Aclaraciones: Los personajes de InuYasha no me pertenecen, son de Rumiko Takahashi.

Se me ocurrió hacer un conjunto de capítulos de pequeñas historias sin unión entre sí, una colección de cortas historias tiernas de mi pareja favorita InuYasha y Kagome.

Repito, ninguna tiene una unión entre sí.

Dulces sensaciones.

Historia Veinte y cuatro: Momento.

Yo viviría para estos momentos en que su piel desnuda se fundía con la mía, en la que su boca buscaba sin ninguna timidez mis labios y me besaba con pasión desatada, como si pudiera al fin soltar todo lo contenido por los días anteriores, los años pasados… todos esos instantes en que por la lucha que teníamos no podíamos dejarnos llevar.

Su boca jugó con mi botón rosado, yo gemía y acariciaba su cabeza, su espalda, todo su cuerpo lo más que podía…

Las sensaciones me nublaban la mente y me hacían decir cosa incoherentes cargadas de ternura, él me respondía con caricias tan intimas y palabras sensuales que jamás podía haber pensando ni en mi más loca fantasía erótica que InuYasha me las diría.

Todo se confundía y se volvía borroso, solo siendo consciente del vaivén de sus caderas contra las mías y sus manos arrasando todo a su paso de forma encantadora.

Era todo lo que yo quería, él era perfecto para mí con sus errores y su mal carácter, con sus sonrisas orgullosas y protección. Él estaba hecho para mí y yo para él.

Estos eran mis momentos más preciados, cuando nos conectábamos de la forma más física que pudiéramos llegar a ser.

-Kagome-Susurró en mí oído con la respiración agitada y las gotitas de sudor recorriendo su mejilla. Le besé y le abracé y seguimos en nuestro juego durante toda esa noche…

Fin.

No sé si calificarlo como lemon y lime, pero alalalala.

¡Gracias por los comentarios!

Besitos.