El niño maldito
Sumario: El ascenso de un posible reemplazo de Lord Voldemort amenaza con arruinar las tranquilas vidas de las familias Potter y Malfoy al rodear de sombras a la nueva generación, traer recuerdos borrosos del pasado…y una visión terrible de lo que podría ser su futuro.
Género: ¿Aventura? Yo diría que es un desmadre mágico con slash.
Claves: súper mega lento slow burn con trama desmadrosa y larga. Drarry, Scorbus, parejas secundarias.
Disclaimer: Si HP fuese mío, esto sería canon. Ya que no lo es, saben lo que significa.
Los primeros objetivos
En La Madriguera, Albus bajó el relicario y miró a través de la ventana, frunciendo el ceño. Compartía cuarto con James, Fred II y Scorpius y sólo el último estaba allí, buscando sus guantes para el partido de la tarde.
—¿Pasa algo? —inquirió el Severus Snape de su retrato miniatura.
Albus negó, pero no podía apartar la mirada del exterior. Tenía una sensación incómoda en el pecho. Se lo palmeó y se fijó de nuevo en el retrato.
—Creo…que tengo un mal presentimiento.
La expresión de Severus aún era seria al responderle.
—Los presentimientos son de muggles. Los magos tenemos advertencias de nuestra magia que sería mejor no ignorar.
—Es una cosa tonta —Albus negó.
—¿Sobre qué es?
Albus giró el rostro y observó a su mejor amigo. Scorpius notó que tenía su atención y le regresó la mirada con una sonrisa que vaciló por su expresión seria.
—¿Pasa algo, Al?
—¿De verdad tienes muchas ganas de jugar con ellos hoy?
Scorpius lució confundido por la pregunta. Ralentizó sus movimientos y jugueteó con el borde de uno de los guantes.
—Bueno, pensaba entrenar un poco con Rose, ella ya está en el equipo de Gryffindor y sabes que me gustaría entrar al de Slytherin el otro año…—Hizo una pausa en la que caminó hacia Albus—. ¿Pasa algo?
Vio al Severus Snape del retrato, se despidió con un cabeceo y cerró el relicario, que escondió en su ropa. Scorpius acababa de sentarse frente a Albus.
—Sólo…es que es algo tonto.
Scorpius se inclinó hacia adelante.
—Puedes decirme las "cosas tontas", Al.
—Estoy- —Albus se palmeó el pecho de nuevo y emitió un sonidito frustrado—. Hay algo sobre hoy que me incómoda, ¿entiendes? Y…creo que me sentiría mejor si…si te quedas dentro de la casa.
Pensó que sonaba más ridículo en voz alta que dentro de su mente y empezó a sonrojarse. Scorpius, sin embargo, asintió. Frente a un boquiabierto Albus, se quitó los guantes, se levantó y los devolvió a su baúl.
—¿En- en serio te vas a quedar dentro por eso?
—Claro —La respuesta de Scorpius fue automática.
—¿Sin hacer preguntas?
—Confío en ti.
¿Tanto? Albus sentía que su cerebro se había desconectado. Incluso si se lo dijo, no esperaba tal reacción.
—Creo que Nesrine está haciendo yoga, calma a su Veela interior, ¿quieres intentar? Podemos usar el ático y- ¿qué? —Scorpius paró de hablar cuando se dio la vuelta—. ¿Por qué me miras así?
Albus sacudió la cabeza. No tenía idea de cómo lo estaba mirando.
Tras unos segundos, Scorpius avanzó hacia la ventana de nuevo y le ofreció ambas manos.
—En…en el verano —Scorpius carraspeó—, hubo una mañana en que me desperté llorando, no fue una pesadilla, sólo- sólo lloraba. Me sentí muy mal ese día, quise quedarme en el cuarto de mi madre, acompañarla. Ella me dijo que saliese, que fuese a tu casa, que me divirtiese un rato, pero yo…sentía que no podía, ¿comprendes? No podía irme ese día. Se la llevaron en la noche —completó, con los ojos en sus zapatos—. Si te calma que nos quedemos adentro, nos quedamos adentro, Al.
