El niño maldito
Sumario: El ascenso de un posible reemplazo de Lord Voldemort amenaza con arruinar las tranquilas vidas de las familias Potter y Malfoy al rodear de sombras a la nueva generación, traer recuerdos borrosos del pasado…y una visión terrible de lo que podría ser su futuro.
Género: ¿Aventura? Yo diría que es un desmadre mágico con slash.
Claves: súper mega lento slow burn con trama desmadrosa y larga. Drarry, Scorbus, parejas secundarias.
Disclaimer: Si HP fuese mío, esto sería canon. Ya que no lo es, saben lo que significa.
Noche de ostara (2/2)
Harry le pidió silencio con un gesto y Draco asintió. El ruido de interferencia era apenas perceptible en ese momento y eso era lo que más les preocupaba. Ambos tenían las varitas en las manos.
El lugar en que el molesto sonido estuvo por cesar era una formación de algunas piedras en un patrón extraño que le trajo el vago recuerdo de Stonehenge. Sólo que allí se notaba que fue dispuesta recientemente por la maleza aplastada y las líneas dibujadas sobre cada roca. En el centro, yacía una plataforma de piedra casi redonda, con un espacio rectangular en el centro que se alzaba medio metro, ideal para colocar a una persona.
Harry retrocedió un paso. Uno de sus casos más turbulentos como Auror fue con una secta muggle dirigida por un mago. Usaban sacrificios en un altar como ese.
Al moverse hacia atrás, se llevó a Draco con él y este pisó una rama seca. Harry esperó, apretando la varita, pero nada sucedió.
El "altar" estaba cubierto por materiales que lucían como polvos y telas, que supuso eran los mismos que Ron reportaba como robados por la Cofradía.
Esto no era lo más sorprendente, sino que tres personas encapuchadas salieron de un portal que se formaba por el arco de unas piedras. Y cuando uno de ellos se bajó la capucha, Harry quedó boquiabierto.
Tenía cabello rojo.
Y pecas.
Draco apretó el brazo de Harry. Percibió un leve toque en su cabeza y aceptó la "intrusión" para poder escuchar lo que quería trasmitirle sin hablar.
—Es idéntico a Ronald, Potter.
—No es Ron. No puede ser Ron. Es mucho más joven.
—Se ve prácticamente igual.
Harry rozó sus lentes y utilizó un hechizo para ver más de cerca.
—Tiene ojos marrones —le dijo a Malfoy a través de su conexión. Por su expresión consternada, añadió:—. Ron tiene ojos azules, Malfoy.
De alguna manera, confirmar esto le supuso un gran alivio, porque era ese pelirrojo el que se acercó al "altar" y llevó a cabo un par de encantamientos. Draco apretó de nuevo el brazo de Harry y este temió que le haría un moretón.
—¿Qué hacemos, Potter? Tú eres el héroe aquí.
Harry meneó la cabeza para hacerle entender que todavía no tenía un plan. Por lo que sabían, era un ritual para darle a Astoria una forma física. Todo lo que no conocían era lo que le preocupaba.
—Serían tres contra dos, Malfoy. ¿Qué es lo peor que podría pasar si la traen?
—El problema no sería que la traigan —razonó Malfoy. Deslizó en la mente de Harry una imagen de las sombras cuando salieron en diciembre—, sino que traigan algo más con ella.
—¿Sientes la magia de los tres?
—Son fuertes.
—No más que nosotros —Harry lo miró de reojo y arqueó las cejas, esperando su respuesta.
Draco frunció el ceño y alzó la vista. El cielo sobre el "altar" empezaba a oscurecerse.
—Hagamos esto —aceptó, fijándose en Harry de nuevo—. Ya deberían habernos notado, seguro creen que están a salvo.
—¿Quieres a la persona más fuerte o a los dos promedio?
—Los dos. Tú eres el que sobrevive a los Avadas, yo no —Draco negó.
Harry le dio algunas indicaciones sobre cómo actuar mediante señas y lamentó no haber llevado la capa de invisibilidad. Mientras Draco se cubría con un hechizo desilusionador para no ser visto, él envió otro par de mensajes a Ron y McGonagall, ambos en forma de hechizos rojos que se desvanecieron enseguida. Luego se aplicó el mismo encantamiento para ser invisible y caminó cuidando donde pisaba.
Cerca, cerca. Un paso, después otro. El "altar" seguía a unos metros. Harry contaba dentro de su mente. Se aseguró de tener un buen ángulo del chico pelirrojo cuando llegó a sesenta.
Entonces atacaron a la vez.
Draco abandonó la protección de la invisibilidad y se desplazó con el viejo truco de los Mortífagos, una bruma oscura que empujaba a dos magos al suelo, esquivaba sus hechizos y desarmaba a uno. Harry arrojó un desmayo al mago pelirrojo. El otro lo esquivó Apareciendo detrás de su posición y de inmediato lanzó un expelliarmus.
