El niño maldito
Sumario: El ascenso de un posible reemplazo de Lord Voldemort amenaza con arruinar las tranquilas vidas de las familias Potter y Malfoy al rodear de sombras a la nueva generación, traer recuerdos borrosos del pasado…y una visión terrible de lo que podría ser su futuro.
Género: ¿Aventura? Yo diría que es un desmadre mágico con slash.
Claves: súper mega lento slow burn con trama desmadrosa y larga. Drarry, Scorbus, parejas secundarias.
Disclaimer: Si HP fuese mío, esto sería canon. Ya que no lo es, saben lo que significa.
31 de octubre
Pronto llegó el 31 de octubre, y con este, el comienzo de una nueva era para la magia.
En una vieja propiedad de los Black en el campo, Harry convenció a Sirius de abandonar la cocina y dejarlo preparar la comida solo, por lo que su padrino se dedicaba a descolgar viejos retratos de sus familiares muertos, riéndose de sus gritos histéricos, y los ocultaba, rompía o rasgaba. El único que permanecería intacto era uno de un joven Regulus, que enviaría a la casa de Andrómeda para que Kreacher lo tuviese.
En Hogsmeade, una Veela respiraba profundo para calmarse después de que una de sus asistentes derramaba una bebida sobre ella durante la preparación previa a la fiesta del nuevo local del pueblo.
En Hogwarts, Albus recitaba las líneas para las escenas que presentarían luego del banquete de Halloween. No sería la obra completa por el escaso tiempo que tuvieron, pero la profesora Cardella lo planeó como un "adelanto" con lo que pudieron ensayar. Según ella, sería similar a los tráileres de las películas muggles y así generarían más interés para el día del estreno oficial en diciembre.
En una casa conocida como la "pequeña madriguera", Ron Weasley salía trastabillando de la chimenea y se sacaba la túnica de Auror, mientras mascullaba algo y seguía el sonido de la risa de su esposa.
—Mion-
Se detuvo de pronto en medio de la sala. Sobre el sofá, había un par de paquetes que mostraban con claridad el contenido; artículos de Quidditch para chicos de la edad de sus hijos.
Ron arrugó el entrecejo y se preguntó quién les daría regalos en esa época. El cumpleaños de Rose ya había pasado y el de Hugo era a mediados de noviembre.
Cuando se acercó a la pequeña mesa que Hermione colocó en lo que ella llamaba "terraza" (y que Ron pensaba que era sólo un piso de madera en el patio), la encontró conversando animada con una bruja vestida de Auror.
—¡Ron! —Hermione lo miró, sonriendo—. Jiya vino a buscarte apenas terminó una misión, dice que tiene información importante para ti sobre algo en lo que estás trabajando. Pensó que ya habrías llegado. Estábamos tomando té y ella me estaba contando algo muy interesante sobre las viejas tradiciones mágicas del día de muertos, algo que ni siquiera encontré en los libros. ¿De dónde dices que sacaste esa información, Jiya?
—De unos magos en un asilo —La bruja soltó una risita y se encogió de hombros—, tenían un libro con todo tipo de cosas, parecía un libro de bolsillo, pero con miles de páginas. Poco a poco anotaban las cosas que sabían…
Ron permaneció unos segundos inmóvil en el umbral de la terraza. Sin importar quién estuviese allí, solía saludar a Hermione con un beso en cuanto la veía, por lo que ese detalle atrajo la mirada de su esposa de nuevo, que lució confundida. Esto lo hizo reaccionar.
Rodeó la mesa, se inclinó para besarla y se fijó de nuevo en Liva, sentada frente a ella, con una taza de té casi vacía.
—Lo que va a decirme es algo sobre el caso de la Cofradía —Ron habló sin apartar los ojos de la bruja—, ¿puedes…?
—Sí, sí —Hermione se puso de pie enseguida y le ofreció su mano a Liva, quien la estrechó enseguida—. Un placer conocerte, Jiya.
—El placer fue mío, señora, es mucho mejor de lo que el Auror Weasley presume siempre en el Departamento.
Hermione se rio y le dio un golpecito a su esposo con el dorso de la mano en el pecho.
