El niño maldito

Sumario: El ascenso de un posible reemplazo de Lord Voldemort amenaza con arruinar las tranquilas vidas de las familias Potter y Malfoy al rodear de sombras a la nueva generación, traer recuerdos borrosos del pasado…y una visión terrible de lo que podría ser su futuro.

Género: ¿Aventura? Yo diría que es un desmadre mágico con slash.

Claves: súper mega lento slow burn con trama desmadrosa y larga. Drarry, Scorbus, parejas secundarias.

Disclaimer: Si HP fuese mío, esto sería canon. Ya que no lo es, saben lo que significa.


La canción de Simon

Luna tenía el ceño levemente fruncido cuando regresó del sótano. Usaba sus lentes rosa y abrazó a su esposo tan pronto como Rolf le ofreció los brazos.

—Pobrecitos, pobrecitos todos ellos…

Utilizaron uno de sus días de descanso para esto, por insistencia de Harry. Sentía que tenían demasiadas preguntas y era probable que Luna tuviese que regresar a las ruinas de algún país lejano en enero. Sólo les tomaría una hora y estaba seguro de que conseguirían algo. La reacción de Luna se lo confirmó.

—¿Qué te dijeron, Luna? —murmuró Harry, sin intenciones de interrumpir la burbuja de calma que se formaba alrededor de la pareja.

—Pobrecitos, pobrecitos…—Luna negó y apoyó la mejilla en el hombro de su esposo—. Los quemaron vivos.

—Sí —Harry asintió—, lo sé.

—No podían salir de ahí y no tenían magia. Los muggles los encontraron aquí, fue a mitad de las cacerías de brujas.

—¿Por qué no tenían magia?

—Esas cosas que tenían encima…—Luna sacudió la cabeza otra vez y se calmó con un beso que Rolf le dio en la sien.

—¿El aura negra? —Harry recordó que ese detalle le llamó la atención cuando vieron el recuerdo, pero ni siquiera Hermione pudo decirle qué era.

Luna asintió.

—¿Qué es? —insistió Harry.

—Sombras, Harry.

La expresión aturdida de Harry debió ser respuesta suficiente para indicarle que no entendía nada, porque ella exhaló y se apartó de su esposo. Tomó el dije de un libro que tenía en el brazalete y lo agrandó con magia, convirtiéndolo en una versión real lo bastante ancha para que apenas pudiese sujetarlo con ambas manos. Rolf se apresuró a sostenerlo por ella.

—Las cosas tocadas por las sombras no pueden tener magia —explicó Luna, rozando la portada del libro marrón con los dedos. Lo abrió y Harry vio páginas en blanco y trazos ilegibles, con notas de la letra de Luna en los bordes—, esto perteneció a un mago tocado por una sombra. Es muy viejo, debe ser de la época en que quemaron a estos magos, pero es lo único que he- oh, aquí. Mira, Harry.

Se detuvo en donde comenzaban los dibujos a carboncillo. Una silueta de una bruja, envuelta por un aura oscura. En la siguiente página, el dibujo se invertía; la "persona" era una sombra, como si se hubiese tragado a la bruja.

—No he podido descifrarlo todo —aclaró Luna, arrugando el entrecejo—, técnicamente, no son un tipo de fantasma, pero sí son algo parecido a los espíritus. No basta con que te "toquen", es la forma de contaminar, pero es más como…

—¿Como…como una especie de criatura que vuelve inútil la magia? —indagó Harry.

—Sí y no —Luna continuó pasando las páginas de códigos incomprensibles. Se notaba que el autor había utilizado más de un método para mantener en secreto su trabajo—. Estas "sombras" fueron creadas por culpa de los magos, es como…como el equilibrio para nuestra magia. Ya sabes, Harry, que la energía no se desvanece, sino que se transforma.

—Claro —Harry asintió, como todo un conocedor.

—Pues cuando un mago muere, el cuerpo vuelve a ser un elemento orgánico en la tierra, el espíritu pasa a otro sitio, pero la magia…la magia no puede seguirnos allí a donde vamos y no se puede quedar suelta por el mundo, entonces se va a este espacio que está junto al nuestro y la magia se reúne allí para…bueno, hacer esto —Luna exhaló—. Algunos lo confunden con algo llamado "limbo", ¿sabes? Estar allí no es estar muerto, pero definitivamente no estás vivo.

