El niño maldito
Sumario: El ascenso de un posible reemplazo de Lord Voldemort amenaza con arruinar las tranquilas vidas de las familias Potter y Malfoy al rodear de sombras a la nueva generación, traer recuerdos borrosos del pasado…y una visión terrible de lo que podría ser su futuro.
Género: ¿Aventura? Yo diría que es un desmadre mágico con slash.
Claves: súper mega lento slow burn con trama desmadrosa y larga. Drarry, Scorbus, parejas secundarias.
Disclaimer: Si HP fuese mío, esto sería canon. Ya que no lo es, saben lo que significa.
Noche de ostara (1/2)
Ron tachó otro nombre de la lista en su tablet mágica y suspiró.
—Es el quinto criminal de esta semana —Contuvo un bostezo y sacudió la cabeza—. Es increíble. Según la lista de Roman, las calles no han estado tan libres de delincuencia en siglos…
—Es verdad —Liva se inclinó desde su costado y pasó su dedo por la pantalla. Se rio al apuntar a un nombre—. Mira, ¡ahí estoy yo! Pero los demás han sido peores…a esta la tengo en la mira —señaló a una asesina que elegía sólo niños menores de nueve años como víctimas—, será la última de la semana. Creo que los Aurores nos deben un "gracias".
—Sigue siendo ilegal atrapar criminales y atarlos en alguna parte de la ciudad para que un Auror los recoja —alegó Ron, guardando su tablet—, pero gracias de mi parte, no de los Aurores. Grayson todavía está molesto porque le dije que si quería que siguiese llevándole criminales que no pudimos capturar, debía parar de hacerme preguntas sobre cómo los traía o dejarían de llegar.
Liva soltó una risita y se echó hacia atrás. Estaban en el borde de un edificio y el criminal del día pendía de una de las esquinas, inconsciente y oculto de la vista de los muggles.
—¿Algo más que quieras decirme? —Ron decidió preguntarlo después de verla por unos segundos y tener una sensación extraña.
Ella asintió, pero se demoró un momento más en abrir la boca.
—¿Crees que pueda ir a la casa hogar de los niños que dejamos con ustedes? —Liva se enderezó, sonriendo—. Acabo de aprender un hechizo que puede hacer juguetes preciosos con la tierra. Por favor, Ronieeeee —Ladeó la cabeza y formó pucheros—, todos los niños necesitan juguetes, se los merecen y no les cobraré.
—¿Sabes cómo sonará que deje entrar a una asesina a una casa hogar? —Ron arqueó una ceja.
—Me cambiaré de imagen —Ella se encogió de hombros—, por faaaaavoooooor.
Ron ignoró las súplicas y lo consideró. Liva no tenía un historial violento hacia los niños, al contrario; los únicos sobrevivientes de ese día eran menores de edad.
—Pero sólo un rato y voy a estar contigo en todo momento y tendré un traslador por si quieres hacer algo raro-
—¡Perfecto! —Liva estiró los brazos y tarareó feliz durante unos segundos. Luego escuchó un quejido del mago atado al empezar a recobrar la consciencia y le lanzó un hechizo punzante que lo hizo gritar—. ¿Qué? —Vio la expresión seria de Ron y arrojó otro hechizo que lo devolvió a la inconsciencia—. Seguro a sus víctimas les gustaría saber que le causé algo de dolor.
—Ya deberías...—Ron frunció el ceño cuando la tablet vibró y echó una ojeada—. ¿Sabes qué planean los de la Cofradía? Harry me dijo algo sobre unos ingredientes que se usan para un cuerpo falso.
—Ellos no me dicen nada que no tenga que ver con niños o criminales atrapados —murmuró Liva, jugando con su cabello.
—Que alguien no te diga algo no quiere decir que tú no lo sepas.
Ella sonrió, un poco halagada.