—Así que te la pasas hablando de mí allá, ¿eh?
—Todo el tiempo —Ron le enseñó una sonrisa vacilante y esperó a que volviese adentro para fruncirle el ceño a Liva. Utilizó un muffliato de inmediato—. ¿Cómo entraste?
—Por la puerta principal —Liva se acabó su té y colocó la taza en la mesa con extremo cuidado—. Me acerqué, toqué el timbre y dije "buenas tardes, señora, ¿puedo ver al Auror Weasley?". Esperaba algo más emocionante.
—Tenemos barreras.
—No son muy eficientes, Ronie.
—¿Recibiste ayuda para cruzarlas?
Ron podía dudar de sus barreras, pero las que envolvían la casa fueron un trabajo conjunto de Hermione y Harry. Jamás dudaría de las de ellos.
Liva sonrió y no dijo nada al respecto. Él negó y suspiró.
—¿De dónde sacaste el uniforme?
—Es mío. También tengo de medimago, jugadora de Quidditch de tres equipos, Inefable…todos necesitamos pasatiempos, Ronie.
—Estás usando uno de los broches oficiales que da el Ministerio, Liva.
Ella jugueteó con el broche dorado en el cuello de la túnica.
—Ah, sí. Eso sí que no es mío, pero lo devolveré. Probablemente.
Ron se pasó las manos por la cara, su mente trabajando a toda velocidad para imaginar los posibles escenarios que resultarían de tener a una criminal en su casa.
—Mione-
—Es encantadora —Liva sonó bastante feliz al apoyar los codos en el borde de la mesa—, me he divertido esta media hora que pasé con ella. Deben ser una linda familia cuando están los cuatro juntos.
—¿Los regalos…?
—No podía venir con las manos vacías, sería maleducado —Liva le frunció el ceño—. Pensé que el Quidditch le gustaba a la mayoría de los chicos y probé suerte. Tranquilo, tu esposa ya los revisó con varios hechizos- hizo un buen trabajo disimulándolo, pero me di cuenta igual.
Al menos sabía que si Hermione los revisó no explotarían o sacarían un montón de criaturas extrañas entrenadas por Liva para causar un alboroto.
—¿Qué quieres con aparecerte en mi casa cuando estás fugitiva?
—Información, ¿es que no oíste a tu esposa? —Liva extrajo una tarjeta de la túnica y se la ofreció. Su expresión se hizo más seria—. Tú querías saber de la Cofradía, yo también tenía curiosidad…y resulta que donde me estuve quedando estos días es posible saber algo de ellos.
Antes de que Ron pudiese tomar la tarjeta, ella la alejó.
—Dije que fue posible, no que fue fácil, Ronie.
—Bien —Ron resopló—, ¿qué quieres?
Liva abrió la tarjeta y se la mostró. Era una invitación.
—¿Una fiesta de Halloween en Hogsmeade?
—La Cofradía planea hacer algo allí, no tengo claro qué, pero será lo primero de la noche.
—¿Sólo lo primero?
—Es una noche movida, Ronie —Ella le ofreció la tarjeta de nuevo—, hay muchos planes en marcha y ni siquiera yo los conozco todos, pero sé que me divertiré pase lo que pase. Esto fue lo que te conseguí: algo pasará aquí. Si es grande o no, no lo puedo asegurar, pero es de la Cofradía y sonaba importante para ellos. Recuerda que a veces los actos pequeños hacen a las cosas grandes.
Ron atrapó la tarjeta esa vez y la examinó con un hechizo. Era segura. La fiesta se celebraría en el local nuevo de Hogsmeade del que Harry le habló después de visitar el pueblo; elegirían su nombre esa noche.
—Me dejaste tomarla sin decir qué quieres, entonces supongo que estás segura de que te voy a decir que sí.
—Llévame contigo.
—Ni loco —La respuesta de Ron fue automática y se aseguró de meter la tarjeta en su bolsillo, en caso de que la bruja se enojase por la negativa e intentase quitársela.
—No es una petición exigente, Ronie.
Él dejó caer los hombros, rendido.