—¿Y esas…esas sombras buscan a los magos?

—Buscan magia —siguió Luna—, es lo único que saben hacer. Si llegan aquí y encuentran a un mago, toman su magia.

—¿Es permanente?

Luna frunció el ceño y buscó entre las notas que tenía en las orillas del libro.

—No he visto nada que diga que sí, no lo creo…pero no estarán muy dispuestas a devolverla, Harry. Y pueden afectar a cualquier mago o bruja mayor de diez años.

—¿Por qué de diez años?

—Oh, bueno, entre los que trabajamos con espíritus tenemos una "escala" de energía para una persona —Luna cerró el libro y le agradeció a Rolf por cargarlo. Empezó a encogerlo—, la energía de un niño en sus primeros diez años no es algo que una sombra pueda tomar. Llamará mucho su atención, claro, pero no puede quitársela.

—¿Qué tan seguido pasa esto de que una sombra venga a nuestro mundo?

—No es algo frecuente, somos afortunados —Luna lo hizo sonar como si en serio fuese una gran noticia—. A veces una gran concentración de magia puede llamarlos y abrir una conexión para ellos, por lo que muchos magos espiritistas dieron por hecho que las sombras vendrían aquí en la época del auge de Quién-Tú-Sabes, atraídos por él y sus seguidores. Pero no pasó. Lo de esta iglesia —Miró alrededor— probablemente sea el último caso registrado de una visita de las sombras.

—Si las sombras estuvieron aquí y les quitaron la magia…

Quería saber sobre la memoria en la copa, pero luego recordó haber visto en el Pensadero que pertenecía a una niña. No debía pasar de los diez años. Según el argumento de Luna, conservaba su magia. Tal vez incluso sobrevivió.

Las dudas de Harry se concentraron entonces en el fuego. La iglesia seguía quemándose en ese momento, puede que fuese producto de un fuego mágico o de la magia de la niña cuando descubrió que era la única sobreviviente.

—¿Harry? —llamó Luna, suavemente—. ¿En qué estás pensando?

—No es nada-

Había comenzado a negar de inmediato y Luna no le creyó.

—Si no es nada, ¿por qué no dejas de tocarte la cicatriz?

Harry no se percató de que lo hacía. Debió haber retomado ese mal hábito. Apartó su mano enseguida y suspiró.

—Gracias por hablar con ellos, Luna.

Luna negó y le restó importancia.

—Pude calmarlos un poco, tal vez un día encuentren su camino hacia un lugar mejor; estoy feliz de haber hecho esto. Debe ser muy triste pasar la eternidad así…

—Sí, supongo.

Luna lo observó de reojo por unos segundos.

—¿Qué es lo que quieres decirme, Harry?

—Yo- —Harry negó, de nuevo.

—Tienes cara de que quieres decirme algo. La tiene, ¿cierto? —Se dirigió a su esposo.

—Definitivamente la tiene —Rolf asintió.

—Me preguntaba si las sombras podrían regresar pronto, es todo —Harry intentó adoptar el tono más despreocupado que tenía y se encogió de hombros.

—Es una posibilidad, sólo si hay suficiente magia concentrada para llamarlas y crear la brecha —Luna colocó una mano en su brazo—, pero, Harry, no tienes que estar buscando problemas que no han aparecido ni salvando a personas que todavía no están en peligro, ¿entiendes?

Harry asintió, ya que no se le ocurrió qué más hacer. Sonaría ridículo explicarle que según la experiencia de toda su vida, cuando los sucesos extraños llegaban uno tras otro, siempre venía uno peor.

—Ya deberíamos volver, no quiero que gasten sus vacaciones aquí, de verdad no sabes cuánto-

Lo sorprendió oír la puerta de la iglesia abrirse. Tres cabezas se giraron hacia la Aurora que se paró bajo el umbral, escaneando el lugar a través de las esencias mágicas que percibía.

—¿Qué haces aquí, McCarthy?

—Lo estaba buscando —La bruja se fijó en el punto del que provino la voz de Harry—, fui a La Madriguera, llamé al Auror Weasley y me dijeron que usted había venido para acá de nuevo.

