Cuando Dora y Sirius entraron en el gran comedor el bullicio de todas las personas hablando envolvía todo el lugar, tres encapuchados se pararon enfrente de las mesas, uno de ellos se quitó la capucha desvaneciendo el hechizo que oscurecía la cara del encapuchado revelando a un pelirrojo, alto y musculoso con una gran cicatriz que le desfiguraba la mitad de la cara, lo que provocó unos cuantos gritos de asombro y terror.
- Hola mi nombre es William Arthur Weasley. Dijo Bill Weasley con voz clara
- William por amor a Merlín que te paso en la cara. Pregunto Molly horrorizada mientras se oprimía el pecho con la mano y el Bill joven lo veía horrorizado mientras tocaba su cara asustado
- Un hombre lobo me ataco hace algunos años. Dijo el Bill mayor resignado y restándole importancia
- Sin ofender Bill. Dijo George con cautela
- Pero té vez horrible. Dijo Fred
- No, es ciegto, sigues siendo muy guapo. Aseguro una encapuchada con acento francés en tono meloso
- Da igual. Le aseguro William a Fred y George poniendo los ojos en blancos – Me presento, como ya dije mi nombre es William Arthur Weasley, soy el hijo mayor de Arthur y Molly Weasley tengo 32 años, fui Gryffindor, fui prefecto y premio anual y al salir de Hogwarts me convertí en un rompe maldiciones del banco Gringotts. William fue abruptamente interrumpido por su madre
- William, pero como se te ocurre dedicarte a algo así, ese trabajo es muy peligroso. Dijo Molly muy preocupada
- Mamá ya hemos discutido esto antes. Aseguro William de forma monótona – Tu ya sabias a que me quería dedicar desde cuarto año y yo no voy a dejar mi trabajo, me encanta mi trabajo. Aseguro William rotundamente – Como sea estoy casado con una mujer muy hermosa y tengo dos hijas que por fortuna o por desgracia para mí son igual de hermosas que su madre. Dijo William sonriendo orgulloso
- Me case con Dora. Le pregunto el Bill joven mirando a su novia de forma seductora a lo que ella sonrió divertida y puso los ojos en blanco
- No. Dijo William incomodo rascándose el cuello nervioso – Dora y yo terminamos dos años después de que ella terminara el colegio, mi esposa se presentara después. Dijo William mientras el Bill joven le quitaba el brazo a Dora de los hombros y se veían incomodos porque no savia que hacer con esa información– En fin, eso es todo de mí. Aseguro William yéndose a sentar a la mesa de Gryffindor
Otro encapuchado con el rostro obscurecido ocupo el lugar de William quitándose la capa negra que traía dejando ver sus musculosos brazos lleno de cicatrices provocadas por quemaduras.
- Charles y a ti que te paso. Le pregunto su madre muy preocupada y poniéndose pálido
- Espera mamá y me explico. Dijo Charlie con calma – Bueno mi nombre es Charles Weasley, soy el segundo hijo de Arthur y Molly Weasley, tengo 30 años, cuando estaba en Hogwarts fui un Gryffindor, fui cazador de mi equipo de Quidditch y también fui el capitán, fui prefecto y trabajo cuidando dragones en Rumania. Dijo Charlie con orgullo
- Pero a ustedes dos que les pasa. Pregunto Molly molesta y preocupada – Charles Weasley como demonios se te ocurrió dedicarte a eso. Le pregunto Molly alterada
- Porque mi trabajo me encanta mamá y te amo, pero no importa lo mucho que me grites o lo mucho que me pidas no lo voy a dejarlo. Aseguro Charlie muy decidido – Ni a cortarme el cabello. Dijo Charlie rápidamente al ver como su madre veía su cabello
- Esta bien. Dijo Molly resignada – Bueno, dime querido estas casado. Le pregunto Molly esperanzada
- No mamá no estoy casada. Aseguro Charlie con tranquilidad perecía que ya se esperaba esa pregunta
- Y Norberta. Le pregunto la voz burlona de un encapuchado
- Cállate ya. Le dijo Charlie fastidiado – Norberta no es una mujer, es un dragón. Aclaro Charlie ante la mirada confundida de todos – Estuve comprometido con Emma Tonks. Dijo Charlie viendo en dirección a Emma, se le quedó viendo por algunos segundos embelesado, lo que parecía sorprender mucho a la chica que se limitó a verlo a los ojos asombrada
- Por que no se casaron. Pregunto una Hufflepuff de quinto año del pasado – Terminaron. Le pregunto la Hufflepuff
- No, nos amábamos, pero Emma murió poco antes de que nos casáramos. Dijo Charlie sin despegar los ojos de Emma cuyos ojos empezaron a llenarse de lágrimas sin que ella pudiera controlarse y mucho menos cuando sus padres la abrazaron y empezaron a sollozar, Dora veía a su hermana conteniendo las lágrimas y parecía que era incapaz de moverse
- Como que muerta Charlie. Le pregunto Dora con la voz entre cortada después de un largo tiempo
- Emma murió en un accidente de coches dos meses antes de que nos casáramos. Aseguro Charlie que en ningún momento despego la mirada de Emma, parecía que Charlie se contenía para no correr a Emma y abrazarla
- Bueno, en fin. Dijo Charlie tomando una gran bocanada de aire antes de volver hablar – Eso es todo de mí. Dijo Charlie sentándose junto a Hagrid viendo de reojo a Emma
Otro encapuchado con el rostro obscurecido se paró en frente y se quitó la capucha era otro pelirrojo mucho más delgado que sus hermanos y no tan musculoso.
- Hola, mi nombre es Percy Ignatius Weasley soy el tercer hijo de Arthur y Molly Weasley, tengo 27 años, fui Gryffindor, prefecto y premio anual actualmente trabajo en el Ministerio de magia británico en el Departamento de Cooperación Mágica Internacional. Dijo Percy a Molly esto pareció aliviarla y Percy se puso muy serio y sus gestos se endurecieron y miro a su versión joven y hablo viendo a los ojos a su versión joven – Pero nada de eso importa, lo que importa es la familia y créeme cuando te digo que si alcanzas el éxito a costa de traicionar a la familia te arrepentirás por el resto de tu vida e incluso si ellos te perdonan tu nunca te perdonaras. Aseguro el Percy mayor con severidad dejando desconcertado a su versión menor – Y por último estoy casado con una hermosa mujer que también trabaja con el ministerio. Aseguro Percy yéndose a sentar junto a sus padres sin darles tiempo de preguntar a qué se refería
- Muy bien quien quiere leer el siguiente capitulo. Pregunto Dumbledore un tanto incomodo
- Yo leeré. Dijo McGonagall tomando el libro – El capítulo se llama Las cartas de nadie. Leyó McGonagall con voz clara
La fuga de la boa constrictora le acarreó a Harry el castigo más largo de su vida. Cuando le dieron para salir de su alacena ya habían comenzado las vacaciones de verano
- Harry cuando cumple años tu primo. Pregunto Hermione con una falsa indiferencia muy convincente
- Dudley cumple años el 23 de junio, por qué. Pregunto Harry sin darse cuenta de las intenciones de su mejor amiga
- Perdona, pero que dijiste. Preguntaron todos indignados
- Estuviste un mes encerrado en esa maldita alacena. Le pregunto Lily muy indignada – Voy a matarlos. Aseguro Lily furiosa y antes de que alguien pudiera detenerlos James, Lily, Sirius, Remus y los Weasley lanzaron a Vernon y Petunia contra las paredes con algunos hechizos aturdidores
- Por Merlín. Dijo Harry aterrado corriendo en dirección hacia sus padres y sus amigos – Ya vasta no quiero que los lastimen. Aseguro Harry molesto
- Pero Harry ellos son horribles contigo. Le reclamo Ron rojo de la indignación
- Pero son mi familia y la única que tengo Ron, que quieres que haga, no lo puedo cambiar. Dijo Harry molesto.
- Ellos no son tu familia, nosotros somos tu familia. Dijo Hermione al borde del llanto.
- Aun piensas que fue lo mejor, dejarlo con ellos Albus. Reclamo McGonagall que estaba tan indignada que de la ira aventó el libro al suelo sin darse cuenta
- Aunque no lo creas así es. Dijo Dumbledore con tranquilidad
- Acaso está loco. Reclamaron James y Lily muy alterados
- Lo encierran en una alacena como castigo. Dijo James indignado
- Si los libros no explican el porqué yo les diré porque es necesario que Harry se quede con los Dursley, pero por favor tranquilícense todos. Pidió Dumbledore pues la familia y los amigos de Harry no eran los únicos que estaban indignados con la situación había un sentimiento de descontento generalizado en el gran comedor
- Ya vasta, sigamos leyendo por favor. Dijo Harry casi rogando mientras Ron y Hermione trataban de calmarlo
- He de aclararles a todos antes de que sigas leyendo Minerva que hay un hechizo que no permitirá ningún tipo de magia de ataques de ahora en adelante. Finalizo Dumbledore alzando la mano cuando iban a protestar las personas en el gran comedor
Y Dudley había roto su nueva filmadora, conseguido que su avión con control remoto se estrellará y, en la primera salida que hizo con su bicicleta de carreras, había atropellado a la anciana señora Figg cuando cruzaba Privet Drive con sus muletas.
- Encima de que le compran todo eso es desagradecido y aparte es un maleante. Dijo Pomoda enfadada
- Con la educación que ha recibido no debería sorprendernos profesora Sprout. Dijo Flitwick molesto
- Es cierto. Aseguro McGonagall molesta
Los Dursley iban a protestar, pero se contuvieron al ver todas todos esos ojos furiosos observándolos, Harry vio como Dudley se removía incómodo y se veía raro, como si se sintiera culpable y Harry se sintió mal por él, hasta que recordó cómo era Dudley y decidido descartar ese sentimiento de lástima.
Harry se alegraba de que el colegio hubiera terminado, pero no había forma de escapar de la banda de Dudley, que visitaba la casa cada día. Piers, Dennis, Malcolm y Gordon eran todos grandes y estúpidos, pero como Dudley era el más grande y el más estúpido de todos, era el jefe. Los demás se sentían muy felices de practicar el deporte favorito de Dudley: cazar a Harry
- Malditos cobardes montoneros. Grito Ojo loco furiosos golpeando con el puño la mesa furioso mientras Dudley se encogía incomodo y asustado en su asiento
- Alastor, es suficiente. Dijo Dumbledore con voz severa
- Sabes que cerdo empelucado. Dijo Ron poniéndose de pie furioso y caminando en dirección de Dudley – Te metiste con el niño equivocado, porque si te metes con Harry, te metes conmigo y si te metes conmigo, te metes te metes con mi familia y yo tengo cinco hermanos mayores así que eso no es tan buena idea que digamos. Dijo Ron tan furioso que daba miedo mientras se acercaba amenazador a Dudley mientras sus hermanos asentían atrás de él unos con los brazos cruzados y los otros frotándose los nudillos
- Chicos por favor cálmense ya. Pidió Harry un tanto fastidiado – Si siguen molestándose por cada cosa que me haga mi primo vamos a terminar de leer el libro para navidad. Aseguro Harry fastidiado
- Harry tiene razón hay que calmarnos ya. Dijo Hermione con tranquilidad dándole unas palmaditas a Harry en el hombro – Pero yo que tú me cuidaba. Dijo Hermione amenazando a Dudley con la mirada
Por esa razón, Harry pasaba tanto tiempo como le resultara posible fuera de la casa, dando vueltas por ahí y pensando en el fin de las vacaciones, cuando podría existir un pequeño rayo de esperanza: en septiembre estudiaría secundaria y, por primera vez en su vida, no iría a la misma clase que su primo.