—Pudiste haber ido sola en vez de venir aquí.
—Nunca he ido a una fiesta sin un disfraz, no estaría cómoda si voy sola…
Como Ron arqueó las cejas, incrédulo, Liva se cruzó de brazos.
—Estaba un poco ocupada encerrada en un maldito sótano y después deambulando por la calle, perdona por no haber estado en fiestas antes, no sabía que eso también fuese un crimen.
La expresión de Ron se suavizó, contra su voluntad.
—¿Estás segura de que tiene que ver con la Cofradía?
—Completamente.
—¿No me estás mintiendo para que te acompañe?
—Si quisiera mentirte, te la habría enviado por correo con un mensaje urgente en vez de venir en persona para que me veas y notes si te digo la verdad —Liva imitó su gesto anterior de elevar las cejas. Y él sabía que era verdad.
—Está bien —Ron se encogió de hombros—, yo voy a echar un vistazo y tú…si estás ahí y te comportas…
—Me comportaré.
—Pero le tienes que devolver el broche de Auror a quien sea que se lo hayas quitado.
Liva asintió varias veces, deprisa.
—Ah, pero deberías decirle a tus Aurores más jóvenes que al menos memoricen los rostros de los criminales, ¿sabes? Ni siquiera cambié mi cara.
Ron sintió algo de lástima por el pobre idiota. Apostaba a que era Grayson Jr.
—Dime que no lo envenenaste o algo así.
—No lo envenené o algo así —repitió ella, obediente—, sólo le puse algo para dormir en su bebida. Incluso lo levité hasta su cama. Me siento muy amable el día de hoy.
—Bien, ya puedes irte de mi casa, señorita Amabilidad. Y deja a mis pobres novatos.
—Y deja a mis…—Liva lo imitó en tono agudo.
Ron retiró el muffliato y Liva volvió a su aspecto serio y agradable. Se levantó, se despidió de él con las palabras más simples posibles y regresó adentro para decirle adiós a Hermione también y agradecerle por el té, los bocadillos y la charla. Él las observó con atención, hasta que Liva tomó la chimenea y se marchó.
Hermione recogió los platos y tazas con un hechizo y los levitó hacia la cocina.
—Qué chica tan extraña, Ron, no trabaja contigo, ¿verdad?
—No —respondió él. No veía caso en mentirle.
—Bueno, no es una fanática loca al menos. Fue bastante agradable —Hermione se encogió de hombros—. ¿Es una informante?
—Algo así.
—Su cara se me hace familiar de algo, ¿qué es?
—No vale la pena pensarlo mucho, Mione. Le gusta disfrazarse.
—Si tú lo dices…—Ella caminó hacia el sofá y señaló los paquetes—. Ya los revisé, se los enviaré mañana a Rose y Hugo. Fue un lindo gesto. Es mejor que el resto de tus informantes groseros y sin educación…
Ron le dijo que recogería algunas flores del patio para poner en el jarrón de la mesa (lo que le encantaba a Hermione, por alguna razón incomprensible para él) y aprovechó para comprobar las barreras de la casa. Todo parecía en orden.
—0—
En Hogwarts, Nesrine le enseñaba a Albus ejercicios de respiración, mientras Lily sujetaba sus hombros y le aseguraba que lo haría bien.
—Es lo mismo que cada ensayo, Al, sólo que…con más gente mirándote.
—No creo que eso lo ayude, Lil.
—Lo siento, lo siento- imagina…que no hay nadie entonces.
—Pero sí habrá —respondió Albus, entre dientes.
Sostenía el relicario de su colgante con tanta fuerza que, si Severus pudiese quejarse desde el retrato, ya lo habría hecho varias veces.
—No importa que haya más gente —indicó Nesrine, con suavidad—, tú concéntrate en tus líneas, en Scorp, en lo que practicamos.
—¿Estás usando magia Veela en mí, Nesrine?
—Lo estoy intentando, pero no sé si lo estoy haciendo bien o te calma…
—Es un poco relajante —admitió Albus, de mala gana—, sigue intentando.
—Creo que necesitas hablar con Scorp, Al —señaló Lily.
