Aclaraciones: Los personajes de InuYasha no me pertenecen, son de Rumiko Takahashi.

Se me ocurrió hacer un conjunto de capítulos de pequeñas historias sin unión entre sí, una colección de cortas historias tiernas de mi pareja favorita InuYasha y Kagome.

Repito, ninguna tiene una unión entre sí.

Dulces sensaciones.

Historia Treinta y tres: Hilo rojo.

Los rayos de sol que entran por la ventana interrumpen el sueño del cual jamás quisiera despertar. Molesta me giro para poder volver a aquel mundo en donde lo puedo encontrar a pesar que es doloroso el estar ahí también…

La lejanía es perturbadora, tres años se cumplirán en un mes más y yo aun no puedo dejar de sentir mi corazón adolorido.

Me levanto de mi cama totalmente desecha, hace mucho que olvidé como es dormir bien, porque en los sueños todo parte dulce. Él está a mi lado, me besa, me abraza, se comporta de aquella forma protectora y bruta que lo caracteriza, es el mismo pero luego… todo es oscuro, me encuentro en un cuarto donde no hay nadie… donde veo su sombra y no puedo llegar a él…

InuYasha…

Su nombre resuena en mi mente constantemente incluso más que ayer.

Los momentos vividos prometí atesorarlos y dejarlos como valiosos recuerdos que jamás en mi vida olvidaré. Aun así no son suficiente para consolarme en esta soledad. Aparentando sonrisa a los demás siento que un día explotaré.

Lo quiero ver, lo quiero ver tanto que daría mi vida a cambio de ello y sin embargo nada sucede. Esta inquietud… este dolor en mi pecho sigue ardiendo y creciendo.

InuYasha, te quiero ver.

Caminé hasta el árbol sagrado, es mi ritual diario desde que regresé de allá sin poder despedirme, sin decir un te quiero… solo recordando aquel único y cálido beso entre todo el caos vivido.

InuYasha…

Mi mano acarició el tronco en donde yace la marca que dio inicio a todo. Mi corazón se agita dolorosamente en mi interior, una lágrima roda como es de costumbre por mi mejilla, tiene su camino hecho ya.

-Nos volveremos a encontrar…

Una cálida brisa me envuelve gentilmente, cierro mis ojos disfrutando de la sensación.

-Yo sé que la distancia no será un impedimento… nos volveremos a encontrar.

Kagome…

Se que no es mi imaginación, se que él de verdad me habló. Porque estoy segura que no importa ni la diferencia de épocas ni los años que nos alejan… nosotros tenemos el hilo rojo del destino atado para siempre en nuestras manos… conectándonos hasta la eternidad.

Fin

Algo melancólico. Supongo que debe ser mi ánimo de hoy, tengo unas ganas de irme a una isla decierta y gritaaaaaaaar. Pero well.

Gracias por sus comentarios, lindas.

Lalalala.

Besitos.