Harry Potter le pertenece a
JK ROWLING.
Hola, espero que les guste el capitulo, por favor voten y comenten que les pareció.
un capitulo mas que sale, ya nos vamos a acercando a la batalla de Hogwarts, pueden creerlo?, parecía tan lejano hace un tiempo y sin darnos cuenta ya se viene.
para que vayan preparándose les informo que es dentro de tres capítulos.
quien quiere leer ahora_ preguntó el director.
creo que es mejor que los siguientes capítulos los leamos nosotros_ dijo Minerva viendo que ya no quedaba mucho del libro.
entonces empezare yo_ dijo Poppy.
El otro espejo_ leyó, haciendo que varios fruncieran el ceño en confusión.
creo...que vamos a saber quien esta del otro lado del espejo_ dijo Harry_ por fin sabremos quien nos ayudo.
al fin_ dijo Ron.
Al descender, Harry pisó un suelo de asfalto y sintió una profunda nostalgia cuando vio la calle principal de Hogsmeade, tan familiar: los oscuros escaparates, el contorno de las negras montañas detrás del pueblo, la curva de la carretera que conducía a Hogwarts, las ventanas iluminadas de Las Tres Escobas…
a pesar de todo, debe ser bueno volver a ver el pueblo_ dijo Harry.
estoy de acuerdo_ dijo Ron_ aunque no se si quiero saber como se ve Hogsmeade después de tanto tiempo bajo el nuevo régimen.
Y le dio un vuelco el corazón cuando recordó, con una precisión dolorosa, cómo hacía casi un año había aparecido allí sosteniendo a Dumbledore, que no se tenía en pie.
es mejor que no pienses en eso_ dijo Albus_ necesitas estar centrado en lo que están haciendo.
lo sé, pero no puedo evitarlo si el pensamiento viene de repente_ dijo Harry.
Todos estos pensamientos le acudieron en el mismo instante de aterrizar, pero fue sólo un segundo porque, de pronto, cuando apenas hubo soltado los brazos de Ron y Hermione, sucedió que…
que_ preguntaron todos.
a eso iba_ dijo Poppy mirándolos severamente mientras continuaba la lectura, recibiendo sonrisitas tímidas.
Un grito parecido al que Voldemort había dado al enterarse del robo de la copa hendió el aire. A Harry se le pusieron los nervios de punta y supo de inmediato que lo había desencadenado su aparición.
debe haber protecciones para detectarlo_ dijo Moody.
como no pensamos en eso_ preguntó Harry reprimiendo un gemido.
no tuvimos tiempo para pensar en nada_ le recordó Hermione.
Aunque todavía estaban los tres bajo la capa, miró a sus dos amigos, al tiempo que la puerta de Las Tres Escobas se abría de golpe y una docena de mortífagos con capa y capucha salían a la calle a toda prisa enarbolando sus varitas.
están atrapados_ dijo Molly.
todavía no_ dijo Kingsley_ están bajo la capa, no tienen forma de saber donde están los tres_ añadió.
Harry le agarró la muñeca a Ron cuando éste fue a levantar la suya: eran demasiados para aturdirlos; si lo intentaban, delatarían su posición.
bien pensado Potter_ asintió Moody_ lo único que deben hacer es esperar_ añadió.
Un mortífago agitó la varita y dejó de oírse el grito, aunque su eco siguió resonando en las lejanas montañas. —¡Accio capa! —rugió un mortífago.
por supuesto_ bufó Tonks_ ya saben de la capa.
ahora si, prepárense_ dijo Moody.
Harry se agarró a los pliegues de la capa invisible, pero ésta no dio señales de abandonarlo: el encantamiento convocador no había funcionado.
como_ preguntaron varios.
bueno si es la capa del cuento, tendría sentido que no se pudiera quitar convocándola_ dijo Draco.
pero no es la capa del cuento_ dijo Sirius.
supongo que los Potter deben haber realizado hechizos para impedirlo_ añadió Draco.
eso debe ser_ asintió Harry, haciendo que Ron y Hermione fruncieran el ceño, preguntándose porque Harry no discutía, al notarlo Harry les hizo un gento de después.
—Así que no estás debajo del envoltorio ese, ¿eh, Potter? —gritó el mortífago,
pues si lo esta_ dijo Collin.
y dijo a sus compinches—: ¡Dispersaos; está aquí! Seis mortífagos corrieron hacia ellos: Harry, Ron y Hermione retrocedieron tan aprisa como pudieron por el callejón más cercano, y sus perseguidores no chocaron contra ellos de milagro. Los chicos esperaron en la oscuridad; oyeron las carreras de aquí para allá y vieron los haces que salían de las varitas e iluminaban la calle. —¡Vámonos! —susurró Hermione—. ¡Desaparezcámonos ya! —Buena idea —corroboró Ron,
eso podría ser peligroso y terminar de delatar su posición_ dijo Amelia_ pero podría ser la única alternativa_ añadió pensativa.
tal vez, pero mejor esperen un rato mas_ dijo Rufus.
pero antes de que Harry replicara un mortífago gritó: —¡Sabemos que estás aquí, Potter, y no tienes escapatoria! ¡Te encontraremos! —Nos estaban esperando —susurró Harry—. Habían puesto ese hechizo para que les avisara de nuestra llegada. Supongo que habrán hecho algo para retenernos aquí y atraparnos…
pero no pueden garantizar que sea Harry_ dijo Dudley_ o hay algo les diga específicamente que es Harry.
nadie estaría por ahí en la noche_ dijo Minerva_ no bajo el nuevo régimen, es posible que por ello estén suponiendo que es Harry.
además Tom ya debe haberle avisado a Snape que Harry podría ir para allá_ dijo Lee_ y puso gente a vigilar el pueblo.
—¿Y los dementores? —gritó otro mortífago—. ¡Soltémoslos! ¡Ellos lo encontrarán enseguida! —
ahora si es el momento de que intenten desaparecer_ dijo Amelia_ con los dementores si o si los encontraran.
El Señor Tenebroso no quiere a Potter muerto. Quiere matarlo… —¡Pero los dementores no lo matarán! El Señor Tenebroso quiere la vida de Potter, no su alma. ¡Le será más fácil matarlo si antes lo han besado los dementores! Hubo murmullos de aprobación
imbéciles_ dijeron los de la orden.
