Aclaraciones: Los personajes de InuYasha no me pertenecen, son de la maravillosa Rumiko Takahashi.
Se me ocurrió hacer un conjunto de pequeñas historias sin unión entre sí, una colección de cortas historias tiernas de mi pareja favorita InuYasha y Kagome.
Dulces Sensaciones
Historia cincuenta y ocho: Amor
Gemí retorciéndome de placer cuando sentí su colmillo rozar mi intimidad húmeda, él levantó la cabeza, me miró con sus oscuros ojos dilatados por la excitación, sonrió, volviendo a realizar el gesto que había captado que me gustaba.
Aferré mis manos a su cabello platinado, enterrando mis dedos en pelo, tirando y pegándolo ahí, él respondió gruñendo, explorando con su lengua con mayor intensidad. Yo me estremecí totalmente extasiada.
Se incorporó y colocó sus brazos a cada costado de mis hombros, sus ojos se apreciaban calientes y dulces. InuYasha nunca había sido bueno con las palabras, pero cuando nos entregábamos así, él con cada toque, sonrisa, gruñido y mirada me transmitía su infinito amor y su plenitud de ser mi compañero.
Lo amaba, cada parte de él la amaba profundamente, y tenía la completa certeza que él también a mí.
Se inclinó y me besó lentamente, se deslizaba en mi interior con delicadeza y a la vez palpaba su urgencia de sentirme. Se quedó quieto y se separó de mi boca, solo nos miramos por un momento, lo vi entrecerrar los ojos, lo escuché murmurar mi nombre y entonces comenzó a mover sus caderas pausadamente. Suspiré.
-Kagome…hueles bien-Gruñó, acelerando su desliz, rasguñé su espalda en respuesta gimiendo al sentir como presionaba dentro de mí y su pelvis frotaba mi pequeña protuberancia enviando ondas de placer vigorosas.
-InuYasha…
El sonido de nuestros sexos uniéndose, sus gruñidos y mis gemidos era lo único que podía escuchar en nuestra cabaña, ajenos a todos los demás, no importaba nada más que él y yo, envueltos en nuestra propia burbuja de deseo y amor. Nuestro lugar seguro, nuestro hogar.
Grité cuando el nudo explotaba en mi interior con sus movimientos rápidos y lo sentí seguirme en la pequeña muerte gruñendo profundo y derramando su calidez en mí.
Muy quieto, se quedó por un momento, conteniendo su peso en sus codos para no aplastarme, escondiendo su rostro en la cuna de mi hombro y cuello, besó ahí, su mano se colocó en mi rostro y se levantó mirándome con una dulzura y adoración que me hizo sentir lo más preciado.
Le sonreí, con cuidado salió de mi interior, se acomodó a mi lado y me abrazo, era tan cálido.
No eran necesarias más palabras, se palpaba en toda la habitación y en nuestros corazones.
Eres mi eterno amor.
Fin
Algo tarde, pero aquí vengo dejando una actualización por San Valentín.
OJALA TE HAYA GUSTADO, ESPERO TU REVIEW PARA SABER QUE TE PARECIÓ
También te cuento que estoy preparando una nueva historia, la publicaré una vez ya que tenga avanzado la mayoría de los capítulos, ojala me puedas acompañar allí cuando la suba a la plataforma.
GRACIAS POR LEER.