—¿No le dará más nervios? —indagó la otra niña.
—Es su mejor amigo, tal vez sepa algo sobre cómo calmarlo que nosotras no…
—No hay que calmarme —replicó Albus, ceñudo—, porque no me pasa nada.
Lily le dirigió una mirada incrédula.
—Te tiemblan las manos, Al.
—A todos les tiemblan las manos antes de presentarte frente al público.
—A mí no-
—Ahora eres tú la que no ayuda, Nesrine.
—Lo siento, Al.
Lily fue llamada por el grupo de utilería para arreglar los últimos detalles y Nesrine se marchó con ella para ponerse su traje de princesa, después de abrazar a Albus y prometerle que lo haría espectacular.
—¡Confía en ti! —Fue su último consejo.
Apenas se quedó a solas en el cuarto que la profesora Cardella le concedió como vestidor, Albus sintió la crisis inminente. Abrió el relicario y Severus entró al retrato.
—¿Algún consejo?
—No me gustaba hablar en público cuando tenía tu edad, sostener algo con fuerza me daba la estúpida sensación de que estaría bien —explicó el ex profesor, en tono plano—. También me funcionó en mi primera clase en Hogwarts.
Claro, pero Albus no creía que pudiese apretar el relicario todo el rato que estaría en el "escenario". Hablaron un momento más, antes de que escuchase un toque a la puerta y tuviese que cerrar el relicario deprisa.
Scorpius esperó que le diese permiso para abrir y asomar la cabeza. Cuando notó que no había nadie más, ingresó. Llevaba una cajita con dibujos propios de Slytherin.
Albus se había tomado la poción alrededor de una hora atrás para que su cabello pudiese estar listo para la puesta en escena. El primer resultado del vestuario de "Queen" era andrógino por inspiración de la profesora, no muy diferente del de Scorpius, con colores suaves y unos toques brillantes alrededor de la clavícula.
Nesrine le había ayudado a ponerse un tocado de pequeñas piedras en el cabello (más bien, ella lo colocó y Albus se quejó de lo innecesariamente complicado que le parecía).
—Lo iba a guardar para la función oficial —Scorpius agitó la cajita—, pero pensé que hoy también era buena idea y…uhm…¿puedes extender el brazo, Ally?
Albus hizo lo que le pidió y vio a Scorpius abrir la cajita. Contenía un brazalete que vaciló entre varios colores, hasta detenerse en un tono plateado que llamaba la atención. Se lo colocó con cuidado y el color contrastó con la piel de Albus.
Era sencillo, lindo, y Albus experimentó un pinchazo en el pecho al pensar en las semanas desastrosas que llevaba intentando hablar con Scorpius de eso y cómo retrocedía cada vez.
—Scorp, ahm…
—Puede cambiar —Scorpius lo interrumpió, con un tono más nervioso. Deslizó el índice sobre el brazalete y Albus lo vio cambiar a un negro ónix, un verde Slytherin y luego dorado—, así puedes usar el que te guste más.
—Scorp.
Por el tono que utilizó, Scorpius apretó los labios y le dedicó una mirada preocupada.
—¿Sí?
Albus abrió la boca, la cerró, y tuvo la sensación de que le costaba respirar. Iba a empezar a temblar de nuevo, lo presentía.
La expresión de Scorpius era cada vez más mortificada a medida que transcurrían los segundos y no le decía nada.
—No me tienes que contar algo si te pone así-
—Quiero contarte —protestó Albus. La voz le falló—, sólo…
Sólo no sé cómo explicarlo.
Sólo no sé tampoco cómo decírmelo a mí, cómo llamarlo.
Sólo tengo miedo de que reacciones mal.
Sólo no quiero que creas que hay algo mal conmigo. No tú.
Scorpius lo sorprendió rodeándolo con los brazos.
—Está bien, Ally, no me digas hoy, no importa si no me dices hoy, puedes tardar en decirme, yo espero…
La respuesta de Albus fue apenas un hilo de voz y no tuvo tiempo para pensarlo. De hacerlo, se habría arrepentido.
