¡Hola! ¿Cómo va su domingo?

Tanto que le huí al resfriado, y terminó por atraparme igual! En fin, nada que un buen antigripal no pueda solucionar. Mientras, espero que el dolor de huesos no sea tan intenso!

Muchas gracias por su apoyo! Qué tengan un excelente domingo (o al menos, un domingo menos resfriado que el mio!) :)

N/A: MSLN Ni sus personajes me pertenecen. Todo el crédito a sus respectivos autores.

Capítulo 11: Gracias, Fate

Cuando despertó le estaban doliendo partes de su cuerpo que no sabía que podían doler. Tardó un momento en darse cuenta de que estaba enredada entre sus sábanas aún con la ropa que había utilizado el día anterior, en una posición para nada ceremoniosa, con la luz que entraba por la ventana de su habitación golpeándola directamente en el rostro. Su garganta estaba seca, como si llevase muchísimo tiempo en un desierto sin ingerir algún líquido, y en esos momentos estaba segura que un vaso con agua se sentiría como una bendición del cielo.

Con cuidado intentó incorporarse, pero la punzada que sintió en su cabeza al cambiar de posición le hizo tomarse esa decisión con más calma. La verdad, ni siquiera recordaba cómo había llegado a su cama. Los recuerdos aún danzaban difusos por su mente, muy probablemente por todo el alcohol que había ingerido la noche anterior.

Ella, que no era muy de tomar tantas copas cuando estaba fuera de casa, había sido alentada por Griffith para beber un poco más mientras estaban reunidos con otros conocidos del joven. Con la promesa de que él la cuidaría y la acompañaría a casa al terminar para asegurarse de que llegara bien a su domicilio, se había pasado un poco con los tragos. Y, a medida que el contenido de sus copas decrecía, Griffith pedía una nueva ronda y volvían a empezar.

Sus recuerdos empezaron a difuminarse luego del quinto o sexto trago.

Con pereza, decidió que la manera más rápida de espabilarse era dándose una ducha, así que arrastró los pies hasta el baño para intentar hacer algo con su maltrecha humanidad.

Fue en la ducha, luego de algunos minutos bajo el agua templada, que el recuerdo del evento más importante de su noche regresó a su memoria de golpe, provocándole un escalofrío.

Griffith había insinuado que la besaría, ella se había negado. Todavía no se sentía lo suficientemente cómoda con el chico como para pasar a ese otro nivel de contacto físico. Se había despedido del chico y él, al último momento, le había robado un beso.

Ella le había dicho que no. Lo que había hecho era una falta de respeto.

Lo había abofeteado. Estaba furiosa y no estaba pensando correctamente, pero no hubiese podido imaginarse que Griffith, en vez de irse, más bien intentaría propasarse con ella. Y después estaba Fate.

Fate, quién la había defendido valientemente asustando tanto a Griffith que lo había hecho huir aterrado del lugar.

No sabía cómo podría pagarle a su amiga fantasmal todo lo que había hecho por ella.

Mientras se vestía con ropas más adecuadas para ir a la universidad, no pudo evitar percibir el inmenso peso que se instaló en su pecho. Se sentía traicionada, y la decepción era algo que no iba a poder borrar pronto de su interacción con Griffith. El vínculo de amistad que había creado con el muchacho se había roto, y ahora era irreparable. La línea que había cruzado marcaba un límite indiscutible para ella.

Irónicamente sí podía decir que le dolía lo que había sucedido, pero no porque hubiese llegado a ver a Griffith como un real prospecto amoroso. Se había dado cuenta de que una cita con mucho alcohol no era lo suyo, y también no podía negar que, aunque la pasaba bien con su compañero de clases, ya estaba segura de que esa chispa de amor romántico no surgiría con el susodicho.

Pero sí lo había considerado su amigo. Y eso sí le dolía porque, para ella, los amigos no se hacían daño, ni se aprovechaban del otro.

Cuando salió de su habitación y llegó a la cocina, se dio cuenta de que una humeante taza de café la esperaba. Ubicó unas galletas en uno de los estantes y, mientras se sentaba para disfrutar de su nada saludable desayuno, no pudo evitar que sus ojos se posaran en Fate, quién se hallaba instalada en su habitual puesto de observación hacia el horizonte, o como a veces solía llamar al banquito estratégico ubicado en el balcón.

Casi como percibiendo una mirada sobre ella, Fate se giró y la saludó con la mano. Al devolverle el saludo, vio como el espectro atravesaba la puerta del balcón y se sentaba frente a ella, mirándola con preocupación.

- ¿Cómo te sientes? - preguntó Fate.