Tenía el mejor amigo del mundo, Albus se convencía más de esto cada día. Asintió, sujetó sus manos y empezó a arrastrarlo fuera del cuarto, entre el desastre de maletas y camas.
—Vamos a ver si Nesrine nos deja unirnos a su momento tranquilo…
Dos adolescentes subieron las escaleras llamando a su nombre y recibieron una vaga respuesta. Un piso más abajo, Draco Malfoy, Theodore Nott y Luna Scamander ocupaban lo que en los últimos años se convirtió en la oficina de Arthur Weasley. El dueño legítimo era el árbitro en el juego de sus nietos.
—No es algo muy seguro —alegó Luna, arrugando el entrecejo.
—Y la conexión puede permanecer sellada —agregó Theodore.
Draco sabía que el mismísimo Harry Potter incluyó a Luna en una visita a un lugar relacionado a un caso y cuán en serio se los tomaba. Si Luna no fuese buena en lo que hacía, ni siquiera por ser su amiga la habría invitado. Además, honestamente, no conocía a otro fantasmalólogo.
Astoria no era un fantasma en sí, pero que fuese un espíritu y lo uniese a un plano lleno de cosas monstruosas le dejaba pocas opciones. Y los nigromantes lo ponían nervioso, de mala manera.
—Pero —siguió Luna— tal vez sí debamos intentarlo…
—Dijiste que no era seguro —Theodore la observó, ceñudo.
—Es como un caso de posesión —explicó la bruja, despacio—; no es seguro intentar remover el espíritu, pero no podemos decir que dejarlo ahí lo sea más.
—¿Y eso quiere decir qué…? —Draco los alentó a que parasen de discutir frente a él sin incluirlo ni darle alguna pista de lo que lo concernía.
—Podemos hacer una prueba simple —indicó Luna, deslizando la varita fuera de su manga—. Tu descripción no es muy buena y me confunde un poco, porque lo que parece ser…bueno, no deberías estar conectado a ellos. Creo que si utilizo ciertos hechizos, podemos ver qué tipo de espíritus son y qué tan grave es el peligro. Si, digamos, pudiesen apoderarse de ti, tengo un hechizo que nos lo advertirá y actuaremos más rápido que si son incapaces de hacerte algún daño. Si fuesen inofensivos para ti, podemos sentarnos a hablarlo con calma e intercambiar cartas al respecto, mientras mantienes la conexión sellada.
Draco miró a Theodore de reojo. No se consideraba inepto en los campos más raros de la magia, pero sabía que su ex compañero tenía mayor experiencia en este tema en particular.
Lo vio asentir.
—Eso suena sensato para mí, Draco, ¿tú qué dices?
—Hagámoslo —Draco se encogió de hombros—. Tal vez Astoria temía algo que no puede pasar y en realidad sólo necesito deshacerme de ellos para que no vengan apenas me quito el brazalete.
—O tenía buenas razones para temer —añadió Luna—. ¿Estaba tu esposa relacionada a las artes oscuras como los inferis o…?
Draco se horrorizó.
—Merlín, no.
No que yo sepa, agregó para sí mismo, de mala gana. Pero no creía que hubiese expuesto a Scorpius a tal tipo de magia residual. Tenía que confiar en eso.
Luna asintió y se puso de pie.
—Bueno, yo digo que pongamos algo de distancia entre la casa y nosotros, y veamos exactamente qué pasa contigo…y luego nos tomamos un té tranquilizante si es malo o té de la victoria si resulta no ser grave.
Cuando abandonaban La Madriguera, se toparon con Sirius que buscaba a los niños Potter. Iba acompañado por James y hablaban con Albus desde diferentes pisos.
—¡¿Así que no vienes, Al?!
Y la voz de Albus le contestaba desde arriba de las escaleras, con un quejido.
—¡No!
—¡Aburrido! —espetó James.
—¿Han visto a Lily? —Sirius se dirigió a ellos cuando le pasaron por un lado.
—Iba a jugar Quidditch —Luna señaló hacia el patio y Sirius llamó a James para que fuesen por su hermanita.
