Basado en las viñetas que dibujó Iam_Superidol (Twitter) sobre esta historia
OMAKE I
—Itadori, ¿qué es eso? —preguntó Nobara, señalando lo que parecía ser un libro desubicado entre las películas que adornaban el pequeño estante bajo el televisor.
—Ah, es un álbum —respondió, acercándose al mismo para tomarlo y ponerlo sobre la mesa, donde sus dos amigos pudieran verlo—. El abuelo tenía una cámara y a veces nos tomaba fotos. Sukuna la rompió en algún punto porque sólo capturaba nuestros «momentos vergonzosos» —hizo comillas con los dedos—. Según él.
—¿Ha habido algún momento en que tu hermano no se comporte como un bruto salvaje?
Fushiguro asintió, de acuerdo con la pregunta de Nobara. Yūji se limitó a sobarse la parte trasera del cuello mientras soltaba una risa nerviosa.
Abrieron la tapa y, como cualquier colección familiar de imágenes, iniciaba con un par de bebés. En varias había un señor de lentes con el cabello del mismo color que los gemelos. Fushiguro y Nobara asumieron lo obvio, mas no preguntaron por consideración y temor a abrir alguna vieja herida.
Al pasar las páginas, encontraron una imagen con Yūji llorando y Sukuna intentando contenerse, con una mirada furiosa que dirigía en una dirección contraria. Por alguna razón, eso llamó la atención de Fushiguro. En ese momento, aún no tenía ninguna clase de vínculo con Sukuna.
—¿Cuántos años tenían aquí?
—Ah… —Yūji levantó el rostro, intentando hacer memoria—, como cinco.
—Viendo la horrible cara de tu hermano… —agregó Nobara.
—También tengo su cara, ¿sabes? —La interrumpió, aunque fue ignorado de manera olímpica.
—Da la impresión de que ni siquiera de bebé lloraba. ¿Qué pasó aquí?
—El abuelo nos reinició la vida… Siempre que Sukuna hacía algo malo, nos castigaban a los dos —suspiró, cansado.
En su tierna infancia fue que comenzó a actuar como la voz de la razón de Sukuna. Era lo único que podía hacer para que el viejo no les pegara cuando colmaban su paciencia.
Yūji recordaba bien lo que había pasado antes de que les tomaran esa foto.
—El viejo jamás te dirá la verdad. Sólo acéptalo —Sukuna habló con toda la arrogancia que un mocoso de cinco años podía tener en la voz y el porte.
Su contraparte, Yūji, quien aún era demasiado pequeño para tener la paciencia, madurez y temple que le permitiría soportar las maldades de su gemelo y hacerle frente en el futuro, se limitó a responder con una voz quebrada.
—Pe-Pero… el abuelo dijo que…
—Eres adoptado.
Ese fue el punto de quiebre para el pobre Yūji, que empezó a llorar mientras el otro estallaba a carcajadas.
Wasuke escuchó a la distancia el escándalo de uno de sus estresantes retoños. Cualquier padre o tutor normal entraría en pánico e iría a ver lo que ocurría. Él ya sabía que cuando sólo uno lloraba, el otro era culpable de algo.
Se levantó con toda la calma del mundo, retiró la ceniza de su cigarro para que no cayera al piso y se puso en marcha hacia el cuarto de donde provenía el sonido.
Con Sukuna riendo y Yūji haciendo un lago de tristeza, no tenía ni que preguntar por lo ocurrido.
—Abuelo —Yūji corrió hacia él con el rostro descompuesto entre mocos y lágrimas—, Sukuna me dijo que soy adoptado.
Wasuke se retiró el cigarro de los labios. Lo apagó en el compartimento de la cigarrera destinado para ello. Exhaló el humo y se tronó los dedos, haciendo puño una mano y después la otra.
Acto seguido, le soltó un coscorrón al chiquillo.
—¡¿No ves que eres idéntico a Sukuna?! ¡¿Cómo vas a ser adoptado si ambos son iguales?!
Yūji dejó de berrear desconsoladamente. Cerró los ojos, aunque el lagrimeo continuó. Ahora le dolía la cabeza, así que se limitó a sobar el área afectada.
Sukuna pasó corriendo por un lado. Wasuke lo pescó del cuello de la ropa y también le soltó otro coscorrón.
—¡Y, tú, deja de hacer llorar a tu hermano, engendro del mal!
Luego, salió iracundo de la habitación, murmurando algo similar a «¡¿Es que no pueden estar tranquilos ni siquiera cinco minutos?!».
—Y eso pasó —finalizó Yūji.
Nobara y Fushiguro lo miraban con un rostro inexpresivo, con ganas de hacer lo mismo que su abuelo en el pasado.
—¿En verdad no razonaste que ustedes dos eran idénticos? —El primero en agregar algo fue Fushiguro.
—¡Tenía cinco años! —se excusó.
—Tu… —Nobara se sobó el puente de la nariz con los dedos—, tienes las neuronas justas para pelar un pistacho.
—¡¿Empaticen más conmigo, quieren?! ¡Soy la víctima aquí!
No sé si esta semana vaya a haber capítulo de Addicted (esto es como un "extra", pienso hacer unos cuantos más), porque falta que me den calificaciones de una materia. Si la paso, verán actu el viernes, pero si no, hasta la próxima semana, porque justo sólo tendría 1 semana para recuperar el examen. (╥﹏╥) Disculpas por adelantado.