—Estoy de vacaciones —recordó Harry.

Cuando era un novato no le importaba, pero después de que nacieron los chicos intentaba reservar sus días libres para pasar algo de tiempo con ellos y descansar, aunque no supiese hacer lo último.

—Lo sé —McCarthy adoptó una expresión lamentable—, pero sabemos cuánto les importan a los dos los casos que involucran niños y Roman dijo-

Las alarmas imaginarias se encendieron dentro de la cabeza de Harry.

—¿Niños? ¿Qué les pasó?

—No están —La bruja negó—, sólo…puff, y no están.

—0—

Harry perdió tiempo en la verificación de identidad en el Atrio, ya que sin su broche de Auror requería el doble de procedimientos para dejarlo entrar. Se había despedido de Luna y Rolf en la salida de la iglesia; ellos se Aparecieron para ir a La Madriguera y él se fue con McCarthy al Ministerio.

No pudo evitar apresurar al que verificaba su identidad.

—Lo siento, señor Potter, se pidieron más medidas de seguridad después de lo de anoche.

Harry sentía que perdería la paciencia si nadie le explicaba, con detalles, qué era "lo de anoche".

McCarthy lo esperó y fue con él al Departamento de Aurores. Ron ya estaba ahí y tenía su broche, pero no fue a entregárselo en el Atrio porque estaba ocupado revisando el informe a medio terminar del problema que tenían.

—¿Qué pasó aquí? ¿Qué es tan grave como para sacarnos de nuestras vacaciones? Si le hicieron algo a unos niños- —Harry recibió una copia del informe de Roman y se fijó en Grayson Jr—. Reporte, Grayson —ordenó, más duro.

—Sentimos mucho, mucho, llamarlos en sus días libres, la situación tiene que ver con la Cofradía y como estaban a cargo, Roman nos dijo que al Auror Weasley no le gustaba que "desordenasen" los casos que elegía y-

—Grayson —masculló Harry—, al punto.

El pobre novato también vestía ropa casual y parecía al borde de un colapso.

—Ayer en la noche, más de veinte niños mágicos hijos de muggles en diferentes lugares salieron de sus casas y no volvieron. Sus padres estaban dormidos o cayeron dormidos en ese momento, nadie fue por ellos, los niños salieron por voluntad propia- aparentemente —agregó un énfasis en la palabra—. Utilizamos un hechizo de proyección en el área, asumiendo que su efecto fue demasiado grande para poder ocultar el rastro de magia, como ocurría con lo de los parques-

—¿Quién tuvo la idea? —murmuró Ron, sin despegar los ojos del informe en su mano.

Roman y McCarthy apuntaron a Grayson Jr. sin dudar ni un segundo. El novato se encogió.

—Fue muy inteligente —alegó Harry—, hay un límite para lo que se puede ocultar, y por las ubicaciones, lo que hicieron afectó calles enteras…

Grayson Jr. se recompuso tras unos segundos boquiabierto, asimilando que había sido felicitado.

—¡Eso pensé! ¡Lo que hicieron abarcó demasiado espacio! Entonces llevé a algunos rastreadores y a McCarthy, y examinamos el área…la proyección nos mostró que lo que usaron fue una canción. Una melodía en flauta, los niños salieron de las casas por su cuenta y ningún adulto reaccionó. Todos vivían en comunidades muggles, así que no había magos que pudiesen contrarrestar el hechizo, el trance, lo que fuese- y todos eran menores de diez años, así que…

—A los diez años, todavía no saben sobre la magia —mencionó Ron, ceñudo—. A pesar de que los últimos años muchos magos intentaron convencer a los de Ley Mágica, todavía se les cuenta a los niños y sus familias sobre el mundo mágico cuando cumplen once años y se lleva la carta de Hogwarts. No podemos considerar que se fuesen por voluntad propia con un mago, e incluso si querían irse…son niños, no podemos dejar que se esfumen.

—¿Buscaron sus nombres en los registros de Hogwarts? —preguntó Harry—. Debieron ver sus caras si usaron las proyecciones.

—Ya lo hice —Roman asintió—, he encontrado los nombres de catorce niños hasta hace unos minutos y sigo buscando a los demás.