Mientras ambos grupos se separaban y un Albus Severus intentaba copiar la postura de yoga de una niña de once años y se decía que esa disciplina no era lo suyo, en el Ministerio, Roman le mostraba la tablet mágica a Harry.
—La buena noticia es que pude cruzar la información del club al que pertenecía Simon en Francia, meterme en un viejo registro de miembros y encontrar a un mago con una habilidad decente de fuego azul- recuerda que fue hace años, pudo haberlo mejorado lo suficiente para llegar al nivel que buscamos, y la habilidad de plantas de la que nos hablaste para hacer lo del parque la tenía una bruja botánica bastante conocida en Burdeos por esto. Pero ambos han estado inactivos desde que el club se disolvió y sospecho que dejaron el país, porque no encontré más de ellos allá. Es como si se desvanecieran…
Harry sujetó la tablet y echó un vistazo a la lista de miembros que pudo recuperar, asintiendo. No todos tenían buenas habilidades, por lo que suponía que fueron seleccionados entre el resto por alguien con acceso al club y esto era la mayor pista que tenían sobre la persona que organizó todo.
—Bien, revisa esto después para ver si encuentras una señal de quién es nuestra "Señora Oscura", concentrémonos en los niños por esta noche. Quiero una copia en mi tablet para continuar viendo los perfiles. ¿Cómo vas con eso, Ron? —Giró el rostro para ver a su mejor amigo.
Ron se encontraba detrás de un escritorio, con un mapa extendido frente a él y un marcador rojo en la mano. Sobre el papel, había múltiples marcas mágicas de las zonas con más niños que podían tener las características que buscaban.
—Tengo tres puntos, Harry.
—Tres son demasiados, necesitamos certeza —Harry le regresó la tablet a Roman—. ¿Enviaste la información de los niños a la división de familias mágicas?
—Sí, señor.
—Bien, espero que se muevan y los saquen de ahí si ellos no lo hacen antes…
Roman se marchó para trabajar en sus archivos y Harry se acercó a Ron. Había dibujado tres círculos en el mapa, tomando en cuenta el máximo del alcance del tipo de magia que usaban.
—Dime por qué estos.
Ron apuntó al más grande con el marcador.
—Este es obvio, más niños, menos metros cuadrados. Lo usaría si estuviese desesperado, pero ellos pudieron haber tomado este lugar antes; mis teorías son, uno, demasiados niños, no tienen la capacidad para sacar tantos de una zona en tan poco tiempo, para ponerlos donde están o no han recuperado la información de todos ellos aún y no saben que es la zona de más concentración de este tipo. Dos, es una contramedida, porque después de lo de anoche, los Aurores deberían ser enviados a ese punto. Si fuese yo —Ron tocó el segundo y tercer círculo—, iría a uno de estos. También hay muchos niños, pero no es el más grande,y si mandamos Aurores a los tres lugares, debe haber más Aurores en la zona con más niños y el número bajará junto con el cambio de área…
—Es posible que estén desesperados —Harry levantó la vista apenas McCarthy entró al archivero—. ¿Qué dijo Smith?
—Se olvidó de cómo decir "no" cuando oyó sobre el libro, señor.
Claro. Típico de un Inefable, pensó Harry, negando.
—¿Han visto a Luna? Grayson Jr. debería haberla traído ya.
—Me lo encontré cuando venía —McCarthy señaló hacia atrás desde su posición—. Envió un mensaje, pero le dijeron que Luna Scamander salió y puede tardar un rato en regresar. Ahora está con el Jefe.
Harry no pudo evitar fruncir el ceño.
—¿Con su padre? ¿Por qué?
—El Jefe no está muy contento de que tenga a varios Aurores ocupados con esto…—McCarthy le enseñó una expresión de disculpa—. Dijo que ustedes dos ni siquiera deberían estar aquí hoy y que él no tiene por qué ayudarlos en este caso y Grayson Jr. estaba diciéndole que lo hacía porque quería ayudar a los niños y…bueno, luego cerraron la puerta de su oficina y yo fingí no oír nada.
Harry miró a Ron, que lo vio a su vez. El segundo meneó la cabeza.
