El niño maldito
Sumario: El ascenso de un posible reemplazo de Lord Voldemort amenaza con arruinar las tranquilas vidas de las familias Potter y Malfoy al rodear de sombras a la nueva generación, traer recuerdos borrosos del pasado…y una visión terrible de lo que podría ser su futuro.
Género: ¿Aventura? Yo diría que es un desmadre mágico con slash.
Claves: súper mega lento slow burn con trama desmadrosa y larga. Drarry, Scorbus, parejas secundarias.
Disclaimer: Si HP fuese mío, esto sería canon. Ya que no lo es, saben lo que significa.
Después de ver las estrellas
Harry siguió el sonido de los ladridos animados un par de metros más allá y se agachó para tomar las ramas secas que padfoot, en forma animal, le entregó con la boca. Palmeó la cabeza del emocionado perro, lo vio sacudir la cola y echar a correr para buscar más.
Les tomó un par de minutos extra tener una cantidad considerable, apta para lo que querían intentar. Podían hacerlo con magia, pero sabía que Sirius disfrutaba de jugar como perro y a él lo distraía la caminata.
La casa de campo de los Black se encontraba en medio de un bosque envuelto por todo tipo de barreras, dignas de una familia tan paranoica y llena de magos oscuros. El terreno era amplio, no necesitaba muchos cuidados, y Sirius estaba más que feliz de encender una fogata cada noche para quemar cosas viejas de su familia que ya no tenía caso conservar.
Por la noche, cuando el fuego estaba ardiendo, fortalecido por hechizos que podían dañar pertenencias de un mago, y veía a Sirius reírse del sonido que hacía el retrato de su madre, Harry tenía la vaga idea de que lo que le quedaba de cordura se perdió en el espacio oscuro tras el velo.
—¿Qué te dijo Milán la última vez que te llevé, pads?
Sirius revisó algunas cajas con cartas de sus padres, tarareó y decidió arrojar todo al fuego. Milán era un psicomago recomendado por el que atendía a Harry. Llevaba una chaqueta de cuero cuando se conocieron y su padrino había dicho que sí parecía alguien con quien le gustaría hablar.
—Algo sobre que tengo la mente de un adolescente y- —Arrugó el entrecejo al intentar recordarlo—. Que si quería integrarme a la sociedad, eligiese algo sencillo para hacer y poco estresante. Que me tomase mi tiempo y…que confiase en mi familia, en ti, si sentía que era demasiado en algún momento.
Harry asintió. Sí, tenía sentido para él. Uno no pasaba más de una década preso y luego un par más atrapado en el vacío y salía como si nada.
—¿Hay algo que quieras hacer?
Sirius tiró al fuego de forma descuidada algunos artículos que debieron ser de su madre. Luego resopló, caminó hacia él y envolvió los hombros de Harry con un brazo.
—Ya pensaré en algo, no te preocupes por el viejo pads.
—Técnicamente —razonó Harry, despacio—, como tu cuerpo estuvo suspendido fuera del tiempo…tenemos más o menos la misma edad, pads.
—Eso dices ahora, pero vaya que apoyabas a Lupin cuando me mandó a descansar mientras yo quería seguir jugando en la magiwii —Sirius le atinó un golpe en el brazo y se apartó, quejumbroso.
Él seguía bastante ofendido desde que Teddy calculó su edad en base a su año de nacimiento. Dudaba que pudiese superarlo pronto.
Harry rodó los ojos y lo vigiló durante el tiempo que estuvo quemando artículos de su familia. De pronto, Sirius se puso de espaldas al fuego para usar su luz al revisar una vieja fotografía y volvió a hablar.
—Quiero mi moto.
—Sufrió un poco durante el año de la guerra —recordó Harry. Era una manera suave de decir que se convirtió en chatarra por culpa de unos Mortífagos—, puedes tener una nueva, hay suficiente dinero en la bóveda que era tuya para eso y más…
—No, quiero la mía. La mía es especial.