—Los registros tienen errores con los hijos de muggles cuando su esencia mágica sufre de algún problema —agregó Ron—, pueden tomarlos como un pequeño obscurus y son descartados de la lista de forma automática, porque se asume que ningún obscurus llega a la edad para ir a Hogwarts. Termina de revisar, y si no te aparece alguno, busca incidentes inexplicables para los muggles en la zona en que desaparecieron y escuelas cercanas. Mi esposa tuvo sus propios estallidos de magia en la primaria, siempre queda al menos una nota al respecto por alguna parte…

Roman tomaba notas con una vuelapluma y no paraba de asentir.

—Bien, cuando tengas todo, nos avisas. Toma los nombres que ya tiene —Harry se dirigió a Grayson Jr—, ve a la oficina de familias mágicas y busca lo que puedas sobre sus familias. No creo que hayan elegido niños mágicos al azar, y por lo que dice el informe, los límites del hechizo eran bastante claros. Sabían que esos niños estaban ahí y que sólo había muggles cuidándolos.

—La proyección mágica se puede extender y podríamos encontrar el origen del hechizo, si no usaron muchas protecciones para cubrirse —siguió Ron, mirándolo de reojo—. ¿Vas con McCarthy a ver si lo puedes extender o prefieres lidiar con los burócratas y calmar al Primer Ministro muggle sobre los niños perdidos?

—Voy con McCarthy —Harry no dudó—, tú ve con los Ministros mágico y muggle.

—Me gustaría ir con McCarthy, sólo pregunté para ser buen amigo.

—La última vez yo fui con los Ministros, es tu turno.

—Compañero, esto no se trata de a quién le toca, es sobre cuál es mejor con la autoridad…

Harry alzó el brazo y le mostró el "no debo decir mentiras" cicatrizado sobre el dorso de su mano, con una mirada de "¿recuerdas por qué tengo esto?".

—Yo voy —Ron recogió otros papeles que Roman le tendió y rodó los ojos—. Amigo, tienes que superar esa fase de escupirle a la autoridad en la cara…

—Cuando la "autoridad" se mueva con nosotros y no haga reuniones tontas para hablar de lo que pasa, dejaré de ignorarlos —juró Harry, con un falso tono inocente—, pero hasta entonces…oh, ¡y salúdame a Skeeter cuando te acose en el Atrio!

Aguantó la risa al oír el vago quejido de su mejor amigo. Los demás Aurores lo veían, necesitaba mantener su rostro serio.

—Bien, a trabajar. McCarthy, vamos al Atrio. Roman, usa el código de mi tablet mágica y la de Ron para pasarnos cualquier actualización de la información. Grayson Jr, concéntrate en los incidentes mágicos asociados a estas familia, puede ser por ellos que los niños llamaron la atención…

Cuando abandonaba la oficina con McCarthy, se topó con el Jefe Auror entrando.

—¿Potter…? ¿Qué haces aquí?

—¡Ya me voy, no se preocupe! —Harry agitó una mano hacia él y siguió moviéndose.

—¡¿Pero quién te buscó?!

Todos los demás Aurores, pensó, resignado. Después conseguiría un tiempo para hablar con el Ministro sobre un cambio en el Jefe del Departamento.

—0—

La proyección mágica se creaba con un hechizo, una buena habilidad y un poco de polvo de cuerno de bicornio. No todos los rastreadores del Departamento podían hacerlo. McCarthy era muy buena para iniciar la proyección, ya que se concentraba en la magia y no en lo que tenía al frente, mientras soplaba el polvo a su alrededor.

Harry complementaba su talento visualizando la noche anterior como imaginó que se veía. El polvo dorado formaba siluetas del mismo color que ocupaban los lugares en que estuvieron horas atrás, superponiendo una imagen a la otra. Lo único diferente eran los niños y la música.

Harry se paró junto a la entrada de una casa, comprobó que los muggles de la proyección dormían y vio salir a un niño de polvo dorado. Como decía el informe, andaba por su propio pie.

Les lanzó a ambos un hechizo que evitaría que los muggles se les acercasen o entrasen a la proyección, le ofreció el brazo a McCarthy y la llevó consigo detrás del niño de la escena mágica.

