El niño maldito
Sumario: El ascenso de un posible reemplazo de Lord Voldemort amenaza con arruinar las tranquilas vidas de las familias Potter y Malfoy al rodear de sombras a la nueva generación, traer recuerdos borrosos del pasado…y una visión terrible de lo que podría ser su futuro.
Género: ¿Aventura? Yo diría que es un desmadre mágico con slash.
Claves: súper mega lento slow burn con trama desmadrosa y larga. Drarry, Scorbus, parejas secundarias.
Disclaimer: Si HP fuese mío, esto sería canon. Ya que no lo es, saben lo que significa.
Lo que hace James Potter
James le hizo un gesto para pedirle silencio. Le brillaban los ojos, pero era claro que no planeaba algo que Harry habría calificado como una "maldad", ya que esa zona del Bosque Prohibido no tenía nada divertido en los años en que Sirius estudiaba allí. Solía ser un buen terreno para correr en la forma animaga por lo poco relevante que era.
Ambos estuvieron escondidos detrás de un arbusto hasta que a unos metros apareció un rastro brillante. Una magia que Sirius había tenido la suerte de ver antes, igual que gran parte de los niños magos.
Entonces James se deslizó fuera del "escondite" y saludó a la criatura.
—Hola, bonita- sí, sí, mira, traje a alguien- sólo es Sirius, ¿bien? —James envolvió la cabeza del unicornio con los brazos, cuidando que no lo tocase el cuerno—. Así que no vayas a huir, es un buen perro. Un poco brusco, pero bueno, ¿de acuerdo? Y quiere saber qué hago aquí porque está preocupado por mí…
Sirius se sentó en el suelo del borde del claro y se preguntó si tendría que contarle a Harry que su hijo escapaba por las noches para ver a los unicornios en el bosque. O si aquello era el equivalente a cuando James y él huían en forma animaga.
No, no creía que fuese similar de ninguna manera.
¿Quizás era momento de preocuparse?
Podía ser una afición curiosa. Tal vez James estuviese destinado a ser un magizoólogo.
Continuaba dándole vueltas a esta idea cuando James retrocedió un paso y el unicornio tomó otra forma.
Justo frente a sus ojos, la figura de caballo le cedió el paso a una silueta humana.
Bueno, una chica humana con la piel y el cabello propios de un unicornio, al menos.
Sirius agradeció haber estado sentado. No, aquello no se parecía en nada a lo que él hacía de adolescente.
James se rio de la expresión que puso y se quitó la capa para echársela encima a la…a eso.
Sí, puede que fuese el momento en que le comentaba a Harry sobre las actividades de su hijo. Suponiendo que se enterase de qué significaba esto.
—Eh, James- —Sirius lo señaló, vacilante—. Mira, sé que ahora no lo parece, pero fui uno de los mejores de mi curso. Y estoy seguro de que si los unicornios se pudiesen convertir en personas…tu abuelo le habría coqueteado a alguna antes de que tu abuela supiese de su existencia.
La "chica unicornio" rodó los ojos de una manera que le hizo pensar que imitaba los gestos de James. Lo llamó agitando una mano y comenzó a gesticular hacia el adolescente, que estuvo atento por unos segundos y asintió.
—Ya, claro. No es un unicornio real, Sirius —James se dirigió al aturdido mago adulto—, es una cambiaformas. Usualmente no habla con adultos, no te lo tomes personal. Lo más probable es que —Observó sus gestos de nuevo, y aunque Sirius notó que "ella" movía la boca, ningún sonido llegó a sus oídos— no puedas escucharla incluso si intenta hablar contigo —completó, asintiendo.
Sirius estuvo unos instantes en silencio.
—Bien, James, este es buen momento para comentarme cómo conociste a una criatura que cambia de forma y por qué te saca todas las noches del castillo.
Se suponía que él era el adulto responsable allí. Nunca creyó que llegaría ese día, pero resultaba necesario marcar límites antes de que le sucediese algo a mini James. Harry no se lo perdonaría. Él mismo no lo haría.
—Bel no me pide que salga —James pareció divertido con la idea. Se pasó una mano por el cabello y miró en determinada dirección entre los árboles—, yo…hm, estoy usando hechizos en la comida para que alcance para su manada, recojo hierbas del bosque y uso recetas del profesor Malfoy para ayudarlos. Eso. Ahm- no vayas a decírselo a nadie —agregó, frunciendo el ceño.