Tom estaría furiosos si los dementores llegaran a Harry antes que él_ dijo Albus.
y el miedo se apoderó de Harry, porque para rechazar a los dementores tendrían que utilizar los patronus, y éstos los descubrirían de inmediato.
así es_ dijo Sirius_ ya no tendrán manera de ocultarse.
—¡Tendremos que desaparecernos, Harry! —susurró Hermione. En cuanto ella pronunció esas palabras, Harry percibió que aquel conocido frío antinatural se extendía por la calle. Se apagaron todas las luces del entorno, incluso las estrellas, y en medio de la oscuridad impenetrable el muchacho notó cómo Hermione lo agarraba por el brazo y cómo juntos giraban sobre sí mismos. Era como si el aire que los envolvía, y en el que tenían que moverse, se hubiera solidificado: no podían desaparecerse;
suponía que eso pasaría_ dijo Amelia_ pero siempre cabía la posibilidad de que esos idiotas hubieran olvidado el hechizo.
ahora solo les queda luchar_ dijo Moody.
espero que no solo eso_ dijo Albus luciendo pensativo, si su hermano los había estado ayudando, esperaba que pudiera hacerlo en ese omento también, aunque era una posibilidad remota.
los mortífagos se habían esmerado con sus encantamientos. Harry cada vez notaba más frío. Los tres retrocedieron un poco más por el callejón, andando a tientas y procurando no hacer ruido. Entonces vieron llegar una decena de dementores por la esquina; se deslizaban en silencio, ataviados con sus negras capas y dejando ver las manos podridas y cubiertas de costras; las siluetas sólo eran visibles gracias a que su oscuridad era más densa que la del entorno. ¿Acaso percibían el miedo?
lo hacen_ dijo Sirius_ perciben las emociones_ añadió.
entonces los encontraran aunque sean invisibles_ preguntó Dudley.
los dementores no ven_ dijo Sirius_ que sean invisibles o no, no hace la diferencia.
es cierto_ recordaron todos.
Harry estaba seguro de que sí: los dementores se acercaban más y más, haciendo aquel ruido vibrante al respirar que el muchacho tanto detestaba, atraídos por la desesperanza disuelta en el ambiente… Harry alzó su varita: no permitiría… no estaba dispuesto a sufrir el beso del dementor, y no le importaba lo que pudiera pasar después.
estoy de acuerdo_ dijo Rufus_ ya no importa si delatan su posición, tendrán tiempo para luchar, una vez que se vayan los dementores.
Pensó en sus amigos y susurró: —¡Expecto patronum!
oh, Harry_ dijo Hermione envolviéndolo en un fuerte abrazo, Ron dudo un momento, pero se unió, Harry muy sonrojado los abrazó como pudo.
El ciervo plateado salió de su varita y embistió a los dementores, que se dispersaron, y alguien soltó un grito triunfal: —¡Es él! ¡Allí abajo, allí abajo! ¡He visto su patronus, era un ciervo!
por su aun quedaba alguna duda_ dijo Millicent.
creo que lo hacia_ dijo Pansy_ pero ahora saben que es él.
Los dementores se habían retirado y volvieron a salir las estrellas, pero los pasos de los mortífagos cada vez se oían más cerca; sin embargo, antes de que Harry —presa del pánico— pudiera decidir qué hacer, se oyó un chirrido de cerrojos cerca de donde se hallaban. Se abrió una puerta en el lado izquierdo del estrecho callejón y una áspera voz dijo: —¡Por aquí, Potter! ¡Deprisa! El muchacho obedeció sin vacilar y los tres amigos cruzaron como un rayo el umbral.
podría ser una trampa_ dijo Moody.
si, pero que opcion tenían_ preguntó Augusta_ tendrán que lidiar con lo que venga conforme se les presente y en ese momento necesitaba perder a los mortifagos.
—¡Id arriba sin quitaros la capa! ¡Y no hagáis ruido! —murmuró una figura de elevada estatura que pasó por su lado, salió a la calle y cerró de un portazo. Harry no tenía ni idea de dónde estaban, pero entonces distinguió, a la parpadeante luz de una única vela, el bar mugriento y cubierto de serrín del pub Cabeza de Puerco.
están en el cabeza de puerco_ dijo Sirius aliviado.
Aberford los protegerá_ dijo Remus.
entonces están a salvo_ preguntó Molly.
por el momento si_ asintió Albus.
Corrieron por detrás de la barra, pasaron por otra puerta que conducía a una desvencijada escalera de madera y subieron tan aprisa como pudieron. La escalera daba a una salita provista de una alfombra raída y una pequeña chimenea, sobre la que colgaba un enorme retrato al óleo de una niña rubia que contemplaba la habitación con expresión dulce y ausente.
Albus cerró un momento los ojos sabiendo perfectamente quien era esa niña.
Desde allí se oían gritos en la calle. Sin quitarse la capa invisible, los chicos se acercaron con sigilo a la sucia ventana y miraron hacia fuera. Su salvador, a quien Harry ya había reconocido, era la única persona que no llevaba capucha. Se trataba del camarero de Cabeza de Puerco. —¡Pues sí! —le gritaba a una de las figuras encapuchadas—. ¿Pasa algo? ¡Si vosotros enviáis a los dementores a mi calle, yo les enviaré un patronus! ¡Ya os he dicho que no quiero verlos cerca de mi pub! ¡No pienso tolerarlo!
así se habla_ dijeron todos.
va a fingir que era su patronus_ preguntó Terry_ no creo que eso funcione.
si solo uno de ellos vio el patronus de Harry, podría confundirlos_ dijo Albus, todos lo miraron confundidos, pero siguieron escuchando la lectura.
—¡Ése no era tu patronus! —exclamó un mortífago—. ¡Era un ciervo! ¡Era el patronus de Potter! —¿Un ciervo? —rugió el camarero, y sacó una varita mágica—. ¡Un ciervo! ¡Idiota! ¡Expecto patronum! Una cosa enorme y con cuernos salió de la varita del camarero, agachó la cabeza como si fuera a embestir y enfiló la calle principal hasta perderse de vista.
es una cabra_ explicó Albus al ver los ceños fruncidos de todos.
si no lo vieron bien, podría ser suficiente para despistarlos_ dijo Augusta, aunque no podía imaginar quien confundiría un ciervo con una cabra.