—¿Tienes suficiente polvo de bicornio?

McCarthy asintió. Llevaba un saco de polvo dorado. Cada cierta cantidad de metros, la proyección se atenuaría hasta que hubiesen salido de ella, por lo que había que rehacerla para continuar.

La formaron de nuevo cuatro veces. Siguieron al niño a un parque en el área cercana, a varias calles de su domicilio. Otros cinco niños ya estaban allí, esperando.

En verdad tenía que felicitar a Grayson Jr. más seguido. Fue una buena iniciativa. Para que los niños encontraran el punto de origen de la música, la persona que tocaba no podía ocultarse demasiado con magia, y por ende, la proyección llegaba a su posición de la noche anterior.

No se había molestado en tomar más contramedidas después de esto. Harry lidió con montones de criminales como ese; se creían demasiado listos, que no era necesario esconderse, porque confiaban en su poder para no ser atrapados. Incluso si veían sus caras.

Harry memorizó el rostro de la persona de pie sobre una banca, tocando una flauta mágica. Los niños se reunían a su alrededor, mirándole.

—¿Grabaron la canción?

—Sí —McCarthy asintió.

—Bien, volvamos.

—¿Tiene lo que quería?

—Tengo su cara. Debo hacer que Roman me deje entrar a sus preciosos registros para buscarlo…

—0—

Era la hora del almuerzo en Neverland. Los platos levitaban hacia los diferentes puntos en que se acomodaban los niños, pero no todos lo aceptaron de inmediato y comenzaron a comer.

Liva era una de las tres personas adultas en la casa. Los otros dos apenas tenían la mayoría de edad mágica. Caminaba entre los asientos y se aseguraba de que estuviesen comiendo.

Algunos todavía no lo entendían. Como la niña frente a la que se detuvo. Estaba tan demacrada que los pómulos parecían a punto de abrirse paso en su piel y tenía varios moretones a medio curar y otros recientes en las zonas visibles por la ropa.

Liva se puso de cuclillas frente a ella y la niña evitó verla. No había probado ni un bocado.

—¿No te gusta o no te lo puedes comer, bonita? —Procuró mantener su tono suave.

Ella no le respondió.

—Cuando pasaba muchas horas sin comer, a veces me sentía mal cuando por fin tragaba algo…puedo cambiarlo por ti, ¿quieres algo más ligero? ¿Una crema? ¿Has probado una crema?

Tras un instante, la pequeña negó. Liva sonrió.

—Bueno, es divina. Gloriosa. Espectacular. ¡Magnífica! —exageró, hasta que la niña apretó los labios para no sonreír—. ¡Es lo mejor del mundo! ¿Te la cambio por un poco?

La niña asintió. Liva levitó su plato de vuelta a la cocina y llamó otro con un accio.

—Esto te lo tienes que comer, ¿sí?

La pequeña asintió de nuevo. Cuando el plato quedó en su regazo, sin embargo, no comió. Liva arrugó el entrecejo, tomó una de sus manos e hizo ademán de poner la cuchara en ella. Luego se detuvo.

Tenía la palma y dedos quemados.

Cálmate, cálmate, cálmate, se ordenó a sí misma cuando sintió la ola creciente de magia que quería salir y perder el control. Aquí no. Aquí hay niños. Cálmate.

Respiró profundo y revisó la otra mano de la pequeña. También tenía una quemadura, pero un poco más vieja.

Calma, calma. Liva le puso la cuchara en la mano que podía sostenerla.

—Hagamos algo, come con esta por ahora, ¿bien? Yo voy a traer unas medicinas para tus manitos, y después no dolerá si agarras algo, pero necesito que comas. Puedo curarte incluso mientras tanto, ¿de acuerdo?

Calma, calma. No, el "calmarse" a sí misma no estaba funcionando.

—Si me dices con qué las hicieron, puedo curarlas más rápido —agregó Liva, más bajo.

La niña observó su mano más herida por unos segundos, como si tuviese problemas para recordarlo.

—Una vara. Estaba roja.

—¿Acero?

—Sí, creo.