—Bien, bien. Sí, un cuerpo. Quieren un cuerpo para la Señora Oscura. No sé por qué no tiene cuerpo, si cuando yo la vi estaba ahí, pero bueno- así es la magia, ¿no?
—¿Conoces un ritual que pueda hacer algo así? —Ron le mostró la pantalla de la tablet—. Parece que la energía sobrante que queda cuando usamos nuestra magia está siendo reunida.
—Probablemente para eso —aclaró Liva, tras revisar de nuevo el aparato—. Puede estar fuera de mi área de conocimiento, recuerda que no fui a Hogwarts como tú. ¿Por qué no le preguntas a Hermione?
—Lo iba a hacer si seguía sucediendo, ya van varias noches —Ron se puso de pie y envió una señal desde la tablet a los Aurores que quería que fuesen por el criminal dormido—. Liva, deberías-
Ella ya se había Aparecido para no ser vista por los Aurores. Ron suspiró y esperó a que los novatos fuesen a recoger al criminal.
—0—
En cuanto se acercó a la cama, cayó sobre el colchón, todavía con el uniforme de Auror. Hermione estaba frente a la peinadora, peleándose con una de las pociones que le alisaba el cabello. Sonaba a que tenía problemas.
Ron olfateó el aire y arrugó el entrecejo. No era su poción usual. No tenía ese aroma.
—¿La cambiaste? —preguntó, aunque ya lo sabía.
—Se supone que sería mejor —Hermione ahogó un ruido frustrado y tiró el cepillo sobre la mesa—, pero no parece que haya algo mejor que las pociones de los Potter.
Ron exhaló, se levantó y se quitó la capa del uniforme. La hizo levitar al lugar en que la colgaba mientras caminaba hacia ella. Arrastró una silla, se sentó detrás de Hermione y recogió el peine.
Hermione soltó una risita y le dio la espalda para que fuese él quien pelease con esa poción molesta. Comprobó enseguida que no era buena. No podía aplicarla con magia, no desenredaba rápido y no alisaba como a ella le gustaba.
—Quedará un poco "esponjado" —advirtió Ron, moviendo algunos mechones para depositar un beso en la parte de atrás de su cuello.
—Odio eso.
—Te ves preciosa igual, pero conseguiré la otra en mi descanso para el almuerzo mañana, si quieres.
Hermione giró el rostro sólo lo suficiente para verlo de reojo.
—¿Es nuestro aniversario o algo así? No me digas que lo olvidé-
Ron tiró de uno de sus mechones sin fuerza, sólo lo suficiente para que volviese a mover la cabeza. Su esposa contuvo la risa.
—Bien, gracias. Te amo.
—¿Tanto que no sabes que nuestro aniversario ya pasó?
Hermione se giró de nuevo, boquiabierta. Cuando él sonrió divertido, ahogó un grito y le lanzó un poco de su polvo a la cara.
—Insoportable —masculló, aunque también sonaba divertida. Se dedicó a verlo a través del espejo—. Sé que es en octubre.
—Septiembre.
—Octubre, Ronald Billius.
—Septiembre, Hermione Jane.
Hermione "discutió" con él durante el resto del tiempo que le llevó ayudarla con su cabello. Luego comenzó a hablarle de su día en la sección de Ley Mágica y sobre los abogados descarados del mundo mágico que querían usar contratos vinculantes engañosos.
—¿Dónde dice que es ilegal? —le preguntó él, dividiendo su atención entre un nudo y lo que le decía.
—Es la cláusula dieciocho de…
Ron lo repitió tres veces dentro de su cabeza y lo envió a ese lugar imaginario en que guardaba la información que su inteligente esposa le daba. Nadie más que ellos sabía que pasó sus exámenes de Ley Mágica así; no fueron libros, fue hablar con Hermione.
A veces le divertía pensar en la reacción que habría tenido su "yo" de once años que la llamaba "insoportable" si lo viese ahora.