La varita de Harry voló hacia su mano y arrojó un hechizo que él apenas pudo esquivar. Cuando las señales en sus lentes le dijeron a dónde mirar, había un mago inconsciente, Draco se batía a duelo con el segundo y el pelirrojo lo saludaba desde afuera del "altar" con una sonrisa.
Tuvo la vaga impresión de que había visto esa sonrisa antes. Muchas veces. Pero no le prestó atención, porque los símbolos en el suelo encendiéndose eran más llamativos.
Harry se apartó de los que brillaron bajo sus pies y se Apareció varias veces, alejándose algunos metros de cada parte que tomaba color. Chocó con una barrera en torno a la formación rocosa que no le permitía dejar la zona que cobraba vida.
El mago pelirrojo aún sonreía, y por un instante, estuvo estupefacto cuando vio que Harry lo observaba y le devolvía el gesto. Detrás de él, se colocó una bruma oscura. Luego Draco le lanzaba una maldición que esquivó por pura suerte echándose hacia un lado y Apareciéndose fuera de su camino.
Draco corrió hacia el "altar" y Harry golpeó la barrera invisible.
—Desliza sólo el brazo hacia mí para que pueda salir, ni se te ocurra-
No se lo esperaban. Draco podría sostenerlo con un brazo y Harry ser jalado hacia afuera, romper la barrera con la magia de los dos. Acababa de sujetarlo cuando escuchó un grito. La voz de uno de sus chicos.
No, no, no. Todas las señales de alarma se encendieron en su mente en un segundo. James corría hacia ellos desde el bosque. Draco se horrorizó cuando identificó a Scorpius entre los que lo seguían.
Draco tiró de él y Harry empujó la barrera con toda su fuerza para abrirse paso con magia no verbal si hacía falta. El mago pelirrojo se había Aparecido frente a los chicos, cortándole el camino a James, que puso a su hermana detrás de él y le lanzó un desmayo que fue esquivado fácilmente.
El mago se Apareció de un lado a otro y duró menos de un parpadeo en cada posición. Junto a James, luego junto a Lily. Pasó al lado de Nesrine. Reapareció detrás de Scorpius y Albus. Hubo un grito y maldiciones lanzadas hacia el lugar que él ocupaba un segundo atrás.
Cuando el mago Apareció dentro del perímetro del "altar" sosteniendo a un asustado Scorpius, Draco sacó a Harry de la barrera de un tirón y se metió en su lugar. Él intentó mantener su agarre para evitar que lo hiciera, pero no pudo frenarlo.
Vieron al pelirrojo sonreír y Aparecerse de nuevo. Dejó a Scorpius allí. Draco lo envolvió con los brazos y comenzó a retroceder cuando los materiales en el "altar" adoptaron una forma y una cosa que todavía no era una persona se sentó sobre la piedra.
Algo estaba saliendo mal. O bien para la Cofradía, pero mal para ellos, al menos. Lo sentía en la forma en que el aire vibraba, en la pesadez sobre su cuerpo, lo difícil que era respirar.
Harry analizó la situación lo más rápido que podía. Un mago enemigo de pie, dos inconscientes. No tenía varita.
James se acercaba. Lily lo seguía. Demasiado pequeña, controlaba poco su magia. Él era bueno. No podría solo, pero era bueno. Se fijó en las plumas cubriendo la piel de Nesrine, su boca entreabierta; tocaron algo que su Veela interior protegía y ese algo era su amigo. Albus quemaba el césped al pisarlo.
Aunque Draco intentó salir de la barrera por su cuenta, parecía que su magia ya no era suficiente. Los símbolos en el "altar" brillaban más y él no iba a soltar a Scorpius, que se aferraba a su ropa y observaba a la cosa formándose sobre la piedra.
Cuando el cielo se oscureció tanto que otro pensaría que habría una tormenta, Harry tuvo una idea clara de qué hacer.
Miró a James y le hizo un gesto hacia atrás, a Nesrine. Pudo ver que su hijo lo entendía. Mientras él instaba a la Veela a medio convertir a buscar a Scorpius, incluso si tenía que usar su magia para romper la barrera, Harry se Apareció y quedó detrás del mago pelirrojo.
Tuvo que forcejear con él para recuperar su varita. Era bueno que las peleas al estilo muggles se le diesen bien.
Harry se la arrancó con un hechizo no verbal, y antes de que pudiese huir, lo rodeó con los brazos y presionó la varita contra su garganta. Tendría que llevarlo con él si se Aparecía y lo sabía, porque se quedó quieto, su cuerpo sacudiéndose un poco con una débil risa.
James y Lily dispararon sus mejores reductos a la misma zona de la barrera que Nesrine atacó. La rabia de su Veela interior le hizo sostener la barrera mágica con las garras, como si fuese algo tangible, y abrir una abertura. Albus se coló dentro, dejando una estela dorada detrás de sí.