—Pads-
—En la mía se subieron ellos, Harry. Nunca tendré otra moto en que hayan estado sentados prongs o moony.
Sirius dobló la fotografía en su mano y se la guardó en un bolsillo. Después recogió otra caja y la arrojó a las llamas.
—Voy a buscar las piezas apenas volvamos.
Su padrino asintió y continuó viendo el fuego por un rato. Luego extendió un brazo, movió los dedos y una llamarada se separó del resto para enroscarse en torno a su mano, sin tocarlo. Sirius jugó con ella y la devolvió a su lugar.
—Tengo hambre —avisó de repente—. ¿Papas fritas para la cena?
—Lo que quieras —Harry se rio, sabiendo que sería él quien cocinara.
Sirius le contó historias sobre las estrellas cuando regresaron adentro y Harry preparó la comida. Cenaron afuera, tendidos en el césped cerca del fuego.
Estuvieron allí por horas, viendo el cielo estrellado; Sirius jugaba con su cabello y le hablaba de lo que pensaba hacer con su moto en cuanto la restaurase, o Harry le decía sobre las travesuras de sus hijos y Teddy cuando eran más pequeños, en especial de las de James, que eran sus favoritas.
—…entonces Teddy le dijo que podía volar si estaba lo bastante alto, que así lo hacían los pájaros. Y cuando me di la vuelta, James estaba saliendo por la ventana del ático de La Madriguera…
—¿Qué niño no querría probar volar? —Sirius se carcajeó al oírlo.
—Lo peor fue que le contó a Lily y se la llevó con él…
Alrededor de la una de la madrugada, Sirius se quedó dormido, sujetándolo. La primera noche de sus "vacaciones" casi le deja una marca por la fuerza con que lo agarraba, y cuando lo despertó, le explicó que en el vacío del velo no podía sostener nada. Ni siquiera a sí mismo. Harry no tenía la fuerza para apartarlo desde entonces, así que lo levitaba con cuidado, manteniendo ese agarre el mayor tiempo posible para proporcionarle cierta seguridad.
Apagaba el fuego, recogía lo que dejaron en el patio y regresaba adentro. Puso a Sirius en la cama, le quitó los zapatos, le colocó los brazos en torno a una almohada que pudiese sentir en sus sueños y lo arropó.
Fue una buena idea escuchar a sus amigos, de cierto modo. Harry tenía la sensación de que había un adolescente de quince años dentro de él que experimentaba algo similar a la paz por primera vez, ahora que la promesa de Sirius se cumplió.
No lo perdiste, parecía repetirse. Fue uno de los pocos que no perdiste.
Cerró la puerta sin hacer ruido y se dirigió a la sala. La última carta de Hermione fue el día anterior, no hubo respuesta a la que envió esa mañana y la red mágica no tenía señal allí por las viejas barreras. Harry utilizó el galeón falso para dejarle un mensaje contándole que fue otro día tranquilo.
No esperaba respuesta a esa hora. Cuando las palabras de la moneda cambiaron, Harry la examinó, comprobó la hora y frunció el ceño. Tras otro par de mensajes, fue hacia la chimenea y la encendió.
Las caras de Hermione y Ron aparecieron en las brasas casi de inmediato. Harry se sentó frente a la chimenea.
—¿Cómo está Sirius, amigo? —Ron sonaba cansado, pero puso una sonrisa en su cara enseguida.
—Dormido y medio loco —susurró Harry, después de colocar un muffliato a su alrededor—, tiene la madurez mental de James y ahora quiere su moto de vuelta.
—Eso estará difícil.
Harry asintió.
—¿Así que la estás pasando bien? —cuestionó Hermione, con suavidad.
—Sí, ha sido…—Harry suspiró.
—¿Terapéutico? ¿Reparador?
—¿Unas interesantes primeras vacaciones en veinte años? —añadió Ron.