—¿Ayudarlos en qué? —Sirius volvió a examinar la silueta envuelta en la capa de James. Ante el interrogatorio, casi se había escondido por completo detrás del adolescente, y aunque era un poco más alta, James la cubría bastante bien y tenía toda la intención de protegerla si a Sirius se le ocurría hacer algo.
Tenía la misma expresión de su abuela cuando se tomaba un tema en serio y eso ablandó a Sirius. Y dolió un poco también.
James le tendió una mano a la chica y le susurró algo.
—Él es muy listo —Oyó que le decía—, podría saber más que yo. Te lo he dicho- sí, pero en esos libros no está lo que necesitan…
Cuando ella cedió, sacó un brazo de la protección de la tela de la capa. James lo giró y le enseñó unas marcas negras en su antebrazo. Alcanzaban el codo y subían, perdiéndose más allá de la ropa. Lucía como si le hubiesen retirado un trozo de piel y esta no pudiese recuperarse.
Sirius reaccionó por reflejo, poniéndose de pie para acercarse. No veía nada similar desde la primera guerra con Voldemort.
Cuando se aproximó lo suficiente para detallarla, ella en verdad se ocultó detrás de James.
—Bel- él puede ayudar-
"Bel" sacudió la cabeza y pasó sus brazos alrededor de los costados de James, de manera que seguía detrás, pero podía gesticular frente al chico.
—No, no puedo pedirle eso- no, eso estaría difícil, no creo que pueda- ah, eso —James lo sopesó y le tendió una mano a Sirius—. Se sentirá más segura si me dejas tu varita mientras estés aquí.
—Eso no va a pasar —Sirius negó.
Estaba un poco mal de la cabeza y era impulsivo, pero no tanto. Uno no se quedaba sin varita frente a una criatura que no conocía en un bosque y de noche.
James se puso más serio.
—Entonces regresa —Se dio la vuelta e hizo que Bel se girase también—. Tengo mucho que hacer, todavía no consigo una fórmula que les ayude por más de un día y eso les causa dolor, así que si no quieres ayudar-
Sirius sujetó los hombros de James y lo jaló hacia atrás, separándolo de Bel, quien se giró de nuevo aturdida e intentó atrapar uno de sus brazos. Él puso una barrera en medio.
La cambiaformas no se veía feliz. James no lo notó porque encaró a Sirius y se lo sacó de encima de un empujón que lo hizo dar un paso atrás.
—¿Qué quieres? —Elevó la barbilla y lo retó a decirle algo estrechando los ojos.
Tal vez también tenía cierta similitud con el Harry de quince años.
Mala combinación.
—¿Por qué no le has contado de esto a nadie? —indagó Sirius.
—¿Y quién dice que no le he contado a nadie?
Cuando Sirius arqueó las cejas y le dio una mirada de "a tu edad ya había dicho todas las mentiras que se te puedan ocurrir", James resopló y se cruzó de brazos.
—Son criaturas desconfiadas, Sirius. Vine muchas veces a tomar muestras de los unicornios, pidiéndoles permiso, antes de que Bel mostrase alguna señal de no ser un unicornio. Traer a alguien más podría espantarlos- y si traigo a papá, que seguramente querría venir apenas se lo diga, aún más, porque es un adulto. Al menos tú —Lo abarcó con un gesto— tienes actitud de niño.
Sirius arrugó el entrecejo. No le gustaba la forma en que la cambiaformas lo veía por encima del hombro de James y más allá de la barrera. Ni el ambiente. Ni nada de esa situación.
Por Merlín, ¿así se sentía McGonagall cuando se enteraba de que estuvieron haciendo algo loco y peligroso como jugar con una araña gigante en el Bosque Prohibido? Prometió disculparse con ella por los sustos que le dieron.
—Creo que es algo que deberías dejar en manos del Departamento de Control y Regulación de-
Antes de que hubiese terminado de decirlo, James le había cubierto la boca con una expresión de horror. Negó y miró por encima del hombro.
—No habla en serio, Bel- no es-
La cambiaformas retrocedió un paso y se fijó en Sirius, que entrecerró los ojos en su dirección con una clara advertencia de lo que le haría si dañaba a James. Ella abandonó la capa en el suelo al huir entre los árboles. Pronto se perdió la estela de su magia también.
James boqueó, incrédulo, pasando la mirada del sitio en que estuvo a Sirius y de vuelta. De pronto, le dio un manotazo en el pecho.
