Aclaraciones: Los personajes de InuYasha no me pertenecen, son de Rumiko Takahashi.

Se me ocurrió hacer un conjunto de capítulos de pequeñas historias sin unión entre si, una colección de cortas historias tiernas de mi pareja favorita InuYasha y Kagome.

Repito, ninguna tiene una unión entre sí.

Dulces sensaciones

Historia cuarenta y tres: La sorpresa

- ¿Es en serio? -Casi grite, cansada de todo lo que había tenido que correr para nada, observando con incredulidad como había puesto una roca y luego sobre la roca un tronco gigantesco de árbol en el pozo que me llevaba a mi época- ¡YA DETENTE! -Chillé cuando lo vi tratando de poner otro tronco más- ¡ABAJO!

-AGH-Se quejó al ser llevado al suelo por el conjuro, cayendo parte del tronco sobre él.

-Te lo mereces por tonto-Exclamé molesta pensando como movería eso de ahí- Saca eso InuYasha, tengo algo importante que hacer hoy, ya te lo había dicho.

-No hasta que me digas que es lo importante que debes hacer-Se incorporó, infló su pecho y cruzo sus brazos dándome una mirada orgullosa.

InuYasha me lo estaba haciendo difícil, planeaba sorprenderlo con un ramen edición especial que hoy salía en mi época, por eso tenía tanta urgencia de irme, era edición limitada y seguramente se acabaría muy rápido, realmente quería regalárselo, pero esa actitud me hacía querer retractarme de mi idea.

-Escucha…

-No te creeré lo de los exámenes, me dijiste que ya terminaste con esos monstruos hace unos días atrás-Me interrumpió acercándose de forma amenazante. Rápidamente en mi mente pensé en que otra mentirita blanca podría decirle.

-Hoy es el cumpleaños de una de mis amigas de mi época, por favor InuYasha, le prometí que iría y sabes que no me gusta fallar las promesas que hago.

- ¿Cuál de las tres? -Me preguntó interesado.

Bien, pensé, al menos me estaba creyendo y parecía desistir de retenerme en el Japón feudal.

-Yuka, asique debo irme ahora, AHORA-Enfaticé, mi reloj me avisaba que solo faltaba media hora para que comenzara la venta de la edición especial, realmente me estaba empezando a enojar.

-Bien- Retiró el tronco y la gigantesca roca, lanzándola lejos- Vamos- Dijo con tranquilidad y se lanzó al pozo.

- ¿QUÉ?, NO ESPERA-Pero ya no estaba…-Maldita sea, lo arruinó todo-refunfuñé a la nada y me lancé al pozo tratando de buscar una manera de sacármelo de encima.

Jamás me aburriría de disfrutar el traspasar las épocas, era como si estuviera en medio del universo en unos segundos, pero no era momento de embobarme con eso, debía pensar en que decirle ahora, pero yo no sabía mentir y si todo seguía así mi sorpresa sería un fracaso.

Fui jalada por los aires por unos brazos fuertes, fue todo tan rápido que no noté cuando ya estaba en la entrada de mi casa.

-InuYasha, no puedes acompañarme, Yuka dijo que era algo solo entre nosotras-Traté de sonar con pesar para que me creyera. Él suspiró y entró a la casa ignorándome- Oye… ¿Me escuchaste?

-Sí, si…-Lo oí decir mientras se iba directo a la cocina.

El aroma agradable y limpio de mi hogar era relajante, había una olla prendida en la cocina, oh si, comida de mamá. Se escucharon pasos acelerados bajando la escalera.

-Hermana, amigo orejas de perro-Dijo Souta a modo de saluda- Hermana hoy es el día de…-

- ¡Lo sé, el cumpleaños de Yuka! - Lo interrumpí haciéndole un gesto para que se quedara callado y me siguiera- Nos disculpas un momento InuYasha.

-Sí, si, como sea, esto está muy bueno…

InuYasha ni nos miró, estaba sumergido comiéndose un paquete de papas fritas que había encontrado en uno de los muebles de la cocina, esperaba que no fueran del abuelo o de seguro se molestaría. Mi mamá apareció y me brindó una dulce sonrisa, la salude rápidamente y agradecí que se pusiera a conversar con InuYasha, eso me daría tiempo.

-Escucha Souta- le dije cuando sabía que estábamos fuera del radio en que InuYasha podría escucharnos-Quiero darle ese ramen como sorpresa a InuYasha, pero no me deja sola ni un segundo, ¿Podrías distraerlo por favor?

-Una sorpresa de novios-Exclamó con alegría.

-NO- Sentí mis mejillas arder- agh, solo haz lo que te digo, por favor-Rogué impaciente, ya habían pasado quince minutos desde que comenzó la venta del maldito ramen.

-No te preocupes yo lo entretengo, vete por la puerta de atrás- Sonrió entusiasmado y corrió a la cocina, escuché que le decía que tenían más papitas fritas y que jugaran videos juegos, InuYasha pareció realmente olvidarse de mi asique era mi oportunidad.