Un rato más tarde, Hermione se había dado la vuelta y recargaba la espalda en el borde de la peinadora. Tenía las piernas extendidas sobre el regazo de Ron y él jugaba trazando círculos con los dedos en uno de sus tobillos, hasta que recibió otra notificación en la tablet.
Hermione detuvo lo que le contaba de la última carta de Hugo y estiró el brazo para rozarle la mejilla a su esposo con los nudillos.
—¿Una mala noticia?
Él negó y le ofreció la tablet.
—La última información que recibí de la Cofradía es que pueden querer un cuerpo para Astoria, por eso los materiales desaparecidos. Pero ahora también hay brotes de energía que se desvanecen como si fuesen succionados por algo…
Hermione comprobó la pantalla y lo sopesó.
—¿Sabes qué ritual usarán?
—No tengo idea —Ron negó—. ¿Qué harías tú?
—Bueno, recuerda cómo fue el ritual de Quién-Tú-Sabes cuando teníamos catorce…algo así es poco práctico —Hermione puso la tablet en su regazo y agitó la varita para atraer hacia ella un libro—. Estamos en marzo ya. El mundo mágico tiene unas tradiciones muy interesantes en ciertas fechas y el ostara es esta semana.
La expresión de Ron le dejó en claro que le sonaba a otro idioma.
—Textualmente —Hermione carraspeó y se enderezó para leerle:— "el ostara es conocido como la época en que la diosa despierta de su descanso".
—Oh, genial —Ron bufó—, ¿ahora son una secta que tiene a Astoria Malfoy como diosa?
—No seas tan literal, cariño —Hermione sacudió la cabeza—, me refiero a que es la época perfecta para realizar un ritual como ese. En especial para una bruja. La primavera está asociada a la feminidad en la historia mágica.
—¿Qué día dices que es eso? —Ron se echó hacia adelante para ver el libro y ella estuvo feliz de leerle otros fragmentos al respecto.
—0—
—Estaba pensando seriamente en esto —La profesora fantasma se "sentó" en el borde del escritorio de Harry mientras corregía unos ensayos. Parecía resignada a que ese día tampoco podría lograr espantarlo—. Tú en verdad no necesitas quien te arruine la vida. Tienes esa parte cubierta.
Harry se permitió una risa incrédula y negó.
—¿Por qué crees eso?
—Aparte de todo lo que ha pasado y lo que parece que todavía está por suceder —mencionó la fantasma, cruzándose de brazos—, llevas varios días rodeado de una energía extraña que no me gusta nada. Y me da escalofríos lo que sea que esté pasando ahora. Créeme, cuando estás asustando a un fantasma, significa que tus problemas son mayores de lo que crees.
Harry hizo una pausa, su pluma a unos centímetros del papel del ensayo.
—¿Cómo que "energía extraña"? —indagó, en voz baja.
—Pues…energía extraña. Ahí está de nuevo —dijo la fantasma, distrayéndose. Miró hacia un lado—, aunque esta vez no fuiste tú. Alguien viene. Creo que estás por descubrir de qué te hablo.
Se desvaneció justo cuando alguien tocó la puerta con los nudillos. Harry contestó que podía pasar y se enderezó sin pensar cuando distinguió el cabello rubio platinado de Malfoy. Draco se asomó, echó un vistazo y pareció vacilar.
—¿Estás ocupado?
Harry abarcó los ensayos frente a él con un gesto.
—Supongo que no —decidió Draco, en un claro tono de broma. Entró y cerró la puerta detrás de sí—, esos ensayos no son ni la mitad de largos de los que hacíamos nosotros, Potter.
—No me gusta tanto leer como a otros profesores —Harry le respondió con una sonrisita y lo invitó a sentarse con un cabeceo. Su reloj marcaba las seis de la tarde y el reflector de enemigos en el borde de su escritorio tenía a varias sombras a la distancia—. ¿Pasa algo, Malfoy?