Los símbolos brillantes titilaron ahora que la barrera estaba rota. La brisa fuerte de un momento atrás disminuyó. Cuando Albus se detuvo junto a los Malfoy, a los tres los envolvió una esfera dorada que los separó de lo que pudiese pasar afuera. Física y mágicamente.
Apenas vio que estaban a salvo y la cosa en el altar se desmoronaba, Harry apretó más su brazo en torno a la garganta del mago que sostenía.
—Ah, basta —Él giró el rostro tanto como podía para ver a Harry y hablarle en tono quejumbroso—, ya tuve lo que buscaba, Harry. ¿Nunca- te han dicho que un buen tío no ahorca a su sobrino?
Se dio cuenta ahí, mirándolo tan de cerca y por la sonrisa que puso. La sonrisa de Hermione en un rostro idéntico al de Ron.
Hugo.
Fue su error. Se distrajo. El mago sonrió más, presionó la palma contra el abdomen de Harry y utilizó una variación sin varita de la maldición punzante.
Cuando se dobló por el dolor, él escapó Apareciéndose. James corrió hacia su padre tan pronto como lo oyó gritar y Harry lo tuvo al frente en un instante, buscándole heridas y jurándole que practicó los hechizos básicos de sanación y podría ayudarlo.
—Papá, papá- ¿dónde…?
Harry se enderezó con un esfuerzo y lo rodeó con los brazos. Más allá, la figura sobre el altar volvía a ser un conjunto de materiales extraños. La barrera dorada de los Malfoy caía junto a Albus, que fue atrapado por Draco al desplomarse, y las niñas iban hacia ellos. Nesrine seguía a medio transformar entre bruja y Veela, alerta a cualquiera que quisiera atacar.
Pero ya no había nadie ahí para lastimarlos.
Harry estrechó más fuerte a su hijo. Está bien, se dijo. Están bien. Están todos bien. Están aquí.
—¿Es- estás bien, papá? —A James le tembló la voz cuando lo abrazó también.
Él asintió y se recargó a medias en James. La maldición dolió bastante, pero no estaba ni cerca de ser de las peores que había recibido.
Draco giró la cabeza hacia él y asintió cuando Harry lo observó, asegurándole en silencio que Albus estaba bien. Lo había examinado de inmediato.
Lo primero que hizo fue sacarlos de ahí. Como Auror, no debía abandonar la escena hasta que llegasen los demás. En este caso, Ron y cualquiera que quisiera traer del escuadrón.
Como padre, prefería tener a una Señora Oscura de vuelta a que uno de sus chicos estuviese allí durante medio segundo más, corriendo el riesgo de que los demás miembros de la Cofradía aparecieran de pronto y quedasen atrapados en el fuego cruzado. Nadie le iba a impedir a Harry Potter sacarlos de ahí.
Sólo cuando estuvieron dentro de la seguridad del castillo, con Albus dormido en una de las camillas de la enfermería y Nesrine siendo revisada, porque estaba tan tensa que no podía volver del todo a su forma humana, se permitió respirar con más calma.
—Son Potters —dijo Draco, parándose a su lado. Desde el umbral de la enfermería, contemplaron a James y Lily haciéndole preguntas a la enfermera sobre el estado de los otros dos. Scorpius estaba inmóvil junto a la camilla de Albus—. Recuerdo a un cara-rajada de once años que acabó en la enfermería por un mago que tampoco tenía cuerpo propio.
Harry no podía creer que emitió un sonido cercano a una risa ahogada. Lo vio de reojo. Se notaba en sus hombros que Draco también estaba en alerta todavía, y de algún modo, fue relajante saber que los dos tirarían de esos niños y los cuidarían si a alguien se le ocurría irrumpir en el castillo en ese momento.
Entrechocó sus hombros.
—¿Sabes? Cuando dicen que el matrimonio es muy difícil…creo que se refieren al tuyo.
Draco también soltó un sonido que fue mitad risa, mitad incredulidad.
Cuando los Aurores llegaron al punto señalado por Harry, se encontraron con dos magos que fueron unidos con magia a las piedras para que los capturaran después y nada más. El "altar" continuaba ahí, pero no había ni rastro de los materiales con que intentaron formar el nuevo cuerpo para Astoria.
Ron se dirigió al castillo luego de ordenar que se llevasen a los dos magos al Ministerio para procesarlos. Iba acompañado de McCarthy y Grayson Jr.
Cuatro chicos ya rodeaban la camilla en que Albus descansaba cuando entraron los Aurores. Talía había venido desde Hogsmeade por el aviso de que Nesrine podría tener problemas con su parte Veela; ahora estaba junto a ellos, acariciando el cabello rubio platinado de su hija y hablando en voz baja con los demás chicos. Theodore y McGonagall también se encontraban ahí.
Lo primero que hizo Ron fue preguntar cómo estaban.
—Bien, bien- en una pieza todos —Harry asintió y suspiró—. La enfermera dice que Albus tuvo un- agotamiento mágico por una explosión muy intensa de poder de repente, que su cuerpo no estaba preparado y se le salió de control, es todo. Se arregla con un rato de sueño y…después practicaré con él. Necesita controlar eso.
