Aclaraciones: Los personajes de InuYasha no me pertenecen, son de Rumiko Takahashi.
Se me ocurrió hacer un conjunto de capítulos de pequeñas historias sin unión entre sí, una colección de cortas historias tiernas de mi pareja favorita InuYasha y Kagome.
Repito, ninguna tiene una unión entre sí.
Dulces sensaciones.
Historia Treinta y uno: Cielo.
Suspiró mi nombre en un caliente gemido, buscó mis labios y los besó con desesperación mientras sus caderas chocaban contra mí furiosamente, torturándome de un placer glorioso.
-Inu...-Mi voz se quebró y no pude terminar mi frase cuando él me levantó de la cama e hizo que enredara mis piernas en sus caderas, me apretó contra la pared y entonces empezó nuevamente a moverse contra mí, inclinó la cabeza y besó mis pechos que estaban totalmente expuestos para él con devoción-Yo...-
-Shh...-Me hizo callar, y yo obedecí, porque ya no quería decir nada más, todo estaba perdiendo cada vez más sentido y solo era consciente del placer que se acumulaba en mi bajo vientre, de su sexo ardiendo entrando y saliendo fuerte y aquellos gruñidos que solo lograban excitarme más. Con él siempre era una situación tan erótica a la hora de estar juntos.
Él gruñó más fuerte y lo sentí como se venía, vigoroso se agitó en mi interior y yo grité siguiéndole hasta quedar exhausta y caer sobre su cuerpo, respiró agitado contra mi cuello volviendo a la normalidad. Se separó un poco de mi y me sonrió con las mejillas sonrojadas, yo le acaricié la mejilla lentamente.
-Kagome...-Susurró abrazándome tiernamente contra él.
Era el cielo...estar con mi esposo siempre era el cielo.
Fin.
Tiempo sin hacer un lemon, se que no es de lo más decente pero algo es algo, estoy intentando actualizar más rápido. Ahora continuaré "El rumor del pozo"
: )
Gracias por los comentarios chicas, wiii.
