Aclaraciones: Los personajes de InuYasha no me pertenecen, son de la maravillosa Rumiko Takahashi

Se me ocurrió hacer un conjunto de pequeñas historias sin unión entre sí, una colección de cortas historias tiernas de mi pareja favorita InuYasha y Kagome.

Dulces Sensaciones

Historia cuarenta y nueve: El temor de un primerizo

Noté que pasaba sus ojos por mí y luego sobre mis brazos algo dudoso, parecía estar tratando de entender la manera correcta de sujetarla.

- ¿Quieres cargarla? -Pregunté suavemente para no sobresaltar a nuestra hija que parecía muy calmada en mis brazos, hace solo tres días atrás ella había llegado a nuestro mundo.

No había sido un parto sencillo, considerando que en la era feudal no existía la tecnología de mi época, aún así había logrado pujar lo suficiente para que Airi naciera. Desde ese momento InuYasha parecía extremadamente cuidadoso cada vez que se acercaba a mi y nuestra hija, de hecho, aún no era capaz de tomarla en brazos.

La primera vez que le dije que la cargara negó temeroso, sentía miedo de hacerle daño, ante esto no quise presionarlo, tampoco había estado presente cuando le daba de amamantar, InuYasha parecía creer que podía incomodarme.

La verdad, ya estaba un poco harta de eso, quería hacerlo participe de cada momento con nuestra hija.

- ¿Y si se me cae? -Su voz sonó extremadamente preocupada y sus ojos se abrieron más.

-InuYasha, mueves a Tessaiga como si fuera una pluma, créeme, no se te caerá Airi, eres la persona que más amamos, estoy segura que Airi también lo esta ansiando- Me enderecé mejor en el futón, él inmediatamente se sentó a mi lado pensando que necesitaba ayuda- Estoy bien, InuYasha… de verdad, te agradezco que te preocupes así por nosotras, pero no somos de cristal-Sonreí dándole un cortó beso en los labios.

-Solo… no quiero que les pase nada malo, son lo más valioso que he tenido en mi vida-Me contestó seriamente acariciando mi mejilla con suavidad, mi corazón dio un tirón de felicidad ante sus palabras, me acerqué a su rostro y le di un beso algo más prolongado, él me correspondió con dulzura.

-Mira debes hacerlo así… -Comencé separándome un poco y mostrándole en que posición poner sus brazos, él tragó duro y asintió. Puse a nuestra pequeña sobre los suyos, lo vi contener el aliento y tensarse al tenerla entre sus brazos.

-Es tan frágil…-Susurró, observándola con gran atención, la pequeña manita de Airi por reflejo agarró uno de sus dedos, él sonrió abiertamente ante ese gesto.

Después de toda la adversidad que habíamos tenido que atravesar y el tiempo separados, poder tener momentos como ese me hacían sentir profundamente agradecida del destino, de encontrarnos.

Tras un largo rato en silencio, la pequeña comenzó a hacer pucheros que luego se volvieron en llanto intenso, InuYasha me miró desconcertado.

- ¿Hice algo mal? -Preguntó nervioso.

-Nada de eso…-Tomé a la bebé, la alcé y no tenía olor, debía tener hambre. InuYasha me veía curioso tratando de aprender como conocer lo que quería nuestra hija-Parece que tiene hambre-Le expliqué acomodándola mejor para darle de amamantar.

-Es mejor que me vaya…-Se apresuró a decir.

- ¡Abajo! -Se me escapó, pero fue la única forma de evitar que saliera rápido de nuestra cabaña.

-Kagome, ¿Qué demonios? -Se incorporó dándome una molesta y desconcertada mirada.

-Esta bien que compartas esta instancia con nosotras, ven, siéntate a mi lado-Di palmadas al espacio que había en el futón.

-No sé si deba…

-Oh, vamos InuYasha, dar de amamantar es algo natural de este proceso, ¿No crees? -Después de unos segundos en que percibí que estaba analizando con esfuerzo lo que había dicho se encogió de hombros y accedió a sentarse a mi lado.

Él observó con detención como Airi tomaba mi pecho con facilidad y comenzaba a succionar desesperadamente.

-Creo que tiene mucha hambre-Dijo juguetón pasando su brazo por sobre mis hombros.

-Eso lo heredo de Papá-Sonreí.

-Keh, será tan fuerte como yo-Comentó orgulloso inflando su pecho-Y también heredará tu gentil corazón, Kagome-Añadió apoyando suavemente su mejilla sobre mi cabeza.

-InuYasha…-Suspiré conmovida.

-Espero no herede el poder decir la palabra mágica de este maldito collar-Refunfuñó señalándolo.

-Puede que sea su palabra favorita-Respondí traviesa, me dio una mirada fingidamente indignada.

-Espero que no-Acarició sutilmente la cabecita de Airi, quien seguía mamando fuertemente-Ustedes son el mejor lugar donde puedo estar…-Susurró abrazándonos.

En aquel bosque que muchísimos años atrás fue temido por ser territorio de InuYasha, ahora, era un lugar en el cual los aldeanos se paseaban con total confianza, y yo sentía que era el lugar más seguro, tranquilo y donde me sentía más amada del mundo.

FIN

Gracias por los reviews, me encanta mucho leerlos… hablando de eso, cuando leí el reviews de SheilaStV sobre escribir más de ellos con sus cachorritos, esto fue lo que salió, espero les haya gustado.

Fickers unidas para llevar el canon hasta la cima