Aclaraciones: Los personajes de InuYasha no me pertenecen, son de Rumiko Takahashi.

Se me ocurrió hacer un conjunto de capítulos de pequeñas historias sin unión entre sí, una colección de cortas historias tiernas de mi pareja favorita InuYasha y Kagome.

Repito, ninguna tiene una unión entre sí.

Dulces sensaciones.

Historia Veinte y ocho: Pelea.

-Más arriba-Le dije desde mi lugar intentando de todas las formas señalarle cual era la que yo quería.

-¿Esta?

-No, la roja, la roja.

-¡Kagome, tonta, todas las manzanas de este árbol son rojas!-Me gruñó frunciendo las cejas, yo hice una mueca avergonzada.

-No soy tonta, estúpido.

-Si quieres la fruta trátame bien-Respondió desde lo alto de la copa del árbol.

-Si quieres cena para la noche deja de decirme tonta, cariño-Era increíble, a pesar que estábamos juntos aun de vez en cuando me insultaba, resoplé algo fastidiada, quizás eso jamás cambiaría y aunque me molestaba, de cierta forma encontraba que hacía nuestra relación especial, sin insultos y quejas el InuYasha que amaba no era InuYasha.

-¿Esta?-Me preguntó cogiendo al fin la que yo le había estado mostrando de todas las formas posibles.

-¡Sip esa!...¡AUSH!-Me quejé cuando la recibí directo sobre la cabeza-¡Que rayos, InuYasha OSUWARI!-Dije gritándole a todo pulmón, hace meses que no usaba el conjuro, el sonido del choque de su cuerpo con la tierra me trajo un extraño sentimiento de placer.

-¡Oye!

-Tu empezaste-Me acerqué hincándome frente a él quien aún seguía inmóvil-Desde la mañana estas raro ¿Qué pasa?

-¿Estamos peleando cierto?-Exclamó de repente sentándose en el suelo cuando pudo nuevamente mover su cuerpo.

-Eso creo-Contesté descolocada.

-¡Genial!-Yo iba a reclamarle pero tomó entre sus manos mi rostro y me besó suavemente, se alejó de mi con una sonrisa-¿Qué ha sido todo eso?-Pregunté más perdida que antes.

-Keh, te besé, eres mi mujer puedo hacerlo cuando quiera-Se cruzó de brazos mirando el cielo como si nada.

-No me refiero a eso, porque dijiste "Genial" luego de "Pelear"

-Nah, Miroku me dijo que las reconciliaciones eran buenas, lo estaba probando.

Me sentí cada vez más confundida que antes, rápidamente mi cerebro conecto ideas, una sonrisa que no pude evitar se formó en mis labios.

-InuYasha, no creo que este sea el tipo de reconciliación al que Miroku se refería-Él me miró planamente intentando descifrar a que yo me refería, al parecer lo comprendió cuando me senté sobre sus piernas y le abrí el Ahori posando mis manos aun sobre la maldita tela amarilla que siempre me costaba quitarle.

-Kagome…deberíamos volver a la cabaña-Realmente él no termino de decir bien esa frase porque ya iba corriendo conmigo en brazos hacia nuestra casa…

Si discutir sería así de placentero, ya no me importaba hacerlo todos los días, fue lo que pensé cuando me mordió el hombro mientras se hundía en mí y un "Si" se escapaba de mis labios.

Fin.

La verdad es que siempre me imaginé que seguirían con sus peleas estúpidas, aun estando casados como sabemos por el final, asique esto me salió. No sé..

Gracias por los comentarios.

Besitos.