No, en verdad no estaba nada calmada. Tuvo que ir por las medicinas en persona y tomarse unos momentos para asegurarse de que no tendría un estallido en un cuarto lleno de niños.

Cuando regresó, la pequeña había comido la mitad de su sopa. Liva volvió a agacharse, sujetó su mano más quemada y empezó a tratarla.

—No te preocupes —Liva sonrió apenas notó que ella la veía—, no se notará nada cuando acabe. Será como si jamás hubiese pasado. Mira —Se le ocurrió hacer una pausa para levantarse la manga del suéter—, estas casi no se ven.

Tenía el antebrazo cubierto de pequeñas quemaduras de símbolos.

—También fueron acero caliente —continuó Liva, despacio, asegurándose de que no la lastimaba más al ponerle el ungüento sobre la palma ya limpia—, pero las mías nadie me las curó. Las tuyas se verán todavía menos, te lo prometo. Vamos a hacer esto varias veces a partir de hoy y en unos días no quedará nada, ¿sí? La medicina mágica es la mejor, linda. ¿Me dices cuál es tu nombre?

Mientras la curaba, le preguntó qué comidas le gustaban, sus juegos favoritos, sobre las clases en la escuela. Esperó que terminase de comer, puso más ungüento en su otra mano y levitó el plato hacia la cocina. Luego le revolvió el cabello, sonriendo, y se levantó.

Cuando el almuerzo terminó, hizo estallar una ventana, pero todavía no se sentía mejor al ver los cristales hechos añicos en el suelo.

—¿Ya entiendes que fue una buena idea venir?

Reconoció la voz, aunque no sabía en qué momento Simon había regresado. Liva siguió dándole la espalda y recogiendo los cristales con magia. Devolvió la ventana a su estado anterior.

—Nuestra Señora dijo que cuando vieses el estado de los niños no usarías tu hechizo de emergencia para atraer a ese Aurorcito.

Liva giró el rostro para verle y frunció el ceño.

—Los hechizos de emergencia son para las víctimas. Hasta donde sé, mi informe dice que maté a doce personas.

Simon le dedicó una mirada que pocas veces recibía, esa que se le da a alguien cuando te miente en la cara y lo sabes.

—Yo sólo digo que si usas el hechizo para llamarlo, los Aurores van a venir y los van a regresar a todos —Cabeceó hacia la sala donde estaban los niños—, justo al lugar en que les hicieron eso. Piénsalo.

Después se Apareció. Liva estalló la ventana de nuevo y la reparó con prisas, porque un niño se asomó en la cocina a causa del ruido para preguntarle si estaba bien.

—Sí, sí, cariño, todo bien, vuelve con los demás- ¡les daré postre! ¿Te han dado postre antes? ¿Quieres probar el helado?

Incluso mientras levitaba los envases con un poco de helado hacia la sala, todavía no estaba segura de qué hacer.

—0—

A Harry le dolía la cabeza. Leyó el mensaje de Lily en su tablet, preguntándole si volvería para el juego de Quidditch de la tarde y contándole que Sirius se quería llevar a James al Londres muggle, le respondió y se sacó los lentes. Comenzó a masajear el espacio entre sus cejas.

A veces tenía momentos en que perdía la fe y deseaba no haber regresado del "andén" blanco para evitarse algunos horrores de este mundo.

Ese era uno de ellos.

—¿Me estás diciendo que todos los niños que fueron sacados de sus casas anoche tenían lesiones? —preguntó, lentamente, en tono contenido—. ¿Todos?

Cuando volvió a colocarse los lentes, vio a Roman asentir, con una expresión mortificada. Estaba sentado frente a ellos y sostenía su tablet enlazada a los registros del Departamento que se pasaban a digital poco a poco.

—Desnutrición, golpes, cortes, quemaduras, una niña incluso…—Roman negó y apartó la tablet de él—. Apenas buscamos los nombres de las familias encontramos incidentes mágicos menores, pero eso fue en el registro mágico. Después de que el Auror Weasley habló con los Ministros, nos dieron- bueno, a mí me dieron, porque nadie en esta oficina de mierda parece saber usar una tablet- —Carraspeó cuando Harry frunció el ceño—. Me dieron autorización de echar un vistazo a los registros muggles. Visitas a hospitales, algunas familias tenían denuncias por parte de los vecinos, la mayoría no, pero esta información no es normal…

—Además, concuerdan con los incidentes —siguió Grayson Jr—, la mayor parte de los incidentes registrados de estos niños son de una explosión de magia que dañó a un adulto muggle. No se supo por qué hasta ahora. Le pedí a McCarthy que volviese con alguien para revisar la proyección y…algunas heridas incluso son visibles allí, si todo el polvo de bicornio se concentra en aumentar la definición de la proyección de un niño a la vez.