—Cuando lo mandes a la mierda, lo golpeas con tu Orden de Merlín por actos heroicos, amigo.
—No me des ideas, Ron —Harry negó—. Mira bien los lugares, si Grayson anda de malas no tendremos mucha ayuda, ¿a cuál irías? Tienes que elegir uno solo.
Ron contempló el mapa de nuevo, movió el marcador de forma compulsiva en su mano y murmuró a medida que lo razonaba.
—La diferencia entre las zona son de tres niños, lo que no debe afectarme demasiado, pero entre las zona son siete años…la zona 1 está demasiado cerca del centro y es a la que asumo que mandarían más Aurores, porque debo suponer, por mi seguridad, que todos los Aurores cooperarán, ya que debería importarles esto…tengo la zona 2 y la zona 3 entonces, la zona 3 es más aislada, es grande y tiene menos niños, el hechizo en la música puede no llegar a todos los adultos por el tipo de terreno y los lugares mágicos alrededor, que están a kilómetros de distancia, pero todavía tienen cierta influencia…la zona 2 está cerca de la ciudad, pero no dentro de ella, la cantidad de niños es menor que la de anoche, pero el terreno es plano y eso haría que la magia viaje rápido, y lo más importante es que no hay lugares mágicos cerca de…oh —Se interrumpió de pronto.
Ron dobló el mapa, hasta que sólo quedó un cuadrado con la "zona 2" y se lo tendió.
—Si fuese ellos, iría ahí.
—Entonces allá vamos nosotros —Harry miró a McCarthy—. ¿Vienes?
—Por supuesto.
—Averigua si Grayson Jr. ya está libre del Jefe, por favor.
McCarthy se fue enseguida. Él miró a Ron de nuevo.
—¿Qué?
—¿Ya tienes pensado decirme por qué la prisa y para qué quieren a los niños? —Ron arqueó las cejas—. Para moverte así de rápido…me estás haciendo creer que los van a matar, pero eso no encaja con el comportamiento que han mostrado hasta ahora y sería difícil que se deterioren tan pronto sin un motivo…
Harry arrastró una silla y tomó asiento junto a él, con el mapa todavía entre las manos.
—Promete que no dirás que es ridículo.
Ron asintió.
—No diré que es ridículo. A menos que sea exageradamente ridículo, compañero, sabes que tengo que detenerte si es una locura…
—Creo que realmente estamos frente a una Señora Oscura, pero no por ser una copia de Voldemort, sino por la magia con que está lidiando —explicó Harry, deprisa—. Una energía que viene de un tipo de espíritu que absorbe magia, el mismo que afectó a los magos quemados por la Cofradía original. Los magos menores de diez años no son afectados, así que…—Ojeó el mapa.
Ron lo consideró unos segundos.
—¿Me estás diciendo que están…qué? ¿Qué crees que hacen? ¿Formar un ejército? ¿Un cordón de seguridad con niños para que repelan a esas cosas y los magos adultos no sean atacados?
Harry se encogió de hombros.
—No lo sé, pero…creo que tienen que ver con el velo y el regreso de Sirius, la persona que vio- y también podría estar relacionado al pársel, Ron.
—Merlín, Merlín, Merlín- —Ron se pasó las manos por la cara—. Si resulta que Quién-Tú-Sabes dejó un hijo que sigue conectado a ti, me retiraré. En serio. Dejaré el broche y me dedicaré a otra cosa mientras termino mi proyecto personal.
—No me refiero a- ¿quién se acostaría con Voldemort, Ron?
Ambos se estremecieron de forma desagradable al pensarlo.
—Traje al niño —McCarthy regresó al archivero, llevando consigo a un Grayson Jr. que enrojeció y comenzó a protestar por cómo le decía.
Bien, eran cuatro. Tres y medio, porque el menor era un novato. Básicamente había matado a las partes de un Lord Tenebroso con esa cantidad de gente.
—¿Vienes? —Miró a Roman, que negó enseguida.
—Soy Auror de oficina, yo me quedo aquí. Los voy a monitorear y eso, pediré auxilio si les pasa algo —Se encogió de hombros.
—Qué optimista —murmuró McCarthy.