- Claro que no Harry tu ira a Hogwarts. Dijo Sirius mirando a Harry como si tratara de explicárselo a un niño pequeño
- Enserio. Le contesto Harry con fingido asombro tratando de aguantarse la risa
- Señor usted sabe que estamos en Hogwarts verdad. Le pregunto Hermione lentamente y viendo a Sirius con cautela mientras todos contenían la risa
- Sí, claro que, lo sé. Aseguro Sirius y todos se soltaron a reír sin poder contenerse
Dudley tenía una plaza en el antiguo colegio de tío Vernon, Smelting. Piers Polkiss también iría allí. Harry en cambio, iría a la escuela secundaria Stonewall, de la zona. Dudley encontraba eso muy divertido.
—Allí, en Stonewall, meten las cabezas de la gente en el inodoro el primer día —dijo a Harry—. ¿Quieres venir arriba y ensayar?
—No, gracias —respondió Harry—. Los pobres inodoros nunca han tenido que soportar nada tan horrible como tu cabeza y pueden marearse. —Luego salió corriendo antes de que Dudley pudiera entender lo que le había dicho.
- Vas a llegar hasta Timbuktú antes de que sus neuronas se conecten lo suficiente para que entienda lo que dijiste. Aseguro Ron riéndose a carcajadas y todos e incluso los profesores tuvieron que esforzarse para ocultar su sonrisa, hasta Snape tenía una extraña mueca en la cara
- Harry eres épico. Dijo George mientras se sujetaba el estómago por el dolor que le producía reír tanto
- Si, porque ocultas ese sentido del humor. Le pregunto Fred riéndose fuertemente
- Hijo mío estamos tan orgullosos de ti. Dijo James señalando a Remus y a Sirius mientras Lily trataba de reprimir una sonrisa
Un día del mes de julio, tía Petunia llevó a Dudley a Londres para comprarle su uniforme de Smelting, dejando a Harry en casa de la señora Figg.
Aquello no resultó tan terrible como de costumbre. La señora Figg se había fracturado la pierna al tropezar con un gato y ya no parecía tan encariñada con ellos como antes. Dejó que Harry viera la televisión y le dio un pedazo de pastel de chocolate que, por el sabor, parecía que había estado guardado desde hacía años.
- Hacerle eso al chocolate es un horrible crimen. Dijo Remus indignado, mientras sus amigos se reían de él
- Haber Remus cálmate, no es para tanto. Dijo Sirius poniendo los ojos en blanco Remus iba a protestar ofendido, pero McGonagall se apresuró a leer
Aquella tarde, Dudley desfiló por el salón, ante la familia, con su uniforme nuevo. Los muchachos de Smelting llevaban frac rojo oscuro, pantalones de color naranja y sombrero de paja, rígido y plano. También llevaban bastones con nudos, que utilizaban para pelearse cuando los profesores no los veían. Debían de pensar que aquél era un buen entrenamiento para la vida futura. Mientras miraba a Dudley con sus nuevos pantalones, tío Vernon dijo con voz ronca que aquél era el momento de mayor orgullo de su vida. Tía Petunia estalló en lágrimas y dijo que no podía creer que aquél fuera su pequeño Dudley, tan apuesto y crecido. Harry no se atrevía a hablar. Creyó que se le iban a romper las costillas del esfuerzo que hacía por no reírse.
Recordando el momento Harry no pudo evitar reírse. Pero se detuvo abruptamente y se veía asustado cuando vio como lo veían sus tíos y Dudley
- Lo siento. Dijo Harry asustado
- Porque te disculpa si no hiciste nada malo. Le pregunto Lily desconcertada a su hijo
- Por nada. Contesto Harry esquivando la mirada de todos
Los padres de Dudley estaban furiosos, pero dándose cuenta de donde estaban se quedaron callados.
A la mañana siguiente, cuando Harry fue a tomar el desayuno, un olor horrible inundaba toda la cocina.
- Que acaso si usted no cocinas no hay nada decente de comer. Pregunto Ron burlón
- Yo soy una excelente cocinera niño malcriado. Chillo Petunia indignada
- MI hijo no es ningún malcriado, ninguno de mis hijos es un malcriado porque a diferencia de ti yo si educo a mis hijos y no solo los consiento y si alguna vez le vuelves a hablar de esa manera a mi bebé te mostrare porque el carácter Weasley es tan temido. Dijo Molly furiosa amenazando a Petunia con su varita, mientras sus hijos, su esposo y sus hermanos se asustaban ante la manera tan abrupta en la que se volteó para regresar con ellos
Parecía proceder de un gran cubo de metal que estaba en el fregadero. Se acercó a mirar. El cubo estaba lleno de lo que parecían trapos sucios flotando en agua gris.
—¿Qué es eso? —preguntó a tía Petunia. La mujer frunció los labios, como hacía siempre que Harry se atrevía a preguntar algo.
—Tu nuevo uniforme del colegio —dijo.
- Ni siquiera le compraran un uniforme, Petunia es en serio. Le pregunto su madre
- No importa, de todas formas, no fui a esa escuela. Intervino Harry al ver que el caos se iba a volver a desatar
Harry volvió a mirar en el recipiente.
—Oh —comentó—. No sabía que tenía que estar mojado.
—No seas estúpido —dijo con ira tía Petunia
- Él no es estúpido, es muy listo. Aseguro Hermione muy indignada
- Es cierto. Aseguro Ron molesto
—. Estoy tiñendo de gris algunas cosas viejas de Dudley. Cuando termine, quedará igual que los de los demás.
Harry tenía serias dudas de que fuera así, pero pensó que era mejor no discutir. Se sentó a la mesa y trató de no imaginarse el aspecto que tendría en su primer día de la escuela secundaria Stonewall. Seguramente parecería que llevaba puestos pedazos de piel de un elefante viejo.
- Harry enserio tienes que dejar salir ese sentido del humor más seguido. Le dijeron los gemelos Weasley riendo divertidos
Dudley y tío Vernon entraron, los dos frunciendo la nariz a causa del olor del nuevo uniforme de Harry. Tío Vernon abrió, como siempre, su periódico y Dudley golpeó la mesa con su bastón del colegio, que llevaba a todas partes.
Todos oyeron el ruido en el buzón y las cartas que caían sobre el felpudo.
—Trae la correspondencia, Dudley —dijo tío Vernon, detrás de su periódico.
- Es el fin del mundo señores. Grito Fred mientras él y George se escondían debajo de la mesa de Gryffindor
- Todos debajo de las mesas. Grito George mientras usaba uno de los platos vacíos que estaba en el comedor para cubrirse la cabeza con él
- Fred y George Weasley levántense en este instante este es un asunto serio. Dijo Molly con severidad mientras muchos estaban riéndose por las payasadas de los gemelos Weasley
- Esta bien mamá. Dijo Fred saliendo de debajo del comedor divertido
- Relájate. Dijo George también divertido
—Que vaya Harry
—Trae las cartas, Harry.
- Falsa alarma señores. Dijo George haciendo gestos con la mano como si estuviera calmando a las personas
- Todo está bien, pueden calmarse, estamos a salvo. Aseguro Fred fingiendo alivio
—Que lo haga Dudley.
—Pégale con tu bastón, Dudley.
- Ya verás donde le meto ese maldito bastón. Dijo Lily de forma amenazante, haciendo que Vernon abriera los ojos a tal punto de que parecía que se le iban a salir de las orbitas
- Yo te ayudo pelirroja. Dijo Sirius furioso y si Vernon antes estaba asustado ahora estaba aterrado
Harry esquivó el golpe y fue a buscar la correspondencia. Había tres cartas en el felpudo: una postal de Marge, la hermana de tío Vernon, que estaba de vacaciones en la isla de Wight; un sobre color marrón, que parecía una factura, y una carta para Harry.
Harry la recogió y la miró fijamente, con el corazón vibrando como una gigantesca banda elástica. Nadie, nunca, en toda su vida, le había escrito a él.
- Ni siquiera le escribieron. Les pregunto James a sus mejores amigos sumamente dolido
- No podíamos James. Aseguro Sirius con remordimiento
- Aunque quisiéramos, no fue posible. Aseguro Remus apenado
¿Quién podía ser? No tenía amigos ni otros parientes. Ni siquiera era socio de la biblioteca, así que nunca había recibido notas que le reclamaran la devolución de libros. Sin embargo, allí estaba, una carta dirigida a él de una manera tan clara que no había equivocación posible.
Señor H. Potter
Alacena Debajo de la Escalera
Privet Drive, 4
Little Whinging
Surrey
El sobre era grueso y pesado, hecho de pergamino amarillento, y la dirección estaba escrita con tinta verde esmeralda. No tenía sello. Con las manos temblorosas, Harry le dio la vuelta al sobre y vio un sello de lacre púrpura con un escudo de armas: un león, un águila, un tejón y una serpiente, que rodeaban una gran letra H.
- La carta de Hogwarts. Dijeron muchos muy emocionados algunos incluso dieron saltitos en su lugar
- Al fin sabrá que es un mago. Dijo Ginny muy emocionada con una voz chillona
- Yo no estaría tan seguro. Murmuro Harry haciendo una mueca de disgusto
—¡Date prisa, chico! —exclamó tío Vernon desde la cocina—. ¿Qué estás haciendo, comprobando si hay cartas-bomba? —Se rio de su propio chiste.
- Esa no es una broma. Dijeron los gemelos Weasley, los gemelos Prewett y los merodeadores ofendidos
- Me siento ofendido. Aseguraron Fred y George de forma dramática
Harry volvió a la cocina, todavía contemplando su carta. Entregó a tío Vernon la postal y la factura, se sentó y lentamente comenzó a abrir el sobre amarillo.
Tío Vernon rompió el sobre de la factura, resopló disgustado y echó una mirada a la postal.
