso estaría bien.
-A mi me parece genial, ¿Cierto Izayoi?-Ella en respuesta dio un leve sonido y yo la apegué más contra mi pecho.
-Izayoi-InuYasha acaricio muy levemente la pequeña manito de ella-Gracias Kagome-Aquel agradecimiento fue el más dulce que él me pudo hacer, sentí la emoción en su voz, cada sentimiento que él tenía para mí en ese momento. Mis ojos se aguaron levemente.
-Acércate más-Le pedí, ya que yo no me podía mover mucho. InuYasha me miró algo extrañado pero lo hizo-No es suficiente, más-Le volví a decir, él entonces pareció recién entender cuál era mi intención, yo estiré un poco mi cuello y nuestros labios se conectaron en un suave y amable beso.
-Gracias-Me repitió contra mis labios para volverlos a tomar como suyos.
Fin.
Tan dulzón que me quedo que hasta yo me llego a ahogar. No suelo escribir de manera tan, tan, tan dulce pero me surgió así y no lo pude evitar. Pero es que no me imagino de otra forma a InuYasha recibiendo a su primer bebe.
¡QUIERO UN OVA, QUIERO UN OVA!
Escuché que en Septiembre se confirma la noticia si hay película o algo así.
Crucemos los dedos para que si.
¡Gracias por los comentarios, hermosas!
Besitos.