—Ése no es el patronus que he visto —protestó el mortífago, aunque ya no tan convencido.
no puedo creer que realmente vayan a confundir un ciervo con una cabra_ dijo Theo, agitando la cabeza.
—Han violado el toque de queda, ya has oído el ruido —le dijo otro mortífago al camarero—. Había alguien en la calle, contraviniendo las normas…
por eso supieron que estaban ahí_ dijo Luna_ los hechizos deben estar permanentemente para que nadie salga de noche.
—¡Si quiero sacar a mi gato, lo saco, y al cuerno con vuestro toque de queda!
este hombre si que es valiente_ dijo Hanna impresionada.
—¿Has sido tú quien ha disparado el encantamiento maullido? —¿Y qué si he sido yo? ¿Vais a llevarme a Azkaban, o a matarme porque he asomado la nariz por la puerta de mi propia casa? ¡Adelante, podéis hacerlo! Pero espero por vuestro bien que no os hayáis tocado la Marca Tenebrosa y lo hayáis hecho venir, porque le va a encantar que mi gato y yo hayamos sido los causantes de la llamada.
por favor que lo hayan llamado_ dijeron varios.
lo habrían mencionado_ dijo Draco, decepcionándolos.
—¡No te preocupes por nosotros —dijo otro mortífago—, preocúpate de ti mismo y de no violar el toque de queda! —
no creo que a Aberforth le guste la amenaza_ dijo Remus.
lo importante es que logre convencerlos que Harry no esta ahí_ dijo Sirius.
¿Y dónde vais a traficar con pociones y venenos cuando me hayan cerrado el bar? ¿Qué va a pasar entonces con vuestros ingresos suplementarios? —¿Nos estás amenazando? —Yo sé tener la boca cerrada. Por eso venís aquí, ¿no? —
es cierto_ dijo Sirius_ a Aberforth no le importa lo que hagas mientras no causes problemas en su bar.
quiero saber_ preguntó Amelia
probablemente no_ dijo Sirius.
¡Sigo diciendo que he visto un patronus con forma de ciervo! —insistió el mortífago que había hablado primero. —¿Un ciervo? —rugió el camarero—. ¡Pero si era una cabra, imbécil! —Está bien, nos hemos equivocado —dijo el otro mortífago—.
bien_ dijo el ED.
por fin estamos libres de ellos_ dijo Ron.
¡Pero si vuelves a violar el toque de queda, no seremos tan indulgentes!
no me parecieron indulgentes_ dijo Susan_ creo que le tenían miedo a Aberforth_ todos asintieron.
Mientras los mortífagos se dirigían hacia la calle principal, Hermione dio un gemido de alivio, salió de debajo de la capa y se sentó en una silla coja; Harry cerró bien las cortinas y se quitó la capa descubriendo también a Ron. Asimismo oyeron cómo, en el piso de abajo, el camarero echaba el cerrojo de la puerta y luego subía la escalera. Entonces Harry se fijó en algo que había encima de la repisa de la chimenea: un pequeño espejo rectangular apoyado contra la pared, justo debajo del retrato de la niña.
el otro espejo_ dijo Sirius_ entonces todo este tiempo fue Aberford.
supongo que después de todo si era Dumbledore_ dijo Hermione_ aunque o el que pensamos_ Harry sonrió.
El camarero entró en la habitación. —¿Os habéis vuelto locos? —dijo con brusquedad mirándolos de uno en uno—.
ya lo estaban_ dijo Lavender, los leones asintieron.
¿Cómo se os ocurre venir aquí? —Gracias —dijo Harry—. Muchas gracias. Nos ha salvado la vida. El hombre soltó un gruñido, y el chico se acercó a él sin dejar de mirarlo, tratando de ver algo más, aparte del largo, greñudo y canoso cabello y la barba. Llevaba gafas, y tras los sucios cristales lucían unos ojos azules intensos y penetrantes. —Era a usted a quien vi en el espejo. Se produjo un silencio. Harry y el camarero se miraron con fijeza. —Usted nos envió a Dobby. El hombre asintió y miró alrededor buscando al elfo. —Creía que vendría con vosotros. ¿Dónde lo habéis dejado? —Está muerto —contestó Harry—. Lo mató Bellatrix Lestrange. El camarero no mudó la expresión y, tras unos segundos, dijo: —Lo siento. Ese elfo me caía bien.
Aberforth no es de los que muestran sus emociones_ dijo Albus_ uno puede saber cuando esta enojado, pero no mucho mas.
supongo que eso es de familia_ pensó Harry.
Entonces se dedicó a encender lámparas tocándolas con la punta de la varita, sin mirar a los chicos. —Usted es Aberforth —dijo Harry a las espaldas del hombre. Él ni lo confirmó ni lo desmintió, y se agachó para encender el fuego.
no es necesario que lo confirme_ dijo Kingsley_ no creo que algo de ustedes tenga duda de quien es.
—¿De dónde ha sacado esto? —preguntó Harry acercándose a la repisa de la chimenea para coger el espejo de Sirius, la pareja del que él había roto casi dos años atrás. —Se lo compré a Dung hará cosa de un año —respondió Aberforth—. Albus me dijo qué era, y me ha servido para no perderos de vista.
parece que le debemos un gran agradecimiento a Aberforth_ dijo Sirius_ por haberlos estado cuidando.
Ron dio un gritito de asombro. —¡La cierva plateada! —exclamó—. ¿Eso también lo hizo usted? —
su patronus es una cabra_ dijo Percy.
No sé de qué me hablas —dijo Aberforth. —¡Alguien nos envió un patronus! —Con un cerebro así, podrías ser mortífago, hijo. ¿No acabo de demostrar que mi patronus es una cabra? —
Ron se puso extremadamente rojo y miro el libro ofendido cuando todos estallaron en carcajadas.
siempre ha sido demasiado directo_ dijo Albus.