Su mejor amigo asintió y observó a Draco, interrogante.
—Estamos bien —le contestó Draco—. Scorpius está perfectamente. Yo estoy algo cansado, pero bien, la enfermera me va a dar una poción de restauración en caso de que algo de mi energía se haya consumido dentro de las runas.
—Entonces necesitaré sus declaraciones- sabes cómo funciona, compañero —Ron palmeó el hombro de Harry—. Cualquier detalle puede ayudar. Hay un equipo examinando el lugar, alarmas en el Ministerio ante cualquier movimiento de la Cofradía y pedí que trajeran a Luna cuanto antes para que comprobase la energía allí y se asegurase de que no corremos riesgo de que esas cosas entren de nuevo.
—Gran trabajo —lo felicitó Harry, con total honestidad.
Ron se encogió de hombros.
—Necesito hablar con los chicos también- sé que no es agradable —Esto lo dijo para Draco más que nada—, pero es difícil de creer que ustedes los llevaran-
—Por supuesto que no.
—Jamás haría eso.
Respondieron a la vez e intercambiaron miradas.
—Por eso —aclaró Ron—. ¿Qué hacían ahí? ¿Cómo llegaron? ¿Ya hablaron con ellos?
Harry negó. Sabía que debía haberlo hecho, pero cuando vio a Albus inconsciente y a sus hermanos a salvo, su prioridad fue cuidarlos primero y preguntar cuando no creyese que podía aparecerse un mago para hacerles algo.
—Voy a hablar con James primero —decidió Ron.
Sonaba a que le pedía su opinión y Harry asintió; si su hijo tenía que pasar por el engorroso proceso de la declaración, prefería que fuese con él.
—Es un menor, así que tú vienes conmigo, nadie dirá nada porque estés ahí mientras no pongas palabras en su boca. No quiero forzar a los demás todavía, así que si él nos cuenta todo, después sólo tendremos que corroborar y no presionaremos a los niños —Luego se volvió de nuevo hacia Draco—. Si quieres ir a San Mungo por ti o por Scorpius, uno de los Aurores los va a escoltar y se quedará con ustedes en todo momento. El otro se quedará aquí en la puerta mientras nos aseguramos de que estén a salvo.
—Ron trajo a Aurores buenos, sin prejuicios —agregó Harry, sólo para él—, te prometo que no los dejarán ni medio segundo si quieres ir al hospital. Si no, los dos estarán aquí y puedes estar seguro de que van a cuidar a Scorpius tanto como a mis hijos si pasa algo.
Draco miró de reojo a su hijo, que había recargado la parte superior del cuerpo en el borde de la camilla de Albus, y sacudió la cabeza.
—Confío en que McGonagall eligió a una gran enfermera. Estamos bien.
—Bueno —Ron exhaló y les dio unas indicaciones a los dos Aurores para que se colocaran en puntos estratégicos de la enfermería desde los que podían vigilar todo—. Empecemos.
Harry llamó a su hijo mayor y los tres utilizaron la oficina de la enfermera como sala del Ministerio. Draco se quedó parado en el umbral entre esta y la enfermería, de manera que podía oírlos y ver a los chicos a la vez. Aun sostenía su varita.
Mientras Ron recitaba la explicación del procedimiento y cómo quedaría asentado lo que James dijese, Harry revisó su reflector de enemigos. Las sombras estaban lo bastante lejos para que pudiese centrarse sólo en oírlo.
James suspiró y se pasó las manos por el cabello.
—Una cambiaformas-
—¿Una- qué? —Ron miró a Harry, que le pidió con un gesto que lo dejase continuar.
Su hijo les dio la explicación completa y detallada, desde los recuerdos hasta cómo los llevó y lo que tenían planeado antes de que atrapasen a Scorpius. En este punto vio a Draco con una expresión de culpa.
—De verdad no esperaba- no tenía idea- no pensé que pudiese- profesor, yo jamás habría llevado a Scorpius si hubiese creído que podría-
—Lo sé —Draco asintió y el chico dejó caer los hombros—. Gracias por ir por mí, James. Hubiese preferido otra forma de avisarme de esto, pero…gracias, lo aprecio.
James pareció mucho más tranquilo al volver a ver a Harry.
—No quería que le sucediese-
Harry lo interrumpió estirando su brazo para revolverle el cabello.
Draco tenía razón. Era como él. Eso era tan maravilloso como preocupante.
—Eres muy bueno, Jaimie, y estoy muy orgulloso de que no hayas dudado en ir corriendo para intentar ayudar a alguien que pensabas que estaba en peligro, ¿bien? Muy, muy orgulloso, no sabes cuánto —Harry respiró profundo—. Pero también quiero la capa de invisibilidad y el mapa del Merodeador en mi escritorio para esta noche. Entiendes que no es un castigo porque seas malo, sino porque fue peligroso y me preocupé, ¿verdad?