Harry asintió, llamó su atención y les explicó lo que pensaba hacer antes de que fuese de noche. Sólo esperaba que Luna llegase pronto para confirmar lo que creía haber descubierto.
—0—
Alrededor de tres kilómetros los separaban de La Madriguera y el espacio era plano y vacío mirasen a donde mirasen. Luna les indicó que la casa de su padre quedaba a unos kilómetros más por ahí.
Draco estaba cansado de Aparecerse unos metros más allá para no alterar demasiado a las paranoicas barreras en torno a la casa de los Weasley. Parecía que la señora Weasley jamás se perdonó el daño a sus hijos en la guerra, juraría que ese lugar tenía más barreras que el Ministerio.
Cuando Luna les dijo que estaba bien allí, Draco transformó una roca en un cómodo mueble y se sentó.
—¿Ahora qué?
Luna vio a Theodore, que asintió, y utilizó sus conocimientos previos del proceso para entender que era momento de colocar una barrera en torno a los tres.
—Esto no debería ser tan grave —aclaró Luna, pidiéndole a Draco mediante gestos que le tendiese su brazo—, pero por precaución…relájate, usaré los hechizos, veremos qué es. Si es malo, lo sellaremos de inmediato. Si se puede controlar, lo resolveremos lo más pronto posible.
Draco asintió y respiró profundo.
—Voy a abrir tu conexión al otro lado del brazalete, ¿bien?
—Sí, bien.
Luna susurró un hechizo, la punta de su varita brilló y el brazalete se entibió. Hubo un sonido de interferencia, pero ninguna voz que le hablase. La bruja asintió, despacio.
—Es una buena señal que nada salga de repente, podría no ser un espíritu agresivo…
Siguió con otros dos hechizos que no surtieron ningún efecto visible. Al cuarto, la voz de Astoria sonó en su cabeza.
—¡No hagas eso, Draco! ¡Dile que no haga eso!
Luna ejecutó el quinto hechizo. Era más complejo y requería de varias florituras, antes de las palabras.
—Hay pocos espíritus que reaccionen a este, y si no hay reacción, podré retirar lo que sea que tengas…
Apenas completó el hechizo, salió disparada hacia atrás y golpeó una de las barreras puestas por Theodore. La expresión de Luna era de sorpresa absoluta al caer sentada en el suelo, la varita firmemente agarrada en su mano.
—Oh —soltó—, eso es malo.
Draco sacó su propia varita cuando notó que el espacio dentro de la barrera se rompía. Las grietas aparecían en el aire y unas sombras se colaban desde ellas. Era la primera vez que no sólo las veía asomarse, sino que entraban a donde él estaba, y lanzó un par de hechizos de luz para ahuyentarlas, en caso de que quisieran arrastrarlo con ellas hacia Astoria.
Astoria, pensó, cada vez más enojado cuando la luz no era suficiente y lo rodeaban, estás en serios problemas.
—¡Están rompiendo la barrera! —advirtió Theodore, que no podía seguir fortaleciendo la barrera y lanzando hechizos de luz a ese ritmo.
—¡Están inestables! —Luna empezó a arrastrarse para pasar "desapercibida" y elegir piedras del suelo—. Está bien, está bien, cálmense- están muy inestables, usarán su energía en la barrera y luego buscarán los puntos de magia más cercana que puedan procesar así- ¡unas runas bastan para empujarlos de vuelta! Theodore, por favor-
Theodore titubeó, arrojó otro hechizo de luz alrededor de Draco y se arrodilló junto a Luna.
—Tinta negra estará bien, de la varita, debes conocer el hechizo, usaremos piedras limitantes- cuatro de ellas, que tengan el mismo tamaño- estamos en el mismo lugar de la invocación, así que las runas aquí los traerán de vuelta sin importar a donde vayan, hay que concentrarnos en esto, no en la barrera- bien, sí, sí, esa piedra es perfecta, ahora-
Draco tuvo un desagradable déjà vu cuando la barrera de Theodore se agrietó. Como la de Hogwarts durante la guerra. Por un segundo, su cuerpo se paralizó.