¡Ah! —exclamó Ron—. Sí, ya… ¡Bueno, tengo hambre! —añadió, un poco ofendido, y el estómago le rugió.
buen cambio de tema_ aprobó George.
—Os traeré algo de comida —dijo Aberforth, y salió de la habitación para reaparecer al poco rato con una hogaza de pan, un trozo de queso y una jarra de peltre llena de hidromiel que dejó en una mesita delante de la chimenea. Los chicos, hambrientos, comieron y bebieron.
al menos irán a Hogwarts con el estomago lleno_ dijo Molly_ no se cuanto mas podrían aguantar.
en ese punto creo que ya estamos acostumbrados a tener hambre_ dijo Harry a Ron y Hermione, que asintieron.
Durante un rato sólo se oyó el chisporroteo del fuego, el tintineo de las copas y el ruido que hacían al masticar. —Bueno —dijo Aberforth cuando, ahítos, Harry y Ron se reclinaron amodorrados en sus asientos—, hemos de encontrar la mejor forma de sacaros de aquí. Pero no podemos hacerlo por la noche; ya habéis oído lo que pasa si alguien sale de su casa después del anochecer: se dispararía el encantamiento maullido y se os echarían encima como bowtruckles sobre huevos de doxy.
que comparación_ dijo Hagrid_ aunque es bastante precisa.
creo que Aberforth no se imagina que fuero ahí por una razón especifica_ dijo Flitwick_ y espera que se alejen de ahí.
Y como no creo que logre hacer pasar un ciervo por una cabra otra vez, esperaremos al amanecer, que es cuando levantan el toque de queda; entonces podréis poneros la capa invisible y marcharos a pie. Salid cuanto antes de Hogsmeade y subid a las montañas; allí os podréis desaparecer. Quizá veáis a Hagrid, que está escondido en una cueva con Grawp desde que intentaron detenerlo.
seria tan bueno verlo_ dijo Harry_ pero al menos sabemos que estas bien.
por supuesto, Grawp y yo solo estamos esperando a que sea el momento de que te dejes ver_ dijo Hagrid.
—No pensamos irnos —dijo Harry—. Tenemos que entrar en Hogwarts. —No seas estúpido, chico —repuso Aberforth. —Debemos ir —insistió Harry. —Lo que tenéis que hacer es alejaros de aquí en cuanto podáis. —Usted no lo entiende. No disponemos de mucho tiempo. Tenemos que entrar en el castillo.
lo ultimo que faltaría seria que intente detenerlos_ dijo Tonks.
intentara que desistan_ dijo Albus_ pero no los obligara a marcharse.
aunque lo intentara no podría_ dijo Harry_ nos estamos quedando sin tiempo.
Dumbledore, es decir, su hermano, quería que nosotros…
eso no le gustara_ pensó Albus.
El reflejo del fuego hizo que por un instante las sucias gafas de Aberforth se quedaran opacas, y Harry recordó los ojos ciegos de la araña gigante, Aragog.
ya deberían estar acostumbrados a mis comparaciones_ dijo Harry cuando todos voltearon a verlo.
—Mi hermano Albus quería muchas cosas, pero resulta que la gente tendía a salir perjudicada cuando él llevaba a la práctica sus grandiosos planes.
esa nunca ha sido mi intención_ dijo Albus_ pero a veces no se puede evitar.
Aléjate del colegio, Potter, y si puedes sal del país.
no es una opcion_ dijo Harry.
Olvídate de mi hermano y sus astutos planes. Él se ha ido a donde ya nada de esto puede hacerle daño, y tú no le debes nada. —Usted no lo entiende —repitió Harry. —¿Ah, no? —dijo Aberforth con serenidad—. ¿Crees que no comprendía a mi hermano? ¿Crees que conocías a Albus mejor que yo?
por supuesto que no_ dijo Harry, temiendo haberlo ofendido.
—No he querido decir eso —replicó Harry; estaba como aletargado por el cansancio y el exceso de comida y bebida—. Es que… me encargó que hiciera un trabajo. —¡No me digas! —se burló Aberforth—. Un trabajo agradable, supongo, bonito y fácil. El tipo de trabajo que un joven mago no cualificado realizaría sin demasiado esfuerzo, ¿verdad? Ron soltó una amarga risa; Hermione estaba muy tensa.
pues no_ murmuró Harry_ pero haya que hacerlo.
Aberforth ciertamente no aprobaría la misión que te encargue_ dijo Albus_ y por eso intentara convencerte de que abandones todo.
—No, no es un trabajo fácil —dijo Harry—. Pero tengo que… —¿«Tengo que»? ¿Por qué «tengo que»? Él está muerto, ¿no? —gruñó Aberforth sin miramientos—. Déjalo ya, chico, si no quieres correr la misma suerte que él. ¡Sálvate!
menuda frialdad para hablar de la muerte de su hermano_ dijo Narcissa.
estoy seguro de que lo lamenta_ dijo Albus_ pero no es momento para andarse con delicadeza.
—No puedo. —¿Por qué? —
por que Voldemort desea matarte mas que a nadie_ dijo Albus_ para ti irte no es una opcion incluso si quisieras, porque nunca te dejara tranquilo_ continuó_ estarías constantemente mirando sobre tu hombro y tarde o temprano se encontrarían y la lucha entre ustedes tendrá que darse, porque Voldemort no estaría tranquilo hasta que pase lo que el consideraría como haber cumplido la profecía.
lo sé_ dijo Harry.
Yo… —Harry se sentía abrumado, pero como no podía explicárselo tomó la ofensiva—: Usted también lucha, ¿verdad? Usted pertenece a la Orden del Fénix… —Pertenecía —puntualizó Aberforth—. La Orden del Fénix ha pasado a la historia. Quien-tú-sabes ha vencido, todo ha terminado, y aquel que piense lo contrario se engaña a sí mismo.
la orden del Fénix pudo haber caído, pero el ejercito de Dumbledore no_ dijo Neville_ se que solo estamos esperando_ añadió con mas confianza de la que sentía, esperando que fuera cierto.
por supuesto_ dijeron la mayoría del ED.