—Estoy sorprendido de que nadie me haya escrito todavía o enviado un patronus diciendo que el mundo mágico peligra y que la gente está en crisis y necesitan verme para sentirse mejor —Harry se permitió una risita al recordar cómo cada una de sus "vacaciones" acababa en notificaciones de casos, ruedas de prensas o artículos suyos en la red mágica y los periódicos.
Su risa murió cuando sus amigos intercambiaron miradas.
—Tómate el tiempo que te haga falta —indicó Hermione—, te lo mereces, Harry. Esto…esto debiste estar haciendo cuando la guerra terminó, no ayudando a mover escombros y sacar cadáveres, y con la prensa y los juicios después…
—Claro —siguió Ron, asintiendo—, no es como que haya algo que no podamos manejar mientras no estás. Somos dos de tres del trío dorado, eh.
Notó que Hermione lo codeaba por fuera del límite de la chimenea.
—¡Ron!
—¿Qué?
—¡No ibas a decir nada!
—¡No dije nada, tú acabas de decir que hay algo que no tenía que decir!
—¡Es porque fuiste muy obvio antes…!
—¡Estamos hablando de Harry! Se lo iba a tomar como una broma y lo sabes-
Harry empezó a fruncir el ceño.
—¿Qué es lo que no me quieren decir?
La pareja se observó, luego a él, y de nuevo entre ellos, como si se hubiesen olvidado de su presencia al discutir.
—Nada —respondieron al unísono, en tono agudo.
Él arqueó las cejas.
—No soy tan despistado, chicos.
—Es que hace poco nos enteramos de que a Albus le cayó una poción de amor —Hermione empezó a gesticular— y George sobornó a Rose para que no le dijese a Molly, pero Lily se lo contó al final.
—Y George está en problemas ahora —Ron asintió—, sí, eso- graves problemas. Sabes cómo es mamá.
—Sí, pero no es nada extraño en una familia mágica tan grande.
—No, nada extraño. No como el cabello de medusa de Victoire. Todavía no estamos seguros de qué hechizos utilizó para-
—Oigan —Harry los interrumpió en voz baja—, ¿pasó algo en casa?
Ambos se miraron de nuevo.
—A mí no me pareció que hubiese nada más relevante, Harry…
—Todo normal —Ron le siguió la corriente a su esposa.
—¿Y en el trabajo? —Harry frunció más el ceño—. ¿Cómo está el Ministerio?
—Aburrido y lleno de burócratas —respondió Hermione, que trabajaba en el sector de Ley Mágica.
—A los Aurores nos consiguieron una nueva máquina de café —Ron elevó ambos pulgares—, todo porque mi inteligente, hermosa, majestuosa, maravillosa, fantástica, adorada espo…
—Ron —Hermione se echó a reír, negando.
—…todo porque Mione convenció a los de los presupuestos de que los Aurores funcionamos a base de café —completó él—, y que si no lo teníamos, habría más criminales sueltos. La iniciativa se llamó "más café, más seguridad". Tuvimos un día casual en señal de protesta por la máquina. Después ninguno encontraba su broche de Auror y el Ministro nos regañó a todos…
—Cuando estás hablando tanto, es porque usualmente no quieres que te pregunten sobre algo.
Sus palabras detuvieron el relato de Ron, que observó a su esposa en busca de auxilio. Hermione empezó a negar.
—Eso no es verdad, Harry, Ron nunca ha hecho eso. Cuando no quiere hablar de algo, se queda callado.
—Sí, sí —Ron volvió a asentir—, me callo. ¿Recuerdas cuarto año en Hogwarts? Pues estuve callado gran parte del tiempo que pasé enojado contigo, y después en el segundo año de la Academia, cuando tú-
—Lo haces de nuevo. ¿Qué es lo que no me quieren decir? —insistió Harry, más tenso.
La pareja intercambió miradas y gestos. Hermione negó y Ron se encogió de hombros y suspiró. Fue él quien se lo dijo.