Draco se acomodó en el asiento frente a él y soltó un suspiro teatral. Una de sus manos arañó el brazalete que llevaba en el otro brazo. El de la conexión con Astoria.
—Quiero pedirte un favor —explicó, en voz baja, sin verlo—. Te dije que si podía hacer algo para ayudar a los mini Potter, lo haría.
—Sí —Harry asintió al recordarlo— y después me diste una amenaza bastante clara sobre lo que me pasaría si yo dejaba que algo le ocurriese a Scorpius.
Draco volvió a arañar el brazalete. Harry se fijó en el gesto con más atención. Una vez podía ser casualidad, dos quizás serían un tic. La tercera vez se percató de que era incomodidad.
—Algo está pasando hoy —susurró Draco, bajando la cabeza para ver el brazalete—, no sé qué, sólo- no me siento bien.
Harry estuvo de pie en un instante, varita en mano. Levitó los ensayos hacia su maletín y rodeó la mesa para pararse frente al ex Slytherin. Draco soltó un débil resoplido cuando utilizó un hechizo de diagnóstico sobre él.
—No parece que seas tú quien tiene algo…
—No, es- —Draco meneó la cabeza y se masajeó la sien—. Quiero que le pidas algo a Scorpius- no sé, una tarea, recoger algo en el salón, es muy bueno para decir que no. Aleja a Adhara de él por un rato y-
—Oye, oye —Harry se recargó a medias en el escritorio, su varita todavía entre los dedos—, ¿qué pasa con ella? Scamander dijo que Adhara sería incapaz de lastimar a uno de los chicos-
—Lo sé, lo sé, es que- es que hay tanto ruido y me está volviendo loco y ella actuó raro y-
—¿Ruido? —Harry miró alrededor de forma disimulada. Lo único que se oía eran sus voces y el sonido lejano de una radio mágica—. ¿Qué…?
Draco extendió el brazo y cerró los dedos en su muñeca. Era el mismo lado del brazalete. Tan pronto como murmuró un hechizo, los oídos de Harry se llenaron de un ruido de estática que lo aturdió.
—¿Qué se supone que es eso? —masculló. Se soltó para comprobar que era gracias a él que lo oía y sujetó la mano de Draco de nuevo. Sí, debió usar algún encantamiento que le dejaba oír lo mismo que él—. ¿Cuánto tiempo llevas escuchándolo?
—Muy poco- comenzó suave y pensé que era una radio, alguno de los chicos pasando por las mazmorras con esos aparatos suyos- pero el volumen aumentaba y no se detenía. Pasé por la Sala Común y vi a Adhara actuando raro y sólo…—Draco negó y sacudió su mano para que Harry lo dejase ir—. Quiero pensar que estoy siendo paranoico, es que cuando venía para acá me di cuenta de que…si caminaba en cierta dirección, el ruido disminuía, y siento que hay algo muy mal acerca de eso.
—¿Por dónde disminuía?
—Por el patio —Draco se encogió de hombros—, hacia la salida del colegio, creo.
—¿Has intentado contactar con Astoria?
Draco volvió a negar. Había ido directo hacia él entonces.
Era un poco halagador.
—¿No has visto sombras? ¿Nada que haya salido por alguna abertura que nosotros no hayamos…?
Harry vio de reojo hacia un lado por reflejo. El reflector de enemigos mostraba unas sombras más grandes. Se quedó callado y esto llamó la atención de Draco.
—¿Estamos en problemas? —Él también miró hacia el reflector.
—Voy a pedirle a Scorpius que reúna algunos libros por mí de la biblioteca —dijo Harry, separándose del escritorio— y hablaré con Adhara si está de humor para contestarme. Espera en la puerta que da al patio.
Draco emitió un sonido de desagrado.
—Vas a entrar en modo Gryffindor, ¿cierto? Y voy a tener que entrar en modo "sin instinto de autopreservación" para que sepas a dónde ir.
—Es averiguarlo mientras tenemos el control o dejar que suceda algo cuando los chicos probablemente estén dormidos.
