Aclaraciones: Los personajes de InuYasha no me pertenecen, son de Rumiko Takahashi.

Se me ocurrió hacer un conjunto de pequeñas historias sin unión entre sí, una colección de cortas historias tiernas de mi pareja favorito InuYasha y Kagome.

Repito, ninguna tiene unión entre sí.

Dulces sensaciones

Historia cuarenta y cuatro: Hanami

- ¿Te llevarás todo eso? - Preguntó Souta mirando sorprendido la diversidad de comida que había preparado.

-Sip-Contesté de muy buen humor.

- ¿No puedo comer nada?.

-No-Respondí fingiendo seriedad, él hizo una expresión de pesar-Es broma-Tomé una bandeja con onigiris y mochi que había preparado para ellos-Estos los hice para ustedes cuando vayan a contemplar los cerezos en la tarde.

- ¡Gracias hermana! -Se le iluminaron los ojos de Souta para luego volverse hacia a mi con una cara rara-Oye, pero ¿Por qué llevas tanta comida si dijiste que Sango y Miroku están en la aldea de cazadores y Shippou en su día de entrenamiento en las montañas?.

-InuYasha come por un ejercito de mil hombres…-Le respondí rogando para que mis mejillas no se sonrojaran.

-Entonces tienes una cita con InuYasha y contemplaran los cerezos juntos, wow, hermana, que coqueta.

-Cállate, me llevaré la bandeja-Le chillé, sentía mi cara arder.

-Mejor me voy a pieza-Exclamó corriendo a su habitación ante mi amenaza.

Suspire, comenzando a guardar todos los bentos en mi gran mochila amarilla, estaba nerviosa, meses atrás le había sacado información a InuYasha y ni idea tenía del Hanami, ante ello, puse mi plan en marcha, logré volver antes con excusa de exámenes, compré los ingredientes y me esmeré preparando los diversos platos para que pudiéramos contemplar los cerezos juntos, el poder compartir un momento así con él sería suficiente para mi corazón.

Entre al pozo con mi pesado equipaje, subí lentamente por las enredaderas teniendo cuidado de que no se golpeara mi mochila, una mano se extendió hacia mi y la tomé sin vacilar. InuYasha me ayudó a salir con ojos curiosos, movía su nariz, claramente ya había notado que llevaba comida.

-No sé que es, pero todo huele muy bien, genial, ¡comamos!-Me dijo a modo de saludo, sentí mi vena saltar levemente de enojo, no, aquí no podíamos comer, no habían cerezos, estos estaban cerca del lago.

-Hola InuYasha, ¿Cómo estás? -Él me miró con su cara impaciente, suspiré- Vamos a comer al lago o no te daré nada-Sentencie.

-Keh, como quieras-Me jalo subiéndome a su espalda.

El bosque pasaba fugaz a mis ojos, él saltaba de rama en rama y luego seguía corriendo por el suelo con mucha ligereza, respiré profundo, sintiendo su masculino aroma… mi corazón se aceleró golpeando mi pecho con fuerza.

-Llegamos-Anunció bajándome con suavidad, lo vi mirar alrededor algo pensativo.

- ¿Sucede algo? -Pregunté mientras sacaba de mi bolso un mantel para poner sobre el pasto.

-Florecieron los cerezos…

-Si-Coloque los diferentes bentos abiertos sobre el mantel, InuYasha seguía pensativo mirando las flores.

-Lo mencionaste meses atrás-Dijo de la nada sentándose frente a mí, mi corazón nuevamente comenzó a golpear fuerte contra mi pecho.

-No pensé que lo recordarías…-Musite, otra vez mis mejillas ardían, él me miró de una forma diferente, ¿Era ternura?.

-Keh-Se cruzó de brazos esquivando mis ojos- "En el Hanami nos reunimos con familiares, amigos o pareja… se hace un picnic contemplando los cerezos, cuando llegue el Hanami prepararé algo y comeremos juntos"-InuYasha reprodujo cada palabra que yo había dicho ese día en plena nevada-Lo recuerdo bien-El silencio se extendió por segundos que me parecieron eternos- Tú siempre cumples lo que dices- Esta vez se volvió a mirarme y posó su mano sobre mí.

-InuYasha…-Me quedé muy quieta observando esos ambarinos ojos que me derretían y dejaban sin aliento, él se inclinó levemente hacia mí con las mejillas algo sonrosadas, yo entrecerré los ojos esperando el ¿Beso?, pero en vez de eso se inclinó más y tomó un onigiri… la magia se había acabado- InuYasha-susurré algo molesta.

-Oye, esto está buenísimo-Dijo feliz con la boca llena de comida.

-Me alegro…

Sonreí, estaba bien, él había recordado mis palabras y estaba disfrutando de mi comida en aquel hermoso paisaje donde los cerezos se reflejaban en el lago. Si, definitivamente para mi este momento sería un recuerdo muy valioso.

Fin

He vuelto, espero lo disfruten.

Un abrazo a quienes aún me leen y mandan comentarios, muchas gracias, siempre los leo.

Un abrazo gigante.