—Marge está enferma —informó a tía Petunia—. Al parecer comió algo en mal estado.
—¡Papá! —dijo de pronto Dudley—. ¡Papá, Harry ha recibido algo!
- Soplón. Le gritaron muchos a Dudley
- Chismoso. Le gritaron mucho otros
- Metiche. Le gritaron otros
Harry estaba a punto de desdoblar su carta, que estaba escrita en el mismo pergamino que el sobre, cuando tío Vernon se la arrancó de la mano.
- Es usted un hombre desagradable, grosero y sin educación. Dijo una Slytherin de sexto año indignada – En serio Potter te mereces una maldita altar por haber aguantado a ese hombre por tantos años. Aseguro la Slytherin frustrada
- Y tú mocosa quien te crees para hablar así de mí. Dijo Vernon indignado y estaba rojo de la ira – Te exijo respeto. Dijo Vernon poniéndose de pie furioso
- Usted, exigirme a mi, ja. Dijo la Slytherin de forma burlona haciendo una pausa por cada palabra que decía
- Ni siquiera se atreva. Dijo Snape siseando muy furioso al ver que Vernon iba a empezar a caminar en dirección a su alumna – Usted no es absolutamente nadie para prohibirle nada a mis alumnos y mucho menos para exigirles algo que no se merece y si se llega a acercar a algún estudiante yo mismo me encargare de enviarlo a la enfermería. Le aseguro Snape sujetando su varita fuertemente – Ahora siéntese. Le ordeno Snape a Vernon que parecía estarse planteando el hacerse el valiente, pero al ver a Snape sujetar su varita decidido sentarse junto a su esposa
- Profesor Snape por favor cálmese. Dijo McGonagall con tranquilidad – Y señorita Lynn siéntese por favor. Le pidió McGonagall con tranquilidad
- Si profesora McGonagall. Dijo Lynn sentándose con tranquilidad
—¡Es mía! —dijo Harry; tratando de recuperarla.
—¿Quién te va a escribir a ti? —dijo con tono despectivo tío Vernon
- Nada más todo el mundo mágico. Dijo Percy mientras todos asentían incluso Malfoy
- Si, bien poquitos la verdad. Dijo Seamus de forma sarcástica
Abriendo la carta con una mano y echándole una mirada. Su rostro pasó del rojo al verde con la misma velocidad que las luces del semáforo. Y no se detuvo ahí. En segundos adquirió el blanco grisáceo de un plato de avena cocida reseca.
—¡Pe... Pe... ¡Petunia! —bufó.
Dudley trató de coger la carta para leerla, pero tío Vernon la mantenía muy alta, fuera de su alcance. Tía Petunia la cogió con curiosidad y leyó la primera línea. Durante un momento pareció que iba a desmayarse. Se apretó la garganta y dejó escapar un gemido.
—¡Vernon! ¡Oh, Dios mío... Vernon!
- Pero que exagerados. Dijo McGonagall poniendo los ojos en blanco
- Pareciera que les dijeron que alguien murió. Aseguro Sprout fastidiada
Se miraron como si hubieran olvidado que Harry y Dudley todavía estaban allí. Dudley no estaba acostumbrado a que no le hicieran caso. Golpeó a su padre en la cabeza con el bastón de Smelting.
- Que cosa, pero que dice. Preguntaron muchos asombrados
- Que creen que nos pasaría a nosotros si golpeáramos a papá en la cabeza con un bastón a propósito. Pregunto Ron entre curioso y asustado mirando a sus hermanos mayores con interés
- Bueno, mamá nos voltearía la cara de una cachetada. Aseguro Bill mientras un escalofrío le recorría por todo el cuerpo
- Y papá nos la regresaría a su lugar con otra. Dijo Charlie de forma que parecía que hacer algo así le parecía algo terrible
- Y luego nos encerrarían por lo que nos quede de vida. Concluyeron los gemelos viendo a sus padres un tanto asustados
—Quiero leer esa carta —dijo a gritos.
—Yo soy quien quiere leerla —dijo Harry con rabia—. Es mía.
- Hay no. Dijo Ron poniéndose muy pálido y viendo a Harry con cautela
- Eso no va a terminar bien. Aseguro Hermione de forma quejumbrosa
- Hay no exageren. Dijo Harry rodando los ojos fastidiado
—Fuera de aquí, los dos —graznó tío Vernon, metiendo la carta en el sobre.
Harry no se movió.
- Oh, oh ahí viene. Dijo Ron empalideciendo y alejándose un poco de Harry
- Va a explotar. Dijo Hermione asustada encogiéndose en su lugar
- Están exagerando. Se quejó Harry fastidiado
—¡QUIERO MI CARTA! —gritó.
- Y exploto. Dijeron Ron y Hermione al mismo tiempo
- Aunque no fue tan malo como esperaba. Aseguro Ron mientras Hermione asentía de acuerdo con el
- Les dije que exageraban. Aseguro Harry poniendo los ojos en blanco y cruzándose de brazos
- Que exagerábamos. Pregunto Hermione riendo incrédula
- La ultima vez que explotaste rompiste tus lentes y me tiraste de las escaleras. Le reclamo Ron indignado
- Eso no es cierto tú te caíste solito. Aseguro Harry indignado
- Claro que no. Dijo Ron indignado – Me tropecé porque uno de los cristales de tus lentes me corto el brazo y casi ruedo por las escaleras. Aseguro Ron indignado
- Pero te ayude a levantarte. Se justificó Harry
- En realidad, cundo trataste de ayudarle a levantarse te tropezaste y lo tiraste por medio tramo de escaleras. Recordó Hermione
- Pero lo ayude a levantarse otra vez. Aseguro Harry
- Bueno gracias por ayudarme a levantarme luego de romperme las costillas. Dijo Ron con sarcasmo
- Que exagerado Pomfrey dijo que solo se fisuraron. Dijo Harry a la defensiva
- Lo siento, mi error. Dijo Ron poniendo los ojos en blanco
- Te perdono. Dijo Harry burlón, durante toda la interacción del trío de oro todo el gran comedor había estado prestando atención entretenidos
—¡Déjame verla! —exigió Dudley
—¡FUERA! —gritó tío Vernon y, cogiendo a Harry y a Dudley por el cogote, los arrojó al recibidor y cerró la puerta de la cocina. Harry y Dudley iniciaron una lucha, furiosa pero callada, para ver quién espiaba por el ojo de la cerradura.
- Y ganaste. Le pregunto Ron divertido Harry sonrió al igual que Hermione mientras todos los veían confundidos
- No, pero la practica hace al maestro. Dijo Harry divertido
- Pues tú necesitas mucha práctica. Aseguro Hermione divertida
Ganó Dudley, así que Harry, con las gafas colgando de una oreja, se tiró al suelo para escuchar por la rendija que había entre la puerta y el suelo.
—Vernon —decía tía Petunia, con voz temblorosa—, mira el sobre. ¿Cómo es posible que sepan dónde duerme él? No estarán vigilando la casa, ¿verdad?
—Vigilando, espiando... Hasta pueden estar siguiéndonos —murmuró tío Vernon, agitado.
- Créame señor que si los hubiéramos estado vigilando el señor Potter no se habría quedado con ustedes ni una semana. Aseguro McGonagall de forma despectiva
—Pero ¿qué podemos hacer, Vernon? ¿Les contestamos? Les decimos que no queremos...
- Claro como si ustedes pudieran detener a mi hijo de venir a Hogwarts. Dijo James con orgullo
Harry pudo ver los zapatos negros brillantes de tío Vernon yendo y viniendo por la cocina.
—No —dijo finalmente—. No, no les haremos caso. Si no reciben una respuesta... Sí, eso es lo mejor... No haremos nada...
- Eso no funcionara. Aseguro Dumbledore – Se tiene que aceptar o rechazar la plaza y en caso de los magos que son criados por muggles no hay elección. Aseguro Dumbledore
- Y si no hay respuesta enviaremos a alguien a corroborar que todo esté bien. Dijo McGonagall como si fuera obvio
—Pero...
—¡No pienso tener a uno de ellos en la casa, Petunia! ¿No lo juramos cuando recibimos y destruimos aquella peligrosa tontería?
- Que como que destruir. Pregunto Madame Pomfrey cuya voz sonaba muy alarmada
- Harry hijo ellos te pegaban. Le pregunto su padre poniéndose de rodillas enfrente de él y tomándolo de las manos preocupado y con mucha cautela
- Papá eso no importa. Dijo Harry sin ver a nadie a la cara
- Responde la pregunta. Le ordeno su madre un tanto alterada temiendo la respuesta de su hijo
- Si. Dijo Harry después de un largo silencio
El caos se desató en todo el gran comedor James y Lily seguidos por Sirius y Remus fueron furiosos hacia los Dursley furiosos Lily cacheteo a Petunia un par de veces antes de jalarle el pelo y golpearla a puño limpio y James, Sirius y Remus empezaban a golpear a Vernon sin que este pudiera hacer apenas nada para defenderse, en la mesa de los profesores las cosas no iban mejor, McGonagall le estaba reclamando a Dumbledore el dejar a Harry con los Dursley y se ponía cada vez más furiosa cuando Dumbledore aseguraba que pese a todo el lugar más seguro para Harry seguía siendo a lado de Petunia Dursley, McGonagall estaba fuera de si estaba despeinada y tenía el sombrero descolocado y los otros profesores no estaban mejor todos le reclamaban a Dumbledore el cómo los Dursley trataban a Harry y muchos aseguraban que Harry no iba a volver a casa de los Dursley por ningún motivo.
- Ya vasta. Grito Harry muy alterado sobre los gritos de todos los demás – Los van a matar. Aseguro Harry preocupado
- Pues bien, merecido que se lo tendrían. Aseguro Remus furioso viendo de forma amenazante a Vernon
- Tal vez, pero ustedes se están comportando como ellos y eso no me gusta. Dijo alterado Harry mientras Ron y Hermione trataban de calmarlo
- De acuerdo, todos nos vamos a calmar. Dijo Lily más calmada acercándose a su hijo para tranquilizarlo – Te prometo que intentare controlarme. Dijo Lily pasando su mano por su cabeza y besando su coronilla
- Por favor. Dijo Harry mientras sus amigos lo hacían volver a sentarse con ellos
- Ya tranquilo Harry. Le dijo Hermione con voz tranquilizadora
Aquella noche, cuando regresó del trabajo, tío Vernon hizo algo que no había hecho nunca: visitó a Harry en su alacena.
—¿Dónde está mi carta? —dijo Harry, en el momento en que tío Vernon pasaba con dificultad por la puerta—. ¿Quién me escribió?
—Nadie. Estaba dirigida a ti por error —dijo tío Vernon con tono cortante—. La quemé.