—No estoy fingiendo lo de ser una chica.
Scorpius retrocedió un paso. Albus temió lo peor, hasta que notó que no era porque estuviese molesto o asqueado; él simplemente lo observó con un rostro pensativo.
—Uso una poción para el cabello y acomodar un poco los rasgos —siguió Albus, inundado por una repentina oleada de valor digna de un Gryffindor—, y…y a veces me siento bien así, no te lo dije porque no lo sabía- es decir, siempre hubo…hubo días en que estaba- en que pensé- pensé que quizás no era…que no era igual a los demás chicos, igual a lo que se suponía que debía ser, pero- pero fue hace poco que me pareció que, uhm, había notado algo y uhm, yo…¿tú crees que es raro?
Scorpius se tardó unos segundos en sacudir la cabeza.
—Es como…como- —Su mejor amigo empezó a gesticular con las manos—. ¡Ya lo entiendo!
Albus parpadeó hacia él.
—¿En serio?
—¡Sí! —Scorpius asintió, sonriendo—. Es como cuando Teddy cambia de forma, ¿no? A veces tiene una forma de mujer, ¿lo has visto? Y a veces sólo es Teddy, y a veces usa rasgos femeninos y masculinos, y a veces realmente nadie entiende cómo se ve, pero se sigue viendo bien porque, no sé, es Teddy, creo que es un encanto metamorfomago…y aunque no tengas la habilidad, es más o menos lo mismo, ¿no? Y a veces ni siquiera cambia algo, pero pone otra voz- y así.
Albus pensó que acababa de comprender algo. Era una idea abstracta que no supo poner en palabras, pero ahí estaba, y se deslizó al fondo de su mente, mientras asentía frente a la lógica de su mejor amigo.
—Sí, eso…eso suena parecido…yo…todavía no lo entiendo todo y- y no sé cómo- es que…quiero...sentir que cuando me ven, sí me ven a mí, y he- he conseguido eso algunas veces estas semanas, sentir que- que soy yo- pero aún no sé qué…qué es exactamente lo que quiero, en- me refiero a- a lo que quiero mostrar, expresar, como- agh.
Tenía un cúmulo de emoción y nervios por dentro, el alivio al mismo nivel que el pánico. Volvió a jugar con el brazalete. Scorpius lo notó y se puso de cuclillas frente a su asiento.
—Podemos ir por "turnos" y pensar en algo, ¿no? Si quieres que a veces te trate como una chica, podemos usar esto, ¿verdad? —Scorpius sujetó el brazo de Albus—. ¿Qué color te gusta para decir "trátame como a una chica hoy"?
Cambió los tonos de nuevo frente a sus ojos y Albus lo pensó con tanta seriedad como si estuviese en la última respuesta de un examen.
—El plateado.
Scorpius asintió.
—Bien, ¿entonces el que dice "trátame como un chico hoy" sería…?
—El negro.
—De acuerdo. ¿Hay algo más?
—A veces es como…como no ser ninguno y…a veces es como ser ambos y- ni yo me entiendo, Scorp.
Albus tragó en seco bajo su mirada atenta.
—¿Y qué quieres que hagamos con cada día?
—Bu- bueno…en los días de chica me puedes decir Al o Ally, aunque estoy bien con Albus, y en los de chico Albus o Al también…y en esos me puedes seguir diciendo "Al", creo. "Al" suena bien para mí —Albus asintió—. Esos días con los dos serán el brazalete verde. Y, uhm, esos días que no entiendo todavía…esos pueden ser el dorado, hasta que entienda cómo decirles.
—Buena idea —Scorpius deslizó el índice sobre el artículo, hasta que se tornó plateado—, hoy eres Ally. ¿Está bien así?
—Sí.
—¿Te vas a "cambiar" cada vez que cambies de día o tengo que fijarme en el brazalete?
Albus sacudió la cabeza.
—No- no sé, no creo…necesito pensarlo. Necesito- ver con qué estoy cómodo y- y estoy cómodo con, uhm, la forma en que he avanzado estas semanas…
Scorpius pareció pensar en algo más.