—El Estatuto Internacional del Secreto fue roto varias veces ayer. Los desmemorizadores todavía trabajan en eso, pero no podemos entrar en la red muggle sin un montón de permisos del Primer Ministerio muggle y de su gente que trabaja con tecnología.
—Y después necesitamos magos que manejen la tecnología muggle —siguió Hermione—, y mientras tanto, pues…aunque no recuerden, hay muchas imágenes y videos, y otras cosas…
—Ciertos muggles incluso están buscando Hogsmeade ahora.
Típico, pensó Harry. ¿Cuándo había tenido tanta tranquilidad?
—¿Y Grayson no quiere que vuelva?
Ron emitió un sonidito vacilante.
—Pensamos que tu descanso es muy importante también —aclaró Hermione—, además de que no es como que tú seas un experto en el tema y otros pueden hablar con la prensa…
—Así que acordamos fingir que no nos pidió que te contactáramos —Ron carraspeó y simuló mirar hacia otra parte—, y puede que también le dijéramos que los patronus no llegarían a donde estás, y que podía ponerte en riesgo porque hacías algo importante para tu familia.
Hermione le enseñó una sonrisa de disculpa y Ron continuó simulando no verlo.
—No tenían derecho a intervenir con mi trabajo.
—Lo sabemos —murmuró Hermione—, y sentimos tener que llegar a ese punto, Harry, es que- es que estamos preocupados, y queríamos que tuvieses al menos unas semanas tranquilas, viviendo como debiste vivir con Sirius, porque- porque todo ha sido difícil y agotador para ti.
—Y cuando nos avisaste de lo de la cicatriz —Ron se fijó en él de nuevo, ceñudo—, ya sabes, antes de ver la sangre con nuestros propios ojos, pensamos…pensamos en si era posible que estuvieses a mitad de una crisis nerviosa, ¡lo que sería perfectamente entendible, amigo! No sería tu culpa, no sería que tú tengas un problema, sólo- sólo habría que tratarlo-
—Muchos soldados sienten que han vuelto a la guerra por algún factor desencadenante, o se ponen paranoicos por cosas como un sonido o una sensación, y si tú tenías un mal sueño o un dolor justo sobre la cicatriz, quizás- quizás podías temer vivir eso de nuevo, porque fue traumatizante y horrible, y…y Ron y yo sabemos que has hecho todo lo que has podido, pero si muchos no lo hemos superado, no queremos ni imaginar cómo te sientes tú al respecto, ¡incluso tuviste que morir, Harry!
—Queríamos darte un poco de paz, compañero. Eso era todo.
—Siempre quisimos eso para ti, pero después quisiste ser Auror, y antes de los treinta ya tenías a los niños y-
Harry los detuvo con un gesto. Negó, se retiró los lentes y masajeó entre sus cejas, pensando.
Una vez, trabajó en un caso en que un mago robaba dinero de las cuentas de muggles millonarios, lo cambiaba a galeones y lo donaba a los orfanatos de los niños que se quedaron sin familia en la guerra. Creía que podía convencerlo de trabajar para eliminar las pruebas de la magia de internet.
—Los vemos a mediodía en la cafetería del Ministerio —Harry se ajustó los lentes y apagó el fuego, antes de que sus amigos pudiesen protestar.
Se quedó un rato allí, mirando las brasas apagadas y sintiendo que la energía que recuperó esas semanas fue drenada de pronto.
—0—
Cecyl tenía la edad justa para haber sido un niño pequeño durante la guerra y una apariencia tan joven que a Harry le recordaba a su hijo James. No ayudaba que usase lentes enormes y la ropa demasiado holgada. Ni el nuevo centro de reclusión le quitó esa costumbre, ya que lo enviaron a la zona más "suave" y tenía libertades que otros criminales no.
A la comunidad mágica, en general, le pareció un gran truco de magia cuando los galeones cayeron en las bóvedas de los orfanatos de repente. No entendían que existían varios muggles molestos en alguna parte del mundo por esto. Incluso durante su juicio, Cecyl se encogió de hombros y dijo que pensó que los niños lo necesitaban más.