Aquí nunca estarás a salvo, Potter; él está decidido a acabar contigo. Así que vete al extranjero, escóndete, sálvate.
en el extranjero tampoco estaré a salvo_ dijo Harry_ me buscara y me niego a pasar el resto de mi vida escondido.
eso no es vida_ dijo Sirius_ si quieren la oportunidad de vivir, esta guerra tiene que terminar.
Y será mejor que te lleves a estos dos contigo. —Apuntó con un dedo a Ron y Hermione—. Ahora que se sabe que han estado trabajando contigo, correrán peligro toda su vida.
yo no me voy_ dijo Hermione con firmeza.
ni yo_ estuvo de acuerdo Ron.
—No puedo irme —insistió Harry—. Tengo que hacer una cosa… —¡Que la haga otro! —No. Tengo que hacerlo yo. Dumbledore me explicó todo lo que… —¡Ah, vaya! ¡No me digas! ¿Y te lo contó todo? ¿Fue sincero contigo? Harry deseó decir «sí», pero por algún extraño motivo esa palabra no acudía a sus labios.
y s sale, Aberforth sabrá que es mentira_ dijo Katie_ siendo hermano del director sabría que hay mucho que se ha guardado.
si_ suspiró Harry.
Por lo visto, Aberforth sabía lo que el chico estaba pensando. —Yo conocía muy bien a mi hermano, Potter. Aprendió de mi madre el arte de guardar secretos. Nosotros crecimos rodeados de secretos y mentiras, y Albus tenía un talento innato para eso.
todos miraron al director para ver como se tomaba eso, pero el parecía inmutable ante lo que su hermano decía.
Los ojos del hombre se posaron en el cuadro de la niña encima de la repisa de la chimenea, y Harry reparó en que era el único en toda la habitación. No había ningún retrato ni fotografía de Albus Dumbledore, ni de nadie más.
todos querían saber cual era el motivo de eso, pero les pareció que no tenían derecho a preguntar, además no creían que el director les dijera.
—Señor Dumbledore —dijo Hermione con timidez—. ¿Es ésa su hermana Ariana? —Sí —contestó Aberforth, lacónico—. Veo que has leído a Rita Skeeter. Pese a que el fuego de la chimenea lo bañaba todo con una luz rojiza, era evidente que Hermione se había ruborizado. —Elphias Doge nos la mencionó —aclaró Harry para sacarla del apuro. —Ese imbécil idolatraba a mi hermano —masculló Aberforth, y bebió otro sorbo de hidromiel—.
parece que no le cae el señor_ dijo Ron.
mientras no nos salga con que la versión de Muriel y Skeeter es cierta_ pensó Harry, eso seria demasiado.
Bueno, lo idolatraba mucha gente, incluidos vosotros tres, por lo que veo. Harry guardó silencio. No quería expresar las dudas e incertidumbres sobre el anciano director que lo acosaban desde hacía meses, y además había tomado una decisión mientras cavaba la tumba de Dobby: continuar por el intrincado y peligroso camino que le había señalado Albus Dumbledore, aceptar que el profesor no le hubiera contado todo lo que le habría gustado saber, y confiar en él. Así que no quería volver a dudar, no quería oír nada que lo desviara de su propósito.
creo que seria lo mejor_ dijo Remus_ tienes que terminar esa misión sin importar que_ Harry asintió.
además tal vez sea mejor que se vayan ya_ dijo Oliver_ están perdiendo tempo valioso.
el único que puede sacarlos de ahí es Aberforth_ dijo Angelina_ así que no les queda mas que esperar.
Su mirada se encontró con la de Aberforth, asombrosamente parecida a la de su hermano: aquellos ojos de un azul intenso daban la misma impresión de estar atravesando con rayos X el objeto de su escrutinio, y Harry pensó que Aberforth sabía en qué estaba pensando, y lo despreció profundamente por ello. —El profesor Dumbledore quería mucho a Harry —aseguró Hermione con un hilo de voz.
en efecto le tengo mucho aprecio_ asintió Albus.
lo sé_ fue todo lo que dijo Harry.
—¿Ah, sí? —repuso Aberforth—. Pues mira, es curioso, pero muchas personas a quienes mi hermano quería acabaron peor que si él las hubiera dejado en paz.
eso hizo que el director fuera receptor de muchas miradas interrogantes, pero el no parecía ver a nadie, sino estar perdido en sus recuerdos.
—¿Qué quiere decir? —preguntó Hermione con aprensión. —¡Bah, no importa! —Pues es una acusación muy grave —insistió Hermione—.
muy grave_ confirmaron varios.
eso no...no es cierto, verdad director_ preguntó Harry, pero Albus no dio señales de haberlo escuchado.
¿Se refiere… a su hermana? Aberforth le lanzó una mirada fulminante y movió los labios como si masticara las palabras que se esforzaba en no pronunciar. Pero de repente arrancó a hablar: —Cuando mi hermana tenía seis años, la atacaron tres chicos muggles.
peor ella estuvo bien, verdad_ preguntó Luna.
me temo que no_ susurró el director.
Se dedicaban a espiarla a través del seto del jardín trasero y la vieron hacer magia. Ella era muy pequeña y no sabía controlarse; ningún mago ni ninguna bruja es capaz de dominarse a esa edad.
así es, por eso hay que estarlos vigilando constantemente_ dijo Andrómeda_ es bastante difícil criar magos.
Supongo que esos chicos se asustaron de lo que vieron, de modo que se colaron por el seto, y como mi hermana no logró enseñarles a hacer el truco, se pusieron furiosos y se les fue un poco la mano intentando detener a aquel bicho raro.
oh Merlín_ dijo Andrómeda_ pobre niña.
que le hicieron_ preguntó Tonks, pero no hubo respuesta.
Hermione tenía los ojos como platos y Ron parecía un poco mareado. Aberforth se levantó —era tan alto como Albus—, y de pronto su cólera y la intensidad de su dolor le confirieron un aspecto terrible. —Lo que le hicieron esos chicos la dejó destrozada y nunca volvió a ser la misma. Ariana no quería emplear la magia, pero tampoco podía librarse de ella, y la magia se le quedó dentro y la enloqueció; explotaba cuando ella no conseguía controlarla, y a veces hacía cosas extrañas y peligrosas. Pero en general era una niña cariñosa e inofensiva, y estaba muy asustada.
ella era..._ Amelia se cortó_ por eso nunca salía.
como les dije, Ariana estaba muy enferma_ dijo Albus_ una enfermedad que nos obligo a mantenerla en casa por su propio bien.