—¿También cambiaremos cuando te digo "él"? ¿Por "ella"? ¿Y los otros días…?
Albus emitió un sonido frustrado porque eran demasiadas preguntas y Scorpius comenzó a reír.
—¡No lo sé, Scorp! No lo sé, dame tiempo- no sé- estoy bien así- estoy bien por ahora, estoy- estoy intentando ver cómo estoy realmente bien, ¿sí?
Su mejor amigo asintió.
—Entonces avísame cuando sepas la respuesta o cuando quieras que cambiemos algo…
Cuando Scorpius hizo ademán de levantarse, Albus se echó hacia adelante y lo atrapó en un abrazo.
—Gracias por no tomártelo mal, Scorp.
Scorpius le devolvió el abrazo con un poco más de fuerza, casi arrastrando a Albus fuera de la silla.
—Sigues siendo Al, ¿no? Somos mejores amigos. Estoy un poco confundido —admitió, seguido de una risita—, pero…pero gracias por decirme. Sé que no quieres sentirte raro otra vez, y eso- uhm, eso no es raro, como te dije, los metamorfos viven así, y hay cosas más raras en el mundo mágico, ¿cierto? Y no hay nada que diga que no puedes ser así- y oye, pensándolo bien, nunca le he preguntado a nadie si es chico o chica, y nadie me ha preguntado a mí, ¿y tal vez debería a preguntarle a la gente? Porque supongo que te sentirías mal si me equivoco cuando te hablo, entonces…
Su voz bajó de volumen hasta callarse por completo y Albus lo sintió tensarse.
—Oh, perdón, Ally.
Sus palabras lo sorprendieron, así que se alejó para ver a Scorpius formar un puchero.
—Es que nos conocemos desde primer año y nunca te traté como chica cuando te sentías una chica y-
Albus sonrió y volvió a abrazarlo con fuerza.
—No te voy a culpar si ni siquiera yo lo sabía…
—Pero igual lo siento, es como- como un crimen de mejor amigo, ¿no?
Cuando Lily abrió la puerta de repente para avisarle que el escenario estaba listo, los encontró todavía abrazados y hablando en susurros, y arqueó una ceja.
—¿Le pido cinco minutos más a la profesora Cardella o se van a soltar?
Albus miró a Scorpius, que le sonrió y asintió. Luego realizó una reverencia teatral y le ofreció su brazo.
—Señorita Ally, si me hace el honor…
—Vamos a hacer esto —Albus respiró profundo, enganchó el brazo al suyo y asintió—. Cuerpo, deja de temblar —le "ordenó" a su sistema.
—Dime si eso te sirve para que el mío tampoco tiemble…
Lily los acompañó a través del pasillo hacia un pasaje abierto en el lateral del Gran Comedor, ahora convertido para el banquete con obra incluida. Las mesas fueron transformadas en una sola, alargada y con forma de "U", que abarcaba uno de los lados del comedor. Los estudiantes podían sentarse en cualquier puesto y las Casas se mezclaban.
Del techo colgaban guirnaldas con motivos de calaveras, calabazas, telarañas, huesos y pociones verdes "malditas" que se movían en diferentes secuencias "espeluznantes" y las velas usuales flotaban alrededor de cada diseño. Desde el mantel colocado para la ocasión al telón de la plataforma puesta en el sitio de la mesa de los profesores, hasta las cortinas y la alfombra, eran naranja y negro.
El personal docente se encontraba en uno de los extremos de la mesa y pudo ver la expresión de leve sorpresa de la directora cuando la profesora Cardella indicó quiénes participaban en la puesta en escena de ese día y señaló a Albus como protagonista.
Scorpius utilizó su mano libre para apretarle el brazo.
—Si te dicen algo, yo, uhm, le digo a Rose que los persiga.
Esa amenaza absurda lo hizo sonreír, y de algún modo, sentirse mejor. Albus asintió, apoyó la cabeza en su hombro por un instante y dejó que la presencia familiar relajase por completo su cuerpo.
Actuó mejor que en cualquiera de los ensayos esa noche, sin preocuparse por el público que los veía al mismo tiempo que disfrutaban el banquete. Incluso los fantasmas se quedaron a observar.