Probablemente también era el único criminal que instalaba una computadora en el Departamento de Aurores, con piezas híbridas de una muggle y aparatos mágicos similares, y se comía una dona, mientras los Aurores esperaban un resultado de tanto teclear en códigos que ninguno entendía.
—Se acabó mi dona —Cecyl paró de teclear, se acomodó los lentes y miró alrededor.
Ron, recargado en la mesa junto a él, tenía una caja sobre el regazo. Le tendió otra y siguió comiendo la suya; tenía que aprovechar la oportunidad en que Hermione no lo veía para regañarlo por su consumo de azúcar.
Cecyl le agradeció, se metió la dona a la boca y la sostuvo con los dientes. Su tecleo furioso estuvo de vuelta, llenando el silencio de la división que aguardaba. Desde Grayson a los desmemorizadores que por fin lograron desocuparse, hasta los novatos, querían oír una buena noticia.
De pronto, Cecyl se echó hacia atrás, mordió la dona y comenzó a hablar sacudiéndola en el aire.
—¿Saben? Antes- les hacían creer a los magos que los avances muggles no iban con la magia, pero- —Sus palabras eran entrecortadas porque continuaba comiendo— en realidad, son muy parecidos. Los muggles consiguieron que sus imágenes también se muevan, pero si intentan imprimir un gif, no se mueve en el papel, y nuestras fotos sí.
—Fascinante —replicó Ron, con un tono que no sonaba a que le fascinase—. ¿Algún resultado, Cecyl?
—Oh, si —Cecyl golpeó una tecla e hizo un gesto hacia la pantalla. De pronto, todos los Aurores querían ver, por lo que se quejó, los apartó y les frunció el ceño—. Quitar tanta información de internet no es tan fácil como se ve en televisión, hackear no te convierte en dios de internet…pero con un poco de magia y creatividad, no hace falta sacar las "pruebas" de internet al final.
Una de las mayores preocupaciones de la división de desmemorizadores eran el alcance de las pruebas de la magia a través de la red muggle. Jamás acabarían de borrar la memoria de los muggles, si cualquiera con un aparato electrónico podía verlas.
Cecyl eliminó algunas, eligió otras, creó su propia gama de "pruebas" falsas con efectos más "obvios" y lo convirtió todo en montones de artículos que hablaban sobre trucos de aficionados, publicidades costosas o celebraciones extrañas y llamativas por el día de brujas. Luego lo tradujo a varios idiomas y lo coló en los primeros lugares de los buscadores.
Mientras los Aurores examinaban la pantalla para comprobar que no hubiese nada que delatase la existencia de un mundo mágico, Cecyl se giró hacia Harry.
—¿Esto reduce mi sentencia cuánto tiempo?
—Seis meses.
Cecyl asintió, apartó a los Aurores de su computadora y tecleó otro poco. Los artículos que envió a internet se llenaron de comentarios; muchos alababan los trucos de magia, otros los cuestionaban, decían que se veían muy falsos, alguien preguntaba si la magia en verdad existía, y luego lo refutaban con pura lógica muggle.
—¿Y con los bots de comentarios se reduce cuánto? —Volvió a ver a Harry.
—Vaya —Ron veía la pantalla con una expresión incrédula—. Si fuese por mí, ya te tendría trabajando con el equipo que trata con los muggles.
—Seis meses es lo máximo que se reducirá, según nuestro acuerdo —Grayson les mostró un ceño fruncido a ambos—, con botes o sin ellos.
—Bots, señor —corrigió Cecyl, ocultando su sonrisa tras otra dona.
—¡Eso dije!
—Creo que podríamos extenderlo a ocho meses al menos, señor, no es un criminal violento-
—¡Seis meses era el trato, Weasley! —replicó el Jefe Auror—. Todavía estará un año allí abajo.
