Aclaraciones: Los personajes de InuYasha no me pertenecen, son de la maravillosa Rumiko Takahashi.

Se me ocurrió hacer un conjunto de pequeñas historias sin unión entre sí, una colección de cortas historias tiernas de mi pareja favorita InuYasha y Kagome.

Dulces Sensaciones

Historia cincuenta y cinco: Cabaña

Me movía inquieto pensando de qué manera podría abordar el tema con ella, cómo debería proponérselo, qué palabras debería usar. Como no se me había ocurrido nada claro, acudí a Miroku, quien ahora me miraba divertido mientras seguía mi paseo inquieto de ida y vuelta en círculos.

-¿Vas a seguir girando sobre si sin decirme para qué me trajiste hasta este sector alejado del bosque?-Miroku llenó su cantimplora con el agua del río, su cauce era calmado, los pájaros adornaban el silencio del bosque, y muy a lo lejos podía escuchar a aldeanos trabajando en los cultivos.

-Keh, tú sabes… hemos estado trabajando en este proyecto en secreto-Comencé nervioso, si me ponía así con él, cómo diablos se lo iba a decir a Kagome.

-¿Te refieres a la cabaña que te he estado ayudando a construir en secreto para ti y la señorita Kagome?-Había algo en su tono que me molestó, el maldito parecía estar disfrutando de mi actitud.

-Si eso…

-Y supongo que aún no sabes cómo decirle que quieres que vivan juntos…-Él continúo con ese tono entre divertido y casi burlón. Quizás había sido un error haberle pedido ayuda a este monje ex mujeriego.

-Olvi…

-Yo creo que la Señorita Kagome ha estado esperando este momento, ya han pasado alrededor de seis meses desde que regresó, ha permanecido viviendo con la anciana Kaede y la pequeña Rin, pero…-Se llevó la mano al mentón y miró el horizonte con un dramatismo que me puso alerta y no dijo nada más.

-¡Pero qué Miroku!-Este sujeto ya estaba colmando mi paciencia.

-Nada, solo recordé algo que me mencionó Sango respecto a la Señorita Kagome…-Dejó su frase otra vez a medio terminar en el aire.

-¿Qué fue lo que le dijo?- Me acerqué a él cruzándome de brazos gruñendo. Miroku no se inmutó por mi intención de parecer amenazador, realmente sabía que jamás le haría daño, maldito.

-Mmm… no puedo, esas son confesiones de mi esposita solo para mi-Miroku se levantó del suelo con toda la calma del mundo y eso me exaspero, solo estaba jugando conmigo, no sé por qué había acudido a él-De todas formas, deberías decirle simplemente lo que piensas, que construiste una cabaña para los dos para vivir juntos como la pareja que son, te puedo apostar cinco sacos de arroz que ella estará muy feliz, después de todo, si volvió por el pozo y dejó a su familia fue para estar contigo-Miroku se giró dándome la espalda y comenzando a caminar en dirección a la aldea-¿Vienes?-Negué con la cabeza, él solo hizo un movimiento con su mano de despedida y una sonrisa demasiado extendida para mi gusto.

Él tenía razón, yo le estaba dando más vueltas de lo que debía, Kagome había regresado para estar conmigo y para ello, dejo su época, su familia y sus amistades. Por supuesto que ella estaría contenta, era solo que a veces las pequeñas inseguridades emergían haciéndome dudar de mí mismo, pero el maldito de Miroku tenía toda la razón, jamás admitiría frente que la tenía. Keh.

Una sensación placentera comenzó a recorrerme desde la punta de los pies hasta mi cabeza, quería verla, necesitaba verla, estrecharla entre mis brazos y llevarla a nuestro hogar, ya no había dudas. Quería mostrarle lo que había estado haciendo durante estos meses.

Con ese pensamiento en mente, corrí rápidamente por el bosque, volviéndose todo a mi paso manchones verdes y cafes, solo quería verla, quizás no era bueno con las palabras, pero… la amaba plenamente y quería permanecer cada día a su lado, los tres años separados habían sido una lenta espera casi tortuosa, ahora no entendía cómo había podido soportar tanto tiempo lejos de ella, de su cálido cuerpo, de su sonrisa, de su aroma…

Kagome…

Entonces la vi, en medio del prado, con su canasta de mimbre depositando algunas hierbas curativas, en este tiempo la había observado crecer en conocimiento y en poderes, ella estaba dando todo de sí para adaptarse a mi mundo, y yo solo quería hacerla feliz.