Albus sólo se fijaba en Scorpius cuando le tocó la escena que tenían juntos, en Nesrine sonriendo al compartir escenario también, y en la sensación de que era un gran juego y la libertad que le daba el personaje de "Queen" para enojarse, patalear y salir corriendo de la plataforma, de un modo que jamás habría reaccionado por su cuenta.
Se divirtió.
—0—
—¿Qué es…?
Ron le dio un manotazo en el dorso de la mano, antes de que pudiese sostener el vaso.
—Cuarta lección —señaló, muy serio—, jamás bebes algo sin haber visto cuando lo servían.
Liva arrugó el entrecejo, así que él explicó, con una paciencia sacada de Merlín sabía dónde:
—Tú le pones pociones para dormir a los Aurores novatos. Pues hay gente que pone cosas peores para los extraños, en especial a las chicas.
Ella asintió, despacio, y alejó su mano del vaso.
—Pensé que este era un lugar decente.
—Incluso los lugares decentes pueden tener una o dos personas que sean una mierda y no sepan comportarse —Ron negó y siguió caminando.
Tenía la sensación de estar allí con una niña. O peor. No creía que Rose tuviese tal falta de sentido común en una fiesta.
Liva apretó el paso para no perderlo entre la gente y continuó viendo alrededor. Movía la cabeza al ritmo de la música.
—¿Qué hora es?
—Casi medianoche —contestó ella—, están por anunciar el nuevo nombre del local. Hubo un concurso.
—Sí, Harry me dijo algo de eso…—Ron se detuvo, echó un vistazo en torno a ellos y apuntó hacia una zona con un par de asientos más altos que el resto del suelo. Podría observar bien el lugar desde ahí, mientras se daban los resultados—. Vamos para allá.
—Quiero pedir algo —Liva señaló en la dirección contraria, a donde se ordenaba la comida.
Ron respiró profundo, le dijo que la esperaría en los asientos, y medio segundo después, caminó detrás de ella hacia la barra. Por si acaso.
En realidad, lo que más temía no era que hubiese alguien capaz de engañarla, sino la reacción de Liva cuando lo notase.
Se aseguró de que la comida que pedía estaba en perfecto estado y caminaron de vuelta. Liva sonreía al comer una manzana acaramelada con una cara propia que se suponía que estaba enojada, y le ofreció otra a Ron, que se resignó y la aceptó.
Estaba deliciosa. Tenía un ingrediente extra que la hacía especial y anotó mentalmente descubrirlo después para prepararla para los chicos. Él era el encargado oficial de la cocina en la pequeña madriguera.
—Vamos a esperar un rato después del anuncio del concurso, y sino pasa nada, me iré…
La nueva dueña del lugar ya estaba en el escenario colocado en un costado. Hablaba en tono alegre, desprendía el aura atrayente de una Veela y mostraba la caja de la que saldría despedido el papel con el nuevo nombre del local. Una imitación burda del Cáliz de Fuego, pero la dinámica era interesante para el público.
—¡Y el nuevo nombre es…!
—Mira, Donna, los papeles también flotan…
—Robert, no creo que "floten", debe ser un truco con cuerdas o algo así. Tal vez un mecanismo que los lanza, como un proyectil dentro de la caja.
Esta conversación captó la atención de Ron, quien ralentizó el paso y extendió el brazo para frenar a Liva. Buscó entre la multitud e identificó a los que hablaban; pertenecían a un grupo de al menos diez personas y los demás también los escuchaban.
—Donna —intervino otro, que aparentaba ser el mayor del grupo. No pasaría de los veinticinco años—, por muy escéptica que seas, hasta tú tienes que admitir que el lugar parece mágico en serio.
—Ay, no seas tonto, Ben.
—A ver, ¿cómo explica cualquiera de ustedes todo lo que hemos visto desde que entramos…? Tú no entraste al baño de hombres con nosotros, pero te juro que vi a un tipo cambiando su ropa al mover esas- esas cosas que sostienen.
—Varitas —señaló el que habló primero—, como…como las de los cuentos, creo.