Ron esperó a que se girase para rodar los ojos. Gesticuló un "hazte jefe pronto" hacia Harry, en silencio. Harry negó y le respondió con un "hazlo tú". Cecyl, en medio de ambos, se rio.
El sonido no pasó desapercibido por Grayson.
—¡Y regresen al criminal a su lugar!
—Yo lo llevo —Ron agitó la varita para colocar unas cuerdas mágicas en sus muñecas, recuperó la caja de donas a la que le quedaban dos y jaló de Cecyl por la cuerda para sacarlo de ahí.
—Liv dijo que eres el Auror más confiable —Cecyl hablaba en su trayecto hacia la salida—, vas a asegurarte de que le quiten esos meses a mi condena, ¿verdad? No creo que tu jefe tenga muchas ganas de hacerlo.
Grayson estuvo refunfuñando un rato por el criminal que cuestionaba su sinceridad, pero ninguno de los Aurores le prestó atención. Los desmemorizadores seguían comprobando los resultados de búsqueda en la red muggle, los Aurores con más tiempo volvían a sus actividades regulares ahora que la crisis parecía a punto de ser superada y los novatos se fijaban en Harry, a la espera de algo. No estaba seguro de qué.
—Supongo que también tienen sus propias tareas, ¿no? —les dijo—. ¿Ya saben sobre la agencia de viajes de la que le hablaron a Ron? ¿Rastros de magia en los parques? ¿Un rostro, un nombre de quién hace todo esto? ¿La división de maleficios quiere que esperemos un año para ver el recuerdo de la iglesia o qué? Deben tener todas las respuestas, si pueden quedarse parados frente a mí, mirándome, ¿no?
Los novatos entraron en pánico y se dispersaron. Harry organizaba su escritorio cuando Grayson Jr. corrió de regreso hacia él, cargado de papeles. Empezó a balbucear.
—Reporte, jefe. La agencia de viajes es enteramente muggle, nunca han tenido conexión con el mundo mágico, ni sus dueños, ni los empleados, ni sus destinos o paquetes son medianamente mágicos, todo muy común y promedio. No hallamos nada, además de una mujer que estuvo parada afuera de la tienda según testigos, no vestía el uniforme de la agencia, pero tenía unos folletos con su sello que parecían oficiales, y los de la tienda no la echaron, así que…—Le tendió un folleto con la descripción e imágenes de Hogsmeade—. Se presentó como "Rausco" y sospechamos que los muggles de la tienda estaban bajo un confundus cuando ella entregaba los folletos, por lo que no saben quién es, qué hacía, ni con quiénes habló.
—"Rausco" es un anagrama —masculló Ron, que se instaló en su mesa, junto a la de Harry, apenas regresó de llevar a Cecyl. Acababa de escribir "rausco" y luego "oscura" en un pergamino, que le mostró a Harry—. Igual que en la posada de Hogsmeade.
Harry tuvo una idea.
—¿Consiguieron algo en el recuerdo del posadero?
Grayson Jr. meneó la cabeza.
—Esta era la mujer —Le ofreció un dibujo bastante preciso extraído del recuerdo.
—Tienen su imagen…
—Es una muggle —aclaró el novato—, es presentadora de un show de entrevistas y estuvo en vivo ese día por la tarde, se presentó en otro acto temprano y en ambos hay suficientes testigos. Alguien se puso su cara para entrar a Hogsmeade y hacer la reservación.
—Alguien muy meticuloso —comentó Ron, casi para sí mismo.
—Tampoco encontramos rastros de magia en los parques afectados —siguió el novato, pasándole otro informe—, pero sí notamos que las plantas reaccionan a esa persona, así que quien sea, es "cubierto" por las mismas plantas, por eso no hemos detectado su esencia.
—Hay que buscar a alguien que maneje fuego azul en un nivel intermedio y alguien que maneje a las plantas en un nivel avanzado —ordenó Harry—. Con todo lo que ha sucedido, es innegable que trabajan juntos. La Cofradía no sólo nos entregó criminales, ya podemos estar más que seguros de que quieren exponer el mundo mágico, si es que alguien en este Departamento lo dudaba.
