Aclaraciones: Los personajes de InuYasha no me pertenecen, son de Rumiko Takahashi.
Se me ocurrió hacer un conjunto de capítulos de pequeñas historias sin unión entre sí, una colección de cortas historias tiernas de mi pareja favorita InuYasha y Kagome.
Repito, ninguna tiene una unión entre sí.
Dulces sensaciones.
Historia Treinta y nueve: Suave.
Sus ojos tenían una expresión cariñosa, su mano pasaba tan delicada por mi mejilla dándome la sensación de que él temía que sus garras pudieran hacerme daño.
Era como si me estuviera reconociendo por primera vez y enterándose como era yo.
-Kagome.-Murmuró, fue un sonido casi inexistente.
-¿Mmm…?-Entre cerré mis ojos ante su mano que seguía acariciando mi cara de forma dulce.
-Realmente estas aquí.-Se dijo más para sí que para mí.
-Si.
-Solo parece algo increíble…
-Acostúmbrate-Sonreí dándole confianza.
-Es la mejor noticia que me daban en años, y realmente son años-InuYasha soltó una suave risita. Me apoyé en su hombro y contemple como se oscurecía el cielo sabiendo que estaría con él hasta el fin de mis días.
Fin.