—¡¿Pero qué te pasa?! ¡Por algo no van con ellos, ¿no te parece?! Es que- agh. No debí traerte, es en serio que no se puede confiar en los adultos para tantas cosas, ahora-
Sirius le sujetó el rostro y murmuró un hechizo que recorrió al chico. No arrojó nada. Su cara tampoco daba señales de estar afectado.
Frente a un confundido James, le levantó las mangas del suéter y comenzó a examinar sus brazos. Nada. ¿El cuello? Nada. Tal vez…
James sacudió las manos para que lo soltase.
—Oye, oye- ¡oye! —Le frunció el ceño de nuevo a Sirius—. ¿Qué haces?
—Me aseguro de que no te hayas hecho amigo de una cosa come energía, niño.
Sirius jamás se había sentido, bueno, adulto, hasta ese instante, comprobando señales mágicas en un chico tan irritado como habría estado él a su edad por la intrusión de una persona mayor en su última "aventura".
James soltó un resoplido.
—Por Merlín, Sirius, no soy tan idiota como Albus le dice a todos. Sé cómo son y cómo se sienten las criaturas que comen energía.
—¿Y las que entran a tu mente?
—La oclumancia se me da bien.
Sirius le dedicó una mirada incrédula.
—Ya sé que no parece —James se encogió de hombros—, pero papá ha practicado conmigo y he conseguido repelerlo muchas veces. Y su legeremancia es bastante fuerte. Me daría cuenta. Créeme, son criaturas asustadas.
Mientras Sirius quería sacarlo de ahí y James convencerlo de que sabía lo que estaba haciendo, a las afueras de Hogsmeade, un pequeño conejo blanco adoptaba una forma humana y echaba un vistazo hacia atrás.
Al menos ese mago no decidió seguirle.
En cuanto hubo un plop, Bel volvió el rostro hacia la bruja envuelta en una capa negra que se paraba a un lado.
Bel sacudió la cabeza y gesticuló hacia ella. Le dijo que la "estrella" se enteró.
"Estrella" era el sobrenombre que le tenían a Sirius Black.
Luego le preguntó a través de otro gesto cómo procedía ahora. La bruja pareció considerarlo durante unos segundos.
De pronto, se agachó frente a Bel y comenzó a dibujar con magia en la tierra. Movía un dedo y la línea aparecía ahí abajo. Creó un esquema de esa manera.
—Nuestra Señora dijo que las fuerzas que se opondrían al principito serían las de la hija menor de Potter —señaló uno de los cuadros del dibujo—, y que como todavía es su amiga, se podría evitar que se pusiesen en su contra dándoles una razón para mantenerse unidos. Y estaban las del hijo mayor de Potter —Apuntó a otra parte del diagrama—, que tendría a los magos que se creen "buenos" de la Orden del Fénix. Sirius estaría ahí con él como apoyo, metiéndole en la cabeza la idea de ser tan grande y "noble" como su abuelo…
La bruja emitió un sonidito de desagrado. Bel repitió la cuestión de qué podía hacer.
—En la visión que tuvo, usaron una poción que enloquecía a Sirius Black —La bruja hizo una pausa y negó—, pero nuestra Señora espera causar el menor daño posible. Eso significa que preferiría no hechizar a nadie para que pierda la cabeza. Además, fue algo que Albus Potter lamentó y el arrepentimiento puede derivar en traición un día.
Bel asintió para dejarle en claro que entendía. Ella siguió sopesándolo.
—Ya te ganaste su simpatía, podrías tener su protección…en cualquier futuro, la protección de un Potter tiene cierto valor —La bruja encapuchada movió la cabeza de un lado al otro en un gesto que podía ser interpretado tanto negativo como afirmativo.
Entonces Bel dio un pequeño salto y comenzó a gesticular deprisa hacia sí misma.
—No creo que eso funcione —La bruja negó.
La cambiaformas lo sopesó un poco y cambió sus gestos, realizándolos con más entusiasmo esa vez.
—Eso...tal vez sí sea buena idea. Pero apelar a ese sentimentalismo tiene el problema de que pueden culpar al principito.
Bel negó y dibujó un nombre en la tierra. Dumbledore. Luego apuntó a sus oídos y llevó a cabo el gesto para "el primero", el sobrenombre de James.
—Si eres convincente, incluso podrías conseguir que no quiera unirse a la Orden del Fénix —La bruja encapuchada se permitió soltar una risita—. Está bien, haz eso —Echó un vistazo rápido a la luna—. Hoy ya es tarde. Comienza mañana. Queda muy poco para el ostara.