Tomé el dinero de mi pieza, luego me dirigí a la puerta trasera de la casa, bajé las escaleras del templo lo más rápido que podía para no ser vista por InuYasha.

Cuando llegué el lugar estaba atochado de gente, y al parecer todo mi esfuerzo no había valido para nada, parecía no quedar más ramen. Sentí mi pecho oprimirse, mis sentimientos estaban en un vaivén de tristeza y enfado.

-Si no hubiese perdido tanto tiempo con InuYasha, tonto, si era para él…-Suspiré acongojada, fue entonces cuando noté que muy al fondo de la repisa quedaba el último ramen de edición especial, miré a mi alrededor y no había nadie cerca que pudiera notarlo, estiré mi brazo y lo alcancé, pude sentir el éxito al tocarlo.

- ¡Lo hice! - Exclame feliz.

- ¿Qué hiciste?

- ¡INUYASHA! -Grité totalmente sorprendida, oh maldición, me había seguido, velozmente llevé mi mano a mi espalda escondiendo el ramen- ¿Por qué me seguiste? -Musite nerviosa.

-Estábamos viendo eso que le dicen "las noticias" en la caja de imágenes, donde muestran lo que pasa en el día aquí, o algo así dijo tu mamá, y habían muchas muertes, por atropello, asesinato, y algo de guerras en otras partes de este mundo-Dijo enumerando con sus dedos- Así que prefería asegurarme que estarías bien, este lugar no es tan seguro como yo creía-Frunció las cejas preocupado-pero… ¿Dónde está tu amiga?

Honestamente no sabía cómo sentirme al respecto, me enojaba que me hubiese seguido, sin embargo, lo había hecho porque estaba preocupado, esa era la manera de demostrar su afecto, suspire rindiéndome, estaba bien, quizás esta no era la forma en que había planeado todo, pero ya que más daba.

-No esta…-reconocí fijando mi vista en el suelo.

- ¿Eh, no llegó?

-No es eso… mira-Saqué de mi espalda el ramen enseñándoselo, levanté la cabeza y vi como estaba observando él con asombro el ramen, el paquete era en papel 3D por lo que cambiaba de colores al moverlo, luego me miró a mi dubitativo.-Yo solo… quería darte una sorpresa y regalarte este ramen que es edición especial, sabes, eso significa que solo se venderá hoy y nunca más habrá en Japón, por lo que es un sabor único, quería dártelo porque se lo mucho que te gustan… pero no me dejabas venir, y luego tuve que mentirte pero finalmente aquí estas, no salió como habría pensado-Termine susurrando lo último desanimada,

-Darme una sorpresa…-Repitió con una voz apretada, yo pensé que estaría enojado, pero entonces me dio la sonrisa más dulce que le había visto desde que lo conocía- Una sorpresa para mi…-Yo solo asentí algo confundida, entonces, ¿No estaba molesto por qué le hubiese engañado?. Tomó el ramen entre sus manos manteniendo esa sonrisa que estaba haciendo palpitar mi corazón aceleradamente- Gracias, Kagome, jamás alguien me había dado una sorpresa…

-No resulto como esperaba…

-Keh, no importa, viene de ti y eso lo hace mejor aún-Sonrió aún más.

-Entonces, ¿No estás enojado porque te hubiese mentido con lo de Yuka?-Pregunté sigilosamente.

-Lo estoy-Afirmó-Pero lo tuviste que hacer porque no te dejaba regresar-Oh, él estaba siendo demasiado comprensivo y eso me asustaba. -Pero este ramen lo compensa, regresemos rápido que quiero probarlo- Se relamió los labios, me subió a sus hombros saliendo del lugar velozmente.

-Pero ni si quiera lo alcance a pagar…

-Keh.

- ¿De verdad nunca nadie te había tratado de dar una sorpresa…? -Las luces de los focos nocturnos parecían estrellas fugaces a nuestro alrededor, InuYasha se detuvo entonces cuando nos encontrábamos a los pies del templo.

-Sabes bien que las personas y monstruos siempre me han visto como un sucio hanyou, sería imposible para mi pensar que alguien se tomaría la molestia de hacer eso por mí, pero tú… tú siempre eres la excepción, mi excepción.

Mis mejillas comenzaron a arder nuevamente, sentí ganas de abrazarlo, pero apreté mis manos en puños para contenerme, me dolía el alma que hubiese tenido que pasar por tantas penurias, pero si al menos yo podía aliviar y darle buenos recuerdos para el futuro entonces no dejaría jamás de dar lo mejor de mí para entregárselo a él. Definitivamente mi plan no había resultado como quería, pero sus palabras habían abrigado mi alma.

Cuando llegamos a casa y se lo serví su expresión era tan feliz que sabía que sería uno de los mejores recuerdos que atesoraría en mi corazón.

Fin.

Este es mi regalo de navidad para todos quienes leen mis historias, gracias por los comentarios que aún me siguen llegando, siempre los leo 3

Un abrazo gigante y que tengan unas lindas fiestas.