Draco se puso de pie enseguida, aunque disimuló su prisa sacudiéndose la ropa.
—Si esas cosas se meten al cuarto en que está Scorp de nuevo, yo mismo voy a rehacer las barreras de este colegio que parece maldito con tantos desastres…
Se separaron según lo acordado. Harry encontró a Scorpius acompañado por sus amigos después de terminar un ensayo del club de teatro y le habló de los libros. Como Draco predijo, no se negó.
Antes de que pudiese marcharse, Harry le siseó algo a Adhara, que no se arrastró por el suelo detrás de Scorpius, sino que alzó la cabeza hacia él y respondió con otro siseo.
—Está cerca.
—¿Astoria? ¿Tu dueña? —insistió Harry.
—Está cerca —Fue lo único que le dijo la serpiente— y quiero ver. Me gustaría ver.
Harry se agachó y le tendió el brazo.
—¿Eso que va a pasar es lo que está molestando a Draco?
La serpiente ladeó la cabeza y pareció escuchar a alguien más. Alguien que Harry no podía percibir.
—Está cerca —repitió, más animada—, es posible que lo moleste por error. No es grave, pasará.
—¿Qué van a hacer?
Adhara ya se enroscaba en su brazo y él caminaba hacia la salida, asegurándose de verla cada pocos segundos para continuar hablándole en pársel.
—Me gustaría ver…
Estaba claro que ella no le diría gran cosa. Se aseguró de avisarle a McGonagall que estarían fuera y dónde estaban sus hijos en caso de que algo sucediese.
Draco esperaba en la salida, observando en dirección a Hogsmeade, ceñudo y de brazos cruzados.
—Tenemos una invitada que sabe que algo pasará, pero no dice nada —le informó Harry, ofreciéndole el brazo en cuanto se paró a su lado. La serpiente se trasladó al brazo de Draco y se enroscó en sus hombros—. ¿Crees que sea por el ostara? ¿El cuerpo de Astoria?
Ron le había enviado una carta contándole lo que averiguó de la Cofradía y lo que Hermione investigó de la fecha. Pero no tenía sentido, no era ese día. El ostara se celebraba al día siguiente.
Draco debió estar de acuerdo con este último punto.
—Hoy no es el ostara. Algo salió mal o están haciendo otra cosa.
Harry le envió un patronus a Ron como último aviso y lanzó sobre los dos un hechizo que arrojaría su última ubicación a un grupo de personas si algo les sucedía.
Hizo un gesto teatral para que Draco caminase adelante con la serpiente y lo oyó bufar. Harry fue detrás de él.
Mientras los dos magos adultos se alejaban por los terrenos de Hogwarts, un adolescente ponía ambas manos en el lado interno de un túnel y esperaba que el sonido de pasos se aproximase lo suficiente.
La primera voz era la de Lily. La segunda debía ser Nesrine. Un momento. Ahí estaban.
James empujó la entrada al pasaje lo suficiente para sacar parte de su cuerpo, sostuvo los brazos de Scorpius Malfoy y lo jaló dentro. En un instante, parecía que un cuadro se había tragado al pequeño Malfoy.
Scorpius gritó contra la palma que James presionó sobre su boca, antes de reconocerlo en la oscuridad. Después lució aún más confundido.
—Si es una broma para Al, me dijo que te advirtiese que te hará caminar desnudo por todo el colegio si me llegas a hacer algo que me duela —murmuró Scorpius. Miró hacia un lado cuando escuchó un golpe en la parte de afuera del pasaje.
James rodó los ojos, seguro de que ese era Albus y lo maldecía desde afuera. Se preguntaba cuánto tardaría en notar que esa sobreprotección hacia Scorpius no era la de un mejor amigo.