- Quemo la carta de aceptación de Hogwarts. Pregunto un Ravenclaw de quinto año ofendido
- Eso debería ser castigado con años en Azkaban. Aseguro una Hufflepuff de cuarto año indignada
—No era un error —dijo Harry enfadado—. Estaba mi alacena en el sobre.
- Como es que no se dieron cuenta de eso. Pregunto James a los profesores
- Una pluma especial escribe las cartas. Dijo McGonagall sintiéndose culpable por no haberse dado cuenta
- Al menos debería tener alguien que supervise las cartas. Sugirió Remus
- Deberíamos hacerlo. Aseguro el profesor Flitwick apretándose el entrecejo
—¡SILENCIO! —gritó el tío Vernon, y unas arañas cayeron del techo. Respiró profundamente y luego sonrió, esforzándose tanto por hacerlo que parecía sentir dolor.
—Ah, sí, Harry, en lo que se refiere a la alacena... Tu tía y yo estuvimos pensando... Realmente ya eres muy mayor para esto... Pensamos que estaría bien que te mudes al segundo dormitorio de Dudley
- Me están jodiendo, ellos tenían un segundo dormitorio. Grito Lily furiosa mirando a los Dursley que se encogían con miedo es sus asientos ante las miradas furiosas de todos.
- Harry de ahora en adelante te vienes a vivir conmigo, a mis padres no les importara. Dijo Ron mirando desesperado a sus padres que asistían vigorosamente
- Ron, Dumbledore dijo. Empezó a decir Harry antes de que Ron lo cortara en seco.
- Me importa un rábano lo que Dumbledore quiera o lo que diga. Grito tan furioso que muchos se sobresaltaron – Te vienes a mi casa además que me va a hacer ¿acusarme de secuestrar a mi mejor amigo?, que lo haga, no me van a hacer nada soy menor de edad. Dijo Ron como si fuera obvio
- Es cierto cielo, puedes venir a vivir con nosotros no hay ningún problema. Se apresuró a decir Molly con vehemencia
- Con nosotros serás bien recibido. Aseguro Arthur
- Y si lo que le preocupa al profesor Dumbledore es que estés en el mundo mágico cuando no estés en Hogwarts puedes venir a vivir con mis papás y conmigo Harry, hay tres cuartos en la casa, puedes vivir en mi casa sin ningún problema verdad. Dijo Hermione más tranquila que Ron
- Es cierto, nosotros te recibiríamos encantados. Dijo la madre de Hermione, mientras su padre asentía. Harry sintió un gran cariño hacia sus dos mejores amigos, mientras sus padres y los merodeadores agradecían con empeño a los padres de Ron y Hermione por preocuparse tanto por el bienestar de Harry
- Muchas gracias chicos. Dijo Harry tratando de moderar su tono de voz
—¿Por qué? —dijo Harry
—¡No hagas preguntas! —exclamó—. Lleva tus cosas arriba ahora mismo.
La casa de los Dursley tenía cuatro dormitorios:
- Sabes que Petunia, si las cosas hubieran sido al revés y tu esposo y tú hubieras muerto y yo me hubiera tenido que hacer cargo de tu hijo, jamás lo hubiera tratado de esa manera lo hubiera cuidado y lo hubiera amado como si fuera mi propio hijo, le hubiera hablado de ti tanto como pudiera y le enseñaría fotos tuyas. Le dijo Lily con lágrimas en los ojos
- Tu hermana tiene razón Petunia estoy tan decepcionada de ti. Le reclamo su madre
- No es así porque yo nunca hubiera sacrificado a mi hijo por nada ni por nadie. Aseguro Petunia de forma despectiva
- Como puedes decir eso. Le pregunto Lily adolorida
- Es la verdad. Aseguro Petunia
- Ya vasta. Les ordeno Grace enojada – Es suficiente, las dos. Dijo Grace
Uno para tío Vernon y tía Petunia, otro para las visitas (habitualmente Marge, la hermana de Vernon), en el tercero dormía Dudley y en el último guardaba todos los juguetes y cosas que no cabían en aquél. En un solo viaje Harry trasladó todo lo que le pertenecía, desde la alacena a su nuevo dormitorio. Se sentó en la cama y miró alrededor. Allí casi todo estaba roto. La filmadora estaba sobre un carro de combate que una vez Dudley hizo andar sobre el perro del vecino, y en un rincón estaba el primer televisor de Dudley, al que dio una patada cuando dejaron de emitir su programa favorito. También había una gran jaula que alguna vez tuvo dentro un loro, pero Dudley lo cambió en el colegio por un rifle de aire comprimido, que en aquel momento estaba en un estante con la punta torcida, porque Dudley se había sentado encima. El resto de las estanterías estaban llenas de libros. Era lo único que parecía que nunca había sido tocado.
- No sé qué es más indígnate, que este niño malcriado aparentemente no lea o que sea tan malagradecido con todo lo que sus padres le dan. Dijo Hermione a nadie en particular Dudley parecía muy avergonzado a Harry incluso le dio algo de lástima
Desde abajo llegaba el sonido de los gritos de Dudley a su madre.
—No quiero que esté allí... Necesito esa habitación... Échalo...
Harry suspiró y se estiró en la cama. El día anterior habría dado cualquier cosa por estar en aquella habitación. Pero en aquel momento prefería volver a su alacena con la carta a estar allí sin ella.
- Un sentimiento muy comprensible hermano. Le dijo Ron comprensivo
- Yo también preferiría estar en la alacena con la carta que en ese cuarto sin ella. Aseguro Hermione
A la mañana siguiente, durante el desayuno, todos estaban muy callados. Dudley se hallaba en estado de conmoción. Había gritado, había pegado a su padre con el bastón de Smelting
- Por Merlín. Dijeron todos los hermanos Weasley asustados
- Enserio que tipo de hijo le pega a su padre. Pregunto Charlie a nadie en particular
Se había puesto malo a propósito, le había dado una patada a su madre
- De acuerdo, ni siquiera me puedo imaginar cómo sobreviviríamos de atrevernos a patear a mamá. Dijo George mirando con horror a sus padres que asentían.
- Feorge no seas tonto, estaríamos muertos en el momento en el que la idea de golear a nuestra adorada madre apareciera en nuestra cabeza. Dijo Fred aterrado por la sola idea
- Sí y nuestros hermanos ayudarían a sepultar el que lo hubiera hecho. Dijo Bill muy seguro
- Para empezar ni siquiera se nos ocurriría. Dijo Percy indignado
- Y mucho menos nos atreveríamos. Aseguro Ron
- Claro que no nosotros si respetamos a nuestros padres. Aseguro Ginny a la defensiva
Arrojado la tortuga por el techo del invernadero
- Pero qué hay de mal contigo. Le pregunto Emma indignada – Que te hizo la pobre tortuguita. Le pregunto Emma mirando con odio a Dudley
- Lo siento. Se disculpó Dursley mirando al suelo sorprendiendo a todos – Pensé que seria divertido y como la tortuga tiene caparazón seguro no se lastimó. Aseguro Dudley tratando de justificarse
- Pues seguro que si se lastimó. Comento una Ravenclaw de quinto año muy enojada
- Sabes que el caparazón de las tortugas es muy sensible verdad. Le pregunto un Hufflepuff de segundo año con cautela – La tortuga sintió el golpe por completo. Aseguro el Hufflepuff molesto
- No lo sabía. Dijo Dudley algo preocupado
Y seguía sin conseguir que le devolvieran su habitación. Harry estaba pensando en el día anterior, y con amargura pensó que ojalá hubiera abierto la carta en el vestíbulo. Tío Vernon y tía Petunia se miraban misteriosamente.
Cuando llegó el correo, tío Vernon, que parecía hacer esfuerzos por ser amable con Harry, hizo que fuera Dudley. Lo oyeron golpear cosas con su bastón en su camino hasta la puerta. Entonces gritó.
—¡Hay otra más! Señor H. Potter, El Dormitorio Más Pequeño, Privet Drive, 4...
- No que querías leer la carta. Le pregunto Dora confundida
- Sí quería leerla. Le explico Dudley – Pero me pareció muy extraño que alguien le volviera a escribir. Le contesto Dudley casi sin darse cuenta de donde estaba
Con un grito ahogado, tío Vernon se levantó de su asiento y corrió hacia el vestíbulo, con Harry siguiéndolo. Allí tuvo que forcejear con su hijo para quitarle la carta, lo que le resultaba difícil porque Harry le tiraba del cuello.
- Desde ahí practicando verdad. Le dijo Ron divertido
- Ya sabes lo que dicen la practica hace al maestro. Dijo Harry divertido
- Bueno tú estas a nada de convertirte en un maestro en el arte de saltar sobre criaturas enormes. Bromeo Hermione mientras todos los veían confundidos
- Si soy un experto. Dijo Harry con falsa arrogancia mientras los tres sonreían cómplices ante las miradas confundidas de todos
Después de un minuto de confusa lucha, en la que todos recibieron golpes del bastón, tío Vernon se enderezó con la carta de Harry arrugada en su mano, jadeando para recuperar la respiración.
- Te golpearon yo los voy a golpear. Aseguro James furioso
- James tú no vas a golpear a un niño. Le dijo Lily sujetando a su esposo del brazo, aunque ella precia molesta
- Pero yo sí, señora Potter. Dijo Ron levantándose para pegarle a Dudley que se escondía asustado atrás de su madre que lo abrazo para protegerlo – No necesito mi varita lo golpeare a lo muggle. Aseguro Ron formando puños con su mano
- Ronald Bilius Weasley tu no le vas a pegar a nadie. Le ordeno Molly con severidad
- Pero mamá él le pega a Harry. Se quejó Ron en forma de berrinche
- Eso no arreglar nada Ronald ya te dije que no vas a golpear a nadie. Sentencio Molly mientras Ron veía con ira a Dudley
—Vete a tu alacena, quiero decir a tu dormitorio —dijo a Harry sin dejar de jadear—. Y Dudley... Vete... Vete de aquí.
Harry paseó en círculos por su nueva habitación. Alguien sabía que se había ido de su alacena y también parecía saber que no había recibido su primera carta. ¿Eso significaría que lo intentarían de nuevo?
- Por supuesto que sí señor Potter. Le aseguro McGonagall con amabilidad
- Y yo me alegro mucho por eso profesora McGonagall. Le aseguro Harry de forma animada
Pues la próxima vez se aseguraría de que no fallaran. Tenía un plan.
