Aclaraciones: Los personajes de InuYasha no me pertenecen, son de la maravillosa Rumiko Takahashi
Se me ocurrió hacer un conjunto de capítulos de pequeñas historias sin unión entre sí, una colección de cortas historias tiernas de mi pareja favorita InuYasha y Kagome.
Dulces Sensaciones
Historia cuarenta y seis: La gorra
-¡Póntela!-Gritó con su "delicada" voz Kagome, tenía sus cejas tan fruncida que casi se tocaban y me miraba con esa cara amenazante de que en cualquier momento me haría visitar al suelo por el maldito collar que me puso la maldita anciana Kaede, y que hasta este maldito día aún tenía efecto con la maldita palabra de Kagome, odio ese collar, maldito collar. Creo que ya dije maldito collar antes, pero, Keh, MALDITO COLLAR.
-No-Dije cruzándome de brazos y estirando mi cuello, por suerte ser más alto impedía que Kagome lograra llegar a mi con facilidad, ella seguía tratando de estirarse para poder ponerme el gorro.
-No te llevaré si no te lo pones-Me amenazó insistiendo en colocármelo, ella me estaba comenzando a alterar y poner nervioso con su rostro tan próximo al mío mientras se empeñaba en colocarme el maldito gorro.
-No quiero e iré igual-Sentencié sujetando sus muñecas para que dejara de moverse.
-A-BA-JO.
Fue lo último que escuché antes de ir a dar al suelo, claro, la tonta Kagome olvido que tenía sujetas sus muñecas así que ella visitó el suelo conmigo. ¡JA, tonta!
-Ayy, como duele-Expresó comenzando a levantarse- Tonto, debiste soltarme.
-Keh, ahora ya sabes como se siente cada vez que lo di…
-ABAJO
Dos visitas al suelo en menos de 5 segundos y esta vez solo, oh, que solitaria vida…
Estúpida Kagome.
-Ya basta-Dije incorporándome de un brinco logrando esquivar la proximidad del gorro a mis orejas, Kagome iba otra vez a abrir su boca para gritar la maldita palabra, pero logré taparle los labios con mi mano- No me gusta usar esa cosa, me aprieta las orejas, es incómodo y no lo quiero-Ella me fulminó con la mirada asique retiré mi mano de su boca rogando a los dioses para que no dijera abajo otra vez.
-Ya te he explicado, aquí la gente no tiene esas orejas y no hay monstruos, por eso… ¡DEBES PONERTELO! -Ella enfatizó enérgicamente las últimas palabras-Ya hemos perdido mucho tiempo en esto, más de una hora, ya deberíamos haber incluso regresado con las provisiones, no me reclames si el ramen del sabor que te gusta ya no queda- Ella arqueó la ceja viéndome seriamente, sabía cómo llegar a mi punto débil, RAMEN.
Sin embargo, y aunque amaba el ramen…había algo que me estaba comenzando a molestar, y ya saben como soy, se lo dije amablemente.
-Oye tonta, ¿Acaso te avergüenzan mis orejas? -Le reñí apretando los puños, Kagome pasó de la expresión sería que tenía a una desconcertada, abriendo sus labios en una O para luego sonreír suavemente.
¿Cómo es que ella podía ser tan expresiva?, Kagome era la persona más sincera que conocía en este mundo, todas sus emociones siempre se reflejaban en su rostro, cuando estaba enojada sus cejas se fruncían mucho, cuando estaba nerviosa mordía su labio inferior, cuando estaba a punto de llorar apretaba sus puños y los llevaba a su pecho, cuando me miraba mientras pensaba que yo no me daba cuenta, ella sonreía…
-¿ME ESCUCHASTE?-Fui interrumpido por mis pensamientos cuando sacudió sus manos sobre mi rostro- Tierra de 500 años en el futuro llamando a InuYasha, ¿sigues ahí?
-Keh, tonta…bueno, ¿Qué dijiste? -Por estar sumergido en mis pensamientos creo que me había perdido de algo importante, la observé con las mejillas infladas y levemente sonrojadas.
Ella suspiró, sentándose en el sillón de la sala de estar de su casa.
-No me avergüenzan tus orejas InuYasha, desde la primera vez que las vi las encontré adorables…incluso las toqué…
-¿Cómo?-Qué yo recuerde nuestro primer encuentro había sido mientras la perseguía la mujer cien pie.
-Ese día que atravesé el pozo por primera vez… mientras buscaba como regresar me adentré en el bosque y te vi inmerso en tu sueño, la verdad…parecías dormir muy plácidamente, como podría decirlo… fue como una visión de un cuento con un tinte mítico…
De alguna forma las palabras de Kagome se escuchaban tan sinceras y dulces que estaban haciendo sentir cálido mi corazón y también mi rostro, podía notar como mis mejillas comenzaban a arder suavemente.
Ella miró por un momento sus manos pareciendo vacilar, luego llevó sus ojos hacia a mí y continuó.
-Entonces… ya sabes, tus orejas se veían tan adorables y suaves que no pude evitarlo y las toque, jijiji-Sonrió nerviosa, parecía temerosa de mi reacción, sin embargo, al contrario de enojarme fue felicidad lo que sentí.
Sabía que nuestro primer encuentro no había sido el más agradable, pero si olvidamos el pequeño detalle de que fingí tratar de matarla por la perla, ella, sin duda, desde que nos conocimos siempre me trató como un igual y así fue como Kagome logró llegar al que había sido por muchos años un duro corazón de hanyou.
-¿Estas molesto?-Me preguntó levantándose de su lugar con la gorra en mano.
-Ya dame eso-Le arrebaté la gorra y me la puse-Solo porque acá no es normal me la pondré.
-InuYasha-Ella sonrió de esa forma tan única y afectuosa… esa sonrisa que solo es para MI.
-Keh
Fue lo único que pude decir, quizás, algún día, cuando la batalla con Naraku llegara a su fin, tenga el valor de decirle que quiero vivir con ella en mi bosque.
-Yo creo que esa gorra te queda también adorable-Comentó cuando veníamos de regreso con las compras, por suerte aún quedaba de mi ramen.
-Keh, maldita gorra.
FIN
Gracias por los comentarios me han animado mucho a retomar la escritura.
¡Un abrazo!
Ps: ¿Sabes cuántas veces InuYasha maldijo en esta historia? Dime en los comentarios, ahahaha