—¡Oh, por favor…! ¡Ahora me dirán que los elfos también existen! Si es así, esperaré ver a mi Legolas por aquí…
Ron sintió que el pánico le enfriaba el cuerpo. Vio a Liva, que lucía tan aturdida como él, y se dio cuenta de que tenían la misma idea.
Muggles en Hogsmeade.
¿Cómo? Esa era la principal pregunta. No tuvo tiempo de formular más.
No fueron los únicos que escucharon su conversación. El ruido disminuyó cuando la dueña del local abandonó la tarima y pronto varias miradas se centraron en el grupo que discutía.
—Hablan como si no conocieran la magia…
—Creo que no conocen la magia…
—Oh, por Merlín- no me digan que…
—¿Son…?
—¡Pero Hogsmeade está rodeado con las mismas barreras que Hogwarts!
—¿Pudieron pasarlas?
—¡Son muggles!
—¡Hay muggles en el pueblo!
Cuando el aviso fue dado, los magos entraron en pánico y los muggles notaron que algo andaba mal con respecto a esta gente "extraña". Varitas los apuntaron y se prepararon los obliviates.
—Ronie…—Liva jaló su brazo, observándolo con preocupación.
—Dile a la dueña que necesito mucha agua y un cuarto tranquilo —Fue lo único que le indicó Ron, antes de soltarse.
Se metió en la multitud, con la varita en una mano y el broche de Auror en la otra, en alto para que los magos lo viesen.
—¡Calma, cálmense todos! ¡Soy un Auror, me ocuparé de esto! ¡Les recuerdo que hechizar a un muggle es penalizado por nuestra ley! ¡Tenemos una división de desmemorizadores por un motivo! Oh, ¡baje su varita, señora! Si le lanza un obliviate demasiado fuerte y los deja dementes, tendrá que sanarlos después…
Liva corrió hacia la barra para repetir sus órdenes a la dueña. Ron continuó llamando a la calma, aunque se sentía más nervioso que ninguno en esa sala.
Algunos muggles en un pueblo mágico serían el menor de sus problemas por la mañana. Al mismo tiempo que esto sucedía, las alarmas del Departamento de Aurores enloquecían por avistamientos de muggles en los locales abiertos del Callejón Diagón, duendes del turno nocturno que se toparon con un muggle en Gringotts, pequeñas comunidades aisladas semimágicas que recibían muggles que no tenían familiares allí o conocimiento previo de la magia, presentaciones mágicas reales en los parques antes afectados por la Cofradía.
El secreto era revelado de la peor forma.
Sí, me monté un desmadre.
Les voy a dejar una notita sobre Al por aquí /corazón, corazón.
Este Al es genderfluid. Las personas genderfluid fluyen en el espectro del género, por lo que pueden sentirse hombre, mujer, ninguno o ambos durante un tiempo indefinido. No es necesario que cambien su apariencia, la identidad de género y la forma de expresarlo son cosas diferentes y eso depende de cada quien, los cambios en este Al son sólo porque le agradan y está a gusto.
El apodo "Al" se queda y el "Ally" va a seguir apareciendo a lo largo de la historia. Este Al está a gusto con su nombre también (realmente no creo que le digan "Albus" muy seguido, vaya nombrecito para esta época…) y para nombrarlo en la narración se quedará con su nombre o con "él" por ahora (aunque en un futuro pienso que estará bien con cualquier pronombre, eso volvería un desastre la narración y todavía no se ha fijado mucho en eso, djdjd).
Así que sí, les lancé a otro personaje trans, porque ya me había tardado, jAJAJA. El único genderfluid que tenía era el de "Bonito" y no lo pude alargar porque era un os, aquí sí tengo tiempo, ¡y lo primero que quería era a un Scorp masita que hiciera todo lo posible por entenderlo!
Recuerda que está bien no entender a la perfección un género no binario (no necesitas entender, solo aceptar que así se siente y respetarle, yo no entiendo cómo se siente ser cis y no por eso serán menos válidos para mí) o apenas estar comenzando a informarte, pero no acepto comentarios transfóbicos.