Cuando estuve a diez pasos detuve mi andar y comencé a caminar, Kagome enderezó la cabeza y me sonrió al verme aproximar.

-Buenos días-Me saludó con voz tranquila, continuando con su labor, yo me senté frente a ella para llamar su atención, Kagome lo comprendió y dejo las últimas hierbas sobre la canasta de mimbre apartándola a un lado-¿Sucedió algo?-Preguntó frunciendo un poco las cejas, ella acercó su mano a mi mejilla quitando un pedacito de hoja que seguramente se me había pegado en mi carrera.

-Quiero llevarte a un lugar-Dije sin más, tomando su mano y levándola del suelo, sin esperar su respuesta la subí a mi espalda, ella no dijo nada, solo se sujetó sobre mis hombros. La sensación íntima de su cuerpo contra el mío desde siempre había sido un placer secreto. Aun cuando estábamos en la búsqueda de Naraku, poder tenerla así contra mí era un regalo entre todo el caos de ese tiempo.

Esta vez con algo más de lentitud corrí para que el viento o las ramas que se rompían a mi paso no la lastimaran, podía escuchar que el latido de su corazón se había acelerado, sus manos se afirmaban firmemente de mis hombros, su cabello golpeaba de vez en cuando en mis mejillas, su aroma lo llenaba todo, apreté más el agarre en sus muslos pegándola a mí.

Cruzamos el bosque, mi bosque, y entre los arboles comenzó a asomarse la cabaña que había estado construyendo durante dos meses con Miroku, la sentí suspirar.

Cuando llegamos frente a la cabaña, la bajé con delicadeza, ella se quedó contemplando el lugar con la boca abierta. La cabaña era amplia y la habiamos construido de dos pisos, la verdad, había pensado en como era su casa en su época para intentar hacer algo que se pareciera pero a mi estilo y con los recursos de esta época, claramente. El primer piso constaba de la fogata para cocinar y recibir a las visitas y en el segundo estaba nuestra habitación… nuestra… pensar en Kagome y yo durmiendo juntos me generó un cosquilleo en el estómago.

-InuYasha…-Ella me miró de soslayo pidiéndome una explicación que estaba seguro que ya sabía. Me puse frente a ella, quedando la cabaña a mis espaldas.

-Sé qué no es mucho, la verdad intente que se pareciera a tu antiguo hogar… tú dejaste todo por mí y yo… ya no quiero que estemos lejos, quiero despertar con tu cara a mi lado cada día, ¿Esta bien si vivimos juntos aquí?

-Tú construiste esto para mi…-Ella no lo estaba preguntando, lo estaba afirmando, comencé a ver sus ojos vidriosos y me preocupé, acto seguido me abrazó, colocando sus brazos alrededor de mi cuello-Estoy tan feliz…-Es cierto, ella también lloraba de felicidad no solo de tristeza, así era Kagome, estreche su cintura hundiendo mi rostro en su cuello, sintiendo su calidez.

-Tomaré eso como un si-Susurré sobre su cuello, depositando un corto beso allí, ella se separó lentamente abrazándome con su mirada.

-Por supuesto que sí-Juntó sus labios contra los míos de una forma sutil- Así que, por esto estuviste tan sospechoso estos meses.

-¿Cómo?-Le pregunté mientras tomaba su mano para mostrarle el interior.

-Desaparecías por largas horas con Miroku, eso de los exorcismos me lo creía pero mi intuición me decía que andaban en algo más…-Ella se rio de sí misma, comenzando a curiosear cada rincón de nuestra casa.

-Keh, igual logré sorprenderte.

-Por supuesto que si-Al subir al segundo piso, observó el futón extendido con las mantas dobladas a los pies de este, habían unas plantas en unos macetero rustico que había encontrado en el bosque que coloqué a cada rincón de la pieza, las ubiqué imitando lo que había visto en su casa-¿Nuestra…habitación?-Dijo algo tímida con las mejillas comenzando a teñirse de rojo, yo asentí nervioso esperando que no la incomodara- Esta hermosa… gracias InuYasha, estoy muy feliz con nuestra casa-Dijo abrazándome nuevamente, acaricié su cabeza lentamente, sintiendo mi pecho inflado de felicidad.

Casa…

Kagome me había dado un hogar, era mi hogar, y ahora yo le daba uno donde pasaríamos nuestros días juntos.

Fin

Escribí esta historia para calentar mi corazón en estos fríos días de invierno, espero te guste y la disfrutes tanto como yo al hacerla.

¡Muchas gracias por sus reviews!