Las sombras lo envolvieron, con sus sonidos horribles a los que no podía dar nombre, seguido de un silencio sepulcral que era todavía peor.
Cuando pensó que lo tenían, las sombras se alzaron y golpearon la barrera que se destruyó por completo. Convertidas en una cosa medio sólida que le hacía pensar en la forma de desplazarse de los Mortífagos, se elevaron varios metros y se dividieron en tres grupos que fueron en direcciones diferentes.
Una fue hacia La Madriguera. Draco quiso Aparecerse allá para sacar a Scorpius, pero sabía que no lo solucionaría, así que se arrodilló con los otros dos magos y convirtió su varita en un pincel para runas.
—¿Qué estamos dibujando exactamente? —preguntó, entre dientes.
—Escribe "regreso" en esa esquina y "oscuridad" en esta. Theodore, los símbolos de contención de segundo nivel, sí, sí, esos mismos- yo voy a agregar-
Aunque no hubo ruido alguno de una explosión, la cegadora luz dorada los distrajo. Entrecerrando los ojos, Draco miró en dirección a La Madriguera que dejaron atrás, sólo para descubrir que una columna dorada se alzaba por encima de su posición.
—Interesante —Oyó que murmuraba Luna—, tenemos a un guardián de luz. ¿Por qué nadie comentó que tenemos un guardián de luz en la familia?
Draco atrapó el brazo de Theodore cuando notó que quería Aparecerse allí para buscar a su hija. Este lo vio y él negó.
—Terminemos este círculo. Sacarlas de aquí es lo que los protegerá.
Theodore se quedó, de mala gana.
—Los guardianes de luz seguramente harán algo —Luna intentó calmarlos, regresando su atención al círculo—. Ahora, estas runas requieren más tiempo que la mayoría, pero después del exterior…
El punto más cercano al que fueron las sombras era La Madriguera. Se volvieron más pequeñas y débiles al forzarse a través de las barreras, que a pesar de no ser diseñadas para estos entes, eran lo bastante fuertes para dificultar su viaje. Cuando al fin entraron, se colaron por una ventana y encontraron a su objetivo en el mismo cuarto que el guardián.
Nesrine reaccionó primero por el instinto de peligro de las Veelas. Estaba a mitad de un cambio de posición cuando se dejó caer de rodillas, se impulsó hacia arriba con las manos y se lanzó sobre Scorpius, tirándolo al suelo y sacándolo del camino de esas cosas. Su rostro adoptó facciones de ave y varias plumas le crecieron sobre la piel al cubrir a Scorpius con su cuerpo, emitiendo un chirrido en dirección a las sombras.
Hubo dos eventos que sucedieron al mismo tiempo. Bajo Nesrine, los ojos de Scorpius se pusieron negros por un segundo, antes de que un hechizo de protección se disparase de su cuerpo entero de forma inconsciente y una barrera los envolviese. Las sombras que quedaban intentaron atacarla para romperla como la anterior, pero no tuvieron tiempo para esto.
Albus en verdad no supo qué le pasó. Un segundo, se apartaba de las sombras que entraban al cuarto, sin entender nada. Al siguiente, cuando pensaba que estaban en peligro, que Scorpius estaba en peligro, su alrededor se llenó de una intensa luz dorada.
De los tres, Nesrine fue la única que vio a la luz dorada obligar a las sombras a retroceder. Era marcharse o ser quemadas. Mantuvo a Scorpius entre su cuerpo medio ave y el suelo, y lo sintió ponerse laxo cuando perdió energía y la barrera se desvaneció. Ya no la necesitaban, de cualquier modo.
Detrás de ellos, una figura cubierta de algo que sólo podía comparar con escamas doradas se les acercó. Irradiaba esa luz que se hizo más tenue para no cegarlos, tras quitarle a las sombras de encima, y tenía un par de alas más grandes que las de una Veela, que utilizó para envolverlos a ambos en una nueva barrera dorada, brillante y cálida, mientras los restos de energía abandonaban el lugar.
Ese ser dorado tenía ojos verdes, notó Nesrine, atónita. Incluso había regresado por completo a la forma humana bajo la influencia de la calidez dorada.
