Aclaraciones: Los personajes de InuYasha no me pertenecen, son de Rumiko Takahashi.
Se me ocurrió hacer un conjunto de capítulos de pequeñas historias sin unión entre sí, una colección de cortas historias tiernas de mi pareja favorita InuYasha y Kagome.
Repito, ninguna tiene una unión entre sí.
Dulces sensaciones.
Historia Treinta y ocho: Feliz.
-Ella hablaba de extrañar-Comentó con un tono amargo en su voz mirando fijo como las nubes grises se acercaban a lo lejos.
-Es normal eso, aunque pasó mucho tiempo aquí y ahora viva aquí, hay cosas que de seguro del otro lado debe extrañar.
-Pero si extraña es porque se siente… infeliz… aquí-Las últimas palabras fueron pronunciadas con una angustia que sorprendieron a Miroku. Realmente InuYasha se veía muy afligido, y para que hubiese ido a pedirle un consejo era porque no estaba para nada bien.
-¿Por qué no se lo preguntas directamente mejor?-Propuso con calma.
-¿Eh… mm yo…
-¿Tienes miedo de la respuesta?
-¡Cállate! Monje tonto no sé ni para que vine a hablar contigo-InuYasha se levantó del suelo y le dio una mirada furibunda para luego darse la vuelta y marcharse de un salto. Miroku simplemente lo vio alejarse con una suave sonrisa en su rostro, InuYasha no cambiaba seguía siendo el mismo torpe inmaduro en esos temas a pesar de llevar más de un año con Kagome en la época.
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Su corazón latía furioso y doloroso, sentía que explotaría en cualquier momento, aun recordaba esas palabras "es cansador lavar a mano, extraño mi época, allá uno lo mete en una caja y ella hace todo el trabajo, oh y también está la secadora…"
-Osuwari-No alcanzó a dar un paso más-¿A dónde vas con tanta velocidad?-Preguntó una curiosa Kagome hincándose a su lado.
-¿Qué? ¿Por qué estás aquí en medio del bosque y no en casa?
-Me aburrí y vine a recoger yerbas medicinales-él abrió grandemente los ojos al escuchar ese "me aburrí"
-Creo que debemos conversar.
-No me gusta cuando usas ese tono de voz-Expresó Kagome levantándose del suelo apretando más contra su cuerpo la canasta llena de hierbas.
-Volvamos a casa-Él ordenó con un aire tan serio que Kagome prefirió guardar silencio, no entendía porque esa actitud.
Ambos caminaron callados hacia su cabaña alejada del pueblo, InuYasha había decidido construirla en medio del bosque frente al lago donde en la época de batallas con Naraku solía irse con Kagome a conversar sobre cosas triviales mientras veían las nubes pasar para despejarse de todo el caos en el que vivían.
InuYasha corrió la persiana indicándole a Kagome que pasara. Ella dejó sobre el suelo de madera su canasta y se quedó como estatua viendo como InuYasha pasaba y se sentaba frente a ella con ese aire misterioso y tenso.
-Puedes hablar ya, todo esto me está haciendo poner nerviosa-InuYasha a pesar de lo amargado que se sentía no pudo evitar esbozar una leve sonrisa, Kagome había hecho una expresión que le pareció muy tierna. Ciertamente todo en ella para él era fascinante, desde la forma en que hablaba, sus gestos, el tono de su risa, la manera en que miraba, todo para él era como un imán. Esos tres años sin ella habían sido estar muerto en vida. Y ahora debía enfrentarla y preguntarle si ella quería continuar ahí, pero por alguna razón aunque buscaba en su cabeza como iniciar el tema no llegaba nada. Tenía miedo.
-Kagome… ¿Eres feliz?-Ella parpadeó un par de veces confundida-Responde sinceramente… ¿Eres feliz… aquí… a mi lado?
-Por supuesto que si-Contestó efusivamente acercándose a su lado-¿Qué ocurre? ¿Por qué me preguntas eso?
-El otro día… el otro día mencionaste que extrañabas tu época y ahora dijiste que estabas aburrida, no te quiero atar a mi por mucho que yo a ti… lo peor para mí sería verte infeliz Kagome, se que soy un Hanyou bruto, malhumorado y que la mayoría de las veces me comporto como un idiota..-Mencionó con las mejillas roja de vergüenza por dejar de lado su orgullo y mostrarse vulnerable-Pero para mí lo más importante… eres tú y si tú no estás feliz entonces yo…-Los labios de Kagome acariciaron su boca torpemente, sus manos abrazaron su cuello acercándolo a ella y abrazándolo por completo.
-Realmente eres un tonto, pero igual te amo. Es natural que extrañe mi época InuYasha, fue parte de mi vida durante mucho tiempo, pero puedo vivir sin ello, en cambio si no estoy contigo sería algo muy similar a dejar de vivir. Ya pasé por eso tres años, no quiero volver a sentir esa sensación de un hueco gigante aquí-Señaló ella su corazón-Asique no pienses más tonteras, mi felicidad completa me la das tú.
-Tonta- InuYasha la abrazó contra su cuerpo como si de esa forma ella se volviera parte de él-Te quiero siempre a mi lado-Ella sonrió suavemente.
-En la otra vida también te estaré acosando.
-Será una eternidad que vale la pena vivir entonces-Murmuró InuYasha dejando un suave beso en su cabello.
-Lo será.
Fin