—¿Cómo es que tenemos a más de veinte niños que atacaron con magia a sus agresores y la división de familias mágicas no hizo nada? —gruñó Harry—. ¿Qué esperaban para investigar? ¿Un daño irreparable? ¿Que matasen a un muggle o que…?

—Hay muchos niños en el sistema de familias mágicas, lo he revisado varias veces por otros casos; sé cómo funciona —Ron intentó tranquilizarlo, aunque su tono contenía la misma rabia que el de Harry—. El contacto con los hijos de muggles antes de los once años es inexistente, las excepciones son muy, muy escasas, y se cuenta con que los muggles también revisan sus casos de maltrato infantil, pero ellos tienen demasiados…y acabamos en lo mismo. Algunos niños acumulan magia hasta estallar contra el agresor y eso se registra aquí, pero no hay suficientes personas para hacerles seguimiento ni tenemos acceso permanente a los sistemas muggles para completar la información. Y eso sólo suponiendo que sea un caso normal, con los fallos que te dije en el registro de hijos de muggles, a veces…ni siquiera aparecen después de un tiempo. Se desvanecen del sistema.

—¡Pues deberían arreglarlo!

—Llevo varios años diciéndoles eso a todos en el Ministerio —Ron resopló—, te sorprendería saber cuántos de los asesinos que hemos atrapado son niños que salieron del sistema por error, nadie les prestó atención y- "oh, odio a todo el mundo, voy a empezar a matar en venganza" y bla, bla, bla. Un montón de pequeños Tom Riddle por todas partes y a nadie le importa hasta que se vuelven señores oscuros con miles de seguidores.

Harry tenía tanto de que hablar con el Ministro la próxima vez que se metiese a su oficina.

—Cuando pensé que el Ministerio por fin mejoraba…—bufó—. Bien, centrémonos. Sacar a niños ajenos de un ambiente hostil sigue siendo, aunque no estemos de acuerdo en ciertos casos, un secuestro si no se hace por una entidad autorizada.

Harry pensó que le hubiese encantado que algún mago bueno lo sacase de casa de sus tíos cuando era pequeño. A los seis o siete, en la época en que su tía lo obligaba a aprender a cocinar para ellos, por ejemplo.

Claro que eso no significaba que los niños estuviesen a salvo. Ese era el problema. No saber si era un "mago bueno" quien se los llevó, y tanto si podía serlo como sino, el por qué lo hizo.

—Hay varios tipos de criminales por ahí con una mentalidad de "buscar justicia" —agregó Ron, frunciéndole el ceño a la información en su tablet—. Los más comunes son los vigilantes, que enfrentan directamente a los agresores de otros o a los que ellos creen que hacen mal al menos. Sí, existen casos en que uno de estos sujetos saca a alguien más de un ambiente hostil, luego lidia con el agresor y así lo "salva". No tengo que aclararles que "lidiar" con el agresor suele acabar en asesinato, ¿no?

—La persona que el Auror Potter describió en la proyección es conocida como "Simon" —Roman deslizó los dedos sobre la pantalla de su tablet—, suponemos que es francés, nadie sabe ni su género, ni su nombre de pila, ni de dónde salió o dónde estudió…buenas habilidades mágicas, eso sí.

—¿Crímenes?

—Ninguno por lo que puedo ver. Lo encontré entre los contactos de nuestros contactos para los casos; se especializa en espíritus y magia oscura. Una mezcla de nigromante, fantasmalólogo y un poco de demente…pero no hay nada que diga que un día planea llevarse a montones de niños de sus casas a mitad de la noche con música. Es miembro de un club que dejó de operar en Francia hace unos cinco años —Roman hizo una pausa frente a esta información, frunciendo el ceño—. Oh, bueno, esto es interesante. El emblema de ese club era el mismo que dejó la Cofradía cuando nos entregaron a los criminales en el parque.