Bel asintió, se convirtió de nuevo en un pequeño conejo y desapareció entre los árboles del bosque. La bruja exhaló y se Apareció lejos de allí.
—0—
En el castillo, Harry tocaba una puerta de las mazmorras con los nudillos. Una parte de él rogaba porque no le abriese. La otra era la parte que pensaba que su hijo tenía más relevancia que una noche de sueño decente.
La presencia a su lado se acercó lo suficiente para que pudiese ver de reojo al fantasma de los profesores de defensa.
—Tú realmente no necesitas que te fastidie para tener un día desastroso, ¿verdad?
Harry soltó un débil resoplido y la ignoró. Antes de que pudiese tocar de nuevo, se abrió la puerta.
Draco Malfoy arrugó el entrecejo al encontrarlo fuera de su cuarto a las once de la noche.
—Potter —Comenzó a decir, despacio—, por mucho que disfrutes el tiempo en mi gloriosa compañía, al menos podrías esperar a que amanezca para-
—Necesito un favor, Malfoy —Harry lo interrumpió de inmediato, con un tono y expresión lo bastante serios para que Draco le prestase atención—. James ha estado demasiado cerca de una de las criaturas raras del bosque y Sirius dice algo sobre magia negra y unas pociones que se usaban para contrarrestar algo- y la verdad es que lo único que estoy entendiendo es que deberíamos sellar mejor las salidas y que si le pasa algo a James mientras yo estoy en el cas-
Draco colocó una mano en su hombro y él apretó los labios para parar de divagar.
—Ya, respira —Draco lo soltó, le hizo un gesto para pedirle un segundo y atrajo hacia sí una capa oscura que puso sobre su pijama. Harry no había notado que vestía dos piezas de seda azul oscura cuando le abrió—, vamos a ver qué pasa con mini Potter gryffindoresco, ¿de acuerdo?
Harry tuvo que seguirlo cuando empezó a avanzar por el pasillo de las mazmorras.
—Oye- ¿estabas durmiendo? Lo siento si-
—¿Quién se duerme tan temprano después de haber estado en una guerra, Potter? —Draco agitó una mano en el aire y le restó importancia.
Sirius había ido con Harry en cuanto regresaron al castillo. Ahora daba vueltas en la habitación del profesor de defensa, mientras un irritado James esperaba sentado con los brazos cruzados.
Draco entró primero y James boqueó, dándole una mirada incrédula a su padre.
—¡Papá! ¿Molestaste al profesor Malfoy por esto? Yo sólo-
Cuando Harry iba a contestarle que lo que Sirius decía sonaba preocupante, Draco lo detuvo con un gesto y se agachó frente al adolescente.
—¿Me cuentas por qué tu padre está montando un escándalo a esta hora? —Draco le ofreció su mano y el chico entendió que quería utilizar un hechizo de revisión, así que James puso su palma contra la de él, dejó que colocase la varita contra su muñeca y ejecutase los hechizos y comenzó a contarle de Bel.
Aunque los resultados no arrojaron nada, el ceño de Draco se fruncía a medida que James decía haber encontrado por pura casualidad un grupo de una de las criaturas más difíciles de hallar del mundo mágico y justo en el terreno del colegio.
Existían las coincidencias. Y existía la suerte de los Potter.
—…así que les ayudas mientras están débiles —concluyó Draco, en base a su historia. Ya había dejado de revisarlo con magia.
James asintió, feliz de que al fin uno de los adultos presentes lo estuviese escuchando.
—Tenía una marca en el brazo que se veía como las que dejaba Quién-Tú-Sabes en-
—¡Sirius! —protestó James, girándose hacia él—. No vas a decir ahora que son seguidores de un viejo mago muerto, por Merlín-
—¿La Marca Tenebrosa? —Harry se alarmó.
—No, no, era- —Sirius comenzó a gesticular de forma desordenada con las manos—. Como la que quedaba cuando atacaba su magia, su energía, como-
—¿Te refieres a una contaminación por magia oscura? —le preguntó Draco.
—¡Eso!
—Era muy común en las zonas en que él pasaba —le dijo a Harry. Después lo consideró y volvió a hablar con James—. Creo que hay algo que puedo hacer por tus amigos y los curará, es una poción, pero necesito ir para administrarla. Aunque quieras, si lo haces tú, podrías dañarlos más.
James adoptó esa expresión que Harry asociaba con el berrinche de uno de sus hijos, pero asintió de mala gana. Luego de aclarar algunos puntos sobre cómo y cuándo harían la poción, Sirius lo acompañó a la Torre de Gryffindor en su forma de perro.