- Como si me hubiese pasado un camión por encima - murmuró Nanoha, suspirando.

- Quería buscarte una aspirina, pero creo que no tienes en casa, así que pensé en el café.

Fate sonrió ligeramente, y Nanoha no pudo evitar estirar tímidamente su mano, como si pidiera sostener la de su compañera desencarnada. La rubia la miró por unos segundos, antes de extender una de sus manos y permitir que sus dedos se entrelazaran.

- Perdóname por causarte tantos problemas - dijo Nanoha, jugueteando con los dedos del fantasma.

- ¡No me causas problemas! - se apresuró a decir Fate.

- Me gustaría saber qué puedo hacer para agradecerte - agregó la cobriza.

- No es necesario que hagas nada Nanoha - indicó el espectro - Yo… Te defenderé siempre que pueda.

Había algo en la visión de una Fate sonrojada que le gustaba. Definitivamente su compañera de piso era todo un personaje.

Dudaba que fuese capaz de conseguir una mejor compañera que esa rubia.

- Lamento mucho haberte insistido para que tuvieras una cita con ese… Imbécil - dijo Fate, usando uno de sus insultos favoritos.

- ¿Qué? No tienes que disculparte por eso, ni que tuvieses la culpa de que fuese un idiota - aclaró Nanoha, para darle tranquilidad a la rubia - Supongo que a veces no terminamos de conocer del todo a las personas. Yo también creí que era un buen sujeto pero, bueno, por lo menos tuve suerte de que estuvieses acá para defenderme.

Mientras hablaban, no pudo evitar que sus ojos se posaran en el espacio vacío del altar de la rubia, y recordó cómo su amiga fantasmal había lanzado en el último momento la lata hacia su atacante, haciendo que la lata prácticamente estallara en su cara por el impacto. Tenía que limpiar eso apenas tuviera un momento libre.

Y también tenía que comprarle otra soda a la rubia. Era lo mínimo que podía hacer.

Aún pensando en cómo agradecerle a Fate, apuró su desayuno para poder llegar a tiempo a la universidad. Por el camino, aprovechó de comprar en una máquina expendedora una de las sodas de uva que a la chica le gustaban y la guardó en su mochila, en donde permanecería segura por todo el largo trayecto que tenía que hacer ese día. En la universidad, casi al llegar, se había cruzado con Griffith.

Al ver al muchacho había tenido que prepararse mentalmente para una incipiente confrontación. Sí, por supuesto que tenía ganas de asestarle otra bofetada al idiota, por lo mínimo, pero dudaba que el muchacho se mereciera ese desgaste de energía que malgastaría en él si le seguía la corriente. Sin embargo, para su sorpresa, cuando sus miradas se cruzaron el hombre sólo se estremeció, aterrado, y caminó rápidamente hacia otra dirección.

Entonces sí que Fate había logrado asustarlo.

No podía sentirse más complacida ante el efecto que había causado la acción de Fate la noche anterior. Incluso, cuando recordaba el momento una sonrisa de satisfacción empezaba a aparecer en su rostro. Esbozó esa sonrisa muchas veces a lo largo de sus clases, y aún la tenía exhibida en su rostro cuando Hayate la encontró en el campus.

Desde luego, cuando le contó a Hayate lo que había sucedido en su cita, la pequeña castaña estalló en cólera.

- ¿¡Qué Griffith hizo qué!? - gritó alterada Hayate - ¿Dónde está ese malnacido? ¡Lo voy a matar!

- Hayate cálmate - pidió Nanoha, viendo como algunas personas que caminaban por el campus se las quedaban mirando extrañadas - No es necesario que hagas nada. Fate ya le metió el susto de su vida.

Ante la expresión de curiosidad de su querida amiga, Nanoha no pudo hacer más que explicarle, con lujo de detalles, o al menos hasta lo que su memoria le había permitido retener, todo lo que había sucedido en el altercado que tuvo lugar durante la madrugada. Hayate, al obtener toda la historia, también se contagió con la misma sonrisa de satisfacción que, un rato atrás, esbozaba Nanoha orgullosa.

- ¿Ves? Sabía que te estaba dejando en buenas manos con Fate - comentó Hayate, visiblemente feliz ante la narración de la acción de la fantasma - Si esa mujer estuviese viva fuese un excelente partido ¿Lo sabías? Tiene pinta de ser toda una wifey material.

- La verdad sí - tuvo que admitir Nanoha - Quisiera agradecerle de alguna manera. Es decir, ya le compré una soda de esas que te dije que le gustaban, pero si a eso vamos esa soda es más para reponer la que le lanzó a Griffith. Además, es solo una bebida, no creo que algo tan simple realmente demuestre que estoy bastante agradecida por lo que hizo.