»Mi padre salió en busca de esos canallas —continuó Aberforth— y los atacó.
naturalmente_ dijo Ted_ era lo menos que se merecían esos malnacidos_ los padres en la habitación asintieron.
En consecuencia, lo encerraron en Azkaban.
por eso fue a Azkaban_ entendieron todos.
pero no fe justo_ dijo Sirius_ no deberían haberlo encerrado por reaccionar como lo hizo, se trataba de su hija.
Él nunca dijo por qué lo había hecho,
nunca_ preguntó Fudge_ tal vez si lo hubiera hecho...
habríamos perdido a Ariana_ dijo Albus.
pues si el ministerio hubiera sabido en qué se había convertido Ariana, la habrían encerrado para siempre en San Mungo.
eso habría pasado_ asintió Augusta.
y no habría sido mejor_ preguntó Terry_ dejar que gente especializada la cuidara_ cuestionó lo mas delicadamente que pudo.
Ariana tenia que quedarse en casa con su familia_ dijo Albus_ mis padres solo hicieron lo que consideraron lo mejor para ella.
La habrían considerado una grave amenaza para el Estatuto Internacional del Secreto, porque era una desequilibrada y la magia se le escapaba cuando ella ya no lograba contenerla.
es cierto_ dijo Draco, cuando el director lo miró, añadió_ no digo que no entienda porque callaron, muchos en su lugar podríamos hacer lo mismo.
»Así pues, teníamos que ponerla a salvo y lograr que pasara inadvertida. Nos mudamos de casa, dijimos a todo el mundo que Ariana estaba enferma, y mi madre la cuidaba e intentaba que estuviera tranquila y feliz.
es muy triste_ murmuró Hermione.
si, pero es reconfortante saber que le director no ocultó a su hermana por ser squib_ susurró Harry.
»Yo era su favorito —afirmó entonces, y al decirlo se adivinó a un desaliñado colegial tras las arrugas y la enmarañada barba que lucía—.
es cierto_ dijo Albus con un suspiro_ ellos estaban muy unidos.
Nunca prefirió a Albus, porque éste, cuando estaba en casa, no salía de su dormitorio, donde leía sus libros, contaba sus premios y escribía cartas a "los magos más destacados de la época" —dijo con tono burlón—; él no quería que lo molestáramos con los asuntos de Ariana.
suena a Percy_ dijeron los gemelos.
nunca los ignoraría si me necesitaran_ dijo Percy, frunciendo el ceño.
nos referíamos a la parte de no salir de la habitación_ dijo Fred.
Mi hermana me quería más a mí, y yo conseguía que comiera cuando mi madre desistía; sabía tranquilizarla cuando le daba uno de sus ataques, y si estaba tranquila me ayudaba a dar de comer a las cabras. »Cuando ella cumplió catorce años… Bueno, yo no estaba allí, pero de haberlo estado la habría calmado. Le dio uno de sus ataques y como mi madre ya no era tan joven… Fue un accidente. Ariana no logró controlarse y mi madre murió.
Ariana la mato_ se escuchó por todo el comedor.
no fue su intención_ dijo Albus.
nadie dijo que lo fuera_ lo tranquilizó Minerva.
Harry sintió una horrorosa mezcla de lástima y repulsión; no quería oír ni una palabra más, pero Aberforth continuó, y el chico se preguntó cuánto tiempo haría que no contaba esa historia, si es que alguna vez lo había hecho. —Eso fue lo que impidió a Albus emprender la vuelta al mundo con el pequeño Doge. Ambos fueron a casa para el funeral de mi madre, pero luego Elphias se marchó solo y Albus asumió el papel de cabeza de familia.
era el mayor_ dijo Bill_ era su deber.
lo era_ estuvo de acuerdo Albus.
¡Ja! —Aberforth escupió en el fuego—. Yo la habría cuidado. Se lo dije a mi hermano; como no me importaba el colegio, me habría quedado en casa y ocupado de Ariana.
no estaría cumpliendo bien mi función si permitía que abandonara la escuela_ dijo Albus.
Pero Albus me dijo que yo debía terminar mis estudios y que él reemplazaría a mi madre. Fue una pequeña humillación para Don Brillante. Porque no te dan premios por cuidar de una hermana medio loca, ni por tratar de impedir que vuele la casa cada dos por tres.
no fue una humillación_ dijo Albus_ pero no fue fácil, Ariana necesitaba muchos cuidados y yo era joven y quería tantas cosas.
como es natural_ dijo Charlie_ pero en ese momento lo importante era su hermana.
así es_ asintió el director_ y yo lo entendía, pero cometí errores.
Lo hizo más o menos bien unas semanas… hasta que llegó él.
el_ preguntaron varios.
Grindelwald_ dijo Viktor_ se refiere a él, verdad_ el director asintió.
El rostro de Aberforth adoptó una expresión francamente peligrosa. —Sí, hasta que llegó Grindelwald. Por fin mi hermano tenía a alguien de su talla con quien hablar, alguien tan inteligente y con tanto talento como él.
fue...refrescante conocer alguien tan brillante_ dijo Albus_ fue fácil dejarme cautivar y..._ se interrumpió, todos esperaron un momento, pero Albus no dio señales de continuar.
Y la obligación de atender a Ariana pasó a segundo plano,
perdí de vista lo que era realmente importante_ dijo Albus.
mientras ellos dos tramaban sus planes para instaurar un nuevo orden mágico, y buscaban las «reliquias» y todo eso que tanto les interesaba. Grandes planes que beneficiarían a todos los magos, y si eso conllevaba descuidar a una pobre muchacha, ¿qué más daba? Al fin y al cabo, Albus estaba trabajando «por el bien de todos»,
creí que lo hacia_ dijo Albus_ pero no era así, estaba cegado, pero los planes que teníamos eran terribles.
¿no? »Pero al cabo de unas semanas me cansé. No podía más. Se acercaba el día en que yo tendría que volver a Hogwarts, así que se lo dije, a los dos, cara a cara, como estamos tú y yo ahora.
debió ser difícil_ dijo Parvati.
esa discusión nos ha perseguido a los dos toda la vida_ dijo Albus.