- Hay no. Se lamentó Ron poniéndose pálido
- Y ahora sus planes. Se quejó Hermione pasando su mano por su cabello frustrada
- Que pasa. Preguntaron James y Lily un tanto preocupados
- Sus planes son horribles. Aseguro Ron que parecía resignado
- Siempre salen mal. Dijo Hermione un tanto fastidiada
- Son unos exagerados. Dijo Harry ofendido
- Sí, claro. Dijeron Ron y Hermione burlones
- Iguálalo a James con planes terribles. Le dijo Remus a Sirius divertido
- Iguálalo. Dijo Sirius divertido al ver que padre e hijo se veían igual de ofendidos
El reloj despertador arreglado sonó a las seis de la mañana siguiente. Harry lo apagó rápidamente y se vistió en silencio: no debía despertar a los Dursley. Se deslizó por la escalera sin encender ninguna luz.
Esperaría al cartero en la esquina de Privet Drive y recogería las cartas para el número 4 antes de que su tío pudiera encontrarlas. El corazón le latía aceleradamente mientras atravesaba el recibidor oscuro hacia la puerta.
—¡AAAUUUGGG!
Harry saltó en el aire. Había tropezado con algo grande y fofo que estaba en el felpudo... ¡Algo vivo!
- Ven, sus planes siempre salen mal. Dijo Hermione entre divertida y preocupada y Harry se cruzó de brazos molesto
- Mis planes no son tan malas. Aseguro Harry ofendido
- No tus planes suelen ser buenos. Aseguro Ron – Pero el problema es que siempre salen mal. Le dijo Ron divertido
- Tampoco exageren. Dijo Harry a la defensiva – Mis planes no siempre salen mal. Aseguro Harry
- Ah sí. Dijo Hermione incrédula – Dinos una vez en la que alguno de tus planes haya salido bien. Le pregunto Hermione con interés
- Bueno esta la vez que. Dijo Harry pensativo y se quedó así por un largo tiempo – Bueno ahora no recuerdo, pero seguro que hay alguna vez. Aseguro Harry
- Eso no te lo crees ni tu. Dijo Ron burlón y Harry se limitó a poner los ojos en blanco
Las luces se encendieron y, horrorizado, Harry se dio cuenta de que aquella cosa fofa y grande era la cara de su tío. Tío Vernon estaba acostado en la puerta, en un saco de dormir, evidentemente para asegurarse de que Harry no hiciera exactamente lo que intentaba hacer. Gritó a Harry durante media hora y luego le dijo que preparara una taza de té.
- No le grites a mi hijo morsa andante. Dijo Lily fuera de si
- Quien te crees para gritarle a mi hijo. Dijo James de forma despectiva
- Soy su tutor, vive en mi casa, come en mi mesa y viste con lo que yo y mi esposa le damos. Dijo Vernon de forma prepotente – Él me desobedeció y yo estaba en todo mi derecho de gritarle. Aseguro Vernon
- Por supuesto que no. Aseguro Lily molesta – Son crueles con él y no tienen ningún derecho por más que Harry viva en su casa. Aseguro Lily frustrada
Harry se marchó arrastrando los pies y, cuando regresó de la cocina, el correo había llegado directamente al regazo de tío Vernon. Harry pudo ver tres cartas escritas en tinta verde.
—Quiero... —comenzó, pero tío Vernon estaba rompiendo las cartas en pedacitos ante sus ojos.
- Eso es muy cruel. Dijo una Hufflepuff de primero año
- Y mezquino. Aseguro un Slytherin de tercer año con desagrado
Aquel día, tío Vernon no fue a trabajar. Se quedó en casa y tapió el buzón.
—¿Te das cuenta? —explicó a tía Petunia, con la boca llena de clavos—. Si no pueden entregarlas, tendrán que dejar de hacerlo.
- Eso no funcionara. Aseguro McGonagall burlona
- Muggles idiotas. Murmuro Snape fastidiado
—No estoy segura de que esto resulte, Vernon.
—Oh, la mente de esa gente funciona de manera extraña, Petunia, ellos no son como tú y yo —dijo tío Vernon, tratando de dar golpes a un clavo con el pedazo de pastel de fruta que tía Petunia le acababa de llevar.
- Gracias a Merlín. Dijo la mayoría del gran comedor aliviados
- Yo me pondría a llorar si mi mente se pareciera en algo a la suya. Aseguro un Gryffindor de quinto año
- Yo me iría a internar a san mungo. Aseguro una Ravenclaw de sexto año frunciendo la cara
El viernes, no menos de doce cartas llegaron para Harry. Como no las podían echar en el buzón, las habían pasado por debajo de la puerta, por entre las rendijas, y unas pocas por la ventanita del cuarto de baño de abajo.
Tío Vernon se quedó en casa otra vez. Después de quemar todas las cartas, salió con el martillo y los clavos para asegurar la puerta de atrás y la de delante, para que nadie pudiera salir. Mientras trabajaba, tarareaba de puntillas entre los tulipanes y se sobresaltaba con cualquier ruido.
El sábado, las cosas comenzaron a descontrolarse. Veinticuatro cartas para Harry entraron en la casa, escondidas entre dos docenas de huevos, que un muy desconcertado lechero entregó a tía Petunia, a través de la ventana del salón. Mientras tío Vernon llamaba a la oficina de correos y a la lechería, tratando de encontrar a alguien para quejarse, tía Petunia trituraba las cartas en la picadora.
- No creo que nadie haya recibido tantas cartas como tú. Le dijo Charlie asombrado
- De hecho, nunca le aviamos enviado tantas cartas a ningún alumno. Aclaro Dumbledore
- Siempre a lo grande verdad Potter. Pregunto George divertido
- Si vas a hacer algo hazlo bien. Le siguió el juego Harry divertido
- Que descarado Potter. Bromeo Fred
—¿Se puede saber quién tiene tanto interés en comunicarse contigo? — preguntaba Dudley a Harry, con asombro.
- Todo el mundo mágico. Aseguro la mayoría del gran comedor
- Jamás recibí nada. Aseguro Harry confundido
- Están en una sala en el ministerio. Le respondió Kingsley – Se supone que deben de dártelas hasta que cumplas la mayoría de edad. Aseguro Kingsley
- Porque hasta la mayoría de edad. Pregunto Harry confundido
- Es por su seguridad señor Potter. Aseguro Fudge restándole importancia
- Ya veo. Dijo Harry sin darle mayor importancia
La mañana del domingo, tío Vernon estaba sentado ante la mesa del desayuno, con aspecto de cansado y casi enfermo, pero feliz.
—No hay correo los domingos —les recordó alegremente, mientras ponía mermelada en su periódico—. Hoy no llegarán las malditas cartas...
- Por supuesto, porque eso nos detendrá. Contesto Filius irónico
Algo llegó zumbando por la chimenea de la cocina mientras él hablaba y le golpeó con fuerza en la nuca. Al momento siguiente, treinta o cuarenta cartas cayeron de la chimenea como balas. Los Dursley se agacharon, pero Harry saltó en el aire, tratando de atrapar una.
- Harry toma una del piso. Le dijo Hermione emocionada mientras agitaba a Harry
- Rápido Harry. Dijo Ron emocionado
- Oigan estoy aquí. Le dijo Harry sujetando sus gafas para que no se le cayeran – Y me estoy mareando. Aseguro Harry
- Vamos Potter tú puedes. Lo alentaron varios estudiantes muy emocionados
- Ya quiero ver su cara de emoción cuando descubra que lo aceptaron en Hogwarts. Dijo una Ravenclaw de primer año ilusionada
- No seria leer. Le pregunto un Slytherin de primer año con curiosidad
- Supongo. Dijo la Ravenclaw con indiferencia
—¡Fuera! ¡FUERA!
Tío Vernon cogió a Harry por la cintura y lo arrojó al recibidor. Cuando tía Petunia y Dudley salieron corriendo, cubriéndose la cara con las manos, tío Vernon cerró la puerta con fuerza. Podían oír el ruido de las cartas, que seguían cayendo en la habitación, golpeando contra las paredes y el suelo.
—Ya está —dijo tío Vernon, tratando de hablar con calma, pero arrancándose, al mismo tiempo, parte del bigote—. Quiero que estéis aquí dentro de cinco minutos, listos para irnos. Nos vamos. Coged alguna ropa. ¡Sin discutir!
- Están huyendo de su casa. Pregunto una Gryffindor de quinto año con incredulidad
- Eso parece. Dijo un Hufflepuff de cuarto año confundido
- Esos muggles son raros. Aseguro Ravenclaw de sexto año con extrañeza
- Es que están locos y son unos exagerados. Dijo un Slytherin de último año con una mueca de desaprobación
Parecía tan peligroso, con la mitad de su bigote arrancado, que nadie se atrevió a contradecirlo. Diez minutos después se habían abierto camino a través de las puertas tapiadas y estaban en el coche, avanzando velozmente hacia la autopista.
- Acaso estás loca mujer, te subiste a un auto que era manejado por alguien tan alterado con dos niños pequeños. Le reclamo Andrómeda furiosa
- Vernon es un excelente conductor jamás corrimos ningún peligro. Aseguro Petunia a la defensiva
- Nadie tan alterado puede ser un conductor prudente. Aseguró Ted frustrado
- Pues estamos bien. Aseguro Petunia molesta – Ninguno de nosotros sufrió daño algún. Aseguro Petunia dando por terminada la conversación
Dudley lloriqueaba en el asiento trasero, pues su padre le había pegado en la cabeza cuando lo pilló tratando de guardar el televisor, el vídeo y el ordenador en la bolsa.
- Está bien que el niño sea un maleducado, pero tampoco debería de pegarle. Le dijo la Sprout con severidad
- Bueno, profesora es que también el hijo. Dijo Dean con incredulidad – Cualquiera se desesperaría si su hijo tratara de llevarse a escondidas el televisor, el vídeo y el ordenador. Aseguro Dean viendo a Dudley burlón
- Pegarle a un niño no es correcto bajo ninguna circunstancia. Aseguro Sprout con seriedad
Condujeron. Y siguieron avanzando. Ni siquiera tía Petunia se atrevía a preguntarle a dónde iban. De vez en cuando, tío Vernon daba la vuelta y conducía un rato en sentido contrario.
—Quitárnoslos de encima... perderlos de vista... —murmuraba cada vez que lo hacía.
- De acuerdo, usted ya dejo más que claro que la vida de su sobrino no te importa en lo más mínimo, pero en ese auto también va su hijo, como se le ocurre arriesgar la vida de su hijo al subirlo en ese auto cuando su esposo obviamente no estaba en condiciones de manejar. Le reclamo Molly furiosa
- Porque no sabía qué hacer, él nunca me había hablado de esa manera y jamás le había gritado o pegado a Dudley. Dijo Petunia harta de que la cuestionaran tanto dejando a todos pensando en lo que había dicho
No se detuvieron en todo el día para comer o beber. Al llegar la noche Dudley aullaba. Nunca había pasado un día tan malo en su vida. Tenía hambre
- Eso está mal son dos niños en crecimiento, deben estar hambrientos. Le dijo Antonio en reprimenda a su hija mayor
- Tengo hambre. Dijeron Ron y Sirius mientras muchos otros asentían de acuerdo con ellos
- Comeremos al finalizar este capítulo. Aseguro Dumbledore con tranquilidad
Se había perdido cinco programas de televisión que quería ver y nunca había pasado tanto tiempo sin hacer estallar un monstruo en su juego de ordenador.