- Puede ser - murmuró la castaña - ¡Ya sé! ¿Y si le compras alguna otra cosa que le guste? No se si alguna vez te haya mencionado algo más. No necesariamente tiene que ser algo tan fancy. Piensa en algo que pueda ser como, no lo sé, ¿Un detalle, quizá?

Las palabras de Hayate la hicieron detenerse por unos minutos, con su cerebro trabajando a mil por hora repasando sus interacciones de Fate, hasta que consiguió exactamente lo que buscaba.

¿Me vas a regalar rosas?

¡Rosas!

- ¡Lo tengo! - exclamó Nanoha - Hayate ¿Alguna vez te han dicho que se te ocurren cosas brillantes a veces?

- No es necesario que me lo digan Nanoha. Yo sé que soy una genio.

- Ajá, pero no dejes que se te suba a la cabeza.

Con renovadas energías, Nanoha enfrentó el resto de su día en la universidad con mejor humor. Al emprender luego su camino hacía el trabajo, hizo una pequeña parada táctica en una floristería cercana y compró una docena de rosas. Cómo pudo soportar las miradas indiscretas de sus compañeros de trabajo cuando llegó con ese ramo entre las manos era algo que, a final de su turno, no sabía cómo había podido lograr.

Era así cómo, luego de una jornada laboral que le pareció eterna, estaba frente a la entrada de su departamento con el corazón latiendo más deprisa que de costumbre, y no necesariamente por el esfuerzo de haber subido las escaleras.

Siendo honesta, no podía evitar sentirse algo nerviosa por la posible reacción de Fate ante su regalo. ¿En verdad le gustaría?

Decidida, abrió la puerta y se apresuró a entrar, con el ramo escondido tras su espalda. Una vez dentro del departamento, llamó a su espectral compañera de piso, quién se apresuró a recibirla, mirándola con curiosidad.

Y, cuando le extendió el ramo de rosas rojas a Fate, los ojos de la joven fantasma se iluminaron tanto que no sabía qué color era más intenso, si el rojo de las rosas, o los brillantes rubíes de su mirada.

- Gracias, Fate - murmuró, y su voz habitualmente llena de seguridad sonó extrañamente tímida.

Apenas alcanzó a extender sus brazos, cuando su fantasmal amiga la rodeó con los suyos en un abrazo que se sintió como el lugar más cálido del mundo, a pesar de la helada temperatura de Fate.


N/A: Ay Nanoha! En mi pueblo ese regalo significa otra cosa ;)

Miko86: Te dije que ibas a odiar al muchacho :P afortunadamente Fate tiene una puntería envidiable. Creo que debe ser difícil de olvidar que una lata de bebida se estrelló en tu cara gracias a la acción de un fantasma. Sea como sea, al muchacho ya no le van a quedar ganas de andar aprovechándose de nadie más. Quizá debería de ir a terapia también x'D
Zaisoh: La Fantasma enamorada jajajajaj x'D bueno, pa' que te voy a negar que en esas estamos. Si, a veces el acohol apendejea a la gente parece. Lo importante es que ya con eso el muchacho quedó con cero puntos a su favor. En esta historia en particular habrán algunas alusiones pequeñitas al HayaRein, pero, considerando que están más como un apoyo en la historia, nos tocará enfocarnos más en la fantasmita adorable y en la universitaria densa xD Qué tengas un buen domingo!
Nadaoriginal: Pero mira! Fate se sigue ganando puntos hasta después de muerta! jajajaja. Un fantasma borracho debe ser algo bien curioso de ver, que tampoco es que quiera ver alguno, por si acaso :P Ahora que lo pienso tienes razón, ¿Qué clase de existencia inexistente es esta? Un abrazo!
Guest: I think Nanoha is really, really, reaaaaally slow hahaha. And yes! We are really close to understand the reason of why Fate is still roaming around in this world. Next sunday i guess :)
Chat'de'Lune: Con eso que pasó Nanoha espabila, o espabila. Ni yo en mis tiempos era tan densa creo (capaz y que eso digo ahora, y terminaba siendo peor jajajaja) Sigo diciendo que quiero tener también a una Fate fantasma en la casa. Imagínate eso: Te hace compañía, ve programas malos contigo, te hace el desayuno y encima te defiende! Qué más se le podría pedir a la vida? (o debería decir "a la muerte"? ) Y si, ese altar resultó mucho más maravilloso de lo esperado. Un fuerte abrazo en la distancia!

Nos leemos el próximo domingo! :)