James torció la boca de esa manera en que hacía Ginny cuando algo no le gustaba nada, pero asintió.
—Juro que no quería poner en peligro a ninguno, papá, quería llevar a pads, pero él había salido al Callejón Diagón y no lo encontré. Y estaba seguro de que podría sacarlos de ahí si…
Harry acarició su cabello con más cuidado y escuchó con una sonrisita cansada sus afirmaciones. Se imaginó que así sonaba a los quince años, liderando a un "ejército" y asegurando que salvaría a su padrino del peor mago que conocía el mundo.
Cuando dejaron que James se levantase, este se paró frente a Draco y le pidió disculpas cabizbajo por lo que le sucedió a Scorpius. Incluso si estaba a salvo, James comprendía que se llevó un susto y que se encontraba ahí porque fue él quien lo metió en esa situación.
Draco se agachó un poco para ponerse a su nivel y también le revolvió el cabello, de una manera mucho más suave de lo que lo hizo Harry.
—Gracias, James. Pero de verdad no quiero que ninguno de ustedes esté en peligro de nuevo. Estoy bien, ¿ves? Completo y aquí. Y tal vez es cierto que, en otra situación, podría no ser así.
James regresó al asiento junto a la camilla de Albus y se dejó abrazar por una preocupada Lily que le hizo preguntas sobre el estado de su segundo hermano.
En la oficina de la enfermera, los tres adultos lucían agotados.
—Muy Gryffindor —susurró Draco.
—Es muy noble —alegó Ron—, no fue nada que no hubiésemos hecho a su edad. Lamentablemente.
—Puedes tomar esos recuerdos como evidencia y analizarlos con Roman —propuso Harry—, yo iré y los veré mañana también. No creo que James se haya guardado nada…
—Ni yo —Ron suspiró—, es el mayor y realmente no tengo ganas de presionar niños preocupados. Pueden preguntarles por separado para corroborar todo cuando el shock haya pasado y Al esté despierto, el informe estará bien con la declaración de James. Me gustaría saber exactamente cómo los consiguieron esos cambiaformas. Entiendo que James confió en ellos porque son sus "amigos", pero las criaturas de un bosque no consiguen "memorias" que predicen futuros alternos de la nada.
—Examínalas primero con Roman —le dijo Harry, asintiendo—, yo hablaré después con James o con esas criaturas. Cerraremos el bosque entero si son un peligro para cualquiera de los chicos.
Ron le contestó con un sonido afirmativo.
Harry esperó a que Draco volviese a la enfermería para decirle algo a su hijo. En cuanto se quedaron solos y notó que Ron se preparaba para marcharse, lo frenó.
Titubeó cuando su mejor amigo lo miró.
Por Merlín. En serio eran idénticos, excepto por el color de ojos y la edad.
—Tengo algo que decirte —Carraspeó—, del tipo de cosas que no deben ir en el informe.
Ron vio hacia la puerta, la cerró con un hechizo y tomó asiento frente a él de nuevo. Asintió para indicarle que hablase.
No creía que algún padre quisiera pasar por esto, así que fue directo al punto, seguro de que Ron ya lo había escuchado decir las mayores locuras que alguien podría esperar de otra persona.
—Hugo estaba allí.
Por unos segundos, no hubo ningún cambio en la expresión de Ron, así que él volvió a aclararse la garganta y continuó.
—Era…mayor, varios años mayor, pero era él. Incluso me llamó "tío" y sabía sobre cómo me trataban los míos. Él…era el que lideraba lo que fuese que estuviesen haciendo, el- ritual, él-
—Eso explica muchas cosas —Fue la respuesta de Ron. Apenas un débil murmullo.
Harry arqueó las cejas.
—¿En serio?
¿Explicaba algo? Porque a él sólo le daba dolor de cabeza.
Para su sorpresa, Ron asintió.
—Hubo un mago…entre los que tomaban los materiales para la Cofradía. Era idéntico a mí de una forma que me perturbó un poco- también parecía que sabía cómo enfrentarme y él…había algo raro sobre él, ¿sabes? Como si estuviese inestable de alguna manera.
—¿A qué te refieres con eso? —indagó Harry.
—Le puse un hechizo de rastreo y se volvió loco, aparecía y desaparecía, titilaba en la pantalla —Ron hizo una pausa y se rascó la barbilla de forma distraída—. Tendré que pedirle a Mione que repase conmigo esto- pero estoy casi seguro de que un cuerpo en la línea espaciotemporal en que habita otra versión de sí mismo haría que un hechizo de rastreo actúe así.
—Sí, claro, por supuesto —Harry se encogió de hombros—, suena lógico. Es tan lógico como Severus Snape vistiendo de rosa, Ron, por Merlín, no soy Hermione.
Su mejor amigo dejó escapar una risita y soltó una vaga disculpa.