—Primero te doy asesinos y violadores que no pudiste atrapar por tu cuenta recientemente, después saco a niños de ambientes hostiles…—meditó Ron—. Eso engloba todo lo que esperaría de un grupo de magos que se creen justicieros.

—¿Eso es bueno o malo? —indagó Grayson Jr.

—Si un "justiciero" se deteriora, podría empezar a matar a las familias abusivas o a los criminales por su cuenta o atacar gente por crímenes que imaginó y no cometieron en realidad —replicó Ron.

—Eso suena…malo —aceptó el novato, en voz baja.

La mente de Harry trabajaba a toda velocidad sobre las piezas que lograron reunir. El día de los criminales en el parque dejaron un mensaje para él. Dijeron que era una ofrenda de paz. Tampoco los lastimaron entonces.

Las revelaciones de la magia no incluían lastimar a nadie, sólo mentiras organizadas y fraudes. Se requería una buena planificación y mucha investigación para alguien sin acceso a los registros encontrar a estos niños y sacarlos.

Niños menores de diez años.

La Cofradía también estaba asociada al proyecto que ofrecía refugio a jóvenes con magia en situaciones precarias.

Menores de diez años, las palabras continuaban repitiéndose en su mente.

Cofradía. El nombre siempre les dijo algo.

Harry se levantó de pronto de su asiento, interrumpiendo la discusión entre sus compañeros.

No, no, no. Se tocó la cicatriz en la frente, sin darse cuenta.

—¿Harry? —llamó Ron, despacio.

—Tengo que traer a Luna —masculló Harry, guiado por el desastre en su mente y el instinto que lo había sacado de situaciones peores con menos experiencia y recursos—. Grayson Jr, vuelve a la división de familias mágicas y envíale a Roman todo sobre incidentes mágicos posiblemente defensivos de niños nacidos de muggles que tengan menos de diez años en este momento. Roman, usa la autorización del Primer Ministro muggle para encontrar alguna prueba en los registros no mágicos de que están en una situación hostil, averigua dónde hay mayor concentración de ellos, un espacio en que se pueda usar el mismo hechizo de anoche-

—No creo que todavía esté autorizado, señor, esos permisos son temporales…

—Inténtalo. Iré por Cecyl si no puedes entrar por tu cuenta.

—Necesita un permiso para sacar a Cecyl otra vez —recordó Grayson Jr, ganándose una mirada que hizo que quisiera echar a correr.

Yo estoy dando el permiso —contestó Harry—, ¿no me oyes?

—Pero sin la firma de mi pa- digo, del Jefe-

—Yo firmaré y hablaré con el Ministro después. ¿No te pedí que hicieras algo? —Harry esperó a que se hubiese ido para continuar—. McCarthy, ¿estás ocupada? Quiero que vayas con los Inefables. Busca a Smith y dile que necesito que dejen entrar a una fantasmalóloga a la sala del velo negro, él sabe cuál es. Si empieza a vacilar, dile que hay un libro de cientos de años de por medio, codificado, y que seguramente la fantasmalóloga necesitará ayuda, eso le encantará.

McCarthy asintió y se marchó de inmediato. Roman regresó a su puesto en el archivero, listo para meterse a los registros muggles.

Harry se fijó en Ron, que lo veía con las cejas arqueadas.

—¿Y el repentino cambio?

—Van a hacerlo de nuevo —afirmó Harry.

—Sí, hay una alta posibilidad de que un "justiciero" continúe si siente que está haciendo algo bueno…

—Creo que están apurados y que lo harán cuanto antes…y creo que sé por qué, Ron.

—Amigo, si esos niños están en peligro, tú sólo dime qué necesitamos hacer para buscarlos-

—Primero mira con Roman las áreas con más niños en esas situaciones, intenta pensar como ellos, ¿sí? Necesitamos estar donde ellos vayan a estar por la noche. Necesito que Luna me confirme algo antes de cualquier locura…

Oh, Lily estaría tan frustrada porque no fuese al juego de la tarde en La Madriguera.