Aclaraciones: Los personajes de InuYasha no me pertenecen, son de la maravillosa Rumiko Takahashi
Se me ocurrió hacer un conjunto de capítulos de pequeñas historias sin unión entre sí, una colección de cortas historias tiernas de mi pareja favorita InuYasha y Kagome.
Dulces Sensaciones
Historia cincuenta: San Valentín
-Qué demonios pasa Kagome-Le dije desde la rama de mi árbol, ella me miraba desde abajo con un rostro sospechoso.
Extrañamente había pedido regresar solo unas horas a su casa en el otro lado del pozo, tenía una bolsa entre sus manos y se había cambiado de ropa. Ahora lucía un… ¿Cómo era la palabra…? Ah, sí, vestido sobre sus rodillas celeste, era ceñido en la cintura, la hacía ver exquisitamente bonita, por supuesto, eso jamás se lo iba a decir… Keh.
-Ya baja del Goshimboku, te conviene-Exigió comenzando a poner un rostro de enfado, eso solo podría terminar en un "Osuwari", por lo que antes que usara el maldito conjuro preferí saltar, caí a un metro de ella.
- ¿Qué quieres? -Pregunté fingiendo aburrimiento, naturalmente no me sentía así, tener a Kagome a mi lado siempre era agradable, ella volvía los momentos más comunes en situaciones divertidas o interesantes. Siendo sincero tenía curiosidad sobre que tenía esa bolsa rosa que apretaba con fuerza.
Ella por una fracción de segundos ante mi actitud frunció las cejas, luego la vi suspirar cansadamente. Bueno, sabía que estaba siendo pesado con ella, de alguna manera, sentía que si bajaba mi guardia demasiado saltaría sobre ella a abrazarla efusivamente o… besarla… en cualquier momento, y aún queda derrotar a Naraku, no me permitiré ser así con ella hasta estar seguro de que puedo darle la felicidad que se merece, eso incluye desaparecer a la basura de Naraku del mapa.
-Ten-Me entregó la bolsa que tanto me tenía intrigado.
- ¿Y esto qué es?
-En mi época hoy es 14 de febrero, es el día de San Valentín…-Ella comenzó a jugar con sus dedos nerviosa y su tono de voz se volvió algo inseguro, Kagome se sonrojó, no sabía por qué, pero se veía malditamente adorable, siempre, tan adorable-…El asunto es que es un día para celebrar el amor… y la amistad-Agregó sonriendo aún con sus mejillas alborotadas.
Cuando ella terminó de hablar yo solo la miré tratando de procesar qué significaba celebrar el amor y la amistad, Kagome me hizo un gesto para que sacara lo que había dentro de la bolsa y así lo hice. Había una cajita redonda, mi olfato me decía que eso tenía comida dentro porque percibía un olor a dulce muy agradable.
- ¿Qué es? -Pregunté curioso llevándolo a mi nariz para oler mejor.
-Chocolate, es para ti, no tuve tiempo de poder hacerte uno yo misma, pero…
-Esta bien-La interrumpí, pude advertir que en su rostro había preocupación por ese detalle. Me senté en el suelo y le hice seña para que se sentara a mi lado.
-En mi época…solo las mujeres dan chocolate en este día a los hombres… es una forma de declararles sus sentimientos- Dijo quedamente mirando atentamente sus zapatos.
Yo tragué lentamente ante su nueva confesión, así que por eso había estado tan sonrojada y nerviosa cuando me lo dio. Ella con esto estaba entregándome sus sentimientos…Se me hizo algo difícil respirar ante semejantes palabras. Kagome, siempre me enseñaba formas nuevas de como mi corazón podría explotar, de buena forma, por supuesto.
Por largos segundos no supe que decir, mire el chocolate atentamente, ¿Estaría bien comerlo sin aún haberle dicho como me sentía por ella?...
Ella pareció adivinar lo que pensaba porque habló rápidamente.
-Esta bien si lo comes… como dije, también es el día de la amistad-Sonrió nerviosa, se abanicó con su mano el rostro como si hiciera mucho calor, cuando estábamos aún en invierno.
- ¿Estaría bien comerme tus sentimientos? -Pregunté dudoso, si eran sus sentimientos en un chocolate, ¿Cómo podría comerlos?, ¿Sería mejor guardarlo?. Escuché su refrescante risa a mi lado.
-Es un detalle InuYasha, un obsequio con cariño para ti, mis sentimientos siguen aquí…-Ella señaló su corazón y luego posó su mano en mi pecho-Para ti…-Dicho eso se acomodó sobe mi hombro tranquilamente.
-Kagome…-Pasé mi brazo por sobre sus hombros y la atraje contra mí. ¿Recuerdan que dije que debía controlarme para no besarla o abrazarla?... Olviden lo que dije, ¿Cómo podría hacerme el duro ante tan bondadoso corazón?... Esa fue la dulce manera en que ella se abrió paso en mi interior.
- ¿Me pregunto si el próximo año podrás hacerme uno tú? -Susurré, ella asintió lentamente, comprendiendo que esperaba pasar más de estos días a su lado.
Después de derrotar al mugroso de Naraku, podría entregarle lo mejor de mi a Kagome, me prometí, por ahora solo espera un poco más por mí, pensé, mientras me comía el chocolate gustosamente y ella me seguía sonriendo de esa forma tan sincera.
FIN
Hola, un regalito de San Valentín para ustedes, gracias por los reviews.
Me sorprendió darme cuenta de que he llegado a la historia número cincuenta… agradecería que dejaran sus comentarios una vez lean la historia.
Cariños