—Uno se acostumbra, a veces estoy haciendo el desayuno y ella habla de unos temas que- vaya. Si no intento seguirle el ritmo, ya me habría dejado, ¿no crees? —Sacudió la cabeza—. Lo que digo es que si hay un Hugo joven aquí y aparece otro Hugo mayor, un hechizo de rastreo va a intentar dividirse entre los dos, lo que haría que marque diferentes ubicaciones por muy poco tiempo, ya que estaría indeciso. Intentaría marcar la ubicación de uno y luego actuaría como si fuese a perder al otro…y al final no ubico a nadie.
Harry soltó un "ah". Así sonaba mejor.
—Es muy inteligente utilizarlo para esto —continuó Ron, en voz baja—, digo, si debes buscar algo y evitar a toda costa que te rastreen- no hay una mejor opción.
—¿Ni siquiera vas a poner en duda que sea él? —Harry titubeó.
—Creo que reconocerías a mi hijo, Harry —argumentó Ron, despacio, a la vez que se reclinaba en su asiento—. Claro, está el detalle de qué hace aquí un Hugo adulto, cómo llegó, por qué vino…pero si comenzamos a entrar en pánico por lo que no sabemos, nos vamos a perder de lo que sí sabemos.
Eso se los decían en la Academia. Harry asintió.
—Gracias por confiar en mí, Ron.
—Compañero, me secuestraron por ti, me maldijeron por ti, casi me torturan y matan por ti- creo que ya pasamos esa etapa de "no sé si vas a confiar en lo que te digo, ¿no?" —Y sonrió con un deje divertido, aunque Harry estaba seguro de que se encontraba aterrado en cierta medida. En el fondo.
Alguien tocó la puerta y los dos giraron la cabeza para ver a Hugo. Se paró bajo el umbral y esperó que Ron le dijese que podía pasar para acercarse a Harry con una manta. Se la ofreció.
—Toma, tío, Rosie y yo trajimos mantas Weasley. El tío George dice que son más cálidas y huelen a lo que tú quieras —Esperó a que Harry se la pusiese y le agradeciese para agregar:—. La madre de Nesrine le dijo a la directora que podía quedarse para montar guardia con el profesor Nott. Sirius ya regresó y viene hacia acá. Rosie quiere saber si te trae una manta también, papá —agregó para Ron, en tono más suave.
Ron negó y le sonrió a su hijo.
—Tengo que regresar. Me toca hacer la cena y sabes cómo es tu madre si la comida se enfría —imitó un gruñido y Hugo se echó a reír.
En cuanto el niño dejó el cuarto, Ron suspiró.
—Difícil creer que pueda unirse a una organización criminal que apoya el ascenso de una bruja tenebrosa, eh.
—En las visiones que tenía Astoria, Scorpius y Albus también eran- diferentes —recordó Harry, en voz baja— y no los imagino siendo así. No creo que sea algo escrito como una profecía, sólo…posibilidades.
—Eso espero. No creo que Mione y yo seamos tan malos padres como para que uno de los chicos acabe odiando el mundo y queriendo destruirlo —Ron volvió a negar, terminó de recoger sus apuntes y se puso de pie—. Lo más probable es que estas visiones de los cambiaformas vengan de parte de la Cofradía, lo sabes, ¿no?
—Sería demasiada casualidad que no lo fuesen.
—Ten cuidado —Ron le palmeó el hombro al pasarle por un lado—. Y sólo…echa un vistazo de vez en cuando a Hugo y Rosie, ¿sí? No puedo creer que alguno sea un futuro mago malvado, pero- por si acaso corren peligro o son un próximo objetivo, o lo que sea. Manda un patronus y Hermione y yo estaremos aquí en unos minutos.
—Así funciona el trío dorado —Harry asintió. Recordó algo y añadió deprisa:—. Ron, tu anillo de matrimonio está funcionando y envía mensajes, ¿verdad?
—Oh, sí —Ron hizo girar el anillo en su dedo—. Este año toca renovar los votos por los quince años y Mione ya está haciendo los hechizos de los próximos, parece que le gustó eso de cambiarlos- y creo que me lucí con el diseño de los que usaremos —Carraspeó—, aunque recibí ayuda de Rosie dibujando…igual fue mi idea.
—¿Usa hechizos? ¿No runas?
—Hechizos y runas ocultas, es un proceso muy complejo. A veces no sé si le gusta más el desafío que es para su mente que el renovar los votos —bromeó, con una sonrisita que le decía que no, no era en serio. Hermione podía disfrutar utilizar su magia en algo fuera del Ministerio, pero ambos estaban encantados con el motivo.
Harry lo consideró por unos segundos.
—¿Podrías decirle que me mande una carta diciéndome cuáles usa? Y si puede, los de las monedas que usamos para el E. D. también serían muy útiles…
Ron lo observó de una manera que le recordó a los momentos en que tenía que decidir si sospechaba de alguien o creía en su inocencia. Por un instante, hasta pensó que le preguntaría si pensaba darle un regalo a Ginny.