—No es una broma —James sacudió la cabeza—. Escucha- en el Bosque Prohibido hay unos cambiaformas-
—¿Cambiaformas? —Scorpius elevó las cejas—. Son casi imposible de ve-
James volvió a presionar la mano contra su boca. Por el sonido de la entrada al pasaje, alguien acababa de arrojar un hechizo bastante fuerte, pero no surtió efecto con las protecciones combinadas de James y Sirius de décadas atrás.
—¿Recuerdas lo que sucedió en diciembre? ¿Las cosas oscuras que iban hacia algunas personas?
Scorpius asintió.
—Pueden volver en algún momento, y no sólo volver a salir, venir, entrar- quedarse aquí. ¿Entiendes lo que estoy diciendo?
Otro asentimiento y un par de asustadizos ojos grises le respondieron.
—Bien, ya sabes que es en serio. Ahora ayúdame a que se guarden las preguntas —James se apartó para abrir el pasaje, evadió una maldición roja que hizo una grieta en la pared detrás de él y arqueó una ceja en dirección a su hermano menor—. Hola a ti también, Al, qué lindo gesto.
Albus tenía el ceño fruncido y no paró de apuntarlo con la varita porque hubiese abierto la puerta. Le ofreció su otra mano a Scorpius para ayudarlo a salir de ahí, pero James extendió el brazo frente a él y lo detuvo, adoptando una expresión más seria.
—Voy a llevarme a Scorpius, ¿vas a venir?
—Ni se te ocurra meterlo en una de tus-
—Es por las sombras, Al —Scorpius le respondió en voz baja, pero desvió la atención de su compañero enseguida—, escuchemos al menos, ¿sí?
Albus bajó la varita, resopló y se metió al pasaje, abriéndose un espacio entre su mejor amigo y James. Las niñas en el pasillo intercambiaron miradas, antes de que Lily siguiese a su hermano.
—No sé si esto era lo que mère quería cuando me dijo que hiciera amigos, pero…—Nesrine también se metió al pasaje.
James cerró detrás de la última y comenzó a avanzar por un túnel oscuro, su varita en alto proyectaba el primero de varios lumos.
—¿Qué está pasando, Jai? —preguntó Lily, adelantándose en base a empujones para ponerse detrás del Potter mayor.
—Vamos a salvar la vida del profesor Malfoy.
Scorpius se alarmó al escucharlo y apretó el paso para pegarse a ellos. Los otros dos hicieron lo mismo.
—No hay mucho tiempo —siguió James, más serio de lo que lo vieron alguna vez. Extrajo unos frascos de su capa y se los pasó a Lily y Scorpius; tenían un líquido con unos hilos plateados flotando dentro—. La explicación breve es esta: una cambiaformas me dio dos recuerdos, pero un recuerdo era del futuro. Lil, por favor, sin preguntas sobre magia y líneas temporales…
—Las guardaré para otro momento —murmuró Lily, de mala gana.
—Bien, pues el recuerdo del futuro mostraba la desaparición del profesor Malfoy hoy, en alguna parte entre Hogsmeade y Hogwarts —continuó James, sin despegar la mirada de los túneles que se abrían ante ellos. Sabía en cuáles girar para salir de ahí—. No sé exactamente cómo, pero tiene que ver con esas- esas cosas, fue lo que vi. Y no sólo desaparece, sino que cuando lo hace, es…es como si desatase algo, ¿entienden? Fue horrible sólo ver el recuerdo. Era como si viniese algo mucho peor después de que él ya no está.
Nesrine atrapó el brazo de Albus y tiró de él para llamarlo y que la escuchase.
—Asumimos que Scorpius era demasiado bueno para volverse un mago tenebroso por sí solo —le recordó—, pero…si lo que pasa- si todo lo que pasa en ese futuro es por este momento, Al, perder a su padre y lo que sucede con su madre…
Cualquiera podría tomar una decisión equivocada en esa situación. Y luego esto podría derivar en una consecuencia que tuviese otra, otra, otra, otra, hasta que ya nadie pudiese pararlo y la persona se hubiese perdido en algún punto del desastre.