Tío Vernon se detuvo finalmente ante un hotel de aspecto lúgubre, en las afueras de una gran ciudad. Dudley y Harry compartieron una habitación con camas gemelas y sábanas húmedas y gastadas. Dudley roncaba, pero Harry permaneció despierto, sentado en el borde de la ventana, contemplando las luces de los coches que pasaban y deseando saber...
Al día siguiente, comieron para el desayuno copos de trigo, tostadas y tomates de lata.
- Bueno eso no es tan malo. Dijo Madame Pomfrey complacida – Es un desayuno bastante completo. Dijo Pomfrey complacida
Estaban a punto de terminar, cuando la dueña del hotel se acercó a la mesa.
—Perdonen, ¿alguno de ustedes es el señor H. Potter? Tengo como cien de éstas en el mostrador de entrada.
Extendió una carta para que pudieran leer la dirección en tinta verde:
Señor H. Potter
Habitación 17
Hotel Railview
Cokeworth
Harry fue a coger la carta, pero tío Vernon le pegó en la mano. La mujer los miró asombrada.
- No los mires asombrada y llama a cuidados infantiles. Dijo Jean Granger molesta
- Esto ya es el colmo maltratan a Potter en público y nadie hace ni dice nada. Aseguro McGonagall indignada
—Yo las recogeré —dijo tío Vernon, poniéndose de pie rápidamente y siguiéndola.
—¿No sería mejor volver a casa, querido? —sugirió tía Petunia tímidamente, unas horas más tarde, pero tío Vernon no pareció oírla.
- Eso es mala idea uno siempre debe de escuchar la opinión de su mujer. Dijo Arthur Weasley mientras todos los que estaban casados incluyendo a sus hijos asentían de acuerdo con su padre
Qué era lo que buscaba exactamente, nadie lo sabía. Los llevó al centro del bosque, salió, miró alrededor, negó con la cabeza, volvió al coche y otra vez lo puso en marcha.
Lo mismo sucedió en medio de un campo arado, en mitad de un puente colgante y en la parte más alta de un aparcamiento de coches.
—Papá se ha vuelto loco, ¿verdad? —preguntó Dudley a tía Petunia aquella tarde.
- Pues al menos tienes un poco de sentido común. Le dijo Ojo loco a Dudley – Tal vez no sea tan tonto. Comento Ojo loco como si eso fuera un gran descubrimiento
- Gracias. Dijo Dudley dudoso
Tío Vernon había aparcado en la costa, los había encerrado y había desaparecido.
Comenzó a llover. Gruesas gotas golpeaban el techo del coche. Dudley gimoteaba.
—Es lunes —dijo a su madre—. Mi programa favorito es esta noche.
- Al menos se sabe los días de las semanas. Dijeron Sirius y Ron en tono burlón a la vez
Quiero ir a algún lugar donde haya un televisor. Lunes. Eso hizo que Harry se acordara de algo. Si era lunes (y habitualmente se podía confiar en que Dudley supiera el día de la semana, por los programas de la televisión), entonces, al día siguiente, martes, era el cumpleaños número once de Harry.
- Felicidades Harry cumples 11 años. Dijeron James y Sirius yendo a abrazar a Harry muy emocionados
- Pero eso fue hace un año. Harry quería recordarle que eso había sido hace un año, pero su padre y su padrino lo interrumpieron
- Shhh déjanos soñar. Dijo James abrazando con fuerza a su hijo
- Si, déjanos pensar que estuvimos ahí. Dijo Sirius también abrazando a Harry con fuerza
Claro que sus cumpleaños nunca habían sido exactamente divertidos: el año anterior, por ejemplo, los Dursley le regalaron una percha y un par de calcetines viejos de tío Vernon.
- Cuando lo cambiemos todo tendrás fiestas legendarias. Aseguro James muy emocionado
- Tendrás regalos, pastel, juegos, invitaremos a tus amigos y te dejaremos dormir más tarde. Dijo Lily muy emocionada
- No es necesario. Dijo Harry sonrojado
- Claro que lo es cachorro. Le dijo Sirius emocionado por la idea
- Como me llámate. Pregunto Harry desconcertado
- Cachorro, yo te llamaba así desde que estabas en el vientre de la pelirroja, pero si te molesta ya no lo haré más. Le aseguro Sirius bastante apenado
- No, está bien, no me molesta. Dijo Harry con rapidez aunque intentara no podría describir la felicidad que sentía al saber que incluso antes de nacer alguien lo había querido tanto como para ponerle un apodo de cariño
- Está bien cachorro. Dijo Sirius feliz mientras se le iluminaba por completo la cara y pese a su aspecto tan desaliñado parecía mucho más joven
Sin embargo, no se cumplían once años todos los días.
- Claro que no, ese es el cumpleaños más importante para los magos. Dijo Remus muy emocionado
- De hecho, ninguna edad se cumple dos veces. Dijo Hermione divertida
- No pero igual quería celebrarlo. Aseguro Harry divertido
- Me alegro. Aseguro Hermione sonriéndole con amabilidad – Porque mereces ser celebrado. Le aseguro Hermione
- Y como te vas a ir a mi casa en vacaciones te haremos una fiesta. Aseguro Ron emocionado
- No es necesario. Se apresuró a decir Harry – Me basta con ir a tu casa. Aseguro Harry
- Tonterías. Se apresuró a decir Molly – Tú tendrás una fiesta mi amor como que mi nombre es Molly Weasley. Dijo Molly decidida
- Exacto. Dijo Arthur con seguridad
- Muchas gracias. Agradeció Harry rojo de la pena
- No tienes que agradecer nada. Aseguro Arthur quitándole importancia
Tío Vernon regresó sonriente. Llevaba un paquete largo y delgado y no contestó a tía Petunia cuando le preguntó qué había comprado.
—¡He encontrado el lugar perfecto! —dijo—. ¡Vamos! ¡Todos fuera! Hacía mucho frío cuando bajaron del coche. Tío Vernon señalaba lo que parecía una gran roca en el mar. Y, encima de ella, se veía la más miserable choza que uno se pudiera imaginar.
- Piensas llevar a mi pobre hijo a ese lugar tan peligroso. Le reclamo Lily a Vernon muy preocupada
- Era el único lugar que encontré. Aseguro Vernon restándole importancia
- Bueno una cosa si es segura ahí no hay televisión. Dijo James tratando de hacer una broma
Una cosa era segura, allí no había televisión.
Padre e hijo sonrieron con complicidad por la coincidencia, a James le gustaba que pese a que Harry no se había criado con él aun así se parecían un poco, aunque deseaba con todo su corazón que Harry fuera una persona mucho mejor que él.
—¡Han anunciado tormenta para esta noche! —anunció alegremente tío Vernon, aplaudiendo.
- ¡Y este caballero aceptó gentilmente alquilarnos su bote!
Un viejo desdentado se acercó a ellos, señalando un viejo bote que se balanceaba en el agua grisácea.
- A caso está loco. Le pregunto la profesora Charity muy indagada
- Era un bote muy seguro. Aseguro Vernon a la defensiva
- Ningún bote es seguro en medio de una tormenta. Aseguro McGonagall furiosa y preocupada no solo por el bienestar de Harry si no también por el de Dudley e incluso por el de Petunia y Vernon
- Están exagerando. Aseguro Vernon poniendo los ojos en blanco – no sucedió nada malo. Aseguro Vernon fastidiado
—Ya he conseguido algo de comida —dijo tío Vernon—. ¡Así que todos a bordo!
En el bote hacía un frío terrible. El mar congelado los salpicaba, la lluvia les golpeaba la cabeza y un viento gélido les azotaba el rostro. Después de lo que pareció una eternidad, llegaron al peñasco, donde tío Vernon los condujo hasta la desvencijada casa. El interior era horrible: había un fuerte olor a algas, el viento se colaba por las rendijas de las paredes de madera y la chimenea estaba vacía y húmeda. Solo había dos habitaciones.
La comida de tío Vernon resultó ser cuatro plátanos y un paquete de patatas fritas para cada uno.
- Eso ni siquiera es comida. Aseguro Madame Pomfrey enojada
- Esos niños se van a enfermar. Aseguro la profesora McGonagall preocupada
- Por Merlín estos muggles son muy raros. Aseguro el profesor Flitwick frustrado
- Raros y peligrosos. Dijo la profesora Sprout molesta
Trató de encender el fuego con las bolsas vacías, pero sólo salió humo.
—Ahora podríamos utilizar una de esas cartas, ¿no? —dijo alegremente.
- Es usted un ser muy cruel. Aseguro Seamus viendo a Vernon con asco
- Y hace bromas pésimas. Dijo Fred con desagrado
- Ni siquiera debería considerarse un chiste. Aseguro Georges ofendido
Estaba de muy buen humor. Era evidente que creía que nadie se iba a atrever a buscarlos allí, con una tormenta a punto de estallar. En privado, Harry estaba de acuerdo, aunque el pensamiento no lo alegraba.
Al caer la noche, la tormenta prometida estalló sobre ellos. La espuma de las altas olas chocaba contra las paredes de la cabaña y el feroz viento golpeaba contra los vidrios de las ventanas. Tía Petunia encontró unas pocas mantas en la otra habitación y preparó una cama para Dudley en el sofá. Ella y tío Vernon se acostaron en una cama cerca de la puerta, y Harry tuvo que contentarse con un trozo de suelo y taparse con la manta más delgada.
- Eso ya es el colmo. Dijo Lily indignada y furiosa – Como es que alguien puede ser tan cruel con un niño solo por rencor. Pregunto Lily frustrada
- Son personas sin alma pelirroja. Dijo James con voz áspera y llena de rencor
La tormenta aumentó su ferocidad durante la noche. Harry no podía dormir. Se estremecía y daba vueltas, tratando de ponerse cómodo, con el estómago rugiendo de hambre. Los ronquidos de Dudley quedaron amortiguados por los truenos que estallaron cerca de la medianoche. El reloj luminoso de Dudley, colgando de su gorda muñeca, informó a Harry de que tendría once años en diez minutos.