—Seguro. Le diré que te los mande hoy si tiene tiempo —Fue su respuesta, todavía con una expresión pensativa.
Aunque Ron se fue, los dos Aurores siguieron montando vigilancia desde puntos estratégicos de la enfermería. Theodore Nott y Talía se apropiaron de un punto cerca de las ventanas, desde el que podían cuidar de Albus y ver la entrada también. Sirius lo esperaba para saber más detalles sobre lo que ocurrió y quejarse de que no volvería a salir solo, porque "todo lo interesante pasaba cuando no estaba", según él.
Decidieron que por esa noche, todos se quedarían en la enfermería. Así los adultos podrían vigilarlos hasta estar seguros de que no sucedería nada más. Aún. El ostara iniciaba en unas horas y Harry no se confiaría porque su medidor de energía no mostrase cambios de repente.
Albus despertó alrededor de la hora de la cena. Lucía como si tuviese malestar, pero la enfermera le aseguró que se iba a reponer para el día siguiente. Harry estuvo un rato sentado junto a su camilla mientras comían de las bandejas que los elfos les llevaron.
Oyó su versión de lo que pasó y la explicación de esa magia extraña que era igual a la de diciembre.
—Al —Harry se enderezó en su asiento y lo consideró—, la primera vez podría haber sido un estallido, algo que le pasa a cualquier mago hábil si tiene miedo. La segunda vez…ya es algo que tenemos que atender, ¿comprendes?
—No estoy enfermo, ¿verdad? —Albus le dirigió una mirada horrorizada y se palpó el pecho—. ¿Hay algo mal conmigo o…?
Harry negó enseguida y sujetó su mano.
—No, no, al contrario, Al- mostraste mucho poder hoy. Es sólo que eres joven, no sabes manejarlo y demasiado poder en alguien sin ningún tipo de control-
—Es peligroso e irresponsable —Albus asintió—, Severus me dijo eso en diciembre. Que si era algún tipo de habilidad y no un estallido sería peligroso a largo plazo, a menos que lo controlase. Pero dijo que necesitaba ocurrir de nuevo para confirmar que no fue casualidad…
—Si hay algo bueno que se pueda decir sobre Severus Snape es que sabía bastante de magia —aceptó Harry, asintiendo—. Así que…pienso que tú y yo podríamos organizar algunas sesiones para ver qué es, cómo funciona, aprender de eso, ¿qué dices?
Albus se encogió de hombros.
—Está bien —Hizo una pausa y Harry se enterneció al verlo jugar con su tenedor contra el plato, como cuando era más pequeño—. Papá…¿te puedo decir algo que sonará raro?
—Claro.
—Creo que las dos veces que ha pasado ha tenido que ver con Scorpius más que conmigo —murmuró su hijo, ceñudo—, no pienso que yo haga algo, más bien- me pasa algo.
—Entonces lo enfocaremos así, tomaremos eso en cuenta y veremos si puedes activarlo y manejarlo tú, en lugar de ser una reacción instintiva, ¿te parece?
Albus asintió y estuvo otro par de segundos en silencio. Luego agregó:
—Estoy pensando en cambiarme el nombre, papá.
Harry no pudo evitar suspirar. Ginny siempre le advirtió que Albus crecería y querría cambiarse el segundo nombre. Sirius se lo había propuesto varias veces a lo largo del verano e incluso le dijo que podía acompañarlo al Ministerio y firmar como su tutor.
—Supongo que "Severus" no es un nombre especi-
—No, no el Severus —Albus negó—, el primero.
Bueno, eso no se lo esperaba.
—¿Quieres…dejar de ser Albus?
—Dije que lo estoy pensando —masculló su hijo, sin verlo—, es sólo que…no me siento bien con lo que representa.
Harry se preguntó a qué se refería. Estaba seguro de haberle explicado que se lo puso por uno de los magos más fuerte y valiente que conoció.
—Bueno…tú decides, creo. Sirius ya averiguó cómo cambiar nombres en el Ministerio.
Sirius estuvo más que feliz cuando se enteró de que Albus consideraba cambiarse el nombre. Luego se quejó al saber qué nombre no le gustaba y comenzó a contarle maravillas sobre Albus Dumbledore. Lo sorprendió que sus tres hijos lo oyesen con la misma expresión seria y dura, casi desagradable, a pesar de que Sirius les hablaba de cómo le dio importancia a los mestizos e hijos de muggles en la comunidad mágica y "aisló" a los "clasistas retrógrados".
Nesrine se subió a la cama en que estaban sentados Lily y James y Rose y Hugo se autoinvitaron a la "pijamada en la enfermería". Harry pensó que Hugo los acompañaba por solidaridad con sus primos y curiosidad sobre lo que pasó y Rose por una mezcla de la misma curiosidad y la vena oportunista. Había llevado un montón de golosinas y juguetes que los demás le compraron con el "descuento familiar".