—Aberforth miró a Harry a los ojos, y al muchacho no le costó mucho imaginárselo de adolescente, enjuto y enojado, encarándose con su hermano mayor—. Le dije: "Déjalo ya. No puedes llevártela porque no está en condiciones; es imposible que te acompañe allá donde pienses ir a pronunciar discursos inteligentes para despertar el entusiasmo de vuestros seguidores." Eso no le gustó —añadió,
no lo hizo_ confirmó Albus.
pero era cierto_ dijo Fleur_ Ariana no estaba en condiciones de ir con usted y menos cuando no parecía tener tiempo para ella.
veo eso ahora_ dijo Albus_ pero yo estaba siendo egoísta, esa es la realidad, puedo haber estado engañado creyendo que era lo mejor para todos, pero ahora se la verdad.
y el fuego de la chimenea volvió a reflejarse en sus gafas, impidiendo verle los ojos—. A Grindelwald tampoco le gustó nada, se puso furioso.
y el que pintaba ahí_ preguntó Ginny_ debió haber dejado que los hermanos solucionaran todos_ varios asintieron.
Me dijo que yo era un crío estúpido, que intentaba ponerles trabas a él y a mi brillante hermano. ¿Acaso yo no lo entendía? Mi pobre hermana ya no tendría que esconderse cuando ellos hubieran cambiado el mundo, ayudado a los magos a salir de su escondite y mostrado a los muggles cuál era su sitio.
nadie sabia que decir en ese momento, por un lado podían entender el resentimiento del directo hacia lo muggles, pues estos desgraciaron la vida de su hermana y toda su familia, pero por el otro, lo que estaban planeando...no había ninguna diferencia con Voldemort, o podían concebir eso.
Albus agradeció que no dijeran nada en ese momento, ya era bastante duro que se estuviera revelando el mayor de sus secretos.
»Empezamos a discutir… Al fin yo saqué mi varita y él sacó la suya, y el mejor amigo de mi hermano me hizo la maldición cruciatus…
permitió que le hicieran eso a su hermano_ preguntó Harry horrorizado.
por supuesto que no_ dijo Albus_ ahí fue cuando las cosas entre Gellert y yo se quebraron_ aseguró.
Albus intentó impedírselo y los tres nos batimos en duelo; los destellos de luz y las explosiones pusieron muy nerviosa a mi hermana, que no podía soportarlo… Aberforth palidecía por momentos, como si hubiera sufrido una herida mortal. —Creo que ella sólo quería ayudar, pero en realidad no sabía qué estaba haciendo… Ignoro quién de nosotros fue; pudo ser cualquiera de los tres. Pero el caso es que… Ariana estaba muerta.
el silencio que se hizo en la sala fue ensordecedor, hasta que se empezaron a escuchar sollozos, el final de la historia había roto varios corazones.
ahora yo lo saben_ dijo Albus con voz quebrada_ después de eso, Gellert y yo nos separamos, mi relación con Aberforth nunca volvió a ser la misma y me quite todas esas ideas y ya todos saben porque cosas he luchado a raíz de eso.
usted sabe...sabe..._ Harry no podía sacar las palabras.
quien lo hizo_ preguntó el director, recibiendo muchos asentimientos_ no lo sé, ninguno de nosotros supo jamás quien lo había hecho.
La voz se le quebró al pronunciar la última palabra y se derrumbó en una silla. Hermione lloraba y Ron se había quedado casi tan pálido como Aberforth. Harry no sentía otra cosa que repugnancia; le habría gustado no escuchar aquella confesión o borrarla de su mente.
completamente de acuerdo_ dijo Hermione con la voz ronca por las lagrimas.
nunca quise que lo supiera_ dijo Albus_ es una época de mi vida de la que realmente me arrepiento.
y tiene que ver con que des mil oportunidades_ dijo Moody.
todos nos equivocamos_ dijo Albus.
—Lo… lo siento… mu… mucho —susurró Hermione. —Se fue —dijo Aberforth con voz ronca—. Se fue para siempre. —Se pasó la manga por la cara para secarse la nariz y carraspeó—. Grindelwald se largó, claro. Ya tenía antecedentes en su país, y no quería que lo acusaran también de la muerte de Ariana. Y Albus era libre, ¿no? Libre de la carga de su hermana, libre para convertirse en el mayor mago de…
no_ dijo Albus, con los ojos sospechosamente brillantes_ nunca considere la muerte de Ariana como libertad, cambiaria todo por recuperara mi hermana, por..._ la voz de Albus se cortó, daría lo que fuera con tal de pedirle perdón a su hermana.
—Él nunca fue libre —lo interrumpió Harry. —
nunca_ susurró el director.
¿Qué quieres decir? —preguntó Aberforth. —Nunca lo fue —insistió el muchacho—. La noche en que murió, su hermano se bebió una poción que lo hizo delirar. Se puso a gritar, suplicándole a alguien que no estaba allí: «No les hagas daño, por favor… Castígame a mí.» Ron y Hermione no le quitaban el ojo a Harry; nunca les había dado detalles de lo ocurrido en la isla del lago subterráneo: los sucesos ocurridos después de que Dumbledore y él regresaran a Hogwarts lo habían eclipsado por completo. —Creyó que volvía a estar con ustedes dos y Grindelwald, estoy seguro —dijo Harry, recordando los gemidos y las súplicas del anciano profesor—. Creyó ver a Grindelwald haciéndoles daño a usted y Ariana…
estoy seguro de que eso era_ dijo Albus_ nunca perdone a Gellert ni me perdone por llevarlo a casa_ confesó, luciendo mas vulnerable de lo que alguien lo había visto alguna vez, Albus habría preferido mil veces ser el quien recibió el daño de sus hermanos, era una carga que llevaría hasta el día de su muerte.
Era una tortura para él; si usted lo hubiera visto entonces, no diría que ya era libre. Aberforth estaba absorto contemplando sus nudosas manos surcadas de venas. Tras una larga pausa dijo: —¿Cómo puedes estar seguro, Potter, de que a mi hermano no le importaba más el bien de todos que tú? ¿Cómo puedes estar seguro de que no eres prescindible, igual que mi hermana?