Albus entendió el punto y asintió.
—¿Cómo fue que desapareció el profesor Malfoy? —le preguntó a James.
—Había un sitio con una especie de- un altar, algo así- muy al estilo Narnia —James resopló y giró en otra esquina para ir hacia un túnel diferente—. Él estaba en el centro y había alguien más- dos, tres personas más, no sé, sólo me preocupé por alguien con una capucha. Ninguno hizo nada cuando esas cosas aparecieron, y de repente, el profesor Malfoy sólo…fue como si se lo hubiesen llevado.
Se detuvo en cuanto alcanzaron la salida. James empujó una puerta y aparecieron en la Torre del Reloj.
—Estamos muy lejos aún…—susurró Lily.
El mayor de los Potter le hizo un gesto y saltó dentro de un bote. Le tendió sus brazos a Lily.
—Puede que nos mojemos un poco, pero es el pasadizo más rápido que hay. Él ya estaba saliendo y va con papá.
La mención de Harry alarmó aún más a sus hermanos menores. Lily saltó a sus brazos, se dejó atrapar y depositar en el barco. Entre los dos ayudaron a Nesrine a subir.
—¿Qué podemos hacer para evitarlo? —indagó Scorpius, sujetándose de las niñas para no caerse en el agua, mientras James se sentaba y murmuraba un encantamiento contra ambos lados del bote—. Si el profesor Potter va, ¿es posible que él…?
—Mejor no averiguarlo —Albus saltó dentro del bote de último y trastabilló al caer en brazos de Scorpius, quien le ayudó a sentarse.
James comprobó que estuviesen todos dentro, alzó la varita y disparó un hechizo amarillo contra uno de los laterales del muelle, que reveló una entrada.
—Bajen la cabeza, puede ser incómodo por un momento.
Los cinco se agacharon y quedaron apretados contra la parte inferior del bote, sin saber qué pretendía hasta que James hizo que avanzaran deprisa con otro hechizo y los aplastó. Literalmente. Fue tan desagradable como cuando el autobús noctámbulo hacía lo mismo para pasar entre dos autos.
Al instante, se encontraban al otro lado, de vuelta a su grosor normal, y se deslizaban por una bajada de agua a una velocidad tal que eran salpicados.
—¿A dónde lleva esto? —Albus empezó a temer que su hermano los mataría.
—Vamos a salir en alguna parte entre el Bosque Prohibido y Hogsmeade, hacia el este, el lugar al que ellos van —le explicó James, más concentrado en mantener el movimiento del bote que en ellos. De vez en cuando saltaban o se sacudía de una forma que les hacía pensar que caerían en la oscuridad más allá de ese "pasaje acuático"—, estaremos a distancia suficiente para ver y actuar sin que nos miren directamente. Espero que no usen hechizos de detección…
—¿Ya tienes un plan? —cuestionó Lily, casi colgada de Nesrine entre las sacudidas del bote—. Jai, por favor, di que tienes un plan-
—Evitar que papá desaparezca en su lugar sería bueno —masculló James—, traerlos a los dos y regresar todos en una pieza sería lo ideal.
—¡James!
—¡Tú eres la Ravenclaw, Lily! Es claro que nos falta una Hermione aquí-
—¿Qué había en el otro recuerdo? —preguntó Albus al recordarlo—. ¿No era útil? ¿Podría…?
El bote dio un brinco más alto cuando James apretó su varita y frunció el ceño.
—No, no era útil para esto —contestó con una voz inusualmente dura.
Albus y Lily intercambiaron miradas. La única vez que lo vieron tener una expresión tan molesta fue cuando un niño de la primaria golpeó a Albus. La siguiente vez que James lo vio, se abalanzó sobre el otro niño y se lo devolvió diciéndole que nadie más que él podía molestar a su hermano.
