Aclaraciones: Los personajes de InuYasha no me pertenecen, son de Rumiko Takahashi.

Se me ocurrió hacer un conjunto de capítulos de pequeñas historias sin unión entre sí, una colección de cortas historias tiernas de mi pareja favorita InuYasha y Kagome.

Repito, ninguna tiene una unión entre sí.

Dulces sensaciones.

Historia Veinte y siete: Perder dulcemente.

La mire con disimulo aguantando la respiración unos segundos solo para contenerme, ella, la muy malvada me sonrió con coquetería mordiendo suavemente su labio inferior. Me obligué a apartar la mirada para no saltar encima suyo y tomarla ahí.

-Está prohibido evitarme-Canturreó con orgullo acercando más su rostro al mío.

Cerré mis manos en puño. Suspiré.

Habíamos hecho un reto. Cuanto yo podía estar sin besarla. Un juego que salió de puro aburrimiento, ahora estaba tan malditamente arrepentido, quería besarla, por los mil demonios, besarla y hacerle de todo ahora YA. Pero no podía porque tenía mi orgullo y NO quería perder.

-InuYasha-Susurró en mi oreja de forma sexy. Tragué duro ante el escalofrió placentero que su voz me produjo, mierda, me estaba seduciendo para que yo perdiera.

-Te ignoro-Dije falsamente con mi voz ronca.

Ella volvió a sonreír sabiendo que la victoria estaba muy cerca.

-InuYasha-Murmuró muy, muy, MUY cerca de mis labios. Su aliento caliente me chocó en el rostro nublándome los sentidos. ¡Al diablo con el reto de no tocarla durante todo un día! Era imposible.

Despedí el razonamiento y me coloqué sobre ella capturando lo que me había sido prohibido durante todo el día. Sus carnosos labios.

-Perdiste-Gimió entre el beso.

-No demasiado-Si tenía todo de ella para mí, entonces no importaba, no había mejor manera de perder que esa.

Fin.

Si, he andado floja para actualizar…

Aun me quedan una semanas más de vacaciones YUHUUU.

Gracias por los comentarios, lindas. Saben que amo leerlos.

Yuhuuu