—El fuego azul no quema las plantas —murmuró Ron—, pero no son habilidades que suela tener la misma persona. Por la cantidad de criminales que atraparon y la rapidez a la que trabajan en diferentes lugares a largas distancias, además de lo que nos han contado, deben tener un buen número. Cuando hay un cierto número, se necesita una estructura. Generalmente, son los casos en que vemos las asociaciones que funcionan como sectas…
—Y tienen a un solo líder.
—Puede que los del fuego y las plantas sean una especie de líderes secundarios, un puesto por debajo del líder que la secta sigue —añadió Ron, deprisa, mientras escribía en su pergamino—. Esta gente suele tener un objetivo en común, con la característica de que fueron convencidos por el líder de la secta. Hermione me habló de las religiones muggles una vez y es básicamente lo mismo. Alguien aparece, da una idea, reúne gente, y luego se expande buscando a más y con los que traen los mismos seguidores. Podemos asumir que el romper con el estatuto es más algo que acompaña una ideología que un acto de rebelión, lo que explicaría que los dos anagramas lleven al mismo término…
—La Señora Oscura debería ser la líder "final" del grupo.
Ron asintió.
—Eso parece.
Grayson Jr. los observaba boquiabierto. Cuando ambos se fijaron en él, le llevó unos segundos reaccionar.
—Ah, sí, sí, lo que dicen- ahm…oh, ¡sobre los recuerdos! —Carraspeó—. La división de maleficios notificó el día de ayer que el recuerdo estaba libre de cualquier maldición que pudiese afectarlos…
—¡Por fin!
—Pero no está completo —agregó el novato, adoptando una expresión de disculpa—. Su demora fue porque intentaron recuperarlo, pero no pudieron. Dijeron que —Buscó entre los papeles que llevaba consigo— parecía que sólo hubiesen tomado la mitad de los hilos de plata presentes en la copa, pero aunque buscaron más, no encontraron nada aparte del líquido en que los sumergieron. La copa tenía hechizos a prueba de daño, por cierto. Se confirmó que es de la época de las cacerías de brujas en que sucedió la quema de la iglesia.
Harry asintió.
—Buen trabajo.
A los novatos había que felicitarlos de vez en cuando, no podía siempre darles órdenes o regañarlos. Los que eran como Grayson Jr. se emocionarían y se irían a continuar con su trabajo de inmediato, con una imagen similar a la de un cachorro que no paraba de mover la colita.
—Voy a repasar los testimonios de los criminales secuestrados por la Cofradía para ver si se nos escapó un detalle y después acompañaré a la división que visitará las zonas con barreras para traer el informe sobre los efectos de la magia del día de brujas y si ya ha desaparecido todo —prometió el novato, hablando deprisa, por lo que las palabras se atropellaron entre sí.
—Excelente idea.
El novato se alejó aún más contento. Escucharon al Jefe Auror preguntarle a dónde iba y a Grayson Jr. contestar con algo que sonó a un "¡tengo una misión que cumplir para el Auror Potter!".
—Y por eso tienes que ser el próximo jefe —concluyó Ron, dándole una palmada en el hombro. Él negó.
—¿Vamos a ver el recuerdo?
—Un recuerdo de varios siglos de antigüedad con mucha tragedia incluida —Ron suspiró—. Sí, ¿por qué no? Es mejor que el papeleo para intentar explicar qué hizo Cecyl. Se lo dejaré a Roman.
Ya que fue Ron el que consiguió el permiso para sacar a Cecyl y Harry quien lo "convenció" de ayudarlos (en realidad, aceptó apenas supo que se reduciría la sentencia), ambos consideraron que podían escapar de las responsabilidades del papeleo y se dirigieron a la sala de registros. La división de maleficios dejó el recuerdo con Roman, en otro recipiente, listo para ser revisado.