—¿Qué tenía el otro recuerdo, Jai? —Lily extendió una mano hacia él y sujetó su brazo libre.
James pareció a punto de darle una respuesta desagradable, pero se fijó en ella y luego en Albus. Debió decidir que era mejor compartirlo.
—¿Recuerdan lo que papá nos contó de cuando era niño? Cómo vivía en una alacena y esos- esas personas tan horribles- —James ahogó un sonido frustrado—. Fue Dumbledore. Era un recuerdo en que el director hablaba con otros magos sobre registros de niños mágicos perdidos durante la guerra- a muchos no les llegaría su carta, pero si los reparaban todos, podría ser más fácil después encontrar al niño-que-vivió. Entonces una mujer…ella se lo llevó aparte y le dijo cómo vivía. Cómo lo trataban. Le pidió permiso para sacarlo, dijo que podían darle un lugar seguro entre varios magos, que muchos se ofrecerían a protegerlo y no tendría que pasar por- por-
James respiró profundo, pero su agarre sobre la varita sólo hacía que el bote fuese tan rápido como una escoba en el aire. Podían ver una salida brillante a unos metros.
—No hizo nada- ¡nada! Aun sabiéndolo, ¡no hizo nada! ¡Le dijo que lo dejara ahí! —estalló James—. ¿Qué clase de persona tan…tan…? —Se interrumpió con una maldición y aprovechó el arranque de energía de la ira para empujar el bote con otro hechizo, que los lanzó hacia la salida—. ¡Cabezas abajo y brazos dentro del bote!
Los cuatro volvieron a apretarse en el fondo. El bote salió por una cueva y cayó sobre un acantilado, por el que descendió dando trompicones. James arrojó sobre ellos un hechizo que sus hermanos menores creían que nadie más que su padre podía usar.
Cuando el bote se destruyó al golpear un conjunto de piedras, los cinco se encontraron a salvo, tendidos en el suelo, envueltos por una barrera. La barrera de Lily. Así la nombró su padre, en honor a Lily Potter Evans.
Era un hechizo que él diseñó que combinaba el funcionamiento del patronus con los protegos. El único encantamiento creado por Harry Potter. Y solía ponerlo en torno a sus camas en la noche.
Lily alzó la cabeza, boquiabierta, en parte por la experiencia cercana a la muerte, pero más porque nunca lo había visto usar un hechizo de ese nivel.
—¿Cómo sabes…? ¿Cuándo aprendiste a…?
—¿Estás bien? —James la sujetó por la parte de atrás de la cabeza y comenzó a girar el rostro de Lily y revisar sus extremidades en busca de heridas. Ella le dijo que sí y la soltó de inmediato—. Pues eso es lo que importa —Luego se levantó para ir con Albus y lanzó un hechizo de diagnóstico tan rápido que su hermano menor estuvo parpadeando a la nada por un segundo. Cuando este le indicó que estaba bien, se dirigió al resto:—. ¿Siguen en una pieza?
—Casi no puedo creerlo…¡pero parece que sí! —Scorpius se palpó el pecho y soltó una risa nerviosa cuando no sintió un dolor inmenso en ninguna parte del cuerpo.
—Apenas —susurró Nesrine, mirando con horror las piezas destrozadas del bote.
—Pues arriba todos —James los apresuró y levantó a Albus de un jalón, sacándole un quejido—. ¿Ya pensaste en algo, Lil?
Su hermanita soltó un ruido de protesta.
—¿Por qué no lanzas ese hechizo hacia papá y cubres al profesor Malfoy en el proceso?
—Lo sabía, ¡tú eres nuestra Hermione! —dictó James, echando a correr entre los árboles por delante del grupo.
—¡Necesitamos un plan B! —añadió Nesrine—. ¡Y mejor si tenemos también algo para protegernos a nosotros!
A las seis y media de ese día, cinco chicos corrían a través del bosque, mientras que dos magos encontraban un extraño lugar en medio de una formación rocosa.
