Aclaraciones: Los personajes de InuYasha no me pertenecen, son de Rumiko Takahashi.

Se me ocurrió hacer un conjunto de capítulos de pequeñas historias sin unión entre sí, una colección de cortas historias tiernas de mi pareja favorita InuYasha y Kagome.

Repito, ninguna tiene una unión entre sí.

DEDICADO a mi amiga KIRA, te quiero mucho.

Dulces sensaciones.

Historia Treinta y seis: Mariposas.

Estaba aburrido y totalmente desganado. Me encontraba sentado en la rama más alta del que yo decía que era mi árbol. El Goshimboku. Me sentía bien ahí, mirar hacia abajo era agradable porque los aldeanos pasaban sin saber que yo los observaba asique los podía apreciar haciendo cosas graciosas… otras no tanto.

Pero era más divertido cuando me escondía ahí de Kagome y ella me buscaba y buscaba y yo la veía pasearse por el lugar con cara preocupada. Eso sí que era gracioso. Sin embargo Kagome no estaba, había ido a dar uno de esos estúpidos exámenes, no sé porque no me dejaba derrotarlos a mí con Colmillo de Acero, todo sería más simple así. Recordé su cara de espanto cuando se lo mencioné, me gané una visita al suelo sin ni siquiera saber por qué y un "Ni se te ocurra"

Bah, tonterías.

De todas formas la necesitaba ahora, realmente sin ella alrededor las cosas eran aburridas, Kagome siempre parecía darle vida a todo, hasta a los detalles más pequeños ella lograba que fueran increíbles, Kagome provocaba que yo deseara experimentar más cosas y vivir con energía.

Si, si estaba pensando muchas cursilerías. Sentí mis mejillas arder y me sentí tonto.

Mi vista se fijó en unas mariposa que volaban en una rama cercana a mí, sus colores eran llamativos, antes no me habría fijado en ello pero ahora me llamaban la atención, supongo que tenían que ver con cierta mocosa del futuro. Las mariposas volaban y aleteaban de forma tranquila, se veían libres.

Entonces pensé si estaba siendo egoísta. Quiero decir yo siempre presionaba a Kagome a volver sin importarme si su familia y amigos del otro lado la extrañaban, la arrastraba a situaciones al límite y sabía que lloraba por mi culpa.

Mi corazón pareció estrujarse dolorosamente.

Sí, yo era un maldito ser egoísta. Pero el solo hecho de no volver a verla nunca más me aterraba, no sabía cómo había logrado meterse debajo de mi piel pero ella lo había hecho y si la arrancaba sabía que no podría seguir correctamente.

No podía dejarla libre aunque fuera lo correcto. La necesitaba demasiado a mi lado.

Era aire fresco a mi alrededor, aunque yo fingiera la mayoría del tiempo que me molestaba su presencia, Kagome me entendía mejor que nadie, aunque la alejara en noches de luna nueva ella igual se sentaba a mi lado comprendiendo que lo que más quería era no estar solo.

Estaba tan sumido en mis pensamientos y sentimientos contradictorios que no noté que ya había regresado hasta que me fui de boca al suelo.

-¿Qué… PORQUE DIABLOS HICISTE ESO?

-Uh, te llamé pero parecías no escucharme-Me respondió con una sonrisa burlona.

-¡Oye tú te las vas a…!-Mis palabras murieron en mi garganta cuando una de las mariposas pasó frente a mis ojos, todo lo que había estado pensando volvió a mi cabeza como un balde de agua helada.

-Woow InuYasha, no me amenaces sabes que conmigo no tienes posibilidad-Yo rolé los ojos levantándome del suelo, la tonta tenía toda la razón en más de una manera.

-¿Para qué volviste?-Pregunté cauteloso. La vi agrandar los ojos algo sorprendida ante mis palabras.

-¿Qué para qué volví?-Kagome ajustó la mochila en su cuerpo, pude oler su extraño nerviosismo.-Me dijiste que volviera pronto, ya veía que ibas a mi casa y me sacabas del brazo como la otra vez… por eso me apresuré en volver.