- Feliz cumpleaños cachorro. Dijo Sirius muy emocionado, Harry se contuvo y no le recordó que eso había pasado así casi dos años
- Gracias Sirius. Dijo Harry divertido
- Mi dulce niño. Dijo Lily entristecida mientras acariciaba el cabello de su hijo con sumo cuidado – Cumpliste once años. Dijo Lily con una sonrisa triste – Y nosotros no estuvimos contigo. Dijo Lily mientras se le rompía la voz
- Nos perdimos toda su vida Lily. Se lamentó James mientras la voz se le rompía al punto de que parecía a punto de llorar
En el gran comedor nadie sabía que hacer o que decir en especial los alumnos pues la verdad es que hasta antes de que llegaran estos libros casi nadie se había parado a pensar que a diferencia de gran parte del mundo mágico para los Potter había representado una desgracia y que Harry más que ser un héroe solo un pobre niño huérfano, que había sido maltratado por su propia familia.
- Deberíamos seguir leyendo. Dijo McGonagall tratando de mantener la compostura parecía que estaba a punto de llorar
Esperaba acostado a que llegara la hora de su cumpleaños, pensando si los Dursley se acordarían y preguntándose dónde estaría en aquel momento el escritor de cartas.
Cinco minutos. Harry oyó algo que crujía afuera. Esperó que no fuera a caerse el techo, aunque tal vez hiciera más calor si eso ocurría.
- Por Morgana, no deberías siquiera pensar eso. Dijeron Molly y Lily horrorizadas y poniéndose pálidas
- Es que hacia mucho frio. Aseguro Harry acongojado
Cuatro minutos. Tal vez la casa de Privet Drive estaría tan llena de cartas, cuando regresaran, que podría robar una.
- Es una muy buena idea. Dijo Bill complacido
- Y siendo Harry seguro que no funciono. Dijo Ron viendo a Harry burlón
- Eres un exagerado. Aseguro Harry chasqueando la lengua
Tres minutos para la hora. ¿Por qué el mar chocaría con tanta fuerza contra las rocas? Y (faltaban dos minutos) ¿qué era aquel ruido tan raro? ¿Las rocas se estaban desplomando en el mar? Un minuto y tendría once años. Treinta segundos... veinte... diez... nueve... tal vez despertara a Dudley, sólo para molestarlo...
- Si hazlo. Dijeron los merodeadores, los gemelos Weasley y los gemelos Prewett emocionados
- Lo hiciste. Le pregunto Ron divertido
- No fue necesario. Aseguro Harry complacido
- Porque. Pregunto Hermione divertida
- Ya van a ver. Dijo Harry divertido
Tres... dos... uno...
- Feliz cumpleaños. Gritaron muchos emocionados
- Si recuerdan que eso fue hace casi dos años verdad. Dijo Harry divertido
- Eres un aguafiestas Potter. Dijo una Ravenclaw de cuarto año en son de broma
BUM.
- Como que bum. Pregunto el profesor Flitwick confundido
- Eso dice. Dijo McGonagall enseñándole el libro
Toda la cabaña se estremeció y Harry se enderezó, mirando fijamente a la puerta. Alguien estaba fuera, llamando.
- Aquí termina el capítulo. Dijo McGonagall cerrando el libro
- De acuerdo antes de comer veremos unos recuerdos. Anuncio Dumbledore de forma pintoresca
- Como que recuerdos. Pregunto Ron desconcertado
- Bueno es que algunos accedimos a que nuestros recuerdos fueran presentados, para que la vida personal de Harry no fuera la única que fuera exhibida. Le contesto la Hermione mayor
- Y para que luego digan que no queremos Harry. Dijo el Ron mayor frustrado
- Como. Le pregunto Harry desconcertado
- Es algo que escribió una periodista en el profeta. Dijo la Hermione mayor de forma despectiva
- Esa maldita. Empezó a decir el Ron mayor, pero se contuvo de lanzar el insulto
Atrás de la mesa de los profesores como si se tratara de una gran pantalla apareció la imagen de una pequeña niña de unos 4 años enfrente de un televisor viendo caricaturas embobada aún con el pijama puesto y el cabello muy alborotado.
- Hermione eres tú. Dijo Ron asombrado
- Eras una niña preciosa querida. Aseguro Lily enternecida
- Peli-peli tenemos que tener una de esas. Le dijo James al oído a Lily que se sonrojó violentamente
- No soy yo. Aseguro Hermione sin ver a nadie en particular
- Como no, si es igualita a ti. Aseguro Harry muy confundido
- Si no eres tú quien es. Le preguntaron Fred y George con curiosidad
- Soy yo. Dijo la voz de una chica igualita a Hermione que llevaba puesto un uniforme que parecía de una escuela muy prestigiosa desde la entrada del gran comedor agitando la mano en forma de saludo
- Verónica que haces aquí. Le pregunto Hermione emocionada y corriendo hacia ella para abrasarla
- Bueno es una historia bastante rara la verdad. Aseguro Verónica divertida mientras soltaba el abrazo – Bueno, estaba en el internado contando los días para que terminaran las clases para regresar a mi casa así que cuando terminaron mis clases me fui a mi dormitorio y encontré un sobre en mi cama que decía que si quería venir a tu colegio a escuchar todo lo que habías hecho estos 2 años solamente tenía que decir "si" en voz alta. Dijo Verónica divertida – Y yo pensé que eso sería mucho más divertido que quedarme en el internado sin hacer nada por dos semanas mientras todos los demás hacían sus exámenes. Aseguro Verónica con suficiencia
- Exentaste tus exámenes Verónica. Le pregunto Hermione impresionada
- Por supuesto. Dijo Verónica mientras se lanzaba el cabello atrás del hombro con un ademán de la mano – Bueno como sea yo dije que sí y aparecí aquí, que por cierto me maree como no tienes ni idea Hermione. Aseguro Verónica algo molesta – Y por cierto prima tu colegio es asombroso. Dijo Verónica mirando todo a su alrededor maravillada
- Si lo es. Aseguro Hermione viendo a su alrededor complacida
- Espera un momento Hermione. Dijo Ron desconcertado
- Tienes una hermana gemela. Le pregunto Harry asombrado
- Que claro que no. Dijo Hermione desconcertada – De donde sacan eso. Les pregunto Hermione confundida a lo que Harry y Ron respondieron señalando el evidente parecido entre Hermione y Verónica – A no ella es mi prima Verónica. Aclaro Hermione dándose cuenta del porque de la confusión – Ya les había hablado de ella. Les recordó Hermione a Ron y Harry
- Pero son idénticas. Dijeron Fred y George asombrados
- Sí, pero solo somos primas. Aseguro Verónica restándole importancia
- Ni nosotras lo entendemos. Aseguro Hermione – Bueno, Verónica vamos a sentarnos. Dijo Hermione tomando a su prima del brazo y guiándola hasta el comedor
En la imagen apareció la madre de Hermione acercándose a la pequeña niña con una bata de seda morada y el cabello recogido en un moño parecía que se acababa de despertar y se tallaba los ojos mientras buscando a su alrededor confundida
- Verónica cariño donde esta tú prima. Le pregunto Jean con curiosidad viendo a su alrededor
- Está durmiendo tía, ya traté de despertarla. Dijo Verónica con una voz infantil sin dejar de observar el televisor
- Todavía esta durmiendo. Le pregunto Jean desconcertada
Jean se alejó dejando a su sobrina viendo el televisor y fue hacia el cuarto de su hija, al abrir la puerta había una niña que parecía un poco más pequeña que la otra que seguía plácidamente dormida boca abajo, su madre se acercó a ella con cuidado y empezó a sobarle la espalda a su hija y le susurró al oído
- Hermione, mi amor, despierta ya, son más de las 12. Le dijo Jean de forma cariñosa a su hija sobándole la espalda
- Vaya Hermione quien diría que eras más floja que Ronnie. Dijeron los gemelos Weasley mientras los demás se reían
- Si. Dijo Hermione con una falsa sonrisa y se veía tan incómoda como sus padres y su prima – Es que esa noche Verónica y yo nos habíamos dormido tarde. Explico Hermione
La pequeña Hermione se empezaba a despertar mientras su madre seguía tallando su espalda con cariño, en algún momento mientras le tallaba la espalda la blusa de Hermione se levantó dejando al descubierto su espalda que estaba llena de moretones grandes y obscuros
- Hermione cariño que te paso en la espalda. Le pregunto su madre muy asustada
- No sé, mamá. Dijo Hermione medio dormida con una voz quejosa que parecía querer volverse a dormir
- Ven Hermione levántate vamos a ir al doctor. Dijo Jean con apuro
- No mamá, no quiero. Se quejó Hermione dándose la vuelta para darle la espalda a su madre
- No te estoy preguntando arréglate Hermione, voy a avisarle a tu prima para que se vista así que apúrate. Le ordeno su madre saliendo de la habitación mientras la malhumorada niña salía de la cama para vestirse
La escena cambio a un hospital y aparecieron los padres de Hermione sentados esperando nerviosamente en la sala de espera de un hospital mientras Hermione jugaban sentadas en el sillón con dos muñecas, Hermione se veía muy cansada como si no hubiera dormido en toda la noche. En ese momento un doctor como de 40 años con una bata blanca que llevaba unos papeles en la mano y se acercaba con una cara muy seria y afligida.
- Mucho gusto señores Granger soy el doctor Alverie. Dijo el doctor Alverie estrujando las manos de Jean y John – Mi colega la doctora Park nos está esperando en el consultorio para que podamos hablar con ustedes en privado. Aseguro Alverie mostrando con la mano la dirección del consultorio
- Y nuestra hija. Pregunto Jean preocupada
- Descuide señora Granger una enfermera va a cuidar a la niña mientras hablamos. Aseguro Alverie mientras una enfermera se sentaba con Hermione
Los tres entraron al consultorio en donde ya estaba la doctora Park esperándolos, los señores Granger se sentaron enfrente del escritorio luciendo muy agobiados, los doctores se sentaron enfrente de ellos, aunque el doctor tuvo que tomar una de las sillas en las que se sientan los pacientes.