Ariana no era prescindible_ dijo Albus_ fui un mal hermano, pero ella no era prescindible para mi y Harry tampoco lo es_ respiró_ si le di esa misión es por que no había mas opcion, nos falto tiempo, pero nunc he dudado que si alguien podría lograrlo eres tu_ miro a Harry, que asintió muy despacio.
Harry sintió como si un trozo de hielo le atravesara el corazón. —Yo no lo creo. Dumbledore quería a Harry —afirmó Hermione. —Entonces, ¿por qué no le aconsejó que se escondiera? ¿Por qué no le dijo: protégete, eso es lo que tienes que hacer para sobrevivir?
estoy seguro que de haberlo hecho, Harry me habría desobedecido_ dijo Albus_ pero si o lo hice no es porque no me importara.
—¡Porque a veces —respondió Harry antes de que Hermione replicara—, a veces no tienes más remedio que pensar en otra cosa aparte de tu propia seguridad! ¡A veces no tienes más remedio que pensar en el bien de todos! ¡Estamos en guerra! —
así es_ dijeron los merodeadores.
eso es lo correcto_ dijo Albus.
lo es_ asintió Harry.
¡Tienes diecisiete años, chico! —¡Soy mayor de edad y voy a seguir luchando, aunque usted haya abandonado la lucha! —¿Quién dice que he abandonado? —
pues eso dijo_ dijo Viktor.
estoy seguro que cuando se le necesite acudirá_ dijo Albus_ pero entiendo que por el momento, todo parece perdido.
«La Orden del Fénix ha pasado a la historia —le recordó Harry—. Quien-tú-sabes ha vencido, todo ha terminado, y quien piense lo contrario se engaña a sí mismo.» —¡Yo no digo que me guste, pero es la verdad! —No, no es la verdad —lo contradijo Harry—. Su hermano sabía cómo acabar con Quien-usted-sabe, y me transmitió su saber. Voy a seguir luchando hasta que lo consiga… o muera.
es... lo...es lo hay que hacer_ dijo Sirius, no sonaba contento, pero Harry agradeció que lo apoyara, sabiendo lo difícil que era escuchar eso para su padrino.
No crea que ignoro cómo podría terminar todo esto; lo sé desde hace años. Harry supuso que Aberforth se burlaría de él o rebatiría sus afirmaciones, pero no lo hizo, sino que se limitó a mirarlo con ceño. —Necesitamos entrar en Hogwarts —dijo Harry otra vez—. Si usted no puede ayudarnos, esperaremos a que amanezca, lo dejaremos en paz y buscaremos la forma de hacerlo nosotros solos. Pero si cabe la posibilidad de que nos ayude… Bueno, ahora sería un buen momento para decirlo. Aberforth permaneció sentado en la silla, mirándolo con aquellos ojos que tanto se parecían a los de su hermano. Al final carraspeó, se levantó, rodeó la mesita y se acercó al retrato de Ariana. —Ya sabes qué tienes que hacer —dijo. La niña sonrió, se dio la vuelta y echó a andar, pero no como solían hacer los personajes de los retratos, que salían de los lienzos por uno de los lados, sino por una especie de largo túnel pintado detrás de ella.
como_ preguntó Michael_ eso es posible.
así parece_ dijo Luna.
hay una manera de llegar a Hogwarts desde casa de su hermano_ preguntó Ron a Albus.
en este momento no_ dijo Albus luciendo intrigado al igual que todos.
Atónitos, vieron cómo su menuda figura se alejaba hasta que la engulló la oscuridad. —Oiga, ¿qué…? —balbuceó Ron. —Ahora sólo existe una forma de entrar —afirmó Aberforth—. Todos los pasadizos secretos están tapados por los dos extremos,
ya todos los conocen_ dijo Sirius_ era de esperarse_ todos asintieron.
hay dementores alrededor de la muralla y patrullas regulares dentro del colegio, según me han informado mis fuentes. El edificio nunca ha estado tan vigilado. Lo que no sé es cómo esperáis conseguir algo una vez que entréis, con Snape al mando y los Carrow de subdirectores…Pero eso es asunto vuestro.
exactamente_ dijo Harry, satisfecho de que por fin están progresando.
no seas duro con el_ dijo Remus_ tiene buenas intenciones.
lo sé_ dijo Harry.
Al fin y al cabo, decís que estáis preparados para morir. —Pero ¿qué…? —dijo Hermione contemplando el cuadro de Ariana, sorprendidísima. Al final del túnel del cuadro había aparecido un puntito blanco; la figura de Ariana regresaba hacia ellos, haciéndose más y más grande. Pero la acompañaba una figura más alta que ella: un muchacho que caminaba cojeando y parecía muy emocionado.
como_ preguntaron todos, incluso los profesores no entendían lo que pasaba.
solo tenemos que seguir_ dijo Minerva_ es la única manera de entender.
Harry nunca lo había visto con el pelo tan largo; tenía varios tajos en la cara y llevaba la ropa raída y llena de desgarrones.
quien es_ preguntó Minerva frunciendo el ceño_ sonaba horrible como lo describían.
Las dos figuras siguieron aumentando de tamaño hasta que las cabezas y los hombros ocuparon todo el lienzo. Entonces el cuadro entero osciló como lo habría hecho una pequeña puerta, y se reveló la entrada de un túnel de verdad. Y de él salió el verdadero Neville Longbottom —
Neville_ dijeron todos sorprendidos.
eso no lo esperaba_ dijo Neville, siendo el mas sorprendido, mientras Augusta se enderezaba en su asiento.
con el cabello muy largo, el rostro lleno de heridas, la ropa desgastada y rota—,
oh Tesoro_ dijo Augusta.
no es nada_ dijo Neville sin darle importancia, era la guerra después de todo.
que dio un grito de júbilo, saltó de la repisa de la chimenea y exclamó: —¡Sabía que vendrías! ¡Lo sabía, Harry!
es el final del capitulo_ dijo Poppy cerrando el libro.
y que final_ dijo Adrián_ esa si que es una entrada triunfal_ todos asintieron sacándole una enorme sonrisa a Neville.