-Pues si quieres regresa-Dije fingiendo poca importancia en mis palabras.

-¿Cómo?

-¿Estas sorda?

-No… acaso… quieres que no vuelva más.

La miré unos momentos sin entender hasta que comprendí, ella me estaba mal interpretando, yo no estaba echándola de mi lado, solo quería intentar aceptar compartirla más tiempo con los otros que la querían.

-No estoy diciendo eso-Pronuncie cada palabra lenta y claramente.

-Pero acabas de decir que…

-Solo estaba intentando hacer lo correcto.

-¿Y lo correcto para ti es que regrese a casa y no vuelva?

-¡No estoy diciendo eso!

-¡Explícate bien que no comprendo!-Me chilló con las lágrimas acumulándose en sus ojos.

Oh maldición, la había jodido, ella lo había entendido todo mal y si no hacía algo ahora empezaría a llorar y cuando lloraba me derrotaba y yo no sabía qué hacer. Eso era lo que más odiaba. Las lágrimas de Kagome, hasta más que la mierda de Naraku, a ese le podía dar una paliza pero… ¿Cómo podía consolar a Kagome? Si yo jamás había sido consolado.

Me acerqué a paso apresurado hasta quedar solo a unos centímetros de distancia, Kagome parecía a punto de explotar o salir corriendo, se mordía el labio inferior intentando controlar sus lágrimas.

-Yo, lo que intento decir es que no… no quiero que te sientas obligada a estar a mi lado…

-No estoy obligada a tu lado, estoy porque quiero-Dijo efusivamente interrumpiendo mis palabras y dejándome con la mente en blanco. Se notaba tan segura de sí misma y de lo que sentía.

-¿Si?

-Por supuesto, fui yo quien regresé, yo quien pedí estar a tu lado, a pesar de que a veces me sienta sin fuerzas, con ganas de llorar y mi corazón dolido por tu culpa-¡Aush! Eso me lastimó más que pelear con Sesshomaru- Me gusta estar a tu lado, te quiero InuYasha, es algo que simplemente no puedo evitar. Por lo mismo yo…-Vi como sus mejillas se tornaban suavemente sonrosadas- Yo no puedo estar tanto tiempo sin verte.

Mi cuerpo que se había sentido pesado de pronto se sintió mucho más ligero y aliviado. Deseaba poderle responder de la misma forma que ella lo hacía pero mi personalidad no era así aunque intentara, las palabras se cortaban y no sabía que exactamente decir.

-Yo no sé que debería responder…-Murmuré apenado queriendo gritarle que también la quería pero me sentía avergonzado.

-Está bien, no estoy pidiendo nada a cambio. Solo no me vuelvas a pedir que regrese de esa forma.

-No quiero que lo hagas. Quiero que estés a mi lado por tanto como viva.

-Eso es todo lo que necesito, InuYasha, que vivas-Su mano acarició suavemente mi mejilla, la mariposa se cruzó entre nosotros y ella la observó con una sonrisa.

-Es hermosa, sus colores-Se apartó de mi lado siguiéndola con gracia.

-Sí que lo es-Pero más tú, fue lo que quise decir, pero de mi nada salió. Estaba desesperado realmente deseaba poder hacerlo.

Kagome se encontraba de espaldas a mí a unos pasos, si tan solo avanzaba, estiré mis brazos, desde esa distancia parecía fácil poder tocarla… tragué duro saliva con solo un objetivo en mente.

-InuYasha-Escuché su voz sorprendida cuando la abracé por detrás, la apreté fuertemente contra mí, quizás no podía ponerlo en palabras pero esto era lo mejor que podía hacer.

-Gracias…-Murmuré en su oído con mi corazón latiendo fuertemente.

-De nada-Pude sentir que estaba sonriendo, se acomodó mejor entre mis brazos y juntos contemplamos como las mariposas volaban lejos.

Fin.