Aclaraciones: Los personajes de InuYasha no me pertenecen, son de Rumiko Takahashi.

Se me ocurrió hacer un conjunto de capítulos de pequeñas historias sin unión entre sí, una colección de cortas historias tiernas de mi pareja favorita InuYasha y Kagome.

Repito, ninguna tiene una unión entre sí.

Dulces sensaciones.

Historia Treinta y dos: Valor.

La miré de reojo dubitativamente sintiendo mi corazón acelerarse tanto que me llegó a indignar. Ella por supuesto estaba totalmente ajena a todo lo que me provocaba, se veía maravillada contemplando las luciérnagas que bailaban a nuestro alrededor en medio de ese bosque con aquel lago de cristalinas aguas.

-¡Mira esa es hermosa!-Exclamó con entusiasmo, yo seguí su dedo señalador y puse cara de no entender, yo veía todas las luciérnagas iguales-Es tan bonito…

-Supongo-Murmuré juntando un poco las cejas.

-¿Estás bien?-Me preguntó Kagome mientras agarraba entre sus manos una de las lucecitas verdes.

-Keh…-Fue mi respuesta, no sabía que decirle ni cómo empezar. Hace días atrás casi la había perdido por una batalla con Naraku. Me había sentido tan fatal que hasta respirar había sido doloroso por la preocupación… cuando volvió a abrir los ojos al fin me permití volver a sentirme relajado.

-InuYasha… lamento lo del otro día, tú tenías razón debí haberme quedado detrás del árbol en vez de haber tratado de ayudar, terminé siendo una carga y haciéndote pasar un mal rato.

-¡Cállate!-Vi como sus ojos se abrían grandemente, realmente esas no eran las palabras que quería soltar, me empecé a poner nervioso.

-InuYasha…

-Quiero decir, fuiste de gran ayuda cuando lanzaste la flecha me salvaste de que me atravesara el tentáculo pero hubiera preferido eso a que te expusieras así…-Tragué saliva para darme el valor y continuar-Cuando vi como esa energía de maldad te llegaba me sentí… me sentí desesperado… los días que demoraste en reaccionar yo… era como un muerto-Dejé de mirar mis pies para permitirme verla a los ojos, estaban medios aguados… acaso ella ¿Quería llorar? ¡Maldición! Y yo lo había provocado-Kagome…-Salió tan tierna mi voz…-No vuelvas a hacer algo tan temerario otra vez, recuerda que te quiero para siempre a mi lado.

La lágrima rodó por su mejilla y me pregunté que había hecho mal, sin embargo su sonrisa me tranquilizó, ella, tan impulsiva como siempre me abrazó efusivamente.

-Permaneceré a tu lado hasta el fin de mi vida…-Respondió y yo correspondí a su afectuoso abrazo.

Fin

Ñiuu, me permití actualizar en mi reducido espacio de tiempo libre, pero ya queda poquito, tres semanas y seré libre al fin de la Universidad. Wiii

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Besitos.