Aclaraciones: Los personajes de InuYasha no me pertenecen, son de la maravillosa Rumiko Takahashi.
Se me ocurrió hacer un conjunto de pequeñas historias sin unión entre sí, una colección de cortas historias tiernas de mi pareja favorita InuYasha y Kagome.
Dulces Sensaciones
Historia cincuenta y nueve: Complicidad
Me miró con esos profundos y oscuros ojos castaños, acomodando mejor su mentón sobre mi pecho desnudo, su cabello negro caía como cascadas por los costados de su cuerpo y el mío generándome suaves cosquillas. Sonrió, sus ojos sonrieron también, sentí su cariño traspasándome con esa mirada, sin pensarlo mucho, mi mano se alojó sobre su cabeza, acariciándola suavemente. Ella estaba contándome una historia de su niñez, una vez en la que se perdió en esos grandes muros que ella le decía centro comercial, me explicaba como su mamá la encontró, era una narración de algo trivial, y eso era justamente lo que me gustaba.
Era común para nosotros que después de hacer el amor permaneciéremos desnudos charlando de todo y de nada, a veces temas profundos a veces solo algo cotidiano, se formaba una atmosfera agradable que envolvía nuestro mundo y me hacía sentir en una burbuja que nadie más podría traspasar.
Un lugar solo de Kagome y mío.
Un día le conté a Kagome como me sentía cuando estábamos así, ella sonrió y le llamo complicidad: "estar juntos física y mentalmente, entenderse y complementarse mutuamente", cuando escuché la definición encontré que calzaba perfecto. Kagome era buena eligiendo palabras que me apretaran el corazón y me hacían encontrar sentido a todo.
La observé, ahora dormía en mi pecho, tranquila y despreocupadamente.
-Complicidad-susurré, acariciando su cabeza nuevamente, enredando mis dedos ahí, lentamente la seguí en sueños.
Fin
Espero estén teniendo un buen día, tarde o noche.
Un abrazo