Harry lo observó hasta que desapareció por el corredor, y por una vez, se preguntó cómo se habrían sentido sus padres si hubiesen estado vivos durante la época que él estudió allí. Viéndolo terminar cada año en la enfermería, sabiendo que podía aparecer en cualquier parte del castillo con los túneles, que tenía una capacidad mágica diferente a sus compañeros y quizás le faltaba la madurez para usarla…
Pobres padres de chicos con magia.
Draco se masajeaba el espacio entre las cejas y mascullaba algo sobre los ingredientes que necesitaba cuando Harry se paró frente a él.
—Uhm- gracias por- —Harry apuntó a la puerta y luego a él—. Bueno, tú lo calmaste mejor que yo. Ya le había gritado a Sirius antes de que fuera por ti. Y lamento lo tarde, es-
—Está bien, en serio —Draco se encogió de hombros—. Los cambiaformas son tan raros como un metamorfomago, no es que sea imposible encontrarlos, sólo sería extraño. Típico de un Potter que le suceda algo así.
Harry no pudo evitar una sonrisita. Se desordenó el cabello sin pensar.
—Supongo que sabrás qué son apenas los veas.
—Ese es el plan.
—Gracias. James se habría enojado más si pensaba que era un entrometido mientras intenta cuidar a alguien- —Harry se interrumpió con un ruidito frustrado—. Eso probablemente lo sacó de mí.
—Nada de "gracias", lo más seguro es que me cobre este favor —advirtió Draco, señalándolo con un dedo—. Si esas cosas tienen marcas de contaminación de magia oscura, con todo lo que está pasando, son las sombras entrando desde otra parte o es Scorpius la fuente de esa energía-
—¿Me estás proponiendo un intercambio? —bromeó Harry—. ¿Tú cuidas a James y yo a Scorpius?
—Sólo digo que estamos del mismo lado —Draco ya había caminado hasta la puerta y se detuvo allí para verlo por encima del hombro—. Si hay algo que pueda hacer por los mini Potter, lo haré.
—Gracias —repitió Harry, más bajo, pero igual de sincero.
—Y si tú puedes evitar que algo le pase a Scorpius y no lo haces, te lanzaré la maldición punzante más dolorosa que hayas recibido en tu vida —agregó Draco, en el mismo tono casual.
—Sí, me lo imaginaba —Harry asintió—. Es un buen trato. ¿También quieres que le pida a Hermione unas monedas para mantenerte informado de sus pasos cada vez que lo vea? ¿O te parecen más prácticos anillos para avisar cuando uno de los niños esté en problemas?
Draco estrechó los ojos en su dirección.
—Duérmete —Fue lo único que dijo, dándose la vuelta para abandonar el cuarto.
Por alguna razón, aunque todavía preocupado, Harry se sintió un poco más ligero al pensar en lo que Draco le dijo. Si podía hacer algo, lo haría. Y Draco era uno de los magos más hábiles que conocía.
Supuso que era agradable no ser el único preocupado.
—0—
Al día siguiente fue el duelo de demostración para séptimo año. Resultó aún más duro que la práctica, ya que el fantasma de defensa quiso intervenir y distrajo a Harry atravesándolo a mitad del duelo. No era una sensación agradable.
Draco aprovechó esos segundos para ponerlo de rodillas con un hechizo punzante y le preguntó si se rendía.
Harry sacudió la cabeza y le regresó el mismo hechizo que él le había lanzado.
Cuando estaban por alcanzar la marca de una hora, el tiempo límite de McGonagall, estaban física y mágicamente cansados.
Draco le ganó usando un truco que no fue incluido en su práctica y del que no sabía que era capaz. Harry insistió en que era trampa.
—¡Ni siquiera había visto que alguien hiciera eso desde la guerra! —le reclamaba Harry, en medio de un muy divertido grupo de estudiantes que los observaban con nueva admiración y curiosidad.
—Eso no significa que ahora nadie pueda hacerlo —aclaró Draco, en tono de obviedad, mientras agitaba hacia él la botella de agua que un estudiante le pasó.
—Tú no podías hacerlo, estoy seguro.
—Intentaron enseñarme y me tardé un poco en aprender.
—¡Sigue siendo trampa!
El truco fue desplazarse en una bruma negra. La técnica de los Mortífagos. Tenían muy en claro que podían Aparecerse dentro de la sala, pero otros métodos estaban prohibidos, según Draco, para evitar que Harry usase un accio con su escoba y se fuese volando.