Cuando el peligro pasó, sólo estaba ella, sentada en el suelo, Scorpius inconsciente y un Albus que regresaba a su aspecto usual y se quejaba de un fuerte dolor de cabeza.
Nesrine no sabía qué pensar sobre todo esto.
El segundo y el tercer objetivo se encontraban cerca el uno del otro. La mayor cantidad de sombras fue hacia el tercero.
Harry Potter.
Estaba vigilando la zona que Ron señaló, en busca de pistas de lo que la Cofradía quería hacer, cuando se le acercaron. Su primer instinto fue pensar en las sombras como Dementores, por el parecido obvio, y lanzar un patronus.
Las sombras retrocedieron en presencia del ciervo de luz. Intentaron rodear a Harry para sorprenderlo por otro punto y fueron repelidas por el mismo ciervo, hasta que decidieron rendirse. Se alejaron para ir hacia el segundo objetivo.
—¡Quédate aquí! —ordenó a Ron, que vigilaba el lugar con él.
Harry empezó a Aparecerse para perseguir a las sombras. Pasó de un punto visible al otro, lejos de los muggles. Callejones, techos de las casas, la parte superior de las chimeneas. Plop-plop-plop. Nadie podía fijarse en alguien que tardaba menos que un parpadeo en desaparecer.
No tenía una persecución así desde los primeros criminales que atrapó y había olvidado lo preciso que debía ser al Aparecer. Casi sufrió una despartición cuando notó hacia dónde iban las sombras.
Sirius estaba sentado en una acera, riéndose de algo, y James parado junto a él, contándole algo con muchos gestos de por medio.
Harry se Apareció junto a ellos, tomándolos por sorpresa. Rodeó a James con un brazo, lo puso detrás de él y lanzó tres hechizos consecutivos. Una barrera para un muggle que pudiese estar cerca, una para la seguridad de los otros dos y un nuevo patronus.
Con James detrás de él, lo que llegó a su mente fue el recuerdo de la primera vez que lo sostuvo. Y el resplandor del patronus los cegó a los tres.
Cuando el ciervo se desvaneció, las sombras ya no estaban. Se alejaban tan rápido de ellos por la dirección de la que vinieron que parecían ser jaladas por una fuerza mayor.
Harry sujetó a su hijo y lo arrastró más cerca para envolverlo con los brazos, pero no apartó la mirada del punto por el que se fueron las sombras, ni siquiera cuando desaparecieron de su vista.
—¿Están bien? ¿Los dos? —Puso una mano sobre la cabeza de James y quiso maldecir a alguien cuando se percató de que su pequeño temblaba.
—Estoy- bien —James asintió.
—Bien —Sirius tenía la varita en una mano y al perro de su patronus a un lado, olisqueando el aire como si buscase el rastro de esas cosas. Su ceño estaba fruncido—. ¿Qué fue eso?
—Algo por lo que deberías llevar a James de regreso con sus abuelos y la mitad de la Orden del Fénix.
Sirius asintió y se Apareció con James. Harry regresó con Ron sólo para enterarse de que Hermione le envió un mensaje a través de sus anillos de matrimonio encantados y en La Madriguera sucedió algo similar.
En el espacio llano alrededor de la propiedad de los Weasley, el último vestigio de las sombras se introducía al círculo de runas encendido con un brillo azul blanquecino. Luna mantenía las manos presionadas sobre la línea exterior, que fue la primera en apagarse cuando no quedaron más sombras afuera. Después la bruja se apartó, exhalando.
—Eso nos evitó muchos problemas —Miró a Draco, con una expresión de disculpa—, creo que por ahora será mejor que te quedes con el brazalete.
Apenas terminó de decirlo, Theodore Nott y Draco Malfoy se Aparecieron tan lejos como las barreras le permitían para ver a sus hijos. Luna, que sabía que los mellizos estaban bien con Rolf (y que siempre podían esconderse en la maleta Scamander si se asustaban), comprobó que las runas eran inútiles, las borró y realizó un hechizo para asegurarse de que no había más sombras por ahí. Después también volvió a La Madriguera.