Se pararon frente al Pensadero por unos segundos. Ron comprobó que estuviesen solos en el archivero, ya que Roman fue a buscar unos papeles para preparar el informe de Cecyl.
—¿Sabes qué? —Ron se fijó de nuevo en el Pensadero y los hilos plateados que flotaban dentro—. Todavía no me gusta el fuego.
—Ni a mí —confesó Harry, en voz baja.
—A la cuenta de tres…
Como dignos Gryffindor, metieron sus cabezas al agua cuando iban por el dos para que no pudiesen arrepentirse.
Fueron jalados y arrojados en el recuerdo difuso de una iglesia. La memoria era de una niña y fue claro porque durante unos segundos era la única que podía ser identificada. Los demás se convirtieron en siluetas borrosas, túnicas largas o sombras a su alrededor.
Alguien la llevaba cargada al interior de la iglesia. El recuerdo saltaba y un Ron y Harry confundidos se encontraron de pronto en el sótano. La memoria se volvió más nítida; los magos de antaño se amontonaban en el sótano, con sus rostros demacrados y lúgubres.
—¿Por qué las barreras no funcionan, Aveline?
—Los amuletos de calor no encienden, Ava.
—Aveline…
—¿Qué vamos a hacer si entran?
—¿Pueden entrar?
—¿Por qué nuestras barreras no funcionan?
La bruja a la que se dirigían estaba envuelta en una túnica gris y sus rasgos casi no se distinguían por la suciedad. Abrazaba a la niña dueña del recuerdo.
—La magia no funcionará mientras estén aquí y no sabemos cuándo se irán, así que por ahora…por ahora, hay que guardar silencio y esperar…
—¿Esperar qué?
—Que no nos encuentren.
La memoria se convirtió en un torbellino de color y los lanzó a una escena diferente. El repentino cambio los aturdió esa vez. De pronto, frente a sus ojos sólo había fuego naranja y rojo, magos incapaces de usar su magia y los gritos de los que eran quemados vivos.
Ron abandonó el recuerdo primero. Harry apenas se quedó un momento más, horrorizado por la imagen de las personas rodeadas de un aura negra y atrapadas por el fuego.
La niña del recuerdo estaba en una esquina, envuelta en una túnica mojada. La bruja que la sostenía le decía que bebiese de la copa que encontraron en la caja de la iglesia. Luego sólo había más fuego y gritos de auxilio, hasta que ya no pudieron hablar.
Harry tenía la mente en blanco cuando se enderezó fuera del Pensadero. Se secó con un hechizo y se ajustó los lentes.
Ron se había apoyado en la pared junto al Pensadero y se deslizó hacia abajo, hasta quedar sentado.
—Si ese es el origen de la Cofradía con que lidiamos ahora —mencionó, en tono cansado—, revelar el secreto podría ser un paso para traer una nueva guerra con los muggles y el comienzo de más cacerías.
Harry se sentó a su lado y recargó la cabeza en la pared.
—¿Por qué no podían usar magia, Ron? ¿Cómo extraes un recuerdo sin magia?
Su mejor amigo sacudió la cabeza.
—Pregúntale a Mione, compañero. Mi cabeza ya llegó a su capacidad límite por hoy —bromeó, sosteniéndose la cabeza entre las manos.
Harry suspiró y le dio una palmadita en la espalda.
—Lo vamos a resolver, Ron —prometió, en tono suave.
—Sí, claro —Ron resopló—, siempre lo hacemos.
¡Ya estamos de vuelta! Esta vez me he tardado porque entre los últimos días de octubre y la primera semana de noviembre estuve tan mal que no podía ni pasar más de unos minutos de pie. Luego esta semana hubo trabajo acumulado, porque ya debería tener casi listo mi siguiente libro…y nah. Para mañana, habré corregido solo cien de cuatrocientas páginas, jAJAJA. Pero necesitaba un descanso y Harrybebé siempre cae bien. ¡Espero que tengan lindo día/tarde/noche! /corazón, corazón.