- Doctora Park por favor ya díganos que sucede con nuestra hija. Pregunto John preocupado
- Y porque necesita dos doctores. Pregunto Jean desconcertada
- El doctor Alverie es especialista en oncología pediátrica. Aclaro la doctora Park
- Oncología pediátrica. Murmuro Jean poniéndose pálido como una hoja
- Si señores Granger el doctor Alverie es oncólogo especializado en niños. Dijo la doctora Park con calma
- Y entonces que hace aquí el doctor Alverie. Pregunto Jean temerosa
- Señores Granger lamento mucho informarles que su hija tiene leucemia linfocítica aguda. Dijo la doctora Park con pesar
- Eso es imposible tiene que haber un error. Aseguro John con la voz entrecortada y negando rotundamente con la cabeza
- Lo lamentamos mucho. Aseguro el doctor Alverie casi con lástima – Pero es la verdad ya lo comprobamos tres veces los resultados. Dijo el doctor Alverie viendo compasivamente a los Granger
- Entonces qué es lo que sigue, que, que hacemos. Pregunto Jean con la voz entre cortada
- Lo mejor es iniciar con quimioterapia y tenemos que realizarles análisis para ver si son compatibles con su hija por si son necesarias transfusiones. Sugirió el doctor Alverie con mucha seriedad
- De acuerdo. Dijo Jean al borde de las lágrimas
- Hagamos eso. Asintió John con la voz entrecortada
La imagen cambio y ahora la pequeña Hermione estaba sentada en un sillón en una gran sala de hospital alado de muchos otros pacientes algunos se veían mucho más enfermos que ella y otros lucían mejor que ella, pero todos tenían medicamentos intravenosos, había adultos, ancianos y niños, algunos estaban acompañados y otros solo, Hermione estaba con su madre mientras leía un libro, en ese momento otra niña como de su misma edad acompañada por su padre la volteo a ver con interés
- ¿Qué haces? Le pregunto la niña con una voz dulce con mucho interés
- Leer. Contesto Hermione un tanto desconcertada
- Sabes leer. Le pregunto la niña con admiración
- Si. Aseguro Hermione que veía a la niña con extrañeza pues no estaba acostumbrada a tanta espontaneidad mientras tanto su madre se cubría la boca con el libro para ocultar su sonrisa al ver que su hija no sabia que hacer
- Yo apenas estoy aprendiendo el abecedario. Comento la niña emocionada
- Eso es normal. Aseguro Hermione restándole importancia
- Y que libro lees. Le pregunto la niña con interés
- Adivina cuanto te quiero. Respondió Hermione con su voz infantil
- Por cierto, me llamo Patricia Mason. Dijo Patricia tendiendo la mano con amabilidad
- Hermione Jean Granger. Dijo Hermione dándole la mano pareciendo un poco apenada
- Hermione. Pregunto Patricia con interés – Que bonito nombre. Aseguro Patricia con una enorme sonrisa
- Si claro. Dijo Hermione con desagrado, mientras su madre ponía los ojos en blanco
- Pero si es muy lindo. Aseguro Patricia
La imagen cambio y estaban las dos niñas que ya parecían al menos dos años mayores sentadas en una cama Hermione lucía pálida, cansada, tenía ojeras y su cabello parecía muy maltratado Patricia lucía muchísimo más enferma, tenía un pañuelo amarrado en la cabeza que ocultaba su calva y parecía mucho más casada y demacrada que Hermione y aun así las niñas jugaban muy felices y divertidas
- Pero yo no entiendo como haces esas cosas Hermione. Dijo Patricia mientras reía muy divertida
- No lo sé. Respondió Hermione animada y sonriendo de oreja a oreja
- Me gustaría hacerlas. Dijo Patricia quejumbrosa – Como lo haces. Le pregunto Patricia interesada
- La verdad es que no lo sé lo hago desde que tengo uso de razón. Aseguro Hermione un tanto pensativa
- Que envidia. Dijo Patricia divertida
- Oye Patricia dime cuando vas a salir del hospital. Le pregunto Hermione preocupada
- No lo sé Hermione, pero creo que ya no voy a salir de este hospital nunca. Respondió Patricia muy triste bajando la cabeza para ocultar las lágrimas que le empezaban a brotar
- No digas eso Patty. Dijo Hermione un tanto desesperada – Por supuesto que vas a salir, te aseguro que te vas a curar. Le aseguro Hermione triste tomando sus manos con tal desesperación que parecía como si pensara que aferrándose a las manos de Patricia podía sujetarla a la vida
- No lo creo Hermione, toda mi familia está aquí y la última vez que todos se reunieron fue porque mi abuelo se estaba muriendo y él si se murió. Le dijo Patricia secándose unas cuantas lágrimas
- Claro que no Patricia, no digas eso. Le pidió Hermione abrazándola llorando desconsolada
La imagen cambio y ahora estaba una Hermione que lucía mucho más sana sentada alado de la cama de Patricia que lucía muchísimo más enferma y demacrada que antes, mientras Hermione cerraba un libro que acababa de terminar de leerle en voz alta a su amiga en el sillón
- Sabes que es lo que más tristeza me da Hermione. Dijo Patricia con una voz triste, enferma y débil
- Que cosa Patricia. Le pregunto Hermione incorporándose en un sillón y tomándole la mano a Patricia
- Que no voy a volver nevar nunca. Dijo Patricia con la voz entrecortada – Yo adoro la nieve, el invierno es mi época favorita del año Hermione y nunca voy a volver a ver la nieve. Dijo Patricia y se soltó a llorar
- Claro que si vas a volver a ver nevar Patricia. Le aseguro Hermione desesperada
- Hermione me estoy muriendo. Le aseguro Patricia con desesperanza
- Patricia no digas eso. Le suplico Hermione
- Es la verdad Hermione. Aseguro Patricia con desesperanza
Hermione soltó la mano de Patricia, se limpió las lágrimas se levantó y fue hacia la puerta, puso el seguro entonces volteo y todo el cuarto empezó a llenarse de nieve formando una gruesa capa de nieve en toda la habitación, Patricia se soltó a reír absolutamente feliz mientras estiraba su mano para atrapar uno de los copos de nieve que caía del techo
- Como se le ocurrió hacer eso señorita. Le grito Cornelius a Hermione que para este momento estaba llorando desconsoladamente mientras sus amigos, su prima y sus padres trataban de reconfortarla y consolarla
- De qué habla señor. Pregunto Hermione atónita y desconcertada aun con lágrimas en la cara
- Le rebelaste el secreto a una niña muggle. Le grito Fudge poniéndose de pie con la cara totalmente roja de la ira
- Ella no va a decir nada. Aseguro Hermione llorando con más fuerza que antes
- Eso usted no lo sabe niña tonta. Le volvió a gritar Fudge absolutamente furioso, parecía que si Dumbledore no lo estuviera sujetándolo del brazo Fudge iría en dirección de Hermione
- Cornelius te pido que moderes la forma en la que le hablas a mis estudiantes. Dijo Dumbledore con voz severa
- A caso no entiendes la gravedad de lo que hizo esta niña insensata Dumbledore. Dijo Fudge furioso
- Patricia no va a decir nada. Aseguro Hermione con voz ronca
- Y usted como lo sabe. Le pregunto Fudge gritando
- Ella no va a decir nada porque ella ya está muerta. Le respondió Hermione con dureza al primer ministro que perdió todo el color en menos de un segundo la gran mayoría del gran comedor se quedaron pasmados y vieron con pena a Hermione y veían al primer ministro enojados que parecía muy avergonzado de repente
La imagen cambio y ahora una Hermione de 16 años con abrigo, guantes y gorro de lana estaba parada en los jardines de Hogwarts feliz mientras veía la nieve cubrir los terrenos de Hogwarts, Hermione se quitó uno de sus guantes de lana, abrió la palma de su mano y observo los copos de nieve derretirse en ella, Harry y Ron de 15 años llegaron junto a Hermione frotándose las manos por el frío
- Que haces Hermione. Le pregunto Harry frotándose las manos
- Nada, solo observo la nieve caer. Dijo Hermione tranquilamente – Me gusta mucho la nieve. Aseguro Hermione
- Pues si es muy hermosa. Aseguro Harry observando la nieve mientras metía sus manos dentro de su abrigo
- Si, cuando no te congela los dedos de la mano. Se quejó Ron frotándose las manos y exhalándole para entrar en calor – Desde cuando te gusta tanto la nieve Hermione. Le pregunto Ron con curiosidad
- Siempre me ha gustado. Aseguro Hermione con nostalgia – Me recuerda a una a una muy buena amiga. Dijo Hermione sonriente
- Debe ser una muy buena amiga si la recuerdas con tanto cariño. Aseguro Ron gentilmente
- Si. Se limitó a responder Hermione, la imagen se apagó por completo
- Hermione porque nunca nos dijiste que habías tenido cáncer. Le pregunto Harry atónito conteniendo las lágrimas
- Les dije que había estado enferma. Dijo Hermione evitando sus miradas
- Eso no es cierto cuando nos dijiste eso. Le pregunto Ron indignado
- Cuando me preguntaron porque leía tanto les dije que había estado enferma y que no podía ir mucho a la escuela así que me había acostumbrado a leer mucho. Dijo Hermione esquivando su mirada
- Si, pero no, nos dijiste que fue porque tenías cáncer. Le reclamo Harry algo ofendido
- No importa yo ya estoy bien, estoy sana. Aseguro Hermione con desesperación
- Hermione. Dijo Ron con tono lastimero, pero fue interrumpido por la chica
- Ron enserio no quiero hablar de eso. Dijo Hermione en tono lastimero
- Lo que sea. Dijo Ron con amargura
- Deberíamos comer. Dijo Dumbledore tratando de evitarle la incomodidad a la chica mientras la comida aparecía
Todos empezaron a comer incomodos y veían a Hermione y a su familia con lástima incluso los Dursley los veían con lástima
- Ron por favor, come. Casi le suplico Hermione
- Bien. Dijo Ron enojado empezando a comer con amargura
- ¿Y porque estás enojado? Le pregunto Hermione con tristeza
- ¿Por qué? Y todavía me lo preguntas. Le pregunto Ron indignado mientras Hermione asentía – Los últimos dos años se supone que nosotros tres hemos sido mejores amigos y ustedes dos vivieron un infierno y nunca me lo dijeron. Les reclamo Ron a ambos indignado
- Ron eso paso hace años y no quería que me vieran con lástima como todos lo están haciendo ahora. Aseguró Hermione – Además no me gusta hablar de eso, fue el momento más angustiante de toda mi vida. Aseguro Hermione mientras una lágrima se le escapaba – Ron ya perdóname. Le pidió Hermione suplicándole con la voz y abrazándolo mientras le hacía pucheros, ojitos y parecía a punto de llorar
- Bien, comamos. Dijo Ron incomodo mientras sus amigos se relajaban y sonreían – Pero no te pongas a llorar. Le pidió Ron nervioso
Lo Dursley se veían muy incomodos pues no sabían que era toda esa comida ni que comer o si debían comer, pero Dudley parecía asombrado y maravillado por todas las cosas
- No comas nada Dudley. Dijo Vernon preocupado al ver que Dudley iba a tomar algo
- Porque. Le pregunto Dudley desconcertado
- Porque no sabes lo que es Dudley. Le dijo Petunia preocupada – Podría ser peligroso o dañino. Aseguro Petunia preocupada
- No es dañina. Se apresuró a decir Harry – Dudley estas son empanadas de calabaza, esto es estofado, pollo y zumo de calabaza son deliciosos pruébalos. Le dijo Harry señalando cada platillo que mencionaba muchos se sorprendieron por la amabilidad que le mostraba Harry a alguien que había sido tan cruel con él.
- Gracias. Susurro Dudley mientras agarraba una empanada de calabaza