—Técnicamente —decía Draco—, es lo mismo que Aparecerse…pero más lento y con un efecto dramático —Y se convirtió en humo frente a sus ojos para reaparecer detrás de Harry y hablarle al oído—, aunque si es porque te da miedo, puedo detenerme, Potty.
Harry se giró listo para replicarle y se encontró con que Draco se había ido de nuevo, burlándose de él, y McGonagall lo veía desde donde estuvo parado un segundo atrás.
—Profesora —Harry apuntó a Draco—, ¿eso no es trampa?
McGonagall se ajustó los lentes mientras examinaba a Draco. Por su expresión, no estaba feliz con que hubiese aprendido ese truco y mucho menos porque se lo hubiese mostrado a los estudiantes.
—¿Podemos hablar un momento, a solas? —le pidió.
Draco exhaló y dejó caer los hombros.
—Tantos años y todavía haces que me castiguen —le siseó a Harry, aunque con una diversión contenida.
—Usted también, Potter —indicó McGonagall.
—¡Pero, profesora…!
Se sentía de regreso a la época adolescente cuando abandonaron la sala detrás de la directora. Draco entrechocó sus hombros con algo de rudeza y Harry se lo devolvió del mismo modo.
Tal vez algunas cosas no cambiaban, ni tenían por qué hacerlo.
—¿Me enseñas a hacerlo? —susurró Harry.
Pero otras sí podían cambiar. Draco soltó una risita y asintió.
—Será perfecto para que Skeeter haga una tercera parte del artículo "Harry Potter, ¿héroe trágico o futuro mago oscuro?".
—Odio ese artículo, es absurdo.
—No sé, mí me gusta. Cuando menciona cómo nos peleábamos en quinto y que yo estaba en la Brigada y habla de mí como si hubiese estado deteniendo a un futuro mago oscuro es de lo más divertida…
Harry volvió a chocar sus hombros. Draco fue el que se lo devolvió esa vez.
Frente a ellos, McGonagall sacudía la cabeza.
En la sala en que el duelo se llevó a cabo, Nesrine, una de las estudiantes del grupo menor que se coló gracias a un pasaje que James le mostró a Lily, miraba a sus compañeros y les preguntaba si alguno sabía cómo se hacía eso.
Scorpius negó, Albus pareció pensarlo y Lily arrugó el entrecejo.
—Creo que se parece a algo que hacían los Mortífagos en la guerra.
—Su tía debió enseñarle —alegó Scorpius, en voz baja. Aunque ocupaban un rincón de la sala y pasaban inadvertidos por un hechizo, preferían esperar a que los de séptimo se fuesen.
—¿Crees que nos lo enseñe a nosotros? —indagó Nesrine, sonriendo—. Podría ser el sello del Aquelarre. Podríamos movernos así y luego la gente diría "¡ya vienen los del Aquelarre!"...
—¿Y se supone que saldrán corriendo o qué? —se burló Albus, arqueando las cejas.
—¡No! Se supone que nos reciban bien, que nos admiren y…
Mientras tenían una discusión sobre si deberían o no aprender un truco relacionado a los magos oscuros, Lily revisaba de nuevo su "medidor de bondad" de Scorpius. Estaba al cien por ciento. Lo guardó y no se preocupó por eso durante el resto del día.
Si lo único que se necesitaba para evitar un destino horrible era que Scorpius fuese bueno, ella pensaba que lo tenían cubierto.
—0—
Por la noche, Draco acompañó a James al Bosque Prohibido con las pociones. El chico se lo explicó a Bel, que accedió sólo porque los podrían ayudar.
Había un total de diez cambiaformas ocultos en el bosque. Draco comprobó que las lesiones fuesen las mismas que Sirius describió y aplicó las pociones uno a uno, bajo la mirada atenta de James. Le prometió al chico que sí les serviría.
Antes de que se fuesen, Bel abrazó a James riéndose y aprovechó ese momento de distracción para deslizar en el bolsillo de su capa dos viales sellados con un importante contenido.
James se percató del peso en su bolsillo y le dirigió una mirada extrañada a la que ella contestó con un solo gesto que significaba "advertencia".
Él asintió y prometió que lo vería cuando hubiese regresado al castillo.
En otra parte, una bruja le contaba a la "Señora Oscura" que no creía que debiesen considerar a James Potter una amenaza para sus planes nunca más.