Harry se sentó con los padres de Nesrine a explicarles con detalle lo que sucedió y a disculparse por poner a su hija en ese peligro.
Ellos intercambiaron miradas. Talía incluso sonrió y lo vio con ternura.
—Harry, cariño, no creo que hayas visto a una Veela sin control molesta alguna vez, ¿cierto? Créeme, Nesi sólo habría estado en peligro real si le hubiesen lanzado un Avada.
—Aunque se vea bastante delicada —Theodore cabeceó hacia Talía—, es mucho más fuerte que yo. Física y mágicamente. Nesrine se parece a ella.
—¿No te encanta saber que te puedo cuidar si estás en peligro? —Talía recargó el brazo en uno de los hombros de Theodore y soltó su aura Veela con total libertad, casi haciendo reír a Harry.
—Creo que me he cuidado bastante bien estos años, gracias —Y la respuesta de Theodore fue tranquila y directa, como siempre.
Harry los dejó solos cuando Talía incrementó un poco el aura Veela. Se notaba que se divertía un montón con su conversación y suponía que Theodore también la apreciaba. A su manera.
Los niños cambiaron las historias de Sirius sobre las hazañas de Dumbledore a cuentos de terror dignos de una pijamada real, los Aurores seguían en sus posiciones, el medidor de magia continuaba tranquilo y el reflector de enemigos mostraba sombras lejanas.
Harry decidió ir a sentarse en el alféizar de una ventana. Justo frente a Draco, que ocupaba el otro lado y realizaba hechizos de búsqueda.
—Adhara —explicó ante la mirada que Harry le echó—, no sé si se fue al sentir a Astoria. Ahora Scorpius está preocupado. No esperaba que lo abandonase…
—Seguramente volverá por la mañana. Se alejó de nosotros apenas llegamos y no creo que fuese dañada tampoco.
La lechuza de Hermione llegó durante la noche y Harry se dedicó a repasar sus notas apenas los niños se durmieron. Por suerte, consiguieron que los gemelos Scamander no se les uniesen cuando fueron a buscar a James o habrían estado despiertos toda la noche.
Draco dejó que tomase el primer turno de vigilancia y se durmió recargado en la ventana, su rostro pálido reflejándose en el cristal gracias a la luz de las velas de la enfermería. Harry le lanzó un hechizo de calor cuando lo vio temblar y le puso una manta encima. Todavía le costaba asimilar que estaban trabajando en equipo, turnándose para vigilar, como Hermione y él durante la guerra.
Tener ese nivel de confianza era agradable, incluso si se debía a una situación como esta. Harry imaginó que podrían llegar a ser buenos amigos. Compañeros.
McCarthy en la entrada de la enfermería, Theodore que leía con una Talía dormida que se apoyaba en su hombro y Harry Potter eran los únicos despiertos cuando dieron las doce. Incluso Sirius se durmió, transformado en perro y siendo usado como almohada por Lily y James.
Exactamente a esa hora, en el comienzo del ostara, a varios kilómetros de allí, una pila de materiales comenzaban a amontonarse en una nueva estructura y le daban forma a un cuerpo.
Alguien le colocó encima una capa oscura y Astoria parpadeó para enfocar la vista bajo la luz de varios lumos.
—¿Scorpius? ¿Y Draco…?
—Bien —le aseguró un mago, con suavidad—, los dos están bien. Las intervenciones funcionaron. Draco Malfoy continúa en este plano y el daemon salió de forma segura al contacto con el plano de las sombras.
Astoria exhaló y cerró los ojos, aliviada.
Y en Hogwarts, una serpiente negra al fin regresaba con su dueño. Adhara se deslizó entre los pies de la Aurora que ya la conocía, ingresó a la enfermería y fue hacia Harry.
Se alzó para quedar más cerca de él y llamar su atención con un siseo.
—Diles que lo dejen pasar.
Harry arrugó el entrecejo y le contestó en pársel.
—¿De qué hablas?
—Diles que lo dejen pasar —repitió Adhara—, tiene que estar cerca o podría estar en problemas. Al menos mientras se acostumbra…
Harry no pensaba dar una orden sin ningún tipo de conocimiento previo de la situación y no quería abandonar la enfermería si sospechaba que algo podría suceder, así que despertaron a Grayson Jr. para que montase guardia también y envió a McCarthy con Adhara para que viese qué quería.
La bruja no regresó con el reporte que esperaba, sino con una persona.
Harry tanteó el aire a su lado, incrédulo, hasta que dio con Draco. Lo sacudió. Ignoró sus quejidos por ser despertado cuando no había ningún peligro.
—Draco, esto podría ser más importante que un mago tenebroso —musitó.
La expresión de Draco fue de absoluta confusión cuando se fijó en lo que Harry apuntaba.
Un niño se asomaba desde detrás de McCarthy, envuelto en su túnica de Aurora. Idéntico a Draco, a Scorpius, pero con los mismos ojos de Astoria.
